¿Estamos A Tiempo? — John Berger & Selçuk Demirel (Ilustraciones) / What Time Is It? by John Berger & Selçuk Demirel (Illustrations)

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Este es el resultado de los pensamientos de John Berger sobre el concepto de tiempo. Nuestra percepción del tiempo suele ser minutos y horas que pasan a veces demasiado lentamente o a veces demasiado rápido, pero este libro considera el tiempo como una entidad diferente que puede estar relacionada con el evento real que está sucediendo.
Me pareció una teoría difícil de entender y admitiré que algunas de las pequeñas citas en el libro estaban muy por encima de mi cabeza, pero un par de ejemplos me resonaron y entendí lo que el Sr. Berger está tratando de comunicar.

Mi pequeña frase favorita es
«El tiempo es mucho más amable por la noche.
Por la noche no hay nada a lo que tengas que aguardar
nada se queda anticuado».
«Si no entra el pánico, la oscuridad tiende a reducir la prisa. Hay más tiempo».

Qué tan cierto es esto. Cada frase o anécdota te hace pensar y en cada página hay hermosas ilustraciones. Este sería un libro encantador para sumergirse de vez en cuando y te hace pensar realmente en el concepto de Tiempo, que normalmente ni siquiera consideraríamos.

La narrativa es otra manera de hacer un momento imborrable, pues los relatos, cuando hay alguien para escucharlos, detienen el curso unidireccional del tiempo.

Una habitación necesita ser consciente del paso del tiempo humano. De no ser así, podría perder el alma. O, para ser exactos, su silencio podría perderla.

Paciencia, paciencia, porque los grandes movimientos de la historia siempre han comenzado en esos pequeños paréntesis que denominamos «mientras tanto».

Qué fácil es olvidar que la práctica política muchas veces funciona como un telar, tejiendo en dos direcciones, la de lo esperado y la de lo inesperado.

Las esferas son de diferentes tamaños: algunas no son más grandes que la de un reloj de pulsera; otras tienen el tamaño de las de aquellos antiguos despertadores de campanilla. No es fácil ver la hora en ninguno de ellos, y se diría que cada uno marca una hora distinta. Probablemente unos marcan la hora conforme al sistema horario de doce horas; y otros al de veinticuatro. Lo que está claro es que hay más de doce horas distintas, y son todas irreconciliables.

De la misma manera que el capitalismo no tiene más remedio que reproducirse continuamente, así también su cultura es una cultura de la anticipación, de una anticipación interminable. «Lo que va a venir», «lo que se va a ganar», vacía a «lo que es». El proletariado inmigrante, incapaz de volver a su país de origen y padeciendo todavía por ser lo que era, anhelaba llegar a ser americano, o que sus hijos llegaran a ser americanos. No veían más salida que cambiarse ellos mismos por el futuro. Y, aunque la desesperación implícita en esa apuesta era específica de los inmigrantes, el mecanismo se ha ido haciendo cada vez más característico del capitalismo avanzado.

El tiempo, suelen decir en Nueva York, es dinero. Esto puede significar también que el tiempo es como el dinero. El dinero, al ser puramente cuantitativo, no tiene contenido, pero puede darse a cambio de un contenido: el dinero compra. Lo mismo puede decirse del tiempo: también se cambia hoy por el contenido del que carece. El tiempo de trabajo, por un salario; el salario, por el tiempo no vivido, «encapsulado» en la compra: la «velocidad» de un coche, el presente eterno de la pantalla de televisión, el tiempo «ahorrado» en los cientos de electrodomésticos, la paz de la pensión de jubilación, etcétera, etcétera.

El tiempo, como lo han explicado Einstein y otros físicos, no es lineal, sino circular. Nuestras vidas no son puntos en una línea —una línea que hoy está siendo amputada por la avaricia instantánea de un orden capitalista global sin precedentes—, no somos puntos en una línea; somos más bien los centros de unos círculos.

La intimidad supone tener todo el tiempo en las manos, hasta el aburrimiento.

El cuerpo envejece. El cuerpo se prepara para morir. Ninguna teoría del tiempo nos presta alivio alguno en este punto. La muerte y el tiempo siempre han estado aliados. El tiempo se lo llevaba a uno con mayor o menor presteza; la muerte de un modo más o menos súbito.
La brevedad de la vida era objeto de un lamento continuo. El tiempo era el agente de la muerte y uno de los componentes de la vida. Pero lo intemporal —aquello que la muerte no podía destruir— era el otro. Todas las visiones cíclicas del tiempo mantuvieron unidos estos dos componentes: la rueda que gira y la superficie sobre la que gira.
Las principales corrientes del pensamiento moderno despojaron al tiempo de sus componentes, transformándolo en una única fuerza activa todopoderosa. Trasladaron con ello el carácter espectral de la muerte a la propia noción del tiempo. Y el Tiempo se ha convertido así en la Muerte triunfante sobre todas las cosas.

Toda vida es absurdamente corta comparada con la longevidad de la memoria.

El hogar es allí donde uno se puede sentar en su propia butaca, sin que le molesten, tomarse su tiempo y estar tranquilo.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2015/09/01/de-a-para-x-john-berger/

https://weedjee.wordpress.com/2017/01/12/hacia-la-boda-john-berger/

https://weedjee.wordpress.com/2020/08/05/estamos-a-tiempo-john-berger-selcuk-demirel-ilustraciones-what-time-is-it-by-john-berger-selcuk-demirel-illustrations/

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This is the result of the thoughts of John Berger about the concept of time. Our perception of time is usually minutes and hours passing sometimes too slowly or sometimes too quickly but this book considers time as a different entity that can be related to the actual event that is happening.
I found this a difficult theory to understand and will admit that some of the little quotations in the book were well above my head but a couple of the examples did resonate with me and I understood what Mr Berger is trying to communicate.

My favourite little phrase is
‘Time is much kinder at night. There’s nothing to wait for, nothing is out of date at night.
Unless panic sets in, darkness tends to reduce hurry. There is more time.’

How true this is. Each phrase or anecdote makes you think and on every page there are beautiful illustrations. This would be a lovely book to dip into now and again and makes you actually think about the concept of Time, that normally we would not even consider.

The narrative is another way of making an indelible moment, because the stories, when there is someone to listen to them, stop the unidirectional course of time.

A room needs to be aware of the passage of human time. Otherwise, you could lose your soul. Or, to be exact, her silence could lose her.

Patience, patience, because the great movements of history have always started in those little brackets that we call «in the meantime.»

How easy it is to forget that political practice often works like a loom, weaving in two directions, that of the expected and that of the unexpected.

The dials are of different sizes: some are no larger than that of a wristwatch; others are the size of those of those old bell alarm clocks. It is not easy to see the time in any of them, and it would seem that each one marks a different time. Some probably mark the time according to the twelve-hour time system; and others to the twenty-four. What is clear is that there are more than twelve different hours, and they are all irreconcilable.

In the same way that capitalism has no choice but to continually reproduce itself, so too its culture is a culture of anticipation, of endless anticipation. «What is to come,» «what is to be earned,» empties «what is.» The immigrant proletariat, unable to return to its country of origin and still suffering for what it was, yearned to become an American, or for its children to become Americans. They saw no other way out than to change themselves for the future. And, although the despair implicit in that bet was specific to immigrants, the mechanism has become increasingly characteristic of advanced capitalism.

Time, they say in New York, is money. This may also mean that time is like money. Money, being purely quantitative, has no content, but can be given in exchange for content: money buys. The same can be said of time: today it is also exchanged for content that it lacks. Working time, for a salary; the salary, for the time not lived, «encapsulated» in the purchase: the «speed» of a car, the eternal present of the television screen, the time «saved» in the hundreds of household appliances, the peace of the pension of retirement, etcetera, etcetera.

Time, as Einstein and other physicists have explained, is not linear, but circular. Our lives are not points on a line — a line that is being amputated today by the instantaneous greed of an unprecedented global capitalist order — we are not points on a line; we are rather the centers of some circles.

Intimacy means having all the time in your hands, even boredom.

The body ages. The body prepares to die. No theory of time gives us any relief on this point. Death and time have always been allied. Time took one more or less quickly; death more or less suddenly.
The brevity of life was the object of continual lament. Time was the agent of death and one of the components of life. But the timeless — that which death could not destroy — was the other. All the cyclical views of time held these two components together: the spinning wheel and the spinning surface.
The main currents of modern thought stripped its components at the same time, transforming it into a single all-powerful active force. In this way they transferred the spectral character of death to the very notion of time. And Time has thus become Death triumphing over all things.

All life is absurdly short compared to the longevity of memory.

Home is where you can sit in your own easy chair without being disturbed, take your time and be calm.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2015/09/01/de-a-para-x-john-berger/

https://weedjee.wordpress.com/2017/01/12/hacia-la-boda-john-berger/

https://weedjee.wordpress.com/2020/08/05/estamos-a-tiempo-john-berger-selcuk-demirel-ilustraciones-what-time-is-it-by-john-berger-selcuk-demirel-illustrations/

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