Las Redes Del Poder En España — Andrés Villena Oliver / The Networks of Power in Spain by Andrés Villena Oliver (spanish book edition)

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* Este ensayo recorre los gobiernos desde ZP (Zapatero) hasta la actualidad mencionando varias familias en sentido de sangre como de afinidad. Propone teorías que son difíciles de probar por mucho que hayan compartido colegios y barrios los altos funcionarios de la administración (¿acaso no solemos llevarnos mal con vecinos y amigos?) por lo tanto mucha hipótesis por comprobar, recordemos que la correlación no es sinónimo de causalidad.
* Pero no creamos que esto desluce la obra, es un ensayo por lo tanto el autor quiere exponer sus ideas, en el mismo quedan señalados personajes como los Guindos y el colegueo que tienen con sus familiares (puestos a dedo en Washington D.C) después de perderlos los colocan en instituciones internacionales etc etc, los amigos de Zp y sus puestos en Europa… no obstante hay que probarlo pero es fácil maliciarse con que el autor en algunos casos atina con sus comentarios.
* En definitiva un libro interesante.

La democracia española es, en realidad, una carcasa que sirve para proteger los intereses de una élite reducida que viene manejando los hilos de la sociedad española desde hace decenios.
– Su posición de influencia y poder es, una gran medida, heredada, porque sus miembros forman parte de familias que vienen estando en la misma posición de privilegio desde hace decenios. Villena nos descubre efectivamente que los miembros de esa élite no son en realidad los personajes aislados que nos parece que son cuando intervienen en cada nuevo acto de la política española, cada veinte o veinticinco años. No brotan al azar ni como resultado de su inteligencia o cualidades, sino porque son las sucesivas prolongaciones de largos árboles genealógicos, la continuación de auténticas sagas.
– La élite se encuentran fuertemente interconectados a través de lazos muy diversos pero permanentes, además de los familiares: la asistencia a los mismos colegios, la pertenencia a cuerpos de funcionarios muy exclusivos o a clubes sociales influyentes o la participación en consejos de administración empresariales. Y, al mismo tiempo, que dentro de la élite hay una especie de división social del trabajo que termina ubicando a cada uno de sus miembros en los diferentes espacios del poder.
– Su presencia como tal élite no se limita a la política, sino que se produce también en la economía, en los medios de comunicación y en todas las instituciones desde donde se toman las decisiones que dirigen la vida social.
– Su intervención en la vida social y política no responde exactamente a determinantes ideológicos sino a intereses, como demuestra que los apellidos de esa red se hayan encontrado siempre y se sigan encontrando hoy día en prácticamente la totalidad de los partidos políticos.
– La defensa de los intereses de esa élite se realiza de una forma cada vez más perfeccionada, diríamos que haciendo que «parezca un accidente», es decir, como algo natural e incluso lógico. Y para conseguirlo ha sido preciso fortalecer todos los mecanismos que permiten educar a la gente para que haga lo que le conviene a la élite. O, con las palabras del presidente de BlackRock, Larry Fink, que se citan en el libro, «para que elija al líder correcto que tome las decisiones correctas».
– Algo que resulta muy importante para que el poder de la élite se mantenga y para entender cómo se forja y propaga. Sus miembros actúan en red y con un triple objetivo: garantizarse mutuamente la impunidad, generar un «sentido común ciudadano» (la expresión es de Villena) y evitar a toda costa que puedan ser desplazados de las fuentes auténticas del poder. Eso es lo que permite que, aunque a veces sea inevitable que caiga alguno, puedan hacer cualquier cosa sin apenas miedo a ser descubiertos o, si lo son, a pagar por ello.

Los medios de comunicación mayoritarios, con sus historias obedientes al relato oficial, no serán nunca una guía para encontrar una explicación liberadora. Los periódicos que nacen con una vocación combativa se quedan frecuentemente sin financiación o tienen que modificar su línea editorial, entrando en el juego de los patrocinadores, públicos y privados.
Podemos seguir creyéndonos esa ficticia división política e ideológica que nos enfrenta y mantiene entretenidos en nuestra vida cotidiana y de consumo y pasiva contemplación: PP frente a PSOE, PSOE frente a Ciudadanos, Vox frente a Podemos, etc…

Zapatero explotó durante los primeros años de su presidencia un «talante» (la palabra clave de su primera legislatura) negociador que recordaba a las conocidas reflexiones del físico, economista y sociólogo Wilfredo Pareto. Este clasifica las élites dominantes, esas minorías que rigen toda sociedad, en dos tipos, zorros y leones, tomando la metáfora empleada por Maquiavelo en El príncipe. Para hablar de los leones, caracterizados por emplear la fuerza, habrá tiempo en la segunda parte de este libro.
Los socialistas se correspondían más con la idea de unos zorros con gran ingenio, proyección mediática y capacidad de diálogo. Una actitud que en 2008 acabó con la vieja guardia aznarista, formada principalmente por Ángel Acebes y Eduardo Zaplana.
Dichos grupos, como la banca, los sindicatos o la Universidad, gobernaron de manera conjunta con la red del PSOE en una confluencia de instituciones difícilmente separable. Estas «dos caras del poder», homogeneidad y diversidad, representan sendos factores fundamentales de los que ninguna estructura de mando que pretenda persistir puede privarse. Los líderes políticos podrán ser sustituidos, pero estas condiciones estructurales se mantienen con el paso del tiempo y con los cambios electorales. Este es un hecho que comprobaremos en repetidas ocasiones a lo largo de estas páginas.
De entre las facciones de poder que aportan diversidad al gobierno es preciso destacar la comandada por el propio presidente. José Luis Rodríguez Zapatero había sido uno de los principales impulsores de la corriente política Nueva Vía, que se disolvió tras su victoria en el congreso del PSOE del año 2000.
La estructura del primer gobierno Zapatero revelaba una paradoja: la intención del nuevo presidente de romper con el pasado socialista solo se cumplió parcialmente, pues en realidad acabó contando con buena parte de la élite burocrática, es decir, con los economistas y con los abogados especializados de los ministerios de Economía y Hacienda que ya habían trabajado anteriormente con los gobiernos de Felipe González.
El problema de la separación de poderes en una democracia no solamente estriba en la influencia que el poder ejecutivo puede ejercer sobre el judicial, como suele comentarse actualmente en España con no poca preocupación. También es importante analizar lo que pasa entre las grandes empresas y los ministerios, ya que unas y otros conviven en un entramado relacional en el que las líneas de separación nunca quedan del todo claras.
Con una notable cantidad de sectores regulados, un proceso de privatización de empresas públicas culminado y un mecanismo de concesión de grandes obras públicas que supone enormes oportunidades para las empresas privadas, las instituciones más influyentes de la sociedad intercambian continuamente personal más o menos cualificado como forma de optimizar determinadas operaciones, de premiar comportamientos o de aprovechar los contactos de quienes acumulan una dilatada experiencia profesional en un ámbito o en el otro. Buena parte de estas empresas se encuentran situadas en Madrid y ejercen efectivos trabajos de lobby en restaurantes, clubes y urbanizaciones de lujo, además de en el famoso palco del Bernabéu.
Por estas razones, muchos altos cargos de los gobiernos de Zapatero han encontrado salida en empresas privadas relacionadas o no con su gestión política: Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad en tiempos de venta masiva de la vacuna contra una gripe de dudosa existencia real y, después, titular de Exteriores, ocupó posteriormente un puesto en la multinacional Telefónica, donde coincidió con una de sus asesoras más próximas en su etapa anterior, Paloma Villa, esposa del exdirigente socialista Eduardo Madina.

La entrada del neoliberalismo en España se produjo también en los años ochenta, en un país que comenzaba a dar pasos decisivos después del final de la dictadura. En este caso particular, y dadas las necesidades españolas de avance económico y de desarrollo, las ideas de preeminencia del mercado y de concentración empresarial se confundieron frecuentemente con las de progreso, internacionalización y modernización.
El proyecto de construcción europea había aceptado los principios básicos del neoliberalismo y reservaba una posición débil para España en la nueva Comunidad Económica, un papel de país escasamente desarrollado, desindustrializado y poco competitivo.
El «mito del Euro», que, junto con el de la «modélica transición democrática», es uno de nuestros dos relatos ideológicos fundacionales con más impacto. El mito del Euro hace referencia a un camino de reformas «necesarias» para que un país con los graves problemas de España consiguiera entrar en el oasis de la Moneda Única, transformando la solución orteguiana en un proyecto de política económica. Las cosas, como sabemos ahora, fueron bien diferentes a lo prometido y son cada vez más los que se preguntan si dicha entrada en el Euro no se produjo en unas condiciones que representan ahora mismo no solo una camisa de fuerza económica, sino incluso democrática.
Pedro Solbes, ministro económico del Gobierno de Zapatero entre 2004 y 2009, fue clave en el proceso de integración europea en las décadas de 1980, 1990 y 2000, y representó como pocos el innegable peso que el mencionado mito ha ejercido sobre las decisiones de políticas económicas de varias generaciones de dirigentes socialistas.
Solbes se convirtió en el guardián comunitario del Tratado de Maastricht, que, firmado en 1992, conminaba a la financiación del Estado a través de los mercados financieros, así como al candado del mantenimiento del déficit público al 3 por ciento del Producto Interior Bruto y de la deuda pública al 60 por ciento. La infracción de estos criterios conllevaba cuantiosas multas, lo que se convertiría en una limitación definitiva para la autonomía política de los futuros Estados miembros del euro.
Desde el año 2004 hasta 2012, MAFO, Solbes y otros dirigentes gubernamentales pilotaron esta situación que antes había parecido «sin salida», mientras el artículo publicado en el diario Cinco Días aquel 28 de febrero del 2004 quedó en el olvido, aunque sí permanece en la memoria de algunos coleccionistas de infamias políticas.
Poco menos de seis meses antes, el mismo experto vaticinaba el pinchazo de la burbuja de la construcción en el mismo diario, al afirmar lo siguiente: «Esta burbuja pinchará y caerá la actividad de este sector y el gobierno no ha preparado al país para este cambio en la estructura de la demanda y de la oferta. Para evitar esa crisis hubiera sido necesario adoptar políticas de aumento de la competitividad exterior y de la productividad, lo que no se ha hecho. […] El problema es que cuando uno anda a oscuras, corre el riesgo de darse fuertes batacazos, y el pinchazo de la burbuja de la construcción podría ser el primero de ellos».
Bajo el ministerio de Salgado, el país giró hacia una austeridad económica suicida y hacia la eliminación definitiva de la escasa autonomía política y económica de la que había disfrutado hasta entonces. Su conformismo ideológico y su éxito profesional posterior reflejan, además, los poderes que con el empeoramiento de la coyuntura financiera se habían hecho manifiestamente visibles.
Gobernar la economía de un país seguirá teniendo una única dirección durante bastante tiempo. Uno de los principales problemas de la mayoría de los líderes de la izquierda, cuando se les pregunta por ello, es que no contemplan la más mínima posibilidad de que existan alternativas factibles al pensamiento dominante. La experiencia económica del rescate y secuestro del Estado español con Zapatero pesará durante muchos años, incluso décadas, en la conciencia de los progresistas.
El carácter de clase del gobierno Zapatero se manifestó en este tipo de actores. Unos habían acumulado riqueza gracias a su actividad empresarial, y los otros la atesoraban como consecuencia de jugosas herencias. Estos hechos acabaron restringiendo las políticas supuestamente de izquierdas que hubiera podido implementar el Gobierno formado en 2004.
Dicho de otra forma: que «no se pueda» hacer algo distinto a lo corriente no se debe únicamente a las presiones externas sobre nuestra democracia, sino también a los condicionantes ideológicos y sociales de buena parte de los altos cargos del Ejecutivo. La fuerte interdependencia entre procedencia social y dirección de las decisiones públicas se comprobará en los siguientes apartados. Pese a las buenas intenciones, la riqueza, como la nobleza, también obliga.
Llegados a este punto, cabe preguntarse sobre las motivaciones del presidente y de sus ministros para decidir determinados nombramientos técnicos: si para ello pesó más la carencia de expertos económicos de izquierda o si estos reclutamientos perseguían, en el fondo, el establecimiento de buenas relaciones con los poderes económicos.

A finales de 2004, el constructor y presidente de Sacyr Vallehermoso, Luis del Rivero, anunció su intención de hacerse con un paquete significativo de acciones del BBVA; de conseguirlas, podría llegar a nombrar al presidente de la entidad. El incremento del valor de los pisos, del suelo y el enorme caudal de dinero que estaba entrando en las constructoras como consecuencia de las concesiones de obras públicas abría la posibilidad de que se produjera una situación anómala en el capitalismo español: las constructoras avanzaban tanto que estaban situándose de manera estratégica en los bancos y en las eléctricas.
Pero la operación parecía contar también con directrices políticas: algunos medios publicaron nombres afines al gobierno de Zapatero como posibles presidentes del banco, destacando entre estos el de José Pérez, presidente entonces de Intermoney y exdirectivo del BBV en los años noventa, lo que incrementaba notablemente la verosimilitud de esta posibilidad.
Las acusaciones de presuntas ilegalidades volvían a producirse como en los años noventa, pero lo poco convincente de la oferta de Sacyr, junto con un revuelo que afectó también a los organismos reguladores del mercado de capitales, dieron al traste con la operación. Destacó en aquel momento el papel del gobernador saliente del Banco de España, Jaime Caruana, que en la actualidad ejerce como consejero, precisamente, del BBVA.
El gran capital en parte español solo se abrió al control del Estado cuando la crisis financiera le hizo requerir ayudas públicas financiadas por los contribuyentes, frecuentes prestamistas a fondo perdido de las propias finanzas, como irónica condición de un capitalismo ensimismado. En cualquier caso, el ladrillo esgrimía todavía su fuerza. Estábamos todavía a tres años de su implosión y los socialistas trataron de aprovechar esta anómala situación para consolidarse más allá de las instituciones elegidas por los ciudadanos. Los electores, que en principio deberían ser el receptor irrenunciable de las decisiones de la política, habían quedado como un mero medio para la realización de este tipo de operaciones de cooptación por parte de grupos de poder relativamente autónomos.

En febrero de 2006, la eléctrica alemana EoN, controlada parcialmente por el Estado teutón, presentó una oferta por el cien por cien de Endesa. Detrás de esta aparición, muchos vieron una maniobra defensiva del PP, que quería alejar la eléctrica de Cataluña. Los reguladores parecían capturados por el PSC: la Comisión Nacional de la Energía impuso en esta ocasión unas condiciones draconianas a EoN, lo contrario de lo sucedido anteriormente con Gas Natural.
Los tribunales de justicia censuraron la actuación de gobierno y reguladores patrios: el sainete institucional había cruzado las fronteras, pero aún quedaban más actos en esta comedia de bulevar en la que no paraban de abrirse y cerrarse puertas. Cuando la batalla accionarial parecía ganada por el capital alemán, la entidad semipública italiana Enel se sumó a la pelea tras una supuesta conversación mantenida entre José Luis Rodríguez Zapatero y el entonces primer ministro italiano, Romano Prodi.
A Enel terminaría uniéndose la constructora Acciona, cuyos propietarios mantenían buenas relaciones con el presidente del gobierno español. Ambas entidades acabarían quedándose con Endesa ante la rendición de EoN y la retirada de Gas Natural. La pelea por Endesa incrementó en miles de millones de euros el valor de una compañía que acabó siendo mayoritariamente italiana.
José María Aznar fue nombrado en 2011 asesor de Enel-Endesa, junto con la futura ministra de Economía, Elena Salgado, además del también ministro económico Pedro Solbes, poco beligerante en la contienda accionarial aquí resumida; Gas Natural contó con Felipe González y con Narcís Serra, presidente de Caixa Catalunya desde 2004, en su consejo de Administración.
No pasa desapercibido tampoco que el financiero Luis de Guindos, futuro ministro de Economía con Rajoy, se mantuviera en el consejo de Endesa desde 2008 hasta finales del año 2011. En esta retorcida batalla bipartidista se utilizaron ingentes recursos financieros, políticos y mediáticos, pero el precio de la luz no saldría en ninguna portada de los medios, lo que indica que la distancia social entre las élites y la ciudadanía se había disparado tanto o más que lo que hay que pagar al oligopolio eléctrico a final de cada mes.
José María Aznar fue nombrado en 2011 asesor de Enel-Endesa, junto con la futura ministra de Economía, Elena Salgado, además del también ministro económico Pedro Solbes, poco beligerante en la contienda accionarial aquí resumida; Gas Natural contó con Felipe González y con Narcís Serra, presidente de Caixa Catalunya desde 2004, en su consejo de Administración.
No pasa desapercibido tampoco que el financiero Luis de Guindos, futuro ministro de Economía con Rajoy, se mantuviera en el consejo de Endesa desde 2008 hasta finales del año 2011. En esta retorcida batalla bipartidista se utilizaron ingentes recursos financieros, políticos y mediáticos, pero el precio de la luz no saldría en ninguna portada de los medios, lo que indica que la distancia social entre las élites y la ciudadanía se había disparado tanto o más que lo que hay que pagar al oligopolio eléctrico a final de cada mes.

El «imperio de la imagen» ha sido un rasgo definitorio de los gobiernos progresistas más recientes. Con estos, el entramado icónico emitido por los aparatos estatales ha generado toda una realidad paralela, una «hiperrealidad», fijando o reorientando la agenda política y enfocando determinados asuntos a conveniencia. Lo «importante» ha sido lo que quedara definido como tal: no se trataba tanto de imponer a los ciudadanos qué pensar como sobre qué materias hacerlo. Por tanto, la pelea por la fijación de la «agenda» adquiría la categoría de política pública.
La atención del presidente a esta dimensión icónica e informativa tuvo a varios maestros como responsables. Ignorar a Miguel Barroso implica perderse casi media película, pues aparte de su compromiso con el partido y con el gobierno.

El que luego sería esposo de la ministra de Defensa había participado también en la fundación de La Corriente Alterna (LCA), una sociedad en la que confluyeron comunicadores opuestos al Partido Popular, al que atacaron con motivo del hundimiento del Prestige, del «decretazo» y de la guerra de Irak.
LCA comenzó como un periódico digital de carácter alternativo, cultural y ecologista, dirigido por el periodista Javier Pérez de Albéniz —marido de una de las hermanas de Barroso— y dedicado a dar voz a colectivos diferentes de los favorecidos por la comunicación oficialista del Partido Popular, que por entonces no se conformaba con dominar omniscientemente la radiotelevisión pública, sino que también controlaba la mayoría de las privadas y contaba con medios de comunicación fervorosamente adeptos, como el diario La Razón.
LCA se haría relevante más por lo que supondría en el futuro que por su verdadera capacidad para influir: esta sociedad albergaba a un conjunto de periodistas y artistas diversos que en la etapa de Zapatero ocuparon importantes puestos de influencia: el ya mencionado Barroso; su colega José Miguel Contreras, entonces directivo de Globomedia; el exdirector de informativos de la Cadena Ser, Canal Plus y Telecinco Luis Fernández…
“La Sexta, este nuevo canal pertenecía a un complejo accionariado en el que se combinaban intereses de la cadena mexicana Televisa con el denominado holding Imagina, en el que se encontraban los grupos Árbol (con Globomedia como protagonista) y Mediapro. La Sexta comenzó como una cadena centrada principalmente en los programas de entretenimiento y de deportes y esperó a introducir los siempre más caros servicios informativos cuando sus posibilidades financieras quedaran más claras.
Su presidente, el periodista Antonio García Ferreras, también profesor en la URJC, había sido director general de la Cadena SER, donde había tenido la oportunidad de coordinar la narración de lo sucedido durante los atentados del 11 de marzo.
De manera opuesta a otros ejecutivos y periodistas de Prisa que no habían visto con agrado los principales pronunciamientos del mandatario socialista como portavoz de la oposición, Ferreras, originario de León como José Luis Rodríguez Zapatero, se había mantenido próximo a este durante los tiempos duros y poco después de su victoria electoral se había marchado de la primera emisora radiofónica para ejercer como director de comunicación del presidente del Real Madrid Club de Fútbol, el constructor y presidente de ACS, Florentino Pérez.
Desde esta posición, Ferreras desempeñó un papel de mediador entre los intereses de la política y los del sector de la construcción, que también tenía al presidente de Sacyr, Luis del Rivero —muy activo durante los gobiernos de Zapatero, como se expone en el capítulo anterior—, en la directiva del club blanco. Una vez más, el palco y la dirección de este club deportivo, uno de los principales símbolos con que millones de habitantes del planeta asocian a España, demostraba ser parte de una entidad con una capacidad de influencia que desbordaba toda definición institucional.
El balance mediático de los gobiernos de Zapatero transmite claros y oscuros, de manera similar al de otros de los ámbitos de las legislaturas socialistas, pero se debe admitir que al menos en este campo la voluntad política de los ejecutivos del PSOE obtuvo resultados imposibles de percibir en otras áreas no menos importantes.

Larry Fink, presidente de Blackrock, uno de los mayores fondos mundiales en gestión de activos, definía en el Foro de Davos de 2015 este renacimiento tecnocrático: «Hay que educar a la población de Europa para que elija al líder correcto que tome las decisiones correctas». Fondos como Blackrock poseen participaciones decisivas en casi todas las empresas del Ibex-35, de lo que puede deducirse cuál es su grado de influencia sobre la economía española. Mientras, y en ese mismo foro, otros líderes mundiales expresaban su malestar por el hecho de que el programa de reformas de la Zona Euro tuviera que verse expuesto a la opinión de los votantes de los diversos países implicados.
Cuando la revuelta de las masas amenazaba con truncar los acuerdos verticales, las instituciones europeas parecían haber adquirido derecho de veto: en mayo del año 2018, el comisario europeo de Presupuesto, el alemán Gunther Oettinger, expresó en voz alta su deseo de que la inestabilidad en los mercados financieros contribuyera a que los partidos populistas no resultaran elegidos. Oettinger era por entonces el jefe de Nadia Calviño, nombrada solo unas semanas después ministra de Economía del gobierno del PSOE presidido por Pedro Sánchez.
El dominio tecnocrático tiene dos pilares: por una parte, unos mercados especulativos que se defienden contra las que ellos entienden como «aberraciones democráticas»; por otro, unas instituciones supranacionales que exigen a las naciones que se pongan a merced de estos primeros agentes cuando no han sido obedientes: los mercados financieros atacaron a Italia en la primavera de 2018, pero dicho ataque coincidió precisamente con una disminución en el apoyo del Banco Central Europeo a la deuda pública de este país.
El continuo trasvase de altos directivos entre unas instituciones y otras permite deducir que existe una red elitista trasversal, una «tecnoestructura» en la que se decide el futuro financiero de las naciones del Euro y que no se somete a escrutinio alguno.
La estructura del gobierno formado por Mariano Rajoy en 2012 reflejaba el equilibrio de fuerzas en el Partido Popular, los grupos de poder más influyentes sobre esta formación y los mensajes políticos que se querían enviar a una mayoría electoral que había votado al partido conservador convencida de que impulsaría la recuperación de la economía y la creación de puestos de trabajo.
A pesar de la renovación que Rajoy afirmaba haber fomentado desde la marcha de su antecesor en el PP, la herencia de José María Aznar en este gobierno era sobresaliente, lo que apuntaba a una fuerte inercia elitista. Su presidente, Mariano Rajoy, había sido ministro de Administraciones Públicas, Educación, Interior y Presidencia (1996-2003). Cristóbal Montoro y Miguel Arias Cañete repetían como ministros de Hacienda y Agricultura (2000-2004), respectivamente.
El mencionado peso funcionarial en el gobierno otorgaba a su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría Antón, una posición estratégica como centro de la red de los abogados del Estado, un cuerpo elitista que infunde un profundo respeto en la Administración.
Además de tener el Estado jurídicamente en la cabeza, la red social que conforman estos abogados posee la virtud de cohesionar fuertemente al reducido número de personas que pertenecen a este círculo y de superar toda barrera institucional, facilitando las interacciones privilegiadas con el resto de los grupos de poder de la sociedad española.
Un ejemplo relevante es la promoción de abogados del Estado del año 1996, denominada «La Gloriosa» por la meteórica carrera de sus componentes. En ella destacó Iván de la Rosa, marido de Soraya Sáenz de Santamaría, que desde 2012 es directivo de Telefónica. También Jaime Pérez Renovales, asesor jurídico de Rodrigo Rato, de Banesto y del Banco Santander, que ejerció como número tres de la vicepresidenta para regresar después al banco de Ana Botín.

Carlos Espinosa de los Monteros potenció su perfil empresarial privado participando en la dirección de grandes empresas nacionales y multinacionales: Daimler Chrysler, Mercedes Benz, Schindler, González Byass (Tío Pepe), Acciona, Inditex…
Una trayectoria que convertía a este multimillonario expresidente del Círculo de Empresarios en un potente embajador de las corporaciones privadas en tiempos de paz. Nombrado en 2012 secretario de Estado de la Marca España, ejerció el cargo sin percibir sueldo alguno y representó el papel del perfecto intermediario empresarial, especialmente con las corporaciones con las que había adquirido contactos en su dilatada trayectoria.
Iván Espinosa de los Monteros —otro, Beltrán, hace carrera como alto ejecutivo en Inditex—, fundaría en 2014 el partido ultraderechista Vox. Casado con la presidenta del partido en Madrid, la activista cubano-española Rocío Fernández Monasterio, Iván Espinosa compatibiliza su trabajo como empresario con la defensa de la familia numerosa y la vida, la lucha contra la invasión islámica de Occidente y la eliminación del Estado de las Autonomías. Pocos días después de la fundación de Vox, Iván Espinosa declaró que el gobierno del Partido Popular aplicaba «políticas de izquierda o de extrema izquierda».

El titular de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en 2012, Miguel Arias Cañete, es un ejemplo de alguien que consigue todo aquello a lo que un individuo puede aspirar en la política, la empresa privada, el alto funcionariado y casi cualquier otro ámbito del poder social en España.
Su perfil representa la máxima expresión de la puerta giratoria, por su enorme diversificación, y la coincidencia e intersección en una sola persona de diversos sectores y círculos de influencia ajenos al escrutinio electoral. Reclutarlo para un ejecutivo implicaba conectar de manera directa o indirecta con casi todos los sectores empresariales.
Abogado del Estado, Arias Cañete había sido militante de Alianza Popular y del PP, diputado regional en Andalucía, senador, concejal en Jerez de la Frontera, parlamentario nacional y comunitario, ministro, alto dirigente del PP…
Su marcha a la Comisión Europea supuso el ascenso como sustituta de su subalterna Isabel García Tejerina. Esta ingeniera no superaba la hiperactividad empresarial de Arias Cañete, pero su inclusión como ministra en el gobierno construyó otro puente más con una multinacional muy cercana al Partido Popular, OHL, implicada en supuestos pagos a través de donaciones en negro.
OHL es propietaria de Fertiberia, empresa de fertilizantes en la que García Tejerina había ejercido de directora de planificación estratégica entre 2004 y 2011, precisamente los años de gobierno socialista presididos por Zapatero.
El Ministerio de Agricultura tiene en común con otras múltiples carteras su condición de intermediario potencial para intercambios y transacciones entre diversos grupos de poder a un lado y al otro de la línea que separa virtualmente la Administración y las empresas.

Para Cataluña, que probablemente suponía el mayor reto para la permanencia y renovación del gabinete Sánchez, el gobierno central mostraría dos tipos de cartas: por una parte, la negociadora, con Meritxell Batet, titular de Administraciones Territoriales; por otra, la firmeza constitucional, esgrimida por Josep Borrell, ministro de largo recorrido, significado en las manifestaciones barcelonesas organizadas por la españolista Sociedad Civil Catalana. Una llamada de atención que no solo iba dirigida a los independentistas, sino también a aquellos votantes de centro que el PSOE aspiraba a recuperar en Cataluña: los que abandonaron el voto socialista para pasar a apoyar la candidatura de Inés Arrimadas (Ciudadanos) para la presidencia de la Generalitat.
Este gobierno no solo controlaba diversas autonomías, sino que también regía los aparatos políticos de cada una de estas zonas. Una doble condición que hacía de la política un ejercicio de combinación y cálculo: la articulación nacional regional y el control sobre el partido son dos exigencias estructurales que escapan a muchos ciudadanos e incluso a determinados analistas.
Aparte de las imprevisibles turbulencias financieras, de las exigencias presupuestarias, de la emergencia de las reivindicaciones feministas y del desafío independentista catalán, había problemas que eran a la vez urgentes e importantes, como el del cambio climático y la transición entre las diferentes modalidades de fuentes energéticas. El Ministerio para la Transición Ecológica, que englobaría las áreas de Medio Ambiente, Cambio Climático y Energía, pretendía establecer un contraste con el anterior ejecutivo; la connotación de esta cartera ecologista dejaría a sus predecesores como adictos al carbón y a la energía nuclear. Para su dirección, Sánchez eligió a Teresa Ribera, exsecretaria de Estado de Medio Ambiente con Zapatero y participante en foros multilaterales sobre transición y energías renovables.

Quienes tengan capacidad de observar más allá de los calendarios y de los ciclos electorales podrán concluir que los problemas de la economía, de la sociedad y de la democracia española continúan. Una futura recesión o un estancamiento en el crecimiento agudizarán las tensiones y los conflictos territoriales y la mala administración del desafío migratorio operarán como combustible para que un nuevo populismo ultra, proveedor de soluciones sencillas y desacomplejadas, como el que ya ha surgido en España, vaya adquiriendo un apoyo creciente entre los sectores más ideologizados y más damnificados por las turbulencias financieras.

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* This essay runs through governments from ZP (Zapatero, former president of Spain) to the present, mentioning several families in the sense of blood and affinity. He proposes theories that are difficult to prove, no matter how much the senior officials of the administration have shared schools and neighborhoods (do we not usually get along with neighbors and friends?) Therefore, many hypotheses to check, remember that the correlation is not synonymous with causality.
* But we do not believe that this dazzles the work, it is an essay therefore the author wants to expose his ideas, in it are indicated characters such as the Guindos and the colegueo that they have with their relatives (put finger in Washington DC) after losing them are placed in international institutions etc etc, the friends of Zp and their positions in Europe … nevertheless it is necessary to prove it but it is easy to be misled that the author in some cases manages with his comments.
* In short, an interesting book.

Spanish democracy is, in reality, a housing that serves to protect the interests of a reduced elite that has been handling the threads of Spanish society for decades.
– Its position of influence and power is, to a large extent, inherited, because its members are part of families that have been in the same privileged position for decades. Villena effectively discovers us that the members of that elite are not really the isolated characters that we think they are when they intervene in every new act of Spanish politics, every twenty or twenty-five years. They do not sprout at random or as a result of their intelligence or qualities, but because they are the successive extensions of long genealogical trees, the continuation of authentic sagas.
– The elite are strongly interconnected through very diverse but permanent ties, in addition to family members: attendance at the same schools, membership in bodies of very exclusive officials or influential social clubs or participation in business administration councils. And, at the same time, that within the elite there is a kind of social division of labor that ends up placing each of its members in the different spaces of power.
– Its presence as such an elite is not limited to politics, but also occurs in the economy, in the media and in all the institutions from which the decisions that direct social life are taken.
– His intervention in social and political life does not respond exactly to ideological determinants but to interests, as it shows that the surnames of that network have always been found and continue to be found today in practically all political parties.
– The defense of the interests of that elite is carried out in an increasingly perfected way, we would say that making it «look like an accident», that is, as something natural and even logical. And to achieve this it has been necessary to strengthen all the mechanisms that allow educating people to do what is convenient for the elite. Or, in the words of BlackRock President Larry Fink, who are quoted in the book, «to choose the right leader to make the right decisions».
– Something that is very important so that the power of the elite is maintained and to understand how it is forged and propagated. Its members act in a network and with a threefold objective: to guarantee each other impunity, generate a «common sense of citizenship» (the expression is from Villena) and avoid at all costs that they can be displaced from the authentic sources of power. That is what allows, although sometimes it is inevitable that some will fall, they can do anything without fear of being discovered or, if they are, to pay for it.

The majority media, with their stories compliant with the official account, will never be a guide to find a liberating explanation. Newspapers that are born with a combative vocation frequently run out of funding or have to modify their editorial line, entering the game of sponsors, public and private.
We can continue to believe that fictitious political and ideological division that confronts us and keeps us entertained in our daily life and consumption and passive contemplation: PP against PSOE, PSOE against Citizens, Vox against Podemos, etc …

Zapatero exploded during the first years of his presidency a «talent» (the key word of his first term) negotiator who remembered the well-known reflections of the physicist, economist and sociologist Wilfredo Pareto. This classifies the dominant elites, those minorities that govern every society, in two types, foxes and lions, taking the metaphor used by Machiavelli in The Prince. To talk about lions, characterized by using force, there will be time in the second part of this book.
The socialists corresponded more with the idea of foxes with great ingenuity, media projection and dialogue capacity. An attitude that in 2008 ended the old Aznarist guard, formed mainly by Angel Acebes and Eduardo Zaplana.
These groups, such as banks, unions or the University, governed jointly with the PSOE network in a confluence of institutions that are hardly separable. These «two faces of power,» homogeneity and diversity, represent two fundamental factors from which no command structure that seeks to persist can be deprived. Political leaders may be substituted, but these structural conditions are maintained over time and with electoral changes. This is a fact that we will check repeatedly throughout these pages.
Among the power factions that bring diversity to the government, it is necessary to highlight the one commanded by the president himself. José Luis Rodríguez Zapatero had been one of the main drivers of the Nueva Vía political current, which was dissolved after his victory at the 2000 PSOE congress.
The structure of the first Zapatero government revealed a paradox: the intention of the new president to break with the socialist past was only partially fulfilled, because in reality he ended up having a good part of the bureaucratic elite, that is, with economists and specialized lawyers of the Ministries of Economy and Finance that had previously worked with the governments of Felipe González.
The problem of the separation of powers in a democracy not only lies in the influence that the executive branch can exert over the judicial one, as is usually commented in Spain with little concern. It is also important to analyze what happens between the big companies and the ministries, since one and the other coexist in a relational framework in which the lines of separation are never completely clear.
With a significant number of regulated sectors, a process of privatization of public companies culminated and a mechanism for the concession of large public works that represents enormous opportunities for private companies, the most influential institutions in society continuously exchange more or less qualified personnel as a form to optimize certain operations, to reward behaviors or to take advantage of the contacts of those who accumulate extensive professional experience in one area or in the other. Many of these companies are located in Madrid and carry out effective lobby work in restaurants, clubs and luxury developments, as well as in the famous Bernabéu box.
For these reasons, many senior officials of the Zapatero governments have found a way out in private companies related or not to their political management: Trinidad Jiménez, Minister of Health in times of mass sale of the vaccine against a flu of doubtful real existence and, afterwards , head of Foreign Affairs, later held a position in the multinational Telefónica, where he coincided with one of his closest advisors in his previous stage, Paloma Villa, wife of former socialist leader Eduardo Madina.

The entry of neoliberalism into Spain also occurred in the 1980s, in a country that was beginning to take decisive steps after the end of the dictatorship. In this particular case, and given the Spanish needs for economic advancement and development, the ideas of market preeminence and business concentration were frequently confused with those of progress, internationalization and modernization.
The European construction project had accepted the basic principles of neoliberalism and reserved a weak position for Spain in the new Economic Community, a poorly developed, deindustrialized and uncompetitive country role.
The «Euro myth», which, together with that of the «exemplary democratic transition», is one of our two foundational ideological accounts with the greatest impact. The myth of the Euro refers to a path of «necessary» reforms so that a country with the serious problems of Spain managed to enter the oasis of the Single Currency, transforming the Orteguian solution into an economic policy project. Things, as we know now, were very different from what was promised and more and more are wondering if such entry into the Euro did not occur under conditions that now represent not only an economic straitjacket, but even a democratic one.
Pedro Solbes, economic minister of the Government of Zapatero between 2004 and 2009, was key in the process of European integration in the 1980s, 1990s and 2000s, and represented as few the undeniable weight that the aforementioned myth has exerted on policy decisions economic of several generations of socialist leaders.
Solbes became the community guardian of the Maastricht Treaty, which, signed in 1992, led to state financing through financial markets, as well as the lockout for maintaining the public deficit at 3 percent of the Gross Domestic Product and of 60 percent public debt. Violation of these criteria entailed large fines, which would become a definitive limitation for the political autonomy of future euro member states.
From 2004 to 2012, MAFO, Solbes and other government leaders piloted this situation that had previously seemed «dead-end», while the article published in the Cinco Días newspaper on February 28, 2004 was forgotten, although it remains in the memory of some collectors of political infamies.
A little less than six months earlier, the same expert predicted the puncture of the construction bubble in the same newspaper, stating the following: “This bubble will puncture and fall the activity of this sector and the government has not prepared the country for this change in the structure of demand and supply. To avoid this crisis, it would have been necessary to adopt policies to increase foreign competitiveness and productivity, which has not been done. […] The problem is that when you walk in the dark, you run the risk of hitting hard, and the puncture of the construction bubble could be the first one.
Under Salgado’s ministry, the country turned towards suicidal economic austerity and towards the definitive elimination of the limited political and economic autonomy that it had enjoyed until then. His ideological conformism and subsequent professional success also reflect the powers that with the worsening of the financial situation had become manifestly visible.
To govern the economy of a country will continue to have only one direction for quite some time. One of the main problems of most of the leaders of the left, when asked about it, is that they do not contemplate the slightest possibility that there are feasible alternatives to dominant thinking. The economic experience of the rescue and kidnapping of the Spanish State with Zapatero will weigh for many years, even decades, on the conscience of the progressives.
The class character of the Zapatero government manifested itself in these types of actors. Some had accumulated wealth thanks to their business activity, and the others treasured it as a result of juicy inheritance. These events ended up restricting the supposedly leftist policies that the Government formed in 2004 could have implemented.
To put it another way: that «it is not possible» to do something other than the current one is not only due to external pressures on our democracy, but also due to the ideological and social conditions of a large part of the high positions of the Executive. The strong interdependence between social origin and direction of public decisions will be verified in the following sections. Despite good intentions, wealth, like nobility, also compels.
At this point, it is worth asking about the motivations of the president and his ministers to decide on certain technical appointments: if for this reason the lack of left-wing economic experts was more important or if these recruits pursued, basically, the establishment of good relations with The economic powers.

At the end of 2004, the builder and president of Sacyr Vallehermoso, Luis del Rivero, announced his intention to acquire a significant package of BBVA shares; if you get them, you could name the president of the entity. The increase in the value of the floors, the land and the enormous flow of money that was entering the construction companies as a result of the concessions of public works opened the possibility of an anomalous situation in Spanish capitalism: the construction companies advanced so much that They were strategically positioning themselves in the banks and in the electric ones.
But the operation also seemed to have political guidelines: some media published names related to the Zapatero government as possible presidents of the bank, among them the one of José Pérez, then president of Intermoney and former director of the BBV in the 1990s, which increased significantly the likelihood of this possibility.
Allegations of alleged illegality reoccurred as in the 1990s, but the unconvincing of Sacyr’s offer, along with a stir that also affected the regulatory bodies of the capital market, ruined the operation. He highlighted at that time the role of the outgoing governor of the Bank of Spain, Jaime Caruana, who currently serves as advisor, precisely, of BBVA.
The large part of the Spanish capital was only opened to the control of the State when the financial crisis made it require public aid financed by taxpayers, frequent lenders thoroughly lost of their own finances, as an ironic condition of a self-absorbed capitalism. In any case, the brick still wielded its strength. We were still three years after its implosion and the Socialists tried to take advantage of this anomalous situation to consolidate beyond the institutions chosen by the citizens. Voters, who in principle should be the inalienable recipient of policy decisions, had remained as a mere means for carrying out this type of co-optation operations by relatively autonomous power groups.

In February 2006, the German power company EoN, partially controlled by the Teutonic State, submitted an offer for one hundred percent of Endesa. Behind this appearance, many saw a defensive maneuver of the PP, which wanted to move the electricity away from Catalonia. Regulators seemed captured by the PSC: the National Energy Commission imposed on this occasion draconian conditions to EoN, the opposite of what happened previously with Natural Gas.
The courts of justice censored the actions of government and national regulators: the institutional office had crossed the borders, but there were still more acts in this comedy of boulevard in which they kept opening and closing doors. When the shareholder battle seemed to be won by German capital, the Italian semi-public entity Enel joined the fight after an alleged conversation between José Luis Rodríguez Zapatero and the then Italian Prime Minister, Romano Prodi.
Enel would end up joining the construction company Acciona, whose owners maintained good relations with the president of the Spanish government. Both entities would end up staying with Endesa before the surrender of EoN and the withdrawal of Natural Gas. The fight for Endesa increased the value of a company that ended up being mostly Italian by billions of euros.
José María Aznar was appointed in 2011 as an advisor to Enel-Endesa, along with the future Minister of Economy, Elena Salgado, as well as the economic minister Pedro Solbes, who was not very belligerent in the shareholding contest summarized here; Gas Natural had Felipe González and Narcís Serra, president of Caixa Catalunya since 2004, on its Board of Directors.
It does not go unnoticed either that the financier Luis de Guindos, future Minister of Economy with Rajoy, remained on the board of Endesa from 2008 until the end of 2011. In this twisted bipartisan battle huge financial, political and media resources were used, but the The price of light would not come out on any cover of the media, indicating that the social distance between the elites and the citizenship had skyrocketed as much or more than what should be paid to the electric oligopoly at the end of each month.
José María Aznar was appointed in 2011 as an advisor to Enel-Endesa, along with the future Minister of Economy, Elena Salgado, as well as the economic minister Pedro Solbes, who was not very belligerent in the shareholding contest summarized here; Gas Natural had Felipe González and Narcís Serra, president of Caixa Catalunya since 2004, on its Board of Directors.
It does not go unnoticed either that the financier Luis de Guindos, future Minister of Economy with Rajoy, remained on the board of Endesa from 2008 until the end of 2011. In this twisted bipartisan battle huge financial, political and media resources were used, but the The price of light would not come out on any cover of the media, indicating that the social distance between the elites and the citizenship had skyrocketed as much or more than what should be paid to the electric oligopoly at the end of each month.

The «image empire» has been a defining feature of the most recent progressive governments. With these, the iconic network emitted by state apparatuses has generated a whole parallel reality, a «hyper-reality», setting or reorienting the political agenda and focusing certain issues at convenience. The «important» thing has been defined as such: it was not so much about imposing on citizens what to think as on what matters to do. Therefore, the fight to set the «agenda» acquired the status of public policy.
The president’s attention to this iconic and informative dimension held several teachers responsible. Ignoring Miguel Barroso means losing almost half a film, because apart from his commitment to the party and the government.

The one who would later be the husband of the Minister of Defense had also participated in the founding of The Alternating Current (LCA), a society in which communicators opposed to the Popular Party converged, which they attacked on the occasion of the sinking of the Prestige, of the «decree» and from the war in Iraq.
LCA began as a digital newspaper of an alternative, cultural and environmental nature, directed by the journalist Javier Pérez de Albéniz – husband of one of Barroso’s sisters – and dedicated to giving a voice to groups different from those favored by the official communication of the Popular Party , which at that time was not content to omnisciently dominate public television, but also controlled most of the private ones and had fervently adept media, such as the newspaper La Razón.
LCA would become more relevant for what it would mean in the future than for its true capacity to influence: this society housed a group of diverse journalists and artists who in the Zapatero stage occupied important positions of influence: the aforementioned Barroso; his colleague José Miguel Contreras, then director of Globomedia; the former news director of the Cadena Ser, Canal Plus and Telecinco Luis Fernández …
“La Sexta, this new channel belonged to a shareholding complex in which interests of the Mexican network Televisa were combined with the so-called holding company Imagina, in which the Tree (with Globomedia as protagonist) and Mediapro groups were located. The Sixth began as a chain focused mainly on entertainment and sports programs and waited to introduce the ever more expensive information services when their financial possibilities became clearer.
Its president, the journalist Antonio García Ferreras, also a professor at the URJC, had been the general director of the Cadena SER, where he had had the opportunity to coordinate the narration of what happened during the attacks of March 11.
Opposite to other executives and journalists from Prisa who had not seen with pleasure the main pronouncements of the socialist president as spokesman for the opposition, Ferreras, originally from León as José Luis Rodríguez Zapatero, had remained close to him during hard times and Shortly after his electoral victory he had left the first radio station to serve as communication director of the president of Real Madrid Club de Fútbol, the builder and president of ACS, Florentino Pérez.
From this position, Ferreras played a mediating role between the interests of politics and those of the construction sector, which also had the president of Sacyr, Luis del Rivero – very active during Zapatero’s governments, as described in the chapter previous—, in the board of the white club. Once again, the box and direction of this sports club, one of the main symbols with which millions of inhabitants of the planet associate Spain, proved to be part of an entity with an influence that overflowed all institutional definition.
The media balance of the Zapatero governments transmits light and dark, similar to that of other areas of the socialist legislatures, but it must be admitted that at least in this field the political will of the PSOE executives obtained results impossible to perceive in other no less important areas.

Larry Fink, president of Blackrock, one of the largest global funds in asset management, defined in the 2015 Davos Forum this technocratic revival: “The people of Europe must be educated to choose the right leader to make the right decisions ». Funds such as Blackrock have decisive stakes in almost all Ibex-35 companies, from which it can be deduced what their degree of influence on the Spanish economy is. Meanwhile, and in that same forum, other world leaders expressed their unease at the fact that the Euro Zone reform program had to be exposed to the opinion of the voters of the various countries involved.
When the revolt of the masses threatened to truncate vertical agreements, the European institutions seemed to have acquired the right of veto: in May 2018, the European Budget Commissioner, the German Gunther Oettinger, voiced his desire that instability in financial markets it will contribute to populist parties not being elected. Oettinger was then the head of Nadia Calviño, appointed only a few weeks later Minister of Economy of the PSOE government chaired by Pedro Sánchez.
The technocratic domain has two pillars: on the one hand, speculative markets that defend themselves against what they understand as «democratic aberrations»; on the other, supranational institutions that require nations to put themselves at the mercy of these first agents when they have not been obedient: financial markets attacked Italy in the spring of 2018, but that attack coincided precisely with a decrease in the support of the European Central Bank to the public debt of this country.
The continuous transfer of senior executives between some institutions and others allows us to deduce that there is an elitist transverse network, a «technostructure» in which the financial future of the nations of the Euro is decided and that it is not subject to any scrutiny.
The structure of the government formed by Mariano Rajoy in 2012 reflected the balance of forces in the Popular Party, the most influential power groups on this formation and the political messages they wanted to send to an electoral majority that had voted for the conservative party convinced that It would boost the recovery of the economy and the creation of jobs.
Despite the renewal that Rajoy claimed to have promoted since the march of his predecessor in the PP, the inheritance of José María Aznar in this government was outstanding, which pointed to a strong elitist inertia. Its president, Mariano Rajoy, had been Minister of Public Administration, Education, Interior and Presidency (1996-2003). Cristóbal Montoro and Miguel Arias Cañete repeated as ministers of Finance and Agriculture (2000-2004), respectively.
The mentioned official weight in the government gave his vice president, Soraya Sáenz de Santamaría Antón, a strategic position as the center of the network of state lawyers, an elitist body that instills a deep respect in the Administration.
In addition to having the State legally in the lead, the social network that these lawyers comprise has the virtue of strongly cohesive to the small number of people who belong to this circle and to overcome any institutional barrier, facilitating privileged interactions with the rest of the groups of power of Spanish society.
A relevant example is the promotion of lawyers of the State of the year 1996, called «La Gloriosa» for the meteoric career of its components. It highlighted Iván de la Rosa, husband of Soraya Sáenz de Santamaría, who since 2012 is a director of Telefónica. Also Jaime Pérez Renovales, legal advisor to Rodrigo Rato, Banesto and Banco Santander, who served as number three of the vice president to later return to Ana Botín bank.

Carlos Espinosa de los Monteros strengthened his private business profile by participating in the management of large national and multinational companies: Daimler Chrysler, Mercedes Benz, Schindler, González Byass (Tío Pepe), Acciona, Inditex …
A trajectory that turned this billionaire former president of the Businessmen’s Circle into a powerful ambassador for private corporations in peacetime. Appointed in 2012 Secretary of State of the Spain Brand, he held the position without receiving any salary and represented the role of the perfect business intermediary, especially with the corporations with which he had acquired contacts in his long career.
Iván Espinosa de los Monteros – another, Beltrán, makes a career as a senior executive at Inditex -, founded in 2014 the ultra-right-wing Vox party. Married to the president of the party in Madrid, Cuban-Spanish activist Rocío Fernández Monasterio, Iván Espinosa combines his work as an entrepreneur with the defense of large families and life, the fight against the Islamic invasion of the West and the elimination of the State of Autonomies A few days after the founding of Vox, Iván Espinosa declared that the Popular Party government applied «left or extreme left policies.»

The head of Agriculture, Food and Environment in 2012, Miguel Arias Cañete, is an example of someone who achieves everything that an individual can aspire to in politics, private enterprise, the high civil servant and almost any other area of power Social in Spain.
Its profile represents the maximum expression of the revolving door, for its enormous diversification, and the coincidence and intersection in a single person of diverse sectors and circles of influence outside the electoral scrutiny. Recruiting it for an executive meant connecting directly or indirectly with almost all business sectors.
State lawyer, Arias Cañete had been a member of the Popular Alliance and the PP, regional deputy in Andalusia, senator, councilor in Jerez de la Frontera, national and community parliamentarian, minister, high leader of the PP …
His departure to the European Commission meant the rise as a substitute for his junior Isabel García Tejerina. This engineer did not overcome the business hyperactivity of Arias Cañete, but her inclusion as a minister in the government built another bridge with a multinational very close to the Popular Party, OHL, involved in alleged payments through donations in black.
OHL owns Fertiberia, a fertilizer company in which García Tejerina had served as director of strategic planning between 2004 and 2011, precisely the years of socialist government chaired by Zapatero.
The Ministry of Agriculture has in common with other multiple portfolios its status as a potential intermediary for exchanges and transactions between various power groups on one side and the other of the line that virtually separates the Administration and the companies.

For Catalonia, which was probably the biggest challenge for the permanence and renovation of the Sánchez cabinet, the central government would show two types of letters: on the one hand, the negotiator, with Meritxell Batet, head of Territorial Administrations; on the other, the constitutional firmness, wielded by Josep Borrell, long-distance minister, meaning in the Barcelona demonstrations organized by the Spanish Catalan Civil Society. A wake-up call that was not only addressed to the independentistas, but also to those center voters that the PSOE aspired to recover in Catalonia: those who abandoned the socialist vote to move on to support the candidacy of Inés Arrimadas (Citizens) for the presidency of the Generalitat.
This government not only controlled various autonomies, but also governed the political apparatus of each of these areas. A double condition that made politics a combination and calculation exercise: regional national articulation and control over the party are two structural requirements that escape many citizens and even certain analysts.
Apart from the unpredictable financial turbulence, budgetary requirements, the emergence of feminist demands and the Catalan independence challenge, there were problems that were both urgent and important, such as climate change and the transition between different source modalities energetic The Ministry for Ecological Transition, which would encompass the areas of Environment, Climate Change and Energy, intended to establish a contrast with the former executive; The connotation of this environmental portfolio would leave its predecessors as addicts to coal and nuclear energy. For his direction, Sánchez chose Teresa Ribera, former Secretary of State for the Environment with Zapatero and participant in multilateral forums on transition and renewable energy.

Those who have the capacity to observe beyond the calendars and electoral cycles may conclude that the problems of the Spanish economy, society and democracy continue. A future recession or a stagnation in growth will exacerbate tensions and territorial conflicts and the mismanagement of the migration challenge will operate as a fuel for a new ultra populism, provider of simple and uncomplexed solutions, such as the one that has already emerged in Spain, go acquiring increasing support among the most ideologized and most affected sectors due to financial turbulence.

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