Fantasmagoriana — Percy Bysshe Shelley, Mary Wollstonecraft Shelley, Lord Byron, / Fantasmagoriana by Percy Bysshe Shelley, Mary Wollstonecraft Shelley, Lord Byron,

Este libro es una de las mejores representaciones de la estética romántica y el terror del siglo XIX.
Fantasmagoriana recopila cuatro relatos escritos durante una reunión de amigos: Lord Byron, Mary Shelley, Percy Shelley y John Polidori.
Después de leer cada cuento puedo afirmar que el terror moderno nació del romanticismo. La narración gótica retrata de manera perfecta el origen de personajes como Drácula o el monstruo de Frankenstein, muestra el gusto por lo macabro ya presente en la antigüedad, la importancia de los sentimientos y emociones en la prosa y la libertad propia del espíritu rebelde romántico. Esto es oro en forma de letras.
Quiero destacar la figura del vampiro creada por Lord Byron Y Polidori, luego perfeccionada por el señor Stoker, con los años siguientes. Se puede pensar que el vampirismo nació con una mirada desautomatizada de un caballero y noble antiguo: ambos escritores describen a su vampiro como un hombre que produce cosas extrañas a su alrededor, irradia incertidumbre pero también admiración. Un hombre que, como una fragancia irresistible, embelesa a las personas con temor.
Me gusta imaginar que ese efecto de extrañamiento puede utilizarse en el concepto literario desautomatización del formalismo ruso.
Anteriormente mencioné a la rebeldía como un tópico del romanticismo y está muy presente en Los Asesinos (escrito por Percy Shelley, esposo de Mary). El cuento no sólo refleja las ansias de libertad propias de un alma joven, sino también el anarquismo y el desprecio hacia la autoridad. Percy Shelley fue un “punk” romántico que también escribió La necesidad del ateísmo, un tratado con afirmaciones agnósticas pero muy duras para la época.

“Lo que creaste es mío para arruinarlo y destruirlo. Fui tu esclavo, ahora soy tu igual y tu enemigo. ¡Cuando oigan mi voz, los millares que tiemblan ante tu trono se atreverán a arrancar la dorada corona de su impía cabeza”.

Lamentablemente, los relatos de Byron (“El entierro”) y de Percy Shelley (“Los asesinos”) están inacabados y por ende, es imposible saber cuál podría haber sudo su final.
Mientras que el de Byron promete (y mucho), el de Shelley posee una trama sobre la que no logro discernir hacia dónde quiere el autor dirigirla. Se torna realmente pesada porque en primer lugar, Shelley que era poeta no gustaba mucho de la prosa y en segundo término porque abarrota la narración de detalles propios del romanticismo que empalagan al lector más avezado en la materia.
El mejor relato de todos es del de John Polidori, “El vampiro”, que es el disparador de lo que en la actualidad conoceríamos a través de Bram Stoker con “Drácula”.
Con respecto a la narración de Mary Shelley, “El sueño”, se trata de una historia de la época de caballeros y doncellas que supone más una intriga amorosa que un relato de terror, pero que está relacionado a lo que publicaría dos años más tarde: me refiero a “Frankenstein, o el moderno Prometeo”.
El sueño que tiene casi sobre el final la condesa Candace Vileneuve en este cuento surge de esa vacíe o imposibilidad creativa quee a veces le sucede a los escritores y que se le presentó a Mary Shelley, bloqueada por no poder comenzar a escribir su propio relato y que al final estaba orientado en realidad a la criatura de Victor Frankenstein:
“Vi –con los ojos cerrados, pero con la aguda visión mental-, vi al pálido estudiante de artes impías, de rodillas junto al ser que había ensamblado. Vi el horrendo fantasma de un hombre que estaba tendido, y luego, por obra de algún ingenio poderoso, manifestaba signos de vida y se agitaba con movimiento torpe y semivital.”
El resto es historia… ella había creado a su monstruo.

“El vampiro” es realmente una brisa espantosa de una historia de terror. Lord Ruthven, hecho del mismo material trastornado que su impresión de Lord Byron, una estrella de rock literaria de la época, es un sociópata astuto. Un depredador, sin verdadero remordimiento. Como todos los vampiros deberían ser. Por eso nos asustan. Y a pesar de algunos momentos de digresión y total impotencia del personaje principal, Aubrey, el final es una puñalada en el cuello.
Apenas vuela una gota de sangre, pero todavía vale la pena.
El resto de los cuentos, especialmente los de Byron y Percy, son curiosidades magníficamente escritas. Nada más y nada menos.

* Según el testimonio de Mary Shelley, fue Byron quien propuso que escribieran cada uno un relato de fantasmas como los que leían; tanto los Shelley como Polidori aceptaron el reto. Los tres hombres se pusieron de inmediato a la tarea: Byron esbozó su historia —la de dos viajeros, uno de los cuales resulta ser un vampiro que, al morir, hace jurar a su amigo que cumplirá una extraña petición— pero escribió sólo un fragmento, que publicó al final de su poema Mazeppa (1819) con el título de «El entierro»; Shelley empezó un relato basado en experiencias de la primera etapa de su vida, pero enseguida desistió de terminarlo (los ilustres poetas, al decir de M. Shelley, se sentían «incómodos con la trivialidad de la prosa»); Polidori dio con la idea de una dama que espiaba por el ojo de una cerradura y recibía como castigo la conversión de su cabeza en calavera, pero tampoco llegó a completar su cuento. Mary, por su parte, fue quien tardó más en encontrar el punto de arranque de su historia. Mientras los demás ya trabajaban en sus respectivos relatos, ella sentía «esa vacía incapacidad de invención que es la mayor desdicha del autor», hasta que una noche, tras asistir a una discusión filosófica sobre la naturaleza del principio vital entre Byron y Shelley, su imaginación le procuró por fin el nudo argumental que deseaba…

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This book is one of the best representations of romantic aesthetics and terror of the nineteenth century.
Fantasmagoriana collects four stories written during a meeting of friends: Lord Byron, Mary Shelley, Percy Shelley and John Polidori.
After reading each story I can affirm that modern terror was born of romanticism. Gothic narration perfectly portrays the origin of characters such as Dracula or Frankenstein’s monster, shows the taste for the macabre already present in ancient times, the importance of feelings and emotions in prose and the freedom of the romantic rebel spirit. This is gold in the form of letters.
I want to highlight the vampire figure created by Lord Byron and Polidori, then perfected by Mr. Stoker, with the following years. It can be thought that vampirism was born with an unauthorized look of a knight and ancient nobleman: both writers describe their vampire as a man who produces strange things around him, radiates uncertainty but also admiration. A man who, as an irresistible fragrance, engages people with fear.
I like to imagine that this effect of estrangement can be used in the literary concept of deautomation of Russian formalism.
Earlier I mentioned rebellion as a topic of romanticism and it is very present in The Killers (written by Percy Shelley, Mary’s husband). The story not only reflects the desire for freedom of a young soul, but also anarchism and contempt for authority. Percy Shelley was a romantic “punk” who also wrote The Need for Atheism, a treatise with agnostic but very hard claims for the time.

“What you created is mine to ruin and destroy. I was your slave, now I am your equal and your enemy. When they hear my voice, the thousands that tremble before your throne will dare to tear the golden crown from their impious head.”

Unfortunately, the stories of Byron (“The Burial”) and Percy Shelley (“The Killers”) are unfinished and therefore, it is impossible to know which could have sweated its end.
While that of Byron promises (and much), Shelley’s has a plot on which I cannot discern where the author wants to direct it. It becomes really heavy because in the first place, Shelley who was a poet did not like prose and in the second place because it crammed the narration of details typical of romanticism that impale the most experienced reader in the field.
The best story of all is that of John Polidori, “The Vampire,” which is the trigger for what we would now know through Bram Stoker with “Dracula.”
Regarding the story of Mary Shelley, “The dream”, it is a story of the time of knights and maidens that is more a love intrigue than a horror story, but which is related to what I would publish two years later : I mean “Frankenstein, or the modern Prometheus.”
The dream that Countess Candace Vileneuve has almost on the end in this story arises from that emptiness or creative impossibility that sometimes happens to writers and that was presented to Mary Shelley, blocked by not being able to start writing her own story and which in the end was actually oriented to the creature of Victor Frankenstein:
“I saw – with my eyes closed, but with the sharp mental vision – I saw the pale student of ungodly arts, kneeling beside the being he had assembled. I saw the horrendous ghost of a man who was lying, and then, by the work of some powerful ingenuity, he manifested signs of life and stirred with awkward and semi-vital movement. ”
The rest is history … she had created her monster.

“The vampyre” is truly a quick ghastly breeze of a horror tale. Lord Ruthven, made of the same deranged material as his impression of Lord Byron, a literary rockstar of the time, is a cunning sociopath. A predator, with no true remorse. As all vampires should be. That’s why they frighten us. And despite a few moments of digressions and utter helplessness from the main character, Aubrey, the ending is a stab in the neck.
Barely a drop of blood flies, but it’s still worth it.
The rest of the tales, specially Byron’s and Percy’s, are gorgeously written curiosities. Nothing more, nothing less.

* According to Mary Shelley’s testimony, it was Byron who proposed that each one write a ghost story like the ones they read; both the Shelley and Polidori accepted the challenge. The three men were immediately put to the task: Byron outlined his story – that of two travelers, one of whom turns out to be a vampire who, when he dies, swears his friend that he will fulfill a strange request – but wrote only a fragment , which he published at the end of his poem Mazeppa (1819) with the title of “The Burial”; Shelley began a story based on experiences of the first stage of her life, but immediately gave up on finishing it (the illustrious poets, as M. Shelley said, felt “uncomfortable with the triviality of prose”); Polidori came up with the idea of a lady who was spying through the keyhole and receiving as a punishment the conversion of her head into a skull, but she did not complete her story either. Mary, on the other hand, took the longest to find the starting point of her story. While the others were already working on their respective stories, she felt “that empty incapacity of invention that is the greatest misfortune of the author”, until one night, after attending a philosophical discussion about the nature of the vital principle between Byron and Shelley, her imagination finally brought him the plot knot he wanted …

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