El Corazón Con Que Vivo — José María Pérez (Peridis) / The Heart I Live With by José María Pérez (Peridis) (spanish book edition)

La novela fue galardonada con el premio Primavera de novela 2020 y como siempre comento no entiendo el premio sin ser publicada, algo muy español y ante tanto premio no decepción pero esperaba más. A través de un encuentro casual en Segovia se dieron los primeros bosquezos. Siempre nos quedará la localidad de Paredes Rubias.

“El corazón con que vivo” nos sitúa en Paredes Rubias y sus alrededores, donde todos se conocen entre todos y todos saben hacia qué dirección se mueve el otro, justo antes del estallido de la Guerra Civil Española. Peridis se sirve de una narración clásica, con la que también nos sitúa en el siglo pasado con facilidad y elegancia, para hablarnos de nuestra historia a través de monólogos internos muy ricos y de conversaciones amenas. Los diálogos no son una exposición de datos y discursos: son diálogos, conversaciones reales entre persona(jes) reales. Dos familias son las principales protagonistas: la familia del doctor don Honorio Beato, conocido y respetado falangista, y la familia del doctor don Arcadio Miranda, conocido y respetado republicano. Sus respectivos hijos siguen las tendencias políticas de los cabezas de familia, pero ello no les impide mantener una relación que, curiosamente, se vuelve más estrecha cuanto más separados tendrían que estar.
Creo, sobre todo, que ‘El corazón con que vivo’ es un retrato de esto último: de cómo los seres humanos pueden situarse por encima de ideologías que en tiempos de paz nos lo parecen todo.
En este libro hay dos bandos representados en dos familias que se conocen de toda la vida, y que siempre han tenido sus diferencias, pero que son, sobre todo, vecinos, conocidos, compañeros de camino. Sigue el punto de vista del vecino mucho más que el de una persona con intereses políticos.

El gran acierto es que Peridis no se entretiene contando los porqués de la guerra, sólo interesa cómo afecta ésta a los vecinos, a sus relaciones y a sus actividades. Al principio, como un retrato cercano al horror y la confusión de los primeros días, siempre siguiendo el miedo del pueblo más que la política de éste. Es muy interesante ver cómo evolucionan los pensamientos y las emociones de los personajes a medida que comprenden lo que significa de verdad una guerra, lo que significa de verdad dos bandos enfrentados.
No se puede luchar a cuerpo limpio contra los vientos adversos de la historia, pero la historia y la vida dan muchas vueltas. Los montes se queman, pero dales tiempo, dales tiempo y verás cómo nacen nuevos brotes y, al cabo de los años, unos árboles nuevos ocupan el sitio de los antiguos. A veces con más fuerza que antes, porque ha llegado su hora y con ella la savia nueva que viene con ganas de ascender hasta la copa para ver el espléndido horizonte que se ofrece a su vista. No te quepa duda de que en el futuro vendrán tiempos nuevos, y vosotros, vuestros hijos o los hijos de vuestros hijos levantarán, desde los escombros que ahora les dejamos, una España muy distinta de la que tenemos entre manos, esa gran nación que hemos destruido por no haber sabido o podido resolver nuestros conflictos de modo pacífico.

La romería de la Virgen del Carmen se celebraba desde tiempo inmemorial en un santuario situado en lo alto de una amena colina del valle de San Millán, en la Montaña Palentina. Como venía ocurriendo desde principios del siglo XVII, los pobladores de los norteños valles palentinos, y sobre todo la villa de Piedras Negras, celebraban el día 16 de julio la fiesta de su patrona acudiendo en romería al santuario de la advocación mariana. Algunos hacían descalzos el recorrido y solo unos pocos de rodillas, cumpliendo una promesa o una penitencia impuesta. La ocasión era propicia para encontrarse con familiares y amigos dispersos en las distintas poblaciones de la comarca.

La República niega a Dios, proclama el amor libre frente a la familia y sustituye la propiedad privada por el colectivismo.
Muchas gentes de izquierdas estamos totalmente en contra de la violencia y de la persecución a la Iglesia, pero también de la injusticia, del hambre y el paro, que son una forma difusa de violencia y son insufribles sobre todo para los braceros que no tienen nada que llevar a la boca de sus hijos —intervino rápidamente Ubaldo—. Cinco años de República no han podido resolver el problema.

La noticia de la ejecución del alcalde en funciones, de varios concejales y de sus acompañantes recientemente elegidos cayó como una bomba y llenó de dolor y miedo no solo a sus amigos y familiares sino también a la mayoría de sus vecinos. Gabriel era el médico de muchos de ellos, que, a pesar de que en su fuero interno querían dar el pésame a sus familiares, salvo algunos valientes, no se atrevieron a acercarse al domicilio familiar para no significarse políticamente hablando y que las nuevas autoridades les consideran desafectos.
¡Qué desgracia tan grande, Lucas! ¡Qué desgracia tan grande! Lo siento… Lo siento mucho… No sabes cómo lo siento. Gabriel no se merecía esto. Pero no os desaniméis. Ya sabéis lo que dice mi padre: «La vida es lucha, trabajo y dolor».

Un mes después de la muerte de su hijo, don Arcadio, que estaba bajo arresto domiciliario en su casa, fue llamado a su propio despacho por el comandante de la fuerza que lo ocupaba desde el mismo día en que se lo confiscaron. El militar le recibió con una amplia sonrisa blandiendo un escrito en la mano derecha. Se le veía muy satisfecho, lo que hizo concebir vanas ilusiones al anciano médico.
Don Arcadio se quedó perplejo por la frialdad y el sarcasmo del escrito. Él había sobreentendido hacía unos pocos días que, si entregaba una cantidad importante a la causa del alzamiento, se podía salvar la vida de su hijo Gabriel, pero ni sabía el plazo que le daban ni sabía la cantidad que le pedían. A pesar de ello, había empezado a juntar los dineros a toda prisa; pero una vez ejecutado su hijo, suponía que la obligación de hacer una donación voluntaria quedaba sin efecto, por ello puso cara de asombro cuando el comandante le puso a la firma el emplazamiento.
—No se haga el tonto ni ponga cara de susto, porque le conviene colaborar cuanto antes y en papel de pagos al Estado.

La guerra es la guerra y en una como esta puede pasar de todo. Eso es lo que querían haber hecho conmigo los rojos…

Don Honorio salió de la cárcel confuso. El hacinamiento y el lamentable estado de la enfermería le habían avergonzado, pero lo animó la actitud de su joven colega Germán Blanco, que, condenado a cadena perpetua y en circunstancias tan adversas, había puesto toda su vocación y su saber al servicio de sus compañeros de cautiverio con una alegría y una disposición inauditas. Eso iba mucho más allá del juramento hipocrático y de la deontología profesional. También le había sorprendido favorablemente la actitud positiva de Julián prestándole todo su apoyo reconvertido en enfermero. En ambos reconocía un fondo de extraordinaria bondad y humanidad. No le cabía la menor duda de que ambos eran recuperables. Deberían tener derecho a redimir penas mediante el trabajo.

Las tres hijas del médico —Felicidad, Esperanza y Caridad— se les podía aplicar con toda razón la sentencia de Blas Pascal: «El corazón tiene razones que la razón no entiende». Las tres deseaban fervientemente el triunfo de Franco con la cabeza, las tres deseaban de todo corazón que sus respectivos enamorados no sufrieran los quebrantos de la contienda y rezaban diariamente el rosario a la Virgen para que se cumplieran tan contradictorios deseos. Hacía casi un año que Felicidad no sabía nada de Benigno e ignoraba si a esas horas estaría vivo o muerto, si había huido o había sido hecho prisionero. Esperanza vivía en un sobresalto esperando con ansiedad las esporádicas cartas de Lucas, que iba de frente en frente y al que no había visto los pocos días que estuvo de permiso, y Caridad estaba muy callada porque hacía unos pocos meses que se había enamorado del guapo oficinista de una de las fábricas que había conocido en el tren, y si la guerra se prolongaba mucho, la quinta de su amado podría ser llamada a filas. Por eso, el corazón y la cabeza de las mujeres de la casa iban cada uno por su lado.
Una vez que Lucas aprobó las oposiciones y pudo colegiarse en Palencia, estaba en condiciones de recoger el testigo que dejaba su padre y ejercer su profesión de médico en Paredes Rubias y en los pueblos colindantes.
Cuando encontréis un gemelo espero sea un paso previo a la felicidad

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The book was awarded the Spring Prize for the 2020 novel and as I always say I do not understand the award without being published, something very Spanish and in the face of so much prize not disappointment but I expected more. Through a chance meeting in Segovia the first sketches were given. We will always have the town of Paredes Rubias.

“The Heart I Live With” places us in Paredes Rubias and its surroundings, where everyone knows each other and everyone knows which way the other is moving, just before the outbreak of the Spanish Civil War. Peridis uses a classic narration, with which he also places us in the last century with ease and elegance, to tell us about our history through very rich internal monologues and entertaining conversations. Dialogues are not an exhibition of data and discourses: they are dialogues, real conversations between real person (s). Two families are the main protagonists: the family of Dr. Don Honorio Beato, known and respected Falangist, and the family of Dr. Don Arcadio Miranda, known and respected Republican. Their respective children follow the political tendencies of the heads of the family, but this does not prevent them from maintaining a relationship that, curiously, becomes closer the more separated they should be.
Above all, I believe that ‘The Heart I Live With’ is a portrait of the latter: of how human beings can place themselves above ideologies that seem to us everything in times of peace.
In this book there are two groups represented in two families who have known each other for life, and who have always had their differences, but who are, above all, neighbors, acquaintances, companions on the road. It follows the point of view of the neighbor much more than that of a person with political interests.

The great success of Peridis, he does not entertain himself counting the reasons for the war, he is only interested in how it affects the neighbors, their relationships and their activities. At first, as a portrait close to the horror and confusion of the early days, always following the fear of the people rather than their politics. It is very interesting to see how the characters’ thoughts and emotions evolve as they understand what a war really means, what two opposing sides really mean.
It is not possible to fight cleanly against the adverse winds of history, but history and life take many turns. The mountains are burning, but give them time, give them time and you will see how new shoots are born and, over the years, new trees take the place of the old ones. Sometimes with more force than before, because its time has come and with it the new sap that comes with the desire to ascend to the top to see the splendid horizon that is offered in its sight. Make no mistake that new times will come in the future, and you, your children or your children’s children will raise, from the rubble that we now leave you, a Spain very different from the one we are dealing with, that great nation that we have destroyed for not having known or been able to resolve our conflicts peacefully.

The pilgrimage of the Virgen del Carmen was celebrated from time immemorial in a sanctuary located on the top of a pleasant hill in the San Millán valley, on the Montaña Palentina. As it had been happening since the beginning of the 17th century, the inhabitants of the northern valleys of Palencia, and especially the town of Piedras Negras, celebrated on July 16 the feast of their patron saint by going in pilgrimage to the sanctuary of Marian dedication. Some made the journey barefoot and only a few on their knees, fulfilling a promise or an imposed penance. The occasion was propitious to meet family and friends scattered in the different towns of the region.

The Republic denies God, proclaims free love in front of the family and replaces private property with collectivism.
Many people on the left are totally against violence and persecution of the Church, but also against injustice, hunger and unemployment, which are a diffuse form of violence and are insufferable, especially for the braceros who have nothing. what to take to the mouth of his children – Ubaldo quickly intervened -. Five years of the Republic have not been able to solve the problem.

The news of the execution of the acting mayor, several councilors and their recently elected companions fell like a bomb and filled not only his friends and family but also most of his neighbors with pain and fear. Gabriel was the doctor of many of them, who, despite the fact that they wanted to offer condolences to their relatives, except for some brave, did not dare to approach the family home so as not to signify politically speaking and that the new authorities they consider disaffections.
What a great misfortune, Lucas! What a great disgrace! I’m sorry … I’m so sorry … You don’t know how I feel it. Gabriel did not deserve this. But don’t be discouraged. You know what my father says: “Life is struggle, work and pain.”

A month after the death of his son, Don Arcadio, who was under house arrest at his home, he was called to his own office by the commander of the force that had occupied him since the day he was confiscated. The military officer greeted him with a broad smile, brandishing a brief in his right hand. He looked very satisfied, which made the old doctor conceive vain illusions.
Don Arcadio was puzzled by the coldness and sarcasm of the writing. He had understood a few days ago that if he gave a significant amount to the cause of the uprising, he could save the life of his son Gabriel, but he neither knew the deadline they gave him nor knew the amount they asked for. Despite this, he had begun to collect the money in a hurry; but once his son was executed, he assumed that the obligation to make a voluntary donation was null and void, so he looked astonished when the commander signed the summons for him.
—Don’t play dumb or look scared, because it’s in your best interest to collaborate as soon as possible and on paper with payments to the State.

War is war and everything like this can happen. That’s what the reds wanted to have done to me …

Don Honorio was released from prison confused. The overcrowding and the unfortunate state of the infirmary had embarrassed him, but he was encouraged by the attitude of his young colleague Germán Blanco, who, sentenced to life imprisonment and in such adverse circumstances, had put all his vocation and knowledge at the service of his companions. of captivity with unheard of joy and disposition. That went far beyond the Hippocratic Oath and professional deontology. He had also been favorably surprised by Julián’s positive attitude, giving him all his support as a nurse. In both he recognized a background of extraordinary goodness and humanity. He had no doubt that they were both recoverable. They should have the right to redeem penalties through work.

The three daughters of the doctor —Felicidad, Esperanza and Caridad— could be rightly applied to them by Blas Pascal’s sentence: «The heart has reasons that reason does not understand». All three fervently wished for Franco’s triumph with their heads, all three wished with all their hearts that their respective lovers did not suffer the brokenness of the strife and prayed the rosary daily to the Virgin so that such contradictory wishes would be fulfilled. Almost a year ago, Felicidad had not known anything about Benigno and was ignorant of whether he would be alive or dead at that time, if he had fled or had been taken prisoner. Esperanza lived in a start eagerly waiting for the sporadic letters from Lucas, who went from face to face and whom he had not seen the few days he was on leave, and Caridad was very quiet because a few months ago she had fallen in love with the handsome man clerk in one of the factories he had met on the train, and if the war dragged on long, his beloved’s fifth could be called up. So the hearts and heads of the women of the house went their own way.
Once Lucas approved the oppositions and was able to attend a college in Palencia, he was in a position to collect the witness left by his father and exercise his profession as a doctor in Paredes Rubias and in the neighboring towns.
When you find a cufflink I hope it is a previous step to happiness…

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