Las Trece Argucias De La Manipulación De Embaucadores Y Políticos — Gerardo Bauer / The Thirteen Arguments of Trickster and Political Manipulation by Gerardo Bauer (spanish book edition)

Es un interesante breve libro que aunque centrado en México, se puede extender a un concepto más global.

Argucia primera
El parlotero en el desván de la divagación
Común y evidente argucia del político que no puede sustentar su argumentación y divaga gravitando en el contexto del interlocutor o entrevistador. Lo primero que hace es volcarse a una elocuencia para impresionar a su foro, auditorio o entrevistador.”

Argucia Segunda
El voluntarioso de las voluntades sublimadas
Piensa que más vale una pizca de voluntad que el juicio y la persuasión.
Es el que siempre dice que por su voluntad, casi por la providencia, logrará resolver problemas aun de gran complejidad y en plena crisis. Dirá “quiero hacerlo porque tengo la voluntad de hacerlo y lo voy a hacer porque ustedes votarán por mí”.
Y así se la pasará restregándonos en nuestra inteligencia que su voluntad es más poderosa que habernos precisado recursos, medios, partes involucradas, tiempos, consecuencias durante el proceso, etc.

Argucia Tercera
El malabarista de la confusión
Todo que planteemos con razonamientos, fundamentados, dirá simplemente que es mera teoría, que en la práctica no funciona. Tratará de circunscribirlo en una contradicción, y si se le da pruebas de éxito en la práctica, sacará un sudado “as” debajo de la manga con palabras más, palabras menos: está bien, dirá, te concedo las razones que lo sustentan en esta aplicación, pero no las consecuencias, pues cada caso es circunstancialmente diferente”. Por supuesto no hablan con esta amplitud de vocabulario, pero va en esa dirección si usaran alguna sofisticada dialéctica.

Argucia Cuarta
El relativista en el vacío de la evasión
Casi todos los políticos en determinadas circunstancias o en los peores casos, en todo momento son evasores de las realidades más inmediatas. Pero cuando tratan de hacer caudal político, entonces sí, se convierten en la argucia analizada y la posterior, al jactarse de una plena conciencia del acontecer y sin precisar los afluentes de su vertedero a un conocimiento de purísima vaharada.
Los medios de información debían ser nuestros mediadores y los sagaces reveladores de las falacias de quienes a su vez tratan de tomarles el pelo al usarlos.
Pero los medios son susceptibles de ser comprados, máxime en países como México, donde absurdamente les financiamos sus campañas y al ser elegidos, concentran la riqueza en quienes les pusieron la tarima de la estridente manipulación y simulación. Es entonces que las Redes Sociales se han convertido en la mayor expansión creíble de contención y divulgación de sus engaños. Pero ya surgieron hasta máquinas que aparentan millones de seguidores, y los también comprados para darnos una falsa apreciación analítica sin sustento si se le desmenuza.

Argucia Quinta
El redentor de las soluciones al aire
Esta argucia es el anverso de la moneda de la anterior, pero sólo en apariencia, pues la evasión es igual; ahora, con la dramatización de la cruel realidad que nos tratará de conmover con este patrañoso ardid de ser los redentores de eso que a veces ellos ocasionan o bien los grupos de poder detrás.

Argucia Sexta
El institucionalizado de los dogmas y las revelaciones
No entrará en razones, no las necesita, nos rodeará de esos grises e inveterados edificios de las instituciones para inmovilizarnos.
Es el que en todo discurso, debate o al ser entrevistado, trae un rosario de dogmas, anacrónicos doctrinismos, que nadie deberá osar cuestionarle porque inmediatamente baja del cielo a todos los que impusieron esas férulas de supuesta ordenación.

Argucia Séptima
El exegeta de las exageraciones
Este político hace de sus logros una exageración y nunca precisa los medios, planificaciones, ni dónde viven esos beneficiados. Si por el miedo a viajar a estados Unidos el turismo creció en su entidad gobernada, nos dice que su visión logró atraer a toda Europa. Si se capturó a un secuestrador, hablará que ha reducido la inseguridad en un 50%, etc. Sus afirmaciones son llevadas a la extralimitación, y al ser su interpretación de una amplitud tan generalizada, se encarama entre el fuselaje de los enmarañados conductores de la comprobación detallada.

Argucia Octava
El inadmitente camaleón de las indefiniciones
Nada concluye, pues nada lo está hasta que tome el poder este político de las indefiniciones. No acepta nada y es el que hace de sus enunciados, preguntas previas para poder deducir de nuestras respuestas, la comprobación de sus afirmaciones. Pero no nos dijo nada, no salió de él, sino de nosotros. Así se cubre siempre las espaldas ante refutaciones contundentes y piensa que no se expone. Si lo atacan es porque se ataca el atacante, pues inmediatamente dirá que él pensaba lo mismo pero con un más elevado concepto, y el problema será nuestro al no haberlo entendido así.

Argucia Novena
El adánico reinventor de nuestro mundo y valores
Encubre toda petición nuestra con los principios que sustentan sus postulados, renombrándolo todo. Si se le dice que un colaborador traficó con influencias y recibió ante las cámaras dinero, dirá que su colaborador cometió un error. Significa que es ingenuo por dejarse grabar, nada más, y no hubo un acto delictivo para él, pues reconocerlo es pagar el costo político de la mala selección de ese subordinado, o bien la deducción de una complicidad. Cuando hay un megagenocido económico causado por el más deleznable manejo de la economía, dirá que fue un error y esparcirá el término de “el error de diciembre”, aunque con éste se hayan perdido veinte mil millones de dólares que usted y yo y nuestros hijos y nietos pagarán.

Argucia Décima
El amigo de la ambigüedad y compadre del cinismo
Trata de que caminemos sobre aguas movedizas que esparció sobre nuestros pies disfrutando vernos resbalar hasta que encontremos un asidero. Enseguida y con sutileza, con el pie menos visible y distrayéndonos, lo interpondrá entre los nuestros. Será cauteloso para que sus artimañas no se conviertan en pantano, pues lo sepultaríamos poniendo sobre su ciénaga, argamasa de sólida argumentación.

Argucia Onceava
El deformador de la realidad, el inválido de las validaciones
Es el más insultante a nuestra inteligencia, y no le importa si le caemos o no en sus falsedades, seguirá con su monologo con una mirada de perdona vidas por no estar nosotros a la altura de su entelequia. Es el que escudado con el fuero, o dándose valor por el resguardo de su partido, gremio o cofradía, piensa que puede hacer y deshacer y no discute con simples mortales, sus futuros gobernados o representados ante la asamblea.

Argucia Doceava
El pedante de los descalabros del lenguaje
Tratará de que admitamos una tesis presentándonos la opuesta para darnos la opción de afirmarla, pretendiendo que él la plantea y así nosotros lo reafirmamos a él como individuo portentoso, sin necesidad de hacerlo a sus planteamientos. Luego, para probar sus puntos de vista -que nos miran por encima del hombro-, los derivará mediante un juicio analítico que no podremos refutar de momento, pues parte de nuestra afirmación inicial que avala la suya, y así nos deja sin habla por el momento.

Treceava y última argucia
El apóstol de la impostura
Es el de la magia absoluta de los ardides o artimañas para el engaño, el alquimista de la economía, el metafísico de las transformaciones sociales; es el que habla de su vínculo con los principios democráticos cuando fue impuesto por la manipulación del voto por parte de su partido político.
Lo importante para los políticos no es el probar sus juicios y posiciones, sino el impacto astuto y repleto de ardides para su público, votantes, y hacia quienes lo eleven en grados de aprobación y confianza durante una gestión pública para lograr otro triunfo electoral, y que su partido lo perciba como favorito de un potencial electorado para volverlo a postular.

Se debe defender la democracia desde dentro de la gestión pública, antes de que por su incapacidad se reinvente otro medio de autoritarismo más efectivo ante malos exponentes de la democracia en un mal ejercicio de responsabilidad pública.

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It’s an interesting short book that although focused on Mexico, can be extended to a more global concept.

First argument
The plotter in the loft of the rambling
Common and obvious argument of the politician who cannot support his argument and wanders gravitating in the context of the interlocutor or interviewer. The first thing he does is turn to an eloquence to impress his forum, audience or interviewer. ”

Second argument
The will of sublimated wills
He thinks that a bit of will is better than judgment and persuasion.
He is the one who always says that by his will, almost by providence, he will be able to solve problems even of great complexity and in full crisis. He will say “I want to do it because I have the will to do it and I will do it because you will vote for me”.
And so he will spend rubbing our intelligence that his will is more powerful than having required resources, means, parties involved, times, consequences during the process, etc.

Third argument
The juggler of confusion
Everything we raise with reasoning, based, will simply say that it is mere theory, that in practice it does not work. He will try to circumscribe it in a contradiction, and if he is given evidence of success in practice, he will get a sweat “ace” under his sleeve with more words, less words: okay, he will say, I grant you the reasons that support him in this application, but not the consequences, because each case is circumstantially different ”. Of course they do not speak with this breadth of vocabulary, but it goes in that direction if they use some sophisticated dialectic.

Fourth argument
The relativist in the vacuum of evasion
Almost all politicians in certain circumstances or in the worst cases, are at all times evaders of the most immediate realities. But when they try to make political flow, then yes, they become the analyzed and subsequent argument, boasting a full awareness of the event and without specifying the tributaries of their landfill to a knowledge of pure vaharada.
The media should be our mediators and the sagacious developers of the fallacies of those who in turn try to tease them when using them.
But the media are likely to be bought, especially in countries like Mexico, where we absurdly finance their campaigns and when elected, they concentrate the wealth on those who put the stage of the strident manipulation and simulation. It is then that Social Networks have become the largest credible expansion of containment and dissemination of their deceptions. But machines have already appeared that appear to be millions of followers, and those also bought to give us a false analytical appreciation without support if it crumbles.

Fifth argument
The redeemer of air solutions
This argument is the obverse of the currency of the previous one, but only in appearance, since evasion is the same; now, with the dramatization of the cruel reality that will try to move us with this hideous ruse of being the redeemers of that sometimes they cause or the power groups behind.

Sixth argument
The institutionalized of dogmas and revelations
He will not enter into reasons, he does not need them, he will surround us with those gray and inveterate buildings of the institutions to immobilize us.
He is the one who in every speech, debate or being interviewed, brings a rosary of dogmas, anachronistic doctrines, that nobody should dare to question him because he immediately falls from the sky to all those who imposed those splints of supposed ordination.

Seventh argument
The exegete of exaggerations
This politician makes his achievements an exaggeration and never specifies the means, planning, or where those beneficiaries live. If, due to fear of traveling to the United States, tourism grew in its governed entity, it tells us that its vision managed to attract all of Europe. If a kidnapper was captured, he will say that he has reduced insecurity by 50%, etc. His statements are taken to overreach, and being his interpretation of such a generalized breadth, it is perched between the fuselage of the tangled conductors of the detailed check.

Eighth argument
The inadmissible chameleon of undefined
Nothing concludes, because nothing is until this politician of the undefined takes power. He accepts nothing and is the one who makes his statements, previous questions to be able to deduce from our answers, the verification of his statements. But he told us nothing, he did not leave him, but from us. Thus, he always covers his back in the face of blunt refutations and thinks he is not exposed. If they attack it, it is because the attacker is attacked, because he will immediately say that he thought the same thing but with a higher concept, and the problem will be ours if he did not understand it that way.

Ninth argument
The Adamic reinventor of our world and values
It covers every request of ours with the principles that underpin its postulates, renaming everything. If he is told that a collaborator trafficked with influences and received money before the cameras, he will say that his collaborator made a mistake. It means that he is naive to let himself be recorded, nothing more, and there was no criminal act for him, because to recognize him is to pay the political cost of the poor selection of that subordinate, or the deduction of a complicity. When there is an economic megagenocido caused by the most delightful management of the economy, he will say that it was a mistake and will spread the term of “the December mistake”, although with it twenty thousand million dollars have been lost that you and I and our children and grandchildren will pay.

Tenth argument
The friend of ambiguity and compadre of cynicism
Try to walk on quick water that spread on our feet enjoying watching us slide until we find a handle. Immediately and with subtlety, with the less visible foot and distracting us, it will interpose between ours. He will be cautious so that his tricks do not turn into a swamp, since we would bury him by putting on his swamp, mortar of solid argumentation.

Eleventh argument
The deformer of reality, the invalid validations
He is the most insulting to our intelligence, and he does not care if we fall into his falsehoods or not, he will continue his monologue with a look of forgiving lives for not being at the height of his entelechy. It is he who shielded with the jurisdiction, or giving value for the protection of his party, guild or brotherhood, thinks he can do and undo and does not argue with mere mortals, his future governed or represented before the assembly.

Twelfth argument
The pedant of language breakdowns
He will try to admit a thesis by presenting the opposite to give us the option to affirm it, pretending that he poses it and so we reaffirm it to him as a portentous individual, without needing to do so to his approaches. Then, to prove their points of view -which look over our shoulders-, they will derive them through an analytical judgment that we cannot refute at the moment, because part of our initial statement that endorses theirs, and thus leaves us speechless by the moment.

Thirteenth and last argument
The apostle of the imposture
It is that of the absolute magic of tricks or tricks for deception, the alchemist of the economy, the metaphysician of social transformations; he is the one who talks about his link with democratic principles when he was imposed by the manipulation of the vote by his political party.
The important thing for politicians is not to prove their judgments and positions, but the cunning and cramped impact for their public, voters, and those who raise it in degrees of approval and confidence during a public administration to achieve another electoral triumph, and that his party perceives him as a favorite of a potential electorate to reapply.

Democracy must be defended from within the public administration, before its incapacity reinvents another means of authoritarianism more effective against bad exponents of democracy in a bad exercise of public responsibility.

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