El Irlandés: Jimmy Hoffa. Caso Cerrado — Charlie Brandt / I Heard You Paint Houses: Frank the Irishman Sheeran & Closing the Case on Jimmy Hoffa by Charles Brandt

Este libro es sobre Frank Sheeran, el gángster irlandés, que llevó a cabo más de veinte ejecuciones por orden de su jefe, el mafioso italiano Russell Bufalino.
El libro está escrito como un misterio de asesinato. Comienza con Sheeran tratando de hacer las paces entre Jimmy Hoffa (ex líder de los Teamsters, un sindicato estadounidense que representaba los intereses de los trabajadores de cuello azul) y su jefe Russell Bufalino (el jefe criminal italiano más poderoso de Estados Unidos). Bufalino y el resto de la mafia italiana están enojados con Hoffa después de que amenaza con exponer cómo el dinero del fondo de pensiones Teamster se prestaba a los jefes de la mafia italiana a tasas de interés muy bajas y, a veces, cero. Sheeran ha hecho trabajos para Bufalino y Hoffa. Está atrapado entre los dos hombres a los que más respeta en su vida.
Después del comienzo tenso, el libro retrocede en el tiempo para capturar la vida de Sheeran: su infancia y adolescencia creciendo como un devoto católico durante la gran depresión, su juventud trabajando en un carnaval, sus 411 días de servicio durante la Segunda Guerra Mundial donde llevó a cabo ejecuciones de muchos soldados alemanes capturados, su entrada gradual en la mafia italiana y escalar sus peldaños después de la gran guerra y sus días como funcionario en el sindicato Teamsters. Se podría decir que la vida temprana de Sheeran fue picaresca. Pero la segunda guerra mundial lo cambió para siempre.
El capítulo donde Sheeran viaja en helicóptero para llevar a cabo el golpe más importante y personalmente doloroso de su vida es palpitante y lleva el libro a otro nivel. Pero el relato bastante largo del juicio y el encarcelamiento de Jimmy Hoffa, salpicado de muchos personajes de los que tuve dificultades para hacer un seguimiento, me impidió decir que es perfecto a este excelente thriller de verdadero crimen. Además, el autor hace algunas conclusiones alocadas sobre el papel de la mafia en el asesinato de Kennedy en el capítulo final del libro. Charles Brandt cree que el asesinato de Kennedy fue un regalo de la familia Genovese para el resto de la mafia italiana. Se hizo que la familia Genovese se viera mal después de que uno de sus soldados: Joseph Valachi (Charles Bronson hizo una película promedio basada en la vida de este tipo) habló con las autoridades. Para salvar la cara, ordenaron un golpe al presidente que había traicionado a la mafia en Cuba y cuyo hermano Robert les estaba haciendo la vida muy difícil. Por supuesto, el asesinato de Kennedy no es el evento principal en este libro. No lo estropearé para otros lectores.
Este es un libro muy entretenido. Se cuenta en primera persona y la voz de Sheeran es sincera mientras describe sus aventuras y es respetuosa cuando habla de los dos hombres que moldearon su vida. El autor Charles Brandt a menudo explica el entorno o un evento importante antes de dejar que Sheeran hable. También hace ciertas conclusiones después de cada capítulo, que explican su propio punto de vista sobre un cierto acontecimiento. Brandt es un hombre de la ley y expresa su admiración por la guerra abierta de Robert Kennedy contra la mafia y Jimmy Hoffa. Un aspecto interesante del libro es su naturaleza confesional. Sheeran se sintió culpable por algunas de las cosas que había hecho en su vida. Como católico acérrimo, sintió que tenía que confesar en su vejez. Le abrió el corazón a Brandt, un abogado que lo había sacado de la cárcel. Tal vez esto es lo que atrajo a Scorsese, que es católica decaída, al libro.

Hubo dos puntos donde la curiosidad se apoderó de mí:

1. Si bien es un verdadero libro de crimen / investigación y no ficción, el contenido de este libro superó fácilmente a la mayoría de los thrillers que he leído últimamente. Ahora que lo pienso, este es un territorio Scorsese antiguo en torno a encontrar una identidad en el mundo de la mafia, lealtad y confianza, encontrar el camino hacia la redención, etc. ¿Qué sucedió detrás de escena cuando Scorsese estaba desarrollando la película? (Sin embargo, esto no fue respondido, Scorsese estuvo un poco callado durante toda la entrevista)
2.Pacino y De Niro son dos actores de los que no puedo tener suficiente y todavía no me he imaginado a quién me gusta más (y, sin embargo, por una pequeña fracción favorezco a De Niro … ¡sobre todo!) Y Scorsese es un director que ha sido golpeó y faltó conmigo (más éxito que error) y siendo la primera vez que los tres colaboraron para una película, quería escuchar lo que tenían que decir.

Después de una buena cantidad de bromas y también de que el anfitrión intentara enfurecer a las tres celebridades, se hizo una pregunta en blanco a los tres.
“¿Crees lo que Frank Sheeran ha confesado?” (Esto aquí se refiere a la confesión de Frank de su participación en la desaparición de Hoffa)
Después de una pequeña pausa en la que Pacino y De Niro se miran, De Niro responde que sí, él cree en ello. Pacino lo sigue diciendo que hay tantos detalles y tanta precisión en la cuenta que realmente no es posible no creerlo. Esto realmente me conmovió como lector, ya que descubrí que la cuenta de Frank Sheeran es tan impactante (si no más) que la mayoría de las películas relacionadas con la mafia que he visto. A finales de los 60 y principios de los 70, en los EE. UU. Ocurría muy poco que Frank o sus jefes de la mafia no intervinieran. Pero lo que hace de Frank un personaje interesante es cómo un solo acto y las lealtades conflictivas que resultaron de lo había cambiado a medida que crecía. El término ‘bloomer tardío’ no se aplicaría a Sheeran y, sin embargo, existen paralelos definitivos con esa noción y cómo se abrió más tarde en la vida.
Frank Sheeran había llevado una vida muy colorida antes de convertirse en un gángster. Había sido, por turnos, un campeón de boxeo callejero, un artista en un circo ambulante, un leñador, un soldado que luchó en la Segunda Guerra Mundial y un instructor de ballet. Después de su baja del ejército y después de un breve período trabajando como camionero, Frank forma vínculos con dos hombres, lo que pone su vida en un camino completamente diferente. El primero de estos hombres fue Russel Bufalino (el jefe de la familia criminal de Bufalino) y el segundo fue Jimmy Hoffa (líder sindical y más tarde el enemigo jurado de Robert Kennedy). Si bien todo se lee como un gran thriller, como lector, se le da una visión interna de cómo la mafia estadounidense se puso manos a la obra y luego manipuló la relación entre empleados y empleadores y se convirtió en una montaña de dinero en el proceso. Los tres hombres tenían vidas llenas de acción y los giros y vueltas y la prueba final de lealtad que Frank debe emprender entre los dos no es solo una historia de la vida de Frank, sino también de la caída de una de las fases de la etapa de Estados Unidos. inframundo criminal.

La estructura del libro alterna entre los recuerdos de Frank y el análisis que Charles Brandt hace de ellos a la luz de los hechos y las evidencias. Siendo el asesino a sueldo de la mafia y el ex abogado, están en dos extremos de la ley y esto aporta una especie de equilibrio a toda la narrativa. Salvo el hecho de que las batallas legales entre Hoffa y RFK se prolongan bastante en el libro, realmente no pude encontrar mucho para disuadir mi atención a los acontecimientos principales.
Es interesante que tuve este libro en mi casa durante unos tres años más o menos hasta que me di cuenta de que Scorsese está haciendo una película y que también está protagonizada por Pesci, Pacino y De Niro. Conociéndome a mí mismo, esta sería una película que no podría evitar ver tan pronto como saliera y tuve que leer el libro antes de eso (no podemos tenerlo de otra manera, ¿verdad?). Después de leer el libro, la precisión de las elecciones de casting de Scorsese me sorprende. Jimmy Hoffa era un hombre de temperamento mercurial y diatribas volcánicas y Pacino, el actor, se ajusta a una T, Frank Sheeran era un hombre de la mafia estéril y brutalmente eficiente y que está a salvo en manos de De Niro y la mafia tranquila, silenciosa y extremadamente peligrosa El jefe Russ Bufalino es un papel hecho a medida para Joe Pesci. En cuanto a cómo resultará que la película será solo el tiempo lo dirá, pero eso no me impide pensar cómo tal película será rara.

Bufalino continuó a la cabeza de su negocio, en el que prosperaba. El informe de 1980 de la Comisión para el Crimen Organizado de Pensilvania con el título de Una década de crimen organizado, revela que, en aquel entonces, «familias como los Magaddino… o los Genovese ya no dominan el crimen: los miembros de dichas familias están ahora bajo el control de Russell Bufalino».
Bufalino fue identificado por la Comisión para el Crimen Organizado de Pensilvania como un socio encubierto del mayor proveedor de municiones del gobierno de Estados Unidos, Medico Industries. Asimismo, poseía intereses secretos en los casinos de Las Vegas, además de otras conexiones no tan secretas con el dictador cubano Fulgencio Batista, derrocado por Fidel Castro en 1959. Con la venia de Batista, Bufalino había llegado a poseer un hipódromo y un importante casino en las inmediaciones de La Habana. Por eso, cuando Castro echó a la mafia a patadas de la isla, Bufalino perdió una importante cantidad de dinero y de propiedades, incluidos el hipódromo y el casino.
El territorio en el que Bufalino operaba abarcaba Pensilvania, los márgenes de Filadelfia, el norte del estado de Nueva York (Buffalo incluido) y varios intereses en Florida y partes de Canadá, así como en sectores de la ciudad de Nueva York y del norte de Nueva Jersey. Pero su verdadero poder residía en el respeto que le profesaban todas las familias de la mafia del país. Además, su esposa, Carolina Sciandra, más conocida como Carrie, estaba relacionada con el clan Sciandra de La Cosa Nostra. Aunque ningún Sciandra había alcanzado el grado de padrino, los miembros de la familia se remontaban hasta los orígenes de la mafia en Norteamérica.
Es posible que el amigo más cercano de Bufalino fuese el jefe del hampa de Filadelfia, Angelo Bruno. Las autoridades legales solían referirse a Bufalino como «el silencioso don Rosario», mientras Bruno era conocido como «el don dócil» por el discreto perfil empleado en la administración de una importante familia criminal. Al igual que la familia Bufalino, los Bruno tampoco tenían permiso para involucrarse en asuntos con drogas. Debido a su imagen de hombre chapado a la antigua, Bruno acabó asesinado por uno de sus codiciosos subordinados en 1980. Su desaparición provocaría una interminable ola de anarquía en su familia. Su sucesor, Philip Testa, «Chicken Man», acabó literalmente estallando tan solo un año después de haber cogido el relevo. El sucesor de Testa, Nicodemus Scarfo, «Little Nicky», se encuentra actualmente cumpliendo múltiples condenas a perpetuidad por asesinato, después de haber sido traicionado por su propio vicejefe y sobrino.

Según Frank Sheeran, de todos los presuntos jefes criminales que llegó a conocer, Russell Bufalino era aquel cuyos gestos y estilo más se parecen al retrato hecho por Marlon Brando en El padrino.
En uno de los informes de la comisión McClellan del Senado de Estados Unidos contra el crimen organizado, Bufalino era considerado como «uno de los líderes más despiadados y poderosos de la mafia en Norteamérica».
Pese a todo, en el verano de 1999 recogí a un hombre, en compañía de su mujer y su hijo, en la carretera interestatal al norte de Pensilvania: se les había estropeado el coche y necesitaban llegar a una estación de servicio. El hombre resultó ser el antiguo jefe de policía del pueblo en el que Russell Bufalino había vivido y en el que aún vivía su viuda, Carrie. Le hice saber que había trabajado como fiscal y le pregunté si podía decirme algo, lo que fuera, sobre Russell Bufalino. El antiguo oficial me sonrió y me explicó que, «sin importar aquello que hubiese podido hacer en otras partes, en nuestra jurisdicción nunca hizo nada malo.

La victoria conseguida por Hoffa y los «chicos de las fresas» en 1932 fue uno de los escasos éxitos sindicales de aquella época. En ese mismo año, los sufrimientos de un grupo de veteranos de la primera guerra mundial simbolizaron la total impotencia de la clase trabajadora durante la Depresión. En 1932, cansados de promesas sin cumplir, miles de veteranos realizan una marcha a Washington y se niegan a abandonar el Mall hasta que los bonos que les habían prometido, y que solo obtendrían en 1945, fuesen concedidos por el Congreso en ese momento en que tanto los necesitaban.
Jimmy Hoffa, mientras tanto, esperaba su momento. No iba a correr ni el menor riesgo de ser enviado de nuevo a prisión. Tal como dejó escrito en su autobiografía, «pasé cincuenta y ocho meses en Lewisburg y puedo jurar sobre una pila de Biblias que las prisiones son agujeros infernales arcaicos, brutales, inútiles para regenerar y masificados, donde los reclusos son tratados como animales sin la menor consideración humana sobre lo que harán el día que sean liberados. Eres como un animal en una jaula y te tratan como tal».

El tiempo que Jimmy Hoffa permaneció encapsulado llegó a su fin en marzo de 1973, cuando acabó su período de libertad condicional. Ya no estaba en los registros. Ahora volvía a ser libre como una mariposa y podía viajar donde quisiera y decir lo que le viniera en gana.
En abril de 1973, en un banquete en Washington, Jimmy Hoffa subió al estrado y anunció que iba a entablar una demanda legal contra la restricción impuesta por el presidente Nixon en su indulto. Al comunicar su anuncio, Jimmy Hoffa no sorprendió a nadie cuando afirmó que tenía la intención de desafiar a Frank Fitzsimmons para el cargo de presidente de los Camioneros en la convención de 1976.
La planificación de Jimmy Hoffa era la correcta en otro aspecto: Fitzsimmons ya no contaría con la amistad y el respaldo de un presidente consolidado como Richard Nixon. El mismo mes del anuncio de Hoffa fue especialmente lúgubre para Nixon a medida que el escándalo de Watergate seguía su curso. Como resultado de todo ello, Nixon tenía más preocupaciones que Jimmy Hoffa. El círculo íntimo de Nixon se encontraba en mitad de un enloquecido trasiego para controlar el asunto del robo de Watergate.
Tras el anuncio de Hoffa sobre la demanda legal y sus planes para presentarse a la carrera presidencial en 1976, Frank Sheeran ofreció a su amigo y mentor un elocuente respaldo: «Seré un hombre de Hoffa hasta que me golpeen la cara con una pala y me arranquen los gemelos de las muñecas».

En su libro The Teamsters, Steven Brill señala que, hacia 1974, el fondo de pensiones de los Estados Centrales del sindicato de Camioneros tenía más de mil millones de dólares en préstamos concedidos a operaciones comerciales inmobiliarias, incluyendo casinos. Esto solo era un 20 % menos que los préstamos otorgados por la financiera Chase Manhattan Bank. «En pocas palabras —sostiene Brill—, la mafia tenía el control de una de las mayores instituciones financieras del país y una de las fuentes privadas de inversión de capital en el sector inmobiliario más grande del mundo.»
El control de la presidencia de los Camioneros aseguraba el control del fondo de pensiones, así como un trato favorable en los contratos sindicales. Muchos años después de que Hoffa hubiese desaparecido y Fitzsimmons se retirase, la mafia continuó dominando el cargo de presidente de la Fraternidad Internacional de Camioneros mediante el control de los delegados que votaban en las elecciones. En 1986 el miembro de la comisión y jefe de la familia Genovese, Anthony Salerno, «Tony el Gordo», fue condenado por la elección fraudulenta del presidente de los Camioneros Roy Williams.
El 30 de julio de 1975, Jimmy tenía que asistir a una reunión concertada por Tony Giacalone a las 14.30 en el restaurante Machus Red Fox en Telegraph Avenue, a las afueras de Detroit. Se suponía que Tony Pro llegaría allí a las 14.30 con Tony Jack. La idea de Tony Jack era que Tony Pro y Jimmy hiciesen las paces. Jimmy acudió a la reunión y fue visto en el aparcamiento del restaurante, pero nunca regresó a casa tras la reunión.
Cuando se celebró la boda, todo el mundo hablaba de la desaparición de Jimmy. Yo conversé con los antiguos colegas de Jimmy de la agrupación 299, Dave Johnson, el presidente al que le volaron la lancha, y Bobby Holmes, el viejo “chico de las fresas” que había sido minero en Inglaterra. Los dos me preguntaron prácticamente lo mismo: si creía que lo había hecho Tony Pro.

El 4 de agosto de 1975, cinco días después de la desaparición de Jimmy Hoffa, el FBI emitió una nota sobre una reunión que había tenido lugar en el restaurante Vesuvio, en el número 168 de la calle Cuarenta y cinco de Nueva York. En aquella reunión estaban Anthony Salerno, «Tony el Gordo»; Russell Bufalino; Frank Sheeran; Anthony Provenzano, «Tony Pro»; y Salvatore Briguglio, «Sally Bugs».
El FBI puso a doscientos agentes a trabajar en la desaparición de Hoffa, gastando millones y millones de dólares. Al final, se logró reunir setenta volúmenes con archivos que suman las dieciséis mil páginas de lo que pasó a ser conocido como el archivo HOFFEX.
Al principio, el FBI se concentró en un grupo reducido de personas. En la tercera página de un comunicado incluido en el HOFFEX se identifican a los siguientes siete hombres: Anthony Provenzano, «Pro», de cincuenta y ocho años; Stephen Andretta, de cuarenta y dos años; Thomas Andretta, de treinta y ocho años; Salvatore Briguglio, «Sal», de cuarenta y cinco años; Gabriel Briguglio, «Gabe», de treinta y seis años; Francis Joseph Sheeran, «Frank», de cuarenta y tres años; y Russell Bufalino.
Si añadimos a Tony Giacalone y a Chuckie O’Brien en la lista, el FBI contaba con un total de nueve sospechosos.
Como si dispusieran de cierta información confidencial, el FBI se mostró incansable al insistir en que el grupo de conocidos sospechosos que aparecían en la tercera página del comunicado del HOFFEX había raptado y asesinado a Jimmy Hoffa.
¿Por qué motivo el FBI no abrió sus archivos al público al que presta sus servicios, el mismo que paga sus cuentas? ¿No se avergüenza el FBI de ello?
En 2002, tras intensas presiones de los medios de comunicación y de los hijos de Hoffa, quienes habían presentado infructuosas demandas legales para acceder a los archivos del FBI sobre Hoffa, llegando incluso hasta la Corte Suprema de Estados Unidos, el FBI hizo público un sumario de trescientas cuarenta y nueve páginas del caso Hoffa. El 27 de septiembre de 2002, el periódico Detroit Free Press escribía lo siguiente: «El Free Press ha tenido acceso a la nueva información sobre Hoffa como resultado de una década de batallas legales. Se trata de la primera revelación pública del propio sumario del FBI sobre el caso. Sin embargo, el informe ha sido ampliamente censurado: se han omitido nombres; partes de las entrevistas con potenciales testigos han sido borradas; faltan páginas del informe».
En marzo de 2002 el FBI, que seguía aferrado al archivo de dieciséis mil páginas, permitió la aparición de un extracto de mil cuatrocientas páginas en el Free Press. En la última frase del artículo que el periódico dedicaba a este extracto se hacía la observación de «que los documentos sugieren que las pistas más importantes del FBI se extinguieron en 1978».
Ese fue el año en que Sal Briguglio fue silenciado.

Justo antes de que se publicara la primera edición de Jimmy Hoffa. Caso cerrado, los de Fox News siguieron las pistas que aparecían en el libro que habían recibido por anticipado. De inmediato obtuvieron permiso de los actuales propietarios de la casa donde Sheeran confesó haber disparado a Hoffa para realizar un examen forense por parte de especialistas. Estos últimos rociaron las tablas del parqué de la casa con luminol, un agente químico que detecta rastros de sangre al ser activado por el óxido de hierro. Las tablas arrojaron un resultado positivo, poniendo de manifiesto ocho minúsculas indicaciones de sangre que formaban una huella, tal como lo había indicado Sheeran en su confesión. La sangre delineaba un rastro que se extendía desde el vestíbulo, siguiendo por el pasillo, hasta la cocina.
Dos disparos en la nuca producen relativamente poca sangre. Aunque yo sabía que los laboratorios forenses contratados por Fox News consideraban que la cantidad de sangre era insuficiente como para efectuar una prueba de ADN; como sabía que ya habían pasado veintinueve años y que el reconocido médico forense, el doctor Michael Baden, consideraba que los componentes biológicos de la sangre de Hoffa necesarios para efectuar la prueba de ADN ya se habrían degradado debido a factores ambientales; pese a que sabía también que habían participado «limpiadores» para asegurarse de que no quedasen restos de sangre y estaba al tanto de que habían colocado un pedazo de linóleo sobre el suelo del vestíbulo para evitar que se esparciera la «pintura» y que luego el cuerpo había sido introducido en una bolsa para cadáveres, pese a todo eso, no pude contener mi esperanza y mi entusiasmo.

Dolores, una de las hijas de Frank Sheeran, me contó lo siguiente después de la aparición de Jimmy Hoffa. Caso cerrado: «Jimmy Hoffa era una de las dos únicas personas que realmente le importaban a mi padre. Russel Bufalino era la otra. Haber matado a Jimmy Hoffa fue algo que torturó a mi padre por el resto de su vida. Fue tanta la culpa y el sufrimiento que vivió mi padre después de la desaparición que no hacía más que beber y beber. Había veces que no podía ni caminar. Yo siempre tuve miedo de afrontar lo que él había hecho. Él jamás iba a reconocerlo hasta que apareció usted. El FBI se pasó casi treinta años torturando a mi padre y siguiendo cada uno de sus movimientos con el objetivo de que confesara.
»Tenerlo como padre fue una pesadilla. Nosotras no podíamos acercarnos a él con nuestros problemas por miedo a las horribles cosas que era capaz de hacer para arreglarlos. Él creía que nos estaba protegiendo con su forma de llevar los asuntos, pero era todo lo contrario. Nunca nos protegió porque teníamos demasiado miedo de buscar su protección.

—————————

I Heard You Paint Houses is about Frank Sheeran, the Irish gangster, who carried out more than twenty executions on the orders of his boss, the Italian mobster Russell Bufalino.
The book is written like a murder mystery. It begins with Sheeran trying to make peace between Jimmy Hoffa (former leader of the Teamsters – an American labor union that represented the interests of blue collar workers) and his boss Russell Bufalino (the most powerful Italian crime boss in America). Bufalino and the rest of the Italian mob are angry with Hoffa after he threatens to expose how money from the Teamster pension fund was being loaned out to Italian mob bosses at very low and at times, zero interest rates. Sheeran has done jobs for both Bufalino and Hoffa. He is caught between the two men whom he respects most in his life.
After the tense beginning, the book goes back in time to capture Sheeran’s life – his childhood and teenage years growing up as a devout catholic during the great depression, his youth working in a carnival, his 411 days of service during World War 2 where he carried out executions of many captured German soldiers, his gradual entry into the Italian mob and climb up its rungs after the great war and his days as an official in the Teamsters union. You could say Sheeran’s early life was picaresque. But the second world war changed him forever.
The chapter where Sheeran travels by helicopter to carry out the most important and personally painful hit of his life is pulsating and takes the book to another level. But the rather long account of Jimmy Hoffa’s trial and incarceration, peppered with many characters that I had a tough time keeping track of, prevented me from giving a five-star rating to this fine true-crime thriller. Also, the author makes some wild conclusions about the role of the mob in the Kennedy assassination in the book’s final chapter. Charles Brandt believes that the Kennedy assassination was a present by the Genovese family to the rest of the Italian mob. The Genovese family was made to look bad after one of its soldiers – Joseph Valachi (Charles Bronson made an average film based on this guy’s life) talked to the authorities. To save face, they ordered a hit on the president who had betrayed the mob in Cuba and whose brother Robert was making life very tough for them. Of course, the Kennedy assassination is not the main event in this book. I will not spoil it for other readers.
This is a very entertaining book. It is told in first person and Sheeran’s voice is candid while describing his adventures and respectful when he talks about the two men who shaped his life. The author Charles Brandt often explains the milieu or an important event before letting Sheeran talk. He also makes certain conclusions after each chapter, that explains his own point of view about a certain happening. Brandt is very much a man of the law and expresses his admiration for Robert Kennedy’s open war against the mob and Jimmy Hoffa. An interesting aspect of the book is its confessional nature. Sheeran felt guilty about some of the things that he had done in his life. As a staunch Catholic, he felt like he had to confess in his old age. He opened his heart to Brandt, a lawyer who had got him out of jail. Maybe this is what attracted Scorsese, who is a lapsed Catholic, to the book.

There were two points where curiosity got the better of me :

1.While being a true crime/investigative non fiction book, the contents of this book easily outpaced most thrillers I have read of late. Come to think of it, this is vintage Scorsese territory around finding an identity in the Mafia world, loyalty and trust, finding your way to redemption and so on. What went on behind the scenes as Scorsese was developing the movie ? (This wasn’t answered though, Scorsese was sort of quiet through the whole interview)
2.Pacino and De Niro are two actors who I cannot get enough of and I still have not figured who I like more ( and yet, for a teeny tiny fraction I favor De Niro…mostly !) and Scorsese is a director who has been hit and miss with me ( more hit than miss though) and being the first time that all three of them collaborated for a movie, I wanted to hear what they had to say.

After a fair amount of pleasantries and also having the host trying to butter up the three celebrities, there was this point blank question asked to all three of them
“Do you believe what Frank Sheeran has confessed to?” (This here refers to Frank’s confession of his involvement in Hoffa’s disappearance)
After a minor pause in which Pacino and De Niro look at each other, De Niro replies that yes he does believe in it. Pacino follows it up saying that there are so many details and so much accuracy in the account that it is not really possible to disbelieve it. This actually stuck a chord with me as a reader since I found Frank Sheeran’s account to be as hard hitting (if not more so) than most Mafia related movies that I have seen. In the late 60’s and early 70’s there was very little going on in the US that either Frank or his bosses in the Mafia did not have a hand in. But what makes Frank an interesting character is how a single act and conflicting loyalties that resulted from it had changed him as he grew older. The term ‘late bloomer’ would not apply to Sheeran and yet there are definite parallels with that notion and how he opened up later in life.
Frank Sheeran had led a very colorful life way before he became a gangster. He had been by turns a street boxing champ, a performer in a travelling circus, a lumberjack, a soldier who fought in WWII and a ballet dancing instructor . Following his discharge from the Army and after a brief stint working as a truck driver, Frank forms bonds with two men which puts his life on an entirely different track. The first of these men was Russel Bufalino ( the head of the Bufalino crime family) and the second was Jimmy Hoffa ( trade union leader and later the sworn enemy of Robert Kennedy). While it all reads like a great thriller, as a reader you are given an inside view at how the American Mafia got its hands wrapped around and later manipulated the relationship between employees and employers and made itself a mountain of money in the process. All three of the men had action packed lives and the twists and turns and the ultimate test of loyalty that Frank needs to undertake between the two of them is not just a history of Frank’s life but also of the fall of one of the phases of America’s criminal underworld.

The structure of the book alternates between Frank’s memories and Charles Brandt’s analysis of them in light of facts and evidences. Being the Mafia hitman and the former attorney, they are at two ends of the law and this brings in a sort of balance to the whole narrative. Barring the fact that the legal battles between Hoffa and RFK are quite long drawn out in the book, I really could not find much to deter my attention to the main goings on.
It is interesting that I had this book on my shelf for a good three years or so until I realized Scorsese is making a movie out of it and that too starring Pesci, Pacino and De Niro. Knowing myself, this would be a movie that I would not be able to stop myself from seeing as soon as it came out and I had to read the book before that (we cannot have it any other way can we ?). Having read the book, the accuracy of Scorsese’s casting choices amaze me. Jimmy Hoffa was a man of mercurial temperament and volcanic tirades and Pacino the actor fits that to a T, Frank Sheeran was a stolid and brutally efficient Mafia man and that is safe in the hands of De Niro and the calm, silent and extremely dangerous Mafia boss Russ Bufalino is a role tailor made for Joe Pesci. As to how the movie will turn out to be only time will tell but that does not stop me from thinking up how such a movie will be rare to come by.

Bufalino continued at the head of his business, where he prospered. The 1980 report of the Commission for Organized Crime in Pennsylvania with the title of A Decade of Organized Crime, reveals that, at that time, “families like the Magaddino … or the Genovese no longer dominate the crime: the members of those families they are now under the control of Russell Bufalino ».
Bufalino was identified by the Pennsylvania Organized Crime Commission as an undercover partner of the largest US government ammunition supplier, Medico Industries. He also had secret interests in Las Vegas casinos, in addition to other not-so-secret connections with Cuban dictator Fulgencio Batista, overthrown by Fidel Castro in 1959. With the permission of Batista, Bufalino had come to own a racecourse and an important casino in the immediate vicinity of Havana. Therefore, when Castro kicked the island, Bufalino lost a significant amount of money and property, including the racecourse and the casino.
The territory in which Bufalino operated covered Pennsylvania, the margins of Philadelphia, northern New York State (including Buffalo) and various interests in Florida and parts of Canada, as well as in sectors of New York City and northern New Jersey. But his true power lay in the respect that all the mafia families in the country professed. In addition, his wife, Carolina Sciandra, better known as Carrie, was related to the Sciandra clan of La Cosa Nostra. Although no Sciandra had reached the degree of godfather, the family members went back to the origins of the mafia in North America.
It is possible that Bufalino’s closest friend was the head of the Philadelphia underworld, Angelo Bruno. The legal authorities used to refer to Bufalino as “the silent Don Rosario”, while Bruno was known as “the docile gift” for the discreet profile used in the administration of an important criminal family. Like the Bufalino family, the Bruno were also not allowed to get involved in drug matters. Due to his image as an old-fashioned man, Bruno was killed by one of his greedy subordinates in 1980. His disappearance would cause an endless wave of anarchy in his family. His successor, Philip Testa, “Chicken Man,” literally exploded just a year after he took over. Testa’s successor, Nicodemus Scarfo, “Little Nicky,” is currently serving multiple sentences in perpetuity for murder, after being betrayed by his own deputy chief and nephew.

According to Frank Sheeran, of all the alleged criminal bosses he came to know, Russell Bufalino was one whose gestures and style most resemble the portrait made by Marlon Brando in The Godfather.
In one of the reports of the McClellan commission of the United States Senate against organized crime, Bufalino was considered “one of the most ruthless and powerful leaders of the mafia in North America.”
In spite of everything, in the summer of 1999 I picked up a man, in the company of his wife and son, on the interstate highway to the north of Pennsylvania: the car had broken down and they needed to reach a service station. The man turned out to be the former police chief of the town in which Russell Bufalino had lived and in which his widow, Carrie still lived. I let him know that he had worked as a prosecutor and asked if he could tell me anything, whatever, about Russell Bufalino. The former officer smiled at me and explained to me that, «no matter what I could have done elsewhere, in our jurisdiction you never did anything wrong.

The victory achieved by Hoffa and the “strawberry boys” in 1932 was one of the few union successes of that time. In that same year, the sufferings of a group of World War I veterans symbolized the total impotence of the working class during the Depression. In 1932, tired of unfulfilled promises, thousands of veterans made a march to Washington and refused to leave the Mall until the bonds they had been promised, and that they would only obtain in 1945, were granted by Congress at that time They needed them so much.
Jimmy Hoffa, meanwhile, was waiting for his moment. He was not going to run the slightest risk of being sent back to prison. As he wrote in his autobiography, “I spent fifty-eight months in Lewisburg and I can swear on a stack of Bibles that the prisons are archaic, brutal, useless holes to regenerate and massified, where inmates are treated as animals without the least Human consideration of what they will do the day they are released. You are like an animal in a cage and they treat you as such».

The time that Jimmy Hoffa remained encapsulated came to an end in March 1973, when his probation period ended. It was no longer in the records. Now he was free again like a butterfly and could travel wherever he wanted and say whatever he wanted.
In April 1973, at a banquet in Washington, Jimmy Hoffa took the stand and announced that he was going to file a lawsuit against the restriction imposed by President Nixon on his pardon. In communicating his announcement, Jimmy Hoffa did not surprise anyone when he said he intended to challenge Frank Fitzsimmons to the position of President of the Truckers at the 1976 convention.
Jimmy Hoffa’s planning was correct in another aspect: Fitzsimmons would no longer count on the friendship and support of a consolidated president like Richard Nixon. The same month of Hoffa’s announcement was especially dreary for Nixon as the Watergate scandal continued. As a result of all this, Nixon had more worries than Jimmy Hoffa. Nixon’s intimate circle was in the middle of a mad rage to control the matter of Watergate theft.
Following Hoffa’s announcement of the lawsuit and his plans to run for the presidential race in 1976, Frank Sheeran offered his eloquent support to his friend and mentor: “I will be a Hoffa man until they hit my face with a shovel and tear out the twins of the dolls».

In his book The Teamsters, Steven Brill points out that, by 1974, the pension fund of the Central States of the Truckers’ union had more than one billion dollars in loans granted to commercial real estate operations, including casinos. This was only 20% less than the loans granted by the financial Chase Manhattan Bank. “Simply put,” says Brill, “the mafia was in control of one of the largest financial institutions in the country and one of the private sources of capital investment in the world’s largest real estate sector.”
The control of the Truckers’ presidency ensured the control of the pension fund, as well as a favorable treatment in the union contracts. Many years after Hoffa had disappeared and Fitzsimmons retired, the mafia continued to dominate the position of president of the International Truckers Fraternity by controlling the delegates who voted in the elections. In 1986 the commission member and head of the Genovese family, Anthony Salerno, “Tony the Fat”, was convicted of the fraudulent election of Truckers President Roy Williams.
On July 30, 1975, Jimmy had to attend a meeting arranged by Tony Giacalone at 14.30 at the Machus Red Fox restaurant on Telegraph Avenue, just outside Detroit. Tony Pro was supposed to arrive there at 14.30 with Tony Jack. Tony Jack’s idea was for Tony Pro and Jimmy to make peace. Jimmy went to the meeting and was seen in the restaurant parking lot, but never returned home after the meeting.
When the wedding was held, everyone talked about Jimmy’s disappearance. I chatted with Jimmy’s former colleagues in group 299, Dave Johnson, the president who was blown off the boat, and Bobby Holmes, the old “strawberry boy” who had been a miner in England. The two asked me practically the same thing: if I thought Tony Pro had done it.

On August 4, 1975, five days after the disappearance of Jimmy Hoffa, the FBI issued a note on a meeting that had taken place at Vesuvio restaurant, at number 168 on Forty-fifth Street in New York. In that meeting were Anthony Salerno, “Tony the Fat”; Russell Bufalino; Frank Sheeran; Anthony Provenzano, “Tony Pro”; and Salvatore Briguglio, “Sally Bugs.”
The FBI put two hundred agents to work on Hoffa’s disappearance, spending millions and millions of dollars. In the end, it was possible to gather seventy volumes with files that add up to sixteen thousand pages of what happened to be known as the HOFFEX file.
At first, the FBI focused on a small group of people. On the third page of a statement included in the HOFFEX the following seven men are identified: Anthony Provenzano, “Pro”, fifty-eight years old; Stephen Andretta, forty-two years old; Thomas Andretta, thirty-eight years old; Salvatore Briguglio, “Sal”, forty-five years old; Gabriel Briguglio, “Gabe”, thirty-six years old; Francis Joseph Sheeran, “Frank,” forty-three years old; and Russell Bufalino.
If we add Tony Giacalone and Chuckie O’Brien to the list, the FBI had a total of nine suspects.
As if they had some confidential information, the FBI was tireless in insisting that the group of known suspects appearing on the third page of the HOFFEX statement had abducted and murdered Jimmy Hoffa.
Why did the FBI not open its files to the public it serves, which pays its bills? Isn’t the FBI ashamed of it?
In 2002, after intense pressures from the media and the children of Hoffa, who had presented unsuccessful legal demands to access the FBI archives on Hoffa, even reaching the United States Supreme Court, the FBI released a summary of three hundred and forty-nine pages of the Hoffa case. On September 27, 2002, the Detroit Free Press newspaper wrote: “The Free Press has had access to new information about Hoffa as a result of a decade of legal battles. This is the first public disclosure of the FBI’s own summary of the case. However, the report has been widely censored: names have been omitted; parts of the interviews with potential witnesses have been deleted; missing pages of the report ».
In March 2002, the FBI, which was still clinging to the sixteen thousand page archive, allowed an extract of one thousand four hundred pages to appear in the Free Press. In the last sentence of the article that the newspaper devoted to this excerpt, the observation was made “that the documents suggest that the most important clues of the FBI were extinguished in 1978”.
That was the year that Sal Briguglio was silenced.

Just before the first edition of Jimmy Hoffa was published. Case closed, Fox News followed the clues that appeared in the book they had received in advance. They immediately obtained permission from the current owners of the house where Sheeran confessed to shooting Hoffa for a forensic examination by specialists. The latter sprayed the house parquet boards with luminol, a chemical agent that detects traces of blood when activated by iron oxide. The tables showed a positive result, revealing eight tiny indications of blood that formed a footprint, as Sheeran had indicated in his confession. Blood outlined a trail that extended from the hall, down the hall, to the kitchen.
Two shots in the neck produce relatively little blood. Although I knew that the forensic laboratories hired by Fox News considered that the amount of blood was insufficient to perform a DNA test; as he knew that twenty-nine years had passed and that the renowned medical examiner, Dr. Michael Baden, considered that the biological components of Hoffa’s blood needed to perform the DNA test would have already degraded due to environmental factors; although he also knew that “cleaners” had participated to make sure there were no remains of blood left and he was aware that they had placed a piece of linoleum on the floor of the lobby to prevent the “paint” from spreading and then the The body had been placed in a body bag, despite all that, I could not contain my hope and enthusiasm.

Dolores, one of Frank Sheeran’s daughters, told me the following after the appearance of Jimmy Hoffa. Case closed: “Jimmy Hoffa was one of only two people who really cared about my father. Russel Bufalino was the other. Having killed Jimmy Hoffa was something that tortured my father for the rest of his life. It was so much the guilt and suffering that my father lived after the disappearance that he was just drinking and drinking. There were times that I couldn’t even walk. I was always afraid to face what he had done. He was never going to recognize you until you appeared. The FBI spent almost thirty years torturing my father and following each of his movements in order to confess.
»Having him as a father was a nightmare. We could not approach him with our problems for fear of the horrible things he was able to do to fix them. He believed that he was protecting us with the way he handled matters, but it was quite the opposite. He never protected us because we were too afraid to seek his protection.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .