Las Culturas Fracasadas. El Talento Y La Estupidez De Las Sociedades — José Antonio Marina / The Failed Cultures. The Talent And Stupidity Of Societies by José Antonio Marina (spanish book edition)

Las sociedades inteligentes son aquellas capaces de buscar soluciones eficaces, a veces lo que parece tan obvio no lo es tanto cuando estamos frente a ello. Brillante y conciso.
¿Es posible que individuos inteligentes y libres, orgullosos de su autonomía, puedan convivir armoniosamente? La historia nos da respuestas contradictorias, por eso, la idea del progreso de la humanidad ha entrado en crisis. Avanzamos pero con fracasos terribles. El siglo XX fue el más sangriento, pero también el más benéfico de la humanidad. ¿Cómo es posible esta trágica contradicción? Nos acercamos al corazón enigmático de nuestra especie. ¿Por qué las sociedades toman decisiones que llevan a su destrucción?.

Nuestra sociedad ha olvidado a los maestros de escuela, pero los maestros de escuela siguen trabajando en el aula, apurando al máximo su ingenio, pues saben que una buena parte del porvenir depende de su talento para educar. José Antonio Marina nunca ha ocultado su vocación pedagógica. Su obra no es el reflejo de una carrera académica, sino de un esfuerzo denodado por enseñar. Enseñar a pensar, rehuyendo el dogmatismo y la autocomplacencia. Enseñar a discrepar, sin desembocar en enconos cainitas. Enseñar a integrar y no a marginar. Las culturas fracasadas es un brillante estudio de la inteligencia colectiva, donde se aborda la dimensión social de nuestras funciones cognitivas. No somos hormigas, pero concertamos nuestros actos para enfrentarnos al medio y sobrevivir. Ser hormiga es menos complicado que ser hombre. Nuestra inteligencia no está determinada por una rígida programación genética, sino por infinidad de variables, que nos han permitido construir el concepto de cultura.
El relativismo cultural refutó la posibilidad de hallar un criterio para medir las diferentes formas de organización social. José Antonio Marina se rebela contra esa simplificación, alegando que la inteligencia personal puede evaluar la inteligencia social. Las sociedades que propician la transformación del individuo en masa, que no respetan el necesario equilibrio entre identidad personal y colectiva y que menoscaban la iniciativa, la responsabilidad y la creatividad individual, son claramente deficitarias. Los totalitarismos del siglo XX son el ejemplo perfecto de este fracaso de la inteligencia social. Todos aspiramos a vivir en sociedades inteligentes. Ese objetivo es irrealizable sin la invención de normas, que son el fundamento del comercio, la familia, la religión y el derecho.
Se puede afirmar que hay una convergencia en la evolución normativa. La pobreza, la ignorancia, el miedo o el dogmatismo son indicadores que nos permiten medir el grado de excelencia de una cultura. Marina rescata una vez más el proyecto de una ética mundial. Es una meta posible y probable. Si hay un progreso, ¿por qué la historia se atasca en guerras o genocidios? La educación no se puede basar en una obediencia ciega, pues mata el pensamiento crítico y nos devuelve al automatismo de las hormigas. La respuesta de Marina nos recuerda una relación causal entre la educación represiva y el totalitarismo. Casi todos los criminales nazis eran hombres pavorosamente normales en una sociedad donde se había pisoteado la justicia en nombre de la autoridad. ¿Hay alguna forma de evitar que esto se repita? Marina invoca el principio de dignidad como el mejor invento del pensamiento. La dignidad no es un bien natural. Es un bien cultural, pero su preservación no depende de lo que escriban los filósofos. Dependen de los lectores, de los individuos.
Por eso, Marina concluye su obra con una serie de preguntas que nos recuerdan nuestra responsabilidad en la realización de una sociedad donde todos los hombres sean siempre un fin y nunca un medio. Las culturas fracasadas es la última entrega de un proyecto inédito en el pensamiento español. Al igual que Ortega, Marina pertenece a la estirpe de los filósofos con estilo de literatos, pero también se caracteriza por una tenacidad sistemática. Es la tenacidad del maestro de escuela, que trabaja diariamente para que sus alumnos no abandonen el aula sin una brizna de esperanza.

¡Qué difícil es actuar inteligentemente si la sociedad se vuelve estúpida! Estamos movidos, presionados, determinados por modas, estructuras políticas, medios de opinión, sistemas de propaganda, ideologías, y entre esas fuerzas determinantes aspiramos a que florezca la libertad individual como un milagro.
Pensamos a partir de una cultura. Las creencias culturales se nos presentan como poderosas evidencias. Mencionaré el ejemplo religioso porque es el más patente.
La inteligencia humana es social en su estructura y en su funcionamiento. En su estructura, porque depende inexorablemente de la colaboración social. No existe el individuo aislado y nunca ha existido. Lo que llamamos inteligencia humana es una larguísima creación de la inteligencia humana que obra sobre sí misma en un bucle prodigioso. Una especie animal incapaz de hablar acabó inventando el lenguaje, y esa colosal invención –que no tiene autor conocido, que es un producto de la interacción milenaria de inteligencias– cambió la propia naturaleza de la inteligencia original.
La expansión del cerebro humano está relacionada con la complejidad social.
1. Los seres humanos viven en la misma realidad, pero en mundos distintos, formados con los significados que dan a las cosas. Aunque estemos detenidos en el mismo semáforo, el mundo de un fanático etarra y el mío son diferentes.
2. Los seres humanos actúan a partir de los significados que las cosas tienen para ellos.
3. Una parte importante de esos significados se aprende en la interacción social.
4. Los significados pueden cambiarse reflexivamente o en interacción con los otros.
5. Los sujetos influyen en la formación de los significados compartidos y son influidos por ellos.
No olvidemos, además, que todo gobernante necesita contar con algún tipo de complicidad por parte del súbdito. No hay tirano solitario. «El gobernante –escribe Hartmann– no existe por sí mismo, sino en la comunidad. Como individuo no tiene ningún poder. Sólo tiene poder como representante de la voluntad de la comunidad. Éste es un poder prestado. Si pierde esa conexión está acabado.»49 Para conseguir adhesiones han tenido que legitimar de alguna manera su poder. Afirmar que habían recibido el poder de Dios ha sido uno de los trucos más longevos. Por lo demás, es fácil comprobar que los políticos se enfrentan a un mundo más complejo del que creen, porque una de las exigencias del ejercicio del poder es simplificar la realidad.

La inteligencia, sea individual o social, es una capacidad que se da en diferentes grados, que es lo que pretenden medir los tests de inteligencia. «¿Cómo podemos juzgar la valía de una sociedad? ¿En qué podemos basarnos para predecir lo que sobrevivirá y prosperará de una nación?…
Si una sociedad inteligente sabe resolver los problemas sociales, creando capital comunitario y ampliando las posibilidades de acción de sus miembros (lo que ahora se llama empowerment), una sociedad estúpida hará lo contrario. Crea más problemas de los que resuelve, destruye capital comunitario y entontece o encanalla a sus ciudadanos. El caso más claro de sociedades fracasadas lo ofrecen aquellas que desaparecieron por la mala gestión de sus recursos comunes.
La corrupción nos ofrece un ejemplo paradigmático para estudiar las sociedades fracasadas. La tolerancia social hacia la corrupción es un claro ejemplo de falta de inteligencia compartida.
Los humanos lo complicamos todo. La hormiga sólo tiene una identidad social. El ángel –o la persona amadasólo tienen identidad personal. Pero el resto de los mortales tenemos al menos dos identidades: la personal y la social. Ya he dicho que la identidad personal responde a la pregunta ¿quién soy yo? y la identidad social a la pregunta ¿a qué grupo pertenezco? Cada cultura ha resuelto a su manera la conjugación de ambas identidades, fijando las relaciones de dependencia o independencia entre el individuo y la sociedad, favoreciendo más o menos la inteligencia personal o la social, apostando por el hormiguero o por la hormiga inteligente, personalizando o despersonalizando, y, esto es importante, fomentando por selección cultural y biológica aquellas ocurrencias cognitivas, afectivas o conductuales que favorecían su peculiar manera de resolver el problema.

1. El anonimato o la pérdida de identificabilidad se produce al «estar sumergido en la multitud», o disfrazado, enmascarado, vistiendo un uniforme, o en la oscuridad.
2. La difusión de responsabilidad en el grupo aumenta con el tamaño de éste.
3. La perspectiva temporal se traduce en un «vivir el momento presente», sin pensar en las experiencias pasadas o consecuencias futuras de los actos.
4. La activación fisiológica o arousal –a través de música estridente, danzas, himnos o intensa actividad corporal– es practicada por grupos (como ciertas tribus o sectas) con el fin de canalizar la activación en la dirección prevista por éstos (por ejemplo, la guerra o la conversión). A veces, la activación llega al éxtasis (la orgía entusiasta).
5. La intensa estimulación provoca un efecto de sobrecarga del input sensorial, inhibiendo las actividades cognitivas e intelectuales.
6. Al ser la situación nueva o no estructurada, la conducta es menos constreñida por la vinculación a claves situacionales aprendidas.
Un movimiento social o una acción colectiva, como una huelga, es un movimiento multitudinario, pero no inevitablemente masificador.
¿Cómo se convierte una multitud en masa? Las grandes pasiones son un unificador poderoso. «Odiar forma parte de la humanidad. Del hombre. Para definirnos y movilizarnos necesitamos enemigos».
1. Todas las situaciones que se acerquen al «estado de masa» pueden considerarse peligrosas y fracasadas. Despersonalizan y convierten a las personas en instrumentos vulnerables, fáciles de manipular.
2. Son peligrosas las culturas que sitúan la identidad social por encima de la identidad individual y también las que sitúan la identidad individual absolutamente por encima de la identidad social. Los modelos políticos que personalizan a las colectividades y despersonalizan a los individuos, no cumplen uno de los objetivos de la inteligencia social, que es ampliar las posibilidades del ciudadano.
3. Las culturas hipersocializadas eliminan la iniciativa y la responsabilidad individual. Las culturas hiperindividualizadas eliminan todo marco moral. Esto quiere decir que las «identidades monopolizadoras y excluyentes» disminuyen el capital comunitario y la inteligencia social, lo que recomienda una desconfianza justificada sobre los movimientos políticos, religiosos, sociales que fomenten ese tipo de identidad.
4. A la identidad personal –la personalidad–, que es la gran obra de cada individuo, su máxima creación personal, le corresponde saber integrar las distintas identidades armónicamente. La personalidad no es un destino, sino una tarea. La creatividad social tiene como objetivo y como agente la creación individual de una personalidad social. Éste es el gran reto cultural del momento: fomentar un modo de ser sujeto capaz de superar el concepto de libertad desvinculada, y de encontrar nuevas fuentes de posibilidad –es decir, de esperanza– en la relación con los demás.

La inteligencia creadora resuelve problemas. Y eso debe ser fuente de esperanza. Hemos proyectado un modo humano de vivir, y ésta es nuestra gloria máxima. Pero no siempre acertamos con la buena solución, y por eso necesitamos una crítica cultural que reflexione sobre lo que hemos hecho y lo que estamos haciendo. Hemos de ser megalómanos humildes, porque hay problemas que no sabemos si tienen una solución perfecta o ni siquiera si tienen solución. Con frecuencia los valores fundamentales entran en conflicto. Basta pensar en el enfrentamiento entre libertad e igualdad, entre fidelidad y sinceridad, entre derecho al honor y derecho a la libertad de expresión.
1. Hay algunos principios éticos que parecen imprescindibles para permitir que cada persona esté en buenas condiciones para buscar su propia felicidad. ¿Cuáles podrían ser? ¿Y por qué?
2. ¿Qué elementos cree que deberían formar parte del capital social de una pareja? O lo que es igual, ¿cómo podríamos elaborar un test de parejas inteligentes?
3. ¿Qué elementos cree que deberían formar parte del capital social de una familia? O lo que es igual, ¿cómo podríamos elaborar un test de familias inteligentes?
4. ¿Qué elementos cree que deberían formar parte del capital social de una ciudad? O lo que es igual, ¿cómo podríamos elaborar un test de ciudades inteligentes?
5. ¿Qué elementos cree que deberían formar parte de la cultura de una nación, de su capital social? O lo que es igual, ¿cómo podríamos elaborar un test de culturas inteligentes, de naciones inteligentes? Tengamos esperanza en la creatividad de la inteligencia social –entre otras cosas, porque no tengo otro remedio– y me parece importante fomentarla. Creo que las nuevas tecnologías nos conceden posibilidades inéditas, y me gustaría aprovecharlas.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2018/11/23/tratado-de-filosofia-zoom-jose-antonio-marina-treaty-of-philosophy-zoom-by-jose-antonio-marina-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2019/02/28/biografia-de-la-humanidad-historia-de-la-evolucion-de-las-culturas-jose-antonio-marina-javier-rimbaud-biography-of-the-humanity-history-of-the-evolution-of-the-cultures-by-jose-ant/

https://weedjee.wordpress.com/2020/04/16/las-culturas-fracasadas-el-talento-y-la-estupidez-de-las-sociedades-jose-antonio-marina-the-failed-cultures-the-talent-and-stupidity-of-societies-by-jose-antonio-marina-spanish-book-edi/

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Smart societies are those capable of finding effective solutions, sometimes what seems so obvious is not so obvious when we are dealing with it. Bright and concise. Is it possible that intelligent and free individuals, proud of their autonomy, can coexist harmoniously? History gives us contradictory answers, therefore, the idea of the progress of humanity has entered into crisis. We advance but with terrible failures. The 20th century was the bloodiest, but also the most beneficial of humanity. How is this tragic contradiction possible? We are approaching the enigmatic heart of our species. Why do societies make decisions that lead to their destruction?.

Our society has forgotten the school teachers, but the school teachers continue working in the classroom, using their ingenuity to the maximum, since they know that a good part of the future depends on their talent to educate. José Antonio Marina has never hidden his pedagogical vocation. His work is not the reflection of an academic career, but of a determined effort to teach. Teach to think, avoiding dogmatism and complacency. Teach to disagree, without leading to bitter cainitas. Teach to integrate and not to marginalize. Failed Cultures is a brilliant study of collective intelligence, where the social dimension of our cognitive functions is addressed. We are not ants, but we arrange our actions to face the environment and survive. Being an ant is less complicated than being a man. Our intelligence is not determined by a rigid genetic programming, but by infinity of variables, which have allowed us to construct the concept of culture. Cultural relativism refuted the possibility of finding a criterion to measure the different forms of social organization. José Antonio Marina rebels against this simplification, claiming that personal intelligence can evaluate social intelligence. Societies that promote the transformation of the individual en masse, that do not respect the necessary balance between personal and collective identity and that undermine initiative, responsibility and individual creativity, are clearly deficient. The totalitarianisms of the 20th century are the perfect example of this failure of social intelligence. We all aspire to live in smart societies. That goal is unattainable without the invention of norms, which are the foundation of commerce, family, religion and law. It can be affirmed that there is a convergence in the normative evolution. Poverty, ignorance, fear or dogmatism are indicators that allow us to measure the degree of excellence of a culture. Marina rescues once again the project of a global ethic. It is a possible and probable goal. If there is progress, why does history get bogged down in wars or genocides? Education cannot be based on blind obedience, because it kills critical thinking and returns us to the automatism of ants. Marina’s response reminds us of a causal relationship between repressive education and totalitarianism. Almost all Nazi criminals were terrifyingly normal men in a society where justice had been trampled in the name of authority. Is there a way to prevent this from happening again? Marina invokes the principle of dignity as the best invention of thought. Dignity is not a natural good. It is a cultural asset, but its preservation does not depend on what the philosophers write. They depend on the readers, on the individuals. For this reason, Marina concludes her work with a series of questions that remind us of our responsibility in the realization of a society where all men are always an end and never a means. Failed cultures is the latest installment in a project unprecedented in Spanish thought. Like Ortega, Marina belongs to the lineage of literary-style philosophers, but she is also characterized by systematic tenacity. It is the tenacity of the school teacher, who works daily so that his students do not leave the classroom without a hint of hope.

How difficult it is to act intelligently if society becomes stupid! We are moved, pressured, determined by fads, political structures, means of opinion, propaganda systems, ideologies, and among these determining forces we aspire for individual freedom to flourish as a miracle.
We think from a culture. Cultural beliefs are presented to us as powerful evidence. I will mention the religious example because it is the most obvious.
Human intelligence is social in its structure and in its operation. In its structure, because it inexorably depends on social collaboration. The isolated individual does not exist and has never existed. What we call human intelligence is a very long creation of human intelligence that works on itself in a prodigious loop. An animal species incapable of speaking ended up inventing language, and that colossal invention – which has no known author, which is a product of the millennial interaction of intelligences – changed the very nature of original intelligence.
The expansion of the human brain is related to social complexity.
1. Human beings live in the same reality, but in different worlds, formed with the meanings they give to things. Although we are detained at the same traffic light, the world of an ETA fanatic and mine are different.
2. Human beings act from the meanings that things have for them.
3. An important part of these meanings is learned in social interaction.
4. The meanings can be changed reflectively or in interaction with others.
5. Subjects influence and are influenced by the formation of shared meanings.
Let us not forget, furthermore, that every ruler needs to have some kind of complicity on the part of the subject. There is no lonely tyrant. “The ruler – writes Hartmann – does not exist by itself, but in the community. As an individual you have no power. It only has power as a representative of the will of the community. This is a borrowed power. If he loses that connection he is finished. ”49 In order to gain accessions, they had to legitimize their power in some way. Claiming that they had received the power of God has been one of the longest running tricks. Furthermore, it is easy to see that politicians face a more complex world than they think, because one of the demands of the exercise of power is to simplify reality.

Intelligence, whether individual or social, is a capacity that occurs in different degrees, which is what intelligence tests are intended to measure. “How can we judge the worth of a society? What can we rely on to predict what will survive and prosper in a nation? …
If a smart society knows how to solve social problems, creating community capital and expanding the possibilities of action of its members (what is now called empowerment), a stupid society will do the opposite. It creates more problems than it solves, destroys community capital, and fools or channels its citizens. The clearest case of failed societies is offered by those that disappeared due to the mismanagement of their common resources.
Corruption offers us a paradigmatic example to study failed societies. Social tolerance towards corruption is a clear example of a lack of shared intelligence.
Humans complicate everything. The ant only has a social identity. The angel – or the loved one – only have a personal identity. But the rest of us mortals have at least two identities: personal and social. I have already said that personal identity answers the question who am I? and social identity to the question: which group do I belong to? Each culture has resolved in its own way the conjugation of both identities, establishing dependency or independence relations between the individual and society, favoring more or less personal or social intelligence, betting on the anthill or the intelligent ant, personalizing or depersonalizing, and, this is important, promoting by cultural and biological selection those cognitive, affective or behavioral occurrences that favored their peculiar way of solving the problem.

1. Anonymity or loss of identifiability occurs by “being submerged in the crowd,” or disguised, masked, wearing a uniform, or in the dark.
2. The diffusion of responsibility in the group increases with the size of the group.
3. The temporal perspective is translated into “living the present moment”, without thinking about past experiences or future consequences of the acts.
4. Physiological or arousal activation – through loud music, dances, hymns or intense bodily activity – is practiced by groups (such as certain tribes or sects) in order to channel the activation in the direction intended by them (for example, war or conversion). Sometimes the activation reaches ecstasy (the enthusiastic orgy).
5. The intense stimulation causes an overload effect of the sensory input, inhibiting cognitive and intellectual activities.
6. Being the new or unstructured situation, the behavior is less constrained by the link to learned situational clues.
A social movement or a collective action, like a strike, is a massive movement, but not inevitably massive.
How does a crowd become a mass? Great passions are a powerful unifier. Hating is part of humanity. Of man. To define ourselves and mobilize we need enemies ».
1. All situations approaching the “mass state” can be considered dangerous and unsuccessful. They depersonalize and make people vulnerable, easy to manipulate instruments.
2. There are dangerous cultures that place social identity above individual identity and also those that place individual identity absolutely above social identity. Political models that personalize collectivities and depersonalize individuals do not meet one of the objectives of social intelligence, which is to expand the possibilities of the citizen.
3. Hypersocialized cultures eliminate initiative and individual responsibility. Hyper-individualized cultures remove all moral framework. This means that «monopolizing and excluding identities» diminish community capital and social intelligence, which recommends a justified distrust of political, religious, and social movements that promote this type of identity.
4. Personal identity –personality–, which is the great work of each individual, their maximum personal creation, corresponds to knowing how to integrate different identities harmoniously. Personality is not a destination, but a task. Social creativity aims and as agent the individual creation of a social personality. This is the great cultural challenge of the moment: promoting a way of being a subject capable of overcoming the concept of disengaged freedom, and of finding new sources of possibility – that is, of hope – in the relationship with others.

Creative intelligence solves problems. And that must be a source of hope. We have projected a human way of living, and this is our highest glory. But we do not always get the right solution, and that is why we need a cultural criticism that reflects on what we have done and what we are doing. We have to be humble megalomaniacs, because there are problems that we do not know if they have a perfect solution or even if they have a solution. Often core values conflict. Just think of the confrontation between freedom and equality, between fidelity and sincerity, between the right to honor and the right to freedom of expression.
1. There are some ethical principles that seem essential to allow each person to be in good condition to seek their own happiness. What could they be? And because?
2. What elements do you think should be part of the social capital of a couple? Or what is the same, how could we elaborate a smart pairs test?
3. What elements do you think should be part of the social capital of a family? Or what is the same, how could we elaborate a test of intelligent families?
4. What elements do you think should be part of the social capital of a city? Or what is the same, how could we elaborate a test of smart cities?
5. What elements do you think should be part of the culture of a nation, of its social capital? Or what is the same, how could we elaborate a test of intelligent cultures, of intelligent nations? Let’s hope in the creativity of social intelligence – among other things, because I have no other choice – and I think it is important to promote it. I think that new technologies give us new possibilities, and I would like to take advantage of them.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2018/11/23/tratado-de-filosofia-zoom-jose-antonio-marina-treaty-of-philosophy-zoom-by-jose-antonio-marina-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2019/02/28/biografia-de-la-humanidad-historia-de-la-evolucion-de-las-culturas-jose-antonio-marina-javier-rimbaud-biography-of-the-humanity-history-of-the-evolution-of-the-cultures-by-jose-ant/

https://weedjee.wordpress.com/2020/04/16/las-culturas-fracasadas-el-talento-y-la-estupidez-de-las-sociedades-jose-antonio-marina-the-failed-cultures-the-talent-and-stupidity-of-societies-by-jose-antonio-marina-spanish-book-edi/

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