Esclavas Del Poder. Un Viaje Al Corazón De La Trata Sexual De Mujeres Y Niñas En El Mundo — Lydia Cacho / Slavery Inc: The Untold Story of International Sex Trafficking by Lydia Cacho

La lectura de este libro me pareció realmente inquietante, pero también valió la pena. No me di cuenta de que la esclavitud sexual estaba tan extendida en todo el mundo y era tan insidiosa. Cacho se expuso a un enorme riesgo personal mientras realizaba investigaciones para este libro y luego lo escribía y publicaba. Me parece que presenta el tema de una manera muy completa y equilibrada y le recomiendo el libro.

Una cosa que encontré particularmente sospechosa es la forma en que una de las personas que menciona Cacho, Somali Mam, ha sido desacreditada públicamente desde que se publicó el libro en 2010. En el libro, Somali se describe como alguien que trabaja día y noche con una misión en mente: abolir la esclavitud sexual femenina … Fue vendida en Camboya y explotada en un burdel durante varios años. ella escapó después de presenciar el asesinato de su mejor amiga, otra prostituta, por un traficante. Ella superó esta experiencia horrible y se convirtió en la misión de su vida salvar a las niñas asiáticas de la explotación sexual y eliminar la trata en el mundo ‘. (p. 67 y 68) Somali Mam ha aparecido en el frente de revistas como Newsweek y recibió muchos premios. Ella ha sido agasajada por estrellas de Hollywood y líderes mundiales, asistió a cenas de gala con la reina de Suecia, el rey y la reina de España, y ha sido fotografiada con otras figuras de fama mundial, incluidos los ganadores del Premio Nobel. En una etapa, fue nombrada entre las 100 personas más influyentes de la revista Time, fue una heroína de CNN y también fue agasajada en eventos de caridad en Australia. Sin embargo, desde 2014, desde que se publicó Slavery Inc., se han escrito muchas historias que desacreditan a Somali Mam e intentan minimizar enormemente el alcance de la explotación sexual de mujeres y niñas en particular en Camboya. Un artículo de Newsweek publicado el 21 de mayo de 2014 afirma que ‘En una entrevista para Euronews en 2012, Mam dijo que niñas de hasta 3 años están detenidas en burdeles camboyanos. Los expertos en el campo dicen que eso es casi inaudito. Patrick Stayton, quien anteriormente dirigió la Misión de Justicia Internacional (IJM) cristiana y basada en la fe en Camboya, dice: “Es posible que hayan tenido un suministro de niñas más jóvenes de entre 14 y 17 años”, pero agrega: “Nunca hemos visto chicas prepúberes, o muy, muy raramente ”.“ Sin embargo, después de leer Slavery Inc., me equivocaría al creer lo que dijo Mam.

Estamos presenciando el desarrollo de una cultura de normalización del robo, desaparición, compraventa y corrupción de niñas y adolescentes en todo el planeta, que tiene como finalidad convertirlas en objetos sexuales de alquiler y venta. Una cultura que además promueve la cosificación humana como si fuera un acto de libertad y progreso. Esclavizadas ante una economía de mercado deshumanizante, que nos han impuesto como destino manifiesto, millones de personas asumen la prostitución como un mal menor y eligen ignorar que en ella subyace la explotación, los maltratos y el gran poderío del crimen organizado en menor y mayor escala en el mundo entero.
Mafiosos, políticos, militares, empresarios, industriales, líderes religiosos, banqueros, policías, jueces, sicarios y hombres comunes conforman una enorme cadena en el mapa internacional del crimen organizado que ha existido durante siglos. La diferencia entre los delincuentes solitarios, o pequeños grupos de bandas locales, y las redes criminales globalizadas radica en las estrategias, los códigos y la mercadotecnia.

La doble moral es notable. La prostitución de travestis y transexuales es famosa en Turquía y atrae su propio turismo, pero para el Estado son «pecadores». La demostración de la homosexualidad está prohibida en sitios públicos; sin embargo, en casas ilegales de prostitución especializadas en turismo sexual hay 2,000 travestis ofreciendo servicios perfectamente organizados que incluso aceptan tarjetas de crédito.
Le pregunté sobre la legalización de la prostitución, y me dijo que no creía que la abolición fuera una opción para Turquía.
A pesar de que algunos especialistas internacionales como Moisés Naím insisten en que creer que las mafias más poderosas actúan juntas en todo el mundo es una fantasía policiaca, los expertos que trabajan en las calles aseguran que es un hecho: la globalización de las mafias es parte del mundo empresarial internacional.

En Palestina hasta las organizaciones de defensa de los derechos humanos niegan la existencia del problema de la trata y la explotación sexual de mujeres y niñas, excepto una que trabaja en ello de manera silenciosa para evitar ser fustigada. El sexismo y la misoginia hacen mucho más difícil el trabajo de investigación, particularmente el que llevan a cabo mujeres que, como yo, se ven en la necesidad de entrevistar a autoridades policiacas y militares poco dispuestas a hablar sobre estos temas «inmorales» y a dialogar con alguien que no pertenezca a medios protegidos y validados por cada bando.
En el creciente mercado global de la esclavitud y la compraventa de seres humanos, la fragilidad de las niñas y los niños en ese territorio debe ser tenida en cuenta de manera especial, casi con tanta urgencia como en los países africanos o latinoamericanos en los que la ley y el orden no están al servicio de la población ni protegen a la infancia.
Las técnicas de captación son las mismas que en todos los países. En muchas ocasiones las niñas y las adolescentes son vendidas por algún familiar o persona conocida de su comunidad. Quien dirige el burdel es una mujer, y los tratantes amenazan a las jóvenes y adultas con mostrar fotografías pornográficas tomadas durante las violaciones iniciáticas a las que son sometidas.
El discurso del «honor» de las familias y de las propias víctimas es efectivo para someter la voluntad de las víctimas, quienes saben que de ser expuestas ante su comunidad, sobre todo ante los grupos más religiosos y conservadores, el castigo puede ser brutal y podrían ser relegadas al ostracismo. Los tratantes en el caso palestino forman pequeñas redes locales, generalmente protegidas por militares o policías de la localidad receptora. No hay indicios de que las redes internacionales, o alguna mafia en concreto, estén involucradas en la trata de mujeres y niñas en los territorios ocupados de Palestina. Sin embargo, la situación de la infancia en conflictos armados, tal como ha informado reiteradamente Unicef, es un caldo de cultivo perfecto para cometer actos violentos contra menores, que van desde convertirlos en niños soldados hasta crear grupos de niñas y adolescentes forzadas a la prostitución para satisfacer «las necesidades biológicas de los soldados».

A la gente le da miedo decir en voz alta la palabra triada, que nació por el símbolo del triángulo de la mafia Sanhehui, la sociedad de las tres armonías: la unidad entre el cielo, la tierra y la humanidad. El origen de las triadas, según informes de la policía de Hong Kong, data del siglo XVII. Cuando los invasores de Manchuria aniquilaron a la dinastía Ming, tomó el poder político la dinastía Ching, conocida como Manchú en casi todo el mundo. Un grupo de resistencia civil leal a la dinastía Ming, denominado Tian Di Hui («la Sociedad de la Tierra y el Cielo»), creó un gran movimiento de obreros y ciudadanos dispuestos a defender sus ideas tribales. Para adquirir armas y mantenerse se fueron implicando cada vez más en actos delictivos. La reina Victoria, a quien se atribuye el papel de la primera gran mujer líder de un cártel de narcotráfico manejado por un gobierno, impulsó la economía del mercado del opio. Gran Bretaña colonizó Hong Kong como su puerto mercantil, mientras millones de chinos se volvían adictos al opio y esta droga se comercializaba activamente en diferentes rutas marítimas con el sello real.
Mientras los gobiernos occidentales apoyaban al gobierno corrupto de la dinastía Manchú, los británicos bautizaron al grupo de resistencia como triada. Después de 1911, cuando la revolución del líder de las triadas Sun Yat-sen tomó el poder político, los grupos se dividieron y la triada obtuvo un poder histórico.
Dejando atrás su batalla política pero no sus influencias en el poder del Estado, con el tiempo la mafia Sanhehui creó un gran monopolio del juego y las apuestas, la prostitución de niñas y mujeres y el tráfico de opio. La triada adquirió una gran fuerza política y un alcance criminal cargado de misticismo.
El contrabando que mayores recursos proporciona al gobierno de Birmania es, en este orden, el del opio, las metanfetaminas, las maderas preciosas, las especies animales exóticas y las personas. Sus mayores mercados los componen China y Tailandia, que también son países de tránsito. Otros destinos incluyen a la India, Laos, Bangladesh, Vietnam, Indonesia, Malaisia, Brunei, Corea del Sur y, por supuesto, Camboya. Según informes de la DEA, las mafias también han logrado introducir en Estados Unidos grandes cantidades de pastillas de metanfetaminas fabricadas en Birmania.

Desde Costa Rica hasta Estados Unidos, desde Rusia hasta Japón, desde Vietnam hasta Qatar, escuché el mismo razonamiento: la explotación sexual comercial es un asunto no de placer, sino de dinero.
La globalización ha permitido la creación de un mercado para el cual hay una oferta y una demanda inagotables. Bajo el mismo principio del negocio de las drogas, la esclavitud humana aumenta y quizá seguirá creciendo hasta superar la venta de narcóticos, por el simple hecho de que hay comunidades enteras y países que dependen del turismo sexual y de la trata y el sexo comercial.
El paralelismo de la trata de mujeres, niñas y niños para fines sexuales con el negocio del narcotráfico va más allá de que los tratantes utilicen las rutas de los narcos y que éstos hayan incursionado en el negocio del sexo comercial, desde hace décadas, con bares, cantinas, prostíbulos y casinos, además de especializarse en brindar protección a ciertos grupos. La principal similitud reside en el tipo de economía local que promueven.

Hoy en día, muchas feministas consideran que el mejor antídoto contra la trata de menores y mujeres para la explotación sexual es legalizar la prostitución. Sin embargo, las evidencias me dicen que la legalización puede abrir la puerta a las mafias y facilitar la esclavitud. Además, existe una relación directa entre la prostitución de mujeres adultas y la violencia sexual contra niñas cada vez más pequeñas.
En los países islámicos se castiga a las prostitutas con la pena de muerte. En Holanda, Alemania, Suiza y Australia es legal prostituirse, administrar casas de citas y anunciarse. En Estados Unidos la prostitución está prohibida, pero a los dueños de los burdeles en realidad no se les persigue. En España algunos grupos de ultraderecha aportan dinero para que las prostitutas se sindicalicen y mantengan viva la industria que les enriquece y fortalece, mientras que con su brazo político les arrebatan sus derechos sexuales y reproductivos. En este mismo país las mafias de la prostitución forzada dirigen 4,000 burdeles que arrojan unas ganancias de 18,000 millones de euros al año.
La esclavitud —particularmente la sexual— es un reto pendiente para la humanidad del siglo XXI.

¿Qué medidas concretas se pueden tomar ante este fenómeno generalizado?
• Que los empresarios de cualquier ámbito dispuestos a participar elaboren códigos éticos para que ningún empleado de su empresa cierre negocios y descuente como «gastos de empresa» consumos en clubes nocturnos donde se ejerza la prostitución.
• Que las empresas, sobre todo las turísticas, ofrezcan a todos sus empleados un curso anual donde se analicen las implicaciones de la trata sexual en su comunidad.
• Que las empresas aporten un porcentaje de sus impuestos deducibles a organizaciones dedicadas a educar a los niños en proyectos de masculinidad no violenta.
• Que cada quien elija, pero que sea consciente de que cuando consume pornografía en los medios impresos, la televisión o internet, muy probablemente esté aportando recursos a los tratantes de mujeres, niñas y niños.
• Que los propietarios de periódicos se nieguen a publicitar la venta de mujeres y la prostitución, en los que, por otra parte, muchas veces se denuncia en primera plana la esclavitud sexual.

Mientras no se defina la abolición de la prostitución en su conjunto, existen diversas acciones concretas que pueden realizar las autoridades que quieren abatir la trata y que han firmado los Protocolos de Palermo y otros acuerdos contra la esclavitud. Las enumero a continuación:
• Investigar las finanzas de los prostíbulos, bares y agencias de modelos bajo sospecha. (Si yo pude detectar el lavado de dinero, estoy segura de que los agentes especializados lo harían mucho mejor.)
• Infiltrar policías en las empresas productoras de pornografía; es notable la cantidad de mujeres extorsionadas y adolescentes destinada a trabajar en ellas.
• Mantener un registro de los policías que acuden a prostíbulos y bares nudistas como actividad lúdica personal; su lealtad está casi siempre con la industria del sexo y no con su corporación. Los tratantes buscan siempre captarles como clientes selectos y hacerles cómplices naturales.
• Crear políticas de prohibición y castigo para los funcionarios públicos que acuden a prostíbulos. Si se encontrara a un policía, un militar o un secretario de Estado bebiendo con un narcotraficante o drogándose, inmediatamente se le arrestaría, ¿por qué entonces las leyes que prohíben el proxenetismo, el lenocinio y la trata no se aplican de la misma forma.

Libros de la autora comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2019/12/01/sexo-y-amor-en-tiempo-de-crisis-lo-que-debes-saber-antes-de-cumplir-los-40-lydia-cacho-sex-and-love-in-times-of-crisis-everything-you-should-know-before-turning-40-by-lydia-cacho/

https://weedjee.wordpress.com/2020/04/06/esclavas-del-poder-un-viaje-al-corazon-de-la-trata-sexual-de-mujeres-y-ninas-en-el-mundo-lydia-cacho-slavery-inc-the-untold-story-of-international-sex-trafficking-by-lydia-cacho/

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I found reading this book really disturbing, but also really worthwhile. I didn’t realise sexual slavery was so widespread throughout the world and so insidious. Cacho exposed herself to enormous personal risk while carrying out research for this book and then writing and publishing it. She seems to me to present the topic in a very thorough and balanced way and I highly recommend the book.

One thing I found particularly suspicious is the way in which one of the people Cacho mentions, Somali Mam, has been publicly discredited since the book was published in 2010. In the book Somali is described as being someone who ‘works day and night with one mission in mind: to abolish female sexual slavery…She was sold in Cambodia and exploited in a brothel for several years. she escaped after witnessing the murder of her best friend, another girl prostitute, by a trafficker. She overcame this horrifying experience and made it her life’s mission to save Asian girls from sexual exploitation and to eliminate trafficking in the world’. (p. 67 & 68) Somali Mam has appeared on the front of magazines such as Newsweek and received many awards. She has been feted by Hollywood stars and world leaders, attended gala dinners with the queen of Sweden, the king and queen of Spain and has been photographed with other world-famous figures, including Nobel prize winners. At one stage she was named among Time magazine’s 100 most influential people and was a CNN hero and she has also been feted at charity events in Australia. Since 2014, however, since Slavery Inc. was published, many stories have been written that discredit Somali Mam and try to vastly downplay the extent of sexual exploitation of women and young girls taking place in Cambodia in particular. A Newsweek article published on 21 May 2014 states that ‘In an interview for Euronews in 2012, Mam said girls as young as 3 are being held in Cambodian brothels. Experts in the field say that is almost unheard-of. Patrick Stayton, who formerly ran the Christian, faith-based International Justice Mission (IJM) in Cambodia, says, “They may have had a supply of younger girls between the age of 14 and 17,” but adds, “We’ve never seen prepubescent girls, or very, very rarely.”’ After reading Slavery Inc. though, I would err on the side of believing what Mam said.

We are witnessing the development of a culture of normalization of theft, disappearance, sale and corruption of girls and adolescents throughout the planet, which aims to turn them into sexual objects for rent and sale. A culture that also promotes human reification as if it were an act of freedom and progress. Enslaved to a dehumanizing market economy, which has imposed us as a manifest destiny, millions of people assume prostitution as a lesser evil and choose to ignore that it underlies exploitation, abuse and the great power of organized crime on a smaller and larger scale in the entire world.
Mafia, politicians, military, businessmen, industrialists, religious leaders, bankers, police, judges, hitmen and common men make up a huge chain on the international map of organized crime that has existed for centuries. The difference between solitary criminals, or small groups of local gangs, and globalized criminal networks lies in strategies, codes and marketing.

The double standard is remarkable. The prostitution of transvestites and transsexuals is famous in Turkey and attracts their own tourism, but for the state they are “sinners.” The demonstration of homosexuality is prohibited in public places; However, in illegal prostitution houses specializing in sex tourism there are 2,000 transvestites offering perfectly organized services that even accept credit cards.
I asked him about the legalization of prostitution, and he told me that he did not believe that abolition was an option for Turkey.
Although some international specialists like Moisés Naím insist that believing that the most powerful mafias act together around the world is a police fantasy, experts working in the streets say it is a fact: the globalization of the mafias is part of the international business world.

In Palestine, even human rights organizations deny the existence of the problem of trafficking and sexual exploitation of women and girls, except one that works on it silently to avoid being whipped. Sexism and misogyny make research work much more difficult, particularly that carried out by women who, like me, find themselves in need of interviewing police and military authorities unwilling to talk about these “immoral” issues and talk with someone who does not belong to protected and validated media for each side.
In the growing global market of slavery and the sale of human beings, the fragility of girls and boys in that territory must be taken into account in a special way, almost as urgently as in African or Latin American countries where Law and order are not at the service of the population or protect children.
The acquisition techniques are the same as in all countries. On many occasions, girls and adolescents are sold by a family member or familiar person in their community. The one who runs the brothel is a woman, and the traffickers threaten the young and old with showing pornographic photographs taken during the initiatory rapes to which they are subjected.
The speech of the “honor” of families and of the victims themselves is effective in submitting the will of the victims, who know that if they are exposed to their community, especially to the most religious and conservative groups, the punishment can be brutal and They could be relegated to ostracism. The traffickers in the Palestinian case form small local networks, generally protected by the military or police of the receiving locality. There is no evidence that international networks, or any particular mafia, are involved in the trafficking of women and girls in the occupied territories of Palestine. However, the situation of children in armed conflicts, as UNICEF has repeatedly reported, is a perfect breeding ground for committing violent acts against minors, ranging from turning them into child soldiers to creating groups of girls and adolescents forced into prostitution. to meet “the biological needs of soldiers”.

People are afraid to say out loud the word triad, which was born by the symbol of the Sanhehui Mafia triangle, the society of the three harmonies: the unity between heaven, earth and humanity. The origin of the triads, according to Hong Kong police reports, dates back to the 17th century. When the invaders of Manchuria annihilated the Ming dynasty, the Ching dynasty, known as Manchu in almost the entire world, took political power. A civil resistance group loyal to the Ming dynasty, called Tian Di Hui (“the Society of Earth and Heaven”), created a large movement of workers and citizens willing to defend their tribal ideas. To acquire weapons and maintain themselves, they became increasingly involved in criminal acts. Queen Victoria, who is credited with the role of the first great woman leader of a drug trafficking cartel run by a government, boosted the opium market economy. Britain colonized Hong Kong as its commercial port, while millions of Chinese became addicted to opium and this drug was actively marketed on different sea routes with the royal seal.
While Western governments supported the corrupt government of the Manchu dynasty, the British baptized the resistance group as a triad. After 1911, when the revolution of the triad leader Sun Yat-sen took political power, the groups split and the triad gained historical power.
Leaving behind his political battle but not his influences on the power of the State, over time the Sanhehui Mafia created a great monopoly of gambling and betting, prostitution of girls and women and the opium trade. The triad acquired great political strength and a criminal reach full of mysticism.
The contraband that provides greater resources to the government of Burma is, in this order, that of opium, methamphetamines, precious woods, exotic animal species and people. Its largest markets are made up of China and Thailand, which are also transit countries. Other destinations include India, Laos, Bangladesh, Vietnam, Indonesia, Malaysia, Brunei, South Korea and, of course, Cambodia. According to DEA reports, the mafias have also managed to introduce large quantities of methamphetamine tablets manufactured in Burma into the United States.

From Costa Rica to the United States, from Russia to Japan, from Vietnam to Qatar, I heard the same reasoning: commercial sexual exploitation is not a matter of pleasure, but of money.
Globalization has allowed the creation of a market for which there is an inexhaustible supply and demand. Under the same principle of the drug business, human slavery increases and perhaps it will continue to grow until it exceeds the sale of narcotics, due to the simple fact that there are entire communities and countries that depend on sex tourism and trafficking and commercial sex.
The parallelism of the trafficking of women, girls and boys for sexual purposes with the drug trafficking business goes beyond that the traffickers use the drug trafficking routes and that they have ventured into the commercial sex business, for decades, with bars , canteens, brothels and casinos, in addition to specializing in providing protection to certain groups. The main similarity lies in the type of local economy they promote.

Today, many feminists believe that the best antidote against trafficking in minors and women for sexual exploitation is to legalize prostitution. However, the evidence tells me that legalization can open the door to mafias and facilitate slavery. In addition, there is a direct relationship between prostitution of adult women and sexual violence against increasingly smaller girls.
In Islamic countries, prostitutes are punished with the death penalty. In Holland, Germany, Switzerland and Australia it is legal to prostitute, manage dating houses and advertise. In the United States prostitution is prohibited, but brothel owners are not actually persecuted. In Spain some groups of extreme right contribute money so that the prostitutes are unionized and keep alive the industry that enriches and strengthens them, while with their political arm they take away their sexual and reproductive rights. In this same country the mafias of forced prostitution direct 4,000 brothels that yield a profit of 18,000 million euros a year.
Slavery – particularly sexual – is a pending challenge for the humanity of the 21st century.

What concrete measures can be taken in the face of this widespread phenomenon?
• That entrepreneurs of any field willing to participate develop ethical codes so that no employee of their company closes business and discounts such as “business expenses” consumed in nightclubs where prostitution is exercised.
• That companies, especially tourist companies, offer all their employees an annual course where the implications of sexual trafficking in their community are analyzed.
• Companies provide a percentage of their deductible taxes to organizations dedicated to educating children in nonviolent masculinity projects.
• That everyone chooses, but be aware that when they consume pornography in print, television or internet, they are most likely providing resources to women, girls and boys traffickers.
• That newspaper owners refuse to advertise the sale of women and prostitution, in which, on the other hand, sexual slavery is often reported on the front page.

As long as the abolition of prostitution as a whole is not defined, there are several concrete actions that can be carried out by the authorities that want to combat trafficking and have signed the Palermo Protocols and other agreements against slavery. I list them below:
• Investigate the finances of brothels, bars and modeling agencies under suspicion. (If I could detect money laundering, I am sure that the specialized agents would do much better.)
• Infiltrate police in the companies producing pornography; The number of extorted women and adolescents destined to work in them is remarkable.
• Maintain a record of the police officers who attend brothels and nudist bars as a personal entertainment activity; His loyalty is almost always with the sex industry and not with his corporation. Traffickers always seek to capture them as select clients and make them natural accomplices.
• Create prohibition and punishment policies for public officials who attend brothels. If a policeman, a military officer or a secretary of state is found drinking with a drug dealer or drugging, he will be immediately arrested, why then the laws that prohibit pimping, slander and trafficking do not apply in the same way.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2019/12/01/sexo-y-amor-en-tiempo-de-crisis-lo-que-debes-saber-antes-de-cumplir-los-40-lydia-cacho-sex-and-love-in-times-of-crisis-everything-you-should-know-before-turning-40-by-lydia-cacho/

https://weedjee.wordpress.com/2020/04/06/esclavas-del-poder-un-viaje-al-corazon-de-la-trata-sexual-de-mujeres-y-ninas-en-el-mundo-lydia-cacho-slavery-inc-the-untold-story-of-international-sex-trafficking-by-lydia-cacho/

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