Franquismo S.A. — Antonio Maestre / Francoism Plc. by Antonio Maestre (spanish book edition)

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Interesante libro y creo que quien profundizase en el tema, no le sorprendería demasiado.
En España no ha existido ningún proceso de reparación ni de indemnización por parte de las empresas que participaron de forma activa en la utilización de mano de obra esclava ni del expolio del patrimonio de los represaliados, como sí ocurrió en otros países de nuestro entorno tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Precisamente para eso ganaron la guerra, para no tener que hacerlo, ni pedir disculpas, ni perder.
Comprender los procesos de formación de la democracia española es imprescindible para entender la forma en la que se construyó la memoria histórica. La pervivencia de los elementos políticos, económicos y judiciales en la vida pública española es indisoluble de la nula cultura memorialística necesaria para dotar a España de los instrumentos necesarios para proporcionar justicia y reparación a las víctimas del franquismo. La Transición española y sus límites a la hora de construir una democracia que proporcione unos estándares mínimos de cultura de la memoria han sido ampliamente tratados en multitud de obras académicas y libros de divulgación. Así que nos centraremos en la presencia de miembros de la dictadura en los procesos democráticos y los orígenes de muchas de las instituciones que tendrían que dotar de estas herramientas que permitieran a las víctimas ser reparadas, moral, judicial y económicamente, que es en última instancia la verdadera resistencia a la memoria histórica. La posibilidad de iniciar una serie de procesos que indemnizaran económicamente a todos los represaliados durante el régimen franquista supondría un grave quebranto en el patrimonio de muchas empresas y sagas familiares. Ese tiene que ser el objetivo final de un proyecto de reparación ambicioso que no se llevará a cabo de forma sencilla, temprana y sin despertar tensiones con quienes pueden perder una fortuna lograda de forma ilegítima. Solo una cultura de memoria integral construye una democracia digna.
Las instituciones, administraciones, partidos, fundaciones y organizaciones empresariales que surgieron tras la Transición estuvieron infestadas de miembros del franquismo. El proceso democrático en España, por sus características únicas, no fue completo y en la mayoría de las instituciones importantes del país se produjo un trasvase de elementos del franquismo que blanquearon sus posiciones y las hicieron compatibles con la democracia sin que se produjera una limpieza, curación y sepsis de las heridas que esos mismos agentes produjeron durante su participación directa en la dictadura franquista.

La IG Farben tenía uno de sus activos principales y de más valor en la fábrica de Flix (Tarragona). Una factoría con más de un siglo que abrió sus puertas en el año 1897, con el nombre de Sociedad Electroquímica de Flix (SEQF), de la mano del grupo industrial alemán Chemiske Fabrik Elektron. En los años veinte pasaría a ser ya propiedad del emporio alemán de la IG Farben y siguió operando hasta que, durante la Guerra Civil, fue destruida parcialmente durante la Batalla del Ebro, aunque no sería el final de la factoría, o de «La Fábrica», como se la llamaba en la región.
La cercanía de la empresa al régimen franquista y su vinculación con el Tercer Reich aparece incluso en el libro conmemorativo de los cien años de la empresa química Sociedad Electro-Química de Flix: «Durante los años 1940 y 1944 fueron múltiples las visitas de los directivos alemanes [de la IG Farben] a Flix, hecho que demuestra el interés en la rápida restauración de la normalidad.
La factoría de Flix acabó en manos de una sociedad española en su totalidad a finales del año 1951, un proceso que se inició en el año 1949. Concluiría así la transición, desde la titularidad nazi a manos patrias, sin tocar la composición administrativa de los jerarcas nazis que habían encontrado refugio bajo el paraguas franquista. La Sociedad Anónima Cros se quedó con la propiedad de la totalidad de la compañía, que incluía la fábrica de Flix en Tarragona. Una de las empresas segregadas de la IG Farben, la alemana Hoechst, aceptó la oferta de la compañía española por sus acciones y acabó por fin constituida la Electro-Química de Flix, S.A. (EQFSA), según consta en el libro conmemorativo de la empresa. El proceso de absorción empresarial continuó con la integración total de la EQFSA en la S.A. Cros en el año 1974 para, tras la fusión de dicha sociedad con la Unión Explosivos Rio Tinto S.A. (ERT), crear la empresa ERCROS en el año 1989. La empresa actual heredera de los bienes y beneficios de la IG Farben en España.
La maniobra orquestada por parte de las autoridades franquistas para ocultar los activos del empresariado nazi aprovechando los resquicios del acuerdo Safehaven proporcionó la oportunidad de acrecentar su peculio a numerosas personalidades del momento. Una ocasión de oro que tampoco fue desdeñada por la multitud de familias de la burguesía catalana y española que aprovecharían para apropiarse de muchos de los recursos de unas corporaciones que se habían lucrado con el trabajo de los internados en el campo de concentración de Auschwitz.
El dueño de la S.A. Cros era José Valls Taberner, presidente del Círculo del Liceo y uno de los ilustres miembros de la burguesía catalana que, junto a su sobrino Luis Valls-Taberner, presidente del Banco Popular desde 1972 a 2004, dieron un cerrado apoyo a la dictadura de Francisco Franco. Estaban asimismo emparentados con Félix Millet i Maristany, consejero del Banco Popular y uno de los fundadores de Òmnium Cultural, que volvió de Trieste en plena Guerra Civil para luchar con los fascistas frente a la República. Luis Valls-Taberner fraguó su posición en el franquismo por la cercanía y apoyo de Camilo Alonso Vega, director de la Guardia Civil y ministro de la Gobernación, que fue fundamental en la consolidación de su posición en el Banco Popular.
Los hermanos Gallego sacaron también un sustancioso rédito. Dos de las filiales de la empresa pasaron a manos de José Luis Gallego, un antiguo empleado de la IG Farben en España durante los años treinta. Además su hermano, Antonio Gallego, un ilustre médico que había aprovechado la guerra para crear el Instituto Farmacológico Español, consiguió financiación de Bayer para la provisión de medicamentos en el frente en Galicia. La empresa continúa operando hoy en día en Teo (A Coruña).

Nuestra Cruzada es la única lucha en que los ricos que fueron a la guerra salieron más ricos. Y es así, porque aquellos bienes y aquellas riquezas que estaban desvalorizadas y en trance de perderse cuando enarbolamos nuestra bandera; cuando los bienes materiales los daban por cualquier cosa con tal de conservar la vida, al terminar la guerra han sido sobrevalorizados». Este extracto pertenece a un discurso de Francisco Franco pronunciado en Lugo el 20 de agosto de 1942. En él, el Generalísimo deja claro que la Guerra Civil tenía como uno de sus motivos fundamentales preservar el patrimonio de las clases altas y asegurar un ecosistema propicio para que las riquezas estuvieran a salvo y poder engordarlas. Pero no todas las riquezas, sino las de aquellos que ayudaron a financiar el alzamiento, las de los afines al régimen y las de los que se comprometían políticamente con los preceptos del Movimiento y de la dictadura, y también las de los amigos de Francisco Franco y otros dirigentes propensos a la corrupción.
El final de la Guerra Civil y la llegada del franquismo propiciaron que las compañías ferroviarias, mineras y energéticas que ejercían en los años treinta perdieran su preeminencia en favor de las que habían apoyado el levantamiento. Muchas de las empresas punteras de los años previos a la crisis eran de capital extranjero y fueron integradas en grandes empresas nacionalizadas, como es el caso de la Compañía de los ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), que era propiedad de los Rothschild y terminó en Renfe, al igual que la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España (Norte) o la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces (Andaluces).
La integración de las grandes empresas ferroviarias comenzó a conformar una nueva realidad empresarial en solo veinte años con el liderazgo de corporaciones públicas como Renfe o Telefónica, pero donde ya empezaban a asomar compañías de afines al régimen, como es el caso de Iberduero e Hidrola.

Todas esas corporaciones y empresas que consiguieron su posición de liderazgo por la participación en un régimen genocida siguieron operando con normalidad en democracia sin haber afrontado un proceso de reparación moral y económica. A continuación trazaremos la genealogía de alguna de las corporaciones que hoy cotizan en el IBEX y que tienen una posición lograda gracias a su cercanía con la dictadura.
Francisco Roig Ballester (1912-2003) amasó ya en 1979 una fortuna de 2.400 millones de pesetas. El nombre nos sonará porque es el padre de Juan Roig, dueño de Mercadona y heredero del imperio que le legó su padre. La empresa se fundó en 1977, pero las grandes relaciones con altos jerarcas del régimen, que muy probablemente ayudaron a consolidar su posición, vienen de lejos. Como ejemplo de esta buena relación sirva la boda de Francisco Roig Alfonso, hermano mayor de Juan, que invitó a su boda en 1962 a Bernardo de Lassala, gobernador civil y presidente de la diputación de Valencia, a Adolfo Rincón de Arellano, alcalde de Valencia, y a Joaquín Hernández, delegado provincial de los sindicatos verticales de Valencia. La cercanía de la familia Roig con las altas esferas continuó en la Transición; en el año 1979 la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) denunciaba que el Ministerio de Agricultura, entonces dirigido por Fernando Abril Martorell, beneficiaba a Cárnicas Roig en detrimento de otras empresas al no abrir las exportaciones de carne a otros beneficiarios, ya que la empresa de los Roig se quedaba con el 80 por 100 de la exportación mediante un
sistema de favores.
Tampoco le hicieron ascos a la dictadura de Teodoro Obiang. Cuando la empresa familiar en España empezó a hacer aguas en 1980, buscaron acomodo en otro contexto igual de propicio que el de Franco. Los Roig fueron una de las familias implicadas en el desfalco al Guinextebanc, un banco guineano que fue expoliado concediendo créditos a empresas inexistentes o con una labor prácticamente testimonial en el país africano.
En la economía española es muy difícil encontrar emprendedores o self made men/women que no tuvieran sus inicios o consolidación empresarial durante el franquismo. Haberlos, haylos. Mirlos blancos. Esos ejemplos que los liberales quieren enseñar a los obreros para que se maten a trabajar por nada, con la aspiración de imitarles. Por eso siempre recurren a Amancio Ortega como excepción que dé sentido a la mentira de la cultura del esfuerzo y la meritocracia.
No es de extrañar que muchos de esos adalides de la virtud, como único elemento que prueba el éxito social, acaben en posiciones conservadoras o en partidos que propugnan ese elemento como pivote central de su ideología, para ocultar el verdadero origen de esos privilegios.
Pilar Muro es una empresaria con muchos ceros en su cuenta que presidió el emporio de hospitales privados Grupo Quirón. La esposa del empresario Publio Cordón, secuestrado y asesinado por los GRAPO, cerró la lista de Ciudadanos para el Ayuntamiento de Zaragoza en las elecciones municipales de mayo de 2019. Pero, además de ser una empresaria de éxito, fue la heredera de un patrimonio fraguado durante la represión franquista. El Grupo Quirón fue creado por su esposo durante el franquismo, apoyado por las relaciones con el régimen de su familia y la estirpe de su esposa. A la boda de Pilar Muro y Publio Cordón acudieron las fuerzas vivas del franquismo, incluidos los líderes falangistas Raimundo Fernández Cuesta, Tomás Romojaro o Santiago Pardo Canalís.

Mahou no fue el único cervecero de la dictadura. Una de las familias más relevantes del régimen, los Carceller, liderados por el patriarca Demetrio Carceller Segura, prominente miembro de Falange y ministro con Franco, son los propietarios de la Damm. La cerveza El Águila también tiene su historia del fascio detrás y enlaza con las bebidas no espirituosas. La que fuera la bebida de lúpulo más consumida bajo el franquismo era propiedad de Alberto Comenge Gerpe, un militar franquista que en 1939 entró en Madrid acompañado del general Emilio Esteban-Infantes y tomó la fábrica de El Águila en Delicias, que había sido colectivizada durante la guerra, y se la quedó. Así, sin más. Uno de sus hijos, José Ignacio Comenge Sánchez Real, es accionista de Coca Cola Iberian Partners, una empresa que ahora lidera Sol Daurella Comadrán y en la que el franquismo tuvo una presencia relevante y vital para el éxito y para la existencia de la filial española del gigante americano.
El Rastrillo Nuevo Futuro es la arcaica presencia actual de ese proceder pasado de las damas de las elites franquistas. Un mercadillo de caridad que sirve más como lugar de entretenimiento y apaciguamiento de las conciencias inquietas. Un lugar al que acudían sonrientes Carmen Franco y la reina Sofía donde los cardados ocupaban más espacio que las piezas de coleccionista para vender que estas familias de las altas esferas de la dictadura habían adquirido con su proceder en el régimen. Hoy en día, esta oenegé sigue copada por mujeres de estas sagas. La vicepresidenta es Marta Herrero Subirana, casada con Francisco Moreno Bardají, un descendiente de Alfonso Bardají Buitrago, jefe de Falange en Cáceres. Es la norma. La fundadora de la organización benéfica fue Carmen Herrero Gavalda, hija de Ignacio Herrero y miembro de la ilustre familia ovetense de empresariado franquista que se fraguó con el Banco Herrero.
El mercadillo de las señoras bien homenajeó en el año 2018 a Cuqui Fierro.

En la historia oficial de Gas Natural Fenosa –renombrada Naturgy– incluida en su página web, existe un silencio llamativo sobre la Guerra Civil y la dictadura. Como si aquel periodo histórico no hubiera tenido nada que ver en la consolidación económica de una de las empresas que hoy dicta los designios políticos desde el parqué del IBEX. Un olvido interesado que no se corresponde con la realidad de la conformación del imperio de una de las compañías más importantes del sector eléctrico.
La actual Gas Natural Fenosa nació en 2009 tras fusionarse Gas Natural y Unión Fenosa. Estas corporaciones, a su vez, nacieron de la fusión de varias empresas. Gas Natural se creó en 1991 tras la unión de Catalana de Gas, Enagás y Gas Madrid. Por su parte, Unión Fenosa surgió en 1982 de la fusión entre la Unión Eléctrica Madrileña y las Fuerzas Eléctricas del Noroeste (FENOSA), propiedad del empresario coruñés Pedro Barrié de la Maza.
La historia de las empresas que acabaron formando parte de Gas Natural Fenosa no se circunscribe únicamente a la cercanía al régimen franquista, ya que los orígenes de todas las corporaciones que han acabado en la eléctrica española se remontan en algunos casos a mediados del siglo XIX.
Duran i Farell es, sin duda, uno de los empresarios del sector eléctrico más importantes de nuestro país. Nacido en Caldes de Montbuí (Barcelona) en 1921, era ingeniero de caminos, canales y puertos. Comenzó a trabajar a los 25 años en Hidroeléctrica de Cataluña, propiedad del Banco Urquijo, y jamás abandonaría la empresa, ocupando diferentes puestos hasta su muerte. Fue llamado «el hombre del gas natural», al ser quien lo introdujo en España.
El industrial catalán ascendió a consejero delegado de Catalana de Gas en 1961, y pronto logró dos hitos en la historia de la energía en España. El primero fue el acuerdo con Standard Oil para instaurar el gas natural en España a través de la importación de gas licuado de Libia a una planta del puerto de Barcelona, inaugurada por Franco en 1970, donde se transformaba para su redistribución. Ese acuerdo acabaría con la constitución de Gas Natural S.A., de la que formaban parte Standard Oil, Catalana de Gas y Banco Urquijo, con Duran i Farell como presidente. Su eficiencia a la hora de conseguir acuerdos se volvió a poner de manifiesto tras el golpe de Estado del coronel Muamar el Gadafi en Libia en 1969: con los contratos con la compañía norteamericana en riesgo, Duran se vio obligado a buscar nuevas alianzas de distribución, esta vez en Argelia.
El empresario tenía una enorme sintonía con las elites tecnócratas franquistas, de la mano del titular del Ministerio de Industria, Gregorio López Bravo.
Durán fue uno de los enlaces más importantes entre la política catalana y española (Pujol y González).

La actual Iberdrola es una de las grandes empresas españolas –quizá el referente de las hidroeléctricas– que se construyeron gracias a las relaciones de sus dirigentes con el franquismo, y siendo partícipes en algunos casos, de manos de sus presidentes, de la represión directa que ayudó a que las empresas de las que bebió el gigante eléctrico español crecieran de manera exponencial, hasta convertirse en nuestros días en una de las cinco empresas más importantes del sector en el ámbito mundial. Iberdrola nació de la fusión en 1992 de Hidroeléctrica Española e Iberduero, empresa que a su vez surgió de la integración de Saltos del Duero e Hidroeléctrica Ibérica. Así que es preciso remontarse a los orígenes para comprender cuál fue su papel de colaboración durante el régimen franquista. El nombre de la familia protagonista de este «milagro» económico ha estado ligado durante todo el siglo XX a los núcleos más influyentes de la política, la economía y la religión.
José María de Oriol y Urigüen fue uno de los financieros principales del golpe de Estado de 1936. Su participación en el golpe no se circunscribió a la de un mero financiero; desde el sector carlista, tomó parte de forma directa en la compra de armamento para los requetés en los meses previos al levantamiento. Según Alfonso Ballestero: «El propio Oriol fue capaz de gestionar el flete de un barco para transportar desde Bélgica 6.000 fusiles, 150 ametralladoras pesadas, 300 ametralladoras ligeras, 5 millones de cartuchos de munición y 10.000 granadas de mano».
Francisco Franco pagó, a través del Ministerio de Justicia, parte del apoyo que la casa Oriol brindó al golpe de Estado devolviendo, el 20 de mayo de 1958, el título nobiliario perdido durante la República. En el decreto de concesión se justificó el título atendiendo a que «durante su dilatada vida ha mantenido una línea ideológica consecuente con la de sus mayores y con los principios del pensamiento tradicionalista y del Movimiento Nacional, al que prestó su activa y decidida cooperación».
El desarrollo empresarial de Hidrola y del resto de empresas familiares de los Oriol durante el franquismo correspondió a José María de Oriol, pero el legado en democracia lo heredó su hijo Íñigo de Oriol e Ybarra, que fue el responsable de transformar Hidroeléctricas Españolas S.A. en la actual Iberdrola. El 3 de diciembre de 1985, Íñigo María de Oriol e Ybarra era nombrado presidente de la compañía en sustitución de su padre y solo seis años después llevó a cabo la acción empresarial más importante, la fusión entre Hidrola e Iberduero, que al año siguiente dio origen a la multinacional que hoy llamamos Iberdrola. Por otro lado, José María de Oriol e Ybarra fue el encargado de heredar la empresa Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol (Talgo) que habían creado en 1942 junto al ingeniero Alejandro Goicoechea.

La vinculación con las órdenes religiosas de la familia Oriol no se acabaría con su participación activa en las congregaciones carmelitas y salesianas. En la actualidad, la más importante y que entronca con la política autonómica madrileña al más alto nivel es su relación con los Legionarios de Cristo.
Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, se enraizó en España a través de la familia Oriol y tuvo fructíferos contactos con Antonio María de Oriol en sus tiempos como ministro de Justicia de Franco. La familia Oriol fue la artífice de que la orden del religioso mexicano pudiera empezar a operar como orden en nuestro país. Las donaciones de terrenos a los legionarios fueron muchas y cuantiosas en el rico oeste de la Comunidad de Madrid, donde los Oriol poseían multitud de propiedades. La rama de los Oriol más vinculada a la milicia religiosa de Marcial Maciel es la de los «Oriol Muñoz».
Los Legionarios de Cristo han visto muy favorecidos sus negocios educativos, sociales, de caridad y de cooperación al desarrollo en la Comunidad de Madrid gracias a la proximidad ideológica con el PP de Esperanza Aguirre. Una cercanía que no es solo ideológica, sino de parentesco. Carolina de Oriol y Miranda es otra de las ramas que el clan entroncó con el poder político. Está casada con Fernando Ramírez de Haro, primogénito de Esperanza Aguirre, y es la madre de los dos nietos de la lideresa, además de nieta de Antonio María de Oriol y Urquijo, el ministro franquista, ya mencionado, de la familia.
En el año 2007, la Fundación IUVE, de los Legionarios de Cristo, fue la segunda organización no gubernamental más favorecida por las subvenciones de Esperanza Aguirre.

El campo de concentración de El Colector fue muy fructífero para la empresa Entrecanales y Távora. Cuando los trabajos los puedes hacer ahorrándote sueldos con obreros esclavos, el beneficio neto es considerable. Hoy en día en los terrenos en los que se encontraba el campo, en un terraplén de la margen izquierda de la Corta de Tablada, en el antiguo cauce del río Guadaira, se encuentra una nave de Acciona, la empresa resultante del emporio Entrecanales. A escasos cien metros, por cuestación popular, se erige un monolito que recuerda a los presos que ayudaron a construir el imperio Entrecanales obligados por el fascismo.
José Manuel Entrecanales Domecq es el actual presidente ejecutivo de Acciona, un cargo que debe y heredó de su abuelo José Entrecanales Ibarra, y una fortuna que su ancestro hizo junto a su socio Manuel Távora Barrera durante el franquismo. La empresa Entrecanales y Távora, integrada hoy en Acciona, fue una de las constructoras de cabecera del régimen, como la misma página de Acciona reconoce en su sección sobre la historia de la empresa: «En los años de la posguerra, la compañía fue muy activa, consolidando su posición como una de las compañías más innovadoras del país».
Los Entrecanales de Azcárate son los responsables de haber creado las tres ramas familiares que hoy en día están al mando de Acciona. José María se casó con Blanca Domecq y con María Marsans, de donde emanan las ramas Entrecanales Domecq y Entrecanales Marsans. Por otra parte, del matrimonio de Juan con Mercedes Franco Carles surge la rama Entrecanales Franco. Es importante establecer dichas ramas porque de ahí surgen otras historias empresariales. En la actualidad, José Manuel Entrecanales Domecq y Juan Ignacio Entrecanales Franco son los que tienen capacidad ejecutiva en Acciona, un vástago de cada padre. Ya hablamos en el capítulo anterior de Inés Isabel Entrecanales Franco, casada con uno de los Primo de Rivera y Oriol.
La relación de los Domecq con el bando fascista fue muy productiva y sirvió para proporcionar agasajos a los aliados del régimen. En mayo de 1937 se produjo la visita a Jerez del Muley Mohamed Ben Yussuf en agradecimiento por la participación del pueblo marroquí en la «cruzada». Los elegidos para que la visita estuviera llena de atenciones y honores fueron los Domecq, que cedieron su bodega y sus propiedades para el banquete de honor. Los Domecq enseñaron para la ocasión una barrica de vino de más de 80 años con la inscripción: «Francisco Franco Bahamonde. Fundador y jefe del nuevo Estado Español». Las presidencias de la mesa de honor fueron ocupadas por el marqués de la Casa de Domecq y por José Domecq de la Riva. Los servicios prestados de todos los bodegueros jerezanos les fueron devueltos con creces, como consta en Boletín Oficial de Estado de 13 de diciembre de 1938, en el que Francisco Franco autorizó a González Byass a inscribir varias fincas rústicas en el registro de la propiedad.

A pesar de que las herederas de Enrique Marsans protestaran de manera enérgica por haber insinuado que la labor empresarial de su padre se benefició del trato de favor del régimen, hay otro elemento que no es adecuado dejar pasar. El 19 de febrero de 1942 se publicó un decreto por el que se fijaron las normas para expedir el permiso para operar como «Agencia de Viajes» y que en su artículo quinto decía: «Para obtener el título de “Agencia de Viajes” se requerirá, aparte lo dispuesto con carácter general por la legislación vigente, solicitar dicho título-licencia del Ministerio de la Gobernación y presentar con la petición correspondiente una justificación de los antecedentes políticos, morales y comerciales de quien o quienes hayan de regir la Empresa». Ni que decir tiene que los antecedentes morales y políticos que Enrique Marsans Coma pudo presentar ante dicho ministerio fueron aceptados y, con fecha de 3 de diciembre de 1942, se otorgó la licencia para operar a Viajes Marsans.
Sus negocios durante la dictadura fueron variados y jugosos. Enrique Marsans vendió la empresa en 1948 al Banco Hispano Colonial y la recompró en 1953. Posteriormente vendió la empresa a Atesa, del INI (Empresa pública del Estado en 1964), con Fraga de ministro de Información y Turismo, por 55 millones de pesetas, manteniendo un 7 por 100 de la propiedad del negocio. Sin embargo, las relaciones de la familia Marsans con el franquismo trascendieron lo económico y fueron de amistad en algunos casos. Cristina Marsans formaba parte del núcleo íntimo de Carmen Martínez Bordiú, con quien coincidía en el Club de Campo de Madrid.

Juan Miguel Villar Mir fue un burócrata del franquismo. Un hombre gris, de los imprescindibles para que una dictadura funcione. Ocupó diversos cargos administrativos en el régimen como subdirector general de Puertos y Señales Marítimas, director general de Empleo y presidente del Fondo Nacional de Protección del Trabajo, desempeños que fueron premiados con la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil en 1966. Un miembro de las altas esferas de la oligarquía de la dictadura, en suma. Su padre fue Juan Villar Lopesino, coronel del Estado Mayor con Franco, un militar que durante la guerra desertó del bando republicano; se escondió en la Embajada de México el 7 de noviembre de 1936 para pasarse, en julio de 1937, al bando nacional, luchando en el ejército fascista hasta el final de la guerra. La conexión con las altas esferas más próximas a la represión quedó demostrada con la presencia en la boda de Juan Miguel Villar Mir de personajes siniestros de la dictadura como José Ungría Jiménez.

La banca fue la niña mimada del franquismo. A ello contribuyó sobremanera el apoyo cerrado de muchos de los principales banqueros al golpe de Estado; el caso de Juan March es el más conocido. El banquero mallorquín al que Jaime Carner, ministro de Hacienda de Manuel Azaña, definió de forma precisa y clarividente vistos los hechos posteriores: «O la República somete a March, o March somete a la República». Pero no fue el único banquero favorecido por ser afín al régimen. Aunque una de las primeras medidas en el sector bancario no fue un favor como los que vendrían, sino una ley que sirvió para penalizar a los rojos y republicanos. La ley de 13 de marzo de 1942, que devolvió la unidad al Banco de España tras la Guerra Civil, sirvió para que las denominadas «pesetas rojas», las pesetas legales de la República, carecieran de valor y se prohibiera que fueran cambiadas. Aquello no fue sino la consolidación de una de las primeras medidas punitivas bancarias por motivos ideológicos, tomada mediante un decreto ley del 12 de noviembre de 1936: el «Fondo de papel moneda puesto en circulación por el enemigo» significaba la incautación del dinero republicano que se producía cada vez que el bando fascista tomaba una ciudad. Se incautaba el dinero a cambio de un recibo que posteriormente perdió toda validez y no se podía cambiar. Más de 1.500 familias a día de hoy siguen litigando para que el Estado les devuelva el dinero rojo incautado.
Alfonso Escámez fue un banquero que aprendió a manejar las relaciones con el poder político durante el franquismo y que, en democracia, siguió cultivando esa idiosincrasia banquera tan tecnocrática. El poder se ejerce, no se alardea, por eso era el promotor de esas reuniones conocidas como «Los siete grandes» en la sede del Banco Central, el palacio de las Cariátides –actualmente ocupado por el Instituto Cervantes– sito en la madrileña calle de Alcalá frente al Círculo de Bellas Artes.
Emilio Botín-Sanz de Sautuola fue un anticomunista irredento con el dinero como religión y el franquismo como entorno idílico para su labor empresarial. Su cercanía a las altas cúpulas del poder de la dictadura era íntima, obscenas en muchos casos. Su nombre aparecía en el Boletín Oficial de la provincia de Santander de forma habitual para que las administraciones franquistas le agradecieran los favores que con su fortuna hacía el régimen. Emilio Botín sabía cómo lograr sus propósitos, pedir permiso un día al Ayuntamiento para unas obras en una de sus muchas fincas y, ese mismo día, donar 230 castaños de Indias para un paseo santanderino. Quid pro quo.

Los herederos de Abengoa fueron los hermanos Javier y Felipe Benjumea Llorente, que acabaron siendo los liquidadores de la empresa. Pero existe otro nombre relevante del legado de los caballistas negros que encontró acomodo en las redes de favores del poder económico en España. Javier García Carranza Benjumea es el hijo del líder de los comandos fascistas a caballo «Pepe el Algabeño» y Araceli Benjumea Vázquez y, además, amigo personal de Ana Patricia Botín, quien le reservó un importante cargo de responsabilidad en el Banco Santander, nada más y nada menos que director general adjunto y responsable de reestructuraciones, participaciones, inmuebles, estrategia de recuperaciones y disposiciones de préstamos y activos. «El killer del Santander» como llaman a García Carranza, fue paradójicamente el encargado de expulsar de la dirección de Abengoa a su tío haciendo valer los intereses del Banco Santander como máximo acreedor de la empresa familiar. Porque la familia es lo primero, siempre y cuando no esté por delante del dinero. Otra máxima que se cumple a machamartillo en estos clanes de las oligarquías florecidas durante el franquismo.

El hermano del bisabuelo de Iván Espinosa de los Monteros –uno de los rostros más conocidos hoy del partido de ultraderecha VOX– tuvo una fructífera relación con el franquismo que sirvió también para que las prebendas surgidas de una guerra fratricida se fueran heredando por muchos otros miembros de la familia que también colaboraron en el golpe fascista. Rafael Espinosa de los Monteros y Bermejillo era su hermano. Huyó a Francia el día del golpe de Estado ya que el levantamiento le pilló en Barcelona y se pasó a zona fascista en abril de 1937. Se le destinó en diversas responsabilidades y jefaturas militares durante la contienda. Como buen filonazi, fue nombrado agregado naval en la Francia ocupada y colaboracionista de Vichy. Por su parte, Álvaro Espinosa de los Monteros y Bermejillo, capitán de navío, estuvo al lado de Franco sirviéndole de traductor en las misivas cruzadas que recibía de Alemania y advirtiéndole, al parecer, del peligro que supondría entrar en la contienda del lado alemán por lo imprevisible de la guerra y la fortaleza del Reino Unido. La labor de asesor de este Espinosa de los Monteros no acabó de convencer a Franco, que calificaba al capitán de navío de forma despectiva como «El enterado».
La adhesión de los Espinosa de los Monteros al bando fascista fue total e inquebrantable.
El general José Monasterio Ituarte es el abuelo de Kiko Méndez Monasterio y Lourdes Méndez Monasterio, ambos miembros de VOX aunque no están vinculados familiarmente con Rocío Monasterio, esposa de Iván Espinosa de los Monteros y presidenta del citado partido de extrema derecha en la Comunidad de Madrid, cuya saga creció también por Latinoamérica, más específicamente en Cuba, donde poseía ingenios azucareros en Cienfuegos y hacía fortuna al calor de los dictadores Gerardo Machado o Fulgencio Batista.

El restaurante que Otto Horcher abrió en Madrid durante la posguerra sirvió de lugar de encuentro de la cúpula nazi en Madrid y recibió la visita de ilustres jerarcas nacionalsocialistas, como Otto Skorzeny. La actual heredera, Elisabeth Horcher, niega, como siempre hacen los que reciben el privilegio, que sus abuelos tuvieran algo que ver con el nazismo: «Mis abuelos no eran simpatizantes del régimen, ni en Madrid ni en Berlín, pero fue una época en la que había que sobrevivir». Una de las cosas que hicieron para sobrevivir los Horcher fue montar un negocio de antigüedades, con Josef Hans Lazar, aprovechándose de la miseria de un país donde muchos tenían que vender lo que pudieran.

El segundo apellido de Hermann Tertsch es «del Valle Lersundi», una familia vinculada históricamente con la Cuba colonial; un antepasado, Francisco Lersundi, fue capitán general en Cuba en 1866 y se ocupó de consolidar el uso de esclavos para las plantaciones azucareras. El marquesado de Guaimaro pertenecía a los Valle Lersundi e Iznaga, una rica familia criolla de la región central de la Cuba de los siglos XVIII y XIX. Una familia que tenía como negocio la extracción de azúcar en sus ingenios con trabajo esclavo. En la actual ruta de los esclavos en el Valle de los Ingenios, puede admirarse el Ingenio Guaimaro, una propiedad de los antepasados de Tertsch que en el año 1830 disponía de al menos 300 esclavos, para los que se construyó un poblado de bohíos. Una de las constrtucciones todavía en pie es la Torre Manaca-Iznaga, que servía para llamar a los esclavos a la labor y poder controlar su trabajo desde las alturas. Al igual que a la familia de Rocío Monasterio, estas propiedades les fueron expropiadas tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959.

La verdadera fortaleza del relato neoliberal sobre la meritocracia, la cultura del esfuerzo y la importancia del factor personal a la hora de alcanzar el éxito en la sociedad es la de sobrevivir y perpetuarse con un relato falsario sobre las riquezas logradas cuando, cada semana, multitud de hechos, noticias, sucesos y declaraciones lo sepultan en la cruda realidad. La clase determina con fuerza tu futuro. Importa dónde naces, importa el dinero que tiene tu familia o el que tienes para pagar los peajes necesarios para lograr el triunfo. Una mentira universal que, en el caso español, tiene unas peculiaridades específicas nacidas de la cultura nacional-católica de la dádiva, el soborno o el pago de peajes.
Una de esas múltiples noticias que nos intoxican cada día sin dejarnos reflexionar ilustra la clave del triunfo empresarial y social de manera cruda y grotesca.

Wenceslao Fernández de la Vega, padre de la vicepresidenta, fue delegado de Trabajo durante la República en Albacete. Al final de la contienda fue depurado, como muchos otros funcionarios, por la Ley de Responsabilidades Políticas de 1940. Una suspensión que fue revocada en 1949. En el año 1955 fue nombrado delegado provincial de Trabajo en Zaragoza a propuesta del falangista José Antonio Girón de Velasco, ministro de Trabajo entonces. El 18 de julio de 1971 fue condecorado[11] con la Medalla al Mérito en el Trabajo en la conmemoración de la fecha del golpe de Estado.
La vicepresidenta mintió al negar la responsabilidad de su padre durante la dictadura. Actuó de la manera aprendida. Aquella que crea un relato falsario para guardar, en el fondo del armario, las vergüenzas familiares. Un mal extendido que carcome el recuerdo de país. Porque la construcción de la memoria colectiva es un artificio que enarbola las partes de la historia de las que enorgullecerse y oculta las que causan oprobio. Es la norma.

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Interesting book and I think whoever delved into the subject, would not surprise you too much.
In Spain there has been no process of reparation or compensation by companies that actively participated in the use of slave labor or the plundering of the assets of the reprisals, as it did in other countries around us after the end of World War II. Precisely for that they won the war, not to have to do it, or apologize, or lose.
Understanding the processes of formation of Spanish democracy is essential to understand the way in which historical memory was built. The survival of the political, economic and judicial elements in Spanish public life is indissoluble from the null memorial culture necessary to provide Spain with the necessary instruments to provide justice and reparation to the victims of Francoism. The Spanish Transition and its limits when it comes to building a democracy that provides minimum standards of memory culture have been widely discussed in many academic works and popular books. So we will focus on the presence of members of the dictatorship in the democratic processes and the origins of many of the institutions that would have to provide these tools that would allow victims to be repaired, morally, judicially and economically, which is ultimately the true resistance to historical memory. The possibility of initiating a series of processes that financially compensate all the reprisals during the Franco regime would mean a serious breakdown in the assets of many family businesses and sagas. That has to be the final objective of an ambitious reparation project that will not be carried out in a simple, early way and without arousing tensions with those who can lose a fortune achieved illegitimately. Only a culture of integral memory builds a dignified democracy.
The institutions, administrations, parties, foundations and business organizations that emerged after the Transition were infested with members of the Franco regime. The democratic process in Spain, due to its unique characteristics, was not complete and in most of the important institutions of the country there was a transfer of elements of the Franco regime that bleached their positions and made them compatible with democracy without cleaning, healing and sepsis of the wounds that these same agents produced during their direct participation in the Franco dictatorship.

The IG Farben had one of its main and most valuable assets in the Flix factory (Tarragona). A factory with more than a century that opened in 1897, with the name of Flix Electrochemical Society (SEQF), by the German industrial group Chemiske Fabrik Elektron. In the twenties it would become the property of the German emporium of the IG Farben and continued operating until, during the Civil War, it was partially destroyed during the Battle of the Ebro, although it would not be the end of the factory, or of «The Factory », As it was called in the region.
The proximity of the company to the Franco regime and its connection with the Third Reich appears even in the commemorative book of the hundred years of the chemical company Electro-Chemical Society of Flix: «During the years 1940 and 1944 there were multiple visits by managers Germans [from IG Farben] to Flix, a fact that shows interest in the rapid restoration of normalcy.
The Flix factory ended up in the hands of a Spanish society as a whole at the end of 1951, a process that began in 1949. This would conclude the transition, from Nazi ownership to national hands, without touching the administrative composition of the Nazi hierarchs who had found refuge under the Francoist umbrella. The Cros Corporation held ownership of the entire company, which included the Flix factory in Tarragona. One of the segregated companies of the IG Farben, the German company Hoechst, accepted the offer of the Spanish company for its actions and finally constituted the Electro-Química de Flix, S.A. (EQFSA), as recorded in the company’s commemorative book. The business absorption process continued with the full integration of EQFSA in the S.A. Cros in 1974 for, after the merger of said company with the Unión Explosivos Rio Tinto S.A. (ERT), create the company ERCROS in 1989. The current company inherits the assets and benefits of the IG Farben in Spain.
The orchestrated maneuver by the Franco authorities to hide the assets of the Nazi businessmen taking advantage of the loopholes of the Safehaven agreement provided the opportunity to increase their peculiarity to numerous personalities of the moment. A golden occasion that was not neglected by the multitude of families of the Catalan and Spanish bourgeoisie who would take advantage of the appropriation of many of the resources of some corporations that had profited from the work of the internees in the Auschwitz concentration camp.
The owner of the S.A. Cros was José Valls Taberner, president of the Círculo del Liceo and one of the illustrious members of the Catalan bourgeoisie who, together with his nephew Luis Valls-Taberner, president of the Popular Bank from 1972 to 2004, gave a strong support to the dictatorship of Francisco Frank. They were also related to Félix Millet i Maristany, advisor to Banco Popular and one of the founders of Òmnium Cultural, who returned from Trieste in the middle of the Civil War to fight with the fascists against the Republic. Luis Valls-Taberner forged his position in the Franco regime because of the proximity and support of Camilo Alonso Vega, director of the Civil Guard and Minister of the Interior, which was instrumental in consolidating his position in the Popular Bank.
The Galician brothers also made a substantial revenue. Two of the company’s subsidiaries passed to José Luis Gallego, a former employee of IG Farben in Spain during the thirties. In addition, his brother, Antonio Gallego, an illustrious doctor who had taken advantage of the war to create the Spanish Pharmacological Institute, obtained financing from Bayer for the provision of medicines on the front in Galicia. The company continues to operate today in Teo (A Coruña).

Our Crusade is the only fight in which the rich who went to war came out richer. And it is so, because those goods and those riches that were devalued and in the process of being lost when we raised our flag; when material goods were given for anything in order to preserve life, at the end of the war they have been overvalued ». This excerpt belongs to a speech by Francisco Franco delivered in Lugo on August 20, 1942. In it, the Generalissimo makes it clear that the Civil War had as one of its fundamental reasons to preserve the heritage of the upper classes and ensure an ecosystem conducive to that riches be safe and able to gain weight. But not all the wealth, but those of those who helped finance the uprising, those related to the regime and those who politically committed to the precepts of the Movement and dictatorship, and also those of Francisco Franco’s friends and other leaders prone to corruption.
The end of the Civil War and the arrival of Franco led the railway, mining and energy companies that exercised in the thirties to lose their preeminence in favor of those who had supported the uprising. Many of the leading companies of the years before the crisis were of foreign capital and were integrated into large nationalized companies, as is the case of the Railways Company from Madrid to Zaragoza and Alicante (MZA), which was owned by the Rothschilds and finished in Renfe, as well as the Company of the Iron Roads of the North of Spain (North) or the Company of the Andalusian Railways (Andalusians).
The integration of the large railway companies began to form a new business reality in just twenty years with the leadership of public corporations such as Renfe or Telefónica, but where companies related to the regime were already emerging, as is the case of Iberduero and Hidrola.

All those corporations and companies that achieved their leadership position by participating in a genocidal regime continued to operate normally in democracy without having faced a process of moral and economic reparation. Next we will trace the genealogy of some of the corporations that are currently listed on the IBEX and that have a position achieved thanks to its proximity to the dictatorship.
Francisco Roig Ballester (1912-2003) already amassed a fortune of 2.4 billion pesetas in 1979. The name will sound to us because he is the father of Juan Roig, owner of Mercadona and heir to the empire that his father left him. The company was founded in 1977, but the great relations with senior leaders of the regime, which most likely helped to consolidate their position, come from afar. As an example of this good relationship, serve the wedding of Francisco Roig Alfonso, Juan’s older brother, who invited Bernardo de Lassala, civil governor and president of the Diputación de Valencia to his wedding in 1962, to Adolfo Rincón de Arellano, mayor of Valencia , and Joaquín Hernández, provincial delegate of the vertical unions of Valencia. The closeness of the Roig family with the high spheres continued in the Transition; In 1979, the Coordinator of Farmers and Livestock Organizations (COAG) denounced that the Ministry of Agriculture, then directed by Fernando Abril Martorell, benefited Cárnicas Roig to the detriment of other companies by not opening meat exports to other beneficiaries, and that the Roig company kept 80 percent of the export through a favors system.
Nor did they disgust the dictatorship of Theodore Obiang. When the family business in Spain began to make water in 1980, they sought accommodation in another context just as favorable as Franco’s. The Roig were one of the families involved in the embezzlement of the Guinextebanc, a Guinean bank that was pillaged by granting loans to non-existent companies or with practically testimonial work in the African country.
In the Spanish economy it is very difficult to find entrepreneurs or self made men / women who did not have their beginnings or business consolidation during the Franco regime. There are, there are. White Blackbirds Those examples that the liberals want to teach the workers to kill themselves to work for nothing, with the aspiration to imitate them. That is why they always turn to Amancio Ortega as an exception that gives meaning to the lie of the culture of effort and meritocracy.
It is not surprising that many of these champions of virtue, as the only element that proves social success, end up in conservative positions or in parties that advocate that element as the central pivot of their ideology, to hide the true origin of those privileges.
Pilar Muro is a businesswoman with many zeros in her account who chaired the private hospital emporium Grupo Quirón. The wife of businessman Publio Cordón, kidnapped and killed by GRAPO, closed the list of Citizens for the City of Zaragoza in the municipal elections of May 2019. But, in addition to being a successful businesswoman, she was the heiress of a forged estate during the Francoist repression. The Quiron Group was created by her husband during the Franco regime, supported by relations with his family’s regime and his wife’s lineage. Pilar Muro and Publio Cordón’s wedding was attended by the forces of Franco, including Falangist leaders Raimundo Fernández Cuesta, Tomás Romojaro or Santiago Pardo Canalís.

Mahou was not the only brewer in the dictatorship. One of the most relevant families of the regime, the Carcellers, led by Patriarch Demetrio Carceller Segura, a prominent member of Falange and minister with Franco, are the owners of the Damm. El Águila beer also has its history of fascio behind and links with non-spirits. What was the most consumed hop drink under Franco was owned by Alberto Comenge Gerpe, a Francoist soldier who in 1939 entered Madrid accompanied by General Emilio Esteban-Infantes and took the El Águila factory in Delicias, which had been collectivized during the war, and he kept it. So, without more. One of his sons, José Ignacio Comenge Sánchez Real, is a shareholder of Coca Cola Iberian Partners, a company that now leads Sol Daurella Comadrán and in which Franco had a relevant and vital presence for success and for the existence of the Spanish subsidiary of the American giant.
The New Future Rake is the archaic current presence of that past procedure of the ladies of the Francoist elites. A charity market that serves more as a place of entertainment and appeasement of restless consciences. A place where Carmen Franco and Queen Sofia smiled where the cards occupied more space than the collector’s pieces to sell that these families of the high spheres of the dictatorship had acquired with their proceeding in the regime. Today, this oenegé is still taken by women from these sagas. The vice president is Marta Herrero Subirana, married to Francisco Moreno Bardají, a descendant of Alfonso Bardají Buitrago, head of Falange in Cáceres. It is the norm. The founder of the charity was Carmen Herrero Gavalda, daughter of Ignacio Herrero and a member of the illustrious family of Franco’s businessmen who was founded with Banco Herrero.
The flea market of the ladies paid tribute to Cuqui Fierro in 2018.

In the official history of Gas Natural Fenosa – renowned Naturgy – included on its website, there is a striking silence about the Civil War and the dictatorship. As if that historical period had nothing to do with the economic consolidation of one of the companies that today dictates the political designs from the IBEX parquet. An interested oblivion that does not correspond to the reality of the formation of the empire of one of the most important companies in the electricity sector.
The current Gas Natural Fenosa was born in 2009 after the merger of Gas Natural and Unión Fenosa. These corporations, in turn, were born from the merger of several companies. Gas Natural was created in 1991 after the union of Catalana de Gas, Enagás and Gas Madrid. On the other hand, Unión Fenosa emerged in 1982 from the merger between the Madrid Electric Union and the Northwest Electric Forces (FENOSA), owned by the businessman from Coruña, Pedro Barrié de la Maza.
The history of the companies that ended up being part of Gas Natural Fenosa is not limited only to the proximity to the Franco regime, since the origins of all the corporations that have ended up in the Spanish electricity company date back in some cases in the mid-19th century.
Duran i Farell is, without a doubt, one of the most important entrepreneurs in the electricity sector in our country. Born in Caldes de Montbuí (Barcelona) in 1921, he was an engineer of roads, canals and ports. He began working at the age of 25 in Hydroelectric of Catalonia, owned by the Urquijo Bank, and would never leave the company, occupying different positions until his death. He was called «the man of natural gas», being the one who introduced him to Spain.
The Catalan industrialist became CEO of Catalana de Gas in 1961, and soon achieved two milestones in the history of energy in Spain. The first was the agreement with Standard Oil to establish natural gas in Spain through the import of liquefied gas from Libya to a plant in the port of Barcelona, opened by Franco in 1970, where it was transformed for redistribution. That agreement would end the constitution of Gas Natural S.A., which included Standard Oil, Catalana de Gas and Banco Urquijo, with Duran and Farell as president. Its efficiency in reaching agreements was revealed again after the coup d’etat of Colonel Muammar Gaddafi in Libya in 1969: with contracts with the US company at risk, Duran was forced to seek new distribution alliances, This time in Algeria.
The businessman had an enormous harmony with the Francoist technocratic elites, in the hands of the head of the Ministry of Industry, Gregorio López Bravo.
Durán was one of the most important links between Catalan and Spanish politics (Pujol and González).

The current Iberdrola is one of the great Spanish companies – perhaps the benchmark of hydroelectric power plants – that were built thanks to the relations of its leaders with Franco, and being participants in some cases, at the hands of their presidents, of the direct repression that It helped the companies from which the Spanish electric giant drank to grow exponentially, until today it became one of the five most important companies in the sector worldwide. Iberdrola was born from the merger in 1992 of Hidroeléctrica Española and Iberduero, a company that in turn emerged from the integration of Saltos del Duero and Hidroeléctrica Ibérica. So it is necessary to go back to the origins to understand what was their role of collaboration during the Franco regime. The name of the family protagonist of this economic «miracle» has been linked throughout the twentieth century to the most influential nuclei of politics, economy and religion.
José María de Oriol y Urigüen was one of the main financiers of the coup d’etat of 1936. His participation in the coup was not limited to that of a mere financial; from the Carlist sector, he took part directly in the purchase of weapons for the requirements in the months prior to the uprising. According to Alfonso Ballestero: «Oriol himself was able to manage the freight of a ship to transport from Belgium 6,000 rifles, 150 heavy machine guns, 300 light machine guns, 5 million ammunition cartridges and 10,000 hand grenades».
Francisco Franco paid, through the Ministry of Justice, part of the support that the Oriol house provided to the coup by returning, on May 20, 1958, the noble title lost during the Republic. In the concession decree the title was justified on the grounds that «during his long life he has maintained an ideological line consistent with that of his elders and with the principles of traditionalist thinking and the National Movement, to which he lent his active and determined cooperation.»
The business development of Hidrola and the rest of the Oriol family businesses during the Franco era corresponded to José María de Oriol, but the legacy in democracy was inherited by his son Íñigo de Oriol and Ybarra, who was responsible for transforming Hidroeléctricas Españolas S.A. in the current Iberdrola. On December 3, 1985, Íñigo María de Oriol and Ybarra was appointed president of the company replacing his father and only six years later he carried out the most important business action, the merger between Hidrola and Iberduero, which the following year gave Origin to the multinational that today we call Iberdrola. On the other hand, José María de Oriol and Ybarra was in charge of inheriting the company Goicoechea Light Articulated Train Oriol (Talgo) that they had created in 1942 with the engineer Alejandro Goicoechea.

The connection with the religious orders of the Oriol family would not end with their active participation in the Carmelite and Salesian congregations. At present, the most important one that connects with Madrid’s autonomous policy at the highest level is its relationship with the Legionaries of Christ.
Marcial Maciel, the founder of the Legionaries of Christ, took root in Spain through the Oriol family and had fruitful contacts with Antonio María de Oriol in his time as Franco’s Minister of Justice. The Oriol family was the architect that the order of the Mexican religious could begin to operate as an order in our country. The donations of land to the legionaries were many and numerous in the rich west of the Community of Madrid, where the Oriol owned many properties. The branch of the Oriol most linked to the religious militia of Marcial Maciel is that of the «Oriol Muñoz.»
The Legionaries of Christ have seen their educational, social, charity and development cooperation businesses in the Community of Madrid greatly favored thanks to the ideological proximity with the Esperanza Aguirre PP. A closeness that is not only ideological, but of kinship. Carolina de Oriol and Miranda is another of the branches that the clan entwined with political power. She is married to Fernando Ramírez de Haro, eldest son of Esperanza Aguirre, and is the mother of the two grandchildren of the leader, as well as granddaughter of Antonio María de Oriol and Urquijo, the Francoist minister, already mentioned, of the family.
In 2007, the IUVE Foundation, of the Legionaries of Christ, was the second non-governmental organization most favored by the Esperanza Aguirre grants.

The El Colector concentration camp was very fruitful for the Entrecanales and Távora company. When the work can be done by saving you wages with slave workers, the net benefit is considerable. Today, on the land where the field was located, on an embankment on the left bank of the Corta de Tablada, in the old riverbed of the Guadaira River, there is a ship of Acciona, the company resulting from the Entrecanales emporium. A few hundred meters, by popular cost, a monolith is erected reminiscent of the prisoners who helped build the Entrecanales empire forced by fascism.
José Manuel Entrecanales Domecq is the current executive president of Acciona, a position he owes and inherited from his grandfather José Entrecanales Ibarra, and a fortune that his ancestor made with his partner Manuel Távora Barrera during the Franco regime. The company Entrecanales and Távora, integrated today in Acciona, was one of the headline builders of the regime, as Acciona’s own page acknowledges in its section on the history of the company: «In the post-war years, the company was very active, consolidating its position as one of the most innovative companies in the country ».
The Entrecanales de Azcárate are responsible for creating the three family branches that are now under the command of Acciona. José María married Blanca Domecq and María Marsans, where the Entrecanales Domecq and Entrecanales Marsans branches emanate. On the other hand, from the marriage of Juan with Mercedes Franco Carles, the Entrecanales Franco branch emerges. It is important to establish these branches because there arise other business stories. Currently, José Manuel Entrecanales Domecq and Juan Ignacio Entrecanales Franco are those with executive capacity in Acciona, a scion of each parent. We already spoke in the previous chapter of Inés Isabel Entrecanales Franco, married to one of the Primo de Rivera and Oriol.
The Domecq’s relationship with the fascist side was very productive and served to provide entertainment to the regime’s allies. In May 1937, a visit to Jerez del Muley Mohamed Ben Yussuf took place in gratitude for the participation of the Moroccan people in the «crusade.» The chosen ones so that the visit was full of attentions and honors were the Domecq, who ceded their cellar and their properties for the banquet of honor. The Domecq taught for the occasion a wine barrel of more than 80 years with the inscription: «Francisco Franco Bahamonde. Founder and head of the new Spanish State ». The presidencies of the table of honor were occupied by the Marquis of the House of Domecq and José Domecq de la Riva. The services provided by all the Jerez winemakers were returned to them, as stated in the Official State Gazette of December 13, 1938, in which Francisco Franco authorized González Byass to register several rustic farms in the property registry.

Although the heirs of Enrique Marsans strongly protested that they insinuated that their father’s business work benefited from the regime’s favor, there is another element that is not appropriate to pass up. A decree was published on February 19, 1942, which established the rules for issuing permission to operate as a «Travel Agency» and in its fifth article read: «To obtain the title of» Travel Agency «will be required , apart from what is generally provided by current legislation, request said title-license from the Ministry of the Interior and present with the corresponding request a justification of the political, moral and commercial background of who or who shall govern the Company ». It goes without saying that the moral and political background that Enrique Marsans Coma could present to said ministry were accepted and, on December 3, 1942, the license to operate to Viajes Marsans was granted.
His business during the dictatorship was varied and juicy. Enrique Marsans sold the company in 1948 to Banco Hispano Colonial and repurchased it in 1953. He subsequently sold the company to Atesa, of the INI (State Public Company in 1964), with Fraga of Minister of Information and Tourism, for 55 million pesetas, keeping 7 percent of the business property. However, the Marsans family’s relations with the Franco regime transcended the economic and were friendly in some cases. Cristina Marsans was part of the intimate nucleus of Carmen Martínez Bordiú, with whom she agreed at the Club de Campo de Madrid.

Juan Miguel Villar Mir was a Francoist bureaucrat. A gray man, one of the essentials for a dictatorship to work. He held various administrative positions in the regime as Deputy General Director of Ports and Maritime Signals, General Director of Employment and President of the National Labor Protection Fund, performances that were awarded the Grand Cross of the Civil Merit Order in 1966. A member of the high spheres of the oligarchy of the dictatorship, in short. His father was Juan Villar Lopesino, Colonel of the General Staff with Franco, a military man who during the war defected from the Republican side; He hid in the Mexican Embassy on November 7, 1936 to move, in July 1937, to the national side, fighting in the fascist army until the end of the war. The connection with the high spheres closest to the repression was demonstrated by the presence at the wedding of Juan Miguel Villar Mir of sinister characters from the dictatorship such as José Ungría Jiménez.

The bank was the spoiled girl of Franco. The closed support of many of the main bankers to the coup d’etat contributed greatly to this; The case of Juan March is the best known. The Mallorcan banker to whom Jaime Carner, Minister of Finance of Manuel Azaña, defined precisely and clairvoyant in view of the following events: «Either the Republic submits to March, or March submits the Republic.» But he was not the only banker favored by being akin to the regime. Although one of the first measures in the banking sector was not a favor like those that would come, but a law that served to penalize the Reds and Republicans. The law of March 13, 1942, which returned the unit to the Bank of Spain after the Civil War, served so that the so-called «red pesetas», the legal pesetas of the Republic, were worthless and prohibited from being changed. That was only the consolidation of one of the first punitive bank measures for ideological reasons, taken through a decree law of November 12, 1936: the «Paper money fund put into circulation by the enemy» meant the seizure of Republican money that It occurred every time the fascist side took a city. The money was seized in exchange for a receipt that subsequently lost all validity and could not be changed. More than 1,500 families today continue litigating for the State to return the seized red money.
Alfonso Escámez was a banker who learned to manage relations with political power during the Franco regime and who, in democracy, continued to cultivate such a technocratic banking idiosyncrasy. The power is exercised, is not boasted, so he was the promoter of those meetings known as «The Big Seven» at the headquarters of the Central Bank, the palace of the Caryatids – currently occupied by the Cervantes Institute – located in the Madrid street of Alcalá in front of the Circle of Fine Arts.
Emilio Botín-Sanz de Sautuola was an anti-communist who was irredeemed with money as religion and Franco as an idyllic environment for his business. Its proximity to the high domes of the dictatorship’s power was intimate, obscene in many cases. His name appeared in the Official Gazette of the province of Santander on a regular basis so that Franco’s administrations thanked him for the favors that the regime made with his fortune. Emilio Botín knew how to achieve his purposes, ask the City Council for permission one day for some works on one of his many farms and, that same day, donate 230 horse chestnut trees for a Santander walk. Quid pro quo.

Abengoa’s heirs were the brothers Javier and Felipe Benjumea Llorente, who ended up being the liquidators of the company. But there is another relevant name of the legacy of the black horsemen who found accommodation in the networks of favors of economic power in Spain. Javier García Carranza Benjumea is the son of the leader of the fascist commandos on horseback «Pepe el Algabeño» and Araceli Benjumea Vázquez and, in addition, a personal friend of Ana Patricia Botín, who reserved him an important position of responsibility in the Santander Bank, nothing more and nothing less than deputy general manager and responsible for restructuring, participations, real estate, recovery strategy and provisions of loans and assets. «El killer del Santander», as García Carranza is called, was paradoxically responsible for expelling his uncle from Abengoa’s address, asserting the interests of Santander Bank as the highest creditor of the family business. Because the family comes first, as long as it is not ahead of the money. Another maxim that meets machamartillo in these clans of the oligarchies flourished during the Franco regime.

The great-grandfather of Iván Espinosa de los Monteros – one of the most well-known faces of the VOX right-wing party today – had a fruitful relationship with the Franco regime that also served so that the privileges arising from a fratricidal war were inherited by many other members of the family who also collaborated in the fascist coup. Rafael Espinosa de los Monteros and Bermejillo was his brother. He fled to France on the day of the coup d’etat as the uprising caught him in Barcelona and he went to the fascist zone in April 1937. He was assigned to various military responsibilities and headquarters during the contest. As a good filonazi, he was appointed naval attaché in occupied and collaborative Vichy France. On the other hand, Álvaro Espinosa de los Monteros and Bermejillo, captain of the ship, was next to Franco serving him as a translator in the crossed missives he received from Germany and warning him, apparently, of the danger that would entail entering the German side’s fight for the unpredictability of the war and the strength of the United Kingdom. The advisory work of this Espinosa de los Monteros did not quite convince Franco, who described the ship captain in a derogatory way as «The aware».
The accession of the Espinosa de los Monteros to the fascist side was total and unwavering.
General José Monasterio Ituarte is the grandfather of Kiko Méndez Monasterio and Lourdes Méndez Monasterio, both members of VOX although they are not familiarly related to Rocío Monasterio, wife of Iván Espinosa de los Monteros and president of the aforementioned extreme right party in the Community of Madrid , whose saga also grew in Latin America, more specifically in Cuba, where it owned sugar mills in Cienfuegos and made a fortune in the heat of the dictators Gerardo Machado or Fulgencio Batista.

The restaurant that Otto Horcher opened in Madrid during the postwar period served as a meeting place for the Nazi dome in Madrid and was visited by illustrious National Socialist leaders, such as Otto Skorzeny. The current heiress, Elisabeth Horcher, denies, as they always do those who receive the privilege, that her grandparents had something to do with Nazism: «My grandparents were not supporters of the regime, either in Madrid or in Berlin, but it was a time in the one that had to survive ». One of the things they did to survive the Horchers was to set up an antiques business, with Josef Hans Lazar, taking advantage of the misery of a country where many had to sell what they could.

Hermann Tertsch’s second last name is «from the Lersundi Valley», a family historically linked to colonial Cuba; An ancestor, Francisco Lersundi, was captain general in Cuba in 1866 and was responsible for consolidating the use of slaves for sugar plantations. The marquisate of Guaimaro belonged to the Lersundi and Iznaga Valley, a rich Creole family from the central region of Cuba in the 18th and 19th centuries. A family whose business was the extraction of sugar in their mills with slave labor. On the current slave route in the Valle de los Ingenios, you can admire the Ingenio Guaimaro, a property of the Tertsch ancestors that in 1830 had at least 300 slaves, for which a village of bohíos was built. One of the constructions still standing is the Manaca-Iznaga Tower, which served to call slaves to work and to control their work from above. Like the Rocío Monasterio family, these properties were expropriated after the triumph of the Cuban Revolution in 1959.

The true strength of the neoliberal story about meritocracy, the culture of effort and the importance of the personal factor when it comes to achieving success in society is to survive and perpetuate yourself with a false story about the wealth achieved when, every week, a crowd facts, news, events and statements bury him in the harsh reality. The class strongly determines your future. It matters where you are born, it matters the money that your family has or that you have to pay the tolls necessary to achieve the triumph. A universal lie that, in the Spanish case, has specific peculiarities born of the national-Catholic culture of the gift, bribery or toll payment.
One of those multiple news that intoxicates us every day without letting us reflect illustrates the key to business and social triumph in a crude and grotesque way.

Wenceslao Fernández de la Vega, father of the vice president, was Labor delegate during the Republic in Albacete. At the end of the contest he was cleared, like many other officials, by the Political Responsibilities Act of 1940. A suspension that was revoked in 1949. In 1955 he was appointed provincial Labor Delegate in Zaragoza at the proposal of Falangist José Antonio Girón de Velasco, Minister of Labor then. On July 18, 1971, he was awarded [11] with the Medal of Merit at Work in commemoration of the date of the coup.
The vice president lied in denying her father’s responsibility during the dictatorship. He acted the learned way. The one who creates a false story to keep family shame in the back of the closet. An extended evil that eats the memory of the country. Because the construction of collective memory is an artifice that peaks the parts of history to be proud of and conceals those that cause opprobrium. It’s the rule.

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