Conspiración Chernóbil: Chernóbil, Fukushima… Aquellos Que No Recuerdan El Pasado Están Condenados A Repetirlo — Anatoly N. Tkachuk / Prometheus’s Dangerous Heritage. KGB and the First Blow of Peaceful Atom by Anatoliy N. Tkachuk

Este relato es interesante. Me captó la atención desde la primera página, es creíble sobre la explosión nuclear y un gran acierto.

Las consecuencias de la guerra nuclear no se limitarían a un período de uno o dos años. Incluso si hubiese gente que se las arreglase para sobrevivir en tal situación, sus descendientes sufrirían serios defectos genéticos. ¿Qué futuro podría tener la humanidad si no hubiera niños o estuvieran enfermos? Además, los supervivientes tendrían que ajustarse a nuevas condiciones biológicas y acostumbrarse a coexistir con microorganismos mutados o de nueva aparición a los que sus cuerpos no estarían adaptados.
Uno de los fenómenos más serios a largo plazo sería la destrucción de la capa de ozono y la penetración de potentes flujos de radiación ultravioleta, que resultarían letales para todos los seres vivos. Los supervivientes sufrirían quemaduras incurables y tumores de piel. La mayoría perdería también la vista. Un buen número de plantas y animales que habían existido durante miles de años serían borrados de la faz de la Tierra. Los cambios en la circulación atmosférica, la dirección del viento, las corrientes oceánicas, los monzones, los tipos e intensidades de lluvias y otras anomalías acarrearían graves consecuencias climáticas.

No había más que planicie quemada y un amargo olor a absenta que se extendía sobre el terreno. Ningún ser vivo podría respirar ese aire. Una eterna oscuridad se cernía sobre pueblos y ciudades. El planeta gris, cubierto de ceniza, quedó muerto para siempre. Enormes espacios de desierto arrasado, inservibles ahora para la vida, eran el legado único y terrible de la humanidad.

Durante sus últimos 5.500 años de existencia, las civilizaciones habían librado más de quince mil guerras, en las que habían muerto 3,5 millones de personas. Sólo noventa y dos años habían estado libres del derramamiento de sangre, pero incluso ese tiempo se debió de dedicar a preparar batallas o esperarlas. Las armas bacteriológicas y químicas no eran nuevas. Ahora se usarían bombas de neutrones en lugar de bombas atómicas. El arma atómica era eficaz, buena para intimidar, pero sólo dejaba tierra arrasada. En cuanto al arma de neutrones, podía ser utilizada para aniquilar sólo a personas y animales, dejando intactos plantas, equipos, carreteras, edificios. El sueño de cualquier agresor. Durante la guerra fría, la gente moría sin disparos. ¿Era la naturaleza humana? ¿Era la agresión una fuerza motriz? Y si era así, ¿dónde buscar una oportunidad para salvarse?.

—¿Sabes qué es lo que más me ha impresionado?
—¿Qué? —Andrey sintió curiosidad.
—¡Un bosque rojo! ¿Has oído algo? Al oeste de la central había un gran pinar que la separaba de Pripyat. Cuando se produjo el accidente, en un instante pasó de ser verde a un amarillo mortecino; más que amarillo, tenía un color arenoso. Se le podría llamar anaranjado, o arcilloso. La primera vez lo vi desde un helicóptero. Todo estaba verde. Era otoño. Recibió un enorme golpe radiactivo. Murió al instante, casi por completo.
Si Dios hubiese decidido mostrar a las personas cómo es el purgatorio, seguramente habría elegido ese lugar. Delimitado por kilómetros de alambre de espino, equipado con sistemas de alarma y dejando sólo unos pocos puntos de acceso, estaría señalizado con cientos de carteles con la inscripción «ZONA PROHIBIDA». Y era allí donde habría visto lo que valen las almas fuertes que se ocultan bajo frágiles cuerpos humanos… Los peligros serían insidiosos y repentinos, y su resultado a menudo dependería de la voluntad de Dios.

Pripyat parecía un fantasma de su pasado feliz. «El fantasma del comunismo, una triste broma».

Una tragedia sacudió el archipiélago de Japón. Veinticinco años después del accidente de Chernóbil, de nuevo en primavera, estallaron los reactores nucleares. La naturaleza golpeó con fuerza destructora la tecnología de los hombres y, una vez más, surgieron por doquier disputas sobre el futuro de la ingeniería de la energía nuclear y las armas nucleares. Cada país toma sus propias decisiones y marca su camino: o bien echan a correr sin mirar atrás, o bien se plantean cada paso adelante. Pero siempre debemos recordar que el fuego, la energía que nos entregó Prometeo, es un peligroso legado. Y parece serlo, sin embargo, no por su propia naturaleza, sino por el hecho de que a veces confiamos demasiado en nosotros mismos.

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This story is interesting. It caught my attention from the first page, it is credible about the nuclear explosion and goodie moments reading.

The consequences of nuclear war would not be limited to a period of one or two years. Even if there were people who managed to survive in such a situation, their descendants would suffer serious genetic defects. What future could humanity have if there were no children or they were sick? In addition, survivors would have to adjust to new biological conditions and get used to coexisting with mutated microorganisms or new ones to which their bodies would not be adapted.
One of the most serious long-term phenomena would be the destruction of the ozone layer and the penetration of powerful ultraviolet radiation flows, which would prove lethal to all living things. Survivors would suffer incurable burns and skin tumors. Most would also lose sight. A good number of plants and animals that had existed for thousands of years would be erased from the face of the Earth. Changes in atmospheric circulation, wind direction, ocean currents, monsoons, rainfall types and intensities and other anomalies would have serious climatic consequences.

There was nothing but burnt plain and a bitter smell of absinthe that stretched across the ground. No living being could breathe that air. An eternal darkness loomed over towns and cities. The gray planet, covered in ash, was dead forever. Huge spaces of razed desert, now unusable for life, were the unique and terrible legacy of humanity.

During their last 5,500 years of existence, civilizations had fought more than fifteen thousand wars, in which 3.5 million people had died. Only ninety-two years had been free of bloodshed, but even that time was due to dedicate to preparing battles or waiting for them. Bacteriological and chemical weapons were not new. Now neutron bombs would be used instead of atomic bombs. The atomic weapon was effective, good for intimidation, but it only left the land razed. As for the neutron weapon, it could be used to annihilate only people and animals, leaving intact plants, equipment, roads, buildings. The dream of any aggressor. During the cold war, people died without gunshots. Was it human nature? Was aggression a driving force? And if so, where to look for an opportunity to save themselves?

“Do you know what impressed me the most?”
-That? Andrey was curious.
“A red forest!” Have you heard anything? To the west of the plant there was a large pine forest that separated it from Pripyat. When the accident occurred, in an instant it went from being green to a yellowish yellow; more than yellow, it had a sandy color. It could be called orange, or clay. The first time I saw it from a helicopter. Everything was green. It was autumn. He received a huge radioactive hit. He died instantly, almost completely.
If God had decided to show people what purgatory is like, he would surely have chosen that place. Delimited by kilometers of barbed wire, equipped with alarm systems and leaving only a few access points, it would be marked with hundreds of signs with the inscription “PROHIBITED ZONE”. And it was there that he would have seen what strong souls that hide under fragile human bodies are worth … The dangers would be insidious and sudden, and their outcome would often depend on the will of God.

Pripyat looked like a ghost from his happy past. “The ghost of communism, a sad joke.”

A tragedy shook the archipelago of Japan. Twenty-five years after the Chernobyl accident, again in spring, nuclear reactors exploded. Nature struck the technology of men with destructive force and, once again, disputes about the future of nuclear power engineering and nuclear weapons arose everywhere. Each country makes its own decisions and marks its path: either they start running without looking back, or they consider each step forward. But we must always remember that fire, the energy that Prometheus gave us, is a dangerous legacy. And it seems to be, however, not by its own nature, but by the fact that sometimes we trust ourselves too much.

4 pensamientos en “Conspiración Chernóbil: Chernóbil, Fukushima… Aquellos Que No Recuerdan El Pasado Están Condenados A Repetirlo — Anatoly N. Tkachuk / Prometheus’s Dangerous Heritage. KGB and the First Blow of Peaceful Atom by Anatoliy N. Tkachuk

  1. That was a great and comprehensive article…all the tips enumerated and explained will be helpful for those who are wise enough to tap from it. Any business nowadays without social media signals and presence may not make it to the outermost, and investment too is part of the key to success in business. Keep up the good work.

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