Muerte De Un Hombre Feliz — Giorgio Fontana / Morte Di Un Uomo Felice (Death Of A Happy Man) by Giorgio Fontana

Aquí en España muchos lectores la asocian a Fernando Aramburu, aunque yo prefiero a Edurne Portela y me produjo una sensación agridulce siendo una buena lectura.
Italia, finales de los setenta. Un período difícil, de protestas, de extremos de la dialéctica política que resultó en ataques terroristas, ejecuciones y ambiciones.

En este difícil contexto opera el protagonista de la novela, un magistrado que investiga el terrorismo rojo, un hombre casado tranquilo, con un hijo, un católico practicante.
La narración alterna entre capítulos que describen su historia y capítulos que hablan del padre, un partisano asesinado por los fascistas. Probablemente la historia entrelazada quiera subrayar la diferencia entre los verdaderos partidarios, los de los años cuarenta y las Brigadas Rojas, cuyo trabajo fue asociado por alguien al de los partidarios.

En el libro se combinan muchos temas: familia, moral, estado, terrorismo, justicia, padres e hijos, libertad, derechos. Quizás demasiados. Tanto es así que luché por enfocarme exactamente donde el autor quería ir. Creo que el libro quiere enfatizar que el heroísmo no radica en lo excepcional, sino en la normalidad, en hacer bien el trabajo, estar a la altura de las tareas que se nos asignan sin ceder ante la influencia de aquellos que desean usarnos y instrumentalizar. Y el papel de los magistrados, por lo tanto, es tratar genuinamente de esforzarse por comprender los hechos y aplicar la ley, sin ceder a la explotación, quizás sacrificando la propia vida para tener éxito.

“Si hubiera tenido el coraje de abrir la boca y comenzar, alguien lo habría escuchado: cuanto más crecía, más cultivaba la idea de que escuchar a un hombre significa comenzar a salvarlo”

Sin embargo, si por un lado el esquema, los temas y las reflexiones sobre la justicia son interesantes, en mi opinión, el desarrollo es bastante insuficiente.
La descripción hiperpolitizada de los años de plomo es bastante débil. El clima de ese período, atormentado, peleado, gritado, disputado, se vuelve limpio, simple, ordenado, monótono, aburrido. Encontré muchos diálogos y muchos detalles insignificantes banales y bastante inútiles y obvios, los trenes, los bares suburbanos, el estudio, la bicicleta, la trattoria. Y el protagonista, un hombre de mediana edad, se caracteriza de una manera poco probable para parecerse más a un sacerdote suburbano que a un magistrado en los años de plomo.
Para salvar, diría, el final. Aunque es bastante predecible.

En resumen, me parece que la novela contiene ideas interesantes, pero tiene una escritura aún bastante inmadura. Es decir, existe la sustancia pero falta la forma.
Falta algo para hacerlo realmente buena.

La mañana del 29 de julio de 1981, a las ocho menos cuarto, el fiscal sustituto Giacomo Colnaghi, de treinta y siete años, salió del bar Pandolfi en la calle Casoretto. Había entrado corriendo para comprar tabaco y aprovechó para beberse un segundo café y leer sin demasiado interés las primeras páginas del Corriere della Sera…
¡No, no, no, quería más tiempo, más tiempo!… El indómito, el optimista, el incorregible Colnaghi. Pero tiempo no había.

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Here in Spain many readers associate it with Fernando Aramburu, although I prefer Edurne Portela and it gave me a bittersweet sensation being a good read. Italy, late seventies. A difficult period, of protests, of extremes of the political dialectic that resulted in terrorist attacks, executions and ambitions.

In this difficult context the protagonist of the novel operates, a magistrate who investigates red terrorism, a calm married man, with a son, a practicing Catholic. The alternate narration between chapters that describe its history and chapters that speak of the father, a partisan killed by the fascists. Probably the intertwined history wants to underline the difference between the true supporters, those of the forties and the Red Brigades, whose work was associated by someone to that of the supporters.

The book combines many themes: family, morals, state, terrorism, justice, parents and children, freedom, rights. Maybe too many. So much so that I struggled to focus exactly where the author wanted to go. I think that the book wants to emphasize that heroism does not lie in the exceptional, but in normality, in doing the job well, being up to the tasks assigned to us without giving in to the influence of those who wish to use us and instrumentalize. And the role of magistrates, therefore, is to genuinely try to make an effort to understand the facts and apply the law, without yielding to exploitation, perhaps sacrificing one’s life to succeed.

“If I had the courage to open my mouth and start, someone would have heard it: the more I grew up, the more I cultivated the idea that listening to a man means starting to save him”

However, if on the one hand the scheme, the issues and Reflections on justice are interesting, in my opinion, development is quite insufficient. The hyperpolitized description of the lead years is quite weak. The weather of that period, tormented, fought, shouted, disputed, becomes clean, simple, tidy, monotonous, boring. I found many dialogues and many insignificant banal and quite useless and obvious details, trains, suburban bars, study, bicycle, trattoria. And the protagonist, a middle-aged man, is characterized in an unlikely way to look more like a suburban priest than a magistrate in the lead years. To save, I would say, the end. Although it is quite predictable.

In summary, it seems to me that the novel contains interesting ideas, but it has a still immature writing. That is, the substance exists but the form is missing. Something is missing to make it really good.

On the morning of July 29, 1981, at a quarter to eight, Deputy Prosecutor Giacomo Colnaghi, thirty-seven, left Pandolfi Bar on Casoretto Street. He had come running to buy tobacco and took the opportunity to drink a second coffee and read without much interest the first pages of Corriere della Sera …
No, no, no, I wanted more time, more time!… The indomitable, the optimist, the incorrigible Colnaghi. But there was no time.

Un pensamiento en “Muerte De Un Hombre Feliz — Giorgio Fontana / Morte Di Un Uomo Felice (Death Of A Happy Man) by Giorgio Fontana

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