El Submarino Peral. La Gran Conjura — Javier Sanmateo Isaac Peral / Peral Submarine. The Great Conjuration by Javier Sanmateo Isaac Peral (spanish book edition)

Un magnífico libro. A resaltar dos aspectos que refutan algunas de las insidias y falsedades que los enemigos de Peral, se empeñaron en difundir públicamente: una la de «soberbio y altivo», nada más lejos de la realidad, en quién conoce sus orígenes y se siente orgulloso de ellos. Isaac Peral, a diferencia de otros compañeros de cuerpo, incluido su hermano mayor Pedro, o su mortal enemigo Víctor Concas, entre otros muchos, no se adornó el apellido con la preposición por delante, que hacían muchos para afectar distinción y alcurnia. Otra infamia que queda descartada, es la que presuponía, dada la modestia de origen, una inclinación a las ideas subversivas, imputándole la condición de masón y republicano (curiosa acusación procedente de personas que, más adelante veremos, eran muchos de ellos masones y algunos con un pasado muy revolucionario).
En 1901 el gobierno de los EE. UU., agradeció oficialmente al entonces capitán de fragata Peral sus servicios en las gestiones de entrega, explicación del funcionamiento y disposición del material, según los acuerdos de paz.
El año siguiente, en 1902, falleció a la edad de cincuenta y tres años, igual que otros muchos oficiales que no sobrevivieron a la impresión que les produjo tan brutal derrota.

Fue Dewey quien convenció al Congreso, para que se aprobara el presupuesto que permitió la incorporación del primer submarino que entró en el servicio activo: el Holland VI (copia defectuosa y con menores prestaciones que el Peral), alistado en abril de 1901 por la Marina americana. El argumento con el que convenció a los congresistas fue el siguiente: «de haber tenido los españoles uno o dos de los submarinos inventados por Peral, me habría sido imposible conquistar Cavite».
Nos encontramos pues, ante una persona que a la par que era un adelantado de su tiempo, creando una nueva arma que cambió para siempre el concepto de guerra naval, se mantenía apegado a una forma de entender la vida, más cercana a los españoles del siglo XVI, que a los de su propio siglo.
De trato afable y asequible, para todo el mundo, pero firme en sus convicciones e inquebrantable ante la injusticia y los enemigos de su país.

Ciertamente, fueron años tenebrosos, los que vivió Peral, la Marina y en general España. Periodo atribulado y con consecuencias funestas, especialmente para el amor propio de un país que asistió inerme al desmantelamiento de los restos de sus posesiones ultramarinas y lo que es peor, aunque ahora se haya olvidado «discretamente» en la historia oficial, al riesgo de ser atacado en su propio territorio y la eventualidad de perder alguna parte del mismo.
Sólo la intervención de la diplomacia y el almirantazgo británico, para mayor bochorno, convenció al Presidente de los Estados Unidos para que diera la orden de vuelta a la escuadra del almirante Watson, que se dirigía a «toda máquina» en pos de algún objetivo, bien apoderarse de algunas de nuestra islas Canarias o Baleares, bien bombardear alguna de nuestras ciudades costeras. De haber llevado a fin cualquiera de ellos, hubiera supuesto, como vaticinaba un personaje, del que hablaremos con mucho detalle en esta obra, testigo y protagonista excepcional de este periodo: el entonces capitán de navío Víctor Concas, el finis hispaniae.

La modernización con el general Narváez, reformaron las enseñanzas creando el Colegio Naval de San Fernando, el antecedente de la Escuela Naval, y la escuela de maquinistas de El Ferrol, entre otras interesantes reformas. Pero sobre todo, lo más importante, fue el ambicioso plan naval que posibilitó botar más de veinte barcos modernos, en menos de seis años, todos ellos equiparables a los de otras escuadras europeas. Se sembraron las bases del mejor tiempo que vivió la Armada en el siglo XIX, que permitió a nuestra Marina recuperar uno de los primeros puestos en cuanto a dotación material y a la disciplina y moral de sus hombres, en el concierto de las naciones de referencia. Por primera vez, en muchos años, la Armada protagoniza páginas de heroísmo y servicio a la nación. Especial mención merecen las campañas en Filipinas contra la piratería, la de África y muy especialmente la del Pacífico. Con la célebre batalla de El Callao, que levantó el alicaído espíritu nacional. La admiración popular se manifestó en la proliferación de actos de homenaje, en los callejeros de todas las ciudades españolas y en la costumbre de vestir a los niños con el traje de marinero y que, todavía hoy, se utiliza como vestido típico de las primeras comuniones.
Desde que volvió a España Alfonso XII, hasta 1884, se elaboran cuatro diferentes planes de marina, todos ellos con las mejores intenciones de rearmar y reorganizar un cuerpo que era vital, en un país con miles de kilómetros de costa, archipiélagos y colonias, sin contar con la importancia del comercio y la pesca. Pero todos los planes quedaron arrumbados en algún cajón del ministerio de Marina.
Entre tanto, la flota se había quedado anticuada y al no haber renovación, muchos de los buques causaron baja, por lo que una porción elevada de oficiales acabaron en tierra, dedicados a tareas impropias de su profesión, con el consiguiente efecto de desmoralización del cuerpo.

En resumen, después de más de veinte años de inactividad, se aprueba, a duras penas, un programa naval inadecuado, rechazado de la mayoría de los expertos. Y para rematar el desaguisado, se encarga la ejecución del mismo, a factorías incapacitadas para ejecutarlo con fiabilidad. Entre tanto, Japón y Estados Unidos se rearman a marchas forzadas.
El error estratégico de las autoridades españolas, se pudo atribuir a su ignorancia, a su irresponsabilidad o incluso a objetivos menos confesables (insinuaciones al respecto no faltaron). Pero los hechos son irrebatibles, para impedir el expolio, se dejó la puerta abierta y tiramos la llave al fondo del mar.

Peral, desarrolla una intensa actividad docente e investigadora. Compagina las clases en la Escuela y en la Academia de ingreso, con otras que daba, desinteresadamente y por deber de caridad de buen cristiano, en el centro obrero de San Fernando. Aprovecha la oportunidad que le ofrece estar en el Observatorio, para desarrollar una de sus aficiones: la Astronomía y fruto de sus investigaciones redacta un tratado sobre la luna y sus condiciones geográficas y meteorológicas. Sin descuidar su labor de traductor, principalmente del alemán, de las obras que iba adquiriendo Cecilio Pujazón, para su amada biblioteca.

Se trataba de construir un buque que pudiera navegar sumergido, para lo que se precisaba una fuente propulsora distinta a las que se empleaban entonces, vela y vapor, que garantizara una marcha segura para la tripulación, a la par que invisible y silenciosa. Debía permanecer herméticamente cerrado durante la inmersión y tener instrumentos apropiados para navegar en esas condiciones, obviamente distintas a las convencionales y permanecer estabilizado en un medio tan hostil como es el interior del mar, donde las corrientes someten al buque a fuertes presiones. Además, de nada serviría conseguir todo lo anterior, sino se cuenta con algún armamento apropiado para atacar al enemigo sin necesidad de emerger a la superficie. Por tanto se trataba de resolver varios problemas a la vez, que requerían una solución politécnica.
Todos los prototipos que se ensayaron en el periodo referido, con la excepción del submarino español, abordaban parcialmente el problema. Salvo el de Peral, es en los instrumentos necesarios para navegar por debajo del agua con seguridad y estabilidad. El primer submarino, por tanto, es el proyectado y construido por Isaac Peral, su verdadero inventor. Y la fecha ya consignada del 9 de septiembre de 1885, es en consecuencia, la fecha del invento. Para resolver todos los problemas que planteaba el submarino, aquellos contra los que se estrellaron sus competidores, Peral diseñó un buque revolucionario, tanto por su concepto como por su desarrollo y por las originales disposiciones que le permitieron alcanzar el éxito donde los demás fracasaron. Estas disposiciones eran:
– Propulsión eléctrica.
– El submarino de Peral incorporaba un tubo lanzatorpedos dentro del casco y a proa, con capacidad para lanzar tres torpedos, sin necesidad de emerger. A fecha de hoy, sigue siendo el arma de los submarinos convencionales, a excepción de los nucleares, que además portan misiles de esta naturaleza. Ni los contemporáneos de Peral, ni mucho menos, los ensayos anteriores incorporaban este armamento…
Isaac Peral trabaja en secreto, al menos desde 1884, para dotar a la empobrecida Marina una nueva arma revolucionaria y no demasiado cara: el submarino. En agosto de 1885, ante la crisis provocada por el «incidente de las Carolinas», comunica a sus superiores que cree estar en condiciones de construir un auténtico submarino. Defiende los principales aspectos teóricos, ante las personas de mayor prestigio científico del cuerpo.
En la carrera por inventar el submarino, se pueden distinguir dos grandes etapas: la que hemos denominado «prehistórica», sin ánimo peyorativo, sino, en función de que la tecnología disponible hacía imposible la resolución del problema y una segunda que comienza a partir de la segunda revolución industrial, es decir, la etapa del acero y de los nuevos motores alternativos a la máquina de vapor, de explosión y eléctricos fundamentalmente, y que cronológicamente coincide con el último tercio del siglo XIX y principios del XX.

Basil Zaharoff: el Mercader de la Muerte
Se trata de, seguramente, el mayor criminal de su tiempo y uno de los más grandes de la historia, instigador de guerras y revoluciones sin cuento, con la intención de aumentar sus beneficios. Sus métodos para realizar los negocios de la venta de armas, no sólo carecían de escrúpulos, sino que abiertamente se basaban en el chantaje, la extorsión y el sabotaje. La escuela en que aprendió sus técnicas fue muy dura, la escuela de la calle, pero su aprendizaje fue más que notable.
Comenzó su azarosa vida, siendo un pobre diablo nacido en Turquía, pero de origen griego. Desde muy temprano conoció la miseria y la persecución, no obstante, acabaría siendo uno de los hombres más ricos e influyentes del mundo, director y presidente del grupo Vickers, sons & Maxims, el mayor fabricante de armas del mundo.
Llegó la autorización de la construcción, conforme a los criterios del inventor que sólo cedió en lo referente al tamaño y admitió realizar uno más pequeño respecto a lo inicialmente previsto por él. A lo que se negó en redondo fue a la propuesta, varias veces reiterada por el ministerio, antes y después de la prueba del aparato de profundidades, de construirlo sin armamento, es decir, sin el tubo lanzatorpedos y los correspondientes torpedos. Se le argumentaba que bastaba con demostrar en principio, las propiedades para navegar sumergido. Algo parecido a lo que hicieron en Francia con el Gymnote. Pero Peral se opuso a esta mutilación, que preveía sería una buena excusa para facilitar los argumentos de los refractarios al submarino. Pero a pesar de ello y a pesar de que demostró su eficacia como submarino y como arma de guerra, de nada le sirvió y sus enemigos se salieron con la suya. Este importante dato lo reveló Peral a la prensa años más tarde, cuando se estaba ejecutando el programa oficial de pruebas.
Aprobado definitivamente el proyecto, comienza el penoso proceso de su construcción. Penoso, por las dificultades, trabas y no pocos incidentes que tuvieron lugar en el transcurso del mismo.

La noticia de la feliz botadura desencadenó una ola de entusiasmo en toda España y se mandaron multitud de telegramas y cartas de felicitación desde las cuatro esquinas del país, tanto de instituciones y corporaciones varias, como de ciudadanos particulares. A todos ellas procuró contestar personalmente, lo que supuso un trabajo extra a sumar a las múltiples dedicaciones que debía atender.
Mucho se especuló sobre los fallos del personal del Arsenal. Da que pensar el hecho de que ninguna junta resultara correctamente ejecutada y que además se detectaran remaches inexistentes. Es cierto que el Arsenal era el más abandonado de la Marina y que su personal no era ni el mejor formado, ni el más motivado de todos los astilleros oficiales. Pero por la magnitud y gravedad de los errores cometidos, es difícil pensar que se debió, exclusivamente, a la impericia del personal que construyó el submarino. Por lo que podemos pensar que se trató de uno más de los numerosos sabotajes que padeció Peral y cuya mano ejecutora recuerda mucho a los métodos empleados por Zaharoff, que como hemos visto, visitó el Arsenal y se entrevistó con algunos de sus responsables.
El problema, fue utilizado por los detractores de Peral, alegando que era de su exclusiva responsabilidad y exonerando al personal afectado, al que además le quería adjudicar injustamente los fallos.

Las irregularidades cometidas no pasan inadvertidas a la prensa y varios periódicos nacionales y locales protestaron contra lo que suponía, además de un atropello contra el proyecto, un flagrante fraude a la Ley, Ley de rango superior, y aprobada por la Jefatura del Estado. Pero de nada sirvió. Protestaron casi todos los periódicos, El Imparcial, El Liberal, El correo español, El Diario de Cádiz, El Mediterráneo y muchos más; salvo lógicamente, los que obedecían a los dos partidos del «turno»; los «oficiales», como La Época y El Correo, portavoces de Cánovas y Sagasta, respectivamente.
Lo que fue una de las jornadas más gloriosas de la historia de la Armada, y sin duda alguna, la más gloriosa de la historia de la ciencia aplicada a los usos militares, se convirtió por obra y gracia de las «instancias oficiales», en una prueba parcialmente eficaz, y por tanto, de «dudoso éxito».
Aun hizo el submarino alguna prueba más de menor enjundia, en los días que siguieron a esta sublime jornada, pero el grueso del programa quedaba apuntalado con lo efectuado los días 7 y 21 de junio de 1890. Fechas, que les pese a quién le pese, quedarán imborrables en la historia del ejército español, de la Armada, de la Ciencia, y de España.
Como hicieron Concas y Chacón. La respuesta es obvia, por algún motivo, difícilmente confesable, tenían la misión de engañar a la opinión pública, y en especial a la Corporación, al objeto de sabotear y hundir —y nunca mejor dicho—, el submarino español. Lo que queda en la penumbra de la Historia es de donde surgió el impuso que les llevó a ello.
La ceremonia de la confusión, la distorsión y falsificación de la realidad (realidad, de la que habían sido testigos muchos españoles y extranjeros y de la que quedó constancia y evidencia, en las informaciones publicadas por la prensa de medio mundo), urdida por el Gobierno, para perpetrar una de las mayores felonías que ha cometido un Estado contra uno de sus ciudadanos, que sólo buscaba servir a su país, y por derivación, contra el mismo país, al que se le arrebató una de los pocos medios de defensa de que podría disponer en caso de guerra. Guerra que finalmente aconteció, para mayor vergüenza de esta banda de criminales que lo gobernaba. Con esta miserable falsificación quedó expedito el camino para la ejecución de una medida, adoptada con mucha antelación, y encaminada a sabotear y hundir al submarino español.

El Panteón de Marinos ilustres, que está situado en terrenos próximos al arsenal de La Carraca, por tanto en San Fernando, provincia de Cádiz, es un templo católico que se erigió a mediados del siglo XIX, con el fin de albergar las tumbas de los marinos más excelsos de la historia de España. Lo que le convierte en único en el mundo, pues no existe otro de similares características en ningún otro país. Pero tiene otra característica más, que le convierte en más singular todavía, y es que siendo, como hemos dicho u templo católico, alberga en su interior varias tumbas masónicas.
Lo que está menos claro, es que las autoridades eclesiásticas no hayan puesto reparos, cundo menos a la exhibición de los símbolos de la «hermandad», pero es un tema que tampoco interesa a los fines de este estudio, y si lo anoto, es por que me ha causado siempre cierta curiosidad. Más raro e injustificable me resulta que se haya profanado la memoria de aquellos ilustres marinos que no siendo masones se les ha enterrado con sus símbolos, sin que ni las familias ni los compañeros hayan protestado. Nada hay que objetar hacia las creencias de los marinos allí enterrados, sean o no masones, pero a cada uno lo suyo: a los masones, tumbas masónicas, a los cristianos, la cruz, y a los demás, lo que les corresponda o hayan expresado en vida.
Peral no era masón, ni tampoco tenía inclinaciones políticas de ningún tipo. Se mantuvo, siempre fiel a la fe católica, pero por su formación científica, estaba muy alejado de posiciones fanáticas, y por ello tuvo amigos y magníficas relaciones con personas de toda clase de ideas: desde clérigos a republicanos, desde liberales a conservadores, y se honró con las muestras de aprecio que recibió de algunos miembros de la familia real y también de ilustres republicanos, librepensadores y hasta masones. Y no por ello, era de los unos o de los otros. Eso sí, tuvo siempre especial debilidad por los más desfavorecidos, quizá porque no olvidaba sus orígenes, quizás porque era consciente de que las cadenas se rompen por los eslabones más débiles, o por su propia fe cristiana.

No es de extrañar que hoy, a pocos años de entrar en la segunda década del siglo XXI, se pueda decir que el éxito de los enemigos de Peral es completo y total: el mismo engaño con el que consiguieron confundir a la nación española, y despojarla de la única posibilidad de defensa que tenía, le ha sido impuesto al mundo entero. En ninguna parte del mundo, en ningún manual que trate de submarinos, de cualquier país, y en cualquier lengua; y por supuesto en España más que en ningún otro, se menciona a Peral, y en todo caso, se le menciona como uno más entre miles.
Y si en España lo hemos abandonado y hemos abjurado de él, en el extranjero, en consecuencia se ha ido desvaneciendo su recuerdo. ¡Si los españoles no lo reivindicamos, no lo van hacer los ingleses o los franceses!
La fortuna fue esquiva con Peral en vida, realmente, no fue la fortuna sino una conjura criminal. La posteridad, también le ha sido denegada.

El submarino de Peral, a pesar de sus defectos de construcción, funcionó francamente bien, sobre todo si se tiene en cuenta que era un buque de ensayo y el primero de su clase. Desde luego funcionó mucho mejor que los ensayos posteriores al suyo. Que sus defectos eran comunes a las construcciones españolas del momento, pero a la vez, fácilmente remediables. Demostró su capacidad para navegar sumergido en la bahía y en alta mar, su correcto gobierno durante estas navegaciones, su facilidad para efectuar las maniobras de inmersión y emersión, y su absoluta seguridad durante las mismas.
Los principales responsables políticos de la nación, los hombres fuertes del régimen —todos ellos tiránicos, muy corruptos y bastante zopencos—, eran contrarios al desarrollo del submarino en España (realmente eran contrarios al desarrollo en general de la propia nación), sin que conozcamos, con certeza, cuáles eran sus razones, y si todos compartían las mismas. Cánovas, el principal cerebro y máxima autoridad de dicho régimen, se manifestó en varias ocasiones en contra, llegando a declarar que Peral estaba loco —algo que repitieron y transmitieron sus acólitos hasta la saciedad—, y fue el responsable final de la decisión de eliminarlo. Otros políticos muy influyentes que se manifestaron en contra, directa o indirectamente, fueron Romero Robledo, Castelar y Sagasta, el complementario liberal —casi clónico— del conservador Cánovas.
Otro elemento nada claro de aquellos años y que sin duda influyó en los desgraciados acontecimientos, fueron los turbios negocios que se generaron alrededor del presupuesto extraordinario aprobado en 1887 para sufragar el programa naval correspondiente. La propia naturaleza del programa, a todas luces, inadecuado para las necesidades defensivas de España en aquellos años. La concesión de una buena parte de la «tarta» a empresas ficticias que no estaban, ni estuvieron nunca, capacitadas para hacer frente a un reto de estas características.
Que este complot estaba dirigido por el propio gobierno, lo demuestra el que todos los militares que se prestaron a servirle en este diabólico plan, en pocas palabras, los que hicieron el trabajo sucio, fueron generosamente, y de forma casi inmediata, recompensados, llegando todos con el tiempo al generalato, muchos de ellos a ministros y alguno ascendido a capitán general.

Las consecuencias para España fueron catastróficas, y no me refiero a las consecuencias militares, por ser demasiado obvias. Me refiero a las secuelas mucho más graves y profundas relativas a esta especie de auto de fe moderno ejecutado contra un inventor. La riqueza de un pueblo depende sobre todo de su capacidad para innovar en la industria y de la investigación científica que posibilite las mejoras en materia de ciencia aplicada. Si a Isaac Peral se le hubiera tratado como se merecía, con seguridad que le hubieran seguido y tratado de emularle muchos jóvenes españoles de las siguientes generaciones. Por el contrario, y a titulo de ejemplo, baste con recordar que tras su salida de la Armada, y de su «muerte civil» decretada por el régimen, la Academia de ampliación, de la que había sido profesor, vio como bajaban, drásticamente, las solicitudes de nuevos alumnos, hasta quedar reducido el número de éstos a ocho muy poco tiempo después. Finalmente en 1900, ocho años más tarde, el ministerio decretaba su cierre. El ¡que inventen ellos!, que inspiraba el voto particular de Francisco Chacón (que para más delito era hijo de un académico de la de Ciencias), llegó en esta historia que nos ocupa, a un extremo que roza lo patológico, y por lo que parece se incrustó en el alma de muchos de nuestros dirigentes y de algunos de nuestros intelectuales.
Si tuviéramos en España cierta visión para vender una imagen más real de nuestro país y que no se limite al tópico de «sol y sangría», hace tiempo que con el conjunto de todo lo que nos queda de su recuerdo —que es mucho más de lo que queda de otros—, incluido el casco, habríamos hecho un museo como se merece.
Sé que esto no va a ocurrir jamás en España, pero mi deber es denunciarlo. La desidia de la mayoría y la insidia de unos pocos se encargaran de que Peral, su recuerdo y su submarino desaparezcan de la faz de la tierra.

Libros sobre Isaac Peral en mi blog:

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/13/isaac-peral-historia-de-una-frustracion-agustin-ramon-rodriguez-gonzalez/

https://weedjee.wordpress.com/2017/09/27/manifiesto-de-isaac-peral-al-publico-isaac-peral-y-caballero/

——————-

A wondrous book. To highlight two aspects that refute some of the insidies and falsehoods that Peral’s enemies insisted on publicly disseminating: one of “arrogant and haughty”, nothing is further from reality, in whom he knows his origins and feels proud of they. Isaac Peral, unlike other body mates, including his older brother Pedro, or his mortal enemy Víctor Concas, among many others, did not decorate the surname with the preposition ahead, which many did to affect distinction and alcurnia. Another infamy that is ruled out, is the one that presupposed, given the modesty of origin, an inclination to subversive ideas, imputing the status of Mason and Republican (curious accusation from people who, later we will see, were many of them Masons and some with a very revolutionary past).
In 1901 the US government. UU., Officially thanked the then captain of frigate Peral for his services in the delivery, explanation of the operation and disposal of the material, according to the peace agreements.
The following year, in 1902, he died at the age of fifty-three, as did many other officers who did not survive the impression that produced such brutal defeat.

It was Dewey who convinced Congress to approve the budget that allowed the incorporation of the first submarine that entered the active service: the Holland VI (defective copy and with lower benefits than the Pear Tree), enlisted in April 1901 by the Navy American The argument with which he convinced the congressmen was the following: «If the Spaniards had one or two of the submarines invented by Peral, it would have been impossible for me to conquer Cavite».
We find ourselves, then, before a person who, at the same time as an advance of his time, creating a new weapon that forever changed the concept of naval warfare, remained attached to a way of understanding life, closer to the Spaniards of the 16th century, than those of its own century.
Affable and affordable, for everyone, but firm in their convictions and unwavering in the face of injustice and the enemies of their country.

The modernization with General Narváez, reformed the teachings by creating the San Fernando Naval College, the antecedent of the Naval School, and the El Ferrol machinist school, among other interesting reforms. But most importantly, it was the ambitious naval plan that made it possible to launch more than twenty modern ships, in less than six years, all of them comparable to those of other European squads. The foundations of the best time that the Navy lived in the nineteenth century were planted, which allowed our Navy to recover one of the first positions in terms of material endowment and the discipline and morals of its men, in the concert of the nations of reference. For the first time, in many years, the Navy stars in pages of heroism and service to the nation. The campaigns in the Philippines against piracy, that of Africa and especially the Pacific, deserve special mention. With the famous battle of El Callao, which raised the delicate national spirit. Popular admiration was manifested in the proliferation of tribute acts, in the streets of all Spanish cities and in the custom of dressing children with the sailor suit and that, still today, is used as a typical dress of the first communions .
Since Alfonso XII returned to Spain, until 1884, four different navy plans were prepared, all of them with the best intentions of rearming and reorganizing a body that was vital, in a country with thousands of kilometers of coastline, archipelagos and colonies, without count on the importance of trade and fishing. But all the plans were ruined in some drawer of the Ministry of the Navy.
In the meantime, the fleet had become outdated and since there was no renovation, many of the ships caused casualties, so a large portion of officers ended up on the ground, engaged in improper tasks of their profession, with the consequent effect of demoralization of the body .

In summary, after more than twenty years of inactivity, an inappropriate naval program, rejected by most experts, is hardly approved. And to finish off the mess, the execution of it is entrusted to factories unable to execute it reliably. Meanwhile, Japan and the United States rearm into forced marches.
The strategic error of the Spanish authorities could be attributed to their ignorance, irresponsibility or even less confessable objectives (insinuations in this regard were not lacking). But the facts are irrefutable, to prevent the plunder, the door was left open and we threw the key to the bottom of the sea.

Peral, develops an intense teaching and research activity. He combines the classes in the School and in the Academy of admission, with others that he gave, selflessly and for the duty of charity of a good Christian, in the San Fernando workers center. Take the opportunity offered to be at the Observatory, to develop one of his hobbies: Astronomy and the result of his research draws up a treatise on the moon and its geographical and meteorological conditions. Without neglecting his work as a translator, mainly in German, of the works that Cecilio Pujazón was acquiring, for his beloved library.

It was about building a ship that could sail submerged, for which a propelling source other than those used then was needed, sail and steam, which guaranteed a safe march for the crew, as well as invisible and silent. It had to remain tightly closed during the dive and have appropriate instruments to navigate in those conditions, obviously different from the conventional ones and remain stabilized in such a hostile environment as the interior of the sea, where the currents subject the vessel to strong pressures. In addition, it would do no good to achieve all of the above, but there is some appropriate weaponry to attack the enemy without having to emerge to the surface. Therefore, it was a question of solving several problems at the same time, which required a polytechnical solution.
All prototypes that were tested in the referred period, with the exception of the Spanish submarine, partially addressed the problem. Except for Peral, it is in the instruments necessary to navigate under water with safety and stability. The first submarine, therefore, is the one designed and built by Isaac Peral, its true inventor. And the date already recorded on September 9, 1885, is consequently the date of the invention. To solve all the problems posed by the submarine, those against which its competitors crashed, Peral designed a revolutionary vessel, both for its concept and for its development and for the original provisions that allowed it to succeed where others failed. These provisions were:
– Electric propulsion.
– The Peral submarine incorporated a tube launcher inside the hull and bow, with the ability to launch three torpedoes, without the need to emerge. As of today, it remains the weapon of conventional submarines, with the exception of nuclear ones, which also carry missiles of this nature. Neither Peral’s contemporaries, much less, the previous essays incorporated this weaponry …
Isaac Peral works in secret, at least since 1884, to give the impoverished Navy a new revolutionary weapon and not too expensive: the submarine. In August 1885, before the crisis caused by the “Carolinas incident”, he informed his superiors that he believed he was in a position to build a real submarine. Defend the main theoretical aspects, before the most prestigious people of the body.
In the race to invent the submarine, two major stages can be distinguished: the one we have called “prehistoric”, without pejorative intent, but, depending on the fact that the available technology made it impossible to solve the problem and a second one that starts from the second industrial revolution, that is to say, the stage of steel and of the new alternative engines to the steam, explosion and electric machines fundamentally, and which chronologically coincides with the last third of the nineteenth and early twentieth centuries.

Basil Zaharoff: the Merchant of Death
It is, surely, the greatest criminal of his time and one of the greatest in history, instigator of wars and revolutions without a story, with the intention of increasing its profits. His methods for conducting arms sales business not only lacked scruples, but were openly based on blackmail, extortion and sabotage. The school where he learned his techniques was very hard, the street school, but his learning was more than remarkable.
He began his random life, being a poor devil born in Turkey, but of Greek origin. From an early age he knew misery and persecution, however, he would end up being one of the richest and most influential men in the world, director and president of the Vickers, sons & Maxims group, the world’s largest arms manufacturer.
The authorization of the construction arrived, in accordance with the criteria of the inventor that only yielded in relation to the size and admitted to make a smaller one with respect to what was initially planned by him. What he refused in the round went to the proposal, several times reiterated by the ministry, before and after the test of the apparatus of depths, to build it without armament, that is, without the torpedo tube and the corresponding torpedoes. He was argued that it was enough to demonstrate in principle, the properties to navigate submerged. Something similar to what they did in France with the Gymnote. But Peral opposed this mutilation, which he anticipated would be a good excuse to facilitate the arguments of the submarine refractories. But despite this and despite demonstrating its effectiveness as a submarine and as a weapon of war, it was of no use to him and his enemies got away with it. This important fact was revealed by Peral to the press years later, when the official testing program was being executed.
The project is finally approved, the painful process of its construction begins. Painful, for the difficulties, obstacles and not a few incidents that took place in the course of it.

The news of the happy launching triggered a wave of enthusiasm throughout Spain and a multitude of telegrams and congratulation letters were sent from the four corners of the country, both from various institutions and corporations, as well as from private citizens. To all of them he tried to answer personally, which meant an extra job to add to the many dedications he had to attend.
Much was speculated about the failures of Arsenal staff. It is necessary to think about the fact that no joint was correctly executed and that nonexistent rivets were detected. It is true that Arsenal was the most abandoned in the Navy and that its staff was neither the best trained nor the most motivated of all official shipyards. But because of the magnitude and severity of the mistakes made, it is difficult to think that it was due exclusively to the imperfection of the personnel who built the submarine. So we can think that it was one of the many sabotages that Peral suffered and whose executing hand is very reminiscent of the methods used by Zaharoff, who, as we have seen, visited Arsenal and met with some of those responsible.
The problem was used by the detractors of Peral, claiming that it was his sole responsibility and exonerating the affected personnel, who also wanted to unfairly adjudicate the failures.

The irregularities committed do not go unnoticed to the press and several national and local newspapers protested against what was supposed, in addition to an outrage against the project, a flagrant fraud against the Law, Law of a higher rank, and approved by the Head of State. But it didn’t help. They protested almost all newspapers, El Imparcial, El Liberal, Spanish mail, El Diario de Cádiz, El Mediterráneo and many more; except logically, those who obeyed the two parties of the “turn”; the “officers”, such as La Época and El Correo, spokesmen for Cánovas and Sagasta, respectively.
What was one of the most glorious days in the history of the Navy, and without a doubt, the most glorious in the history of science applied to military uses, became the work and grace of the “official instances”, in a partially effective test and, therefore, of “doubtful success.”
The submarine still made some more minor evidence, in the days that followed this sublime day, but the bulk of the program was underpinned with what was done on June 7 and 21, 1890. Dates, which despite them who weighs , will remain indelible in the history of the Spanish army, the Navy, Science, and Spain.
As did Concas and Chacón. The answer is obvious, for some reason, hard to confess, they had the mission of deceiving public opinion, and especially the Corporation, in order to sabotage and sink — and never better say — the Spanish submarine. What remains in the gloom of history is where the imposition that led to it came from.
The ceremony of confusion, distortion and falsification of reality (reality, of which many Spaniards and foreigners had witnessed and of which there was evidence and evidence, in the information published by the half-world press), prepared by the Government, to perpetrate one of the greatest felonies that a State has committed against one of its citizens, which only sought to serve its country, and by derivation, against the same country, which was taken away from one of the few means of defense of that could be arranged in case of war. War that finally happened, to the greater shame of this gang of criminals who ruled it. With this miserable forgery, the way for the execution of a measure, taken well in advance, and aimed at sabotaging and sinking the Spanish submarine was expedited.

The Pantheon of illustrious sailors, which is located on land near the arsenal of La Carraca, therefore in San Fernando, province of Cádiz, is a Catholic temple that was erected in the mid-nineteenth century, in order to house the tombs of the most excellent sailors in the history of Spain. What makes it unique in the world, because there is no other similar in any other country. But it has another characteristic, which makes it even more unique, and it is that being, as we have said or a Catholic temple, it houses several Masonic tombs inside.
What is less clear, is that the ecclesiastical authorities have not objected, when the display of the “brotherhood” symbols is less important, but it is an issue that does not interest the purposes of this study, and if I write it down, it is Because it has always caused me some curiosity. More rare and unjustifiable it is to me that the memory of those illustrious sailors who, not being freemasons, have been buried with their symbols, have been desecrated, without the families or the companions protesting. There is nothing to object to the beliefs of the sailors buried there, whether or not they are freemasons, but to each their own: to the Masons, Masonic tombs, the Christians, the cross, and others, whatever corresponds to them or have expressed in life.

Peral wasn’t a Mason, nor did he have political inclinations of any kind. He remained, always faithful to the Catholic faith, but because of his scientific training, he was very far from fanatical positions, and therefore he had friends and magnificent relationships with people of all kinds of ideas: from clergy to Republicans, from liberals to conservatives, and He was honored with the expressions of appreciation he received from some members of the royal family and also from illustrious Republicans, freethinkers and even Masons. And not for that, it was one or the other. Of course, he always had a special weakness for the most disadvantaged, perhaps because he did not forget his origins, perhaps because he was aware that the chains are broken by the weakest links, or by his own Christian faith.

It is not surprising that today, a few years after entering the second decade of the 21st century, it can be said that the success of Peral’s enemies is complete and total: the same deception with which they managed to confuse the Spanish nation, and stripping her of the only defense possibility she had, has been imposed on the entire world. Nowhere in the world, in any manual dealing with submarines, from any country, and in any language; and of course in Spain more than in any other, Peral is mentioned, and in any case, he is mentioned as one more among thousands.
And if in Spain we have abandoned it and we have renounced it, abroad, consequently its memory has faded away. If the Spaniards do not claim it, they will not do the English or the French!
Fortune was elusive with Peral in life, really, it was not fortune but a criminal conspiracy. Posterity has also been denied.

The Peral submarine, despite its construction defects, worked frankly well, especially if you consider that it was a test ship and the first of its kind. It certainly worked much better than the tests after his. That its defects were common to the Spanish constructions of the moment, but at the same time, easily remedied. He demonstrated his ability to navigate submerged in the bay and on the high seas, his correct governance during these navigations, his ease in carrying out the immersion and emersion maneuvers, and his absolute safety during them.
The main political leaders of the nation, the strong men of the regime – all of them tyrannical, very corrupt and quite zopencos – were against the development of the submarine in Spain (they were really contrary to the development in general of the nation itself), without our knowing , with certainty, what were his reasons, and if all shared the same. Cánovas, the main brain and maximum authority of said regime, manifested itself on several occasions against, even stating that Peral was crazy – something they repeated and transmitted their acolytes to satiety – and was ultimately responsible for the decision to eliminate it . Other very influential politicians who demonstrated against them, directly or indirectly, were Romero Robledo, Castelar and Sagasta, the liberal complement – almost clone – of the conservative Cánovas.
Another unclear element of those years and that undoubtedly influenced the unfortunate events, were the murky business that was generated around the extraordinary budget approved in 1887 to cover the corresponding naval program. The very nature of the program, clearly, inadequate for the defensive needs of Spain in those years. The concession of a good part of the «cake» to fictitious companies that were not, nor were ever, qualified to face a challenge of these characteristics.
That this plot was led by the government itself, is demonstrated by the fact that all the military who lent themselves to serve him in this diabolical plan, in a nutshell, those who did the dirty work, were generously, and almost immediately, rewarded, arriving all with time to the general, many of them to ministers and some promoted to captain general.

The consequences for Spain were catastrophic, and I do not mean military consequences, because they are too obvious. I refer to the much more serious and profound sequels related to this kind of modern faith car executed against an inventor. The wealth of a people depends above all on their ability to innovate in the industry and on scientific research that enables improvements in applied science. If Isaac Peral had been treated as he deserved, surely he would have been followed and tried to emulate many young Spaniards of the following generations. On the contrary, and as an example, it is enough to remember that after his departure from the Navy, and his “civil death” decreed by the regime, the Academy of extension, of which he had been a teacher, saw as they descended, drastically, the applications of new students, until their number is reduced to eight very shortly afterwards. Finally in 1900, eight years later, the ministry decreed its closure. The invent them!, Which inspired the particular vote of Francisco Chacón (who for more crime was the son of an academic of Science), came in this story that concerns us, to an extreme that borders the pathological, and so which seems to be embedded in the soul of many of our leaders and some of our intellectuals.
If we had a vision in Spain to sell a more real image of our country and that it is not limited to the topic of “sun and sangria,” it has been a long time since we had a set of all that we have left of his memory – which is much more than what is left of others— including the helmet, we would have made a museum as it deserves.
I know that this will never happen in Spain, but my duty is to denounce it. The laziness of the majority and the insidiousness of a few will ensure that Peral, his memory and his submarine disappear from the face of the earth.

Books about Isaac Peral at blog:

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/13/isaac-peral-historia-de-una-frustracion-agustin-ramon-rodriguez-gonzalez/

https://weedjee.wordpress.com/2017/09/27/manifiesto-de-isaac-peral-al-publico-isaac-peral-y-caballero/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .