El Lenguaje Secreto De La Naturaleza: Descubre La Inteligencia Y Las Emociones De Animales Y Plantas — Óscar S. Aranda / The Secret Language of Nature: Discover the Intelligence and Emotions of Animals and Plants by Oscar S. Aranda (spanish book edition)

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Supe de este libro en una programa radiofonico de España llamado «ser aventureros». El autor trata diferentes grupos animales como tijeretas, pececillos de plata, orcas etc., además de hacer una reflexión incial sobre los árboles. El libro tiene secciones interesantes, principalmente en las que da datos más rigurosos científicamente o en las que cuenta sus tropelías en México cuidando de tortugas marinas. Sin embargo, es tan divulgativo que para un biólogo puede resultar demasiado fantasioso y poco riguroso, pero para un lector no versado en la materia me parece una forma estupenda de adentrarse en grupos de animales poco conocidos.

Es un viaje repleto de anécdotas divertidas y curiosidades acerca de algunos seres con los que el autor, Óscar S. Aranda, un biólogo y divulgador científico de gran calado, ha tenido la fortuna de conocer desde su niñez hasta la vida adulta tanto en su querido México como en España, a donde se trasladó hace unos años tras haber sido amenazado de muerte en su país natal por proteger tortugas marinas en las playas del Caribe y contra los intereses de las mafias que venden sus huevos en el mercado negro y/o narcotraficantes de la zona.

Esto último me ha hecho recordar especialmente y con mucho cariño cada una de las noches que patrullaba en la playa de Xcacel, México, asistiendo a estos maravillosos animales para el desove y su vuelta al mar -la mejor experiencia, sin duda, de toda mi vida viajera-. Una pena que tanta ayuda no sea suficiente para acabar contra quienes contribuyen a su extinción.
Recomiendo encarecidamente este título a todas las personas que, como yo, se sientan fascinadas por la naturaleza y, en general, por tod@s y cada un@ de los animales y las plantas con quienes compartimos planeta 😉
Y, para terminar la reseña, os dejo una reflexión que aparece en la obra y que creo completamente necesaria: «¿No será que en nuestro afán por vivir deprisa nos hemos distanciado tanto de la naturaleza que hemos sido incapaces de entender sus mensajes? Tal vez lo que nos hace falta es mirar más al cielo, a nuestros bosques, a nuestros mares y simplemente abrir nuestros corazones».

(Orcas) ¿Qué hizo que cambiara drásticamente nuestra forma de verlas? A mi parecer, todo comenzó cuando, en 1964, por primera vez en la historia se exhibió a una orca viva en cautiverio. Moby Doll fue la primera orca en hacerse famosa: iba a ser utilizada como molde de tamaño real para una estatua, y para ello había que matarla. Como sobrevivió al arpón de 7 metros de largo, fue trasladada al acuario de Vancouver, donde recibió 20.000 visitantes el primer día y causó una gran sensación. Aunque vivió sólo un par de meses, dio literalmente su vida para enseñar al mundo que las orcas no son lo que parecen ser. Ése fue su legado. A partir de entonces surgió la vergonzosa moda de capturar y exhibir orcas alrededor del mundo, pero gracias a ello la comunidad científica comenzó a interesarse en conocerlas más, lo que llevó a establecer métodos para contarlas y estudiarlas en vida silvestre, que aún hoy en día siguen utilizándose. Gracias a Keiko, a Moby Doll y a más de 164 orcas capturadas que han vivido en el anonimato, nos hemos dado cuenta de que no está bien encerrar y esclavizar animales sólo por el egoísta placer de verlos. Aun así, más de setenta orcas viven actualmente en cautiverio alrededor del mundo.

En la actualidad se las considera como las «ratas de laboratorio» del mundo de los insectos, ya que es relativamente fácil realizar con ellas complejos estudios de comportamiento social y cuidado paternal, pero ahora los ojos de la ciencia están más atentos a sus alas, cuyo diseño está de moda, tras haber sido prácticamente ignoradas durante siglos. Aún en el siglo XX había quienes aseguraban que las tijeretas no podían volar. Es verdad que algunas especies no tienen alas, pero la gran mayoría cuentan con unas habilidades de vuelo sorprendentes y hoy en día sigue siendo un misterio para la ciencia los motivos por los que de pronto alzan el vuelo y se congregan por miles o millones. Pero más que su capacidad para volar, la comunidad científica está intrigada por la compleja estructura de sus alas. Están intentando replicar la forma en que pueden desplegar sus delgadísimas pero ultrarresistentes alas, que tienen hasta diez veces su tamaño original, y luego plegarlas de nuevo en un complejo origami para que quepan debajo de sus pequeñísimos élitros, unas cubiertas duras que las protegen cuando no las necesitan.
Tal vez nos tengan preparada una moderna solución a la defensa personal, como las tijeretas rayadas americanas (Doru taeniatum), que mientras utilizan sus tijeras para defenderse, son capaces de disparar a sus enemigos una sustancia química irritante desde las glándulas que tienen en su abdomen, y al mismo tiempo que lo hacen eficazmente, son capaces de economizar su uso de una manera nunca vista en el resto de los insectos.

No todas las mariposas son guerreras, y muchas de ellas practican el hermoso y difícil arte de llevar una vida de convivencia pacífica. La migración de las monarcas es un milagro en sí mismo, ya que implica a varias generaciones de mariposas, y aquellas que llegan a México son descendientes en tercera o cuarta generación de las anteriores migrantes. Es decir, que viajan miles de kilómetros ¡sin haber realizado nunca antes este viaje! En su pequeña cabecita, del tamaño de un alfiler, yace un sorprendente y aún desconocido sistema de memoria multigeneracional y un GPS intuitivo que supera a cualquier sistema de posicionamiento geográfico moderno.
Sin embargo, no todas las monarcas migran ni todas llegan a donde deberían llegar.

Es curioso el significado de su nombre: «cocodrilo» deriva de la palabra griega krokódeilos, que está compuesta por dos palabras: «guijarro» y «gusano»; es decir, algo así como «gusano de las piedras» o «gusano de piedra». No deja de sorprenderme lo observadora y curiosa que era la gente en la Antigüedad. ¿Qué nos ha pasado? Ahora ya casi nadie se toma el tiempo de mirar hacia el cielo, y mucho menos busca nubes con forma de cocodrilo o de elefante. ¡Con lo divertido que es echar a volar la imaginación!.

¿No será que en nuestro afán por vivir deprisa nos hemos distanciado tanto de la naturaleza que hemos sido incapaces de entender vuestros mensajes?
Tal vez lo que nos hace falta es mirar más al cielo, a nuestros bosques, a nuestros mares y simplemente abrir nuestros corazones.
Pocos sentimientos hay que procuren al hombre mayor consuelo en sus penas, más descanso en sus trabajos, más calma en medio de las luchas por la vida y más serenidad para el ánimo que el sentimiento de la Naturaleza…
Lo único que necesitamos es tener un poco de tolerancia y empatía por todos y cada uno de esos seres maravillosos que nos rodean, y llevar en nuestros corazones ese enriquecedor sentimiento de la naturaleza.

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I learned about this book in a radio program in Spain called (ser aventureros) «being adventurous.» The author treats different animal groups such as earwigs, silverfish, killer whales etc., in addition to making an initial reflection on the trees. The book has interesting sections, mainly in which it gives more rigorous data scientifically or in which it tells its stumbling in Mexico taking care of sea turtles. However, it is so informative that for a biologist it can be too fanciful and not very rigorous, but for a reader not well versed in the subject it seems like a great way to get into groups of little known animals.

It is a trip full of funny anecdotes and curiosities about some beings with whom the author, Óscar S. Aranda, a biologist and popular science disseminator, has been fortunate to know from his childhood to adulthood both in his beloved Mexico as in Spain, where he moved a few years ago after being threatened with death in his native country for protecting sea turtles on the beaches of the Caribbean and against the interests of the mafias that sell their eggs in the black market and / or drug traffickers from the area

The latter has reminded me especially and with much love each of the nights he patrolled on the beach of Xcacel, Mexico, attending these wonderful animals for spawning and their return to the sea – the best experience, without a doubt, of all my traveling life. A pity that such help is not enough to end those who contribute to its extinction.
I highly recommend this title to all people who, like me, are fascinated by nature and, in general, by everyone and each one of the animals and plants with whom we share the planet;)
And, to finish the review, I leave you a reflection that appears in the work and that I think is completely necessary: «Is it not that in our eagerness to live quickly we have distanced ourselves so much from nature that we have been unable to understand their messages? what we need is to look more at the sky, our forests, our seas and simply open our hearts. »

(Orcas) What made it dramatically change the way we see them? In my opinion, it all started when, in 1964, a live killer whale was exhibited for the first time in history. Moby Doll was the first killer whale to become famous: it was to be used as a life-size mold for a statue, and for that it had to be killed. As she survived the 7 meter long harpoon, she was transferred to the Vancouver aquarium, where she received 20,000 visitors on the first day and caused a great sensation. Although he lived only a couple of months, he literally gave his life to teach the world that killer whales are not what they seem to be. That was his legacy. From then on, the shameful fashion of capturing and exhibiting killer whales around the world emerged, but thanks to this, the scientific community began to be interested in knowing them more, which led to establishing methods to count them and study them in wildlife, which even today They are still used. Thanks to Keiko, Moby Doll and more than 164 captured orcas that have lived in anonymity, we have realized that it is not right to enclose and enslave animals just for the selfish pleasure of seeing them. Even so, more than seventy killer whales currently live in captivity around the world.

Nowadays they are considered as the «laboratory rats» of the insect world, since it is relatively easy to carry out complex studies of social behavior and parental care with them, but now the eyes of science are more attentive to their wings, whose design is fashionable, having been virtually ignored for centuries. Even in the twentieth century there were those who claimed that the earwigs could not fly. It is true that some species do not have wings, but the vast majority have surprising flight skills and today the reasons why they suddenly take flight and congregate for thousands or millions remain a mystery to science. But more than its ability to fly, the scientific community is intrigued by the complex structure of its wings. They are trying to replicate the way in which they can unfold their very thin but ultra-resistant wings, which are up to ten times their original size, and then fold them back into an origami complex so that they fit under their tiny eliters, hard covers that protect them when they do not They need them.
Perhaps we have prepared a modern solution to self-defense, such as American striped earwigs (Doru taeniatum), which while using their scissors to defend themselves, are able to shoot at their enemies an irritating chemical from the glands in their abdomen , and at the same time that they do it effectively, they are able to save their use in a way never seen in the rest of the insects.

Not all butterflies are warriors, and many of them practice the beautiful and difficult art of leading a life of peaceful coexistence. The migration of the monarchs is a miracle in itself, since it involves several generations of butterflies, and those that arrive in Mexico are descendants in third or fourth generation of the previous migrants. That is, they travel thousands of kilometers without ever having made this trip before! In its small head, the size of a pin, lies a surprising and still unknown multigenerational memory system and an intuitive GPS that surpasses any modern geographical positioning system.
However, not all monarchs migrate nor do they all get where they should go.

The meaning of its name is curious: «crocodile» derives from the Greek word krokódeilos, which is composed of two words: «pebble» and «worm»; that is, something like «stone worm» or «stone worm». I am amazed at how observant and curious people were in Antiquity. What happened to us? Now almost nobody takes the time to look up at the sky, much less look for crocodile or elephant clouds. With how much fun it is to blow your imagination!

Is it not that in our eagerness to live quickly we have distanced ourselves so much from nature that we have been unable to understand your messages?
Perhaps what we need is to look more at the sky, our forests, our seas and simply open our hearts.
Few feelings have to give the older man comfort in his sorrows, more rest in his work, more calm in the midst of struggles for life and more serenity for the spirit than the feeling of Nature …
All we need is to have a little tolerance and empathy for each and every one of those wonderful beings that surround us, and carry in our hearts that enriching feeling of nature.

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