Globalización: Una Breve Introducción — Manfred B. Steger / Globalization: A Very Short Introduction by Manfred B. Steger

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Me gustó este libro. Dicho esto, pensé que parte de la información presentada podría haberse omitido en busca de un libro «más corto» con el mismo impacto, significado y consideración. Parte de la información histórica que se agregó no era necesaria, pero puedo ver dónde otro lector podría agradecer la adición. Esto podría haber sido la interferencia de un editor / editor que cree que «más es más». Recientemente, un amigo me aconsejó que abandonara el término: globalización. En su opinión, «¡la gente aquí realmente odia esa palabra!» Eso puede ser, pero he destrozado mi cerebro por otro y me quedo seco. De todos modos, en general, una lectura que vale la pena y presenta una buena base para los puntos de vista presentados. Como he atado mi futuro al tema de Globalización / Internacionalización / XXX-ización, leí un poco sobre esto y valió la pena mi tiempo. Siento que al final, fue, de hecho, «The End» lo que realmente me encantó. Es una lista completa de lecturas y referencias y es para mí un tesoro. Ya he descubierto recursos para mi propio trabajo que simplemente no conocía. ¡Buen trabajo! ¡Buena lectura! Recomendado.

Aunque la aparición del término globalización en lengua inglesa se remonta a la década de 1930, el concepto tardó más de un siglo en asaltar el mundo. En los noventa, globalización se convirtió en la palabra de moda, pues captaba la naturaleza cada vez más interconectada de la vida social en el planeta, algo en lo que intervienen decisivamente la revolución de las TIC y la integración global de los mercados. Veinticinco años después, la globalización sigue siendo un tema candente.
Primero, la «globalidad» supone una «situación social» caracterizada por firmes interconexiones y flujos económicos, políticos, culturales y medioambientales globales que vuelven irrelevantes la mayor parte de las lindes y fronteras. En todo caso, no debemos dar por sentado que la globalidad ya está aquí. El término tampoco da a entender un punto final definitivo que excluya cualquier desarrollo posterior. Además, podemos imaginar fácilmente distintas manifestaciones sociales de la globalidad: una podría basarse sobre todo en los valores del individualismo, la competición o el capitalismo laissez faire.
Segundo, adoptamos la expresión «imaginario global» para referirnos a la creciente conciencia de la gente con respecto a la globalidad en aumento.
Por último, la globalización es un concepto espacial que hace referencia a un conjunto de procesos sociales que transforman el presente estado actual de nacionalidad convencional en otro de globalidad.
La globalización es un proceso desigual, es decir, la gente se ve afectada por una gigantesca transformación de las estructuras sociales y de las zonas culturales de una manera u otra en función de la parte del mundo donde viva. Por tanto, los procesos sociales que constituyen la globalización han sido examinados y explicados por numerosos analistas de formas distintas y a menudo contradictorias.

La internacionalización del comercio ha corrido paralela a la liberalización de las transacciones financieras. Sus componentes clave incluyen la desregulación de los tipos de interés, la eliminación de los controles crediticios, la privatización de los bancos gubernamentales y las instituciones financieras, y el espectacular crecimiento de la banca de inversión. La globalización del comercio financiero facilita una mayor movilidad entre los diferentes segmentos de la industria financiera al haber menos restricciones y más oportunidades de inversión. Innovadores estructuras por satélite y cables de fibra óptica han procurado el sistema nervioso de tecnologías basadas en internet que ha acelerado aún más la liberalización de las transacciones financieras. Las perspectivas económicas sobre la globalización difícilmente se pueden examinar al margen de un análisis de las instituciones y del proceso político. Al fin y al cabo, la intensificación de la interconexión económica global no cae del cielo sin más, sino que se pone en marcha a raíz de una serie de decisiones políticas. Por tanto, aun admitiendo la importancia de la economía en nuestra descripción de la globalización, deberíamos mostrarnos escépticos con respecto a explicaciones tendenciosas que consideran la actividad económica en crecimiento como el aspecto principal de la globalización. En realidad, el impacto de la política en la forja de la interconectividad global exige que desarrollemos con más detalle precisamente la dimensión política de la globalización.

Una cosa es reconocer la existencia de potentes tendencias homogeneizadoras en el mundo, y otra muy diferente afirmar que la diversidad cultural existente en el planeta está condenada a desaparecer.
Los flujos culturales globales de la época actual están generados y dirigidos, en buena medida, por imperios mediáticos globales que cuentan con poderosas tecnologías para difundir su mensaje. En 2014, los ocho conglomerados mediáticos mayores –Comcast, Google, Disney, News Corporation, DirecTV, Viacom, Time Warner y SONY– acaparaban más de dos tercios de los 1,5 billones de dólares de ingresos mundiales anuales que genera la industria global de las telecomunicaciones.
Hace tan solo 15 años, muchas de las corporaciones gigantes que dominan lo que Benjamin Barber ha denominado atinadamente «telesector del infoentretenimiento» no existían en su forma actual como empresas mediáticas. En la actualidad, la mayoría de los analistas de medios admiten que la aparición de un mercado global de medios comerciales equivale a la creación de un oligopolio global similar a los del petróleo o la industria automovilística de la primera parte del siglo xx. Los innovadores culturales cruciales de décadas anteriores –entidades pequeñas e independientes como sellos discográficos, emisoras de radio, salas de cine, periódicos o editoriales– prácticamente han desaparecido al verse incapaces de competir con los gigantes mediáticos.

Entre algunas de las medidas tomadas actualmente para salvaguardar la biodiversidad se incluye la creación de centenares de «bancos genéticos» ubicados en más de cien países de todo el mundo. Uno de los más espectaculares es la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, enterrada en una montaña de permafrost de la isla ártica de Spitzbergen. Inaugurada oficialmente en 2008, esta «bóveda apocalíptica» fue financiada por el Fondo Global para la Diversidad de Cultivos (con aportaciones de donantes internacionales como la Fundación de Gates y la Rockefeller) y concebida especialmente para almacenar y custodiar copias de seguridad…
El asunto del cambio climático de origen humano se ha convertido en el principal centro de atención de las políticas nacionales e intergubernamentales, así como del activismo de base. Motivo de interés público gracias al galardonado documental de 2000 del anterior vicepresidente de los EE. UU. Al Gore titulado Una verdad incómoda –así como a la elaboración de numerosos informes científicos que esbozan las nefastas consecuencias del calentamiento global sin control ni restricciones–, el cambio climático es sin duda uno de los principales problemas globales que afronta actualmente la humanidad.
No obstante, el intento reciente más relevante para promover la toma de conciencia general sobre los peligros del cambio climático proviene de un sitio acaso inesperado: el Vaticano. En septiembre de 2015, en la Asamblea General de la ONU, el papa Francisco I hizo un llamamiento radical para que el mundo abordase el problema del calentamiento global.
Los científicos políticos australianos Peter Christoff y Robyn Eckersley han identificado cinco problemas entrelazados y muy arraigados que dificultan la existencia de un sistema de tratados medioambientales globales efectivos:
1. Los Estados no han conseguido integrar la gobernanza económica y medioambiental a escala nacional.
2. Los Estados no han conseguido integrar la gobernanza económica y medioambiental a escala internacional.
3. Poderosas fuerzas sociales siguen oponiendo resistencia a realizar esfuerzos para transformar las economías y sociedades en una dirección más sostenible desde el punto de vista ecológico.
4. El discurso económico neoliberal continúa siendo predominante.
5. Todo lo anterior persiste porque los mecanismos nacionales e internacionales de rendición de cuentas siguen siendo débiles e insuficientes en un mundo globalizado.

El globalismo de los mercados es, sin lugar a dudas, la ideología dominante de nuestra época. Desde la década de 1990, ha sido codificado y difundido a escala mundial por élites del poder global.
1. La globalización tiene que ver con la liberalización y la integración global de los mercados.
2. La globalización es inevitable e irreversible.
3. Nadie está al cargo de la globalización.
4. La globalización beneficia a todo el mundo.
5. La globalización promueve la difusión de la democracia en el mundo.
Pese a su retórica extremista, a los islamistas yihadistas no se les escapa que el globalismo de la yihad está librando una batalla durísima contra las fuerzas seculares del globalismo de los mercados y del globalismo de la justicia. Con todo, aunque en la última década la abrumadora superioridad militar del adversario ha debilitado significativamente la red de Al Qaeda, en los últimos años han surgido nuevas y poderosas organizaciones como ISIS. A pesar de su fondo violento y escalofriante, esta perspectiva contiene una alternativa ideológica al globalismo de los mercados y al de la justicia que, no obstante, imagina la comunidad en términos inequívocamente globales.

En las décadas y los años venideros surgirán nuevos problemas y crisis globales. La humanidad ha llegado a otra coyuntura crítica, la más importante en la existencia relativamente corta de nuestra especie. Si no queremos que los problemas globales se enconen hasta el punto de que la violencia y la intolerancia parezcan los únicos medios realistas para abordar la situación de un mundo que está integrándose de forma desigual, debemos vincular el futuro rumbo de la globalización a una agenda profundamente reformista. Se busca la creación de un orden global igualitario y verdaderamente democrático que proteja los derechos humanos universales sin destruir la diversidad cultural, esto es, la razón de ser de la evolución humana.

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I liked this book. That said, I thought that some of the info presented could have been left-out in search of a «shorter» book with just as much impact, meaning, and thoughtfulness. Some of the historical info that was added was not necessary yet I can see where another reader might welcome the addition. This might have been the interference of an Editor/Publisher that believes «more is more». I was recently advised by a friend to abandon the term: Globalization. In her opinion, «people here really hate that word!» That may be but I’ve wracked my brain for another and come up dry. Anyway, all-in-all a worthwhile read and presents some good foundation for the points-of-view presented. As I’ve tied my future to the subject of Globalization/Internationalization/XXX-ization, I read a bit about it and this was worth my time. I feel that in the end, it was in-fact, «The End» that really delighted me. It’s a comprehensive list of reading’s and references and it is for me a treasure. I have already discovered resources for my own work that I simply wasn’t aware of. Good job! Good Read! Recommended.

Although the emergence of the term globalization in the English language dates back to the 1930s, the concept took more than a century to storm the world. In the 1990s, globalization became the buzzword, as it captured the increasingly interconnected nature of social life on the planet, something in which the ICT revolution and the global integration of markets decisively intervene. Twenty-five years later, globalization remains a hot topic.
First, «globality» implies a «social situation» characterized by strong interconnections and global economic, political, cultural and environmental flows that make most of the boundaries and borders irrelevant. In any case, we should not assume that globality is already here. Nor does the term imply a definitive endpoint that excludes any further development. In addition, we can easily imagine different social manifestations of globality: one could be based primarily on the values of individualism, competition or laissez faire capitalism.
Second, we adopt the expression «global imaginary» to refer to the growing awareness of people regarding increasing globality.
Finally, globalization is a spatial concept that refers to a set of social processes that transform the present state of conventional nationality into another state of globality.
Globalization is an unequal process, that is, people are affected by a gigantic transformation of social structures and cultural areas in one way or another depending on the part of the world where they live. Therefore, the social processes that constitute globalization have been examined and explained by numerous analysts in different and often contradictory ways.

The internationalization of trade has run parallel to the liberalization of financial transactions. Its key components include the deregulation of interest rates, the elimination of credit controls, the privatization of government banks and financial institutions, and the spectacular growth of investment banking. The globalization of financial trade facilitates greater mobility between the different segments of the financial industry as there are fewer restrictions and more investment opportunities. Innovative satellite structures and fiber optic cables have procured the nervous system of internet-based technologies that has further accelerated the liberalization of financial transactions. The economic perspectives on globalization can hardly be examined apart from an analysis of the institutions and the political process. At the end of the day, the intensification of the global economic interconnection does not fall from the sky without more, but it is set in motion following a series of political decisions. Therefore, even admitting the importance of the economy in our description of globalization, we should be skeptical about biased explanations that consider growing economic activity as the main aspect of globalization. In reality, the impact of politics on the forging of global interconnectivity requires that we develop in more detail precisely the political dimension of globalization.

It is one thing to recognize the existence of powerful homogenizing tendencies in the world, and another very different to affirm that the cultural diversity existing on the planet is doomed to disappear.
The global cultural flows of the current era are generated and directed, to a large extent, by global media empires that have powerful technologies to spread their message. In 2014, the eight largest media conglomerates – Comcast, Google, Disney, News Corporation, DirecTV, Viacom, Time Warner and SONY – accounted for more than two-thirds of the 1.5 trillion dollars of annual global revenue generated by the global global industry. Telecommunications
Only 15 years ago, many of the giant corporations that dominate what Benjamin Barber has aptly called «infotainment telesector» did not exist in their current form as media companies. Today, most media analysts admit that the emergence of a global commercial media market is tantamount to the creation of a global oligopoly similar to those of the oil or automobile industry of the early part of the twentieth century. The crucial cultural innovators of previous decades – small and independent entities such as record labels, radio stations, movie theaters, newspapers or publishers – have virtually disappeared as they are unable to compete with media giants.

Some of the measures currently taken to safeguard biodiversity include the creation of hundreds of «genetic banks» located in more than one hundred countries around the world. One of the most spectacular is the Svalbard Global Seed Vault, buried in a mountain of permafrost on the arctic island of Spitzbergen. Officially opened in 2008, this «apocalyptic vault» was funded by the Global Fund for Crop Diversity (with contributions from international donors such as the Gates Foundation and the Rockefeller) and specially designed to store and keep backup copies …
The issue of climate change of human origin has become the main focus of national and intergovernmental policies, as well as grassroots activism. Reason for public interest thanks to the award-winning 2000 documentary of the former US vice president. UU. Al Gore titled An awkward truth – as well as the elaboration of numerous scientific reports that outline the dire consequences of global warming without control or restrictions – climate change is undoubtedly one of the main global problems facing humanity today.
However, the most recent recent attempt to promote general awareness about the dangers of climate change comes from a perhaps unexpected site: the Vatican. In September 2015, at the UN General Assembly, Pope Francis I made a radical appeal for the world to address the problem of global warming.
Australian political scientists Peter Christoff and Robyn Eckersley have identified five intertwined and deeply rooted problems that hinder the existence of a system of effective global environmental treaties:
1. States have failed to integrate economic and environmental governance at the national level.
2. States have failed to integrate economic and environmental governance at international level.
3. Powerful social forces continue to resist the efforts to transform economies and societies in a more environmentally sustainable direction.
4. Neoliberal economic discourse continues to be predominant.
5. All of the above persists because national and international accountability mechanisms remain weak and insufficient in a globalized world.

The globalism of the markets is, without a doubt, the dominant ideology of our time. Since the 1990s, it has been codified and disseminated worldwide by elites of global power.
1. Globalization has to do with liberalization and global integration of markets.
2. Globalization is inevitable and irreversible.
3. No one is in charge of globalization.
4. Globalization benefits everyone.
5. Globalization promotes the spread of democracy in the world.
Despite their extremist rhetoric, jihadist Islamists are not unaware that the globalism of jihad is fighting a tough battle against the secular forces of market globalism and justice globalism. However, although in the last decade the overwhelming military superiority of the adversary has significantly weakened Al Qaeda’s network, in recent years powerful new organizations such as ISIS have emerged. In spite of its violent and chilling background, this perspective contains an ideological alternative to the globalism of markets and that of justice that, nevertheless, imagines the community in unequivocally global terms.

In the decades and years to come new problems and global crises will arise. Humanity has reached another critical juncture, the most important in the relatively short existence of our species. If we do not want global problems to be found to the point that violence and intolerance seem the only realistic means to address the situation of a world that is integrating unevenly, we must link the future course of globalization to a deeply-rooted agenda. reformist. The creation of an egalitarian and truly democratic global order that protects universal human rights without destroying cultural diversity, that is, the raison d’être of human evolution, is sought.

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