¡Ahora!. El Desafío Más Grande De La Historia De La Humanidad — Aurélien Barrau / Le Plus Grand Défi De L’histoire De L’humanité (The Biggest Challenge In The History Of Humanity) by Aurelien Barrau

08C279DA-438F-4FA6-B916-43DE824BD273
Todavía esperaba algo más poderoso de un astrofísico. La intención es buena, pero un blog (gratis) hubiera sido suficiente porque, como él mismo dice tan bien, cito: «No sé si fue necesario escribir este texto. Finalmente no dice nada muy original. Incluso contribuye un poco a la contaminación por su propia existencia». Lo confirmo, porque decirnos que «hagamos menos sitios de compras con prácticas poco responsables que maten a las empresas locales y, a menudo, escapen de los impuestos nacionales» (¿Amazon siente que fue el objetivo?) O no usar el automóvil, Debería haberse abstenido. Así que le aconsejo que ignore este, por cierto como quieren hacernos veganos…

La ONU estima que, si no cambiamos de comportamiento de forma radical en los próximos dos años, nos enfrentaremos a una «amenaza existencial directa». Son palabras muy duras. El ecosistema del «Planeta Tierra» no es lineal, existe un número determinado de etapas; una vez lleguemos a la siguiente, ni siquiera un ascetismo radical será una opción para revertir la tendencia a largo plazo y los daños serán, en esencia, irreversibles. La ONU también enfatiza que los objetivos actuales —algunos de los cuales ni siquiera se han alcanzado— resultan dramáticamente insuficientes.
En los últimos cincuenta años, la concentración de CO2 en el aire no solo ha aumentado, sino que se ha acelerado. Su nivel actual no tiene parangón según las variaciones observadas en los últimos ochocientos mil años.
El deshielo del permafrost libera metano, que produce un calentamiento del clima mucho más drástico que el producido por el CO2.
Paralelamente, el tamaño del «océano de plástico» en el Pacífico alcanza tres veces el de la Francia metropolitana, y el último estudio publicado estima que la masa de ese millón seiscientos mil kilómetros cuadrados de basura (más de tres veces la superficie del territorio español) crece de manera exponencial. Se cree que el plástico en los océanos mata un millón de pájaros y cien mil mamíferos marinos cada año.

El primer eje de acción es el más esencial, simple e imperativo, incluso el más útil: disminuir el consumo. El crecimiento exponencial de la utilización de los recursos no es sostenible para siempre en un mundo finito.
Por otro lado, la alimentación vegetariana es también beneficiosa para los humanos. La reducción del consumo de carne supone, a nivel individual, una disminución de enfermedades cardiovasculares, diabetes y diversos cánceres. Si el ser humano optara por una alimentación de base vegetal, la tasa de mortalidad se reduciría entre un 6 y un 10 %. Además, si no nos alimentáramos con carne, a escala global se podría dar de comer a más personas, ya que los cereales destinados a los animales podrían mantener a los hombres.
La segunda posibilidad, un decrecimiento «impuesto», no es del todo irracional. La política y la justicia tienen que desempeñar, precisamente, el papel de «relevo» cuando la responsabilidad individual no es suficiente. Estamos todos de acuerdo en que incitar a no cometer más muertes no es bastante: tenemos que prohibir el asesinato. La ley puede obstaculizar determinadas libertades individuales que van contra el bien común. Así se estarían preservando, en realidad, las libertades esenciales.
La transición a fuentes de energía no fósiles es una responsabilidad institucional que concierne a los Gobiernos y tendrá lugar a largo plazo. Pero, a la vez, se ha producido una importante revolución: el uso de la energía solar. Su disminución exponencial de costes la ha convertido en la fuente de producción de electricidad más barata a nivel mundial (más que el petróleo, el gas, el carbón o la energía nuclear).

Los «pequeños gestos» cotidianos para mejorar un poco las cosas son de sobra conocidos:
— Menos desplazamientos motorizados.
— Menos compras en sitios poco prácticos o responsables, favoreciendo los comercios de proximidad y las importaciones nacionales.
— Menos compras en grandes superficies.
— Menos productos transformados.
— Elegir productos locales.
— Menos carne.
— Más «bio» para las clases medias.
— Menos calefacción y aire acondicionado.
— Ahorro de agua.
— Menos uso de productos químicos.
— Menos residuos.
— Boicot a los embalajes de plástico.
— Más separación de residuos.
— Más trueque.
— Más recursos compartidos.
— Menos renovación de objetos técnicos.
— Comprar de ocasión.
— Elegir la reparación antes que el cambio.
— Boicot a las empresas con prácticas sociales violentas.
— Respetar los hábitos animales.

Desde un punto de vista político, hay numerosas medidas urgentes que son «evidentes»:
— Incitación al decrecimiento de las formas de producción industrial mediante una definición de la fiscalidad fundada en el impacto ambiental (penalización radical de los embalajes contaminantes, de la utilización de las energías fósiles cuando haya otras alternativas, etc.).
— Información regular y sistemática a los ciudadanos mediante los canales públicos (televisión, periódicos, radio) de la evolución de los datos locales y globales relativos a la Tierra (emisiones de CO2, temperaturas, hectáreas de bosques perdidos, deshielos, contaminación del aire, etc.).
— Revisión del modelo agrícola para favorecer las explotaciones razonables —sin pesticidas— en el respeto a los hombres y al suelo (biología frente a química).
— Relocalización de la economía comunitaria y desarrollo de transportes públicos frente a los vehículos particulares.
— Aplicación y refuerzo de leyes para abandonar los hidrocarburos.
— Lucha real contra la evasión fiscal e imposición a los ingresos del capital para financiar las directrices ecológicas.
— Defensa de los auténticos «servicios públicos» dedicados al bien común.
— Abandono de una «economía de gestión» en beneficio de una «política de acogida» (sobre todo en los hospitales, en los alojamientos para personas mayores dependientes —la enfermedad es hoy por hoy el centro de un sistema de salud deshumanizado— y en los sistemas educativos).
— Prohibición legal de comportamientos irresponsables de mutilación de la naturaleza y la vida.
— Puesta en marcha de una política económica solidaria con una participación real de los ricos.
— Obligación de trazabilidad en los productos industriales y transformados.
— Freno a la urbanización galopante y requisa de los pisos no habitados de larga duración.
— Abandono de la política «natalista», globalmente insostenible.
— Enseñanza en profundidad de la crisis ecológica y las soluciones posibles en la escuela primaria.

Una cosa sí es cierta: es imposible continuar con la trayectoria actual. Queramos o no, es imposible que dure. La inquietud que he esbozado es también una oportunidad sin precedentes. Forzados por las circunstancias, nos tenemos que reinventar del todo. No se trata de prolongar un poco más la agonía —mediante cualquier dominio tecnológico— o de encontrar subterfugios para disfrutar una última vez de nuestra arrogancia depredadora; el esfuerzo no merece la pena. Pero puede que haya una oportunidad única en el plano social, político, económico, estético…, todo puede entrar en el plato. Un jubiloso vértigo de posibilidades se presenta en el primer plano de la catástrofe.

—————

7C440B59-E27E-4D63-916E-9982EB2F8AEF
I still expected something more powerful from an astrophysicist. The intention is good, but a (free) blog would have been enough because, as he says so well, I quote: «I don’t know if it was necessary to write this text. Finally it doesn’t say anything very original. It even contributes a little to pollution by its own existence. » I confirm it, because telling us that «let’s make less shopping sites with little responsible practices that kill local businesses and often escape national taxes» (Does Amazon feel it was the goal?) Or not using the car, should have abstained So I advise you to ignore this, by the way how you want to make us vegan …

The UN estimates that if we do not change behavior radically in the next two years, we will face a «direct existential threat.» They are very hard words. The ecosystem of the «Planet Earth» is not linear, there are a certain number of stages; Once we get to the next one, not even a radical asceticism will be an option to reverse the long-term trend and the damage will be, in essence, irreversible. The UN also emphasizes that the current objectives – some of which have not even been achieved – are dramatically insufficient.
In the last fifty years, the concentration of CO2 in the air has not only increased, but has accelerated. Its current level is unparalleled according to the variations observed in the last eight hundred thousand years.
The permafrost thaw releases methane, which produces a much more drastic climate warming than that produced by CO2.
In parallel, the size of the «plastic ocean» in the Pacific reaches three times that of metropolitan France, and the latest published study estimates that the mass of that one million six hundred thousand square kilometers of garbage (more than three times the surface of Spanish territory ) grows exponentially. It is believed that plastic in the oceans kills one million birds and one hundred thousand marine mammals every year.

The first axis of action is the most essential, simple and imperative, even the most useful: reduce consumption. The exponential growth in the use of resources is not sustainable forever in a finite world.
On the other hand, vegetarian food is also beneficial for humans. The reduction in meat consumption means, on an individual level, a decrease in cardiovascular diseases, diabetes and various cancers. If the human being opted for a plant-based diet, the mortality rate would be reduced between 6 and 10%. In addition, if we did not feed ourselves with meat, more people could be fed on a global scale, since cereals destined for animals could support men.
The second possibility, a «tax» decrease, is not entirely irrational. Politics and justice have to play precisely the role of «relief» when individual responsibility is not enough. We all agree that inciting not to commit more deaths is not enough: we have to ban murder. The law can hamper certain individual freedoms that go against the common good. In this way, essential freedoms would be preserved.
The transition to non-fossil energy sources is an institutional responsibility that concerns governments and will take place in the long term. But, at the same time, there has been an important revolution: the use of solar energy. Its exponential cost reduction has made it the cheapest source of electricity production worldwide (more than oil, gas, coal or nuclear energy).

From a political point of view, there are numerous urgent measures that are «obvious»:
– Incitement to the decrease of the forms of industrial production by means of a definition of the taxation based on the environmental impact (radical penalty of the polluting packages, of the use of the fossil energies when there are other alternatives, etc.).
– Regular and systematic information to citizens through public channels (television, newspapers, radio) of the evolution of local and global data related to the Earth (CO2 emissions, temperatures, hectares of lost forests, thaws, air pollution, etc.).
– Review of the agricultural model to favor reasonable farms – without pesticides – in respect for men and the soil (biology versus chemistry).
– Relocation of the community economy and development of public transport against private vehicles.
– Application and reinforcement of laws to abandon hydrocarbons.
– Real fight against tax evasion and taxation of capital income to finance ecological guidelines.
– Defense of the authentic «public services» dedicated to the common good.
– Abandonment of a «management economy» for the benefit of a «reception policy» (especially in hospitals, in accommodation for dependent elderly people – the disease is today the center of a dehumanized health system) and in educational systems).
– Legal prohibition of irresponsible behaviors of mutilation of nature and life.
– Implementation of a solidarity economic policy with a real participation of the rich.
– Traceability obligation in industrial and processed products.
– Brake on galloping urbanization and requisition of long-lived uninhabited apartments.
– Abandonment of the «natalist» policy, globally unsustainable.
– In-depth teaching of the ecological crisis and the possible solutions in primary school.

One thing is certain: it is impossible to continue with the current trajectory. Whether we want it or not, it is impossible to last. The concern I have outlined is also an unprecedented opportunity. Forced by circumstances, we have to reinvent ourselves completely. It is not about prolonging the agony a little longer – through any technological domain – or finding subterfuges to enjoy our predatory arrogance one last time; The effort is not worth it. But there may be a unique opportunity on the social, political, economic, aesthetic level … everything can enter the plate. A joyful vertigo of possibilities appears in the foreground of the catastrophe.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.