El Mundo Que Nos Dejáis: La Rebelión De Los Más Jóvenes Frente A La Emergencia Climática Y Ambiental — Lucas Barrero / The World You Let Us: The Rebellion of the Younger in the Face of Climate and Environmental Emergency by Lucas Barrero (spanish book edition)

Uno de los muchos breves libros publicados aprovechando el negocio del cambio climático, sin aportar gran cosa.
El cambio climático no es una cosa nueva, se sabe de su existencia y de sus consecuencias desde mediados del siglo pasado. Mientras tanto, la acción política se ha basado en acuerdos insuficientes que en ningún caso se han llegado a cumplir. Los Estados se han escudado en que se trataba de compromisos no vinculantes de reducciones voluntarias, que en muchos casos ni ellos mismos se creían. Las grandes empresas han continuado con la extracción de combustibles fósiles, cada año más y más. Las emisiones de gases de efecto invernadero no paran de crecer y, consiguientemente, la concentración de CO2 en la atmósfera cada vez se aleja más del límite seguro que marca la ciencia.
Durante todo este tiempo se ha responsabilizado a la sociedad de las consecuencias que el cambio climático ha producido. Se la ha criminalizado y se ha puesto el foco de la acción climática sobre ella. Sin embargo, vivimos dentro de un sistema donde la mayoría de nuestros actos escapan de nuestro control y es el propio sistema el que se sostiene bajo la lógica del agotamiento de los recursos naturales.

Nos enfrentamos no solo a una crisis medioambiental sino social, económica… en definitiva, sistémica. Y no hay duda de que los causantes de esta catástrofe somos nosotros: desde que comenzó la industrialización, hemos adoptado un modelo de desarrollo que se sostiene sobre un crecimiento infinito dentro de un planeta con límites naturales.
En definitiva, cuando hablamos de emergencia climática y crisis medioambiental, no debemos olvidar el resto de los ámbitos de nuestra vida que también están en serio peligro. La crisis que afrontamos en la actualidad es sistémica. En este sentido, el colapso medioambiental no es sino otro síntoma de lo que ha sido en los últimos siglos la lógica de crecimiento sin límites en la que se ha sustentado el sistema. En un contexto de agotamiento de recursos, resurgen políticas seudoautoritarias que buscan alargar un sistema que perpetúa la riqueza de unos pocos a costa del futuro de gran parte de la sociedad. Frente a esto, la sociedad, cada vez más polarizada y dividida, tiene la responsabilidad de organizarse y defender su futuro. Lo que tenemos por delante es, como se ha resaltado, una verdadera emergencia. Lo que pase en las futuras décadas condicionará en gran parte el futuro de nuestra generación y, posiblemente, de nuestra especie.
Vivimos en un mundo de locos donde la empresa más contaminante del mundo, la petrolera saudí Aramco, es a su vez la más rentable según datos de Bloomberg. La mala noticia es que, hasta ahora, estamos perdiendo esta guerra por nuestro futuro. Las grandes corporaciones de combustibles fósiles, mineras, automovilísticas, tecnológicas… han ganado hasta ahora la mayoría de las batallas. Sus técnicas de negacionismo han conseguido que la ciencia todos estos años se haya concentrado en defenderse con argumentos científicos frente al discurso de personas que difícilmente veían más allá de sus cuentas corrientes. Han conseguido sembrar la duda sobre investigaciones solventes y claras y que esta duda cale en una parte de la sociedad. Han logrado desviar del foco mediático el verdadero debate de la transición energética durante años. Y lo más grave, han comprado a una clase política (que por definición debería luchar por el interés del pueblo) que ha sido incapaz de frenar esta catástrofe, y a la que le ha faltado ambición y compromiso con la sociedad. Frente a esto, los movimientos ecologistas han sido sistemáticamente silenciados y difamados.
Afectarán de forma directa a la salud y el bienestar de los ciudadanos españoles. Las altas temperaturas están directamente asociadas con un aumento de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares o respiratorias, como hemos comentado, pero también con las muertes relacionadas con enfermedades mentales. En los próximos años, necesitaremos cambiar nuestros hábitos y nuestra forma de vida de forma radical si queremos adaptarnos a estos cambios.

En definitiva, si no podemos cambiar las reglas del mundo siguiendo las reglas, será necesario romper las reglas. Necesitamos urgentemente un cambio de paradigma que contemple un sistema respetuoso con los límites naturales de nuestro planeta. Hasta ahora, lo único que el desarrollo ha mantenido inalterable ha sido el sustento del propio crecimiento a costa de los recursos y la salud de nuestro planeta. Esto nos ha llevado a la situación de emergencia en la que nos hallamos. Así las cosas, cualquier solución fácil que nos intenten vender y que no contemple la premisa de que vivimos en un planeta de recursos limitados será inviable y supone una pérdida de tiempo. Frente a esto, tenemos por delante el gran reto de construir entre todos un sistema más solidario, una economía que realmente beneficie a la sociedad y contemple una relación del ser humano con la naturaleza más allá de la extracción y el consumo de bienes sin límite. Tenemos el gran reto de conseguir un futuro mejor para todos.
La cuenta atrás ha comenzado. En los próximos años asistiremos a una batalla campal entre dos bandos irreconciliables: por una parte, un sistema caduco controlado por las élites económicas y políticas mundiales que pone en riesgo la vida en el planeta tal y como la conocemos y, por la otra, una sociedad cada vez más desigual, con peores condiciones de vida y que sufrirá con crudeza las consecuencias de la crisis climática y ambiental. En la actualidad, es la sociedad la que está perdiendo la batalla, y el surgimiento de figuras políticas como Trump, Bolsonaro y Salvini no es sino el reflejo de la crudeza del futuro al que nos acercamos cada vez más. Vivimos, pues, tiempos difíciles. Pero son, a la vez, tiempos esperanzadores: se cierne sobre nosotros una gran amenaza para nuestra existencia que, sin embargo, podemos transformar en una oportunidad para crear un futuro mejor para todos.

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One of the many brief books published taking advantage of the business of climate change, without contributing much.
Climate change is not a new thing, it is known of its existence and its consequences since the middle of the last century. Meanwhile, political action has been based on insufficient agreements that have never been fulfilled. States have shielded that they were non-binding commitments of voluntary reductions, which in many cases were not even believed. Large companies have continued to extract fossil fuels, more and more every year. Greenhouse gas emissions do not stop growing and, consequently, the concentration of CO2 in the atmosphere is increasingly moving beyond the safe limit that science marks.
Throughout this time, society has been held responsible for the consequences that climate change has produced. It has been criminalized and the focus of climate action on it has been put. However, we live within a system where most of our acts escape our control and it is the system itself that is held under the logic of the depletion of natural resources.

We face not only an environmental crisis but a social, economic … in short, systemic. And there is no doubt that we are the cause of this catastrophe: since industrialization began, we have adopted a development model that is based on infinite growth within a planet with natural limits.
In short, when we talk about a climate emergency and environmental crisis, we must not forget the rest of the areas of our lives that are also in serious danger. The crisis we face today is systemic. In this sense, the environmental collapse is but another symptom of what has been in recent centuries the logic of unlimited growth on which the system has been sustained. In a context of resource depletion, pseudo-authoritarian policies resurface that seek to extend a system that perpetuates the wealth of a few at the expense of the future of much of society. Faced with this, society, increasingly polarized and divided, has the responsibility of organizing and defending its future. What lies ahead is, as noted, a true emergency. What happens in future decades will largely condition the future of our generation and possibly our species.
We live in a crazy world where the world’s most polluting company, Saudi oil company Aramco, is in turn the most profitable according to Bloomberg data. The bad news is that, so far, we are losing this war for our future. Large corporations of fossil, mining, automobile, technological fuels … have won so far most battles. His denial techniques have achieved that science all these years has concentrated on defending itself with scientific arguments against the discourse of people who hardly saw beyond their current accounts. They have managed to sow the doubt about solvent and clear research and that this doubt is a part of society. They have managed to divert the true debate of the energy transition for years from the media focus. And most seriously, they have bought from a political class (which by definition should fight for the interest of the people) that has been unable to stop this catastrophe, and which has lacked ambition and commitment to society. Faced with this, environmental movements have been systematically silenced and defamed.
They will directly affect the health and well-being of Spanish citizens. High temperatures are directly associated with an increase in mortality from cardiovascular or respiratory diseases, as we have commented, but also with deaths related to mental illness. In the coming years, we will need to change our habits and our way of life radically if we want to adapt to these changes.

In short, if we cannot change the rules of the world following the rules, it will be necessary to break the rules. We urgently need a paradigm shift that contemplates a system that respects the natural limits of our planet. Until now, the only thing that development has kept unchanged has been the sustenance of our own growth at the expense of the resources and health of our planet. This has led us to the emergency situation in which we find ourselves. So, any easy solution that we try to sell and that does not contemplate the premise that we live on a planet of limited resources will be unfeasible and is a waste of time. Faced with this, we face the great challenge of building a more supportive system among all, an economy that really benefits society and contemplates a relationship of human beings with nature beyond the extraction and consumption of unlimited goods. We have the great challenge of achieving a better future for all.
The countdown has begun. In the coming years we will attend a pitched battle between two irreconcilable sides: on the one hand, an outdated system controlled by global economic and political elites that puts life on the planet at risk as we know it and, on the other, a increasingly unequal society, with worse living conditions and will suffer with crudeness the consequences of the climate and environmental crisis. At present, it is society that is losing the battle, and the emergence of political figures such as Trump, Bolsonaro and Salvini is nothing but the reflection of the crudeness of the future we are getting closer to. We live in difficult times. But they are, at the same time, hopeful times: a great threat to our existence looms over us, which, however, we can transform into an opportunity to create a better future for all.

3 pensamientos en “El Mundo Que Nos Dejáis: La Rebelión De Los Más Jóvenes Frente A La Emergencia Climática Y Ambiental — Lucas Barrero / The World You Let Us: The Rebellion of the Younger in the Face of Climate and Environmental Emergency by Lucas Barrero (spanish book edition)

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