Sexo Y Amor En Tiempo De Crisis: Lo Que Debes Saber Antes De Cumplir Los 40 — Lydia Cacho / Sex and Love in Times of Crisis: Everything you should know before turning 40 by Lydia Cacho

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Lydia Cacho, hizo un excelente trabajo con este libro. Nos ofrece mucha información actualizada relacionada con las hormonas, las emociones y el punto de vista cultural cuando las mujeres y los hombres son mayores.
Excelente, y pienso que se debería utilizar como libro de texto para ayudar a muchos de los millones de personas que desconocen estos procesos tan determinantes en la evolución de nuestra existencia.
El amor es un eje en la vida humana; desde que nacemos hasta que morimos, nuestras vidas son significativas en la medida en que damos y recibimos afecto. Justo en la edad madura la mayoría de las personas nos replanteamos las formas de amar, de convivir y de compartir el deseo…

La medicina tiene una deuda monumental con la sociedad, pues está preparada para prevenir y sanar y, sin embargo, se dedica la mayor parte del tiempo a curar o experimentar. ¿Cómo entender la diferencia? Primero, tenemos que conocer la historia de la medicina.
Si el secreto de nuestra salud está en la ciencia —más concretamente, en la biomedicina—, tenemos que preguntarnos, entre otras cosas, por qué demonios la ciencia decidió llevar la ginecología sólo hacia el control de la reproducción, y cómo ha discriminado a los hombres durante siglos ya que la andrología, el equivalente de la ginecología, es una especialidad apenas desde finales del siglo XX.
La menopausia tratada como una enfermedad por la industria médica y farmacéutica no es algo nuevo. En el manual farmacéutico de 1899 de la empresa alemana Merck aparece la receta de Ovariin, unas píldoras o chochos (gránulos) con sabor a vainilla vendidas como producto 100% natural. Se prescribía para los malestares de la “climatérica” o la menopausia. Se fabricaba con ovarios de vaca pulverizados y se recomendaba una dosis de entre ocho y 24 gránulos al día. Las hormonas esteroides de la vaca pudieron resistir los procesos químicos, pero para que tuvieran un efecto real en las mujeres, éstas deberían haber ingerido toneladas de Ovariin, sin tomar en cuenta el peligro de los efectos cancerígenos de las hormonas vacunas en las mujeres.

En casi todas las culturas, las sanadoras y los sanadores tradicionales han utilizado órganos sexuales de animales como afrodisiacos, aunque no necesariamente sepan que, por ejemplo, las gónadas de los toros que se comen en México o las de simio que se degustan en diversos países africanos contienen una alta carga hormonal. La medicina tradicional, como la convencional moderna, ha reproducido esta fascinación por los órganos sexuales masculinos y su relación con la hombría, la potencia, el enamoramiento y la fuerza vital, pero difícilmente los ha vinculado a la salud.
La menopausia y la andropausia son como la paz: no se llega a ellas así nomás. Son un camino que recorremos al entrar en la edad madura. Ese camino puede convertirse en seis años de andar sobre carbones ardientes o en un paseo, una aventura hacia la montaña de la sabiduría. Para elegir hace falta conocer, reconocernos individualmente, y sólo entonces podremos decidir. Entre las mujeres que han vivido la menopausia como una experiencia dura que les arrebató temporalmente su bienestar encontramos una explicación muy detallada de los malestares. Casi parecería que se ven en la necesidad de reivindicar su derecho a que se entienda que no es su “cabecita loca»…
El orgasmo en hombres y mujeres, en términos fisiológicos, es exactamente igual. El placer se produce gracias a las contracciones rítmicas de los músculos isquicavernosos y bulbocavernosos. Las mujeres tienen esos músculos en el interior y en el anillo que abre la vagina, es decir, un buen orgasmo femenino puede ser tan expansivo como el choque de dos olas en el mar; además, claro, está el orgasmo clitórico (el clítoris, con sus 8 000 terminaciones nerviosas, es el responsable de que muchas mujeres disfruten el multiorgasmo). En el hombre estos músculos están en la base del pene. En términos científicos, el orgasmo es un conjunto de reacciones nerviosas, musculares y hormonales en cadena.
Según el estudio de Chicago, tres cuartas partes de los hombres siempre tienen orgasmos durante el coito, mientras sólo una de cada tres mujeres lo experimenta.
El orgasmo masculino tiene como función primordial facilitar la eyaculación, es decir, expulsar el semen. Sin embargo, el orgasmo masculino también ayuda a vincularse a la persona con la que se tiene coito, a quedarse quieto un rato y recargar espermas para después seguir. El orgasmo es placer, es vinculación emocional y es reacción fisiológica. La duración del orgasmo depende, fisiológicamente, de la cantidad de contracciones, que es directamente proporcional a la cantidad de semen que debe ser expulsado. Los hombres con más potencia seminal tienen entre diez y doce contracciones, cada una de las cuales puede durar hasta un segundo. Del líquido eyaculado, 90% proviene de una glándula llamada próstata.
El orgasmo femenino no tiene más finalidad que dar placer a la mujer. Aunque algunas gineco-obstetras aseguran que cuando una mujer tiene un orgasmo tiene más probabilidades de quedar embarazada, la suya sigue siendo una observación más empírica que científica.
En el caso de las mujeres está también el punto A, al cual se llega a través de la penetración anal masajeando justamente la pared retrógrada del punto G. El orgasmo anal femenino puede ser tan intenso o más que el vaginal, siempre y cuando la mujer lo desee y esté perfectamente lubricada.
Todas las y los grandes expertos en salud sexual aseguran que mantener la capacidad orgásmica es vital para la salud prostática del hombre. Para la salud sexual de las mujeres y como parte de una vida saludable, según el doctor Colgan y la doctora Kaplan, es recomendado tener orgasmos cotidianamente. Esto no necesariamente implica tener pareja: la masturbación es muy benéfica tanto para ellos como para ellas.

Toda esta crisis entre valores y deseos, convicciones e ilusiones despierta cuando llegamos a la edad madura. Hay quienes deciden aprovechar la crisis para evolucionar y quienes se apertrechan en lo que consideran un lugar seguro para sus miedos y vuelven a las costumbres añejas. Casi siempre, quienes toman este último camino terminan rompiendo relaciones amorosas importantes con un comportamiento caótico muy similar al de la rebelión adolescente.

No es nada fácil ser hombre en este siglo, y menos cuando algunos de ellos no han descubierto la necesidad de rebelarse contra los modelos preestablecidos (como lo hemos hecho colectivamente millones de mujeres), frente al sexismo con que se les trata y que ellos mismos reproducen sin detenerse a cuestionarlo. No, no leyó mal: no estoy hablando de sexismo de hombres hacia mujeres, sino de la sociedad hacia los hombres. Sexismo en el mundo educativo: la exigencia de ser deportista para demostrar la hombría. Sexismo en el mundo emocional: los padres dejan muy pronto de acariciar y besar a sus hijos varones mientras a las niñas las tratan con cariño.

El colesterol tiene mala fama porque, en exceso, endurece las arterias y ciertamente contribuye a las enfermedades coronarias, pero su lado bueno es que cuando está equilibrado en el organismo se asegura de mantener la fortaleza de las membranas celulares que nos mantienen con vida. Es un colaborador en la producción de hormonas sexuales y vitamina D3. El colesterol aumenta cada diez años en el organismo, y nunca debe estar demasiado alto ni demasiado bajo. Sube naturalmente en las mujeres embarazadas; en personas desnutridas por hambruna; mientras crecemos, y cuando sufrimos una herida y el organismo necesita proteger sus nuevas células.

La menopausia, pues, está lejos de ser la etapa de la locura de las mujeres, de la muerte reproductiva, de la decadencia del cuerpo femenino, que pierde su utilidad social al no poder hacer germinar la semilla masculina. Es en realidad la segunda vuelta de la revolución intelectual y sexual de las mujeres, en que los tabúes se colapsan y las mujeres demuestran lo que la ciencia ya nos había dicho —y muchos médicos puritanos negaban sistemáticamente—, que la libido de las mujeres se mantiene viva durante muchos más años incluso que la masculina, y que con un buen equilibrio hormonal la mujer puede tener un orgasmo hasta el último día de su vida.
El cuerpo humano no es máquina, es un organismo vivo genial, con gran capacidad de autocuración, con alarmas inteligentes que nos avisan cuando algo falla; somos iguales y a la vez diferentes. Tenemos órganos vitales, como el hígado y los riñones, capaces de regenerarse y sanar; además, el páncreas, las glándulas endocrinas y exocrinas, y cualquier otro órgano, como el útero, llevan a cabo sus propias funciones fisiológicas. Por eso a un organismo vivo que funciona a través de reacciones químicas, energías, emociones y percepciones hay que tratarlo de acuerdo con sus posibilidades de sanación integral, y no de su posibilidad de enfermar en un área específica. Diríamos que la conservación o potenciación de la salud (holismo) debe anteponerse al tradicional enfoque de curación y enfermedad genérica, de extracción de órganos como opción primera (reduccionismo).

Síntomas de hipertiroidismo:
Nerviosismo e irritabilidad
Cambios de humor
Fatiga o debilidad muscular
Intolerancia al calor
Insomnio o sueño intermitente
Temblor y sudoración en las manos
Latidos cardiacos rápidos o irregulares
Movimientos intestinales frecuentes o diarrea
Pérdida de peso repentina o rápida
Bocio (tiroides agrandada que puede causar que el cuello parezca hinchado)

Síntomas de hipotiroidismo:
Heces duras o estreñimiento
Aumento de sensibilidad al frío
Fatiga o sentirse lento
Periodos menstruales abundantes o irregulares
Dolor muscular o articular
Palidez o piel reseca
Tristeza o depresión
Cabello o uñas quebradizas y débiles
Debilidad
Aumento de peso
Síntomas tardíos, si se deja sin tratamiento:
Disminución del sentido del gusto y el olfato
Ronquera persistente
Hinchazón de la cara, las manos y los pies
Discurso lento
Engrosamiento de la piel
Adelgazamiento de las cejas

En realidad, toda intervención estética depende del mercadeo y se realiza para ganar dinero, aunque está claro que la falta de ética puede convertirse en un desastre para la o el paciente incauto.
Hay toda una generación de hombres y mujeres de entre dieciocho y veinticinco años que revelan desprecio e incluso asco al vello púbico y se quieren deshacer de él tan pronto sea posible. Dentro de esta corriente pro pornográfica, en que el sexo queda al descubierto de manera masiva por internet, las actrices porno, así como los actores de porno gay, popularizaron el blanqueamiento anal, porque, claro, una vez que el pelo había desaparecido la gente descubrió que la piel de sus genitales y alrededor del ano es notablemente más oscura. De inmediato, médicos y farmacéuticas se dieron a la tarea de fomentar una nueva demanda y convirtieron un extraño procedimiento en una necesidad estética para millones de mujeres y hombres gays: el blanqueamiento anal. Los procedimientos de principios de la década de 2000 se llevaban a cabo en clínicas estéticas, con productos químicos que quemaban a una de cada diez pacientes y con aparatos de criocirugía que dejaron a cientos de usuarias con muchas cicatrices y nada de blanqueamiento. Hoy en día el blanqueamiento anal y genital se lleva a cabo en la comodidad del hogar, es paulatino y medianamente efectivo; aunque es difícil conseguir estadísticas al respecto. No entiendo el motivo de estas prácticas.

Para los aztecas, como para los otros pueblos mesoamericanos, el amor erótico se fundamentaba en una cosmovisión dual de lo femenino y lo masculino como energías y fuerzas de igual dignidad. El placer erótico era considerado un bien preciado y requisito indispensable para una buena relación de la pareja conyugal. El sexo y el amor, según Quezada y otros investigadores, se vinculaban al funcionamiento del cosmos. De ahí tal vez que la violación estuviese penada con la muerte. El adulterio era mal visto, no por razones morales como en el caso del cristianismo, sino porque rompía con el equilibrio del cosmos.

Sin duda, las parejas maduras le otorgan mayor importancia a la lealtad de su cónyuge que a la mera fidelidad sexual. Todo parece indicar que frente a los nuevos discursos amorosos no queda más que detenerse a revisar la salud del cuerpo y del alma, reexaminar los paradigmas de lo que para cada quien significa ser hombre o ser mujer, y decir en voz alta cuáles son las nuevas prioridades del amor tierno, del amor erótico o del acuerdo amoroso para cada quien. Porque me parece que a lo que tanta gente le teme no es al tedio de una relación sólida y madura, sino a la vejez en todas sus formas: la del cuerpo expresada en la sexualidad, la del espíritu reflejada en el cuerpo remasterizado estéticamente, y al envejecimiento de las emociones, que a falta de nutrientes parecen perder su ímpetu vital y mueren de inanición.
El experto en parejas Rafael Manrique lo escribe a su manera: “Como he dicho, la fidelidad se refiere a un contrato de relación (con acuerdos y pactos específicos), no a una conducta sexual. Cualquier acuerdo es válido si está hecho en libertad y con reflexión. Con el tiempo, el contrato ha de hacerse más variado y flexible. Sin embargo, suele ocurrir al revés: con el tiempo se hace más pobre, vulgar y esclerotizado”.

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Lydia Cacho, did an excellent job with this book. She offers us a lot updated information related with hormones, emotions and cultural point of view when women and men are older.
Excellent, and I think it should be used as a textbook to help many of the millions of people who are unaware of these crucial processes in the evolution of our existence.
Love is an axis in human life; from birth to death, our lives are meaningful as we give and receive affection. Just in the mature age most people rethink the ways of loving, living together and sharing desire …

Medicine has a monumental debt to society, as it is prepared to prevent and heal and, nevertheless, most of the time is spent healing or experiencing. How to understand the difference? First, we have to know the history of medicine.
If the secret of our health is in science – more specifically, in biomedicine – we have to ask ourselves, among other things, why the hell science decided to take gynecology only towards the control of reproduction, and how it has discriminated against men for centuries since andrology, the equivalent of gynecology, has been a specialty only since the end of the 20th century.
Menopause treated as a disease by the medical and pharmaceutical industry is not something new. In the 1899 pharmaceutical manual of the German company Merck appears the recipe for Ovariin, some pills or granules with vanilla flavor sold as 100% natural product. It was prescribed for the discomfort of «climacteric» or menopause. It was manufactured with powdered cow ovaries and a dose of between eight and 24 granules per day was recommended. Cow’s steroid hormones could resist chemical processes, but for them to have a real effect on women, they should have ingested tons of Ovariin, without taking into account the danger of the carcinogenic effects of vaccine hormones in women.

In almost all cultures, healers and traditional healers have used sexual organs of animals such as aphrodisiacs, although they do not necessarily know that, for example, the gonads of bulls that are eaten in Mexico or those of apes that are tasted in various countries Africans contain a high hormonal load. Traditional medicine, like modern conventional medicine, has reproduced this fascination with male sexual organs and their relationship with manhood, potency, falling in love and life force, but it has hardly linked them to health.
Menopause and andropause are like peace: you don’t reach them just like that. They are a path we travel when entering the mature age. That road can become six years of walking on burning coals or on a walk, an adventure towards the mountain of wisdom. To choose it is necessary to know, recognize each other individually, and only then can we decide. Among women who have lived through menopause as a hard experience that temporarily took away their well-being, we found a very detailed explanation of the discomforts. It would almost seem that they are in need of claiming their right to be understood as not being their «crazy little head» …
Orgasm in men and women, in physiological terms, is exactly the same. Pleasure is produced thanks to the rhythmic contractions of the ischicavernosus and bulbocavernosus muscles. Women have those muscles inside and in the ring that opens the vagina, that is, a good female orgasm can be as expansive as the collision of two waves in the sea; In addition, of course, there is the clitoral orgasm (the clitoris, with its 8,000 nerve endings, is responsible for many women enjoying multiorgasm). In man these muscles are at the base of the penis. In scientific terms, orgasm is a set of nervous, muscular and hormonal chain reactions.
According to the Chicago study, three quarters of men always have orgasms during intercourse, while only one in three women experiences it.
The male orgasm has the primary function of facilitating ejaculation, that is, expelling semen. However, male orgasm also helps to link the person with whom you have intercourse, to sit still for a while and recharge sperm and then continue. Orgasm is pleasure, it is emotional bonding and it is a physiological reaction. The duration of orgasm depends, physiologically, on the amount of contractions, which is directly proportional to the amount of semen that must be expelled. Men with more seminal power have between ten and twelve contractions, each of which can last up to a second. Of the ejaculated fluid, 90% comes from a gland called the prostate.
Female orgasm has no other purpose than to give pleasure to women. Although some gyneco-obstetricians say that when a woman has an orgasm, she is more likely to get pregnant, hers is still more empirical than scientific.
In the case of women there is also point A, which is reached through anal penetration by massaging precisely the retrograde wall of point G. The female anal orgasm can be as intense or more than the vaginal, as long as the woman You want it and it is perfectly lubricated.
All the great experts in sexual health ensure that maintaining orgasmic capacity is vital for the prostate health of man. For the sexual health of women and as part of a healthy life, according to Dr. Colgan and Dr. Kaplan, it is recommended to have orgasms every day. This does not necessarily imply having a partner: masturbation is very beneficial for both them and them.

All this crisis between values and desires, convictions and illusions awakens when we reach the mature age. There are those who decide to take advantage of the crisis to evolve and those who open up in what they consider a safe place for their fears and return to old customs. Almost always, those who take this last path end up breaking important love relationships with a chaotic behavior very similar to that of teenage rebellion.

It is not easy being a man in this century, and less when some of them have not discovered the need to rebel against the pre-established models (as we have collectively done millions of women), against the sexism with which they are treated and that they themselves They reproduce without stopping to question it. No, he did not read badly: I am not talking about sexism of men towards women, but about society towards men. Sexism in the educational world: the requirement to be an athlete to demonstrate manhood. Sexism in the emotional world: parents soon stop caressing and kissing their boys while girls treat them with love.

Cholesterol has a bad reputation because, in excess, it hardens the arteries and certainly contributes to coronary heart disease, but its good side is that when it is balanced in the body it ensures that the strength of the cell membranes that keep us alive is maintained. It is a collaborator in the production of sex hormones and vitamin D3. Cholesterol increases every ten years in the body, and should never be too high or too low. It rises naturally in pregnant women; in people malnourished by famine; as we grow, and when we suffer a wound and the body needs to protect its new cells.

Menopause, then, is far from being the stage of women’s madness, of reproductive death, of the decline of the female body, which loses its social utility by not being able to germinate the male seed. It is actually the second round of women’s intellectual and sexual revolution, in which taboos collapse and women demonstrate what science had already told us – and many Puritan doctors systematically denied – that women’s libido it keeps alive for many more years even than the male, and that with a good hormonal balance the woman can have an orgasm until the last day of her life.
The human body is not a machine, it is a great living organism, with great capacity for self-healing, with intelligent alarms that warn us when something fails; We are equal and at the same time different. We have vital organs, such as the liver and kidneys, capable of regenerating and healing; In addition, the pancreas, endocrine and exocrine glands, and any other organ, such as the uterus, carry out their own physiological functions. That is why a living organism that works through chemical reactions, energies, emotions and perceptions must be treated according to its possibilities of integral healing, and not of its possibility of getting sick in a specific area. We would say that the conservation or enhancement of health (holism) must take precedence over the traditional approach to healing and generic disease, of organ extraction as the first option (reductionism).

Symptoms of hyperthyroidism:
Nervousness and irritability
Humor changes
Fatigue or muscle weakness
Heat intolerance
Insomnia or intermittent sleep
Trembling and sweating in the hands
Fast or irregular heartbeat
Frequent bowel movements or diarrhea
Sudden or rapid weight loss
Goiter (enlarged thyroid that can cause the neck to look swollen)

Symptoms of hypothyroidism:
Hard stools or constipation
Increased sensitivity to cold
Fatigue or feeling slow
Abundant or irregular menstrual periods
Muscle or joint pain
Paleness or dry skin
Sadness or depression
Brittle and weak hair or nails
Weakness
Weight gain
Late symptoms, if left untreated:
Decreased sense of taste and smell
Persistent hoarseness
Swelling of the face, hands and feet
Slow speech
Thickening of the skin
Thinning of the eyebrows

In reality, all aesthetic intervention depends on marketing and is done to earn money, although it is clear that the lack of ethics can become a disaster for the unsuspecting patient.
There is a whole generation of men and women between eighteen and twenty-five who reveal contempt and even disgust at pubic hair and want to get rid of it as soon as possible. Within this pro pornographic current, in which sex is discovered in a massive way on the internet, porn actresses, as well as gay porn actors, popularized anal whitening, because, of course, once the hair had disappeared people He discovered that the skin of his genitals and around the anus is noticeably darker. Immediately, doctors and pharmacists took on the task of fostering a new demand and turned a strange procedure into an aesthetic necessity for millions of gay men and women: anal whitening. The procedures of the early 2000s were carried out in aesthetic clinics, with chemicals that burned one in ten patients and with cryosurgery devices that left hundreds of users with many scars and no bleaching. Nowadays anal and genital whitening is carried out in the comfort of home, it is gradual and moderately effective; although it is difficult to get statistics about it. I do not understand the reason for these practices.

For the Aztecs, as for the other Mesoamerican peoples, erotic love was based on a dual worldview of the feminine and the masculine as energies and forces of equal dignity. Erotic pleasure was considered a precious asset and an indispensable requirement for a good relationship of the married couple. Sex and love, according to Quezada and other researchers, were linked to the functioning of the cosmos. Hence perhaps the rape was punishable by death. Adultery was frowned upon, not for moral reasons as in the case of Christianity, but because it broke the balance of the cosmos.

Undoubtedly, mature couples place greater importance on their spouse’s loyalty than mere sexual fidelity. Everything seems to indicate that in the face of new love speeches there is nothing more than stopping to review the health of the body and soul, reexamine the paradigms of what it means for each person to be a man or a woman, and say out loud what the new ones are priorities of tender love, erotic love or loving agreement for everyone. Because it seems to me that what so many people fear is not the tedium of a solid and mature relationship, but of old age in all its forms: that of the body expressed in sexuality, that of the spirit reflected in the aesthetically remastered body, and to the aging of emotions, which in the absence of nutrients seem to lose their vital momentum and die of starvation.
Couples expert Rafael Manrique writes in his own way: “As I said, fidelity refers to a relationship contract (with specific agreements and covenants), not to sexual behavior. Any agreement is valid if it is made in freedom and with reflection. Over time, the contract has to become more varied and flexible. However, it usually happens the other way around: over time it becomes poorer, vulgar and sclerotized».

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