Los Ratones De Dios — Luis Rendueles / God’s Mice by Luis Rendueles (spanish book edition)

Debo decir que me ha gustado bastante el libro que trata del robo del códice calixtino en la catedral de Santiago. Muy entretenido donde conoceremos de las pesquisas de la policia como Ana, jueces y el dean.

El Códice Calixtino es un manuscrito iluminado del siglo XII que está considerado como la primera guía de viajes del mundo y que sirve de referente a miles de peregrinos cuando hacen su camino de redención hacia Santiago de Compostela. «Iluminado» quiere decir que sus autores lo decoraron con oro, plata, bordes, letras capitulares o cualquier clase de ilustraciones. Los expertos creen que lo escribieron hasta tres pares de manos diferentes. El manuscrito mide casi treinta centímetros de largo y veintidós de ancho. Son 225 folios de pergamino que conservan la paginación original, escrita en números romanos. El Calixtino fue encuadernado entre 1964 y 1966 en la Biblioteca Nacional de Madrid para evitar su deterioro. Se hizo, según los expertos, en un volumen en piel imitando las técnicas mudéjares. Y se utilizó una costura española, con un hilo de grosor de cincuenta gramos sobre cuatro nervios de cáñamo.
Desde entonces, el Calixtinus se guardaba siempre en una sala acorazada de la catedral de Santiago.
El Calixtino está dividido en cinco partes. El tópico habla de que es la primera guía turística del Camino de Santiago, pero es mucho más que eso. Es toda una estratégica campaña de promoción del culto jacobeo, que sirvió para convertir a Compostela en la segunda capital del cristianismo, solo por detrás de Roma. Fue el instrumento de un fabuloso despliegue propagandístico orquestado por el audaz arzobispo Gelmírez, según apuntan algunos estudiosos, para convertir la catedral gallega en la diócesis más importante de España y competir incluso con el Vaticano. Gelmírez había estado allí y trató de imitar en su sede compostelana lo que había visto en Roma.
La cabeza que ideó el Códice fue la de un personaje extraordinario. Don Diego de Gelmírez era un inteligente estratega, con sagacidad y diplomacia sobradas para conseguir cada vez más poder sin indisponerse con el Papa, con otras iglesias del reino ni con sus monarcas correspondientes. El arzobispo de Santiago acuñaba moneda, administraba justicia, recaudaba las abundantes riquezas que dejaban los peregrinos. No se podía entender el «fenómeno jacobeo» ni la «dimensión del camino de peregrinación a Santiago de Compostela sin el Códice Calixtino». Así que las tres mujeres pusieron un precio «de partida» para la obra robada: el Calixtino valía, como mínimo siete millones de euros. Fueron muy prudentes. Otros expertos que lo valoraron después lo tasaron alrededor de los cien millones de euros.

Manolo Castiñeiras había robado tanto dinero que tuvo que guardarlo en varios sitios y tuvo que ponerlo por escrito para no olvidarse de ninguno de los escondites donde tenía los billetes y de cuánto dinero tenía en cada uno de ellos. El inspector jefe Tenorio leyó el otro papel, que tenía algunas tachaduras según Manolo iba incorporando más dinero robado:

•En maleta. 600.000 euros

•En ropero escritorio. 300.000

•En caja DVD. 180.000

•En carpeta verde ropero. 60.000

•En caja metálica escritorio. 60.000

•En bolso encima escritorio. 36.000

•En bolso depor pistola. 30.000

•En varios. 10.000

•En carpeta verde 2A 10.000

•Lanzada 200.000

•TOTAL: 1.546.000 euros

Los agentes localizan otro facsímil del Códice Calixtino en la habitación situada al final del pasillo. Y allí mismo, dentro de un bolso granate, también recuperan algo más de cuatro mil euros en billetes de quinientos, doscientos, cien, cincuenta, diez y cinco. Pero tampoco allí estaba el Códice. Se acaban los sitios para registrar.

Los agentes localizan otro facsímil del Códice Calixtino en la habitación situada al final del pasillo. Y allí mismo, dentro de un bolso granate, también recuperan algo más de cuatro mil euros en billetes de quinientos, doscientos, cien, cincuenta, diez y cinco. Pero tampoco allí estaba el Códice. Se acaban los sitios para registrar. Beato de Liébana.
Se trataba de otro códice, un manuscrito del siglo X que había sido robado por dos hombres encapuchados el 29 de septiembre de 1996 del Museo Diocesano de La Seu d’Urgell, en la provincia de Lleida. Era una de las obras más importantes del arte bibliográfico medieval, uno de los ocho códices sobre el Comentario al Apocalipsis de San Juan que el Beato de Liébana había escrito y que fue copiado por monjes cristianos del noroeste de la península ibérica.

Supe que existía el Códice Calixtino en el año 1982, cuando tuve que hacer una instalación eléctrica en el archivo de la catedral. Entonces lo vi encima de un cojín, hasta lo cogí y lo tuve en mis manos. Luego, no volví a verlo ya hasta el día que lo saqué.
Un informe de la Policía Nacional concluyó finalmente que Manolo tenía anotado un botín de 1.546.000 euros y en su casa se recuperaron 1.675.620,80. Es decir, había un desfase de casi ciento treinta mil euros más. En una de las anotaciones, Manolo Castiñeiras había registrado también que tenía doscientos cincuenta mil euros en el piso de su hijo, pero los agentes solo encontraron allí cuarenta y nueve mil euros. Faltan casi doscientos mil. Los investigadores concluyeron que «el análisis de las cuentas suscita dudas y sugiere la posibilidad de que pueda tener más dinero oculto». Todavía hoy, con el electricista penando en la cárcel, la inspectora Ana piensa que es bastante posible que ese hombre de pueblo, listo como una ardilla, tenga algo de dinero escondido esperándolo para cuando vuelva a las calles de Santiago.

Quiénes eran los ratones que se llevaban el queso del que les había hablado el deán, Castiñeiras no dejaba títere con cabeza: «En la catedral yo siempre vi que robaban dinero. Por poner un ejemplo: todos». Explicaba que uno de los trabajadores de la seo pasaba tres meses de vacaciones al año en La Manga del Mar Menor. Que otro iba mucho a Tenerife y que un tercero que vivía «en una casita pequeña», la tiró y se hizo «un edificio de cinco pisos, bajo y garaje». Añadía que también se robaban una buena parte de los donativos en especie que llegaban al templo: «Cuando venían las ofrendas en cestos o recipientes con plata, jamones o buenos vinos, cogían lo mejor y se lo llevaban». Según su relato, lo que quedaba de esos regalos se metía al templo por la puerta de la Sacristía, pero «ya habiendo vaciado parte del recipiente».
El electricista se presentaba casi como un hombre atormentado por conocer y callar la corrupción y los abusos durante años. Quería ser casi un justiciero: «Llevaba tiempo pensando en cómo hacer para que la gente se entere de lo que estaba pasando en la catedral de Santiago».

Quiénes eran los ratones que se llevaban el queso del que les había hablado el deán, Castiñeiras no dejaba títere con cabeza: «En la catedral yo siempre vi que robaban dinero. Por poner un ejemplo: todos». Explicaba que uno de los trabajadores de la seo pasaba tres meses de vacaciones al año en La Manga del Mar Menor. Que otro iba mucho a Tenerife y que un tercero que vivía «en una casita pequeña», la tiró y se hizo «un edificio de cinco pisos, bajo y garaje». Añadía que también se robaban una buena parte de los donativos en especie que llegaban al templo: «Cuando venían las ofrendas en cestos o recipientes con plata, jamones o buenos vinos, cogían lo mejor y se lo llevaban». Según su relato, lo que quedaba de esos regalos se metía al templo por la puerta de la Sacristía, pero «ya habiendo vaciado parte del recipiente».
El electricista se presentaba casi como un hombre atormentado por conocer y callar la corrupción y los abusos durante años. Quería ser casi un justiciero: «Llevaba tiempo pensando en cómo hacer para que la gente se entere de lo que estaba pasando en la catedral de Santiago».
En cuanto a Manolo Castiñeiras, el tribunal iba a desestimar que padeciera síndrome de Diógenes o un trastorno compulsivo similar a la cleptomanía que le hiciera almacenar objetos de todo tipo, especialmente de papel. De un lado, los jueces advirtieron que el electricista no solo almacenaba cosas inútiles, sino más bien al contrario, muy valiosas. Y no solo el Códice Calixtino, de valor incalculable. También, las montañas de dinero que ocultaba en su casa. Un dato que, en sus quince sesiones con el psicólogo, en compañía de su esposa, Manolo había olvidado mencionar ante su terapeuta. Además, Manuel no era un Diógenes, porque cogía parte de ese dinero y lo utilizaba para comprar pisos, uno de ellos cerca de la playa. También, a veces, lo llevaba al banco y lo ingresaba. En sus cuentas corrientes había más de setenta y cinco mil novecientos euros.
Y tampoco actuaba de forma compulsiva, según los jueces. Las imágenes de sus robos, grabadas por la cámara oculta en el despacho del administrador, lo mostraban «examinando con detenimiento los papeles», leyéndolos y seleccionando los que finalmente se llevaba.
La ley española no permite que ningún delincuente cumpla el triple de tiempo en prisión que la condena por su delito más grave. Como Castiñeiras había sido castigado con un año de prisión por cada carta robada, la condena de ciento noventa años (ciento noventa cartas) sería solo simbólica y el electricista solo cumplirá tres años por aquellos delitos. Tiempo de cárcel que ha de sumarse a los ocho años y dos meses por el robo del Códice Calixtino, del dinero de la catedral y del blanqueo comprando su piso y su ático.

Lo cierto es que el cambio ha borrado para siempre algunos agujeros de seguridad por el que parecían colarse los ratones del templo. Antes, un año normal de la etapa anterior, la catedral de Santiago perdía unos ciento setenta mil euros, según sus propios datos. Ese déficit se compensaba cuando tenía lugar un Año Santo compostelano. Entonces, el aluvión de peregrinos con donativos frescos hacía que se ganara en torno a medio millón de euros. Sin embargo, desde que los canónigos no tienen el control del dinero, la catedral gana mucho, todos los años, no solo los de Xacobeo. Presenta un superávit en torno a ciento ochenta y cinco mil euros anuales tras cubrir todos los gastos de los empleados (unos ochocientos mil euros al año).
Es muy relevante cómo el dinero que dejan los peregrinos se ha multiplicado, como si fuera panes y peces, desde que cualquiera ya no puede meter la mano en los cepillos. Un año vigente con el sistema anterior, con el descontrol del queso y el festín de los ratones, la catedral declaraba que había recibido unos quinientos setenta mil euros en donativos. El primer año que se cambió el sistema, en el 2014, los ratones desaparecieron y el queso, las donaciones, se multiplicaron hasta dejar en la catedral más de un millón treinta mil euros, casi un sesenta por ciento más de ingresos que dejaban los creyentes. En la catedral hay ahora instaladas cuarenta y tres cámaras de seguridad y hasta se hacen cacheos al público que entra y sale de las zonas más sensibles. Uno de cada cuatro euros que se gastan ahora en la seo está dedicado a cuestiones de seguridad.


I must say that I liked the book that deals with the theft of the Calixtino codex in the cathedral of Santiago. Very entertaining where we will meet the police inquiries as Ana, judges and the dean.

The Calixtino Codex is an illuminated manuscript of the twelfth century that is considered the first travel guide in the world and serves as a reference to thousands of pilgrims when they make their way of redemption to Santiago de Compostela. “Enlightened” means that its authors decorated it with gold, silver, edges, capitular letters or any kind of illustrations. Experts believe they wrote it up to three different pairs of hands. The manuscript is almost thirty centimeters long and twenty two wide. There are 225 pages of parchment that retain the original page, written in Roman numerals. The Calixtino was bound between 1964 and 1966 in the National Library of Madrid to prevent its deterioration. It was made, according to experts, in a volume in skin imitating Mudejar techniques. And a Spanish seam was used, with a thread of thickness of fifty grams on four hemp nerves.
Since then, the Calixtinus was always kept in a vault of the cathedral of Santiago.
Calixtino is divided into five parts. The topic speaks of being the first tourist guide of the Camino de Santiago, but it is much more than that. It is a strategic campaign to promote the Jacobean cult, which served to make Compostela the second capital of Christianity, just behind Rome. It was the instrument of a fabulous propaganda display orchestrated by the audacious archbishop Gelmírez, according to some scholars, to turn the Galician cathedral into the most important diocese of Spain and compete even with the Vatican. Gelmírez had been there and tried to imitate in his compostelana headquarters what he had seen in Rome.
The head that devised the Codex was that of an extraordinary character. Don Diego de Gelmírez was an intelligent strategist, with sagacity and diplomacy left over to gain more and more power without becoming indisposed with the Pope, with other churches of the kingdom or with their corresponding monarchs. The archbishop of Santiago minted money, administered justice, collected the abundant wealth left by pilgrims. The “Jacobean phenomenon” and the “dimension of the pilgrimage road to Santiago de Compostela without the Calixtino Codex” could not be understood. So the three women put a “starting” price for the stolen work: the Calixtino was worth at least seven million euros. They were very cautious. Other experts who valued him later valued him around one hundred million euros.

Manolo Castiñeiras had stolen so much money that he had to keep it in several places and had to put it in writing so as not to forget any of the hiding places where he had the tickets and how much money he had in each of them. Chief Inspector Tenorio read the other paper, which had some cross-outs as Manolo was incorporating more stolen money:

• In suitcase. 600,000 euros

• In desk closet. 300,000

• In DVD box. 180,000

• In green wardrobe folder. 60,000

• In metal desk box. 60,000

• In bag on desk. 36,000

• In a gun bag. 30,000

•In several. 10,000

• In green folder 2A 10,000

• Launched 200,000

• TOTAL: 1,546,000 euros

Agents locate another facsimile of the Calixtino Codex in the room at the end of the hall. And right there, inside a garnet bag, they also recover just over four thousand euros in five hundred, two hundred, one hundred, fifty, ten and five bills. But neither was the Codex there. Sites to register are running out.

Agents locate another facsimile of the Calixtino Codex in the room at the end of the hall. And right there, inside a garnet bag, they also recover just over four thousand euros in five hundred, two hundred, one hundred, fifty, ten and five bills. But neither was the Codex there. Sites to register are running out. Blessed of Liebana.
It was another codex, an X-century manuscript that had been stolen by two hooded men on September 29, 1996 from the Diocesan Museum of La Seu d’Urgell, in the province of Lleida. It was one of the most important works of medieval bibliographic art, one of the eight codices on the Commentary on the Apocalypse of San Juan that Blessed of Liebana had written and which was copied by Christian monks from the northwest of the Iberian Peninsula.

I knew that the Calixtino Codex existed in 1982, when I had to do an electrical installation in the cathedral’s archive. Then I saw it on a cushion, I even picked it up and held it in my hands. Then, I didn’t see him again until the day I took him out.
A report by the National Police finally concluded that Manolo had scored a loot of 1,546,000 euros and 1,675,620.80 were recovered at his home. That is, there was a lag of almost one hundred and thirty thousand euros more. In one of the entries, Manolo Castiñeiras had also registered that he had two hundred and fifty thousand euros in his son’s apartment, but the agents only found forty-nine thousand euros there. There are almost two hundred thousand left. The researchers concluded that “the analysis of the accounts raises doubts and suggests the possibility of having more hidden money.” Even today, with the electrician in jail, Inspector Ana thinks that it is quite possible that this town man, ready as a squirrel, has some hidden money waiting for him when he returns to the streets of Santiago.

Who were the mice that took the cheese that the dean had told them, Castiñeiras did not leave a puppet with his head: «In the cathedral I always saw that they stole money. To give an example: all ». He explained that one of the workers of the seo spent three months of vacation a year in La Manga del Mar Menor. That another one went to Tenerife a lot and that a third person who lived “in a small house”, threw it away and became “a five-story building, under and garage”. He added that they also stole a good part of the donations in kind that arrived at the temple: “When the offerings came in baskets or containers with silver, hams or good wines, they took the best and took it away.” According to his account, what was left of those gifts went into the temple through the door of the Sacristy, but “having already emptied part of the vessel.”
The electrician presented himself almost as a man tormented by knowing and silence corruption and abuse for years. I wanted to be almost a justice: «I had been thinking about how to do so that people would find out what was happening in the cathedral of Santiago».

Who were the mice that took the cheese that the dean had told them, Castiñeiras did not leave a puppet with his head: «In the cathedral I always saw that they stole money. To give an example: all ». He explained that one of the workers of the seo spent three months of vacation a year in La Manga del Mar Menor. That another one went to Tenerife a lot and that a third person who lived “in a small house”, threw it away and became “a five-story building, under and garage”. He added that they also stole a good part of the donations in kind that arrived at the temple: “When the offerings came in baskets or containers with silver, hams or good wines, they took the best and took it away.” According to his account, what was left of those gifts went into the temple through the door of the Sacristy, but “having already emptied part of the vessel.”
The electrician presented himself almost as a man tormented by knowing and silence corruption and abuse for years. I wanted to be almost a justice: «I had been thinking about how to do so that people would find out what was happening in the cathedral of Santiago».
As for Manolo Castiñeiras, the court was going to dismiss that he suffered from Diogenes syndrome or a compulsive disorder similar to kleptomania that made him store objects of all kinds, especially paper. On the one hand, the judges warned that the electrician not only stored useless things, but rather on the contrary, very valuable. And not only the Calixtino Codex, of incalculable value. Also, the mountains of money he hid in his house. A fact that, in his fifteen sessions with the psychologist, in the company of his wife, Manolo had forgotten to mention his therapist. In addition, Manuel was not a Diogenes, because he took part of that money and used it to buy apartments, one of them near the beach. Also, sometimes, he took it to the bank and entered it. In their current accounts there were more than seventy-five thousand nine hundred euros.
And neither acted compulsively, according to the judges. The images of his robberies, recorded by the hidden camera in the administrator’s office, showed him “examining the papers carefully,” reading them and selecting the ones he finally took.
Spanish law does not allow any criminal to serve three times in prison as the conviction for his most serious crime. As Castiñeiras had been punished with one year in prison for each card stolen, the sentence of one hundred and ninety years (one hundred and ninety letters) would be only symbolic and the electrician will only serve three years for those crimes. Jail time to be added at eight years and two months for the theft of the Calixtino Codex, the money from the cathedral and the money laundering by buying your apartment and your attic.

The truth is that the change has forever erased some security holes that seemed to sneak into the temple mice. Before, a normal year of the previous stage, the cathedral of Santiago lost about one hundred seventy thousand euros, according to its own data. That deficit was compensated when a compostelano Holy Year took place. Then, the flood of pilgrims with fresh donations meant that they earned around half a million euros. However, since the canons have no control of the money, the cathedral earns a lot, every year, not just those of Xacobeo. It presents a surplus of around one hundred eighty-five thousand euros per year after covering all employee expenses (about eight hundred thousand euros per year).
It is very relevant how the money left by the pilgrims has multiplied, as if it were bread and fish, since anyone can no longer reach into the brushes. A year in force with the previous system, with the lack of control of cheese and the feast of mice, the cathedral declared that it had received about five hundred and seventy thousand euros in donations. The first year the system was changed, in 2014, the mice disappeared and the cheese, the donations, multiplied to leave more than one million thirty thousand euros in the cathedral, almost sixty percent more income left by believers . Forty-three security cameras are now installed in the cathedral and even the public entering and leaving the most sensitive areas is searched. One in four euros spent now in SEO is dedicated to security issues.

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