Monstruos Y Prodigios — Ambroise Paré / On Monsters and Marvels by Ambroise Paré

Es una obra del siglo XVI muy interesante. Los hagiógrafos lo etiquetan, casi unánimemente, como «padre de la cirugía moderna», extraño mérito para figurar en la historia de la literatura; o ensalzan su sensibilidad de hombre generoso, compasivo, justo, pacifico y fraterno, que «execraba la guerra».

La posición contraria, no menos nefasta, es citar a Boaistuau y a Lycosthenes como los más célebres autores de libros sobre monstruos del siglo XVI, y omitir del todo a Paré, cuya fama es innegable; denunciarlo como «naturalista de ocasión», como un aficionado de cultura clásica nula; señalar las lagunas de autodidacta propias de semejante «primario», y su ignorancia del concepto de especie. Otra grave acusación contra Paré es la de plagio. A Céard, que desentierra con celo detectivesco las fuentes de Paré —Boaistuau, Tesserant, Wier, Lavater, Gesner, Rondelet, Thevet, Lycosthenes…—, le parece especialmente grave que el cirujano, a pesar de dar incontables referencias, silencie otras, lo que no permite «medir la amplitud de sus deudas». Paré es nuestro contemporáneo. Esto no es un elogio, sino una simple observación. Le interesan el hermafroditismo y lo demoníaco, los misterios de la naturaleza y los del hombre, espejo de aquélla; también le debe de interesar el futuro.

Los monstruos son cosas que aparecen fuera del curso de la Naturaleza (y que, en la mayoría de los casos, constituyen signos de alguna desgracia que ha de ocurrir), como una criatura que nace con un solo brazo, otra que tenga dos cabezas y otros miembros al margen de lo ordinario. Prodigios son cosas que acontecen totalmente contra la Naturaleza, como una mujer que dé a luz una serpiente o un perro… Las causas de los monstruos son varias. La primera es la gloria de Dios. La segunda, su cólera. Tercera, la cantidad excesiva de semen. Cuarta, su cantidad insuficiente. Quinta, la imaginación. Sexta, la estrechez o reducido tamaño de la matriz. Séptima, el modo inadecuado de sentarse de la madre, que, al hallarse encinta, ha permanecido demasiado tiempo sentada con los muslos cruzados u oprimidos contra el vientre. Octava, por caída, o golpes asestados contra el vientre de la madre, hallándose ésta esperando un niño. Novena, debido a enfermedades hereditarias o accidentales. Décima, por podredumbre o corrupción del semen. Undécima, por confusión o mezcla de semen. Duodécima, debido a engaño de los malvados mendigos itinerantes. Y decimotercera, por los demonios o diablos.

Los hermafroditas o andróginos son criaturas que nacen con doble aparato genital, masculino y femenino, y por ello son llamados en nuestra lengua francesa Hombres-mujeres. En cuanto a la causa, es que la mujer aporta tanto semen como el hombre en proporción, y por eso la virtud formadora, que siempre trata de crear su semejante, es decir, un macho a partir de la materia masculina, y una hembra de la femenina hace que en un mismo cuerpo se reúnan a veces los dos sexos, y se les llama hermafroditas. Existen cuatro variedades, a saber: hermafrodita macho, que es aquel que tiene el sexo del hombre perfecto, puede engendrar, y presenta en el perineo (que es la zona entre el escroto y el trasero) un orificio en forma de vulva, que sin embargo no penetra en el interior del cuerpo, y del que no sale ni orina ni semen. La mujer hermafrodita, además de su vulva que está bien formada y por la que arroja el semen y las reglas, tiene un miembro viril, situado por encima de dicha vulva cerca del pubis, sin prepucio, pero de una piel delicada, que no puede volverse ni replegarse, sin erección alguna…

Si falla la cantidad de semen, como hemos dicho anteriormente, del mismo modo fallará también algún miembro, en poco o en mucho. De ahí ocurrirá que el niño tenga dos cabezas y un brazo, y que otro no tenga brazos; otro no tendrá ni brazos ni piernas, o le faltarán otras partes, como hemos dicho más arriba; otro tendrá dos cabezas y un solo brazo y el resto del cuerpo bien constituido. También se forman monstruos debido a la estrechez del cuerpo de la matriz, del mismo modo que vemos que una pera unida al árbol, colocada en un recipiente estrecho antes de que crezca, no puede alcanzar su desarrollo completo; esto lo saben también las señoras que crían perrillos en cestas pequeñas o en otros recipientes estrechos, para impedir su crecimiento. Del mismo modo, la planta que nace del suelo, al encontrar una piedra u otro objeto sólido en el lugar en el que brota, se tuerce, engorda por un lado y es débil por otro; igualmente, los niños salen del vientre de su madre monstruosos y deformes.

Los médicos sostienen que Íncubos es una enfermedad en que la persona cree verse oprimida y sofocada por alguna pesada carga sobre el cuerpo, y se produce principalmente de noche; el vulgo dice que es una vieja quien carga y comprime el cuerpo, y el populacho la llama pesadilla. El motivo es, con la mayor frecuencia, haber comido y bebido viandas excesivamente vaporosas, que han provocado una crudeza, de resultas de lo cual se han elevado hasta el cerebro grandes vapores que llenan sus ventrículos, por lo que la facultad animal, que nos hace sentir y movernos, se ve imposibilitada para manifestarse por los nervios. De ello deriva un sofoco imaginario, por la lesión que se produce tanto en el diafragma como en los pulmones y otros órganos que sirven para la respiración.

Los dibujos de los monstruos son un plus añadido a la obra.

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It’s a very interesting 16th century work. The hagiographers label him, almost unanimously, as “father of modern surgery”, a strange merit to figure in the history of literature; or extol their sensitivity as a generous, compassionate, just, peaceful and fraternal man, who “execrated war”.

The opposite position, no less ominous, is to cite Boaistuau and Lycosthenes as the most famous authors of books on monsters of the sixteenth century, and omit Paré completely, whose fame is undeniable; to denounce him as a “naturalist of occasion”, as an amateur of null classical culture; to point out the self-taught gaps of such a «primary», and their ignorance of the concept of species. Another serious accusation against Paré is that of plagiarism. To Céard, who unearths with detective zeal the sources of Paré -Boaistuau, Tesserant, Wier, Lavater, Gesner, Rondelet, Thevet, Lycosthenes …-, it seems especially serious that the surgeon, despite giving countless references, silences others, that does not allow “measure the extent of their debts.” Paré is our contemporary. This is not a compliment, but a simple observation. He is interested in hermaphroditism and the demonic, the mysteries of nature and the mysteries of man, mirror of that; he must also be interested in the future.

Monsters are things that appear outside the course of Nature (and that, in most cases, are signs of some misfortune that must occur), as a creature that is born with one arm, another that has two heads and other members outside the ordinary. Prodigies are things that happen totally against Nature, like a woman who gives birth to a snake or a dog … The causes of the monsters are several. The first is the glory of God. The second, his anger. Third, the excessive amount of semen. Fourth, its insufficient amount. Fifth, the imagination. Sixth, the narrowness or reduced size of the matrix. Seventh, the inadequate way of sitting of the mother, who, when she is pregnant, has sat for too long with her thighs crossed or pressed against her belly. Eighth, by fall, or blows struck against the belly of the mother, finding it waiting for a child. Ninth, due to hereditary or accidental diseases. Tenth, for rot or corruption of semen. Eleventh, due to confusion or mixture of semen. Twelfth, due to deception of the evil wandering beggars. And thirteenth, by demons or devils.

The hermaphrodites or androgynous are creatures that are born with double genital apparatus, male and female, and therefore are called in our French language Male-female. As for the cause, it is that the woman contributes as much semen as the man in proportion, and for that reason the formative virtue, that always tries to create its similar, that is to say, a male from the masculine matter, and a female of the feminine one makes that in the same body the two sexes meet sometimes, and they are called hermaphrodites. There are four varieties, namely: male hermaphrodite, which is one that has the sex of the perfect man, can breed, and presents in the perineum (which is the area between the scrotum and the back) a hole in the shape of a vulva, which without However, it does not penetrate inside the body, and from which neither urine nor semen comes out. The hermaphrodite woman, in addition to her vulva, which is well formed and by which she throws the semen and the rules, has a virile member, located above said vulva near the pubis, without foreskin, but of a delicate skin, which can not no turning back, no erection …

If the amount of semen fails, as we have said before, in the same way some member will fail, in little or much. From there it will happen that the child has two heads and one arm, and that another has no arms; another will not have arms or legs, or will be missing other parts, as we have said above; another will have two heads and a single arm and the rest of the body well constituted. Monsters are also formed due to the narrowness of the body of the matrix, just as we see that a pear attached to the tree, placed in a narrow container before it grows, can not reach its full development; This is also known to the ladies who raise puppies in small baskets or in other narrow containers, to prevent their growth. In the same way, the plant that is born from the ground, when finding a stone or other solid object in the place in which it springs, twists, grows on one side and is weak on the other; likewise, children leave their mother’s womb monstrous and deformed.

Doctors argue that Incubuses is a disease in which the person believes they are oppressed and suffocated by some heavy burden on the body, and occurs mainly at night; the vulgar says that it is an old woman who loads and compresses the body, and the populace calls it a nightmare. The reason is, most often, having eaten and drunk excessively vaporous food, which have caused a crudity, as a result of which have been raised to the brain large vapors that fill their ventricles, so the animal faculty, which It makes us feel and move, it is impossible to manifest by the nerves. From it derives an imaginary suffocation, by the injury that takes place as much in the diaphragm as in the lungs and other organs that serve for the breathing.

The drawings of the monsters are an added plus to the work.

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