Ciudadano Zaplana. La Construcción De Un Régimen Corrupto — Francesc Arabí / Citizen Zaplana. The Construction of a Corrupt Regime by Francesc Arabí (spanish book edition)

Este libro ha sido una buena lectura, ingenioso, audaz, un ejemplo de buen periodismo. El hombre que una mañana de febrero de 1990 soñaba con hacerse rico en pesetas y circular en un Opel Vectra de 16 válvulas en su viaje de ida hacia la política ha coronado su fantasía en euros y hoy está de vuelta de la política, su forma de versionar los negocios, a bordo de un flamante Mercedes. Con chófer incluido. Un furgón Mercedes pilotado por un agente de la Guardia Civil. Comparte itinerario con sus dos grandes compañeros de aventuras: el dinero y la lealtad. El contable Francisco Grau y el amigo de la adolescencia Joaquín Barceló Pachano.
El problema no es el camino, el drama es la meta. La suya, la de Zaplana, es el penal inaugurado en 1991, el año que perpetró el marujazo para ser alcalde de Benidorm, y construido justo cuando la ilustre visita de hoy arrancaba su singladura política.
Ingresa en prisión preventiva, incondicional, sin fianza, dictada por Isabel Rodríguez, la titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Valencia. Lo ha enjaulado porque, tras dos años y medio de escudriñarle su patrimonio, la jueza, la Fiscalía y la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sospechan al curriculum de Zaplana… exportó pan negro, pan B, a paraísos fiscales. Diez millones y medio de euros en comisiones. Para empezar. Luxemburgo, Uruguay, Panamá, Andorra… serían estaciones de la ruta del dinero zaplanista bronceado.
A Picassent no ha llegado un ex presidente de la Generalitat, ni un ex ministro de Aznar… En esta jaula de 50.000 metros cuadrados ha ingresado el arquitecto que cimentó un régimen podrido de corrupción y expolio, un farsante disfrazado de rey Midas que quiso convertir eriales donde no crecía ni el esparto en Terras Míticas. Operación Erial es el nombre con el que han bautizado a este despliegue policial.

La Operación Erial, la conversión de un país en un páramo con forma de estercolero, arrancó, en realidad, un 28 de mayo de 1995. Hoy es 25 de mayo de 2018. Viernes. El señalado aniversario de su acceso al trono del Palau lo celebrará Zaplana entre rejas.
Quizá tendrá habitación con vistas a una torre de vigilancia que, en realidad, es un monolito en honor al Ave Fénix, la atracción de caída libre del parque temático de Benidorm. Premonitorio. Este preso preventivo comprobará que las garitas que coronan los muros no son quijotescos gigantes, son molinos de viento. Como esos del Plan Eólico adjudicado a la Sedesa de los Cotino (firma copropietaria de Proyectos Eólicos Valencianos junto con Bancaja y Endesa) presuntamente a cambio de mordidas. Luego dieron un pelotazo. Por eso está aquí Zaplana. Y por supuestas comisiones trincadas de las adjudicaciones de ITV en 1997 y para 25 años de explotación… Llega a la prisión por el rendimiento patrimonial que le granjeó haber sido un pionero en la generación de valor añadido hinchando precios. Por blanqueo de capitales, cohecho continuado, malversación, prevaricación, organización criminal, asociación ilícita, tráfico de influencias, fraude en la contratación y alguna distracción más.
Telefónica ya lo había despedido. Justo cuando se cumplían diez años del fichaje por la multinacional entonces dirigida por César Alierta. A Zaplana lo asaltará el recuerdo del día en que se cerró el trato, en un mano a mano con el consejero Javier de Paz, en un encuentro en el Club Pasión Habanos de Madrid propiciado por el amigo común José Blanco, que fue Pepiño antes que Pepe y luego ministro don José, aunque a punto estuvo de caerse a un contenedor de basura en una gasolinera. Anteayer se esfumó la colocación en Telefónica y los más de 600.000 euros de sueldo base (con los complementos y pluses aparte por pertenecer a varios consejos de administración, la minuta alcanzaba el millón de euros), por abrir puertas y de paso cobrar alguna entrada. No hay puertas mas chirriantes que aquellas que se abren y cierran con silenciador. Nunca se aireó una sola foto del presunto delegado de la multinacional en Europa. Jamás se informó de un solo acto público. Era la letra pequeña del contrato, la importante. Zaplana accedió a un cargo para el que se exige como mínimo un nivel C2 en conocimiento de las redes de canalización de aguas potables y fecales en el subsuelo. Un territorio de poderes transversales en los que se borran los lindes entre barrios, calles y distritos políticos de derechas e izquierdas. Eduardo siempre perteneció a ese club.
Han detenido también a Juanfran, ha caído en Barcelona. Juan Francisco García. La voz, el oído, el brazo ejecutor de Zaplana para asuntos turbios, para temas de esos que llevan una pegatina con una calavera como las de la línea de alta tensión. Juanfran, la ventanilla única para atender a los empresarios con volúmenes de negocio a partir de seis dígitos. El hombre que guió la privatización de las ITV, un proceso al que ahora la justicia está sometiendo a una ITV de legalidad. El director de obra de Terra Mítica por control remoto. El propietario de una empresa en Luxemburgo y una consultora que cobraba millonadas a los Cotino por facturar supuestamente un humo más blanqueador de alegrías que la fumata que anuncia «Papa a la vista».
Han apresado a Francisco Grau, el asesor, el contable, el que llevaba los papeles de Decuria Consulting, la firma de consultoría y tapadera que Zaplana alojó precisamente en el piso de la Castellana. Grau, el profesor universitario de Economía Financiera y Contabilidad, el artífice de toda la ingeniería societaria y financiera para la ocultación de fondos.

Los tres están en esa edad difícil, los sesenta (59 Milagrosa, 61 Matas y 62 Zaplana). Nadie, ni Zaplana ni ninguno de sus nuevos compañeros, se siente socialmente nocivo. Cuestión de malas compañías, de zombis y de sombras. Cada cual se sienta a la mesa junto a la suya, que cobra de nuevo vida conforme el sol se levanta sobre los muros de la cárcel. Sombras de culpa, sombras que exhuman miedos, sombras que una mañana cualquiera celebran la muerte civil de su dueño pagando una ronda a las incertidumbres y las inseguridades… Sombras que incriminan exhibiendo huellas del pasado, sombras que asaltan al torcer las esquinas del tiempo y remueven los jirones de la desmemoria individual y del imaginario colectivo.

Mucho antes de que los de la banda Gürtel rellenaran sus hojas de Excel con apuntes de dinero B de Barcelona procedente de la Generalitat, con el PP y contratistas de obra pública como catalizadores, hubo otra B también dibujada con dinero público. El contrato estafa de Julio Iglesias, firmado, ejecutado y periodísticamente desenterrado a caballo entre aquel ya lejano siglo xx y este cibernético y líquido xxi, fue el paradigma de todas las impunidades en tiempos en los que la inmensa mayoría de la prensa y buena parte de los fiscales, jueces, notarios, interventores, técnicos de la Administración, secretarios de ayuntamiento y ciudadanos en general habían dimitido de sus funciones mientras contemplaban absortos cómo pastaban unas vacas tan gordas que acabaron muriendo por el colapso multiorgánico generado por su obesidad mórbida. El caso IVEX-Julio Iglesias,Terra Mítica, la Ciudad de la Luz o el desfalco de Canal 9 acabaron conformando el gran paisaje lunar de la nada y la decadencia, sembrado de carteles de venta de pisos de banco y de megaproyectos que, como Terra Mítica o la Ciudad de la Luz, fueron saldados como chollos de mercadillo. Se regalaron el Banco de Valencia y la CAM a Caixabank y al Sabadell. La volatilización del sistema bancario valenciano certificó la crisis financiera general en una economía infartada por exceso de grasa inmobiliaria. La tercera y cuarta cajas y el séptimo banco español murieron de intoxicación de vuelo (ladrillo), pero sobre todo de suelo. Fallecieron por tener una mala vida de excesos, de falta de profesionalidad en una gestión sometida al poder político, que expropió el timón de las entidades para utilizarlas como inmensos pesebres de colocaciones y mecenazgo de todas las pirámides de los faraones que moraron en el Palau. El control de los medios de comunicación y el de las cajas fueron dos de los pilares sobre los que descansaron el cuerpo y el alma del régimen popular que devastó el País Valenciano. Terra Mítica, la Ciudad de la Luz o la Fórmula 1 son sólo algunos de los proyectos megalómanos de cartón piedra financiados con dinero público o de las cajas forzadas a costear los caprichos del emperador de turno. Postales como la Ciudad de las Artes y de las Ciencias (Cacsa) generaron sobrecostes de más 600 millones de euros. Inmensas necrópolis para las cuentas públicas.

El célebre Álvaro Pérez, el Bigotes, fue enviado por Francisco Correa a Valencia a montar Orange Market, la franquicia valenciana de la red Gürtel, porque allí había negocio y con la llegada de Rajoy a Génova su estatus de empresa de cabecera del PP quedaba finiquitado por las malas relaciones de Pablo Crespo, el número dos de la trama, con el nuevo presidente nacional del partido. Trasladaron así la capital Gürtel a Valencia del mismo modo que, con perdón por el paralelismo, el 7 de noviembre de 1936 se trasladó la capital de la II República. Por necesidad y debido a las circunstancias proclives del destino. Fallaron los mecanismos de control. Por imperfectos o porque dimitieron de sus funciones. Falló la política, la Justicia, la prensa y la ciudadanía, como en tantos otros sitios. Pero en el caso valenciano los climas propicios para el cultivo tenían trazos particulares que hicieron germinar la semilla de la corrupción. Aquel régimen que levantó una falla y que acabó, como todas, reducida a cenizas, tuvo directores de obra que incluso reiventaron el cemento como evento. Es el caso de Francisco Camps… El PP era lo valenciano, como Pujol fue Cataluña. El resto, traidores. Así sucedió tanto en el discurso hídrico como en los grandes eventos y proyectos. El primer condenado, en sentencia firme, por corrupción y como cargo público en la etapa del Partido Popular se llama José María Tabares Domínguez y se remonta a la época en la que el arquitecto del régimen aún era el inquilino del Palau. Por aquel entonces, el Consell hizo transferencias de dinero público sin justificar a favor de sociedades radicadas en Islas Vírgenes Británicas y en cuentas numeradas y secretas de Bahamas. Por ejemplo, en la número WA356115.000 en Union Bank of Switzerland (UBS) en Nasáu. La cuenta de la vergüenza, la del dinero B por un contrato B firmado por el Consell en B mucho antes de que la B de Bárcenas triunfara en los medios. Efectivamente, el caso IVEX-Julio Iglesias es el paradigma de todas las impunidades posibles. De las primeras y más visibles banderas piratas izadas por el PP cuando conquistó el Gobierno autonómico y comenzó a construir un mundo Disney en el que finalmente ondeaban más trapos con tibias cruzadas que banderas azules en las playas. La prueba de que el dinero no tiene patria y el dinero opaco no tiene ni fronteras. Ese escándalo, en su gestación y desarrollo, representa un auténtico manual de zaplanología. De cómo proyectaba y dirigía la obra el arquitecto del régimen. Cómo sellaba casi siempre las bocas y las grietas con billetes.

En la institución Alfons el Magnànim lo hacía Hugo Valverde Zaplana. Entró a dedo como «coordinador» de ese instituto. El 4 de julio de 2003. Quizá su tío no fue el padrino, ni el apellido baremara a su favor. Es hijo de Rosa Zaplana y de Justo Valverde, el ex cuñado piloto al que el ex presidente de la Generalitat colocó en Terra Mítica como jefe de compras del parque y que fue condenado a cinco años y diez meses de prisión por su implicación en la trama de facturas falsas con cargo al complejo de ocio. Imelsa. El problema es que no trabajaban en Imelsa. Ni el entonces presidente de la Diputación de Valencia, Fernando Giner, ni el diputado de empresas públicas, Enrique Esteve, ni el gerente de la empresa, Rafael Soler, decidieron regularizar la situación anómala. Tampoco los sindicatos UGT, CSIF y CCOO. La empresa expedientó incluso al sindicato denunciante de las anomalías y el enchufismo.

Cuando se apartó de los focos, Eduardo Zaplana pasó a ser un superejecutivo embajador de Movistar en Europa que visitaba el Palau el Nou d’Octubre para celebrar el día de los valencianos. Un directivo con mucho lustre que, tras un periodo de descomprensión, tras salir escaldado de la gestión informativa de los atentados yihadistas (nunca se perdonó fallar en la propaganda, que es como si un delfín muriera ahogado), decidió que la mejor forma de reescribir su historia (en su caso a base de silencios, que se compran con mayor facilidad que las palabras) era seguir siendo coherente con su vida. Acceder a poltronas con cartera de libre disposición (Movistar/Telefónica es una operadora y un medio de comunicación al mismo tiempo) y de influencia para hacer lobby y conformar eso que los modernos llaman relatos. La propia multinacional puso la primera piedra de la reconstrucción del personaje al subrayar sus dotes de ejecutivo/gestor/estratega de reconocido prestigio. Así justificó el fichaje: «Se enmarca en la consolidación de la presencia de Telefónica en Europa, tras las adquisicones de O2 y Cesky Telecom y la entrada en el capital de Telecom Italia el año pasado, donde controla el 10 por 100 de las acciones con derecho a voto». Este empresario de la política conquistó la presidencia del Club Siglo XXI con el objetivo de travestirse de estadista. Precisamente este foro había sido el elegido por Zaplana para hacer la presentación en sociedad en Madrid de su proyecto como candidato a la Generalitat en 1995.

Fue con Camps de presidente y líder del PP (por llamar de algún modo al máximo responsable del partido) cuando la formación fue financiada ilegalmente en las campañas electorales de 2007 y 2008. Lo reconocieron los propios empresarios financiadores, contratistas de obra pública. De Enrique Ortiz a Vicente Cotino, de Sedesa, pasando por Rafael Martínez (Pavimentos del Sureste, Hormigones Martínez..) o Enrique Gimeno, de Facsa. Y lo certificó la sentencia sobre la trama Gürtel valenciana en la que se condenó a la cúpula del Grupo Correa y del PP valenciano. A los empresarios que engordaron las cuentas del PP con dinero negro se les conmutaron las penas de entre 1 año y 6 meses de cárcel hasta 1 año y 9 meses por multas que oscilaban entre los 109.500 y 154.500 euros. Pena de calderilla como premio por su confesión. Con todo, la desgracia del ex presidente Camps, su sepultura política y hasta cívica, no fue la corrupción, sino la corrupción con crisis.

Eduardo Zaplana ha dibujado en su vida pública una trayectoria ejemplar en cuanto a la solidez del relato y la coherencia y pervivencia de los personajes que lo conforman. Arturo Moreno Garcerán, como tantos otros, no se despegó de las faldas de su amigo, que le reservó un espacio en el pesebre nada más llegar a la Generalitat. No siempre sucede, pero en este caso a Moreno le rentó haber parido la idea de montar una inmobiliaria y consultora con valor añadido. Quizá porque Zaplana siempre ha sabido como nadie reconocer el talento y la innovación. Especialmente en el área de la ingeniería financiera. Así, el Instituto Valenciano de la Exportación (IVEX) decidió pagarle al ex presidente de Futuro Financiero una minuta fija de un millón doscientas mil pesetas al mes (unos 7.200 euros) como asesor externo. Moreno cobraba a través de su firma Beta Mediterránea por la prestación de «servicios profesionales», en virtud de un contrato suscrito el 3 de marzo de 1997 por el amigo del ya jefe del Consell y el IVEX.

El caso Naseiro parecía abocado a ser el juicio final del PP y estaba llamado a segar de raíz la carrera política de Zaplana. Pero no pasó de ser un ligero contratiempo. Los hombres de Estado aprovechan el viento de cola y nunca desfallecen cuando el aire sopla de costado. «Aquí hay que bailarlo todo, sin perder jamás el paso, te suelen soltar la mano si ven que hacia abajo vas.» «Amigo aprovecha el viento, mientras sople a tu favor, que el aire te lleve lejos, cuanto más lejos mejor. Que a aquel que se queda en tierra le va la parte peor, se van cerrando las puertas, le van negando el adiós», dice la letra de «Vuela alto», un tratado de psicología, sociología y política del cantautor Julio Iglesias de la Cueva. El escándalo de «la comisioncita», lejos de enterrar la carrera política de Zaplana, la relanzó. En el caso Sanz se dio la convergencia de tres conflictos: uno en el PP (el pulso entre la gente de Rita Barberá y la de Eduardo Zaplana), otro de unos empresarios contra dos dirigentes del partido y un tercero matrimonial. Los medios mediaron y se expusieron a una guerra de filtraciones. Y hubo uno, el diario Las Provincias, que, con su subdirectora y su esposo Jesús Sánchez Carrascosa, fue protagonista político de aquella rocambolesca historia. Actuó como artificiero. Seguro que hay agentes Tédax que en toda una dilatada carrera no han desactivado una carga explosiva con tanto potencial de fuego. Por la cantidad de munición que llevaba, la entidad de los objetivos a los que apuntaba y especialmente porque señalaba a un partido y un dirigente, Eduardo Zaplana, ya castigados por los bombardeos del caso Naseiro y el marujazo. La casualidad quiso que, dos años después, el mismo juez lidiase una causa contra la tránsfuga Maruja Sánchez, colocada de forma perpetua en el Ayuntamiento. Morenilla detectó «lagunas e irregularidades» en el caso, pero también decretó el archivo. El 29 de junio de 2001, las Corts Valencianes, donde el PP campaba con mayoría absoluta, nombraron a Carlos Morenilla adjunto segundo al Síndic de Greuges. En 2008, durante unos meses, llegó a ejercer el cargo de Síndic de Greuges en funciones y luego pasó a ser adjunto segundo del defensor del pueblo valenciano. Así fue como Eduardo Zaplana sobrevivió a su tercer gran escándalo, el caso Sanz, tras haber superado el marujazo y el caso Naseiro. El escándalo no arruinó, por supuesto, la carrera política de quien un año después se convirtió en presidente de la Generalitat. El caso, la forma en que se resolvió, provocó, eso sí, dos ruinas económicas y éticas: la de RTVV y la de Terra Mítica, los pesebres en los que recalaron Vicente Sanz y Vicente Conesa.

Enrique Roig no era muy partidario del intervencionismo del Estado. Un convencido de que es la iniciativa privada la que genera riqueza, y de que los bolsillos particulares son el mejor refugio para el dinero. Llevaba sus convicciones al extremo. Hasta el punto de que en mayo de 2008 fue condenado a dos años de cárcel por defraudar 595.000 euros a Hacienda. Eduardo Zaplana escrituró el piso, situado en el número 13 de la mencionada plaza de la Legión Española, el 14 de enero de 1998. Ahí fijó su residencia hasta julio de 2002, cuando marchó a Madrid para ser ministro. El 18 de diciembre de 2006 vendió ese inmueble al matrimonio formado por el notario Jorge Iranzo y M.ª Vicente Císcar Casabán por 1.562.631 euros, según información del Consejo General del Notariado, que aparece en el folio 2.248 del sumario de la causa Erial. El 30 de junio de 2008, apenas año y medio después de adquirirlo, Iranzo lo transfirió a otro notario llamado Pablo Gómez y su esposa, Carmela Villena. El traspaso de ese inmueble fue una maldición para Zaplana. El ex presidente ganó millón y medio de euros en la operación, pero acabó perdiendo todo el patrimonio de la impunidad. Quizá por un olvido en la mudanza. Por dejarse en la vivienda un sobre con el guion de dos adjudicaciones perpetradas con comisiones: la privatización de las ITV y la adjudicación del Plan Eólico. Seis páginas que se convirtieron en el epitafio de la trayectoria triunfal del hombre de negocios que utilizó la política como tapadera. El sobre bomba fue encontrado en la casa por un empresario sirio llamado Imad Ahmad al Naddaf Yalouk, que fue inquilino de esa vivienda. Le hizo entrega del sobre a su amigo Marcos Benavent, el yonqui del dinero del caso Taula, y la documentación acabó en manos de la Guardia Civil y de la jueza. La versión ofrecida por el ciudadano sirio y por Benavent es que el sobre fue encontrado en casa Zaplana.

El caso Julio Iglesias es el paradigma de todas las impunidades, de todas las inmunidades. Siendo buenistas, evidenció el mal funcionamiento de la Justicia; siendo realistas, certificó la barra libre del Consell edificada sobre la imposición del Ejecutivo sobre el Judicial. La política buscó amparo en los tribunales, la política sometió a los tribunales, la política se confundió con los tribunales. Las Corts fueron aplastadas por una mayoría absoluta apisonadora que las redujo a un desierto (a partir de 1999) en el que clamaban algunos diputados. Aquella foto icónica del nuevo régimen, aquel photocall de Julio Iglesias y Eduardo Zaplana, se sostenía sobre un encofrado mediático y una clase dirigente empresarial cautiva, que había contribuido a la construcción de una hegemonía política y social. El caso IVEX-Julio Iglesias es un manual de cómo se forjó la carrera de un tipo llamado Eduardo, un hombre que siempre tuvo claro que el self made man progresa más a base de escrituras que de lecturas. Dinero, poder, mentiras, compras de voluntades, omertà, propaganda, megalomanía, glamour, sobrecostes, paraísos fiscales… Entre las empresas investigadas por la Agencia Tributaria figuraba la referida Gold Peak Trade Service Limited, que facturó al menos 146 millones de pesetas (877.000 euros) por el recital de Shangai. Un evento por el que International Concerts percibió al menos 350.000 dólares, el 2 de junio de 1999, en concepto de «provisión de fondos» para afrontar el montaje del concierto chino. El dinero a cuenta se pidió unos 200 días después de que la garganta del artista emitiera el último gorgorito en aquel concierto. La cuenta WA356115.000 volvió a ser, de nuevo, la destinataria del dinero canalizado a través de Midway. Desde que el ex delegado en México supo de la existencia de esta firma y de las denuncias de Marquina, se puso a la faena de recopilar los documentos que acreditaran el cuánto y el cómo se organizó el concierto mexicano. Contactó con Carlos Santos, de Rac Producciones, y ambos comparecieron el 31 de julio ante el notario mexicano José Rubén Valdez Abascal, para que levantara acta de su testimonio. El fedatario público validó todos y cada uno de los 23 documentos que en su día ampararon el montaje del recital. Entre ellos, toda la contabilidad real del acto o los dos contratos formalizados por quienes intervinieron en la operación: el suscrito por el IVEX, Rac y la Fundación México Unido, y un segundo firmado por la productora que Santos representaba e International Concerts. En el mapa comunicativo valenciano, con capital en Canal 9, apenas se hallaban rastros de este escándalo. La prensa en general seguía sin sumarse a las revelaciones sobre el caso IVEX-Julio Iglesias. Desde la oposición parlamentaria se escuchaban voces que clamaban por este escándalo. Otras callaban, ley de vida. La presencia de Julio Iglesias convertía la causa en un asunto goloso para determinados programas televisivos, como el entonces popularísimo Aquí hay tomate, un vespertino de cotilleos y polémica rosa copresentado por Jorge Javier Vázquez. Las cámaras y los micrófonos de este espacio de Tele 5 se personaron aquel 22 de septiembre de 2006 en la sede del IVEX en la plaza de América para acompañar a los portavoces adjuntos del querellante PSPV Andrés Perelló y Antoni Such en su visita a la sede central del instituto para pedir la documentación sobre el contrato y los pagos, en especial todo el material relacionado con la misión comercial a México. La entonces directora del IVEX, Maritina Hernández, capeó el temporal como pudo.

Decuria poseía entonces un 40 por 100 de participación en Atalaya Pádel S. L., dedicada a la promoción inmobiliaria y las «explotaciones deportivas y de ocio de todo tipo», además de la organización de eventos. Desde su nacimiento hasta diciembre de 2015 facturó 2.166.799 euros, de los que 236.000 correspondían a 2015, según contó Eldiario.es. La firma de Zaplana tenía como principal actividad el «asesoramiento en el diseño, implementación, gestión y control de medidas estratégicas para sociedades y fundaciones», además de la «explotación de los derechos de propiedad intelectual de sus socios en todas sus manifestaciones, en cualquier tipo de soporte o medio de comunicación existente o que pueda crearse en el futuro». Ahí es nada. Decuria decía tener dos empleados y en ese ejercicio declaró gastos por 57.811 euros por remuneraciones a sus administradores, además de 10.000 euros en donativos a organizaciones sin ánimo de lucro. El ex presidente de la Generalitat era, además, consejero de Logista desde 2012, un puesto, el de «vocal independiente», por el que en 2015 cobró 98.000 euros brutos. Como patrono de la Fundación FAES no cobraba. Le bastaba el honor de pertenecer a una entidad presidida por José María Aznar.

Cualquier trama dedicada al expolio de dinero público o a otros negocios al margen de la ley afronta un doble reto: generar los recursos –ahora se llama economías– y esconder o camuflar el dinero para que quede perfectamente acicalado con el cuño de la legalidad y respetabilidad. La investigación periodística, judicial y policial del caso Avialsa permitió concluir, y así consta en un informe de la UDEF, que el Grupo Avialsa no solamente servía para coleccionar adjudicaciones amañadas y cultivadas con regalos y sobornos o actuando como franquicia valenciana del cártel del fuego. El holding de Vicente Huerta sirvió presuntamente, además, para el blanqueo de capitales. El conglomerado controlado por el empresario de Sagunt estaba constituido por unas diez sociedades: Holding Empresarial Avialsa, Avialsa T35, Servicios Aéreos y Mantenimiento S. L., Air Tractor Europe S. L., Aviación Agrícola de Levante S. A., Ideas Urbanas Sagunto S. L., Advance Networks Development, Airhuerk S. L., Avitractor S. L. y Fundación Medioambiental Huerta. Estas firmas se cruzaban entre sí facturas falsas para poderse desgravar unos servicios que no habían sido prestados, compartían participaciones en terceras sociedades y se hacían préstamos entre ellas. Las sospechas de que el entramado societario del Grupo Avialsa sirvió para el blanqueo de capitales y para encubrir el pago de mordidas, se ampara, entre otras circunstancias, en la detección de facturas falsas. Esa práctica de abonar servicios inexistentes jamás prestados tendría varias finalidades. Permitía desgravaciones fiscales al considerarse gastos deducibles. Además, esas facturas justificaban la salida de fondos que bien podrían ir destinados al pago de comisiones ilegales, de sobornos. Entre los presuntos proveedores que facturaron a las empresas de Vicente Huerta los hubo de diversos sectores económicos y abundaban las firmas cuya actividad no guarda ninguna relación con la desarrollada por las mercantiles de un grupo eminentemente aeronáutico, vinculado a la extinción de incendios y a la fumigación de campos agrícolas. La firma textil Gastón y Daniela S. A., Todolí Jardins S. L., HPH Piscinas o la empresa de electrodomésticos Viddatec Project S. L. son sólo algunas de las sociedades que presentaron diversos cargos, entre 7.416 y 46.743 euros a empresas de Huerta como Avialsa T35 o Servicios Aéreos y Mantenimiento.

La huella zaplanista en Ciudadanos es muy alargada y uniforme. «Los zaplanistas se han refugiado en Ciudadanos para pillar cacho, les importa una mierda la regeneración.» No es una opinión muy académica, pero tiene valor porque pertenece a otra persona que también fue expulsada del partido por Argüeso y que conoce muy bien la cocina de la organización en la época en la que Rivera abrió las puertas de la franquicia valenciana. Desde su gestación, Ciudadanos siempre tuvo una magnífica interlocución con los socialistas valencianos. Compartían el objetivo de reducir el poder popular a la mínima expresión. En los foros y escenarios sometidos al foco de las cámaras la relación ha sido, en general, más que aceptable, pero es en la intimidad donde Eduardo Zaplana siempre se mostró dispuesto a colaborar con el partido de Ximo Puig para echar un cable allá donde fuera necesario. Con o sin Ciudadanos, Zaplana, el comercial del té y la simpatía, siempre se ha mostrado dispuesto a hacer trajes a su ex partido y jamás escatimó un «Ximo, lo que necesites», así coincidieran en una tribuna vip presenciando la entrada de moros y cristianos en Alcoi o lo llamara por teléfono expresamente; con relativa frecuencia. A fin de cuentas, a los dos y a Ciudadanos los unían las ganas de desalojar a los populares de las instituciones.

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This book has been a good reading, witty, bold, an example of good journalism. The man who, one morning in February 1990, dreamed of becoming rich in pesetas and riding a 16-valve Opel Vectra on his one-way trip to politics, has crowned his fantasy in euros and today is back from politics, his way of life. versionar business, aboard a brand new Mercedes. With driver included. A Mercedes van piloted by an agent of the Civil Guard. Share itinerary with your two great companions of adventures: money and loyalty. Accountant Francisco Grau and adolescent friend Joaquín Barceló Pachano. The problem is not the way, the drama is the goal. His, the one of Zaplana, is the penitentiary inaugurated in 1991, the year that the marujazo perpetrated to be mayor of Benidorm, and built just when the illustrious visit of today started his political voyage. He enters in preventive, unconditional prison, without bail, dictated by Isabel Rodriguez, the holder of the Court of Instruction number 8 of Valencia. He has caged because after two and a half years of scrutinizing his assets, the judge, the Prosecutor’s Office and the Central Operative Unit (UCO) of the Civil Guard suspect Zaplana’s curriculum … exported black bread, bread B, to tax havens . Ten million and a half euros in commissions. To get started. Luxembourg, Uruguay, Panama, Andorra … would be stations of the tan zaplanista money route. Picassent has not reached a former president of the Generalitat, nor a former minister of Aznar … In this cage of 50,000 square meters has entered the architect who cemented a rotten regime of corruption and plunder, a phony disguised as King Midas who wanted to convert wastelands where the esparto did not grow in Mythical Terras. Operation Erial is the name with which they have baptized this police deployment.

Erial Operation, the conversion of a country into a moor in the shape of a dunghill, actually started on May 28, 1995. Today is May 25, 2018. Friday. The marked anniversary of his accession to the throne of the Palau will celebrate Zaplana behind bars. Perhaps it will have a room with a view to a watchtower that, in reality, is a monolith in honor of the Ave Fénix, the free fall attraction of the Benidorm theme park. Premonitory. This preventive prisoner will verify that the sentry boxes that crown the walls are not giant quixotic, they are windmills. As those of the Wind Plan awarded to the Sedesa de los Cotino (co-owner of the Wind Projects Valencianos together with Bancaja and Endesa) presumably in exchange for bites. Then they hit a ball. That’s why Zaplana is here. And for supposed trincadas commissions of the adjudications of ITV in 1997 and for 25 years of exploitation … It arrives at the prison for the patrimonial performance that earned him to have been a pioneer in the generation of added value by inflating prices. For money laundering, continued bribery, embezzlement, prevarication, criminal organization, illicit association, influence peddling, fraud in hiring and some other distraction. Telefónica had already fired him. Just when it was ten years of the signing by the multinational company then directed by César Alierta. Zaplana will be assaulted by the memory of the day when the deal was closed, in a one-on-one with the counselor Javier de Paz, at a meeting at the Pasión Habanos Club in Madrid, promoted by the common friend José Blanco, who was before Pepiño Pepe and then Minister Jose, although he was about to fall into a dumpster at a gas station. The day before yesterday the placement in Telefonica and the more than 600,000 euros of basic salary disappeared (with the complements and pluses aside for belonging to several administration councils, the minutes reached the million euros), for opening doors and for collecting some entrance. There are no more squeaky doors than those that open and close with a silencer. Never a single photo of the alleged delegate of the multinational in Europe was aired. Never a single public act was reported. It was the small print of the contract, the important one. Zaplana acceded to a position for which at least one level C2 is required in knowledge of the networks for channeling drinking water and faecal water in the subsoil. A territory of transversal powers in which the boundaries between districts, streets and political districts of right and left are erased. Eduardo always belonged to that club. They have also arrested Juanfran, he has fallen in Barcelona. Juan Francisco García. The voice, the ear, the executor arm of Zaplana for shady matters, for subjects of those that carry a sticker with a skull like those of the high tension line. Juanfran, the one-stop shop to serve entrepreneurs with business volumes of six digits. The man who guided the privatization of the ITV, a process that justice is now subjecting to an ITV of legality. The construction manager of Terra Mítica by remote control. The owner of a company in Luxembourg and a consultant who charged millions of Cotino for allegedly billing smoke more bleach joys than the smoke announcing “Papa a la vista”. They have arrested Francisco Grau, the advisor, the accountant, the one who carried the papers of Decuria Consulting, the consultancy firm and cover that Zaplana lodged precisely on the floor of the Castellana. Grau, the university professor of Financial Economics and Accounting, the architect of all the corporate and financial engineering for the concealment of funds.

The three are in that difficult age, the sixties (59 Milagrosa, 61 Matas and 62 Zaplana). No one, not Zaplana or any of his new colleagues, feels socially harmful. A matter of bad companies, zombies and shadows. Everyone sits at the table next to theirs, which takes on new life as the sun rises on the walls of the prison. Shadows of guilt, shadows that exhume fears, shadows that one morning celebrate the civil death of its owner paying a round to the uncertainties and insecurities … Shadows that incriminate exhibiting traces of the past, shadows that assail the twisting of the corners of time and remove the shreds of individual forgetfulness and collective imaginary.

Long before the members of the Gürtel band filled out their Excel sheets with notes of money B from Barcelona from the Generalitat, with the PP and public works contractors as catalysts, there was another B also drawn with public money. Julio Iglesias’ swindle contract, signed, executed and journalistically unearthed between that distant 20th century and this cybernetic and liquid xxi, was the paradigm of all the impunities in times in which the vast majority of the press and much of the prosecutors, judges, notaries, inspectors, technicians of the Administration, city council secretaries and citizens in general had resigned from their duties while watching absorbed how fat cows grazed and ended up dying from the multiorgan collapse generated by their morbid obesity. The case IVEX-Julio Iglesias, Terra Mitica, the City of Light or the embezzlement of Channel 9 ended up conforming the great lunar landscape of nothingness and decadence, planted with posters selling bank flats and mega-projects that, like Terra Mythical or the City of Light, were settled as market chollos. The Banco de Valencia and the CAM were presented to Caixabank and Sabadell. The volatilization of the Valencian banking system certified the general financial crisis in an economy infested by excess real estate. The third and fourth boxes and the seventh Spanish bank died of flying poisoning (brick), but mostly of soil. They died for having a bad life of excesses, lack of professionalism in a management subject to political power, which expropriated the rudder of the entities to use them as immense cribs of placements and patronage of all the pyramids of the pharaohs who lived in the Palau. The control of the media and the boxes were two of the pillars on which rested the body and soul of the popular regime that devastated the Valencian Country. Terra Mitica, the City of Light or the Formula 1 are just some of the megalomaniacal papier-mache projects financed with public money or from the boxes forced to pay for the whims of the emperor of the day. Postcards such as the City of Arts and Sciences (Cacsa) generated additional costs of over 600 million euros. Immense necropolises for public accounts.

The famous Álvaro Pérez, the Whiskers, was sent by Francisco Correa to Valencia to set up Orange Market, the Valencian franchise of the Gürtel network, because there was business and with the arrival of Rajoy in Genoa, his status as the head of the PP was finalized for the bad relations of Pablo Crespo, the number two of the plot, with the new national president of the party. They moved thus the capital Gürtel to Valencia in the same way that, with pardon for the parallelism, on November 7, 1936 the capital of the Second Republic was moved. Due to necessity and due to the prone circumstances of the destination. Control mechanisms failed. Imperfect or because they resigned from their functions. Failed politics, Justice, the press and citizenship, as in so many other places. But in the Valencian case the favorable climates for cultivation had particular traits that made the seeds of corruption germinate. That regime that raised a fault and ended, like all, reduced to ashes, had project managers who even re-invented cement as an event. This is the case of Francisco Camps … The PP was Valencian, as Pujol was Catalonia. The rest, traitors. This happened both in water discourse and in major events and projects. The first convicted, in a final sentence, for corruption and as public office in the Popular Party stage is called José María Tabares Domínguez and dates back to the time when the architect of the regime was still the tenant of the Palau. At that time, the Consell made unjustified transfers of public money in favor of companies located in the British Virgin Islands and numbered and secret accounts in the Bahamas. For example, in the number WA356115.000 in Union Bank of Switzerland (UBS) in Nassau. The account of the shame, that of money B for a contract B signed by the Consell in B long before the B of Bárcenas triumphed in the media. Indeed, the case IVEX-Julio Iglesias is the paradigm of all possible impunities. Of the first and most visible pirate flags hoisted by the PP when it conquered the autonomous government and began to build a Disney world in which finally waved more rags with crossbones than blue flags on the beaches. The proof that money has no homeland and opaque money has no borders. This scandal, in its gestation and development, represents an authentic manual of zaplanology. How the architect of the regime projected and directed the work. How he almost always sealed mouths and cracks with bills.

In the Alfons el Magnànim institution Hugo Valverde Zaplana did it. He entered as a “coordinator” of that institute. On July 4, 2003. Perhaps his uncle was not the godfather, nor the baremara surname in his favor. He is the son of Rosa Zaplana and Justo Valverde, the ex-brother-in-law pilot who the ex-president of the Generalitat placed in Terra Mítica as head of purchases of the park and who was sentenced to five years and ten months in prison for his involvement in the plot of false invoices charged to the leisure complex. Imelsa. The problem is that they did not work in Imelsa. Neither the then president of the Diputación de Valencia, Fernando Giner, nor the deputy of public companies, Enrique Esteve, nor the manager of the company, Rafael Soler, decided to regularize the anomalous situation. Neither the unions UGT, CSIF and CCOO. The company even dismissed the union complaining about the anomalies and the plugging.

When he left the spotlight, Eduardo Zaplana became a superejecutive Ambassador of Movistar in Europe who visited the Palau el Nou d’Octubre to celebrate the day of the Valencians. A manager with a lot of luster that, after a period of decompression, after leaving scalding the informative management of the jihadist attacks (he never forgave himself failing in the propaganda, which is as if a dolphin drowned), decided that the best way to rewrite his story (in his case based on silences, which are bought more easily than words) was to remain consistent with his life. Access armchairs with a freely available portfolio (Movistar / Telefónica is an operator and a means of communication at the same time) and influence to lobby and conform what modern people call stories. The multinational itself laid the first stone of the reconstruction of the character by highlighting his skills as an executive / manager / strategist of recognized prestige. This justified the signing: “It is part of the consolidation of Telefónica’s presence in Europe, following the acquisitions of O2 and Cesky Telecom and the entry into the capital of Telecom Italia last year, where it controls 10% of the shares with right to vote ». This businessman of politics won the presidency of Club Siglo XXI with the aim of transvesting himself as a statesman. Precisely this forum had been chosen by Zaplana to make the presentation in society in Madrid of his project as a candidate for the Generalitat in 1995.

It was with Camps as president and leader of the PP (for calling in some way the head of the party) when the training was illegally financed in the electoral campaigns of 2007 and 2008. It was acknowledged by the financiers themselves, contractors of public works. From Enrique Ortiz to Vicente Cotino, from Sedesa, through Rafael Martínez (Pavimentos del Sureste, Hormigones Martínez ..) or Enrique Gimeno, from Facsa. And it was certified by the ruling on the Valencian Gürtel plot in which it was condemned to the leadership of Grupo Correa and the Valencian PP. The employers who fattened the PP accounts with black money were commuted sentences of between 1 year and 6 months in jail to 1 year and 9 months for fines ranging between 109,500 and 154,500 euros. Penalty of small change as a reward for his confession. However, the misfortune of former President Camps, his political and even civic burial, was not corruption, but corruption with crisis.

Eduardo Zaplana has drawn in his public life an exemplary path in terms of the solidity of the story and the coherence and survival of the characters that make it up. Arturo Moreno Garcerán, like so many others, did not take off from the skirts of his friend, who reserved a space in the manger as soon as he arrived at the Generalitat. It does not always happen, but in this case, Moreno rented him the idea of setting up a real estate and consulting firm with added value. Maybe because Zaplana has always known how to recognize talent and innovation. Especially in the area of financial engineering. Thus, the Valencian Institute of Exportation (IVEX) decided to pay the former president of Futuro Financiero a fixed fee of one million two hundred thousand pesetas a month (about 7,200 euros) as external consultant. Moreno charged through his signature Beta Mediterránea for the provision of “professional services”, under a contract signed on March 3, 1997 by the friend of the already head of the Consell and IVEX.

The Naseiro case seemed destined to be the final judgment of the PP and was called to nip in the bud the political career of Zaplana. But it was nothing more than a slight setback. The statesmen take advantage of the tail wind and never fail when the air blows sideways. “Here you have to dance everything, without ever losing your step, you tend to let go of your hand if you see that you are going down.” “Friend take advantage of the wind, as long as it blows in your favor, the air takes you far, the farther the better. That the one who remains on the ground is the worst part, the doors are closing, they are denying him goodbye, “says the lyrics of” Fly high “, a treatise on psychology, sociology and politics of the singer Julio Iglesias de la Cave. The scandal of “the commission”, far from burying the political career of Zaplana, relaunched it. In the Sanz case there was the convergence of three conflicts: one in the PP (the pulse between the people of Rita Barberá and Eduardo Zaplana), another of some businessmen against two party leaders and a third party. The media mediated and were exposed to a war of leaks. And there was one, the newspaper Las Provincias, which, with its deputy director and her husband Jesús Sánchez Carrascosa, was a political protagonist of that bizarre history. He acted as an artificer. Surely there are Tedax agents that in a long career have not deactivated an explosive charge with so much fire potential. For the amount of ammunition that he carried, the entity of the targets he was aiming for and especially because he pointed to a party and a leader, Eduardo Zaplana, already punished by the bombings of the Naseiro case and the marujazo. The chance that, two years later, the same judge dealt with a case against the defector Maruja Sánchez, placed in perpetuity at City Hall. Morenilla detected “gaps and irregularities” in the case, but also decreed the file. On June 29, 2001, the Valencian Corts, where the PP was running with an absolute majority, named Carlos Morenilla deputy second to the Síndic de Greuges. In 2008, for a few months, he became the acting Síndic de Greuges and later became the second deputy of the Valencian ombudsman. This is how Eduardo Zaplana survived his third big scandal, the Sanz case, after having overcome the marujazo and the Naseiro case. The scandal did not ruin, of course, the political career of who a year later became president of the Generalitat. The case, the way in which it was solved, provoked, yes, two economic and ethical ruins: that of RTVV and that of Terra Mítica, the cribs in which Vicente Sanz and Vicente Conesa visited.

Enrique Roig was not very supportive of state interventionism. A convinced that it is the private initiative that generates wealth, and that particular pockets are the best refuge for money. He carried his convictions to the extreme. To the point that in May 2008 was sentenced to two years in prison for defrauding 595,000 euros to the Treasury. Eduardo Zaplana wrote the apartment, located at number 13 of the aforementioned plaza of the Spanish Legion, on January 14, 1998. There he settled until July 2002, when he went to Madrid to become a minister. On December 18, 2006 sold that property to the marriage formed by the notary Jorge Iranzo and M.ª Vicente Císcar Casabán for 1,562,631 euros, according to information from the General Council of Notaries, which appears in page 2.248 of the summary of the Erial case . On June 30, 2008, barely a year and a half after acquiring it, Iranzo transferred it to another notary named Pablo Gómez and his wife, Carmela Villena. The transfer of that property was a curse for Zaplana. The former president won a million and a half euros in the operation, but ended up losing all the assets of impunity. Maybe because of a forgetfulness in the move. For being left in the house an envelope with the script of two awards perpetrated with commissions: the privatization of the MOT and the award of the Wind Plan. Six pages that became the epitaph of the triumphant trajectory of the businessman who used politics as a cover. The over bomb was found in the house by a Syrian businessman named Imad Ahmad al Naddaf Yalouk, who was a tenant of that house. He handed over the envelope to his friend Marcos Benavent, the money junkie of the Taula case, and the documentation ended up in the hands of the Civil Guard and the judge. The version offered by the Syrian citizen and by Benavent is that the envelope was found in Zaplana house.

Julio Iglesias case is the paradigm of all impunities, of all immunities. Being good, it showed the malfunctioning of Justice; being realistic, certified the free bar of the Consell built on the imposition of the Executive on the Judicial. The policy sought protection in the courts, the policy submitted to the courts, the policy was confused with the courts. The Corts were crushed by an absolute steamrolling majority that reduced them to a desert (as of 1999) in which some deputies claimed. That iconic photo of the new regime, that photocall of Julio Iglesias and Eduardo Zaplana, was based on a media formwork and a captive business ruling class, which had contributed to the construction of a political and social hegemony. The case IVEX-Julio Iglesias is a manual of how the career of a guy named Eduardo was forged, a man who was always clear that the self made man progresses more based on scriptures than readings. Money, power, lies, purchases of wills, omertà, propaganda, megalomania, glamor, extra costs, tax havens … Among the companies investigated by the Tax Agency was the aforementioned Gold Peak Trade Service Limited, which invoiced at least 146 million pesetas (877,000 euros) for the recital of Shanghai. An event for which International Concerts received at least $ 350,000, on June 2, 1999, as a “provision of funds” to face the assembly of the Chinese concert. The money on account was requested about 200 days after the artist’s throat issued the last gorgorito in that concert. Account WA356115,000 was once again the recipient of money channeled through Midway. Since the former delegate in Mexico learned of the existence of this signature and Marquina’s complaints, he set out to collect the documents that would prove how much and how the Mexican concert was organized. He contacted Carlos Santos, of Rac Producciones, and both of them appeared on July 31 before the Mexican notary José Rubén Valdez Abascal, to record his testimony. The notary public validated each and every one of the 23 documents that once covered the assembly of the recital. Among them, all the actual accounting of the act or the two contracts formalized by those who intervened in the operation: the one signed by the IVEX, Rac and the United Mexico Foundation, and a second signed by the producer that Santos represented and International Concerts. In the communicative Valencian map, with capital on Channel 9, there were hardly any traces of this scandal. The press in general still did not join the revelations about the IVEX-Julio Iglesias case. From the parliamentary opposition voices cried out for this scandal. Others were silent, the law of life. The presence of Julio Iglesias turned the cause into a sweet tooth for certain television programs, such as the then popular Aquí hay tomate, an evening of gossip and polemics pink copresentado by Jorge Javier Vázquez. The cameras and microphones of this Tele 5 space were presented on September 22, 2006 at the headquarters of IVEX in the Plaza de América to accompany the accompanying spokespersons of the plaintiff PSPV Andrés Perelló and Antoni Such in their visit to the headquarters of the institute to request documentation on the contract and payments, especially all material related to the commercial mission to Mexico. The then IVEX director, Maritina Hernández, weathered the storm as best she could.

Decuria then had a 40 per cent stake in Atalaya Pádel S. L., dedicated to property development and “sports and leisure activities of all kinds,” as well as the organization of events. From its birth to December 2015, it invoiced 2,166,799 euros, of which 236,000 corresponded to 2015, according to Eldiario.es. The main activity of Zaplana’s firm was “advice on the design, implementation, management and control of strategic measures for companies and foundations”, in addition to the “exploitation of the intellectual property rights of its members in all their manifestations, in any type of support or means of communication existing or that may be created in the future ». There is nothing. Decuria said it had two employees and in that year it declared expenses for 57,811 euros for remunerations to its administrators, in addition to 10,000 euros in donations to non-profit organizations. The former president of the Generalitat was, in addition, Logista’s counselor since 2012, a position, that of “independent member”, for which in 2015 he collected 98,000 euros gross. As patron of the FAES Foundation, he did not charge. The honor of belonging to an entity headed by José María Aznar was enough.

Any plot dedicated to the plundering of public money or other businesses outside the law faces a double challenge: generate resources -now called economies- and hide or camouflage the money so that it is perfectly groomed with the stamp of legality and respectability. The journalistic, judicial and police investigation of the Avialsa case allowed to conclude, and this is stated in a UDEF report, that the Avialsa Group not only served to collect adjudications rigged and cultivated with gifts and bribes or acting as a Valencian franchise of the fire cartel. The holding of Vicente Huerta allegedly served, in addition, for money laundering. The conglomerate controlled by the businessman from Sagunt was made up of about ten companies: Avialsa Holding Company, Avialsa T35, Servicios Aéreos y Mantenimiento SL, Air Tractor Europe SL, Aviación Agrícola de Levante SA, Ideas Urbanas Sagunto SL, Advance Networks Development, Airhuerk SL , Avitractor SL and Huerta Environmental Foundation. These firms crossed fake invoices to deduct services that had not been provided, shared shares in third-party companies and made loans to each other. Suspicions that the Avialsa Group’s corporate network served to launder money and to cover the payment of bites, is covered, among other circumstances, in the detection of false invoices. This practice of paying non-existent services never provided would have several purposes. It allowed tax deductions when considering deductible expenses. In addition, these invoices justified the exit of funds that could well be used for the payment of illegal commissions, bribes. Among the alleged suppliers that invoiced the companies of Vicente Huerta, there were several economic sectors and there were many firms whose activity does not have any relationship with that developed by the merchants of an eminently aeronautical group, linked to the extinction of fires and the fumigation of agricultural fields. The textile firm Gastón y Daniela SA, Todolí Jardins SL, HPH Piscinas or the appliance company Viddatec Project SL are just some of the companies that presented various charges, between 7,416 and 46,743 euros to Huerta companies such as Avialsa T35 or Servicios Aéreos y Mantenimiento .

Zaplanism clue in Ciudadanos* is very elongated and uniform. “The zaplanistas have taken refuge in Ciudadanos to catch chub, they do not give a shit about regeneration.” It is not a very academic opinion, but it has value because it belongs to another person who was also expelled from the party by Argüeso and who knows the kitchen very well of the organization at the time when Rivera opened the doors of the Valencian franchise. From its gestation, Ciudadanos always had a magnificent dialogue with the Valencian Socialists. They shared the objective of reducing popular power to the minimum expression. In the forums and scenarios submitted to the focus of the cameras, the relationship has been, in general, more than acceptable, but it is in the privacy where Eduardo Zaplana was always willing to collaborate with the party of Ximo Puig to throw a cable wherever it was necessary. With or without Ciudadanos, Zaplana, the tea commercial and sympathy, has always been willing to make suits for his former party and never skimped a “Ximo, whatever you need”, so they would coincide in a VIP stand watching the entrance of the Moors and Christians in Alcoi or call you by phone; relatively often. After all, the two and Citizens were joined by the desire to evict the popular from the institutions.

*Ciudadanos is a spaniard national party and Rivera’s leader.

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