El Agente Oscuro: Memorias De Un Agente Infiltrado Por El CNI — Anónimo / The Dark Agent: Memoirs of an Agent Infiltrated from the NIC* by Anonymous (spanish book edition)

El libro me ha gustado porque parece verídico, es de fácil lectura y entretiene y no puedo saber si lo que cuenta es cierto como en la mayoría de libros de esta índole. Lo mejor es que cuenta cómo hacía las cosas el supuesto espía y, mejor me ha parecido todo el tema relacionado con los servicios secretos marroquíes, eso hace que la obra te atrape y dé que pensar, como apunté anteriormente, el problema es no poder contrastarlo. En definitiva una obra que entretiene, documenta si quiere escribir sobre el tema, la mejor parte del libro para mí fue la introducción y la parte final.

Tundra no fue mi auténtico alias; pero podía haberlo sido. Aun con esa licencia y otras que me he permitido con determinados nombres y lugares, es más que previsible que algunos responsables del viejo Centro Superior de Información de la Defensa (CESID) y los últimos controladores y enlaces que tuve en el moderno y pretencioso Centro Nacional de Inteligencia (CNI) me identifiquen plenamente. También asumo que me reconocerán algunos de quienes fueron mis objetivos durante esos años, claramente referidos y retratados en esta narración, y hasta algunos de los responsables de las organizaciones en las que trabajé infiltrado. Sólo admitiendo este necesario inconveniente y sopesando sus posibles consecuencias ha podido escribirse y publicarse el comprometido relato que sigue. Sin embargo, he tomado precauciones literarias cuando se trataba de ambientes más recientes de radicalismo y terrorismo de apellido islámico. En estos, sobre todo, y en algunos otros de los episodios que siguen, los nombres de ciertos protagonistas, las fechas exactas de los hechos y los escenarios espaciales han sido intencionadamente omitidos o alterados para camuflar la identidad del autor de la narración, de Tundra. Ello no afecta en absoluto a la esencia de la historia, y el lector pronto entenderá que ese enmascaramiento era absolutamente imprescindible en algunos de los relatos.

Es la crónica del día a día de un espía atónito, perplejo ante la gravedad de muchas de las cosas que sucedían en su entorno y que nunca fueron del conocimiento de la opinión pública. El autor de este libro no es un funcionario del Estado adscrito al CNI, sino que formó parte de esa legión de confidentes o colaboradores asiduos remunerados en negro con cargo a los fondos reservados. Se dedican a vigilar de cerca a los más piadosos de los jóvenes musulmanes, aquellos susceptibles de radicalizarse, como también hay otros informadores diseminados entre los grupos de extrema derecha o entre los más drásticos de los secesionistas catalanes. Sin embargo, la mano que echa Rabat a sus socios europeos tiene un precio. La cooperación marroquí en la lucha contra el terrorismo y la inmigración irregular, y también, en mucha menor medida, contra el tráfico de drogas –⁠Marruecos es el principal productor y exportador de hachís del mundo⁠– son las herramientas que utiliza el Makhzen, es decir el entorno del rey, para obtener contrapartidas de España, Francia y de Europa en general. «[…] los anuncios reiterados sobre los éxitos marroquíes en materia antiterrorista son en realidad señuelos destinados a engañar a los estados europeos con el objetivo de perpetuar esa práctica rentista» de la que se beneficia Marruecos, escribe en su blog Khalil Zeguendi, un activista marroquí residente en Bruselas. Cuando el vecino europeo comete algún desliz que disgusta, Rabat no tarda en sancionarlo. El Ministerio de Asuntos Islámicos reconoció, a finales de 2018, que financia a 34 de las 42 mezquitas de Ceuta y 17 en Melilla, es decir, todas excepto una. En su nómina tiene además a 95 imanes, predicadores y almuédanos de Ceuta y a 58 de Melilla. Sus sueldos son modestos. A los imanes les abona 600 euros al mes y a los predicadores, que cada viernes se desplazan desde Tetuán o Nador a las ciudades autónomas, unos 300. Esos emolumentos se complementan con las aportaciones de los fieles, que redondean hasta los mil euros la paga que cobra el imán.

Aunque la doctrina religiosa malekita, que rige en Marruecos, es bastante tolerante y está alejada del wahabismo que exporta Arabia Saudí, el empeño marroquí por moldear y hasta gobernar a sus ciudadanos más allá de sus fronteras obstaculiza la aparición de un islam independiente con los colores de Europa. Si llegara a surgir, sería el mejor antídoto de la radicalización y un magnífico cauce para la plena integración de los musulmanes en las sociedades europeas. Quedarían liberados de las tutelas de sus países de origen o de las que se imponen desde el Golfo a golpe de talonario. A la hora de ampliar una mezquita ya no tendrían que esperar los fondos que lleguen de Arabia y alrededores, y en Ceuta o Melilla los imanes podrían dirigir la oración de los viernes sin atenerse a las recomendaciones de Rabat.

El funcionamiento de los agentes oscuros es siempre el mismo en todos los servicios secretos y, paradójicamente, en todas las organizaciones criminales del mundo. Apenas hay relaciones en horizontal entre personas del mismo rango, y ningún controlador comparte jamás con sus compañeros información de lo que está haciendo ni de lo que hacen las personas que recluta y trabajan para él. Desde el primer instante en que los tablig de la mezquita tuvieron conocimiento de mi matrimonio con una mujer árabe, a la que se le suponía la adscripción islámica en origen, comenzaron a exigir mi inmediata conversión al islam. Según sus siempre interesadas interpretaciones del Corán, a la mujer musulmana le está tajantemente prohibido casarse con un infiel, bien pertenezca a alguna de las religiones del Libro, bien sea un pagano o un asociador. Mientras que al hombre musulmán sí se le permite casarse con cristianas y judías, porque ello no afecta a la fe de sus hijos y porque ya lo hizo así el profeta Mahoma, la mujer, por el contrario, peca gravemente y se condena si no hace que su marido abrace el islam antes de la boda… La atmósfera en la que se desarrollaba mi vida clandestina en Granada se había vuelto ya tan densa y cargada que la única liberación posible era abandonar la región. Y así hicimos.

“Poner un rabo” a alguien significa, en el argot, someterlo a vigilancia y seguimiento. Aprendí que uno de los peores males que asolan a la sociedad de nuestros días es el de la ideologización. Las ideologías instrumentan personas e instituciones al servicio de sus oscuros fines. Las ideologías se habían colado en el más íntimo y sagrado corazón de las tradiciones espirituales. Todo lo que un día fue bello y bueno está ya contaminado de miseria y porquería. La Verdad sigue ahí, en sus rincones de siempre, pero ahora se hace más difícil que nunca encontrarla.

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The book I liked because it seems true, it is easy to read and entertain and I can not know if what counts is true as in most books of this nature. The best thing is that it tells how the supposed spy did things and, better I think the whole subject related to the Moroccan secret services, that makes the work catch you and give you to think, as I said before, the problem is not being able to contrast it . In short, a work that entertains, documents if you want to write about the subject, the best part of the book for me was the introduction and the final part.

Tundra was not my real alias; but it could have been. Even with that license and others that I have allowed with certain names and places, it is more than predictable that some people in charge of the old Superior Information Center of Defense (CESID) and the last drivers and links I had in the modern and pretentious National Center of Intelligence (CNI) identify me fully. I also assume that I will recognize some of those who were my goals during those years, clearly referred to and portrayed in this narrative, and even some of those responsible for the organizations in which I worked infiltrated. Only by admitting this necessary inconvenience and weighing its possible consequences has the committed story that follows been written and published. However, I have taken literary precautions when dealing with more recent environments of radicalism and terrorism with Islamic surname. In these, above all, and in some of the other episodes that follow, the names of certain protagonists, the exact dates of the events and the spatial scenarios have been intentionally omitted or altered to camouflage the identity of the author of the narrative, of Tundra . This does not affect the essence of the story at all, and the reader will soon understand that this masking was absolutely essential in some of the stories.

It is the chronicle of the daily life of a stunned spy, perplexed by the gravity of many of the things that happened in his environment and that were never public knowledge. The author of this book is not an official of the State assigned to the CNI, but was part of that legion of confidants or assiduous assistants remunerated in black from the reserved funds. They are dedicated to watching closely the most pious of young Muslims, those susceptible to radicalization, as there are other informants scattered among the far right groups or among the most drastic of the Catalan secessionists. However, the hand that Rabat throws to its European partners has a price. Moroccan cooperation in the fight against terrorism and irregular immigration, and also, to a much lesser extent, against drug trafficking – Morocco is the world’s leading producer and exporter of hashish – are the tools used by the Makhzen, that is, the environment of the king, to obtain counterparts from Spain, France and Europe in general. “[…] the repeated announcements about the Moroccan successes in anti-terrorist matters are in fact lures destined to deceive the European states with the aim of perpetuating that rentier practice” of which Morocco benefits, writes in his blog Khalil Zeguendi, an activist Moroccan resident in Brussels. When the European neighbor commits a slip that disgusts, Rabat soon sanctions it. The Ministry of Islamic Affairs recognized, at the end of 2018, that it finances 34 of the 42 mosques in Ceuta and 17 in Melilla, that is, all but one. In his payroll he also has 95 imams, preachers and muezzins from Ceuta and 58 from Melilla. Their salaries are modest. The magnets pay 600 euros a month and preachers, who every Friday move from Tetuan or Nador to the autonomous cities, about 300. These emoluments are complemented by the contributions of the faithful, which round up to a thousand euros the pay that Charge the magnet.

Although the Malekite religious doctrine, which rules Morocco, is quite tolerant and far from the Wahhabism that Saudi Arabia exports, the Moroccan determination to shape and even govern its citizens beyond its borders hinders the emergence of an independent Islam with colors of Europe. If it were to emerge, it would be the best antidote to radicalization and a magnificent channel for the full integration of Muslims in European societies. They would be freed from the tutelage of their countries of origin or those that are imposed from the Gulf by check book. When expanding a mosque they would no longer have to wait for funds coming from Arabia and surrounding areas, and in Ceuta or Melilla the imams could lead the Friday prayer without following the Rabat recommendations.

The operation of the dark agents is always the same in all the secret services and, paradoxically, in all the criminal organizations of the world. There are hardly any horizontal relationships between people of the same rank, and no controller ever shares with his colleagues information about what he is doing or what the people he recruits and work for him do. From the first moment that the tablig of the mosque became aware of my marriage to an Arab woman, who was supposed to be an Islamic ascription in origin, they began to demand my immediate conversion to Islam. According to his always interested interpretations of the Koran, the Muslim woman is categorically forbidden to marry an infidel, either belonging to any of the religions of the Book, whether a pagan or an associate. While the Muslim man is allowed to marry Christians and Jews, because it does not affect the faith of his children and because the prophet Mohammed did so, the woman, on the other hand, sins gravely and condemns herself if she does not that her husband embraces Islam before the wedding … The atmosphere in which my clandestine life was developing in Granada had already become so dense and charged that the only possible release was to leave the region. And so we did.

“Putting a tail” to someone means, in the slang, subjecting it to surveillance and monitoring, I learned that one of the worst evils that plague the society of our days is that of ideologization: ideologies orchestrate people and institutions at the service of their dark ends The ideologies had sneaked into the most intimate and sacred heart of spiritual traditions Everything that once was beautiful and good is already contaminated with misery and filth The Truth is still there, in its usual corners, but now it is more difficult than ever to find it.

*CNI is National Intelligence Center in Spain

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