Laboratorio Lector. Para Entender La Lectura — Daniel Cassany / Reader Lab. Understanding The Act Of Reading by Daniel Cassany (spanish book edition)

Libro muy interesante. Creemos que leer es fácil y que todo el mundo lo sabe hacer. Que se aprende en la escuela primaria. Pero es falso: algunos graduados tienen dificultades para comprender los datos básicos de un escrito; muchos no pueden valorar la fiabilidad de una fuente y muchos más son víctimas inocentes de la propaganda comercial, de los medios de comunicación interesados o de las mentiras de muchos personajes públicos. Porque leer y comprender es difícil. La comprensión no es permanente ni estática. También varía, al depender de los conocimientos que tenemos en cada momento. Según lo que sabemos o recordamos, entendemos el texto de un modo u otro. Cada lector interpreta el escrito según sus conocimientos y gustos.

No fue hasta la época medieval cuando se comenzaron a separar las palabras para ayudar a leer en silencio a los copistas y lectores de la Biblia. Y solo en siglos posteriores se fueron incorporando poco a poco los diversos signos de puntuación que hoy constituyen el sistema de escritura. Conviene tener presente que cuando hablamos no separamos las palabras con espacios temporales. Las decimos una tras otra, como muestra el hecho de que las consonantes y las vocales iniciales o finales se transforman por el contacto con los sonidos iniciales de las palabras contiguas.

Entender el significado requiere formular hipótesis y comprobarlas. Empezamos a leer fijándonos en el aspecto externo del texto: el formato, la portada, el título, una fotografía, etc. Con ello construimos las primeras hipótesis sobre qué puede ser («es un viaje en barco, es una receta de cocina, es una carta», etc.). Luego buscamos y abrimos en nuestra memoria el esquema de conocimientos correspondiente y leemos contrastando lo que dice el texto con lo que sabemos –que tenemos inscrito en el esquema–. Recuperamos las elipsis y los implícitos del texto y construimos un significado global. Es un proceso interactivo entre el texto y nuestra mente. Es intenso, aunque sea rápido y silencioso. Cuando hacemos skim no leemos palabra por palabra, ni vamos de izquierda a derecha o línea tras línea. Los ojos exploran la página buscando las posiciones importantes (inicio absoluto o inicio de los párrafos), los elementos estructuradores del discurso (títulos internos, pies de foto, paginación) y las palabras destacadas (mayúsculas, negritas, cursivas); saltan de un punto a otro, arriba y abajo, adelante y atrás, a veces con regresiones, para releer algún fragmento relevante. El propósito es hacerse una idea aproximada del contenido del texto, sin profundizar, en unos pocos segundos. Al contrario, cuando escaneamos o hacemos scan de un fragmento, los ojos barren el texto de modo sistemático, escrutando cualquier detalle que responda al propósito.

Los buenos lectores han desarrollado una especie de monitor o control que verifica que todas las tareas implicadas en la lectura se ejecuten de manera acertada. En pocas palabras, mientras leen, se autoevalúan de una manera precisa. Entre otros aspectos:

1. Pueden determinar si el significado que están entendiendo mientras leen es suficientemente coherente o no.

2. Si les parece que no lo es, son capaces de detectar si es porque el escrito tiene algún error o porque ha fallado su actividad lectora.

3. Si creen que hay un error en el escrito, intentan identificarlo y repararlo, de manera que puedan restituir el significado hipotético completo.

4. Si creen que han leído mal, intentan detectar por qué y repiten la lectura subsanando el comportamiento erróneo: releen todo el escrito o un fragmento, más lentamente o más de una vez; comprueban que se han descodificado bien todas las palabras, si se han relacionado entre sí de manera lógica, sintáctica y semánticamente, si se han entendido bien.

¿Cuáles son los memes más divertidos que has leído y reenviado esta semana? ¿De qué trataban? ¿De deportes, de música, de política? ¿Los guardas o los borras al cabo de unos días? ¿Te gusta leer memes? Busca curiosidades sobre los memes en la red. Si te fijas, reenviar memes es parecido a contarse chistes. Si un día unos amigos te cuentan un chiste gracioso, lo cuentas después a otros amigos sin decir nunca quién te lo contó. Nadie pregunta de quién es un chiste. No importa. Sencillamente, es anónimo; es de todos; lo compartimos. Así ha sido también la tradición oral. De pequeños aprendemos canciones, cuentos, refranes, dichos populares que recordamos durante toda la vida, y que quizás contaremos años después a nuestros hijos. Tampoco tienen autor; son de todos. “El argumento más poderoso para renunciar al plagio es que, copiando y pegando, nunca llegarás a tener voz propia. Serás del montón. Repetirás lo que otros ya dijeron, lo que todo el mundo copia y pega. Tus escritos no tendrán relación con tus opiniones, con tu punto de vista, con tu mundo. Y tus lectores te abandonarán, porque se aburrirán. Al contrario, es más honesto reconocer lo que bajamos de la red, lo que leemos y lo que consultamos de otros autores. Al reconocerlo damos valor a su trabajo, pero también al nuestro: indicamos que hemos leído un original, que lo hemos entendido, que nos ha gustado y que queremos compartirlo. Todos salimos ganando citando las fuentes.

En España y en Latinoamérica solemos aprender a leer en la escuela y, por tanto, la escuela tiene un papel importante en la configuración de los hábitos. Pero en otros sitios no es así. En el mundo árabe, muchos niños aprenden a leer en la mezquita, ya que la escritura está vinculada con el Corán, el libro sagrado en la cultura musulmana. En América, en los hogares evangelistas, es habitual dedicar tiempo a leer la Biblia en familia, después de cenar. En cambio, en los países eslavos los niños aprenden el abecedario en casa, con la ayuda de algún familiar (padre, madre, abuela) que les enseña a descodificar y oralizar cada letra antes de iniciar la escuela. En China, Taiwán y Japón la escritura está todavía más vinculada con la tradición y la cultura: los niños aprenden los ideogramas cantando, dibujándolos en el aire con un dedo y memorizándolos. Cada curso tienen que aprender una cantidad predeterminada de signos. Además, como la educación en estos países es tremendamente competitiva, tienen que dedicar numerosas horas semanales a hacer deberes.

La lectura evoluciona a un ritmo frenético: cada día leemos menos en papel, leemos más imágenes, leemos en más lenguas –que no conocemos tan bien como la materna–. Cada vez tenemos más pantallas abiertas al mismo tiempo y saltamos de una a otra. Todo eso plantea nuevos retos, que habrá que ir superando con pasión y curiosidad. ¡Que así sea!.

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Very interesting book. We believe that reading is easy and that everyone knows how to do it. What is learned in elementary school? But it is false: some graduates have difficulty understanding the basic data of a writing; many can not assess the reliability of a source and many more are innocent victims of commercial propaganda, of the media interested or of the lies of many public figures. Because reading and understanding is difficult. The understanding is not permanent or static. It also varies, depending on the knowledge we have at each moment. According to what we know or remember, we understand the text in one way or another. Each reader interprets the writing according to their knowledge and tastes.

It was not until medieval times when words began to be separated to help silently read the copyists and readers of the Bible. And only in later centuries were gradually incorporated the various punctuation marks that today constitute the writing system. It is important to keep in mind that when we speak we do not separate words with temporary spaces. We say them one after another, as shown by the fact that the consonants and the initial or final vowels are transformed by contact with the initial sounds of the adjacent words.

Understanding the meaning requires formulating hypotheses and checking them. We begin to read by looking at the external aspect of the text: the format, the cover, the title, a photograph, etc. With this we build the first hypothesis about what it can be (“it’s a boat trip, it’s a cooking recipe, it’s a letter”, etc.). Then we search and open in our memory the corresponding knowledge scheme and we read contrasting what the text says with what we know -which we have inscribed in the schema-. We recover the ellipses and the implicit ones of the text and we build a global meaning. It is an interactive process between the text and our mind. It is intense, although it is fast and silent. When we do skim we do not read word by word, nor do we go from left to right or line after line. The eyes explore the page looking for the important positions (absolute beginning or beginning of the paragraphs), the structuring elements of the speech (internal titles, captions, pagination) and the highlighted words (capital letters, bold, italics); they jump from one point to another, up and down, back and forth, sometimes with regressions, to reread some relevant fragment. The purpose is to get a rough idea of the content of the text, without going deep, in a few seconds. On the contrary, when we scan or scan a fragment, the eyes sweep the text systematically, scrutinizing any detail that responds to the purpose.

Good readers have developed a kind of monitor or control that verifies that all the tasks involved in reading are executed correctly. In short, while they read, they self-evaluate in a precise way. Among other aspects: 1. They can determine if the meaning they are understanding while reading is sufficiently coherent or not. 2. If they think it is not, they are able to detect if it is because the writing has an error or because their reading activity has failed. 3. If they believe that there is an error in the writing, they try to identify it and repair it, so that they can restore the complete hypothetical meaning. 4. If they think they have read wrong, try to detect why and repeat the reading, correcting the wrong behavior: reread the whole writing or a fragment, more slowly or more than once; they check that all the words have been decoded well, if they have been related to each other logically, syntactically and semantically, if they have been well understood. What are the funniest memes you have read and forwarded this week? What was it about? Of sports, of music, of politics? Do you keep them or delete them after a few days? Do you like to read memes? Search for curiosities about memes on the net. If you notice, forwarding memes is akin to telling jokes. If one day some friends tell you a funny joke, then you tell other friends without saying who told you. Nobody asks whose joke it is. No matter. It is simply anonymous; it belongs to everyone; we share. This has also been the oral tradition. As children we learn songs, stories, sayings, popular sayings that we remember throughout our lives, and that perhaps we will tell our children years later. They do not have an author either; they belong to everyone “The most powerful argument for renouncing plagiarism is that, by copying and pasting, you will never have a voice of your own. You will be the heap. You will repeat what others have already said, what everyone copies and pastes. Your writings will have no relation to your opinions, your point of view, your world. And your readers will abandon you, because they will be bored. On the contrary, it is more honest to recognize what we download from the network, what we read and what we consult from other authors. By recognizing it we give value to your work, but also to ours: we indicate that we have read an original, that we have understood it, that we have liked it and that we want to share it. We all win by quoting the sources. In Spain and Latin America, we usually learn to read at school and, therefore, the school plays an important role in shaping habits. But in other places it is not like that. In the Arab world, many children learn to read in the mosque, since writing is linked to the Koran, the sacred book in Muslim culture. In America, in evangelism homes, it is usual to spend time reading the Bible with the family after dinner. On the other hand, in the Slavic countries children learn the alphabet at home, with the help of a family member (father, mother, grandmother) who teaches them to decode and oralize each letter before starting school. In China, Taiwan and Japan, writing is still more linked to tradition and culture: children learn the ideograms by singing, drawing them in the air with a finger and memorizing them. Each course has to learn a predetermined amount of signs. In addition, as education in these countries is tremendously competitive, they have to devote numerous hours a week to doing homework.

Reading evolves at a frenetic pace: every day we read less on paper, read more images, read in more languages -which we do not know as well as the mother-. Every time we have more screens open at the same time and we jump from one to the other. All this poses new challenges, which must be overcome with passion and curiosity. So be it!.

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