El Orbe A Sus Pies. Magallanes Y Elcano: Cuando La Cosmografía Española Midió El Mundo — Pedro Insua Rodríguez / The Orb At His Feet. Magallanes And Elcano: When The Spanish Cosmography Measured The World by Pedro Insua Rodríguez (spanish book edition)

Es otro magnífico libro donde he aprendido conceptos que desconocía. A Magallanes se debe el logro de hallar el «paso» estrecho que une el Atlántico y el Pacífico, con lo que sorteó el muro que el continente americano representaba para la navegación. Pero quien realmente dio la vuelta a la Tierra y convirtió en una experiencia lo que hasta entonces no era más que un concepto matemático fue el español Juan Sebastián Elcano, al surcar el océano Índico y bordear por el Atlántico el continente africano sin hacer escalas. La esfericidad del orbe terrestre, cuya circunferencia había sido medida con sorprendente precisión por Eratóstenes en el siglo III a.C., se vio por primera vez recorrida por los pies de un hombre.
Dieciocho siglos separan el concepto cosmográfico de la esfericidad del globo de la experiencia circunnavegatoria, que fue posible gracias a una serie de condiciones geoestratégicas, tecnológicas, doctrinales e institucionales… A Magallanes se debe el logro de hallar el «paso» estrecho que une el Atlántico y el Pacífico, sorteando así el muro que, para la navegación, representó el continente americano recién descubierto por Cristóbal Colón apenas treinta años antes. Tras atravesar por primera vez el vasto océano Pacífico, la expedición comandada por el capitán portugués —naturalizado español— recala en los, hasta ese momento, desconocidos archipiélagos de las Marianas (Ladrones), primero, y de las Filipinas (San Lázaro) después. Gracias a la capacidad lingüística de un criado, Magallanes reconoce que la expedición se encuentra, por fin, próxima al ámbito malayo.

No deja de ser curioso que, de la esfera repartida en el Tratado de Tordesillas —el convenio firmado en 1494 en esa localidad entre los Reyes Católicos y Juan II de Portugal—, sea un portugués el que atraviese el hemisferio reservado a Castilla y un español el que atraviese el hemisferio portugués. Aunque Elcano alcanzó la gloria en vida —se le concedió, a él y a Gómez de Espinosa, un escudo de armas con el lema «tu primus circumdedisti me» («fuiste el primero que me rodeó»)—.

Las vías atlánticas que ofreció la «teoría esférica», por las que se van a derramar los Imperios ibéricos hacia el sur (africano) y hacia el poniente (americano), aparecieron a los Reyes Católicos y al rey de Portugal como modos geoestratégicos de burlar al Turco —buscando, además, una posible alianza con los (supuestos) reinos cristianos orientales (mito nestoriano del Preste Juan, etcétera)— y tratar de ganar, de algún modo, los «santos lugares» que continuaban bajo dominio islámico. Portugal abriría una nueva ruta, ya oceánica, de las especias, la seda y el marfil, de las piedras preciosas y del aljófar que Génova y Venecia solo podían encontrar, a precio de lujo, en los bazares de Egipto y del Asia Menor. Pero, además, sobre todo, buscaría, a partir de la conquista de Ceuta en 1415, la conexión directa con el reino africano del Preste Juan para recuperar, con su alianza, los santos lugares cristianos frente al islam. De esta manera, dirá Camoens, los lusos «fueron dilatando la Fe con el Imperio, las viciosas tierras de África y Asia conquistando».
A Castilla, por su parte, bloqueada esta ruta meridional por el monopolio portugués tras el Tratado de Alcáçovas (1479), le quedará solo la vía occidental, si es que la Tierra es, en efecto, una esfera, y esta vía, con esos mismos objetivos, será la que, por fin, sea explorada por un enigmático marino genovés convertido, en 1492, en almirante de Castilla. Cristóbal Colón, que así se llama, expresará con claridad. En definitiva, las dos potencias ibéricas, arrinconadas en el finis terrae (antiguo), se ven abocadas a explorar y adentrarse en ese «mar Tenebroso», que es el océano Atlántico, para tratar de restaurar esas líneas de conexión con el Oriente, navegando en naos al albur de los vaivenes de los vientos y guiados, tan solo, por un inquieto cielo estrellado.

El afán por conquistar el gran Imperio Celeste, la llamada Empresa de China, surge en este contexto no por un capricho de la iniciativa individual, determinada por la ambición o la voluntad de poder de las personalidades que se empeñaron en ella (y este parece ser el punto de vista más común en la historiografía). Semejante proyecto deriva de la propia lógica expansionista global (católica) por la que se constituye el Imperio español desde su origen, y que choca con otro Imperio, el chino, muy desarrollado («son gentes de gran policía», según la opinión común de muchos expedicionarios) en contraste con las sociedades americanas precolombinas (incluidas las más desarrolladas), pero que va a representar, por su aislamiento y cierre despótico, un verdadero desafío para el proyecto «globalizador» español (y, a su modo, para el portugués). El desastre de la Invencible (1588), en su intento de combatir a la cismática y cesaropapista Inglaterra, y, sobre todo, la salvaguarda de la labor diplomática desarrollada por las comunidades jesuitas en China (Matteo Ricci y otros) abortarán definitivamente la puesta en marcha de cualquiera de los proyectos que se barajaban en tal sentido.
La Empresa de China ni siquiera se volverá a intentar. Pero las consecuencias serán mutuamente problemáticas para el Imperio del Centro y para aquel en el que no se pone el sol: España no gana la «esfera», pero China sí que perderá ese «centro» para siempre.

El objetivo magallánico de encontrar un paso entre el Atlántico y el mar del Sur hacia la India, para establecer una ruta occidental hacia el Oriente, implicaba necesariamente la misma concepción esférica del orbe terrestre que tenía Colón. Se trataba de realizar una maniobra de envolvimiento para alcanzar el levante por el poniente, dado que, con la inesperada aparición de América, esta terminó por ser un obstáculo que debía sortearse para que dichos planes geoestratégicos y comerciales se cumplieran. Por el lado oriental los accesos hacia la Especiería para Castilla —que, se suponía, caía dentro de su demarcación hemisférica— eran dos: el terrestre tradicional (mediterráneo) y el oceánico índico, dependiente de Portugal. Pero por el lado occidental, se encuentra con un muro continental que no hay modo de atravesar. El muro americano, un obstáculo para llegar al mar del Sur… En cualquier caso, Magallanes va a tener que arrostrar esos dos grandes obstáculos —América y el Tratado de Tordesillas— desde el comienzo, con los propios preparativos de la expedición, hasta el final, cuando Elcano se vea obligado a realizar una penosa travesía por el Índico para poder terminar con éxito la empresa. Pero ni la Corona castellana, que veía excesivo el peso de los portugueses en la armada recién organizada, ni la de Portugal, dispuesta a estorbar para impedir, o por lo menos dilatar, la partida lo más posible, están conformes con lo dispuesto por Magallanes. De tal modo, en una maniobra final inducida por el agente Sebastián Álvarez, quien servía de factor para el rey portugués en Andalucía, logran que Ruy Falero —afectado de cierto desequilibrio mental, al parecer— caiga como componente principal de la expedición, y sea sustituido por el noble castellano Juan de Cartagena (muy probablemente «sobrino» del obispo Fonseca). De este modo se compensaba el papel protagonista portugués, según había dejado las cosas Magallanes, teniendo en cuenta, además, que Cartagena pasará a ser considerado como «conjunta persona» al lado del capitán general Magallanes. Tras la caída de Falero, el cosmógrafo más autorizado que irá en la expedición —lo hará como piloto de la nao San Antonio— será Andrés de San Martín.
Las dificultades técnicas y diplomáticas, en fin, fueron de la mano. La falta de resolución en un ámbito aumentaba…

La hazaña de Magallanes-Elcano
Naos: Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago.
Tripulantes al partir: 265; capitán general, Fernando de Magallanes.
Coste: 8.346.379 maravedíes.
Salida: 10 de agosto de 1519, del puerto de Mulas (Sevilla).
Destino: Las Molucas.
Llegada (nao Victoria): 6 de septiembre de 1522, al puerto de Sanlúcar de Barrameda (Huelva).
Tripulantes al llegar (nao Victoria): 18.
Recorrido total (nao Victoria): 85.700 km (46.270 millas).
Tiempo (nao Victoria): 1.084 días.

España ya existía como imperio antes de constituirse en nación política. Un imperio enfrentado a otras potencias de la época y a través de cual se establecen las primeras redes globales, sobre todo a partir de la circunnavegación del orbe por el viaje de Magallanes-Elcano. Una expedición que hizo que partes de la esfera antes incomunicadas se interrelacionaran —a través del comercio, la evangelización, la explotación o la guerra—, involucrando en este proceso civilizador, para bien o para mal, a todo el género humano. Y sobre la que, además, existen numerosas narraciones de la derrota y singladura que llevó, escritas de puño y letra de sus protagonistas.
La narración del viaje
Es notable por habitual que, en general, de toda acción realizada en nombre del Imperio español, o bajo su dominación, se levante acta de lo sucedido, bien de la mano de un escribano, cuando no de un soldado, un piloto, un fraile o un cronista, existiendo así varias versiones de los mismos acontecimientos con ópticas, en ocasiones, muy diferentes. La cultura política española del siglo XVI, muy burocratizada, enseguida documenta por escrito, con cierta minuciosidad, los hechos que están ocurriendo, sobre todo aquellos que tienen que ver con las acciones de descubrimiento y acción imperial en el Nuevo Mundo. Además, una de las novedades que presentan las crónicas y relaciones modernas, frente a la cronística medieval, es que muchas de ellas son elaboradas in situ y por los protagonistas. La rivalidad entre castellanos y portugueses, que va a marcar todo el viaje, ya se pone de manifiesto con el famoso incidente de Sevilla, ocurrido el 22 de octubre de 1518 en plenos preparativos. Al confundir los curiosos y algunas autoridades las banderas personales de Magallanes con las de Portugal, se levantaron enseguida suspicacias acerca de las intenciones del navegante. Hasta tal punto que, si no llega a mediar Sancho de Matienzo, tesorero de la Casa de Contratación, ciertas autoridades locales hubieran detenido a Magallanes antes de iniciar la empresa. La intervención del rey, a instancias del discreto Matienzo, significó el castigo de dichas autoridades y la restauración de la dignidad del capitán general portugués.
El incidente en Sevilla, en cualquier caso, fue todo un avance de la desconfianza castellana respecto a Magallanes. Los problemas entre Magallanes y los castellanos ya comienzan en Canarias, a donde llegan el 26 de septiembre. Allí, detenidos cuatro días, esperan a una carabela que abastece de pez a la armada, pero esta, además, trae también un aviso secreto advirtiéndole al portugués de que los capitanes y pilotos castellanos buscan la desobediencia, probablemente para hacerse con el control de la armada en el caso de que se percibiese alguna anomalía o rareza en el comportamiento de Magallanes.
Pues bien, el 2 de octubre salen del archipiélago canario y, al poco, Magallanes establece un rumbo que Juan de Cartagena va a poner en cuestión. Este le exige que, como mandan las instrucciones del Rey en su asiento tercero, acuerde las variaciones de rumbo con los capitanes si es que decide cambiar la derrota.Magallanes le replica, de un modo algo autoritario…

El arte de marear, la ciencia de la navegación marítima, había demostrado ya en los siglos anteriores su papel primordial como instrumento político. Pero será en el siglo XVI (y no antes), a partir justamente de la expedición Magallanes-Elcano que concluirá con la primera circunnavegación, cuando se producirá
aquella revolución única que con un trastorno sin ejemplar mudó la faz del Universo, varió la constitución del orbe, alteró las leyes, los usos y las opiniones, el comercio, el poder, las virtudes y los vicios de los hombres y de las naciones. Ella ocasionó la mudanza más notable que jamás ha habido en las costumbres, en la industria, en el gobierno de los pueblos.

La diversidad de estados en que se encuentran los indios, tanto los occidentales o americanos como los orientales (entre los que los chinos salen muy bien parados). Obtiene así tres géneros distintos:
a) Grandes monarquías, como pueda ser precisamente la china, y que en América tan solo tendría un equivalente en los «mejicanos» (mexicas) y en los «ingas» (incas). Se trata de sociedades muy extendidas, tanto en población como en territorio, cuyo gobierno gira en torno a la autoridad estable de un gran rey.
b) Gobierno en comunidad o behetría, la más extendida en América, según Acosta. Estas sociedades se rigen a través de ciertos grupos de privilegiados (consejos), siendo capaces de hacer converger los diversos intereses de estas comunidades, aunque de un modo bastante inestable (en contraste con las grandes monarquías del género anterior).
c) Comunidades de hombres prácticamente ferinos, «silvestres», en las que apenas existe autoridad ni ley. Acosta, al mencionar algunas de las sociedades americanas que viven en tal situación, incluye en ellas a los chichimecas, por ejemplo.

La expedición de Magallanes marcó un antes y un después al reducir, disolviéndola esféricamente, la distinción Oriente-Occidente. Esa hazaña del «arte de marear», de la navegación, demostró que yendo hacia el levante se puede volver por el poniente, y viceversa, como hizo Martín Ignacio de Loyola, el primero en realizar esta doble vuelta. Ya no hay centro (omphalós, «ombligo») ni fin de la Tierra (finis terrae), dos nociones antiguas, obsoletas tras la vuelta de Magallanes y Elcano. Un encuentro entre dos Imperios, el español y el portugués, marcado por una intensa y hostil rivalidad, a pesar de la diplomacia y la política matrimonial entre ambas potencias ibéricas, que ni siquiera se resolvió con la anexión de Portugal por parte de España en 1580. El desencuentro es permanente.

La vaga y nebulosa representación del globo previa a la exploración de Magallanes comienza a despejarse a partir de la cartografía desarrollada desde ese momento, arrasando con cualquier otra imagen anterior del espacio geográfico. Y la configuración que se abre a partir de los tres giros oceánicos (Vasco de Gama, Magallanes y Elcano) es la que tenemos hoy en día, en nuestra actualidad marcada por el registro cenital de la superficie terrestre desde los satélites artificiales. Las imágenes de los satélites no manifiestan nada distinto ni más preciso que las representaciones cartográficas producidas con anterioridad a la era espacial. Hay una realidad geográfica que sirve de medida sobre el ajuste cartográfico (no cabe aquí relativismo de ningún tipo) —la cosmografía oceánica ya fue capaz de reproducirla a partir del siglo XVI— y que ratifica la cartografía aeroespacial (sin perjuicio de los desarrollos que esta implica, más allá de este ámbito). La cosmografía posmagallánica no solo arroja luz sobre las partes desconocidas hasta ese momento (América, Pacífico, Filipinas, etcétera), sino también sobre los tres continentes conocidos desde la Antigüedad, al recibir estos una nueva reconfiguración en relación con las demás. Con América y el Pacífico también se (re)descubren Asia, África y Europa. Es el mundo entero, no solo el recién descubierto, el que se ordena y es representado por la nueva cartografía. Un mundo en el que, por primera vez, todo está en su sitio, ajustado realmente a la realidad geográfica.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2018/08/08/1492-espana-contra-sus-fantasmas-pedro-insua-rodriguez-1492-spain-against-its-ghosts-by-pedro-insua-rodriguez-spanish-book-edition/

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It’s another magnificent book where I have learned concepts that I did not know. Magallanes owes the achievement of finding the narrow “passage” that joins the Atlantic and the Pacific, with which he raffled the wall that the American continent represented for navigation. But the one who really went around the Earth and turned into an experience what until then was no more than a mathematical concept was the Spaniard Juan Sebastián Elcano, as he crossed the Indian Ocean and skirted the African continent without stopping. The sphericity of the terrestrial orb, whose circumference had been measured with surprising precision by Eratosthenes in the third century BC, was first seen by the feet of a man.
Eighteen centuries separate the cosmographic concept of the sphericity of the globe from the circumnavigatory experience, which was possible thanks to a series of geostrategic, technological, doctrinal and institutional conditions … To Magellan one owes the achievement of finding the narrow “step” that unites the Atlantic and the Pacific, thus avoiding the wall that, for navigation, represented the American continent newly discovered by Christopher Columbus barely thirty years earlier. After crossing for the first time the vast Pacific Ocean, the expedition commanded by the Portuguese captain – naturalized Spanish – recalls in the, until then, unknown archipelagos of the Marianas (Thieves), first, and the Philippines (San Lazaro) later. Thanks to the linguistic capacity of a servant, Magellan recognizes that the expedition is, at last, close to the Malay area.

It is interesting to note that, from the sphere distributed in the Treaty of Tordesillas-the agreement signed in 1494 in that town between the Catholic Monarchs and Juan II of Portugal-is a Portuguese that crosses the hemisphere reserved for Castile and a Spanish the one that crosses the Portuguese hemisphere. Although Elcano achieved glory in life, he and Gómez de Espinosa were granted a coat of arms with the motto “your primus circumdedisti me” (“you were the first one around me”).

The Atlantic ways offered by the «spherical theory», by which the Iberian Empires are to be spilled towards the south (African) and towards the west (American), appeared to the Catholic Monarchs and the king of Portugal as geostrategic ways of deceiving Turco-seeking, in addition, a possible alliance with the (supposed) Eastern Christian kingdoms (Nestorian myth of Prester John, etc.) – and try to win, in some way, the “holy places” that continued under Islamic rule. Portugal would open a new route, already oceanic, of spices, silk and ivory, of precious stones and seed pearl that Genoa and Venice could only find, at a price of luxury, in the bazaars of Egypt and Asia Minor. But, above all, he would seek, after the conquest of Ceuta in 1415, the direct connection with the African kingdom of Prester John to recover, with his alliance, the holy Christian places against Islam. In this way, Camoens will say, the Lusos “were dilating the Faith with the Empire, the vicious lands of Africa and Asia conquering.”
To Castile, for its part, blocked this southern route by the Portuguese monopoly after the Treaty of Alcáçovas (1479), will be left only the western way, if the Earth is, in effect, a sphere, and this way, with those same objectives, will be the one that, finally, is explored by an enigmatic Genoese sailor turned, in 1492, into Admiral of Castile. Christopher Columbus, as he is called, will express clearly. In short, the two Iberian powers, cornered in the finis terrae (old), are doomed to explore and enter that “dark sea”, which is the Atlantic Ocean, to try to restore those lines of connection with the East, sailing in naos at the mercy of the swings of the winds and guided, alone, by a restless starry sky.

The desire to conquer the great Celestial Empire, the so-called Enterprise of China, arises in this context not because of a whim of individual initiative, determined by the ambition or the will to power of the personalities who insisted on it (and this seems to be the most common point of view in historiography). Such a project derives from the very global (Catholic) expansionist logic by which the Spanish Empire is constituted from its origin, and that collides with another Empire, the Chinese, highly developed (“they are people of great police”, according to the common opinion of many expeditionaries) in contrast to the pre-Columbian American societies (including the most developed ones), but which will represent, by its isolation and despotic closure, a real challenge for the Spanish “globalizing” project (and, in its own way, for the Portuguese ). The disaster of the Invincible (1588), in its attempt to combat the schismatic and Cesaropapist England, and, above all, the safeguarding of the diplomatic work developed by the Jesuit communities in China (Matteo Ricci and others) will definitively abort the march of any of the projects that were considered in that sense.
The Chinese Enterprise will not even try again. But the consequences will be mutually problematic for the Central Empire and for the one in which the sun does not set: Spain does not win the “sphere”, but China will lose that “center” forever.

The Magellanic objective of finding a passage between the Atlantic and the South Sea to India, to establish a western route to the East, necessarily implied the same spherical conception of the terrestrial orb that Columbus had. It was a question of carrying out an encirclement maneuver to reach the east by the west, given that, with the unexpected appearance of America, this ended up being an obstacle that had to be overcome for these geostrategic and commercial plans to be fulfilled. On the eastern side, access to the Spice for Castile – which, it was supposed, fell within its hemispheric demarcation – were two: the traditional terrestrial (Mediterranean) and the Indian oceanic, dependent on Portugal. But on the western side, there is a continental wall that there is no way to cross. The American wall, an obstacle to reach the South Sea … In any case, Magellan will have to face those two great obstacles – America and the Treaty of Tordesillas – from the beginning, with the expedition’s own preparations, until the end, when Elcano is forced to make a painful journey across the Indian Ocean in order to successfully complete the company. But neither the Castilian Crown, which saw the weight of the Portuguese in the newly organized armada, nor that of Portugal, willing to hinder, or at least delay, the departure as much as possible, are in conformity with the provisions of Magellan. . Thus, in a final maneuver induced by agent Sebastián Álvarez, who served as a factor for the Portuguese king in Andalusia, they managed to get Ruy Falero – affected by a certain mental imbalance, apparently – to fall as the main component of the expedition, and replaced by the Castilian nobleman Juan de Cartagena (most likely “nephew” of Bishop Fonseca). In this way the Portuguese leading role was compensated, as Magellan had left things, taking into account, moreover, that Cartagena will be considered as a “joint person” next to Captain General Magallanes. After the fall of Falero, the most authorized cosmographer who will go on the expedition – he will do it as a pilot of the San Antonio ship – will be Andrés de San Martín.
The technical and diplomatic difficulties, in short, went hand in hand. The lack of resolution in one area increased …

The feat of Magallanes-Elcano
Naos: Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria and Santiago.
Crew members when departing: 265; Captain General, Fernando de Magallanes.
Cost: 8,346,379 maravedíes.
Departure: August 10, 1519, from the port of Mulas (Seville).
Destination: The Moluccas.
Arrival (nao Victoria): September 6, 1522, to the port of Sanlúcar de Barrameda (Huelva).
Crewmen upon arrival (nao Victoria): 18.
Total route (Nao Victoria): 85,700 km (46,270 miles).
Time (nao Victoria): 1,084 days.

Spain already existed as an empire before becoming a political nation. An empire confronted with other powers of the time and through which the first global networks are established, especially from the circumnavigation of the globe by the voyage of Magallanes-Elcano. An expedition that made parts of the sphere previously incommunicado interrelated – through trade, evangelization, exploitation or war -, involving in this civilizing process, for better or for worse, the entire human race. And on which, in addition, there are numerous narrations of the defeat and voyage that took, written in the handwriting of its protagonists.
The narration of the trip
It is remarkable by the fact that, in general, of any action carried out in the name of the Spanish Empire, or under its domination, a record of what happened is recorded, either by a scribe, or by a soldier, a pilot, or a friar. or a chronicler, thus existing several versions of the same events with optics, sometimes, very different. The Spanish political culture of the sixteenth century, very bureaucratic, immediately documented in writing, with some thoroughness, the events that are taking place, especially those that have to do with the actions of discovery and imperial action in the New World. In addition, one of the novelties presented by the chronicles and modern relations, compared to the medieval chronicle, is that many of them are made in situ and by the protagonists. The rivalry between Castilians and Portuguese, which will mark the entire trip, is already evident in the famous incident in Seville, which occurred on October 22, 1518 in full preparations. When the curious and some authorities confused Magellan’s personal flags with those of Portugal, suspicions about the intentions of the navigator were immediately raised. So much so that, if Sancho de Matienzo, treasurer of the Casa de Contratación, does not mediate, certain local authorities would have arrested Magallanes before starting the company. The intervention of the king, at the discretion of Matienzo, meant the punishment of these authorities and the restoration of the dignity of the Portuguese general captain.
The incident in Seville, in any case, was a breakthrough of Castilian distrust of Magallanes. The problems between Magallanes and the Castilians already begin in the Canary Islands, where they arrive on September 26. There, detained four days, they wait for a caravel that supplies the navy with fish, but this, in addition, also brings a secret warning warning the Portuguese that the Castilian captains and pilots seek disobedience, probably to take control of the armed in the event that any anomaly or rarity was perceived in the behavior of Magallanes.
Well, on October 2 they leave the Canary archipelago and, after a while, Magallanes establishes a course that Juan de Cartagena is going to question. He demands that, as instructed by the King in his third seat, agree to the variations of course with the captains if he decides to change the defeat. Malagals replies, in a somewhat authoritarian …

The art of seasickness, the science of maritime navigation, had already demonstrated in its previous centuries its primordial role as a political instrument. But it will be in the sixteenth century (and not before), starting precisely from the Magellan-Elcano expedition that will conclude with the first circumnavigation, when it will occur
that unique revolution that changed the face of the Universe with an unprecedented disorder, changed the constitution of the world, altered the laws, the uses and the opinions, the commerce, the power, the virtues and the vices of men and nations. She caused the most remarkable change that has ever occurred in customs, in industry, in the government of the people.

The diversity of states in which the Indians are, both the western or American and the oriental (among which the Chinese go very well unemployed). It thus obtains three different genres:
a) Great monarchies, as may be precisely the Chinese, and that in America only have an equivalent in the “Mexicans” (Mexicas) and the “Ingas” (Incas). These are very widespread societies, both in population and territory, whose government revolves around the stable authority of a great king.
b) Government in community or behetry, the most widespread in America, according to Acosta. These societies are governed by certain privileged groups (councils), being able to make the diverse interests of these communities converge, although in a rather unstable way (in contrast to the great monarchies of the previous genre).
c) Communities of practically ferine, “wild” men, in which there is hardly any authority or law. Acosta, mentioning some of the American societies that live in such a situation, includes the Chichimecs, for example.

The Magellan expedition marked a before and after by reducing, dissolving it spherically, the East-West distinction. That feat of the “art of seasickness”, of navigation, showed that going to the east you can return to the west, and vice versa, as did Martin Ignatius of Loyola, the first to make this double return. There is no center (omphalós, “navel”) or end of the Earth (finis terrae), two old notions, obsolete after the return of Magellan and Elcano. A meeting between two empires, the Spanish and Portuguese, marked by an intense and hostile rivalry, despite the diplomacy and marriage policy between the two Iberian powers, which was not even resolved with the annexation of Portugal by Spain in 1580 The disagreement is permanent.

The vague and nebulous representation of the globe prior to the exploration of Magallanes begins to clear up from the cartography developed from that moment, destroying any other previous image of the geographical space. And the configuration that opens from the three oceanic turns (Vasco de Gama, Magallanes and Elcano) is the one we have today, in our actuality marked by the zenith record of the Earth’s surface from artificial satellites. The images of the satellites do not show anything different or more accurate than the cartographic representations produced before the space age. There is a geographical reality that serves as a measure of the cartographic adjustment (here there is no relativism of any kind) -the ocean cosmography was able to reproduce it from the 16th century- and that ratifies the aerospace cartography (without prejudice to the developments that this implies, beyond this scope). The post-Magellanic cosmography not only sheds light on the parts unknown until that moment (America, Pacific, Philippines, etc.), but also on the three continents known since antiquity, upon receiving a new reconfiguration in relation to the others. With America and the Pacific they also (re) discover Asia, Africa and Europe. It is the whole world, not just the newly discovered one, the one that is ordered and is represented by the new cartography. A world in which, for the first time, everything is in its place, really adjusted to the geographical reality.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2018/08/08/1492-espana-contra-sus-fantasmas-pedro-insua-rodriguez-1492-spain-against-its-ghosts-by-pedro-insua-rodriguez-spanish-book-edition/

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