La Mano Negra — Clara E. Lida / «Agrarian Anarchism in Andalusia. Documents on the Mano Negra», International Review of Social History XIV by Clara E. Lida

En 1883 el público español por primera vez tuvo noticias de una serie de delitos cometidos por una misteriosa organización clandestina llamada la Mano Negra en las provincias de Cádiz y Sevilla. Fue acusada de querer derribar el gobierno y eliminar la aristocracia terrateniente, recurriendo incluso a los medios más extremos y violentos como “el hierro, el fuego y la calumnia”.
Pronto la Mano Negra se convirtió en la imagen popular de lo que un grupo de trabajadores podía llegar a hacer bajo la influencia de la Asociación Internacional de Trabajadores (A.I.T.) y de la ideología anarquista. En pocas semanas las cárceles de las principales ciudades y pueblos de Andalucía se vieron atestadas de centenares de trabajadores detenidos bajo la acusación de pertenecer al tan temido movimiento. No hacían falta pruebas: las sospechas de un terrateniente, de un magistrado o un guardia civil, o la más leve insinuación por parte de cualquiera bastaban para que un jornalero o cualquier persona con ideas políticas fuese detenida en alguna de las cárceles del Sur. En menos de un mes las cifras saltaron de trescientos detenidos en Jerez y Cádiz (27 de febrero de 1883) a más de dos mil en Cádiz (14 de marzo) y más de tres mil en Jerez (3 de marzo). Al desligarse de todo apoyo a esta sociedad secreta, la Federación Regional Española no sólo trataba de protegerse a sí misma, sino que a la vez contribuía inconscientemente a la derrota de la Mano Negra por las clases terratenientes andaluzas. Los problemas capitales de la miseria y el descontento agrarios quedaron opacados ante la polémica desatada entre los dos extremos del espectro político español.

En 1883 los «crímenes de la Mano Negra» fueron la excusa de que se valió el Gobierno para infligir un duro golpe a todo el extremismo agrario. Se utilizaron como pretexto unos pocos delitos comunes que nunca fueron verdaderamente probados, pero que dieron lugar a una represión implacable de todo grupo político rural organizado, y a una mayor y más decidida opresión por parte de los terratenientes andaluces de sus campesinos y peones descontentos y levantiscos. La Mano Negra no era ningún secreto para el Gobierno ya desde 1875. A pesar de esta falta de una fecha precisa, es muy significativo que a mediados o a fines de la década del setenta la existencia de esta sociedad secreta y de su sección ejecutiva, el Tribunal Popular, fuese ya conocida de las autoridades. Sin embargo, aunque el programa había caído en sus manos, la verdadera estructura de la Mano Negra era aún desconocida. Continuos levantamientos en uno u otro pueblo o ciudad de Andalucía a lo largo del siglo XIX revelan la existencia de grupos que trataban de canalizar el descontento hacia formas de expresión política. Las organizaciones carbonarias y las ideas republicanas desempeñaron un papel activo al orientar la insatisfacción popular hacia la acción política extremista. Aunque estos grupos habían existido en España desde los años que siguieron inmediatamente a la Guerra de la Independencia, no fue sino hasta la década de 1840 cuando se convirtieron en enemigos poderosos de la monarquía. Bajo la dirección de revolucionarios como Fernando Garrido, Sixto Cámara, Abdón Terradas, Ordax Avecilla y Ceferino Tresserra, a estos grupos deben atribuírseles la mayoría de las revueltas que sacudieron los cimientos del Gobierno e hicieron aflorar a la superficie el descontento hondamente arraigado de las clases bajas de las zonas marginales. El poder de estas sociedades secretas republicanas puede observarse durante el Bienio Liberal; en la insurrección de 1857 en Málaga, Sevilla, El Arahal y otras ciudades andaluzas. La táctica no consistía sólo en destruir la propiedad, hiriendo así a los propietarios en su lado más vulnerable —su posición económica—, sino también en atacar a sus aliados más tradicionales y fieles entre las clases dominantes. En agosto de 1872 una turba puso en peligro la seguridad de la Guardia Civil cuando atacó e incendió su cuartel en el pueblo de Rota. En junio de ese mismo año más de doscientas personas se rebelaron en Jerez de la Frontera y saquearon, entre otras, la casa del párroco, quemaron el retrato del Papa y dispararon sobre las imágenes sagradas, Acontecimientos análogos se registraron también en Sevilla y otras partes de Andalucía.

Esta actitud radical de las secciones del Sur señala un elemento clave en la diferencia entre el anarquismo rural y el movimiento obrero de los sectores urbanos e industriales de Madrid y Barcelona. En las ciudades la solidaridad de la clase trabajadora dependía en gran medida de un arma poderosa para respaldar sus demandas económicas y laborales: la huelga. En el campo debían emplearse otros métodos; allí una huelga difícilmente hubiera podido tener éxito, dado el numeroso excedente de jornaleros desocupados y necesitados que habrían estado dispuestos a reemplazar a sus camaradas. Sólo en las industrias agrícolas más especializadas, como la vitivinícola, era posible la huelga, pero sus resultados afectaban sólo a una minoría de la población activa del Sur. Asimismo, la falta de una unión de trabajadores agrados que abarcase a todos hacía más difícil cualquier tipo de organización política. Debido a esta situación especial y a la imposibilidad de coordinar un amplio movimiento político en una zona tan extensa, cualquier organización requería células pequeñas que, aunque dispersas, basaran su cohesión en reglas disciplinarias muy estrictas y en castigos severos para cualquiera que las infringiese. La Mano Negra es uno de esos típicos ejemplos de grupos minoritarios que discrepaban con la línea oficial establecida por la Federación Española, y no la seguían.

Reglamento.

Artículo 1.º La existencia de esta asociación será eminentemente secreta. El individuo que, bien sea por debilidad, ligereza, exceso de confianza, o mala fe, revele alguna cosa referente a la misma, o que pueda dar a comprender que pertenece a ella, recibirá inmediatamente el castigo correspondiente, que podrá ser suspensión temporal por tiempo limitado, o muerte violenta, según se estime la gravedad del caso o de la revelación.
Artículo 2.º El cumplimiento de los deberes y la ejecución de los trabajos que a cada uno de sus miembros se le confíen, será obligatorio, sin ningún género de excusa, a excepción del que se halle imposibilitado en la cama por falta de salud, y en este caso remitirá por conducto de su proponente y por escrito, la causa de su imposibilidad, acompañando de las señas de su domicilio a la Mano Negra, que ésta acudirá inmediatamente en su auxilio y ayuda.
Al tratar de evadirse del cumplimiento de alguno de los deberes que se le confien, por algún otro objeto, será considerado como traidor.
Artículo 3.º Todos los miembros de esta asociación están obligados a ocultar sus simpatías por ellos, quedando su buen nombre y la reputación que habrá de adquirir, confiados a los actos que ha de realizar.
Artículo 4.º Los que pertenezcan a esta asociación deberán ser constantes en su profesión u oficio respectivo, y procurarán hacer entender a toda su familia y amigos, que han adquirido la costumbre de economizar, a fin de que no pueda extrañar nadie que tenga recursos de qué vivir, cuando por servicios prestados a la asociación u otra razón tenga que abandonar su trabajo.
Artículo 5.º Todos los miembros de esta asociación recibirán un subsidio cuando presten a ella servicios, en relación con ellos; pero ninguno podrá decir, bajo ningún pretexto, la cantidad que reciba. El que falte a éste como a cualquiera otro de los deberes, será severamente castigado.
Artículo 6.º Para formar parte de esta asociación, deberá adquirir este derecho por medio de un servicio que ha de prestar, y el cual le será indicado por la persona encargada de presentarlo.
Artículo 7.º Cuando algún asociado crea hasta encontrar entre sus amigos alguno que juzgue a propósito para formar parte de la asociación, lo hará presente a la misma por el conducto indicado en el artículo 2.º, sin decirle a él una palabra, y en ella se acordará la manera de iniciarlo.
Artículo 8.º Todos los miembros de esta asociación deberán tener siempre presente, que forman una grande y formidable máquina de guerra, de la cual cada uno representa una pieza; por lo cual deben aceptar el deber de funcionar, dentro de su esfera, al compás que lo haga necesario el movimiento de todo el mecanismo.
Artículo 9.º El que dejare de cumplir con su deber en el crítico momento en que estén cumpliendo todos o parte de sus compañeros, será considerado como traidor, y pagará instantáneamente con la vida su grave falta.

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In 1883 the spanish citizens for the first time heard of a series of crimes committed by a mysterious clandestine organization called La Mano Negra in the provinces of Cadiz and Seville. She was accused of wanting to overthrow the government and eliminate the landed aristocracy, resorting even to the most extreme and violent means such as “iron, fire and slander”.
Soon La Mano Negra became the popular image of what a group of workers could do under the influence of the International Workers’ Association (A.I.T.) and the anarchist ideology. In a few weeks the prisons of the main cities and towns of Andalusia were crowded with hundreds of workers arrested under the accusation of belonging to the feared movement. No proof was needed: the suspicions of a landowner, a magistrate or a civil guard, or the slightest hint on the part of anyone, were enough for a day laborer or anyone with political ideas to be detained in one of the prisons in the South. In less than a month the figures jumped from three hundred arrested in Jerez and Cádiz (February 27, 1883) to more than two thousand in Cádiz (March 14) and more than three thousand in Jerez (March 3). By getting rid of all support for this secret society, the Spanish Regional Federation not only tried to protect itself, but at the same time contributed unconsciously to the defeat of la Mano Negra by the Andalusian landowning classes. The capital problems of agrarian misery and discontent were overshadowed by the controversy unleashed between the two extremes of the Spanish political spectrum.

In 1883 the “crimes of La Mano Negra” were the excuse that the government used to inflict a severe blow on all agrarian extremism. They used as a pretext a few common crimes that were never truly proven, but that gave rise to an implacable repression of all organized rural political groups, and to a greater and more determined oppression by the Andalusian landowners of their peasants and discontented and rebellious peons . La Mano Negra was no secret to the Government since 1875. Despite this lack of a precise date, it is very significant that in the middle or end of the seventies the existence of this secret society and its executive section, the Popular Court, was already known to the authorities. However, although the program had fallen into their hands, the true structure of la Mano Negra was still unknown. Continuous uprisings in one or another town or city of Andalusia throughout the nineteenth century reveal the existence of groups that tried to channel discontent towards forms of political expression. Carbonarian organizations and republican ideas played an active role in guiding popular dissatisfaction towards extremist political action. Although these groups had existed in Spain since the years immediately following the War of Independence, it was not until the 1840s that they became powerful enemies of the monarchy. Under the leadership of revolutionaries such as Fernando Garrido, Sixto Camara, Abdón Terradas, Ordax Avecilla and Ceferino Tresserra, these groups must be attributed the majority of the revolts that shook the foundations of the Government and brought to the surface the deeply rooted discontent of the classes casualties from marginal areas. The power of these republican secret societies can be observed during the Liberal Biennium; in the insurrection of 1857 in Malaga, Seville, El Arahal and other Andalusian cities. The tactic was not only to destroy property, hurting owners on their most vulnerable side – their economic position – but also attacking their most traditional and loyal allies among the ruling classes. In August of 1872 a mob endangered the security of the Civil Guard when it attacked and set fire to its barracks in the town of Rota. In June of that same year more than two hundred people rebelled in Jerez de la Frontera and ransacked, among others, the parish house, burned the portrait of the Pope and shot on the sacred images, similar events were also recorded in Seville and elsewhere of Andalusia

This radical attitude of the southern sections points to a key element in the difference between rural anarchism and the labor movement in the urban and industrial sectors of Madrid and Barcelona. In the cities, the solidarity of the working class depended to a large extent on a powerful weapon to support their economic and labor demands: the strike. In the field other methods had to be used; there a strike could hardly have succeeded, given the large surplus of unemployed and needy laborers who would have been willing to replace their comrades. Only in the most specialized agricultural industries, such as the wine industry, was it possible to strike, but its results affected only a minority of the active population of the South. Likewise, the lack of a union of pleasant workers that encompassed all made any type of political organization more difficult. Due to this special situation and the impossibility of coordinating a broad political movement in such an extensive area, any organization required small cells that, although dispersed, based their cohesion on very strict disciplinary rules and severe punishments for anyone who violated them. La Mano Negra is one of those typical examples of minority groups that disagreed with the official line established by the Spanish Federation, and did not follow it.

Regulation.

Article 1. The existence of this association will be eminently secret. The individual who, whether due to weakness, lightness, overconfidence, or bad faith, reveals something related to it, or that can give an understanding that belongs to it, will immediately receive the corresponding punishment, which may be temporary suspension for limited time, or violent death, depending on the severity of the case or the revelation.
Article 2. The fulfillment of the duties and the execution of the works entrusted to each of its members, will be mandatory, without any kind of excuse, except for the one that is disabled in bed due to lack of health, and in this case it will send, through its proponent and in writing, the cause of its impossibility, accompanying the address of its address to La Mano Negra, which will immediately come to its aid and assistance.
When trying to evade compliance with any of the duties entrusted to him, for some other purpose, he will be considered a traitor.
Article 3. All the members of this association are obliged to hide their sympathies for them, leaving their good name and the reputation they will have to acquire, entrusted to the acts they have to perform.
Article 4. Those who belong to this association must be constant in their respective profession or trade, and will try to make understand all their family and friends, who have acquired the habit of economizing, so that no one who has resources can miss of what to live, when for services rendered to the association or other reason, he has to leave his job.
Article 5. All members of this association will receive a subsidy when they render services to it, in relation to them; but none can say, under any pretext, the amount received. The one who fails to this one as to any other of the duties, will be severely punished.
Article 6. To be part of this association, you must acquire this right through a service that must be provided, and which will be indicated by the person in charge of presenting it.
Article 7. When an associate believes until he finds among his friends one who deliberately judges to be part of the association, he will present it to him through the channel indicated in article 2, without saying a word to him, and it will remember how to start it.
Article 8. All members of this association must always bear in mind that they form a great and formidable war machine, of which each one represents a piece; for which reason they must accept the duty to function, within their sphere, at the time that the movement of the whole mechanism makes it necessary.
Article 9. The one who fails to fulfill his duty at the critical moment in which all or part of his companions are fulfilling, will be considered a traitor, and will instantly pay with his life his grave fault.

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