Vladimir Putin. El Seductor De La Nueva Rusia — Sergio Andrés Pérez / Vladimir Putin. The Seducer Of The New Russia by Sergio Andrés Pérez (spanish book edition)

Breve libro interesante aunque para profundizar recomiendo otros libros. A grandes rasgos, el putinismo es un sistema político personalista, que, a través del protagonismo en la política internacional, ha devuelto al pueblo el orgullo nacional perdido. Para perpetuarse en el tiempo se apoya en un sistema de valores inculcado a través de una propaganda que identifica, tanto fuera como dentro del país, a Rusia con Putin y viceversa. Definido como patrimonio presidencialista por Stephen Hanson, el putinismo entiende el estado como una propiedad del gobernante y los mecanismos democráticos como una legitimación del autoritarismo. Este proceso se lleva a cabo durante todo el siglo XXI y ya ha dado lugar a estudios que establecen cronologías y decisiones políticas que permiten entender la Rusia actual. Es reelegido y las medidas empiezan a mostrar una tendencia presidencialista. Por ejemplo, reforma las elecciones de los gobernadores que pasaban a ser decisión directa del presidente. Aprovechando el alto precio del crudo, Putin dedicó más dinero a educación, sanidad, equipamientos y subsidios que fomentasen la natalidad, debido al problema demográfico ruso y a su constante pérdida de población. Su popularidad crecía. Especialmente interesante es la aparición e insistencia en el concepto de democracia soberana, la toma de decisiones corresponde al presidente y el papel del ciudadano es secundario. Putin se define a sí mismo con el término líder en los discursos y los medios popularizan la nueva terminología. El tercer y actual período es de la consolidación del putinismo, del nacionalismo, del conservadurismo social y la promulgación de leyes sociales restrictivas para reforzar un sentimiento diferencial. El lenguaje del presidente se vuelve más altivo, más violento. Es el período de la guerra de Ucrania, la caída del rublo y el apoyo mayoritario al presidente. En definitiva, la consolidación de un modelo, en el que se obtienen estabilidad y un seguro y lento crecimiento del poder adquisitivo a cambio de una pérdida de libertades.

El putinismo es nacionalista. Exalta el sentimiento ruso en oposición a lo extranjero. Los símbolos adquieren una importancia significativa, los días festivos se relacionan en su mayoría con conceptos nacionales como el defensor de la patria, la victoria sobre los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, el día de la Unidad, el de la Bandera o el de Rusia. Las referencias a la patria se convierten en un argumento emocional por encima de lo racional. Por supuesto la Iglesia ortodoxa recibe apoyo oficial, por ejemplo considerando la blasfemia delito, a cambio de una manifiesta simpatía por Putin.
El nacionalismo conduce a un revisionismo histórico. El propio presidente ha calificado la disolución de la Unión Soviética como la mayor catástrofe histórica del siglo pasado. El objetivo de este control de los medios es mantener el orden y la disciplina, esencia del putinismo. Para ello, es necesario defender leyes que sostengan el statu quo, apoyar las tradiciones propias enfrentándolas a «intromisiones» extranjeras, y mantener una aparente democracia que tolera a una oposición excéntrica y anecdótica. Orden y crecimiento a cambio de un poder que está por encima de las libertades individuales es el contrato social que hoy permite entender a Rusia.
La economía depende del sector energético. Petróleo y gas representan el 70 % de las exportaciones y el 50 % de los ingresos estatales. Una oligarquía amiga controla los sectores estratégicos, casos de Gazprom, Lukoil o Rosneft, con la única condición de no ceder a la tentación política y apoyar al presidente. Instituciones como los bancos o la Bolsa tienen un margen de movimiento muy restringido. Los aranceles encarecen cualquier producto extranjero, mientras que la industria rusa carece de estímulos para incrementar su calidad. Por último, es esencial entender que el enemigo de Putin, o de Rusia visto desde su propia terminología, no es Occidente, sino las ideas occidentales. La retórica demócrata, los derechos individuales, la manifestación del descontento popular, la opinión crítica o el cuestionamiento de las decisiones políticas son el mayor peligro del putinismo. El sistema utiliza la propaganda como elemento de selección y difusión de información y la política exterior como generador de inestabilidad internacional. El acercamiento a Grecia durante su posible salida del euro en julio de 2015 es un claro ejemplo de una situación que aprovecha Putin para convencer a los rusos de la debilidad del modelo occidental. Apoyar a Assad en Siria no es un cuestión económica, sino política.

En Rusia hay dos tipos de oposición. La oficial, registrada, y la no oficial. La primera se presenta a las elecciones y tiene acceso a los medios de comunicación y a subvenciones. La oposición no oficial trabaja sobre todo online y no dispone de presencia en las principales televisiones y medios de prensa escrita. Sin entender la legislación relativa al registro de partidos es imposible comprender la fortaleza de Rusia Unida, partido de Putin, y los papeles que desempeñan los dos tipos de oposición.
El caos de los noventa con la perestroika y el camino hacia una democracia se tradujo a nivel electoral en la aparición de un centenar de candidatos independientes. El objetivo de estos era, en muchos casos, acceder a los fondos estatales para obtener beneficios económicos por el mero hecho de presentarse. Para evitarlo se establecieron unos requisitos que vigilaría la Comisión Electoral Central. Los partidos políticos que quisieran estar al amparo de la legalidad debían recoger, en un período concreto, dos millones de firmas en cuarenta regiones y repúblicas de la Federación. Los candidatos de partidos que ya tienen presencia en el Parlamento están libres de este requisito y no deben presentar firma alguna.

Una de las primeras palabras que aprendes en Rusia fue gasterbaiter, término utilizado despectivamente para referirse a los inmigrantes de las antiguas repúblicas soviéticas y del Cáucaso en general. Los trabajadores del sur, los caucásicos, gozan de mala reputación, se asocian con drogas, robos y falta de integración. Los trabajos que suelen desarrollar son aquellos que los rusos no desean llevar a cabo, como recoger nieve, construcción, limpiar las calles, repartir propaganda y preparar comida rápida en pequeños establecimientos en condiciones insalubres. Rusia por historia, la tradición eslavófila, y extensión, nueve husos horarios, es un país especial. Normalmente se compara su organización con la de los países occidentales, cuando solo Estados Unidos podría ser equiparado. O la Unión Europea en su conjunto que, a ojos de los rusos, es un ente inútil en la toma de decisiones e ineficaz en la política internacional.

En palabras de rusos:

“Todo este caos lo controla Putin. Si él no estuviera volveríamos al default de los noventa, al desastre. Sin Putin todo se caería. Él pone orden y mantiene el sistema en equilibrio. Así, los bancos, los medios, los oligarcas y la policía tienen un límite que no pueden cruzar. Putin es nuestra garantía. Putin es necesario. Por eso, Putin es bueno.

Otros buenos libros sobre el tema en mi blog:

https://weedjee.wordpress.com/2019/01/22/el-nuevo-zar-ascenso-y-reinado-de-vladimir-putin-lee-myers-the-new-tsar-the-rise-and-reign-of-vladimir-putin-by-lee-myers/

https://weedjee.wordpress.com/2014/12/18/el-hombre-sin-rostro-masha-gessen/

https://weedjee.wordpress.com/2019/04/10/gorbachov-vida-y-epoca-william-taubman-gorbachev-his-life-and-times-by-william-taubman/

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Brief interesting book although to deepen I recommend other books. Roughly speaking, Putinism is a personalist political system, which, through its prominence in international politics, has returned to the people the lost national pride. To perpetuate itself in time, it relies on a system of values instilled through propaganda that identifies Russia and Putin, both inside and outside the country, and vice versa. Defined as presidential patrimony by Stephen Hanson, Putinism understands the state as a property of the ruler and democratic mechanisms as a legitimization of authoritarianism. This process is carried out throughout the 21st century and has already led to studies that establish chronologies and political decisions that allow us to understand the current Russia. He is re-elected and the measures begin to show a presidential tendency. For example, reform the elections of the governors that happened to be direct decision of the president. Taking advantage of the high price of crude oil, Putin dedicated more money to education, health, equipment and subsidies that promoted the birth rate, due to the Russian demographic problem and its constant loss of population. His popularity grew. Especially interesting is the appearance and insistence on the concept of sovereign democracy, decision making corresponds to the president and the role of the citizen is secondary. Putin defines himself with the term leader in the speeches and the media popularizes the new terminology. The third and current period is the consolidation of Putinism, nationalism, social conservatism and the enactment of restrictive social laws to reinforce a differential feeling. The president’s language becomes more haughty, more violent. It is the period of the war in Ukraine, the fall of the ruble and the majority support for the president. In short, the consolidation of a model, in which stability is obtained and a safe and slow growth of purchasing power in exchange for a loss of freedoms.

Putinism is nationalist. Exalts the Russian feeling in opposition to the foreign. The symbols acquire a significant importance, the holidays are mostly related to national concepts such as the defender of the homeland, the victory over the Germans in World War II, the Day of Unity, the Day of the Flag or that of Russia . References to the fatherland become an emotional argument above the rational. Of course the Orthodox Church receives official support, for example considering the blasphemy crime, in exchange for an overt sympathy for Putin.
Nationalism leads to a historical revisionism. The president himself has described the dissolution of the Soviet Union as the greatest historical catastrophe of the last century. The objective of this control of the media is to maintain order and discipline, the essence of Putinism. To do so, it is necessary to defend laws that sustain the status quo, support one’s own traditions by confronting them with foreign “meddling”, and maintain an apparent democracy that tolerates eccentric and anecdotal opposition. Order and growth in exchange for a power that is above individual liberties is the social contract that today allows Russia to understand.
The economy depends on the energy sector. Oil and gas represent 70% of exports and 50% of state revenues. A friendly oligarchy controls the strategic sectors, cases of Gazprom, Lukoil or Rosneft, with the only condition of not yielding to political temptation and supporting the president. Institutions such as banks or the Stock Exchange have a very limited range of motion. Tariffs make any foreign product more expensive, while Russian industry lacks incentives to increase its quality. Finally, it is essential to understand that Putin’s enemy, or Russia seen from its own terminology, is not the West, but Western ideas. Democrat rhetoric, individual rights, the manifestation of popular discontent, critical opinion or the questioning of political decisions are the greatest danger of Putinism. The system uses propaganda as an element of selection and dissemination of information and foreign policy as a generator of international instability. The approach to Greece during its possible exit from the euro in July 2015 is a clear example of a situation that Putin uses to convince the Russians of the weakness of the Western model. Supporting Assad in Syria is not an economic issue, but a political one.

In Russia there are two types of opposition. The official, registered, and the unofficial. The first one comes to the elections and has access to the media and grants. The unofficial opposition works mostly online and has no presence in the main televisions and print media. Without understanding the legislation relating to the registration of parties it is impossible to understand the strength of United Russia, Putin’s party, and the roles played by the two types of opposition.
The chaos of the nineties with the perestroika and the road to a democracy was translated at the electoral level in the emergence of a hundred independent candidates. The objective of these was, in many cases, access to state funds to obtain economic benefits by the mere fact of presenting. To avoid this, some requirements were established that would be monitored by the Central Electoral Commission. The political parties that wanted to be under the protection of legality had to collect, in a specific period, two million signatures in forty regions and republics of the Federation. Candidates of parties that already have a presence in Parliament are free of this requirement and must not present any signature.

One of the first words you learn in Russia was gasterbaiter, a term used disparagingly to refer to immigrants from the former Soviet republics and the Caucasus in general. Southern workers, Caucasians, enjoy a bad reputation, are associated with drugs, robberies and lack of integration. The jobs that they usually develop are those that the Russians do not want to carry out, such as collecting snow, building, cleaning the streets, distributing propaganda and preparing fast food in small establishments in unhealthy conditions. Russia by history, the Slavonic tradition, and extension, nine time zones, is a special country. Normally your organization is compared to that of Western countries, when only the United States could be equated. Or the European Union as a whole which, in the eyes of the Russians, is a useless entity in decision-making and ineffective in international politics.

In the words of Russians:

“All this chaos is controlled by Putin. If he were not, we would go back to the default of the nineties, to disaster. Without Putin everything would fall. He puts order and keeps the system in balance. Thus, the banks, the media, the oligarchs and the police have a limit that they can not cross. Putin is our guarantee. Putin is necessary. That’s why, Putin is good.

A goodie books commented in my blog:

https://weedjee.wordpress.com/2019/04/10/gorbachov-vida-y-epoca-william-taubman-gorbachev-his-life-and-times-by-william-taubman/

https://weedjee.wordpress.com/2014/12/18/el-hombre-sin-rostro-masha-gessen/

https://weedjee.wordpress.com/2019/01/22/el-nuevo-zar-ascenso-y-reinado-de-vladimir-putin-lee-myers-the-new-tsar-the-rise-and-reign-of-vladimir-putin-by-lee-myers/

 

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