Hija De Revolucionarios — Laurence Debray / Fille De Révolutionnaires ( Of Revolutionary) by Laurence Debray

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El dolor de vivir de un pequeño burgués con razón se rebeló por el egocentrismo de un padre revolucionario, la opereta ciertamente, pero no menos peligrosa, que fue sucesivamente hijo de un rico dotado pero que necesitaba reconocimiento, un títere irresponsable de un dictador sediento de sangre, traidor de algún personaje ingrato o ingrato salvado por la Francia gaullista … luego, después de revolcarse en la cortesana de la miseria, terminó convirtiéndose en un escritor de los más confundidos del final del siglo XX …
El uso de «descartar nombres» para elevarse a la altura de personajes ilustres y respetables … algunos de los cuales se habrían echado a perder desde su tierna juventud (anécdota sobre su primer prometido es morir) pretensión …).
Pequeños partidarios socialistas a quienes emite certificados de buena o mala conducta según hayan servido o servido a la causa paterna y / o materna …
Un gran desprecio para los franceses es bueno quejarse de no encontrar a Salade Nicoise o Perrier en la ciudad de Sevilla (sic).
Realmente una lástima que nadie lo leyera antes de su publicación porque su pluma está bastante removida y había material … ¡Su editor se dejó llevar por la notoriedad y su innegable encanto!. El problema es que Debray, hablamos de eso pero no los leemos … y al final no sabemos realmente lo que significan … aunque Laurence, quien solo busca tener su El primer nombre, sigue siendo menos oscuro que el de su padre camaleón, seguidor del disimulo.
«Tienes la elegancia de tu abuela, la inteligencia de tu madre y el talento de tu padre …» ¡Una familia tan superior!. Es un libro escrito con pasión de protagonista y detalle de historiadora, cuyos protagonistas son tres figuras estelares de la historia reciente de America Latina (Fidel Castro, el “Ché” Guevara y Régis Debray).
Los tiempo de las revoluciones ya pasaron y lo refleja la autora perfectamente…..el encanto por españa y la figura del rey y algun politico español es lo que de verdad no lo entiendo.

En los años sesenta, mis padres eran jóvenes, atractivos, brillantes y revolucionarios…, y lo perdieron todo con la Revolución. O quizá fue al contrario: ganaron sabiduría —y notoriedad— más deprisa que los que no se «mojaron», los que se quedaron discutiendo pacíficamente de política en los cafés del boulevard Saint-Germain. Por implicarse demasiado, se les condenó para siempre a ser sospechosos a los ojos de aquellos que no lo hicieron, o que no creyeron en ello, y quizá incluso a los ojos de la historia. ¿Es este el reverso de la moneda de todo compromiso?. Mi padre fue ascendido al rango de «favorito de Fidel» y teórico del régimen. Mis padres cenaron en Nochevieja con el jefe del Estado; en su discurso de fin de año, los colocaron en la tribuna de honor de la plaza de la Revolución, al lado de la insustituible Celia Sánchez. Eran los únicos que no formaban parte del gobierno. Evidentemente, esto suscitó envidia y codicia. Estaban totalmente integrados en el primer círculo de íntimos del hombre fuerte de Cuba, un verdadero emperador sin imperio. ¿Los deslumbraba esa situación? Un poco, seguramente… En cualquier caso, ya estaban en el punto de mira de la CIA. Salvador Allende había llegado al poder a través de las urnas y llenaba de esperanza a una izquierda que basta entonces solo había cosechado fracasos. Pero mi padre, durante una entrevista filmada, le reprochó su moderación y los puntos muertos de la vía electoral. Era el profeta del pensamiento castrista, que había entrado «en el tercermundismo como se entra en las órdenes religiosas, monje soldado de la fiesta cubana», comentó Laurent Joffrin. Estaba encerrado en la imagen de Danton. En lugar de deconstruirla, la asumía plenamente. ¿Tenía elección? Se había hecho con un nombre y una reputación de revolucionario antes de escribir una obra o de construir un pensamiento personal.
Mi padre se había codeado con la aristocracia de los guerrilleros sin haber llegado realmente a formar parte de ella, lo que siguió siendo para él una herida o, como mínimo, una vejación. Se había comprometido.

Regresé entusiasmada con aquellas vacaciones madrileñas. No era únicamente la energía de los españoles, el sol rotundo y la informalidad de las tapas. Reinaba un ambiente de libertad y alegría, encarnado por Juan Carlos I, tan apuesto como un actor de Hollywood, y que acababa de salvar a su país de un golpe de Estado, el 23 de febrero de 1981.
Juan Carlos era el jefe de Estado más joven de Europa, de aspecto atlético y con un encanto irresistible, que sin cesar rompía el protocolo para disgusto de sus servicios de seguridad… Juan Carlos ha sido el «esclavo voluntario» de su país y de la Corona, en detrimento de sus deseos. No se ha servido de la nación para sus ambiciones personales; se ha puesto al servicio de la nación. Cuando el Rey se refiere a España, alza los ojos al cielo como si invocara a un dios todopoderoso. No conozco a nadie que mantenga este tipo de relación con Francia. De Gaulle sin duda. ¿Y desde entonces? El sentido de Estado no está de moda. No por ello el Rey es víctima del circo que le rodea: ha vivido demasiado para creer en la comedia del poder.
La corona se transmite de padre a hijo, con un lote de valores y privilegios asociados a ella. «Somos los eslabones de una cadena», me explicó con humildad Felipe.

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The pain of living of a petty bourgeois rightly rebelled because of the egocentricity of a revolutionary father, the operetta certainly, but no less dangerous, who was successively the son of a rich gifted but in need of recognition, an irresponsible puppet of a dictator thirsty for blood, traitor of some ungrateful or ungrateful character saved by Gaullist France … then, after wallowing in the courtesan of misery, he ended up becoming a writer of the most confused at the end of the 20th century …
The use of «discarding names» to rise to the height of illustrious and respectable characters … some of which would have been spoiled since his tender youth (anecdote about his first fiancé is to die) pretension …).
Small socialist supporters who issue certificates of good or bad behavior as they have served or served the paternal and / or maternal cause …
A great disdain for the French is good to complain about not finding Salade Nicoise or Perrier in the city of Seville (sic).
Really a pity that nobody read it before its publication because its pen is quite removed and there was material … Its editor was carried away by the notoriety and its undeniable charm !. The problem is that Debray, we talk about that but we do not read them … and in the end we do not really know what they mean … although Laurence, who only seeks to have his first name, is still less dark than his father chameleon , follower of dissimulation.
«You have the elegance of your grandmother, the intelligence of your mother and the talent of your father …» Such a superior family! It is a book written with protagonist passion and historian’s detail, whose protagonists are three stellar figures in the recent history of Latin America (Fidel Castro, «Ché» Guevara and Régis Debray).
The time of the revolutions has already passed and the author reflects it perfectly ….. the charm for Spain and the figure of the king and some Spanish politician is what I really do not understand.

In the sixties, my parents were young, attractive, brilliant and revolutionary … and they lost everything with the Revolution. Or maybe it was the other way around: they gained wisdom-and notoriety-more quickly than those who did not get «wet», those who remained peacefully discussing politics in the cafés of Boulevard Saint-Germain. By implicating themselves too much, they were condemned forever to be suspects in the eyes of those who did not, or who did not believe in it, and perhaps even in the eyes of history. Is this the reverse of the currency of all commitment ?. My father was promoted to the rank of «Fidel’s favorite» and regime theorist. My parents dined on New Year’s Eve with the head of state; in their speech at the end of the year, they were placed in the tribune of honor in the Plaza de la Revolución, next to the irreplaceable Celia Sánchez. They were the only ones who were not part of the government. Evidently, this aroused envy and greed. They were fully integrated into the first circle of intimates of the strong man of Cuba, a true emperor without empire. Did that situation dazzle them? A little, surely … In any case, they were already in the crosshairs of the CIA. Salvador Allende had come to power through the polls and filled with hope a left that is enough then had only failed. But my father, during a filmed interview, reproached him for his moderation and the dead spots of the electoral route. He was the prophet of Castro’s thought, who had entered «into third worldism as one enters the religious orders, a soldier monk of the Cuban fiesta,» said Laurent Joffrin. He was locked in the image of Danton. Instead of deconstructing it, he fully assumed it. Did I have a choice? He had taken a name and a reputation as a revolutionary before writing a work or building a personal thought.
My father had rubbed shoulders with the aristocracy of the guerrillas without actually becoming part of it, which remained a wound to him or, at least, a vexation. He had committed.

I returned enthusiastically with those Madrid holidays. It was not only the energy of the Spaniards, the resounding sun and the informality of tapas. There was an atmosphere of freedom and joy, embodied by Juan Carlos I, as handsome as a Hollywood actor, and who had just saved his country from a coup on February 23, 1981.
Juan Carlos was the youngest head of state in Europe, with an athletic aspect and an irresistible charm, who unceasingly broke protocol to the displeasure of his security services … Juan Carlos has been the «voluntary slave» of his country and of the Crown, to the detriment of his wishes. He has not used the nation for his personal ambitions; He has placed himself at the service of the nation. When the King refers to Spain, he raises his eyes to heaven as if invoking an almighty god. I do not know anyone who maintains this kind of relationship with France. De Gaulle without a doubt. And since then? The sense of state is not fashionable. Not for that reason the King is a victim of the circus that surrounds him: he has lived too long to believe in the comedy of power.
The crown is transmitted from father to son, with a batch of values and privileges associated with it. «We are the links of a chain,» Philip told me humbly.

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