La Silueta Del Olvido — Joaquín Camps / The Silhouette Of Forgetfulness by Joaquín Camps (spanish book edition)

Esta novela ha sido galardonada con el Premio Azorín 2019 y debo decir que ha sido una obra agradable de leer, sorprenderte la historia, sino también jugar con la manera de contarla… Y hacerte pensar. Hacer que te cuestiones cosas que de otra manera no pensarías, porque no son cómodas. No es algo que puedas comentar con alguien tomándote un café… Añado que se me ha hecho sorprendentemente corto.

En La silueta del olvido conocemos a la inspectora del Cuerpo Nacional de Policía Claudia Carreras, que lleva tres años trabajando en Valencia, ciudad a la que huyó desde Madrid para olvidar una tragedia personal. Junto con su equipo se tiene que enfrentar al secuestro de una adolescente, Lara Valls, hija de un prestigioso médico. Cuando los secuestradores se ponen en contacto con la familia para pedir un rescate a través de un periodista, nuestra protagonista se da cuenta de que nada es lo que parece. Por otro lado, ese periodista, Héctor Santos, un carroñero sin escrúpulos, está haciendo un reportaje sobre Matías, un profesor que está en estado vegetativo por culpa de una negligencia médica…

El inicio de los capítulos y las escenas relatados por un narrador testigo, que nos va  describiendo el escenario como si de una voz en off con una cámara se tratase. Eso facilita que visualicemos todo perfectamente y que la novela se convierta en muy cinematográfica. Tiene una trama que me ha parecido ingeniosa y bien construida, uniendo las dos historias, que aparentemente no tenían nada que ver, como si de las piezas de un puzle se tratara con la precisión de un cubo de Rubik. Joaquín Camps consigue mantener bien el suspense durante toda la novela y tiene algunos giros argumentales interesantes. Aunque es una historia sórdida y dura y algunas escenas son difíciles de digerir, las descripciones tan vívidas son necesarias para que entendamos todo y para que consigamos ponernos en la piel de los personajes. Los flashbacks de Claudia por los que nos enteramos de qué le pasó en Madrid y por qué está en Valencia. Es la propia Claudia la que va desgranando poco a poco su historia de amor con Tomás y lo que le sucedió con él, y eso la humaniza y nos permite empatizar más fácilmente con ella. Los personajes están llenos de matices, de luces y de sombras, son muy humanos y muy cercanos. Claudia, nuestra policía protagonista, es una mujer con una tragedia detrás, pero no está atormentada y ahí se sale de los clichés del género. Su compañero, Ramón, es un subinspector que se relaja tricotando. El comisario, un caimán de moqueta como los llamaba mi primer jefe, un tipejo que ni es policía ni es nada, solo un individuo que quiere trepar sin importarle cuántas cabezas tenga que pisar. Héctor, el periodista, un carroñero de la noticia que ha terminado sorprendiéndome. Cristina Manuela, la madre de Lara, una pija de manual, porque no hay nada peor que un pobre convertido en nuevo rico de la noche a la mañana. Y ese Tano, un policía fascista, machista, racista y homófobo, no le falta un detalle como podéis comprobar, y que también ha terminado… Tendréis que leerlo para saber la continuación.

Eso si no me parece nada creíble en la trama que Claudia tiene una cicatriz en una pierna desde los quince años que hace que cojee cuando se pone nerviosa. Dudo mucho que alguien pueda pasar las pruebas médicas del Cuerpo Nacional de Policía con algo así. Fue eso si una agradable lectura.

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This novel has been awarded with the Azorín Prize 2019 and I must say that it has been a pleasant work to read, surprise you the story, but also play with the way of telling it … And make you think. Make you wonder things that you would not otherwise think, because they are not comfortable. It’s not something you can discuss with someone having a coffee … I add that it has been surprisingly short.

In The silhouette of forgetfulness we know the inspector of the National Police Corps Claudia Carreras, who has been working in Valencia for three years, a city to which she fled from Madrid to forget a personal tragedy. Together with her team she has to face the kidnapping of a teenager, Lara Valls, daughter of a prestigious doctor. When the kidnappers get in touch with the family to ask for a ransom through a journalist, our protagonist realizes that nothing is as it seems. On the other hand, that journalist, Hector Santos, an unscrupulous scavenger, is doing a story about Matías, a professor who is in a vegetative state because of medical malpractice …

The beginning of the chapters and the scenes narrated by a witness narrator, who describes the scenario as if it were a voiceover with a camera. That makes it easier for us to visualize everything perfectly and for the novel to become very cinematic. It has a plot that I found ingenious and well constructed, joining the two stories, which apparently had nothing to do, as if the pieces of a puzzle were treated with the precision of a Rubik’s cube. Joaquín Camps manages to keep the suspense well throughout the novel and has some interesting plot twists. Although it is a sordid and hard story and some scenes are difficult to digest, so vivid descriptions are necessary for us to understand everything and to get to put ourselves in the shoes of the characters. Claudia’s flashbacks by which we find out what happened to her in Madrid and why she is in Valencia. Claudia is the one who gradually unravels her love story with Tomás and what happened to him, and that humanizes her and allows us to empathize more easily with her. The characters are full of nuances, lights and shadows, they are very human and very close. Claudia, our protagonist police, is a woman with a tragedy behind her, but she is not tormented and there she gets out of the clichés of the genre. His partner, Ramón, is a subinspector who relaxes knitting. The commissar, a carpet alligator as my first boss called them, a little guy who is neither a police nor anything, just an individual who wants to climb without caring how many heads he has to step on. Hector, the journalist, a scavenger of the news that has ended up surprising me. Cristina Manuela, Lara’s mother, a traditional posh, because there is nothing worse than a poor man who became a new rich man overnight. And that Tano, a fascist policeman, sexist, racist and homophobic, does not lack a detail as you can see, and that is also over … You will have to read it to know the continuation.

Cons. I do not think anything credible in the plot that Claudia has a scar on one leg since the fifteen years that makes her limp when she gets nervous. I doubt anyone can pass the medical tests of the National Police with something like that. It was a nice reading time.

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