Los Escandalosos Amores De Los Filósofos — Josefo Leonidas / The Scandalous Loves Of The Philosophers by Josefo Leonidas

Excelente libro. Breve, conciso, irónico, entretenido e informativo. Aunque no es un resumen ameno de la historia de la filosofía -como el Mundo de Sofía-, es al menos tan bueno o mejor.
Este libro busca sacar la filosofía del espacio de lo docto y lo excepcional, y muestra a los filósofos como seres humanos cuya vida -aunque en muchos casos, ejemplificadora por su pensamiento-, no es más que la vida de cualquier otro ser humano.
La mejor forma de sacar la filosofía del aula de clases e insertarla en la tierra y en la vida cotidiana, un libro que, sin duda, debiese leer todo aquel que la filosofía le parezca intrigante, pero aun más, para quién no le parezca.

Los presocráticos se caracterizaron porque los preocupó fundamentalmente averiguar de qué substancia fue hecho el mundo. Aunque se esforzaron mucho, no encontraron una respuesta satisfactoria, pero su preocupación por este problema les sirvió de excusa para pasarse tardes enteras charlando con los amigos.
El primer filósofo de quien se tienen noticias fue un tal Satirófanes, que vivió en Asia Menor hace dos mil quinientos años. A ese primer filósofo no se le menciona generalmente por su nombre verdadero —Satirófanes—, sino por su apodo. Una joven se introdujo en la cama. Ahogó un grito. Dio un salto. Tomó la tranca de la puerta, y, con una fuerza increíble en tan delicada criatura, propinó a Satirófanes repetidos golpes, al tiempo que gritaba:
—¡O tales de mi letto o ío quiamo a los carabinieri!…
Aquel episodio, que se originó por beber vino en exceso, se confabuló con la sequedad de Egipto, país en que el agua era más apreciada que el oro, para hacer que Satirófanes —o Tales de Mileto, nombre con que pasó a la historia— sintiera un gran amor, por el agua. A tanto llegó este amor místico por el agua, que el único fruto de sus meditaciones fue este pensamiento:
«Todas las cosas fueron hechas de agua».
Nació en una ciudad llamada Satiriópolis. Así, pues, le cambiaron ese nombre por el de Mileto, y en ella construyeron una enorme escuela destinada a divulgar las ideas del «sabio». En la fachada de la escuela escribieron, con grandes letras de oro, su «doctrina»:
«Todas las cosas fueron hechas de agua».
Esa fue la célebre Escuela de Mileto.

Heráclito inventó un método lógico, o sea, un sistema para pensar correctamente, al que llamó «dialéctica», en homenaje a su hija. Dicho en pocas palabras, el método dialéctico afirma que a cada cosa o tesis (por ejemplo el hombre) se opone otra cosa que es su contrario o antítesis (la mujer). Las cosas opuestas están en lucha constante, y de esa lucha (o de la reconciliación, en el caso del ejemplo) nacen nuevas cosas o síntesis (los bebes).
Al mismo tiempo que la lucha de los opuestos produce nuevas cosas, las cosas viejas se destruyen, a causa del desgaste probablemente. De este modo, la conclusión última del método dialéctico es que todo está cambiando constantemente: los hombres, la naturaleza, la sociedad, el precio de las patatas, etc.
«Todo cambia. Nada permanece».

Buscando la felicidad a toda costa, los filósofos griegos derivaron poco a poco hacia el misticismo, sin que ellos se dieran cuenta. Sus doctrinas se esparcieron por todo el Imperio Romano, y terminaron mezclándose entre sí y con las doctrinas de otros filósofos y con elementos de las religiones griega, romana, persa y egipcia. Un poquito de aquí y otro poquito de allá, una batida fuerte para que quede todo bien mezclado y ¡zas! resultó una doctrina de enorme éxito.
Estaba por comenzar la Era Cristiana.
En la filosofía católica, hay elementos judíos, estoicos, neoplatónicos y cínicos. Algunos ingredientes ya existían mucho antes.
San Agustín es, sin duda, a causa de su redención, un ejemplo que reconforta. Todos debemos aspirar a componer nuestra conducta de manera tan radical como él. Yo os invito, lectores míos, a que os alejéis de las tentaciones carnales, como San Agustín, para lo cual debéis ayudaros con estas palabras suyas «Señor, dame castidad y continencia, pero todavía no». El método es infalible. Os, aseguro que, con este sistema, antes de cumplir setenta años seréis tan castos como un recién nacido.
Durante la segunda mitad de su vida, San Agustín escribió numerosas y profundas obras, en las cuales mezcló las enseñanzas de Jesús con las doctrinas de los aristócratas esclavistas Platón y Aristóteles. Bajo el alud de pensamientos reaccionarios de esos dos griegos, las palabras revolucionarias de Jesús quedaron sepultadas.

Fray Jerónimo Savonarola fue un cura dominico contemporáneo de Cristóbal Colón, pero más aficionado a la oratoria sagrada que a conquistar a las indias.
Las costumbres de aquellos tiempos eran muy licenciosas: amor libre, lujo, juego, prostitución, indiferencia hacia la religión, etc. Savonarola estaba aún dominado por el espíritu medieval y sentía una profunda pena cada vez que en algún desván veía, arrumbado y lleno de óxido, un cinturón de castidad, prenda pasada de moda, que para él representaba toda la espiritualidad de la Edad Media.
Savonarola tenía la mentalidad de un miembro del Consejo de Censura Cinematográfica: se creía un hombre enviado por Dios para purificar las costumbres de una época corrompida. Esa convicción lo impulsó a realizar la tarea a que consagró toda su vida una Gran Campaña contra el Pecado.
La campaña se realizó a punta de discursos. Savonarola no tenía pelos en la lengua y lanzó ataques terribles contra todos los pecadores que conocía, designándolos por sus nombres.
Los Médicis son unos usureros desalmados. ¿Pero qué otra cosa podría esperarse de una familia de comerciantes, cuando el mal ejemplo les viene de arriba? ¿Cómo podría ser virtuoso un banquero, cuando el Papa es un pecador y el hijo del Papa también?
Los aludidos trataron de apaciguar a Savonarola, con métodos radicales: los Médicis le ofrecieron riquezas; el Papa le ofreció el arzobispado de Florencia y el capelo de cardenal, y el hijo de este, el cardenal César Borgia, manifestó su intención de regalarle su colección de puñales, pero, Fray Jerónimo rechazó todo eso con indignación:
—Me queréis comprar como a un político venal, pero estáis equivocados —les dijo—. ¡Yo soy la horma de vuestro zapato!

DECÁLOGO MAQUIAVÉLICO
* Mantener un ejército poderoso.
* Aprovecharse de los débiles.
* Dividir para reinar.
* Eliminar sin asco a los posibles rivales.
* Controlar la distribución de noticias.
* Emplear hábilmente la propaganda, con el fin de convencer a los pueblos sometidos de que en realidad son libres.
* Comprarse las simpatías de la clase poderosa de cada país sometido.
* Obtener a cualquier precio el apoyo de las autoridades eclesiásticas.
* Presentarse uno mismo como defensor de los débiles, de la justicia, del derecho, de la libertad, de la cultura y del progreso.
* Desprestigiar a los enemigos de uno, describiéndolos como enemigos de la humanidad, de la libertad y de la cultura.

Erasmo publicó un libro en que señaló algunos puntos en que discrepaba de Lutero, y otros en los que no estaba de acuerdo con los católicos, e hizo la siguiente proposición:
Representantes de católicos y, de protestantes debieran reunirse en un concilio ecuménico, no haciendo caso más que de los libros santos, sin preocuparse de lo que los hombres, en los siglos siguientes, les han agregado. Parece imposible que con buena voluntad no lograran entenderse.
¿Cómo reaccionaron unos y otros?
Lutero dijo:
—Erasmo de Rotterdam es el malvado más grande que ha existido jamás sobre la tierra.
Y los teólogos dijeron:
—Erasmo es un asno, un estúpido, un zopenco, un bodoque y una bestia.

El Manifiesto comunista oculta conceptos terribles. Lo más espantoso de todo es el programa que aparece al final del capítulo II. Es sencillamente sobrecogedor, por lo pernicioso y malvado:
1- Reforma tributaria. ¡Que paguen los poderosos!
2- Reforma agraria. ¡La tierra para el que la trabaja!
3- Trabajo obligatorio para todos: ¡El que no trabaja no come!
4- Centralización del crédito en un Banco del Estado.
5- Centralización de los transportes en manos del Estado (Ferrocarriles del Estado, Transportes Colectivos del Estado, etc.).
6- Plan habitacional para los trabajadores. Una casa para cada familia.
7- Educación pública y gratuita para todos los niños. Supresión de las subvenciones a los colegios particulares.
8- Transformación del Club de la Unión en sede social de la Asociación de Carteros Jubilados.

Comenzó a publicar la Nueva Gaceta Renana. Desde sus columnas les tiró barro con ventilador a la burguesía, a los socialistas utópicos, a los oportunistas, a los arribistas, etcétera.
Decía, por ejemplo:
¡Ay de vosotros, burgueses hipócritas, que os llenáis la boca con la palabra «fraternidad», y que mandáis a la horca o a la guillotina a los hombres justos que luchan por la hermandad de los hombres! Sabed que recaerá sobre vosotros toda la sangre inocente que habéis derramado sobre la tierra. Habrá apuro grande sobre la tierra e ira en este pueblo. ¡Entonces será el lloro y el crujir de dientes!.
Marx trabajó como hormiga durante varios meses, hasta que la Internacional quedó organizada y pudo realizarse su primer congreso. En la sesión inaugural de este, los centenares de delegados asistentes entonaron con orgullo el himno de la institución que recién nacía:
Bienaventurados los pobres del mundo.
Libertad para los esclavos sin pan.
Y gritemos todos unidos:
¡Viva la Internacional!
El día, que el triunfo alcancemos, ni esclavos ni hambrientos habrá.
La Tierra será el Reino de los Cielos para toda la Humanidad.

El origen de la diferencia entre el filósofo y el que no lo es hay que buscarlo en la educación infantil. Todos los niños son curiosos y ametrallan a sus padres con preguntas, pero solo algunos padres tienen respuestas para todo.

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Excellent book. Brief, concise, ironic, entertaining and informative. Although it is not a pleasant summary of the history of philosophy -like Sophie’s World by Jostein Gaarder-, it is at least as good or better.
This book seeks to extract the philosophy of space from the learned and the exceptional, and shows philosophers as human beings whose life – although in many cases, exemplified by their thinking – is nothing more than the life of any other human being.
The best way to get the philosophy out of the classroom and insert it into the earth and in everyday life, a book that, undoubtedly, should be read by anyone who seems intriguing to philosophy, but even more so, for who does not like it.

The pre-Socratics were characterized because they were primarily concerned with finding out what substance the world was made of. Although they tried very hard, they did not find a satisfactory answer, but their concern for this problem served as an excuse to spend whole afternoons chatting with friends.
The first philosopher of whom one has news was a certain Satyrophanes, who lived in Asia Minor two thousand five hundred years ago. That first philosopher is not usually mentioned by his real name – Satiromania – but by his nickname. A young woman went to bed. He stifled a scream. He jumped. He took the lock of the door, and, with incredible strength in such a delicate creature, he gave Satyrians repeated blows, while shouting:
-Or such of my letto or I miss the carabinieri! …
That episode, which originated from drinking too much wine, conspired with the dryness of Egypt, a country in which water was more valued than gold, to make Satyrophanes-or Thales of Miletus, the name with which it went down in history- I felt a great love, for the water. So much did this mystical love for water come, that the only fruit of his meditations was this thought:
«All things were made of water».
He was born in a city called Satirópolis. So, they changed that name to Miletus, and in it they built a huge school destined to spread the ideas of the “wise”. On the façade of the school they wrote, in large gold letters, their “doctrine”:
«All things were made of water».
That was the famous School of Miletus.

Heraclitus invented a logical method, that is, a system to think correctly, which he called “dialectic”, in homage to his daughter. In short, the dialectical method states that each thing or thesis (for example, man) is opposed to something else that is its opposite or antithesis (the woman). Opposite things are in constant struggle, and from that struggle (or reconciliation, in the case of example) new things or synthesis (babies) are born.
At the same time that the struggle of opposites produces new things, old things are destroyed, probably because of wear. In this way, the ultimate conclusion of the dialectical method is that everything is constantly changing: men, nature, society, the price of potatoes, etc.
“Everything changes. Nothing remains ».

Looking for happiness at all costs, the Greek philosophers derived little by little towards mysticism, without them realizing it. Its doctrines spread throughout the Roman Empire, and ended up mixing with each other and with the doctrines of other philosophers and with elements of the Greek, Roman, Persian and Egyptian religions. A little here and a little bit there, a strong shake so everything is well mixed and wham! It turned out to be a doctrine of enormous success.
The Christian Era was about to begin.
In Catholic philosophy, there are Jewish, Stoic, Neoplatonic and Cynic elements. Some ingredients already existed long before.
Saint Augustine is undoubtedly, because of his redemption, an example that comforts. We should all aspire to compose our behavior as radically as he does. I invite you, my readers, to stay away from the temptations of the flesh, like St. Augustine, for which you must help them with these words of yours “Lord, give me chastity and continence, but not yet.” The method is infallible. Os, I assure you, with this system, before turning seventy you will be as chaste as a newborn.
During the second half of his life, St. Augustine wrote numerous and profound works, in which he mixed the teachings of Jesus with the doctrines of the slave-like aristocrats Plato and Aristotle. Under the avalanche of reactionary thoughts of those two Greeks, the revolutionary words of Jesus were buried.

Fray Jerónimo Savonarola was a contemporary Dominican priest of Cristóbal Colón, but more fond of sacred oratory than to conquer the Indian women.
The customs of those times were very licentious: free love, luxury, gambling, prostitution, indifference towards religion, etc. Savonarola was still dominated by the medieval spirit and felt a deep sadness whenever he saw in some attic, rumpled and full of rust, a chastity belt, an old-fashioned garment, which for him represented all the spirituality of the Middle Ages.
Savonarola had the mentality of a member of the Cinematographic Censorship Council: he believed himself a man sent by God to purify the customs of a corrupt era. That conviction impelled him to carry out the task to which he dedicated his whole life a Great Campaign against Sin.
The campaign was made at the point of speeches. Savonarola had no hair on his tongue and launched terrible attacks against all the sinners he knew, designating them by their names.
The Medici are heartless usurers. But what else could be expected from a family of merchants, when bad example comes from above? How could a banker be virtuous, when the Pope is a sinner and the Pope’s son too?
The aforementioned tried to appease Savonarola with radical methods: the Medici offered him wealth; the Pope offered him the archbishopric of Florence and the cardinal’s hat, and his son, Cardinal Cesar Borgia, expressed his intention to give her his collection of daggers, but, Fray Jerónimo rejected all this with indignation:
“You want to buy me like a venal politician, but you’re wrong,” he told them. I am the last of your shoe!

MACHIAVÉLICO DECALOGUE
* Maintain a powerful army.
* Take advantage of the weak.
* Divide to reign.
* Eliminate without disgust the possible rivals.
* Control the distribution of news.
* Skillfully use propaganda, in order to convince the subject peoples that they are actually free.
* Buy the sympathies of the powerful class of each country submitted.
* Obtain the support of the ecclesiastical authorities at any price.
* Present oneself as a defender of the weak, of justice, of law, of freedom, of culture and of progress.
* To discredit one’s enemies, describing them as enemies of humanity, of freedom and culture.

Erasmus published a book in which he pointed out some points in which he disagreed with Luther, and others in which he disagreed with Catholics, and made the following proposition:
Representatives of Catholics and Protestants should meet in an ecumenical council, ignoring only the holy books, without worrying about what men, in the following centuries, have added to them. It seems impossible that with good will they could not understand each other.
How did they react?
Luther said:
-Erasmus of Rotterdam is the greatest evil that has ever existed on earth.
And the theologians said:
-Erasmo is an ass, a stupid, a jackass, a bodoque and a beast.

The Communist Manifesto conceals terrible concepts. The most frightening thing of all is the program that appears at the end of chapter II. It is simply overwhelming, so pernicious and evil:
1- Tax reform. May the powerful pay!
2- Agrarian reform. The land for the one who works it!
3- Compulsory work for all: Those who do not work do not eat!
4- Centralization of credit in a State Bank.
5- Centralization of transport in the hands of the State (State Railways, State Collective Transport, etc.).
6- Housing plan for workers. A house for each family.
7- Free public education for all children. Suppression of subsidies to private schools.
8- Transformation of the Club of the Union in the headquarters of the Association of Retired Postmen.

He began to publish the New Renan Gazette. From his columns he threw mud with fan to the bourgeoisie, to the utopian socialists, to the opportunists, to the careerists, et cetera.
It said, for example:
Woe to you, hypocritical bourgeois, who fill your mouth with the word “fraternity”, and who send to the gallows or the guillotine the righteous men who fight for the brotherhood of men! Know that all the innocent blood that you have spilled on earth will fall on you. There will be great trouble on earth and anger in this town. Then it will be the weeping and the gnashing of teeth!
Marx worked as an ant for several months, until the International was organized and its first congress could be held. In the inaugural session of this, the hundreds of attending delegates proudly sang the anthem of the newly born institution:
Blessed are the poor of the world.
Freedom for slaves without bread.
And let’s all cry together:
Long live the International!
The day, that the triumph we will reach, neither slaves nor hungry will be.
The Earth will be the Kingdom of Heaven for all Humanity.

The origin of the difference between the philosopher and the one that is not is to be found in early childhood education. All children are curious and machine-gun their parents with questions, but only some parents have answers for everything.

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