El Rey Del Petróleo: La Vida Secreta De Marc Rich — Daniel Ammann / The King of Oil: The Secret Lives of Marc Rich by Daniel Ammann

Extremadamente bien investigados, hay muchos números para representar la vida profesional y personal del hombre que “inventó” en el mercado del petróleo y cómo logró pasar de la nada a uno de los comerciantes de productos básicos más exitosos de la historia. De manera fácil e interesante, brinda una perspectiva “no estadounidense” sobre los diversos delitos con los que fue acusado y todos los problemas que ha tenido con la justicia estadounidense (por lo tanto, podría decirse que es más objetivo y menos imparcial en los medios de comunicación en ese asunto en particular). Está bien escrito, Daniel mantiene un tono periodístico, aunque en algún momento parece simpatizar demasiado con Marc Rich, pero simplemente intenta presentar datos y cifras para una mejor comprensión del mundo del comercio de productos básicos en las últimas cuatro décadas. Además, toda la polémica alrededor de Marc Rich & amp; co toma un significado muy diferente cuando se analiza desde una perspectiva mucho más amplia del “panorama general”. Es muy interesante pensar en lo que sucede a puertas cerradas y las relaciones políticas entre Estados Unidos, Irán e Israel, especialmente cuando hay mucho dinero en efectivo debajo de la mesa. No estoy seguro de que todos los datos e informaciones en el libro sean precisos y parte de ellos deben tomarse con un grano de sal.
Mirando las otras críticas negativas de este libro, estoy evitando la trampa de desacreditarlo usando el argumento pobre “Glencore es una mala compañía, por lo que deberíamos prohibir todo lo que haya estado en contacto con él, y Marc Rich es una persona vil, etc … “. Simplemente no voy a ir allí, y esta revisión no es sobre Marc Rich, sus acciones, su ética, su impulso empresarial y su moral. No se trata de si es un ser humano bueno o malo, sino de un libro que brinda más información sobre sus antecedentes y el contexto en el que ha trabajado y ha hecho negocios (y con quién).
No es un libro que cambia la vida, pero vale la pena leerlo: es inspirador, educativo y difícil de detener antes de leerlo todo. Me gustaría que hubiera más información sobre toda la historia del comercio global y el contexto socioeconómico en el que se llevaron a cabo todos estos tratos, etc. Pero bueno, al final el libro trata de Marc Rich … ¿verdad?

Rich no es un personaje simpático, pero me pareció fascinante que, si bien el Marshall de los EE.UU. Lo persiguió por todo el mundo durante 25 años, estaba dispuesto a ayudar a otras agencias de los EE. UU. E Israel al darles acceso a su vasta red de personas en lugares peligrosos. como Irán, Irak, Libia y Yemen.
Una vez que hizo su mega fortuna, también usó su propio dinero (más de $ 100 millones) para fines caritativos o humanitarios con gran efecto.
Las secciones que cubren su perdón por el presidente Clinton son fascinantes y dan una idea de cómo funciona el proceso de perdón, y lo que salió mal con este perdón al final. En última instancia, Rich nunca más volverá a entrar en los Estados Unidos.
Rich parece haber perdido casi todo menos su fortuna. Su país, su esposa de más de 20 años y una hija con cáncer. Finalmente, fue expulsado de la compañía que construyó por los ingratos que había hecho obscenamente ricos.
Al final del libro, Rich me parecía un hombre triste y melancólico que vivía en su hermosa casa de Suiza, lejos del centro de la acción que una vez tanto anhelaba. Un prisionero en su jaula dorada, colocado allí por su propia ambición ciega y su singular persecución por dinero.
Si eres como yo, entonces probablemente te preguntes cómo es estar en la cima del mundo financiero. Es por eso que elegí leer este libro sobre uno de esos hombres y, con suerte, obtener una idea de lo que los hizo exitosos y lo que no. No suena demasiado complicado ¿verdad? Bueno, si eso es lo que estás buscando, entonces estás buscando en el lugar equivocado. Daniel Ammann hace un buen trabajo explicando de dónde vino Marc Rich y cómo fue criado; sin embargo, cuando se trata de la realidad del mundo de los negocios, el análisis parece fracasar. El autor dará detalles innecesarios sobre el Shah de Irán, pero cuando habla sobre el crecimiento del negocio de Rich, se siente como si pulsara el botón de avance rápido al escribir sobre eso. El libro todavía tiene muchos datos interesantes, y un buen vínculo con la entrevista real, y explicaciones de lo que estaba sucediendo a lo largo del libro. Le permitió al lector escuchar lo que Marc Rich recordaba de su vida, y luego escuchar una explicación de los eventos que estaban sucediendo en el mundo en ese momento. Pero, lo que realmente quería escuchar al leer la portada del libro, nunca llegó.
Daniel Ammann pintó un cuadro claro de lo que le enseñó a Marc Rich a pensar cómo lo hace; Sin embargo, lo hace de una manera muy repetitiva. Ammann mostrará algo sobre el pasado de Rich, como quién fue su padre, y expondrá toda la información sobre él. Luego, en el siguiente capítulo, simplemente resumiría lo que acababa de mencionar en las últimas cinco páginas. Sentía que solo necesitaba poner más palabras en la página, para que el libro se viera un poco más robusto. Sentí como si tuviera Deja vu cada diez minutos. Sin embargo, el libro hace un buen trabajo al examinar cómo Marc fue injustamente llevado a juicio en los Estados Unidos, y le hace repensar cuán ética son algunas de las leyes estadounidenses. Me pondré en evidencia a Daniel Ammann por profundizar en la información y darnos un punto de vista imparcial de uno de los hombres más controvertidos de los Estados Unidos. Ammann también es la primera persona en entrevistar al Sr. Rich en las últimas décadas, lo que es un gran logro por su parte y ayuda a que el libro se sienta muy genuino.

Petróleo. El oro negro. El «recurso más polémico del mundo», que ha contribuido a la creación de las poderosas dinastías de los Rockefeller y los Getty. Ha tentado a dictadores como Sadam Huseín a realizar actos de agresión y ha terminado con emperadores como el sah de Irán. Incluso hoy, hay países dispuestos a ir a la guerra para garantizar el acceso a este recurso estratégicamente tan importante. Sin él, los hospitales no podrían funcionar y los centros comerciales se quedarían vacíos. Nuestra economía moderna es impensable sin petróleo. Se trata del recurso energético más necesario del mundo. Y lo que es más, es la materia prima más importante de la sociedad industrializada. Vivimos en la Era del Petróleo. Somos el «hombre de hidrocarburo», cuya mera supervivencia sería imposible sin petróleo.
El mercado al contado de esta materia prima seguramente fue una de las ideas más lucrativas del siglo XX. En aquella época en la que Marc Rich comenzó a hacerse con una parte del comercio mundial de este recurso, arrebatándosela a las poderosas corporaciones petroleras, el barril de crudo costaba 2 dólares. En el verano de 2008, el barril alcanzó un récord de 140 dólares.
En seguida tuvo lugar su caída en desgracia, una caída que le costaría al multimillonario su reputación, su esposa y su empresa. Marc Rich no es mundialmente conocido por sus extraordinarios logros empresariales, que han sido muchos. Su nombre no suena porque fuera un pionero único en la globalización, que lo fue. Su nombre no está ligado a la realización del sueño americano.
El día en el que Marc Rich perdió el control sobre su propio nombre tiene una fecha muy concreta. Fue el 19 de septiembre de 1983, un lunes, cuando un joven y ambicioso fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York apareció ante los medios de comunicación. Tratando de ocultar su regocijo, Rudolph W. Rudy Giuliani anunció con fruición «la acusación por fraude fiscal más grande de la historia». Lo leyó en voz alta del propio escrito de acusación ante los desconcertados periodistas y cámaras. The New York Times creyó necesario describir la situación como un «insólito despliegue público».

La de Rich es una de las carreras más espectaculares del siglo XX, una trayectoria que está estrechamente ligada a los grandes acontecimientos de la historia de la humanidad: la revolución de Fidel Castro en 1959; la descolonización de África en los sesenta; la guerra del Yom Kipur y la crisis del petróleo de 1974; la caída del sah de Persia y la toma del poder por el ayatolá Jomeini en Irán en 1979; la Sudáfrica del apartheid en los ochenta; y la caída de la Unión Soviética en los noventa. Marc Rich y sus socios comerciales estaban en escena cuando todos esos acontecimientos tuvieron lugar. Gracias a su experiencia, su capacidad de trabajo y su considerable agresividad, lograron reaccionar ante esos acontecimientos en beneficio propio más de lo que sus rivales nunca llegarían a hacerlo. No obstante, lo más importante es que Marc Rich es un pionero clave de la globalización y un arquitecto del sistema moderno del mercado de materias primas. Su nombre siempre quedará ligado a la revolución económica: él es el artífice del mercado al contado, sin el cual, el comercio del petróleo actual sería impensable. Siempre que llenamos nuestro depósito de gasolina hacemos una transacción al contado.
Es imposible comprar y vender materias primas rápidamente y a escala mundial sin crédito. El crédito es el salvavidas de cualquier negocio en este mercado. Esto era especialmente cierto para aquella empresa de nuevo cuño que era Marc Rich + Co., pues apenas tenía dinero en efectivo o capital propio. Por tanto, su objetivo más importante era obtener suficiente crédito para destinarlo a la compraventa de petróleo. Los bancos conceden crédito (y por ello cobran una comisión) que asciende a cierta suma a la que la empresa pueda recurrir en repetidas ocasiones siempre que sea necesario. Las propias materias primas sirven de garantía. La carta de crédito representa la promesa de que el banco pagará por las materias primas. Es una especie de seguro tanto para el vendedor como para el comprador. El comprador solamente tendrá que pagar cuando el vendedor haya suministrado las materias primas en la cantidad y con la calidad acordadas. El vendedor cuenta con la garantía de que recibirá el pago una vez que los bienes hayan sido suministrados si puede presentar como prueba los documentos necesarios.
Hay tres razones principales para explicar el éxito de Rich, un éxito que tomó a la industria totalmente por sorpresa. En primer lugar, la empresa de Rich estaba dispuesta a llevar el riesgo a un nivel mucho mayor que la competencia. En segundo lugar, los mejores en el negocio trabajaban para la empresa de Rich. Y finalmente, Marc Rich + Co. fue la primera empresa que desarrolló un sofisticado sistema de compraventa de petróleo de forma independiente. No es ninguna exageración afirmar que Marc Rich y Pincus Green realmente inventaron el mercado al contado para el crudo.
Marc Rich + Co. funcionaba conforme a una filosofía totalmente diferente a la de Philipp Brothers. Eran más agresivos, más rápidos y tendían a firmar contratos a más largo plazo. Los socios reconocían las oportunidades y las aprovechaban antes que la competencia. Se consideraban pioneros explorando un territorio virgen y les interesaba conseguir contratos que se prolongaran el mayor tiempo posible.

Ni siquiera los optimistas más empedernidos de Marc Rich + Co. habían imaginado que la empresa disfrutaría de tanto éxito. Cinco años antes, las dificultades legales de Rich y el hecho de que estuviera viviendo en el exilio habían provocado que tanto los observadores como los empresarios hubieran dejado prácticamente de lado a Rich. Uno de sus primeros socios, Jacques Hachuel, estaba convencido de que el fin se acercaba, por lo que decidió abandonar la empresa. Ambos antiguos socios no se hablan desde entonces. Todo hay que decirlo, el regreso de Rich a la cima provocó un impacto enorme en el mundo de la industria de materias primas.
¿Cómo lo hizo? ¿Cómo fue capaz de superar a la competencia? ¿Qué hizo de manera diferente? ¿Por qué era mejor? Estas son las preguntas más importantes a la hora de desvelar los secretos del éxito de Rich.
Rich fue el mediador que reunió a socios comerciales que oficialmente no querían tener nada en común. Irán e Israel. Los Estados árabes y Sudáfrica. Los marxistas y los capitalistas. Otro ejemplo más que ha permanecido en secreto hasta ahora: la Nicaragua del Gobierno sandinista de Daniel Ortega acudió a Marc Rich para vender en el mercado mundial el petróleo barato que recibía de sus «naciones hermanas socialistas» como Libia o Argelia. «Yo quería el petróleo y ellos necesitaban dinero», me dijo uno de los empleados de Rich que trabajó en aquel asunto durante los ochenta. Es una situación paradójica que ayuda a ilustrar el hecho de que muchos de los aspectos de la industria de materias primas no son lo que parecen. Mientras que la izquierda tacha a Rich de explotador del Tercer Mundo, fue realmente su empresa la que contribuyó a garantizar la supervivencia financiera de los sandinistas, a los que mucha de esa misma gente de izquierdas idealizó como «luchadores por la libertad».
En Estados Unidos, a Marc Rich le tacharon de traidor principalmente por sus relaciones comerciales con Irán y Cuba. Otros países tenían una opinión más pragmática. Sorprendentemente, un asombroso ejemplo de este pragmatismo fue el nuevo Gobierno democrático de Sudáfrica. Rich continuó haciendo negocios con Sudáfrica tras el fin del apartheid a pesar de toda la retórica anti-Rich del Congreso Nacional Africano, que ganó las primeras elecciones democráticas. El nuevo Gobierno a cargo de Nelson Mandela confió en los servicios de Rich. «Continuamos haciendo negocios de compraventa de petróleo con el nuevo Gobierno —me contó Rich—. Para nosotros, era completamente normal continuar con ellos. Nosotros pensábamos a largo plazo.

Los setenta y los ochenta fueron la época dorada de Rich, los noventa fueron con diferencia sus peores años. Fueron tiempos de muerte, divorcio y ventas. La defunción de su hija en septiembre de 1996, unida al divorcio de Denise, marcaron el punto más bajo de aquella triste época, pero en los noventa Rich también padeció su fracaso financiero más grande: un hecho que ha permanecido en secreto hasta hoy. Una única mala transacción le costó 172 millones de dólares y llevó a su empresa al borde del colapso. Fue esta la transacción que obligó a Rich a vender su participación. Uno de sus antiguos directores me contó esta debacle cuando le pregunté por el mayor error de la empresa de Rich.
Los problemas empezaron en julio de 1992. David Rosenberg, un joven operador cuyos colegas le describían como aficionado al juego, decidió que estaba listo para su gran momento. Se había anotado con éxito una serie de acuerdos de compraventa de aluminio durante los años anteriores y le habían ascendido a director de la división de metales de la empresa. En aquel momento Rosenberg deseaba hacer lo que muchos otros operadores antes que él no habían logrado: quería monopolizar en secreto un mercado en un intento por manipular los precios mundiales de un metal. Se reunió con dos de sus rivales más importantes, la alemana Metallgesellschaft AG y la española Asturiana de Zinc S. A.
Juntas, las tres empresas tomaron una posición larga en cinc en la Bolsa de Metales de Londres, la más grande del mundo. Esto significaba que las tres empresas se habían comprometido a comprar cinc en un momento dado y a un precio predeterminado. Los inversores que optan por las posiciones largas en una materia prima pueden obtener beneficios cuando los precios aumentan o perder dinero si caen. Rosenberg y sus socios empezaron a adquirir simultáneamente enormes cantidades de cinc en un intento por forzar la subida del precio de mercado con la esperanza de obtener un valor mayor por el cinc que estaban comprando. Se trataba de una operación gigantesca a la vez que arriesgadísima. Rosenberg y sus socios adquirieron en secreto cerca de un millón de toneladas de cinc, aproximadamente el 20 por ciento de la producción mundial anual y casi dos tercios de todo el cinc que se compraba y vendía en la Bolsa de Metales de Londres. En total, se gastaron bastante más de 1000 millones de dólares en su intento por reducir la oferta mundial de cinc.
Al principio, todo fue como marcaba el plan. En cuestión de semanas, Rosenberg y sus colaboradores lograron elevar los precios hasta un máximo jamás visto en muchos años. En septiembre de 1992, el precio del cinc había aumentado a 1400 dólares la tonelada.
Este insensato intento de manipular el mercado mundial del cinc acabó costándole a Marc Rich + Co. 172 millones de dólares. Rosenberg abandonó la empresa.
Rich confirmó que la debacle del cinc efectivamente fue la peor transacción de toda su carrera como empresario.

La participación de Denise Rich en el indulto de Marc Rich resultó particularmente escandalosa, pues ella era una de las mayores y más fieles partidarias del Partido Demócrata, al que había donado más de 1,1 millones de dólares desde 1992. La lista de destacados políticos del Partido Demócrata cuyas campañas ha apoyado es casi tan larga como la de demócratas en el Senado de Estados Unidos. Geraldine Ferraro, Edward Kennedy, Tom Harkin, Barbara Boxer, Charles Schumer y Barbara Mikulski recibieron donaciones de Denise Rich. Tenía una relación particularmente cercana con Bill y Hillary Clinton, cuyas campañas electorales contribuyó a financiar, y donó 450 000 dólares a la biblioteca presidencial de Bill Clinton en Little Rock, Arkansas. Los políticos y los miembros de la prensa pronto comenzaron a expresar la opinión de que la exesposa de Marc Rich había logrado «comprar» el indulto presidencial de su exmarido.
Una semana después de que el presidente Clinton recibiera la petición de indulto de Marc Rich, Denise también habló directamente con él sobre el asunto. El 20 de diciembre acudió como invitada a una cena en Washington en honor de los galardonados con la Medalla Nacional de las Artes y la de Humanidades. En un momento de tranquilidad, Denise llevó al presidente a un aparte y le dijo que el indulto «significaría mucho para mí».
Resulta bastante sorprendente que Denise hiciera tantos esfuerzos para apoyar a su exmarido. Su relación con Marc Rich era prácticamente inexistente en aquellos momentos.
Marc Rich había deseado que el indulto le permitiera recuperar su buena reputación, pero entonces volvió a perder el control sobre su propio nombre. Y esta vez fue definitivo.

Sí —me confesó en una ocasión un veterano directivo de Marc Rich + Co. con amplia experiencia por todo el mundo—, a veces teníamos que pactar con el diablo para cerrar un trato.

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Extremely well researched, many numbers are there to depict both the professional and personal life of the man who “invented” on spot market for oil and how he made it from nothing to one of the most successful commodity trader ever. An easy and interesting, it give a “non-American” perspective on the various crimes he was accused with and all the troubles he’s been through with the American justice (thus arguably more objective and less media-biased on that particular matter). It’s nicely written, Daniel keeps a journalistic tone although at some point he seems over-sympathizing with MR, but he simply tries to present facts and figures for a better understanding of the commodity trading world over the last four decades. Also, the whole polemic around Marc Rich & co takes a very different meaning when it’s analyzed from a much larger “big picture” perspective. Very interesting to think about what happens behind closed doors and the political relations between USA-Iran-Israel, especially when there’s a lot of cash on (under) the table. Not sure all data and infos in the book are accurate and some of it should be taken with a grain of salt.
Looking at the other negative reviews of this book, I’m avoiding the trap of discrediting the book by using the poor argument “glencore is a bad company, so we should ban everything that has ever been in contact with it, and marc rich is a vile person, etc…”. I simply won’t go there, and this review is not about marc rich, his actions, his ethics, his business drive and his morality. This isn’t about if he’s a good or bad human, but it is about a book that provides more information about his background and the context where he has worked and done business (and with whom).
It’s not a life-changing book, but it’s worth a read – it’s inspiring, educative, and hard to stop before your read the whole thing. I wish there was more information there about the whole global trading history and the socio-economic context in which all these deals took place, etc. But hey, in the end the book is about marc rich anyway… right?

Rich is not a sympathetic character but I found it fascinating that while the U.S. Marshall’s chased him around the world for 25 years, he was willing to help other agencies of the U.S. and Israel by giving them access to his vast network of people in places dangerous like Iran, Iraq, Libya,and Yemen.
Once he made his mega-fortune he also used his own money ( more than $100 million) for charitable or humanitarian purposes with great effect.
The sections covering his pardon by President Clinton are fascinating and gives an insight into how the pardon process works, and what went wrong with this pardon in the end. Ultimately Rich will never again enter the USA.
Rich seems to have lost almost everything but his fortune. His Country, his wife of over 20 years and a daughter to cancer. Finally, he was thrown out of the company he built by the very ingrates he had made obscenely wealthy.
By the end of the book Rich seemed to me to be a sad and melancholy man living in his beautiful Switzerland home, far from the center of the action he once so craved. A prisoner in his gilded cage, placed there by his own blind ambition and singular chase for money.
If you are anything like me, then you probably wonder what it is like to be on the top of the financial world. That is why I chose to read this book about one of those men, and hopefully gain some insight into what made them successful, and what didn’t. Doesn’t sound too complicated right? Well, if that is what you are looking for, then you are looking in the wrong place. Daniel Ammann does do a good job of explaining where Marc Rich came from, and how he was raised; however, when it comes to the real knit-and-grit of the business world, the analysis seems to fall flat. The author will go into unnecessary amounts of detail about the Shah of a Iran, but when he talks about Rich’s business growing, it feels as if it he hit the fast forward button when writing about that. The book still has many interesting facts, and a nice tie in of the real interview, and explanations of what was happening throughout the book. It allowed the reader to hear what Marc Rich remembered about his life, and then hear an explanation of what events were going on in the world at that time. But, the real thing that I wanted to hear about when reading the cover of the book, never really came.
Daniel Ammann did paint a clear picture of what taught Marc Rich to think how he does; however, he does it in a very repetitive way. Ammann will bring up something about Rich’s past, like who his father was, and will lay out all of the information about him. Then in the next chapter he would just summarize what he just talked about for the past five pages. It felt like he just needed to put more words on the page, so that the book would look a little bit more beefy. I felt as if I had Deja vu every ten minutes. Nevertheless, the book does do a good job about when examining how Marc was unfairly put on trial by the United States, and makes you rethink how ethical some American laws are. I will tip my hat to Daniel Ammann for really digging deep into the information, and giving us a non-biased viewpoint of one of the most controversial men in America. Ammann is also the first person to interview Mr. Rich in the past few decades, which is a great accomplishment on his part, and helps make the book feel very genuine.

Petroleum. The black gold. The “most controversial resource in the world,” which has contributed to the creation of the powerful dynasties of the Rockefellers and the Getty. It has tempted dictators like Saddam Hussein to perform acts of aggression and has ended with emperors like the sah of Iran. Even today, there are countries willing to go to war to guarantee access to this strategically important resource. Without it, hospitals would not work and shopping centers would be empty. Our modern economy is unthinkable without oil. It is the most necessary energy resource in the world. And what is more, it is the most important raw material of industrialized society. We live in the Oil Age. We are the “hydrocarbon man,” whose mere survival would be impossible without oil.
The spot market for this raw material was surely one of the most lucrative ideas of the 20th century. At that time when Marc Rich began to take a share of the world trade in this resource, snatching it from the powerful oil corporations, the barrel of crude cost $ 2. In the summer of 2008, the barrel reached a record of $ 140.
Then came his fall in disgrace, a fall that would cost the billionaire his reputation, his wife and his company. Marc Rich is not known worldwide for his extraordinary business achievements, which have been many. His name does not sound because he was a unique pioneer in globalization, which he was. His name is not linked to the realization of the American dream.
The day Marc Rich lost control over his own name has a very specific date. It was September 19, 1983, a Monday, when a young and ambitious federal prosecutor for the Southern District of New York appeared before the media. Trying to hide his rejoicing, Rudolph W. Rudy Giuliani announced with relish “the greatest tax fraud accusation in history.” He read it aloud from the indictment itself to the baffled journalists and cameras. The New York Times thought it necessary to describe the situation as an “unusual public display”.

Rich’s is one of the most spectacular careers of the 20th century, a trajectory that is closely linked to the great events of the history of humanity: the revolution of Fidel Castro in 1959; the decolonization of Africa in the sixties; the Yom Kippur War and the Oil Crisis of 1974; the fall of the sah of Persia and the seizure of power by Ayatollah Khomeini in Iran in 1979; apartheid South Africa in the eighties; and the fall of the Soviet Union in the nineties. Marc Rich and his business partners were on the scene when all those events took place. Thanks to their experience, their capacity to work and their considerable aggressiveness, they managed to react to these events for their own benefit more than their rivals could ever do. However, the most important thing is that Marc Rich is a key pioneer of globalization and an architect of the modern raw material market system. His name will always be linked to the economic revolution: he is the architect of the spot market, without which, the current oil trade would be unthinkable. Whenever we fill our gas tank we make a cash transaction.
It is impossible to buy and sell raw materials quickly and on a global scale without credit. Credit is the lifeline of any business in this market. This was especially true for that brand-new company that was Marc Rich + Co., as it barely had cash or own capital. Therefore, its most important objective was to obtain sufficient credit to allocate it to the purchase of oil. Banks grant credit (and therefore charge a commission) amounting to a certain amount that the company can use repeatedly whenever necessary. The raw materials themselves serve as a guarantee. The letter of credit represents the promise that the bank will pay for the raw materials. It is a kind of insurance for both the seller and the buyer. The buyer will only have to pay when the seller has supplied the raw materials in the agreed quantity and quality. The seller has the guarantee that he will receive the payment once the goods have been supplied if he can present as proof the necessary documents.
There are three main reasons to explain Rich’s success, a success that took the industry completely by surprise. First, Rich’s company was willing to take the risk to a much higher level than the competition. Second, the best in the business worked for Rich’s company. And finally, Marc Rich + Co. was the first company to develop a sophisticated oil trading system independently. It is no exaggeration to say that Marc Rich and Pincus Green really invented the spot market for crude oil.
Marc Rich + Co. operated according to a philosophy totally different from that of Philipp Brothers. They were more aggressive, faster and tended to sign longer-term contracts. The partners recognized the opportunities and took advantage of them before the competition. They considered themselves pioneers exploring virgin territory and were interested in getting contracts that would last as long as possible.

Not even the most inveterate optimists of Marc Rich + Co. had imagined that the company would enjoy such success. Five years earlier, Rich’s legal difficulties and the fact that he was living in exile had meant that both observers and businessmen had practically left Rich aside. One of his first partners, Jacques Hachuel, was convinced that the end was approaching, so he decided to leave the company. Both old partners are not spoken since then. It goes without saying, Rich’s return to the top caused a huge impact on the world of the raw materials industry.
As it did? How was he able to outperform the competition? What did he do differently? Why was it better? These are the most important questions when it comes to unveiling the secrets of Rich’s success.
Rich was the mediator who brought together business partners who officially did not want anything in common. Iran and Israel. The Arab States and South Africa. The Marxists and the capitalists. Another example that has remained secret until now: the Nicaragua of the Sandinista government of Daniel Ortega went to Marc Rich to sell in the world market the cheap oil that he received from his «socialist sister nations» such as Libya or Algeria. “I wanted the oil and they needed money,” one of Rich’s employees who worked on the matter during the eighties told me. It is a paradoxical situation that helps to illustrate the fact that many aspects of the raw materials industry are not what they seem. While the left dismisses Rich as a Third World exploiter, it was really his company that helped guarantee the financial survival of the Sandinistas, whom many of those same people on the left idealized as “freedom fighters.”
In the United States, Marc Rich was labeled a traitor mainly because of his commercial relations with Iran and Cuba. Other countries had a more pragmatic opinion. Surprisingly, an amazing example of this pragmatism was the new democratic Government of South Africa. Rich continued to do business with South Africa after the end of apartheid despite all the anti-Rich rhetoric of the African National Congress, which won the first democratic elections. The new Government in charge of Nelson Mandela relied on Rich’s services. “We continue doing oil sales business with the new government,” Rich told me. For us, it was completely normal to continue with them. We thought in the long term.

The seventies and the eighties were Rich’s golden age, the nineties were by far their worst years. They were times of death, divorce and sales. The death of his daughter in September 1996, coupled with the divorce of Denise, marked the lowest point of that sad time, but in the nineties Rich also suffered his biggest financial failure: a fact that has remained a secret until today. A single bad transaction cost him 172 million dollars and brought his company to the brink of collapse. It was this transaction that forced Rich to sell his stake. One of his former directors told me about this debacle when I asked him about the biggest mistake of Rich’s company.
The problems started in July 1992. David Rosenberg, a young operator whose colleagues described him as a gambling enthusiast, decided he was ready for his big moment. He had successfully annotated a series of aluminum sales agreements during the previous years and had promoted him to director of the metals division of the company. At that time Rosenberg wanted to do what many other operators before him had not achieved: he wanted to secretly monopolize a market in an attempt to manipulate the world prices of a metal. He met with two of his most important rivals, the German Metallgesellschaft AG and the Spanish Asturiana de Zinc S. A.
Together, the three companies took a long zinc position on the London Metal Exchange, the largest in the world. This meant that the three companies had agreed to buy zinc at a given time and at a predetermined price. Investors who opt for long positions in a commodity can make a profit when prices rise or lose money if they fall. Rosenberg and his associates began to acquire enormous quantities of zinc simultaneously in an attempt to force the rise in the market price in the hope of obtaining a higher value for the zinc they were buying. It was a gigantic operation at the same time as very risky. Rosenberg and his associates secretly acquired about one million tons of zinc, about 20 percent of the annual world production and almost two-thirds of all the zinc that was bought and sold on the London Metal Exchange. In total, they spent well over $ 1 billion in their attempt to reduce the global supply of zinc.
At first, everything was as marked by the plan. In a matter of weeks, Rosenberg and his collaborators managed to raise prices to a maximum ever seen in many years. In September 1992, the price of zinc had risen to $ 1,400 per ton.
This foolish attempt to manipulate the world zinc market ended up costing Marc Rich + Co. 172 million dollars. Rosenberg left the company.
Rich confirmed that the zinc debacle was indeed the worst transaction of his entire career as an entrepreneur.

Denise Rich’s participation in Marc Rich’s pardon was particularly scandalous, as she was one of the largest and most loyal supporters of the Democratic Party, to which she had donated more than $ 1.1 million since 1992. The list of leading politicians of the Democratic Party whose campaigns he has supported is almost as long as that of Democrats in the United States Senate. Geraldine Ferraro, Edward Kennedy, Tom Harkin, Barbara Boxer, Charles Schumer and Barbara Mikulski received donations from Denise Rich. He had a particularly close relationship with Bill and Hillary Clinton, whose election campaigns he helped finance, and donated $ 450,000 to Bill Clinton’s presidential library in Little Rock, Arkansas. Politicians and members of the press soon began to express the opinion that Marc Rich’s ex-wife had managed to “buy” her ex-husband’s presidential pardon.
A week after President Clinton received Marc Rich’s petition for clemency, Denise also spoke directly to him about the matter. On December 20, she went as a guest to a dinner in Washington in honor of the winners of the National Medal of Arts and Humanities. In a quiet moment, Denise took the president to an aside and told her that the pardon “would mean a lot to me.”
It is quite surprising that Denise made so much effort to support her ex-husband. His relationship with Marc Rich was practically non-existent at the time.
Marc Rich had wished that the pardon would allow him to recover his good reputation, but then he lost control over his own name again. And this time it was definitive.

Yes, “once confessed a veteran manager of Marc Rich + Co. with extensive experience throughout the world,” sometimes we had to agree with the devil to close a deal.

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