Para Entender A Einstein. Una Emocionante Aproximación A E=mc2 — Christophe Galfard / How To Understand E =mc2 by Christophe Galfard

Un libro introductório a la famosa ecuación de Einstein, dónde se exponen los conceptos relacionados y las teorías que han habido gracias a esta ecuación, qué llevó a este descubrimiento y cómo se usa, dónde ocurre.
Este libro es un libro muy, muy corto sobre una ecuación que el autor busca desde el principio hasta la posición en términos de importancia. Lo que significa para nosotros, muy concretamente. Detalla uno por uno los diversos elementos que forman la ecuación comenzando con la luz. Christophe Galfard sabe cómo encontrar ejemplos cotidianos muy simples para ilustrar la importancia o el significado de los descubrimientos. Descubrimos que si nos movemos a la velocidad de la luz, es imposible obtener una belleza en el espejo. Y eso si podemos reajustarlo es porque somos masivos.
Y descubrimos el increíble trabajo de los teóricos de la ciencia que a menudo no ven en su vida la validación de sus supuestos y, sin embargo, han logrado avances tecnológicos considerables que todos beneficiamos en cualquier momento. El autor recuerda, sin embargo, que todo esto solo es válido en un momento dado mientras los descubrimientos no hayan avanzado más.
En resumen, un panfleto interesante que devora en un santiamén, es maravilloso el placer de los libros de ciencia popular.

E=mc2 afirma que la energía puede convertirse en masa. Y que es posible convertir la masa en energía. Cantidades ingentes de energía. Nos explica por qué podemos dividir el átomo, y cómo brillan las estrellas, e incluso cómo es posible que la naturaleza cree partículas a partir de la nada. Pero eso no es todo.
E=mc2 es una especie de faro, la luz en la oscuridad que ilumina el acceso a una nueva realidad donde no solo la masa y la energía, sino también el espacio y el tiempo, tienen significados diferentes a los que cabría esperar. Tiene repercusiones en el mundo de lo diminuto, y también en el de lo descomunal. Tanto es así que ha marcado el devenir de casi todo el siglo XX, incluida la manera en que nos percibimos a nosotros mismos, y ha dado lugar al mundo que conocemos en la actualidad.

Tanto da lo que la fuente emisora esté haciendo: la luz se mueve siempre a la misma velocidad.
Exactamente a 299 792 458 metros por segundo.
Digo «exactamente» porque así es como se define desde 1983 el metro: es la distancia que recorre la luz en un segundo, dividida entre 299 792 458. Ahí no hay nada que discutir.
La luz, según la entendemos desde entonces, es una onda electromagnética que se desplaza no a través del éter, sino de… de… de la nada, en realidad. Y su velocidad en el vacío del espacio exterior es una constante, c, estimada en 299 792 458 m/s.
Una vez comprendido esto, a la humanidad solo le faltaba un principio científico para llegar a E=mc2.

Según Einstein, ya puedes darle todo lo fuerte que quieras a la piedra, con un bate, o con un misil, o con lo que se te ocurra: no conseguirás que vuele más deprisa que la luz.
Entonces: ¿dónde va a parar la energía de esos impulsos?
Y Einstein responde: a la masa.
Según él, cuanto más rápido va la piedra, mayor es su masa, y más difícil resulta de acelerar. La masa, si nos guiamos por lo que dice Einstein, depende de la velocidad. También para ti.
Ahora bien: si vas a cambiar el significado de algo como la masa, más te vale estar preparado para hacer frente a las consecuencias. Y una de ellas está relacionada con la energía.
Definir el concepto de energía es bastante difícil, pero hay algunos aspectos sobre los que podemos ponernos de acuerdo. Uno de ellos es que, cuanto más rápido se mueve un objeto, y cuanto más masivo es, más daño hace.
El significado que Einstein le dio a mc2 es el siguiente: todo objeto compuesto de materia contiene una energía fundamental generada por el mismo hecho de existir. Es la energía que todo objeto tiene como consecuencia de estar hecho de los constituyentes fundamentales de nuestro universo.
Es la energía fundamental de las cosas.
Si llamamos E a esa energía, el resultado es: E=mc2.
Lo que significa que la masa y la energía no son sino dos aspectos de una misma cosa.
Significa que podemos obtener la una de la otra.
Significa que la tasa de cambio, si de verdad pudiésemos transformar la masa en energía, sería c2. Una cifra descomunal.
Es una consecuencia directa del principio de relatividad y de la supuesta constancia de la velocidad de la luz planteados por Einstein.

Los dos principios de Einstein, junto con E=mc2 y el espacio-tiempo de Minkowski, forman parte de lo que hoy llamamos teoría de la relatividad especial de Einstein, pero la relatividad de ese nombre no alude a que todo sea relativo, a que no exista una verdad universal. De hecho, es justo lo contrario. A lo que se refiere es a que no deberíamos fiarnos de nuestra intuición para describir el espacio, el tiempo, las distancias y los intervalos temporales. Lo que para unos mide un metro o dura un segundo no lo mide ni lo dura para otros, y la percepción de una cronología de acontecimientos también puede diferir, pero la teoría de la relatividad especial nos permite enlazar todos los puntos de vista y vincular todo lo que sabemos. La relatividad no significa caos: significa que sabemos cómo relacionarnos con otros, y que sabemos cómo se comportan el espacio y el tiempo, incluso cuando hay altas velocidades de por medio.
Los principios de Einstein llevaron al descubrimiento de que en nuestro universo no hay tres, sino cuatro dimensiones (de las que el tiempo es la cuarta), y permitieron descubrir también E=mc2, lo que a su vez, aplicado al mundo cuántico, llevó a Dirac a predecir que la antimateria existe, y que es posible que partículas y antipartículas aparezcan de la nada. Todas esas predicciones han sido corroboradas empíricamente. La energía puede transformarse en masa. Es algo que sucede constantemente, en todas partes, a lo largo y ancho del universo.
Pero… ¿y a la inversa? Según E=mc2, la masa también puede convertirse en energía. ¿Es eso cierto? La respuesta, como ya sabes, es que sí. Lo que quizá no sepas es que puede producirse al menos de dos maneras, con consecuencias muy distintas.

Einstein encarna como nadie el triunfo del razonamiento puro. Valiéndose solo de su intelecto, y convencido de que sus dos principios primaban por encima de cualquier idea previa comúnmente aceptada, nos abrió las puertas de un nuevo universo.
Y diez años después de publicar su teoría de la relatividad especial, generalizó su principio de la relatividad para abarcar objetos cuyas velocidades no son constantes. La convirtió en una teoría de la gravedad, y la llamó teoría general de la relatividad. Todo lo que sabemos del universo en su conjunto proviene de esa teoría.
La fe que tenía en su capacidad de razonamiento es asombrosa. Son muchos los que creen tener razón cuando defienden una idea que se aparta de la verdad comúnmente aceptada. Lo que los diferencia de Einstein es que Einstein tenía razón.

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A book introduces the famous Einstein equation, where the related concepts and theories that have been explained through this equation, what led to this discovery and how it is used, where it occurs.
This book is a very, very short book about an equation that the author seeks from the beginning to the position in terms of importance. What it means to us, very concretely. It details one by one the different elements that form the equation beginning with the light. Christophe Galfard knows how to find very simple everyday examples to illustrate the importance or meaning of discoveries. We discovered that if we move at the speed of light, it is impossible to obtain a beauty in the mirror. And that if we can readjust it is because we are massive.
And we discovered the incredible work of science theorists who often do not see in their lives the validation of their assumptions and, nevertheless, they have achieved considerable technological advances that we all benefit at any time. The author recalls, however, that all this is only valid at a given time while the discoveries have not advanced further.
In short, an interesting pamphlet that devours in a flash, the pleasure of popular science books is wonderful.

E = mc2 states that energy can become mass. And that it is possible to convert the mass into energy. Huge amounts of energy. It explains why we can divide the atom, and how the stars shine, and even how it is possible for nature to create particles from nothing. But that is not all.
E = mc2 is a kind of lighthouse, the light in the darkness that illuminates the access to a new reality where not only the mass and the energy, but also the space and the time, have different meanings to those that would be expected. It has repercussions in the world of the diminutive, and also in that of the extraordinary. So much so that it has marked the evolution of almost the entire 20th century, including the way in which we perceive ourselves, and has given rise to the world we know today.

It gives what the emitting source is doing: the light always moves at the same speed.
Exactly at 299 792 458 meters per second.
I say “exactly” because that is how the meter is defined since 1983: it is the distance that the light travels in a second, divided between 299 792 458. There is nothing to discuss.
Light, as we understand it since then, is an electromagnetic wave that moves not through the ether, but … from … out of nothing, in reality. And its velocity in the vacuum of outer space is a constant, c, estimated at 299 792 458 m / s.
Once this was understood, humanity lacked only a scientific principle to reach E = mc2.

According to Einstein, you can now give everything you want to the stone, with a bat, or with a missile, or whatever you can think of: you will not get it to fly faster than light.
So: where is the energy of those impulses going to stop?
And Einstein responds: to the mass.
According to him, the faster the stone goes, the greater its mass, and the harder it is to accelerate. The mass, if we are guided by what Einstein says, depends on the speed. Also for you.
Now, if you are going to change the meaning of something like mass, you better be prepared to face the consequences. And one of them is related to energy.
Defining the concept of energy is quite difficult, but there are some aspects on which we can agree. One of them is that the faster an object moves, and the more massive it is, the more damage it does.
The meaning that Einstein gave to mc2 is the following: every object composed of matter contains a fundamental energy generated by the very fact of existing. It is the energy that every object has as a consequence of being made of the fundamental constituents of our universe.
It is the fundamental energy of things.
If we call E that energy, the result is: E = mc2.
Which means that mass and energy are but two aspects of the same thing.
It means that we can get one from the other.
It means that the rate of change, if we could really transform the mass into energy, would be c2. A huge figure.
It is a direct consequence of the principle of relativity and of the supposed constancy of the speed of light posed by Einstein.

The two principles of Einstein, together with E = mc2 and the space-time of Minkowski, are part of what we now call Einstein’s special theory of relativity, but the relativity of that name does not mean that everything is relative, that there is no universal truth. In fact, it is just the opposite. What he is referring to is that we should not rely on our intuition to describe space, time, distances and time intervals. What for some measures a meter or lasts a second does not measure it or lasts it for others, and the perception of a chronology of events can also differ, but the theory of special relativity allows us to link all points of view and link everything What we know. Relativity does not mean chaos: it means that we know how to relate to others, and that we know how space and time behave, even when there are high speeds involved.
The principles of Einstein led to the discovery that in our universe there are not three, but four dimensions (of which time is the fourth), and also allowed to discover E = mc2, which in turn, applied to the quantum world, led to Dirac to predict that antimatter exists, and that it is possible for particles and antiparticles to appear out of nowhere. All these predictions have been corroborated empirically. Energy can be transformed into mass. It is something that happens constantly, everywhere, throughout the universe.
But … and the other way around? According to E = mc2, the mass can also be converted into energy. That’s right? The answer, as you know, is yes. What you may not know is that it can occur in at least two ways, with very different consequences.

Einstein embodies, as nobody else, the triumph of pure reasoning. Using only his intellect, and convinced that his two principles prevailed over any previously accepted idea, he opened the doors of a new universe.
And ten years after publishing his theory of special relativity, he generalized his principle of relativity to encompass objects whose speeds are not constant. He turned it into a theory of gravity, and called it a general theory of relativity. Everything we know about the universe as a whole comes from that theory.
The faith he had in his capacity for reasoning is amazing. There are many who believe they are right when they defend an idea that departs from the commonly accepted truth. What sets them apart from Einstein is that Einstein was right.

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