La Hija De La Española — Karina Sainz Borgo / The Daughter Of The Spaniard by Karina Sainz Borgo (spanish book edition)

Este boom literario es muy interesante y siendo una novela de ficción es muy realista. Sin duda a través de la muerte de la madre de nuestra protagonista, nos adentramos en una novela que retumbará en los oídos del lector el fragor de las motos de una especie de bandas callejeras, envolviendo una historia de amor y unos personajes cuyas verdaderas almas las disuelven las circunstancias de un país con su sociedad fragmentada por un tirano y una masa que le apoya.
Narración literaria que expresa la violencia extrema y la barbarie de una sociedad donde un régimen totalitario reprime a sus ciudadanos, frena su libertad hasta el punto de anular su identidad. Destaca la utilización de símbolos, la fuerza de las palabras y la potencia de las imágenes. El lector, con desasosiego, percibe el dolor y la belleza…
El logro es que en una noche leyendo la novela estás en Venezuela, la tragedia, el horror, el colapso, la decadencia. Sobrevivir es parte del horror que viaja con quien escapa. Una alimaña que busca derrotarnos cuando nos encuentra sanos, para hacernos saber que alguien merecía más que tú seguir con vida. El inspector de la policía del aeropuerto, ajuste de cuentas por cocaína y ese viaje Caracas – Madrid te envuelve en sentimientos.

Los Hijos de la Revolución consiguieron llegar lo suficientemente lejos. Nos separaron a ambos lados de una línea. El que tiene y el que no. El que se va y el que se queda. El de fiar y el sospechoso. Levantaron el reproche como una más de las divisiones que habían creado en una sociedad que ya las poseía. Yo no vivía bien, pero si de algo estaba segura era de que siempre podría estar peor.
Lo único que funcionaba era la máquina de matar y robar, la ingeniería del pillaje. Los vi crecer y formar parte del paisaje, al que se acoplaron como algo normal: una presencia camuflada en el desorden y el caos, protegida y alimentada por la Revolución.

Nací y crecí en un país que recibió a hombres y mujeres de otra tierra. Sastres, panaderos, albañiles, plomeros, tenderos, comerciantes. Españoles, portugueses italianos y algunos alemanes que fueron a buscar al fin del mundo un sitio donde volver a inventar el hielo. Pero la ciudad comenzó a vaciarse. Los hijos de aquellos inmigrantes, gente que se parecía poco a sus apellidos, emprendían la vuelta para buscar en los países de otros la cepa con la que se construyó la suya. Yo, en cambio, no tenía nada de eso.

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This literary boom is very interesting and being a fiction novel is very realistic. No doubt through the death of the mother of our protagonist, we enter a novel that will echo in the ears of the reader the rumble of motorcycles of a kind of street gangs, involving a love story and characters whose true souls they dissolve the circumstances of a country with its society fragmented by a tyrant and a mass that supports it.
Literary narration that expresses extreme violence and the barbarism of a society where a totalitarian regime represses its citizens, slows their freedom to the point of annulling their identity. Highlights the use of symbols, the strength of words and the power of the images. The reader, with uneasiness, perceives pain and beauty …
The achievement is that in one night reading the novel you are in Venezuela, the tragedy, the horror, the collapse, the decadence. Surviving is part of the horror that travels with those who escape. A vermin who seeks to defeat us when he finds us healthy, to let us know that someone deserved more than you to stay alive. The inspector of the airport police, settlement of accounts for cocaine and that trip Caracas – Madrid surrounds you in feelings.

The Sons of the Revolution managed to get far enough. They separated us on both sides of a line. The one that has and the one that does not. The one who leaves and the one who remains. The legit and the suspect. They raised the reproach as one more of the divisions they had created in a society that already possessed them. I did not live well, but if I was sure of something, it could always be worse.
The only thing that worked was the killing and stealing machine, the pillage engineering. I saw them grow and become part of the landscape, to which they were attached as something normal: a presence camouflaged in disorder and chaos, protected and fed by the Revolution.

I was born and raised in a country that received men and women from another land. Tailors, bakers, masons, plumbers, shopkeepers, merchants. Spaniards, Italian Portuguese and some Germans who went to the end of the world to find a place to reinvent the ice. But the city began to empty. The children of those immigrants, people who looked little like their last names, started to return to look in the countries of others for the strain with which theirs was built. I, on the other hand, did not have any of that.

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