Diálogos Con La Historia: Ricardo García Cárcel Y El Oficio De Historiador — Doris Moreno & Manuel Peña / Dialogues With History: Ricardo García Cárcel And The Office Of Historian by Doris Moreno & Manuel Peña (spanish book edition)

Me parece un libro que desprende ternura de los autores sobre su maestro y esto es de agradecer en los tiempos que corren.
El magisterio es un arte difícil de ejecutar. No existe un modelo de maestro, acaso el único posible es aquel que es reconocido como tal por sus discípulos. La raíz del magisterio en el mundo universitario reside —casi siempre— en la docencia, un universo demasiado complejo como para atreverse a señalar cuál es la guía del buen profesor. Y, ciertamente, todos los maestros son docentes, pero no todos los docentes son maestros. El maestro no es solo el que domina una materia, ni siquiera el que la enseña bien. El maestro es capaz de despertar en sus estudiantes la curiosidad dormida, de abrir puertas a la inteligencia despierta, de acompañar en el proceso de madurez intelectual; aquel que plantea dudas e interpretaciones, sugiere temas de investigación y debate con los alumnos.
El maestro universitario, quizá en la intimidad, se puede sentir orgulloso de haber contribuido a que sus estudiantes continúen sus líneas de investigación, pero nunca hará alarde público de ello porque una cualidad del maestro es necesariamente la humildad.

El mayor logro de Febvre es su éxito al relacionar la historia de esta provincia y de esta sociedad aparentemente marginales con la historia más amplia de Europa en la segunda mitad del siglo XVI, la era del dominio de España en Europa y las respuestas a ese dominio. Todos los grandes temas de la época están aquí, pero vistos a través de la lente del Franco Condado, con sus rivalidades familiares y luchas de facciones, para que aparezcan bajo una nueva luz: el intento de la iglesia contrarreformista de detener el avance de la Reforma; los esfuerzos de un joven monarca nuevo, desconfiado y reservado, para imponer un control real más estricto sobre las posesiones periféricas, como los Países Bajos y el propio Franco Condado; y la reacción frente a esos esfuerzos de pueblos determinados a mantener sus señas de identidad y a preservar sus tradiciones históricas y sus derechos.

Ricardo ha sido y es un maestro para mí: porque tiene su máxima deontológica como historiador en la insobornable idea de la necesaria independencia de la historiografía respecto a las ideologías que combaten legítimamente por conseguir el poder. Obviamente no es que Ricardo no tenga ideología, sino que trata de que la misma no dicte su narrativa sobre el pasado. No es un cientifista en el sentido de pensar que la ciencia no se equivoca nunca y que tiene un valor supremo incuestionable. En eso creo que es más bien un tanto popperiano. Sino que piensa que es la historiografía la que se equivoca cuando se convierte en un arma partidista para el combate político partidario. Y por eso también Ricardo me ha hecho ver el enorme valor de escribir historia de la historiografía y de analizar las relaciones entre historia, ideología y política como forma de ganar calidad investigadora en nuestro oficio. Mi libro Cataluña y el Absolutismo borbónico. Historia y Política es un reconocimiento a esa enseñanza.
Cuando a alguien le hacen un libro de homenaje como el presente, es porque su propio gremio le reconoce como uno de sus séniors con mayor autoridad académica y moral y como un personaje digno de ser admirado y reconocido públicamente. Y también porque ha sido capaz de tener discípulos agradecidos que lo quieren y lo respetan, en lo intelectual y en lo humano. Discípulos que le deben correcciones, reflexiones, enseñanzas gremiales, ayudas institucionales, compañía personal en las dificultades para hacerse historiador y para formar parte de la Academia. Por eso no todo gran investigador es necesariamente un gran maestro. Ricardo García Cárcel sí que es maestro de muchos y es mi maestro por todo lo que nos ha enseñado gracias a su inteligencia bondadosa y a su bondad inteligente. Muchas gracias, maestro, por ser vos tan humano y tan humilde siendo uno de los grandes. Roberto Fernández, discípulo de Ricardo García Cárcel.

En la conversación con el maestro al final del libro al hablar sobre el balance a lo largo de la vida, dice no estar mal. Pero he tenido alumnos muy brillantes que ahora forman parte de mi propio medio intelectual y con los que sigo manteniendo una relación que va mucho más allá del mundo académico.
¿Hay alegrías y frustraciones en tu magisterio?
Frustraciones tengo muchas. La mirada no es de color de rosa, pero tengo una mirada positiva hacia lo que he hecho. En algunos momentos, hasta mis errores me suscitan ternura.

It seems to me a book that gives off tenderness of the authors about their teacher and this is to be appreciated in these times.
The magisterium is a difficult art to execute. There is no teacher model, perhaps the only possible one is that which is recognized as such by his disciples. The root of the teaching in the university world resides – almost always – in teaching, a universe too complex to dare to point out what is the guide of the good teacher. And, certainly, all teachers are teachers, but not all teachers are teachers. The teacher is not only the one who dominates a subject, not even the one who teaches it well. The teacher is able to awaken in his students the dormant curiosity, to open doors to the awakened intelligence, to accompany in the process of intellectual maturity; the one that raises doubts and interpretations, suggests topics of investigation and debate with the students.
The university teacher, perhaps in private, can feel proud of having contributed to his students continuing their lines of research, but he will never publicly flaunt it because a quality of the teacher is necessarily humility.

Febvre’s greatest achievement is his success in relating the history of this province and of this seemingly marginal society with the wider history of Europe in the second half of the sixteenth century, the era of Spanish rule in Europe and the responses to that dominance . All the great themes of the time are here, but seen through the lens of the Franche-Comte, with their family rivalries and factional struggles, so that they appear in a new light: the attempt of the counter-reformist church to stop the advance of the Reform; the efforts of a new young monarch, distrustful and reserved, to impose a stricter real control over the peripheral possessions, such as the Netherlands and Franche-Comté himself; and the reaction to those efforts of peoples determined to maintain their identity and preserve their historical traditions and rights.

Ricardo has been and is a teacher for me: because he has his deontological maxim as a historian in the incorruptible idea of the necessary independence of historiography with respect to the ideologies that fight legitimately to obtain power. Obviously it is not that Ricardo does not have an ideology, but rather that he does not dictate his narrative about the past. It is not a scientist in the sense of thinking that science is never wrong and that it has an unquestionable supreme value. In that I think it’s more of a Popperian. But he thinks that it is historiography that is wrong when it becomes a partisan weapon for political party support. And that’s also why Ricardo has made me see the enormous value of writing history of historiography and analyzing the relationships between history, ideology and politics as a way to gain research quality in our work. My book Catalonia and Bourbon Absolutism. History and Politics is an acknowledgment of that teaching.
When someone is made a tribute book like the present, it is because his own guild recognizes him as one of his seniors with greater academic and moral authority and as a person worthy of being admired and publicly recognized. And also because he has been able to have grateful disciples who love him and respect him, intellectually and humanly. Disciples who must corrections, reflections, guild teachings, institutional aid, personal company in the difficulties to become a historian and to be part of the Academy. That is why not every great researcher is necessarily a great teacher. Ricardo García Cárcel, yes, he is the teacher of many and he is my teacher because of everything he has taught us thanks to his kind intelligence and intelligent goodness. Thank you very much, teacher, for being so human and so humble being one of the greats. Roberto Fernández, disciple of Ricardo García Cárcel.

In conversation with the teacher at the end of the book when talking about balance throughout life, he says not to be wrong. But I have had very bright students who are now part of my own intellectual environment and with whom I continue to maintain a relationship that goes far beyond the academic world.
Are there joys and frustrations in your teaching?
Frustrations I have many. The look is not rosy, but I have a positive look at what I have done. In some moments, even my mistakes arouse tenderness.

7 pensamientos en “Diálogos Con La Historia: Ricardo García Cárcel Y El Oficio De Historiador — Doris Moreno & Manuel Peña / Dialogues With History: Ricardo García Cárcel And The Office Of Historian by Doris Moreno & Manuel Peña (spanish book edition)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.