Malestar Global: Conversaciones Con David Barsamian Sobre Las Crecientes Amenazas A La Democracia — Noam Chomsky / Global Discontents: Conversations on the Rising Threats to Democracy by Noam Chomsky

Malestar Global: Conversaciones sobre el aumento de las amenazas a la democracia por Noam Chomsky y David Barsamian es una recopilación de diez entrevistas realizadas entre 2013 y 2017. Chomsky a veces se describe como “el padre de la lingüística moderna”. También es una figura importante en la filosofía analítica y uno de los fundadores del campo de la ciencia cognitiva. Es autor de más de 100 libros sobre temas como lingüística, guerra, política y medios de comunicación. Ideológicamente, se alinea con el anarcosindicalismo y el socialismo libertario. Tiene un nombramiento conjunto como Profesor Emérito del Instituto en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y profesor laureado en la Universidad de Arizona. Barsamian es una emisora de radio armenia-estadounidense, escritora y fundadora y directora de Alternative Radio, un programa semanal de asuntos públicos con sede en Boulder, Colorado, que se escucha en unas 250 estaciones de radio de todo el mundo.
Noam Chomsky es un gigante no solo en lingüística, sino también en ciencia política. Su nombre es familiar para la mayoría de las personas sin presentación y hay pocas, si es que alguna, ambigüedad en sus posiciones. Durante estas entrevistas, Chomsky refuerza sus opiniones políticas y de asuntos exteriores que se han publicado en sus otros trabajos. A los 88 años, Chomsky no está retrocediendo desde sus posiciones de larga data. La entrevista final de la serie se lleva a cabo en junio de 2017. Aquí se da información nueva. Chomsky aborda la presidencia de Trump, Corea del Norte, y Bernie Sanders. Sanders es una interesante discusión de la idea de “revolución” en la política estadounidense.
La mayoría de las entrevistas contienen explicaciones de los escritos anteriores de Chomsky y cómo la explicación anterior todavía se aplica en el mundo actual. Se discute el auge de ISIS y cómo tratar con Corea del Norte. Ambas organizaciones reaccionan negativamente a la fuerza externa y parecen ganar más apoyo cuando se aplica presión externa. Quizás la mayor amenaza que ve Chomsky es la amenaza del cambio climático y la guerra contra cualquier cosa para detenerlo. La abrumadora mayoría de los científicos está de acuerdo, pero las corporaciones monetarias del capitalismo tienen una voz mucho más amplia a través de grupos de presión y representantes gubernamentales apoyados. Chomsky incluso menciona un programa educativo que en la superficie parece reconocer el cambio climático, pero en su lugar utiliza sus recursos para debatir el tema sembrando semillas de duda en las mentes jóvenes.
Chomsky también mira a América también. El eslogan de “Make America Great” (Hacer América Grande) es ridículo. Chomsky cree que lo que hizo grande a Estados Unidos no fue la imagen mítica de la década de 1950 que tiene el derecho hoy, sino el sentido de comunidad y ayuda. Hoy se pone tanto en el consumismo como en la importancia individual. Simplemente hay que vigilar el tráfico en las intersecciones y los cruces para ver esto en la vida cotidiana. No queremos construir comunidad. Las escuelas pierden fondos. Las artes y las bibliotecas sufren. Los recortes de impuestos alimentan el consumismo y las ganancias corporativas. Gran parte del trabajo se realiza en el extranjero. Los recursos son removidos de los países pobres que aumentan la mala voluntad. Los Estados Unidos apoyan a los dictadores que tienen materias primas que necesitamos. Uno de los regímenes más represivos y cuyo dinero apoya activamente al terrorismo es nuestro aliado, Arabia Saudita. Sembramos las semillas del odio en los pobres tanto en casa como en todo el mundo.
Global Discontents proporciona una gran visión general del pensamiento de Chomsky y sus escritos anteriores. Chomsky también le da al lector una idea de su vida personal. En la discusión de una cita sobre Voltaire y crucigramas, explica: “Pero puedes aprender las cosas mucho más fácilmente simplemente abriendo las páginas de un libro serio”. Malestar Global es uno de esos libros serios de los que se pueden aprender muchas cosas.

Creo que podemos dar por sentado que los sistemas de poder harán uso de las tecnologías y de los medios de control y dominio que tengan a su alcance. Considere las recientes revelaciones sobre la relación entre la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y Silicon Valley. Silicon Valley es el paradigma del uso comercial de la vigilancia. La NSA acude a Silicon Valley en busca de ayuda; las empresas comerciales ya practican dicha vigilancia a gran escala, por lo que poseen experiencia tecnológica. Al parecer, la NSA contrató a un director de seguridad de una empresa privada para que los ayudase a desarrollar técnicas sofisticadas de vigilancia y control.
Dicha tecnología está disponible. Se puede utilizar para enriquecerse y también para controlar las actitudes y las creencias de la gente, y dirigirla hacia lo que se quiere que haga. Y se utiliza con este fin.
Si una determinada tecnología está disponible, los sistemas de poder la utilizarán. Es una constante a lo largo de la historia. De modo que sorprenderse al respecto demuestra una fe ciega en que los sistemas de poder no harán uso de un elemento que tienen a su alcance como instrumento de control, dominio y adoctrinamiento. Sean empresas comerciales o el Estado, lo harán. Sí, los detalles pueden ser sorprendentes. Desconocía la existencia del programa PRISM, una herramienta secreta que permitía a la NSA obtener historiales de búsqueda, correos electrónicos, chats y otros datos directamente de compañías como Google o Facebook. Pero lo que no puede sorprendernos es el fenómeno en general.
En realidad, la idea de que los gobiernos priorizan la seguridad es un mito. Lo sabe cualquiera que asista a cursos de relaciones internacionales.

Aproximadamente el 70 % de la población con un nivel de ingresos bajo no tiene la menor influencia en política. No tiene voz, por lo que no importa lo que opinen. Los líderes políticos no les prestan la menor atención. A medida que se asciende en la escala social, las personas tienen más influencia. Y cuando se llega a lo más alto, a la franja superior del 1 %, encontramos a los que diseñan la política, por lo que, por supuesto, consiguen lo que quieren. A eso no se le puede llamar «democracia». Es una plutocracia. Quizá sea lo que Jim Hightower llama «cleptocracia radical»; me parece un término más preciso. Pero claramente no es una democracia.

Hay una palabra que lo explica: petróleo. Arabia Saudita es el principal productor del mundo. Y también cuenta que son obedientes. Se trata de una tiranía gobernada por una familia. Desde que se descubrieron grandes depósitos de crudo en la década de 1930, se convirtió en un aliado de primera. De hecho, durante la Segunda Guerra Mundial se produjo un conflicto entre el Reino Unido y Estados Unidos sobre quién controlaría el petróleo saudí. Los británicos habían sido el principal actor de la región antes de la guerra, pero Washington los apartó y se hizo con el control de las inmensas concesiones petroleras saudíes. Estados Unidos sigue siendo la fuerza dominante en Arabia Saudita y les envían armas por valor de miles de millones de dólares.
Lo que Hillary Clinton afirmó es correcto. Una comisión parlamentaria europea llegó prácticamente a la misma conclusión: la financiación saudí es el principal recurso de los movimientos yihadistas radicales.10 Y también es el Estado fundamentalista más extremadamente radical. Cuando los británicos gobernaban la región prefirieron apoyar el islam radical en lugar del nacionalismo laico, y cuando los estadounidenses tomaron el relevo siguieron la misma pauta. Tiene su lógica, el islam radical es un aliado mucho más natural que el nacionalismo laico. Este último siempre planteará la amenaza de que el Gobierno pretenda usar los recursos del país para su propio pueblo. El islam radical tiene un fanatismo propio, pero no se opone intrínsecamente al dominio imperial. Con frecuencia se apoya en él.
La relación especial de Estados Unidos con Israel, que es singular en lo que respecta a asuntos exteriores, es de gran relevancia aquí. Las relaciones entre ambos países siempre habían sido razonablemente cercanas, pero alcanzaron cotas insospechadas en 1967, cuando Israel hizo un gran favor a Estados Unidos y a Arabia Saudita. A la sazón se desarrollaba un importante conflicto: la guerra entre Arabia Saudita y Egipto.

En realidad, probablemente Obama es el presidente más proisraelí hasta la fecha, aunque no lo suficiente para los extremistas. Se trata de algo evidente que ya se observaba antes de su primera elección, como señalé en 2008 citando su página web. No tenía un historial muy abultado, pero una de las pocas cosas que hizo como senador, y que promocionó como uno de sus auténticos logros, guardaba relación con la invasión israelí de Líbano. Copatrocinó una resolución en que exigía que Estados Unidos no obstaculizase el ataque israelí a Líbano y que, además, castigaba a cualquiera que se opusiera. Eso es muy extremo. Fue una invasión brutal.
Y como presidente siguió por el mismo camino. En 2011, por ejemplo, vetó una resolución que exigía la aplicación de la política oficial de EE.UU., que es que Israel no debe extender los asentamientos. La expansión no es lo importante, por supuesto; lo que importa de verdad son los asentamientos. Esta resolución exigía que se detuviese la expansión y también señalaba que los asentamientos son ilegales, algo que todos reconocen. Y Obama la vetó.
En el verano de 2015 ocurrió algo más importante si cabe, que apenas se menciona. Cada cinco años se reúnen los participantes del Tratado de No Proliferación. La continuidad de dicho tratado está condicionada a que se avance en establecer una zona sin armas nucleares en Oriente Medio. Fue una iniciativa de los Estados árabes, que han presionado considerablemente para conseguir una región sin armas de destrucción masiva.

En todas partes. En todo el país, en todo el mundo, existe una gran preocupación por la represión, la violencia, el dominio, la jerarquía, la autoridad ilegítima. Bernie Sanders sería un ejemplo. Propone medidas que la población lleva mucho tiempo apoyando, a menudo con mayorías sustanciales. En nuestro sistema disfuncional, la opinión pública no podía articularse en el terreno político; sin embargo, en cuanto Sanders lo hizo recibió un apoyo sustancial. Y eso indica que existe mucha madera dispuesta a prender.

El Reino Unido ha sido con frecuencia un sustituto de Estados Unidos en la política europea. El Brexit podría animar a Europa a desempeñar un papel más independiente en los asuntos mundiales, un curso que quizá se vea acelerado por las políticas de Trump, que aíslan cada vez más a los estadounidenses del resto del mundo. Mientras él se desgañita y blande un gran palo, China podría tomar las riendas de la política energética mundial y extender su influencia a Occidente y finalmente a Europa, gracias a la Organización de Cooperación de Shanghái y a la nueva Ruta de la Seda.
La posibilidad de que Europa se convierta en una «tercera fuerza» independiente ha sido una fuente de preocupación para los planificadores estadounidenses desde la Segunda Guerra Mundial. Desde hace tiempo se habla de una suerte de concepción gaullista de Europa desde el Atlántico hasta los Urales o, más recientemente, la visión de Gorbachov de una Europa común, de Bruselas a Vladivostok.
En cualquier caso, es indudable que Alemania mantendrá un papel dominante en los asuntos europeos.

¿Cómo interpreta el conflicto entre la administración Trump y las agencias de Inteligencia del país? ¿Cree en la existencia de un «Estado profundo»?
Existe una burocracia de la seguridad nacional que se mantiene desde la Segunda Guerra Mundial. Y los analistas de la seguridad nacional, tanto dentro como fuera del Gobierno, están consternados por muchas de las extravagantes decisiones de Trump. Comparten dicha preocupación con expertos de amplia credibilidad que, tras el nombramiento de Trump, avanzaron a dos minutos y medio de la medianoche el Reloj del Fin del Mundo; es lo más cerca que ha estado de un desastre terminal desde 1953, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética probaron armas termonucleares. Sin embargo, veo escasos indicios de un fenómeno a mayor escala, de que exista una conspiración secreta por parte de un «Estado profundo».

Otros libros de Noam Chomsky comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2016/06/25/la-aldea-global-noam-chomsky-heinz-dieterich/

https://weedjee.wordpress.com/2017/03/20/quien-domina-el-mundo-noam-chomsky/

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/04/como-nos-venden-la-moto-informacion-poder-y-concentracion-de-medios-noam-chomsky-ignacio-ramonet/

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/04/intervenciones-noam-chomsky/

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/05/11-de-septiembre-noam-chomsky/

https://weedjee.wordpress.com/2018/01/26/estados-peligrosos-oriente-medio-y-la-politica-exterior-estadounidense-noam-chomsky-gilbert-achcar-perilous-power-the-middle-east-u-s-foreign-policy-dialogues-on-terror-de/

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/05/las-100-principales-mentiras-de-chomsky-paul-bogdanor/

Global Discontents: Conversations on the Rising Threats to Democracy by Noam Chomsky and David Barsamian is a collection of ten interviews conducted between 2013 and 2017. Chomsky is sometimes described as “the father of modern linguistics.” He is also a major figure in analytic philosophy and one of the founders of the field of cognitive science. He is the author of over 100 books on topics such as linguistics, war, politics, and mass media. Ideologically, he aligns with anarcho-syndicalism and libertarian socialism. He holds a joint appointment as Institute Professor Emeritus at the Massachusetts Institute of Technology (MIT) and laureate professor at the University of Arizona. Barsamian is an Armenian-American radio broadcaster, writer, and the founder and director of Alternative Radio, a Boulder, Colorado-based syndicated weekly public affairs program heard on some 250 radio stations worldwide.
Noam Chomsky is a giant not only in linguistics, but also political science. His name is familiar to most people without introduction and there are few, if any, ambiguities in his positions. During these interviews, Chomsky reinforces his political and foreign affairs views that have been published in his other works. At 88, Chomsky is not backing down from his long-held positions. The final interview in the series takes place in June 2017. Here some new information is given. Chomsky tackles the Trump presidency, North Korea, and Bernie Sanders. Sanders is an interesting discussion of the idea of “revolution” in American politics.
Most of the interviews contain explanations of Chomsky’s previous writings and how earlier explanation still apply in today’s world. The rise of ISIS is discussed as well as how to deal with North Korea. Both organizations react negatively to outside force and seem to gain more support when external pressure is applied. Perhaps the largest threat Chomsky sees is the threat of climate change and the war against doing anything to stop it. The overwhelming majority of scientists agree but capitalism’s monied corporations have a much larger voice through lobbyists and supported government representatives. Chomsky even mentions an educational program that on the surface seems to recognize climate change, but instead uses its resources to debate the subject sowing seeds of doubt in young minds.
Chomsky also looks in at America too. The “Make America Great” slogan is laughable. Chomsky believes what made America great was not the mythical 1950s image that the right has today but the sense of community and helping. Today so much is put on consumerism and individual importance. One merely has to watch traffic at intersections and crosswalks to see this in everyday life. We don’t want to build community. Schools lose funding. Arts and libraries suffer. Tax cuts feed the consumerism and corporate profits. Much of the labor is done overseas. Resources are removed from poor countries increasing ill will. The US supports dictators who have raw materials we need. One of the most repressive regimes and whose money actively supports terrorism is our ally, Saudi Arabia. We sow the seeds of hate in the poor both at home and around the world.
Global Discontents provides a great overview of Chomsky’s thinking and his earlier writing. Chomsky also gives the reader some insight into his personal life. In the discussion of one quote about Voltaire and crossword puzzles, he explains: “But you can learn things much more easily just by opening the pages of a serious book.” Global Discontents is one of those serious books that from which one can learn many things.

I think we can take it for granted that power systems will make use of the technologies and means of control and domination within their reach. Consider the recent revelations about the relationship between the National Security Agency (NSA) and Silicon Valley. Silicon Valley is the paradigm of the commercial use of surveillance. The NSA goes to Silicon Valley for help; commercial companies already practice such surveillance on a large scale, so they have technological experience. Apparently, the NSA hired a security director from a private company to help them develop sophisticated surveillance and control techniques.
This technology is available. It can be used to enrich yourself and also to control people’s attitudes and beliefs, and direct you towards what you want them to do. And it is used for this purpose.
If a certain technology is available, the power systems will use it. It is a constant throughout history. So to be surprised in this respect demonstrates a blind faith that the systems of power will not make use of an element that they have at their disposal as an instrument of control, domination and indoctrination. Whether they are commercial companies or the State, they will do it. Yes, the details can be surprising. He was unaware of the existence of the PRISM program, a secret tool that allowed the NSA to obtain search histories, emails, chats and other data directly from companies such as Google or Facebook. But what can not surprise us is the phenomenon in general.
In fact, the idea that governments prioritize security is a myth. Anyone who attends international relations courses knows it.

Approximately 70% of the population with a low income level does not have the least influence in politics. He has no voice, so it does not matter what they think. Political leaders pay no attention to them. As you climb the social ladder, people have more influence. And when you get to the top, to the top 1%, we find those who design the policy, so, of course, they get what they want. That can not be called “democracy”. It is a plutocracy. Perhaps it is what Jim Hightower calls “radical kleptocracy”; it seems to me a more precise term. But clearly it is not a democracy.

There is a word that explains it: oil. Saudi Arabia is the world’s leading producer. And he also says that they are obedient. It is a tyranny ruled by a family. Since the discovery of large crude oil deposits in the 1930s, it became a first class ally. In fact, during the Second World War there was a conflict between the United Kingdom and the United States over who would control Saudi oil. The British had been the main actor in the region before the war, but Washington separated them and took control of the huge Saudi oil concessions. The United States remains the dominant force in Saudi Arabia and they send them arms worth billions of dollars.
What Hillary Clinton affirmed is correct. A European parliamentary commission came to the same conclusion: Saudi funding is the main resource of the radical jihadist movements.10 And it is also the most radical fundamentalist state. When the British ruled the region they preferred to support radical Islam instead of secular nationalism, and when the Americans took over, they followed the same pattern. It has its logic, radical Islam is a much more natural ally than secular nationalism. The latter will always pose the threat that the Government intends to use the country’s resources for its own people. Radical Islam has a fanaticism of its own, but is not intrinsically opposed to imperial rule. He often relies on him.
The special relationship of the United States with Israel, which is unique in regard to foreign affairs, is of great relevance here. The relations between both countries had always been reasonably close, but reached unsuspected heights in 1967, when Israel did a great favor to the United States and Saudi Arabia. At that time an important conflict developed: the war between Saudi Arabia and Egypt.

In reality, Obama is probably the most pro-Israeli president to date, although not enough for extremists. It is something evident that was already observed before his first election, as I pointed out in 2008 quoting his website. He did not have a very steep record, but one of the few things he did as a senator, which he touted as one of his real achievements, was related to the Israeli invasion of Lebanon. He co-sponsored a resolution in which he demanded that the United States not obstruct the Israeli attack on Lebanon and that it also punished anyone who opposed it. That is very extreme. It was a brutal invasion.
And as president he followed the same path. In 2011, for example, it vetoed a resolution that demanded the application of official US policy, which is that Israel should not extend settlements. Expansion is not the important thing, of course; what really matters are the settlements. This resolution demanded that the expansion be stopped and also pointed out that the settlements are illegal, something that everyone recognizes. And Obama vetoed it.
In the summer of 2015, something more important occurred, if it is scarcely mentioned. Participants of the Non-Proliferation Treaty meet every five years. The continuity of said treaty is conditional on progress in establishing an area without nuclear weapons in the Middle East. It was an initiative of the Arab States, which have pushed hard to achieve a region without weapons of mass destruction.

Everywhere. Across the country, throughout the world, there is a great concern for repression, violence, domination, hierarchy, illegitimate authority. Bernie Sanders would be an example. It proposes measures that the population has been supporting for a long time, often with substantial majorities. In our dysfunctional system, public opinion could not be articulated in the political arena; however, as soon as Sanders did, he received substantial support. And that indicates that there is a lot of wood ready to fire.

The United Kingdom has often been a substitute for the United States in European politics. Brexit could encourage Europe to play a more independent role in world affairs, a course that may be accelerated by Trump’s policies, which increasingly insulate Americans from the rest of the world. While he shouts and brandishes a big stick, China could take the reins of world energy policy and extend its influence to the West and finally to Europe, thanks to the Shanghai Cooperation Organization and the new Silk Road.
The possibility of Europe becoming an independent “third force” has been a source of concern for US planners since the Second World War. There has long been talk of a sort of Gaullist conception of Europe from the Atlantic to the Urals or, more recently, Gorbachev’s vision of a common Europe, from Brussels to Vladivostok.
In any case, there is no doubt that Germany will maintain a dominant role in European affairs.

How do you interpret the conflict between the Trump administration and the country’s intelligence agencies? Do you believe in the existence of a “deep state”?
There is a bureaucracy of national security that has been maintained since the Second World War. And analysts of national security, both inside and outside the government, are appalled by many of Trump’s extravagant decisions. They share this concern with experts of wide credibility who, after the appointment of Trump, advanced to two and a half minutes from midnight the Clock of the End of the World; it is the closest he has been to a terminal disaster since 1953, when the United States and the Soviet Union tested thermonuclear weapons. However, I see little evidence of a phenomenon on a larger scale, of a secret conspiracy on the part of a “deep state”.

Many other books by Noam Chomsky commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2016/06/25/la-aldea-global-noam-chomsky-heinz-dieterich/

https://weedjee.wordpress.com/2017/03/20/quien-domina-el-mundo-noam-chomsky/

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/04/como-nos-venden-la-moto-informacion-poder-y-concentracion-de-medios-noam-chomsky-ignacio-ramonet/

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/04/intervenciones-noam-chomsky/

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/05/11-de-septiembre-noam-chomsky/

https://weedjee.wordpress.com/2018/01/26/estados-peligrosos-oriente-medio-y-la-politica-exterior-estadounidense-noam-chomsky-gilbert-achcar-perilous-power-the-middle-east-u-s-foreign-policy-dialogues-on-terror-de/

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/05/las-100-principales-mentiras-de-chomsky-paul-bogdanor/

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