El Asesino Tímido — Clara Usón Vegas / The Shy Killer by Clara Usón Vegas (spanish book edition)

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Ante todo decir la autora escribe muy bien. Es complicado para un lector entender los mecanismos técnico-creativos mentales de algunos escritores y este libro es un claro ejemplo. Apareciendo muchos personajes, no es una novela coral, diría que asoman muchas veces inesperadamente, una suerte de tramoyismo muy sutil. Una semblanza biográfica de Sandra Mozarovski, actriz que encarnó papeles cinematográficos en la etapa del destape, sus vínculos con Juan Carlos I; autores como Pavese, Camus, y sobre todo Wittgenstein y por supuesto la propia vida de la autora, su familia, su madre… Todo ello confluye en el fantástico y desgarrador último capitulo del libro, en el que todas las sombras de la narración quedan, nunca mejor dicho, clarificadas.
Ojo, no es una novela negra, pese a lo que pueda parecer por el título.
Cuando piensas que el libro se le está yendo de las manos, que hay demasiados flecos, muchos frentes abiertos, líneas que no sabes hacia dónde van. Cuando el tercer capítulo (¿tal vez demasiado largo y ensimismado?) parece a punto de embarrancar tu lectura, entonces Clara Usón escribe: “No creo, por ejemplo, en la UNIDAD de la novela, pienso, como Cervantes, que la novela es ‘escritura desatada‘ y que en ella cabe todo, incluso el desorden, si tiene un propósito“ . Y entonces, empiezas a comprender el propósito de este libro, a entender que aquí se habla de una bajada a los infiernos, y de la posibilidad de remontar el vuelo.

Fui joven en una época en que el futuro parecía también joven y nuevo, no una mera prolongación de años tristes que se arrastraban y olían a polvo y encierro. Mis contemporáneos y yo estábamos convencidos de que nuestras vidas serían mejores, más prósperas, más libres que las de nuestros padres, de quienes renegábamos, de los que nos avergonzábamos, como si fuera su culpa haber crecido y vivido bajo la dictadura.
Los jóvenes no temen a la muerte, o no les preocupa, la saben lejana, es algo que llegará, sin duda, pero no les acaecerá a ellos, sino a los seres incoloros y dóciles en que se habrán transformado por el paso del tiempo, tan similares a esos padres que les repugnan; los jóvenes, si tienen miedo a algo, es a dejar de serlo, a convertirse en adultos con ataduras, rutinas, responsabilidades, de ahí proviene la urgencia y el ahínco y la pasión que ponen en ser jóvenes, en dedicarse a eso, a disfrutar y alargar cuanto puedan las prerrogativas de una edad llena de posibilidades y nuevas experiencias y casi, casi, sin obligaciones. O al menos así viví yo mi juventud, así la vivió mi generación. Queríamos divertirnos…
Un adolescente —o una adolescente, hablo por mí, de cuando lo era— no alberga duda: el sentido de la vida es el amor, el Amor con mayúsculas, y está bien que sea así; si esa adolescente intuyera o adivinara que al hacerse adulta lo que le impedirá dormir por las noches no serán zozobras del corazón, sino apuros de dinero o inquietudes del trabajo, quizá perdiera el deseo o el interés en seguir viviendo.
Sandra Mozarovski no fue reina ni novia de un rey, pero sí su amante, o eso dicen rumores que circulan por internet. Sandra Mozarovski era una actriz de destape, pero antes de serlo fue una niña (en realidad, lo fue toda su vida, murió con dieciocho años).
¿Fue Sandra Mozarovski amante del rey?
Debe de ser una gran responsabilidad desempeñarse como amante de un rey, el rey encarna al Estado, a la Patria, a la Bandera, a la Nación, con todos sus derivados: el Ejército, el Gobierno, el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Asuntos Exteriores, el Tribunal Supremo, etc.; el rey es también un hombre de carne y hueso, sí, pero ante todo y sobre todo es un símbolo, una institución andante, tiene algo de semidiós, meterse en la cama con él es como acostarse con todas esas abstracciones, ha de cohibir por fuerza.

¿Se suicidó Sandra por amor, como Cesare Pavese, el autor de estos versos? Pavese, el poeta que vivió obsesionado con el suicidio, que declaró que a nadie le falta nunca una buena razón para suicidarse y que escribió: «Ahora la lucha no es entre sobrevivir o decidirme al salto. Es entre decidirme a saltar solo, como siempre he vivido, o llevarme conmigo una víctima —para que el mundo la recuerde». Aunque Pavese no saltó, se envenenó en una habitación de hotel, tras apuntar en su diario: «Todo esto da asco. No más palabras. Un gesto. No escribiré más». («El gesto —el gesto— no debe ser una venganza. Debe ser una tranquila y fatigada renuncia, un balance de cuentas, un acto privado y rítmico. La última respuesta», dice en otra entrada).
Pero de una muchacha que se quita la vida por despecho amoroso no puede esperarse una tranquila y fatigada renuncia, más bien lo contrario.

First of all say the author writes very well. It is difficult for a reader to understand the technical-creative mental mechanisms of some writers and this book is a clear example. Appearing many characters, it is not a choral novel, I would say that they appear many times unexpectedly, a kind of very subtle stage. A biographical sketch of Sandra Mozarovski, an actress who played film roles in the unveiling stage, her links with Juan Carlos I; authors like Pavese, Camus, and above all Wittgenstein and of course the author’s own life, her family, her mother … All this merges into the fantastic and heartbreaking last chapter of the book, in which all the shadows of the narration they remain, never better said, clarified.
Eye, it is not a black novel, in spite of what it may seem for the title.
When you think that the book is getting out of hand, there are too many fringes, many open fronts, lines that you do not know where they are going. When the third chapter (perhaps too long and self-absorbed?) Seems about to embarrass your reading, then Clara Usón writes: «I do not believe, for example, in the UNITY of the novel, I think, like Cervantes, that the novel is ‘writing unleashed’ and that it fits everything, even disorder, if it has a purpose”. And then, you begin to understand the purpose of this book, to understand that here it is spoken of a descent to the infernos, and of the possibility of overcoming the flight.

I was young at a time when the future also seemed young and new, not a mere prolongation of sad years that crawled and smelled of dust and confinement. My contemporaries and I were convinced that our lives would be better, more prosperous, more free than those of our parents, of whom we reneged, of whom we were ashamed, as if it were their fault to have grown up and lived under the dictatorship.
Young people do not fear death, or do not worry, they know it far away, it is something that will come, no doubt, but it will not happen to them, but to the colorless and docile beings in which they will have been transformed by the passage of time, so similar to those parents who dislike them; young people, if they are afraid of something, is to stop being, to become adults with ties, routines, responsibilities, hence the urgency and the zeal and passion that they put into being young, to dedicate themselves to that, to enjoy and extend as long as possible the prerogatives of an age full of possibilities and new experiences and almost, almost, without obligations. Or at least that’s how I lived my youth, that’s how my generation lived it. We wanted to have fun …
A teenager – or a teenager, I speak for myself, when he was – has no doubt: the meaning of life is love, Love with capital letters, and it is good that it is so; If that adolescent intuited or guessed that when she became an adult, what would prevent her from sleeping at night would not be a worry of the heart, but money troubles or work worries, maybe she would lose the desire or interest to continue living.
Sandra Mozarovski was not queen or girlfriend of a king, but her lover, or so they say rumors that circulate on the internet. Sandra Mozarovski was an actress of destape, but before being it was a girl (in fact, she was it all his life, died with eighteen years).
Was Sandra Mozarovski a lover of the king?
It must be a great responsibility to perform as a lover of a king, the king embodies the State, the Homeland, the Flag, the Nation, with all its derivatives: the Army, the Government, the Ministry of Finance, the Ministry of Foreign Affairs, the Supreme Court, etc .; the king is also a man of flesh and blood, yes, but above all and above all is a symbol, a walking institution, has something of demigod, get in bed with him is like lying with all these abstractions, has to inhibit force.

Did Sandra commit suicide for love, like Cesare Pavese, the author of these verses? Pavese, the poet who lived obsessed with suicide, who declared that nobody ever lacks a good reason to commit suicide and who wrote: «Now the struggle is not between surviving or deciding to jump. It’s between deciding to jump alone, as I’ve always lived, or taking a victim with me-for the world to remember. » Although Pavese did not jump, he poisoned himself in a hotel room, after writing in his diary: «All this is disgusting. No more words. A gesture. I will not write more ». («The gesture – the gesture – must not be a revenge, it must be a calm and tired resignation, a balance of accounts, a private and rhythmic act, the last answer,» he says in another entry).
But a girl who takes her own life out of spiteful love can not expect a quiet and fatigued resignation, quite the contrary.

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