Ahí Fuera — Lorenzo Silva / Out There by Lorenzo Silva (spanish book edition)

Interesante compendio del autor hablando sobre asesinatos, también el bochorno de “tarjetas black”de Bankia, además de catástrofes aéreas y de las fuerzas españolas en misiones internacionales per me quedo con la entrevista a l relacionado con Stieg Larsson y a Robe Iniesta de Extremoduro.

Eva Gabrielsson se ha resistido a mantener conmigo esta entrevista —tanto, que casi llegué a desesperar de conseguirla—. La vida de Stieg Larsson ya no corre peligro. Su recelo tiene que ver con la otra actividad del combativo periodista, el ambicioso proyecto al que entregaba los pocos ratos que su trabajo para Expo le dejaba libres. Consumidor compulsivo de literatura policiaca —siempre anglosajona y en inglés: no tenía en la menor estima a los muchos y exitosos autores suecos del ramo—, había concebido Millenium, una serie de novelas de intriga en las que trataba de volcar todo lo que había aprendido como aplicado lector del género, a la vez que su peculiar y vehemente forma de ver el mundo. A principios de 2004 ya había terminado las dos primeras entregas y progresaba a buen ritmo con la tercera. Fue entonces cuando un amigo suyo que trabajaba en la televisión, y que había leído los manuscritos, le convenció de iniciar gestiones para publicarlos. El amigo llamó al editor jefe de Norstedts, una de las más prestigiosas editoriales suecas, y le dijo que había descubierto algo muy bueno que debía leer. Esa misma tarde, el editor recibía dos voluminosos paquetes —cada una de aquellas novelas superaba las seiscientas páginas—. Los puso en manos de sus expertos en novela policiaca, que en cuanto se enfrentaron al texto se quedaron estupefactos. No podía ser que un novelista primerizo hubiera escrito algo así. Y no tenían un libro, sino dos. Cuando se enteraron de que había incluso un tercero, ya muy avanzado, simplemente no daban crédito.
Durante semanas y semanas las tres novelas de la serie coparon los tres primeros puestos de las listas de los más vendidos, y no sólo en Suecia, sino también en Noruega y Dinamarca. A comienzos de 2008, la obra de Larsson llevaba vendidos cerca de tres millones de ejemplares en Suecia, un país que apenas cuenta con nueve millones de habitantes. Más un millón en Francia, cientos de miles en Alemania, desembarcando en Gran Bretaña y a punto de dar el salto a Estados Unidos… Pero, a todo esto, estábamos con Eva Gabrielsson.
Eva Gabrielsson y Stieg Larsson nunca se casaron. En buena medida, por precaución: todos los contratos —luz, teléfono, etcétera— estaban a nombre de ella; así, por un lado, ella era su pantalla frente a quienes lo amenazaban y, por otro, nadie la relacionaba a ella con él. Tras la súbita muerte de Larsson, que no había dejado testamento, todos los derechos sobre su obra fueron a parar a sus herederos legales: su padre y su hermano, Erland y Joakim Larsson, que siguen viviendo en su ciudad de origen, Umeå, y con los que Eva —como, según ella, el propio Stieg— no mantenía una relación demasiado fluida. Ellos han percibido todo el fruto económico del explosivo éxito editorial. Y hablamos de una suma cifrada en varios millones de euros. Eva no sólo no ha visto un céntimo.

Baksi se duele de haber sido malinterpretado. Nunca quiso aprovecharse de Larsson, que era su amigo, tan sólo dejar su testimonio. «No he sido oportunista. He esperado cinco años. Y no lo he denigrado. Lo único que he dicho que era un periodista normal, mediano, y no siempre demasiado imparcial.» Achaca el término «mediocre», que ponen en su boca, a una mala traducción, y se excusa diciendo que habla diez idiomas y que hay días que ha de usarlos todos. «Pero a mí, por ejemplo —añade—, no me cabe ninguna duda de que él escribió los libros. Ni de su calidad.» Y en cuanto a Eva y los Larsson, recurre a otra metáfora —se nota que le gusta, y que sus antepasados vienen de oriente—: «Mi amigo me dejó tres flores para cuidar. Su padre, su hermano y su mujer. No dejaré de esforzarme para cuidarlos, a los tres, nunca. Incluso aunque no entiendan lo que trato de hacer por ellos, o aunque a veces se enfaden conmigo. Yo no puedo dejar de ocuparme de ellos. De ninguno».
El modelo real de Lisbeth existe —en lo físico, y en la pericia informática—. Se llama Emily y trabajó como investigadora en Expo. A Kurdo le han ofrecido 10.000 euros por algunas fotos que tiene de ella. «Pero no las vendo. Ella no quiere salir en los papeles, y ella decide.

(Entrevista a Robe Iniesta de Extremoduro)
¿Tú crees que se puede ser un verdadero rebelde en este mundo?
Claro que se puede. Lo que pasa es que de vez en cuando te jartas un poco de luchar contra todo el mundo. Meas una vez contra el viento y te meas en los pantalones. Vuelves a mear contra el viento y al final dices, bueno ya está bien… Pero sí que se puede. Si tú haces lo que quieres, lo más fácil es que seas un rebelde. Porque si tú, antes de hacer algo te planteas no cómo se debe hacer sino cómo lo quieres hacer, lo más difícil es que te salga de la manera que hay que hacerlo. Mira, yo aprendí a atarme los zapatos de una manera, no me enseñó nadie. Luego ya de mayor, tenía muchos tacos, me di cuenta que todo el mundo se los ataba de otra manera. Era muy difícil que hubiera acertado como todo el mundo lo hacía, porque no me había puesto a copiarlo. Lo que me salió fue diferente. Y luego dije, coño, como lo hace todo el mundo parece más fácil.
-Siempre hay gente que busca lo fácil y gente que busca lo difícil. Igual que hay gente a la que le gusta el fútbol y son de un equipo que siempre gana y otros que son de un equipo que pierde muchas veces, y así les gusta más cuando gana. Siempre hay lo convencional y lo que no es convencional, la gente que se deja comer el coco por todo lo que te meten y gente que busca un poco más aparte de eso, de lo que sale por la tele. Tengo la impresión de que hoy día manejan a todo el mundo por la tele. Yo procuro verla lo menos posible, porque me parece un cometarro gordo. Y a los chavales me parece que les comen el coco mucho. Yo creo que la diferencia es que lo de Extremoduro no está sonando por la tele ni es fácil de oír, no es como Bisbal que baila, canta, es guapo, sale todo el día ahí.
-Los artistas no tenemos que estar todo el día quejándonos, porque la piratería tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Las cosas buenas, que hay mucha gente que no compra música y que, al ser más barata, la compra. Y otra de las cosas buenas, que hay gente que está por ahí y que de alguna cosa tiene que vivir. Y bueno, que ahora nos toca a los músicos y tenemos que aguantar un poco, ¿no? Nos tenemos que joder. Lo que pasa es que no deja de ser un problema, para las discográficas, para toda la gente que vive de la música, para los estudios, para los técnicos, y eso al final es un problema para los grupos. Al final cada vez hay menos grupos, menos diversidad. Supongo que se tendrá que arreglar de alguna manera pero no podemos estar todo el día pidiendo acciones policiales. De momento los negritos están viviendo de ello.
-En el futuro los soportes de los discos cambiarán. Tú simplemente estarás en tu casa y lo mismo que ahora tienes el Canal Satélite te bajarás la música. Te valdrá lo que sea oír una canción y tendrás ahí todas las canciones, no tendrás que ir a comprarlas. Eso sí, no habrá tiendas de música. Lo tendrán que hacer así, un sistema que te sea fácil, que tengas todas las canciones, que te sea barato. Porque no sólo son las canciones, también las películas.
Por otra parte, el problema es que se piratea a los grupos grandes, a los que venden mucho, pero a los que perjudica es a los pequeños, con lo que se acaba es con la variedad. La compañía de discos tiene menos ingresos, y quiere bacalao para comer. Lo primero que se quita es a todos los grupos de quince o veinte mil copias, que son la base de la pirámide.

Finalizando con una entrevista a Emmanuel Carrère y su novela “el reino”.

Interesting compendium of the author talking about murders, also the embarrassment of “black cards” Bankia, as well as air disasters and Spanish forces in international missions per me I remain with the interview to l related to Stieg Larsson and Robe Iniesta of Extremoduro.

Eva Gabrielsson has resisted holding this interview with me-so much so that I almost despaired of it. The life of Stieg Larsson is no longer in danger. His misgivings have to do with the other activity of the combative journalist, the ambitious project to which he gave the few moments that his work for Expo left him free. Compulsive consumer of police literature – always English and Anglo-Saxon: he had no regard for the many and successful Swedish authors in the field – he had conceived Millenium, a series of intriguing novels in which he tried to dump everything he had learned as an applied reader of the genre, at the same time as his peculiar and vehement way of seeing the world. At the beginning of 2004, the first two deliveries were over and progressed at a good pace with the third. It was then when a friend of his who worked on television, and who had read the manuscripts, convinced him to start negotiations to publish them. The friend called the editor-in-chief of Norstedts, one of the most prestigious Swedish publishers, and told him that he had discovered something very good that he should read. That same afternoon, the editor received two large packages-each one of those novels exceeded six hundred pages. He put them in the hands of his experts in crime fiction, who as soon as they faced the text were stupefied. It could not be that a first-time novelist had written something like that. And they did not have a book, but two. When they learned that there was even a third party, already very advanced, they simply did not give credit.
For weeks and weeks the three novels in the series took the top three places on the bestseller lists, and not only in Sweden, but also in Norway and Denmark. At the beginning of 2008, Larsson’s work had sold about three million copies in Sweden, a country that barely has nine million inhabitants. More than one million in France, hundreds of thousands in Germany, disembarking in Great Britain and about to make the leap to the United States … But, in all this, we were with Eva Gabrielsson.
Eva Gabrielsson and Stieg Larsson never married. To a large extent, as a precaution: all contracts-light, telephone, etc.-were in her name; thus, on the one hand, she was his screen in front of those who threatened him and, on the other, nobody related her to him. After the sudden death of Larsson, who had not left a will, all rights to his work went to his legal heirs: his father and brother, Erland and Joakim Larsson, who continue to live in their hometown, Umeå, and with whom Eva – as, according to her, Stieg himself – did not maintain a very fluid relationship. They have perceived all the economic benefits of the explosive editorial success. And we are talking about a sum estimated in several million euros. Eva has not only not seen a penny.

Baksi hurts to have been misinterpreted. He never wanted to take advantage of Larsson, who was his friend, just leave his testimony. «I have not been opportunistic. I have waited five years. And I have not denigrated it. The only thing I said was a normal journalist, medium, and not always too impartial. “He attributes the term” mediocre “, which they put in his mouth, to a bad translation, and excuses himself saying that he speaks ten languages ​​and that there are days that he has to use them all. “But to me, for example,” he adds, “I have no doubt that he wrote the books. Nor of its quality. “And as for Eva and the Larssons, she resorts to another metaphor – you can tell she likes it, and her ancestors come from the East:” My friend left me three flowers to take care of. His father, his brother and his wife. I will not stop trying to take care of them, the three of them, never. Even if they do not understand what I’m trying to do for them, or even if they sometimes get angry with me. I can not stop worrying about them. Of none ».
The real model of Lisbeth exists – in the physical, and in computer skills. Her name is Emily and she worked as a researcher at Expo. Kurdish has been offered 10,000 euros for some photos he has of her. «But I do not sell them. She does not want to go out in the papers, and she decides.

(Interview with Robe Iniesta of Extremoduro)
Do you think that you can be a true rebel in this world?
Of course it can. What happens is that from time to time you bounce a little to fight against the whole world. Meas once against the wind and you’ll pee in your pants. You go back to piss against the wind and at the end you say, well it’s okay … But you can. If you do what you want, the easiest thing is that you are a rebel. Because if you, before doing something, you ask yourself not how to do it, but how you want to do it, the most difficult thing is that it comes out the way you have to do it. Look, I learned to tie my shoes in a way, nobody taught me. Then when I was older, I had many tacos, I realized that everyone tied them differently. It was very difficult for me to have done the right thing as everyone else did, because I had not started copying it. What came out was different. And then I said, fuck, as it does, everyone seems easier.
– There are always people who look for the easy and people who look for the difficult. Just as there are people who like football and are from a team that always wins and others that are from a team that loses many times, and they like it more when they win. There is always the conventional and what is not conventional, people who let themselves eat the coconut for everything they put you and people who look a little more apart from that, than it is on TV. I have the impression that today they handle everyone on TV. I try to see her as little as possible, because I think she is a fat comatose. And the kids seem to eat the coconut a lot. I think the difference is that Extremoduro is not playing on TV or is easy to hear, it’s not like Bisbal who dances, sings, is handsome, goes out all day there.
-The artists do not have to be complaining all day, because piracy has its good and bad things. The good things, that there are many people who do not buy music and that, being cheaper, buy it. And another of the good things, that there are people who are out there and that of something has to live. Well, now it’s up to the musicians and we have to put up with a bit, right? We have to fuck. What happens is that it does not stop being a problem, for record companies, for all the people who live on music, for studies, for technicians, and that in the end is a problem for groups. In the end there are fewer and fewer groups, less diversity. I guess it will have to be fixed in some way but we can not be asking for police actions all day. At the moment the negritos are living from it.
-In the future the disc supports will change. You will simply be at home and the same as you now have the Satellite Channel you will download the music. It will be worth anything to hear a song and you will have all the songs there, you will not have to go buy them. Of course, there will be no music stores. They will have to do it like that, a system that is easy for you, that you have all the songs, that is cheap for you. Because it’s not just the songs, it’s the movies too.
On the other hand, the problem is that large groups are hacked, those that sell a lot, but those that are harmful to small ones, with what ends up with variety. The record company has less income, and wants cod to eat. The first thing that is removed is to all groups of fifteen or twenty thousand copies, which are the base of the pyramid.

Finishing with an interview with Emmanuel Carrère and his novel “The reign”.

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