¡Aquellos Chicos Tan Majos! Disidencia Anticomunista En Los Países Del Este — José Antonio Egido / Those Boys So Great! Anticommunist Dissent in Eastern Countries by José Antonio Egido (spanish book edition)

Interesante libro que merece la pena ser leído.
El viejo sistema político monárquico en países como Rusia, Albania, Bulgaria, Serbia, Rumania, fue derrocado y sus altos funcionarios y políticos fueron enviados al exilio. En una reacción similar a la producida en Francia durante la Revolución de 1789, las viejas clases derrocadas pasaron a la oposición activa a los representantes del nuevo orden social. Es evidente que “al ser privados de la dominación política, las clases explotadoras —ante todo, la burguesía— no se resignan con su derrota, con la pérdida del poder y privilegios, y presentan una porfiada resistencia al nuevo poder”. Esa resistencia tomó la forma de la oposición política de los llamados en Occidente “disidentes”. El origen de clase de dichos disidentes anticomunistas en los países del Este europeo es fácilmente detectable ya que esas clases fueron derrocadas tras la IIª Guerra Mundial y no desaparecieron ni biológica ni socialmente. Es algo más difícil detectarlo en la URSS ya que el largo tiempo transcurrido desde 1917 hizo que esas clases se difuminasen, se dispersasen y emigrasen y sus herederos directos desapareciesen del panorama social en tanto que grupo social compacto.

Un ejemplo del primer tipo de disidentes lo tenemos en el checoslovaco Vaclav Havel, fundador del movimiento anticomunista Carta 77, que se autopresentó como escritor de obras de teatro pero que, sobre todo, pertenecía a una familia de grandes comerciantes profundamente anticomunista que colaboró con la Gestapo hitleriana y que fué expropiada. Su tío Milos, que con su padre, también llamado Vaclav, había construido unos famosos estudios cinematográficos, fué detenido por colaboracionista y emigró a la RFA.
Havel no actúa movido por un interés exclusivamente individual sino como representante de una clase social derrocada. Siente hacia el comunismo todo el rencor de la antigua clase dominante derrotada y desalojada del poder.
En Rumania se presentó una vez instaurado el capitalismo como candidato del Partido Liberal Nacional el señor Campeanu, que después de 17 años de residencia en el extranjero había sufrido la incautación de su fortuna familiar por el gobierno comunista.
En Hungría un ejemplo del movimiento restauracionista de la vieja burguesía lo tenemos en Peter Zwack, hijo de una familia burguesa que escapó al extranjero tras la Revolución antifascista de posguerra, y que, tras la caída del socialismo, recuperó poder político (fué nombrado embajador húngaro en EE.UU.).
Un sector beneficiado por el acceso de Solidarnosc al poder fué la burguesía derrotada antes de 1948. Lech Walesa como presidente del país nombró secretario de estado de la reprivatización al presidente de la asociación de industriales polacos Grohman creada en enero de 1990 y que agrupa a los industriales de antes de 1948 y a sus descendientes. En 1990 es elegido senador de la derecha el presidente de la confederación de patrones polacos (Konfederacja Polskich Pracodawow) Andrzej Machalski. En 1992 nombró primera ministro a otra representante de la burguesía conservadora de preguerra, Hanna Suchocka. Su abuela fué ministra en el gobierno de Paderewski y miembro de Acción Católica. Su tía presidió la asociación nacional de jóvenes católicas. Sus padres fueron dueños de una próspera farmacia en la plaza central de Pleszew, expropiada por el gobierno comunista. Ella integró Solidarnosc desde 1980, fué diputada del Partido Democrático.
En Croacia el nacionalismo y el catolicismo han sido la cobertura ideológica en la lucha contra el Estado socialista por recuperar la posición clasista perdida. El presidente Tudjman dió ejemplo a la burguesía croata apropiándose de algunas de las más importantes empresas croatas. Se reservó para su uso privado 2 de los 6 aviones de la compañía pública de aviación. Mandó construirse varios palacios. Vivió en un lujo insolente mientras la población sufría las consecuencias de la guerra, la crisis económica y el desmantelamiento de la protección social. El mismo Tudjman firmó en 1993 un acuerdo con el FMI que condujo al cierre de numerosas fábricas y al descenso en picado de los salarios. El dato oficial de paro pasó del 15,5% en 1991 al 19,1% en 1994.

La iglesia polaca fué la fuerza de oposición permanente e incansable al gobierno comunista de la Polonia Popular25 hasta derrocarlo. El papel patriótico jugado por la Iglesia en los periodos de repartos del país (durante 145 años Polonia fue ocupada por Rusia, Prusia y el Imperio austro-húngaro) y, sobre todo, durante la ocupación hitleriana, ha hecho que su prestigio sea grande. Principal baluarte de la dictadura de Pilsudski. En 1928, por ejemplo, el obispo de Lomza, Stanislaw Lukomski, pedía a los fieles que no votasen a los socialistas, los comunistas ni a los partidos campesinos. Llegó a prohibir las procesiones de Semana Santa en las parroquias que habían votado por los partidos campesinos. En 1936 el clero simpatiza con la sublevación franquista contra la República Española.
El objetivo de Solidarnosc no es en modo alguno mejorar las condiciones de vida y de trabajo del proletariado polaco sino convertirlo en una fuerza de choque contra el orden socialista. Los párrocos del país dan cobertura a la extensión del sindicato. Los jerarcas eclesiásticos asisten en ocasiones a las reuniones de la dirección. Así el obispo auxiliar de Gniezno Jan Michelski asistió en alguna ocasión. El cardenal Wyszynski, auténtico jefe político de Solidarnosc, primado de Polonia, apoya públicamente en 1981 las reivindicaciones de Solidarnosc rural formada por agricultores privados. Su sustituto como primado tras su fallecimiento, el arzobispo Glemp, celebra una misa solemne al comienzo del congreso de Solidarnosc en setiembre de 1981.
El principal beneficiario de las actividades anticomunistas de este supuesto sindicato cuando luchaba contra la Polonia Popular y después de tomar el poder es la iglesia católica. Ya en 1981 se aprovecha de la actitud defensiva del gobierno comunista para obtener el permiso de construir nuevos seminarios e iglesias. Los huelguistas imponen la transmisión de radio a todo el país de la misa del domingo. “Esto permite a la iglesia introducir todos los domingos un sermón en cada casa”. Tras expulsar del poder a los comunistas, consigue la restauración de la educación religiosa en las escuelas, la promulgación en 1991 de una ley que castiga el aborto hasta con 5 años de cárcel, la devolución de sus bienes incautados (la Iglesia era una gran propietaria de tierras antes de la guerra), la instauración de capellanes en el ejército, una ley que impone a las radios y televisiones públicas y privadas el respeto y aplicación de los “valores cristianos”…
En Checoslovaquia el Vaticano también apoyó de varias formas la actividad anticomunista. Atacó y desautorizó en 1982 la organización de sacerdotes Pacem in Terris (nombre de una encíclica de Juan XXIII en favor de la Paz que los católicos de izquierda recuerdan con cariño) creada en 1971 que se expresaban en contra de la guerra, que manifestaban apoyo a la encíclica del Papa Juan XXIII y que se mostraba leal al gobierno de la República Socialista. El Vaticano se negó a reconocer dicha organización y trató de obstaculizar su labor. Algunos religiosos y laicos apoyaron activamente el movimiento contrarrevolucionario Carta 77: el filósofo Vaclav Benda, la activista Dana Nemkova y el cura católico Vaclav Maly, quien fue una de las principales figuras de la contrarrevolución.
En Lituania el clero católico alentó el sentimiento nacionalista y la oposición al poder soviético. De 1968 a 1974 organizó 30 peticiones a las autoridades soviéticas en reclamo de más derechos religiosos, que en realidad buscaban exigir privilegios y poder para la Iglesia católica. En 1972 la Iglesia empezó a publicar el periódico clandestino Crónicas de la Iglesia católica de Lituania en el que colaboraban antiguos nazis y que expresaba ideología nacionalista de derechas. En 1978 el “comité católico para la defensa de los creyentes de Lituania” reclama que todos los niños puedan recibir educación religiosa en clara violación de la libertad de conciencia de la población atea y de otras religiones. En plena contrarrevolución el cardenal Vicentas Sladkevicius, presidente de la Conferencia Episcopal lituana, se declara en un telegrama “más cerca que nunca de las aspiraciones del pueblo lituano”.
ESLOVENIA.
El Vaticano apoya también la secesión de la ex república socialista yugoslava de Eslovenia. Pero no gratis. El gobierno democristiano vota la ley de restitución de bienes de los antiguos propietarios que hace de la Iglesia católica eslovena el mayor propietario de bosques de toda Europa.
UCRANIA.
En Ucrania el Vaticano apoya a la Iglesia greco-católica (uniata), algunos de cuyos dignatarios fueron reprimidos 1946 por las autoridades soviéticas por su apoyo expreso y directo al genocidio nazi. Eltsin rehabilita esta iglesia y le devuelve sus bienes.

Los servicios secretos occidentales encargados de la guerra sicológica e ideológica contra el campo socialista no desaprovecharon la oportunidad de utilizar la oposición de algunos sectores al socialismo. En el caso soviético esto fue evidente ya que dicha oposición carecía de toda base social. El apoyo a la lucha opositora de los disidentes fue la ocasión de presentar a los regímenes socialistas como regímenes opresores y arbitrarios, donde la violación de las libertades y de los derechos era sistemática. Esta propaganda tenía dos objetivos: el uno desprestigiar por completo al socialismo y en sentido contrario presentar el capitalismo liberal como único sistema social posible y deseable y segundo, conseguir el apoyo de la opinión pública a las políticas agresivas contra el campo socialista. Sajarov concitó en vida y después de muerto vigorosas actividades anticomunistas. Por ejemplo se organizaron en Roma, Washington y Londres los “coloquios Sajarov” sobre la violación de los derechos humanos en la URSS. En la universidad de Berkeley se creó el movimiento Científicos por Sajarov.
Solidarnosc tenía razón en apoyar a Gorbachov. Éste visita Varsovia en 1989 y exige al gobierno comunista que capitule, legalice esta agrupación contrarrevolucionaria y convoque elecciones. Dicho y hecho. Las elecciones de diciembre de 1990 permiten a Lech Walesa acceder a la presidencia y liquidar la Polonia Popular. Schaff subraya que “Solidarnosc no conquistó el poder. Lo recibió como un regalo… con el consentimiento de Moscú…

“Aunque la Iglesia polaca afirma defender la familia, su gobierno destruye su nivel de vida. Según el citado activista de Solidarnosc El porcentaje de familias que viven por debajo del umbral de pobreza pasa del 12% en 1989 al 43% en 1992”. En el 2005 el 50% de la gente vive por debajo del salario mínimo. Solidarnosc aumentó por 6 el precio del carbón de uso doméstico, por 5 veces la electricidad, por 2,5 veces los transportes, el 500% el precio de la calefacción central, el agua electricidad y el gas doméstico. El ingreso medio cayó un 27%. El director de asuntos sociales del Ayuntamiento de Budapest Peter György afirma en 1991 que la pobreza afecta no sólo a los jubilados “sino por primera vez a jóvenes, a familias.
Otras víctimas son las diferentes minorías nacionales que en la época socialista recibían protección, derechos y reconocimiento y que ahora sufren ataques racistas, opresión y marginación: los gitanos de Chequia el 80% de los cuáles se queda en el paro, los judíos de Croacia, Kosovo, Polonia, Rusia, los polacos y rusos de Lituania, los rusos de Letonia y Asia Central que se convierten en minorías sin derechos, los rusos y gagauzos de Moldavia, los serbios de Croacia, los gitanos, turcos, serbios, goranis y montenegrinos de Kosovo, los croatas de Serbia, los azeríes de Armenia, los armenios de Azerbaidján, los osetinos, abjasios y otras minorías de Georgia, …
Otras víctimas son los militantes, funcionarios y dirigentes comunistas que son despedidos, perseguidos, encarcelados, discriminados y vilipendiados.
Otra víctima es la cultura. El Palacio de la Cultura ofrecido en 1950 por la URSS a Polonia se convierte en casino. El Instituto de Cultura de la RDA en Budapest se convierte en sala de ventas de la marca de coches de lujo Porsche. Schaff estima que en Polonia “la cultura, el arte y la ciencia, sumidos en la miseria, tienen que cerrar sus instituciones”. La cultura y el arte se vuelven inalcanzables para las masas populares. Una entrada de teatro en Chequia vale 10 veces más en 1995 que en 1989 y en la ex RDA pasa de costar 5 marcos en 1989 a 20 en 1999. Muchos teatros de la ex RDA cierran. La subida de los precios de los libros los convierte en artículos de lujo que las masas no pueden adquirir. En Azerbaidján y todas las repúblicas ex soviéticas la ciencia, las escuelas medias y superiores y la cultura nacional se caen a pedazos.

En el periodo de los años 70 y 80 las autoridades comunistas preferían en general la disuasión al uso de la violencia. El mismo Andropov señalaba que se esforzaban en ayudar a los que mantenían una crítica errónea y en hacerles cambiar de opinión sin recurrir a la violencia si no violaban las leyes soviéticas. En 1980 los militantes del KOR polaco que fueron arrestados fueron “tratados con excepcional cortesía”, según una fuente anticomunista. En 1981 las fuerzas de seguridad polacas detienen a 5 mil dirigentes de Solidarnosc para poner fin a la contrarrevolución en marcha. Sajarov cuenta en sus memorias el gran número de entrevistas y diálogos que mantuvo con las autoridades académicas y políticas que le rogaban que se apartase del camino de traición abierta a la Unión Soviética. Pero cuando las fuerzas reaccionarias recurren a la provocación y a la violencia se entabla una confrontación que tiene la forma de la lucha de clases. Las fuerzas de seguridad que defienden el Estado socialista de democracia popular están defendiendo los intereses centrales de la clase obrera y campesina nacional e internacional. Las autoridades comunistas no practican la tortura ni los malos tratos ni las desapariciones ni los asesinatos con los detenidos. En 1980, cuando los afiliados de Solidarnosc ocupan el parlamento local de Bydgoszcz, un oficial de la policía exige la retirada “en nombre de la clase obrera y campesina” lo que provoca el regodeo de los anticomunistas occidentales.
¿Cómo es posible que los policías defiendan los intereses populares y los campesinos y trabajadores afiliados al sindicato defiendan lo contrario? La Historia ha mostrado con claridad que el Estado socialista y sus instrumentos de seguridad defendían las conquistas sociales, políticas y nacionales de la clase trabajadora polaca, mientras que el sindicato católico defendía los intereses de la burguesía pasada y futura y del capitalismo internacional. Esos policías armados con porras y que, además, en esa ocasión echaron a porrazos a los sindicalistas, consciente o inconscientemente defendieron un estado antifascista, la propiedad social de los medios productivos, la línea socialista e incluso la paz mundial. Y eso, a pesar de que en dichas fuerzas policiales no había sólo revolucionarios conscientes sino también, siguiendo a Schaff, “pequeños hombres” “a quienes atraen condiciones materiales más favorables o incluso personas movidas por el ansia de poder.
En cambio cuando el gobierno de Solidarnosc envía en julio de 1990 a la policía a reprimir a los campesinos que bloquean las carreteras para protestar por la ruina de las pequeñas explotaciones o cuando el gobierno checo envía a 11 mil policías armados hasta los dientes a golpear manifestantes pacíficos y detenerlos por cientos frente a una cumbre del Fondo Monetario Internacional en Praga en junio del 2000 estamos ante casos típicos de violencia contrarrevolucionaria al servicio de los nuevos propietarios nacionales e internacionales.

Interesting book that is worth reading.
The old monarchical political system in countries such as Russia, Albania, Bulgaria, Serbia, Romania, was overthrown and its high officials and politicians were sent into exile. In a reaction similar to that produced in France during the Revolution of 1789, the old overthrown classes passed into active opposition to the representatives of the new social order. It is evident that “being deprived of political domination, the exploiting classes-above all, the bourgeoisie-do not resign themselves to their defeat, to the loss of power and privileges, and present a stubborn resistance to the new power.” That resistance took the form of political opposition from the so-called “dissidents” in the West. The class origin of these anti-Communist dissidents in Eastern European countries is easily detectable since those classes were overthrown after the Second World War and did not disappear either biologically or socially. It is somewhat more difficult to detect in the USSR since the long time since 1917 caused these classes to diffuse, to disperse and emigrate and their direct heirs to disappear from the social panorama as a compact social group.

An example of the first type of dissidents is found in Czechoslovak Vaclav Havel, founder of the anticommunist movement Carta 77, which presented itself as a writer of plays but, above all, belonged to a deeply anti-Communist family of great merchants who collaborated with the Hitlerian Gestapo and that was expropriated. His uncle Milos, who with his father, also called Vaclav, had built some famous film studios, was arrested by collaborator and emigrated to the FRG.
Havel does not act moved by an exclusively individual interest but as the representative of an overthrown social class. Feel towards communism all the rancor of the old ruling class defeated and evicted from power.
In Romania, Mr. Campeanu was presented as a candidate of the National Liberal Party once established, and after 17 years of residence abroad he had suffered the seizure of his family fortune by the communist government.
In Hungary, an example of the restorationist movement of the old bourgeoisie is found in Peter Zwack, son of a bourgeois family who escaped abroad after the post-war anti-fascist revolution, and who, after the fall of socialism, regained political power (he was named Hungarian ambassador In U.S.A.).
A sector benefiting from the access of Solidarnosc to power was the bourgeoisie defeated before 1948. Lech Walesa as president of the country appointed secretary of state of the reprivatization the president of the association of Polish industrialists Grohman created in January 1990 and which brings together the industrialists before 1948 and their descendants. In 1990 the president of the confederation of Polish patrons (Konfederacja Polskich Pracodawow) Andrzej Machalski was elected senator on the right. In 1992 he appointed another representative of the pre-war conservative bourgeoisie Hanna Suchocka as prime minister. His grandmother was minister in the government of Paderewski and member of Catholic Action. His aunt presided over the National Association of Catholic Youth. His parents owned a thriving pharmacy in the central square of Pleszew, expropriated by the communist government. She joined Solidarnosc since 1980, was deputy of the Democratic Party.
In Croatia, nationalism and Catholicism have been the ideological cover in the struggle against the socialist state to recover the lost class position. President Tudjman gave an example to the Croatian bourgeoisie by appropriating some of the most important Croatian companies. 2 of the 6 aircraft of the public aviation company were reserved for private use. He ordered the construction of several palaces. He lived in an insolent luxury while the population suffered the consequences of the war, the economic crisis and the dismantling of social protection. Tudjman himself signed an agreement in 1993 with the IMF that led to the closure of numerous factories and the sharp drop in wages. The official unemployment data went from 15.5% in 1991 to 19.1% in 1994.

The Polish church was the force of permanent and untiring opposition to the Communist government of the People’s Poland25 until it was overthrown. The patriotic role played by the Church in the periods of distribution of the country (for 145 years Poland was occupied by Russia, Prussia and the Austro-Hungarian Empire) and, above all, during the Hitler occupation, has made its prestige is great. Main bulwark of the Pilsudski dictatorship. In 1928, for example, the bishop of Lomza, Stanislaw Lukomski, asked the faithful not to vote for socialists, communists or peasant parties. He came to prohibit the processions of Holy Week in the parishes that had voted for the peasant parties. In 1936 the clergy sympathized with the Franco uprising against the Spanish Republic.
The objective of Solidarnosc is not in any way to improve the living and working conditions of the Polish proletariat but to turn it into a force of shock against the socialist order. The parish priests of the country give coverage to the extension of the union. The ecclesiastical hierarchs sometimes attend the meetings of the leadership. Thus the auxiliary bishop of Gniezno Jan Michelski attended on occasion. Cardinal Wyszynski, authentic political leader of Solidarnosc, primate of Poland, publicly supports in 1981 the demands of rural Solidarnosc formed by private farmers. His replacement as a primate after his death, Archbishop Glemp, celebrated a solemn mass at the beginning of the Solidarnosc congress in September 1981.
The main beneficiary of the anticommunist activities of this alleged union when fighting against the People’s Poland and after taking power is the Catholic Church. As early as 1981, he took advantage of the defensive attitude of the communist government to obtain permission to build new seminars and churches. The strikers impose the radio transmission to the whole country of Sunday mass. “This allows the church to introduce every Sunday a sermon in every house.” After expelling the communists from power, he achieved the restoration of religious education in schools, the enactment in 1991 of a law that punishes abortion with up to 5 years in prison, the return of their property seized (the Church was a great owner of lands before the war), the establishment of chaplains in the army, a law that imposes on public and private radios and televisions the respect and application of “Christian values” …
In Czechoslovakia the Vatican also supported anti-communist activity in various ways. It attacked and disowned in 1982 the organization of priests Pacem in Terris (name of an encyclical of John XXIII in favor of the Peace that the left Catholics remember with affection) created in 1971 that they were pronounced against the war, that showed support to the encyclical of Pope John XXIII and that was loyal to the government of the Socialist Republic. The Vatican refused to recognize the organization and tried to hinder its work. Some religious and laity actively supported the counterrevolutionary movement Letter 77: the philosopher Vaclav Benda, the activist Dana Nemkova and the Catholic priest Vaclav Maly, who was one of the main figures of the counterrevolution.
In Lithuania the Catholic clergy encouraged nationalist sentiment and opposition to Soviet power. From 1968 to 1974 he organized 30 petitions to the Soviet authorities demanding more religious rights, which in reality sought to demand privileges and power for the Catholic Church. In 1972 the Church began to publish the clandestine newspaper Chronicles of the Catholic Church of Lithuania in which former Nazis collaborated and which expressed right-wing nationalist ideology. In 1978, the “Catholic Committee for the Defense of the Believers of Lithuania” demands that all children receive religious education in clear violation of the freedom of conscience of the atheist population and other religions. In the middle of a counter-revolution, Cardinal Vicentas Sladkevicius, president of the Lithuanian Episcopal Conference, declares himself in a telegram “closer than ever to the aspirations of the Lithuanian people”.
SLOVENIA.
The Vatican also supports the secession of the former Yugoslav socialist republic of Slovenia. But not free. The Christian Democrat government votes the law of restitution of property of the former owners that makes the Slovenian Catholic Church the largest owner of forests in Europe.
UKRAINE.
In Ukraine the Vatican supports the Greek-Catholic Church (uniata), some of whose dignitaries were repressed in 1946 by the Soviet authorities for their express and direct support for the Nazi genocide. Eltsin rehabilitates this church and returns his property.

Western secret services in charge of the psychological and ideological war against the socialist camp did not miss the opportunity to use the opposition of some sectors to socialism. In the Soviet case this was evident since this opposition lacked any social basis. Support for the opposition struggle of the dissidents was the occasion to present the socialist regimes as oppressive and arbitrary regimes, where the violation of freedoms and rights was systematic. This propaganda had two objectives: one to completely discredit socialism and, in the opposite direction, to present liberal capitalism as the only possible and desirable social system, and second, to win the support of public opinion for aggressive policies against the socialist camp. Sakharov attracted vigorous anticommunist activities in his life and after his death. For example, the “Sakharov talks” on the violation of human rights in the USSR were organized in Rome, Washington and London. At the University of Berkeley, the Scientific movement was created by Sakharov.
Solidarnosc was right in supporting Gorbachev. He visits Warsaw in 1989 and demands that the communist government capitulate, legalize this counterrevolutionary group and call elections. Said and done. The elections of December 1990 allow Lech Walesa to accede to the presidency and liquidate the People’s Poland. Schaff stresses that “Solidarnosc did not conquer power. He received it as a gift … with the consent of Moscow …

“Although the Polish Church claims to defend the family, its government destroys their standard of living. According to the aforementioned activist of Solidarnosc The percentage of families living below the poverty line goes from 12% in 1989 to 43% in 1992. ” In 2005, 50% of people live below the minimum wage. Solidarnosc increased by 6 the price of domestic coal, by 5 times electricity, by 2.5 times transport, 500% the price of central heating, water electricity and domestic gas. The average income fell by 27%. The director of social affairs of the Budapest City Council Peter György states in 1991 that poverty affects not only retirees “but for the first time young people, families.
Other victims are the different national minorities that in the socialist era received protection, rights and recognition and that now suffer racist attacks, oppression and marginalization: the gypsies of the Czech Republic 80% of which remain unemployed, the Jews of Croatia, Kosovo, Poland, Russia, the Poles and Russians of Lithuania, the Russians of Latvia and Central Asia who become minorities without rights, the Russians and Gagauzos of Moldova, the Serbs of Croatia, the Gypsies, Turks, Serbs, Goranis and Montenegrins of Kosovo, the Croatians of Serbia, the Azeris of Armenia, the Armenians of Azerbaijan, the Ossetians, Abkhazians and other minorities of Georgia, …
Other victims are militants, officials and communist leaders who are fired, persecuted, imprisoned, discriminated against and vilified.
Another victim is culture. The Palace of Culture offered in 1950 by the USSR to Poland becomes a casino. The Institute of Culture of the GDR in Budapest becomes a showroom for the Porsche luxury car brand. Schaff estimates that in Poland “culture, art and science, immersed in misery, have to close their institutions”. Culture and art become unattainable for the popular masses. A theater ticket in the Czech Republic is worth 10 times more in 1995 than in 1989 and in the former GDR it has gone from 5 marks in 1989 to 20 marks in 1999. Many theaters in the former GDR close. The rise in the prices of books turns them into luxury items that the masses can not acquire. In Azerbaijan and all the former Soviet republics, science, middle and high schools and national culture are falling apart.

In the period of the 70s and 80s communist authorities generally preferred deterrence to the use of violence. Andropov himself pointed out that they were making an effort to help those who maintained an erroneous criticism and to change their minds without resorting to violence if they did not violate Soviet laws. In 1980 the Polish KOR militants who were arrested were “treated with exceptional courtesy,” according to an anti-Communist source. In 1981 the Polish security forces arrested 5 thousand leaders of Solidarnosc to put an end to the ongoing counterrevolution. Sakharov tells in his memoirs the large number of interviews and dialogues he had with the academic and political authorities that begged him to move away from the path of open treason to the Soviet Union. But when reactionary forces resort to provocation and violence, a confrontation takes place that takes the form of class struggle. The security forces that defend the socialist state of popular democracy are defending the central interests of the national and international working class and peasants. The communist authorities do not practice torture or ill-treatment or disappearances or killings with detainees. In 1980, when the members of Solidarnosc occupy the local parliament of Bydgoszcz, a police officer demands the withdrawal “in the name of the working class and peasant” which provokes the gloating of the western anti-communists.
How is it possible for the policemen to defend popular interests and the peasants and workers affiliated to the union to defend the opposite? History has clearly shown that the socialist state and its security instruments defended the social, political and national gains of the Polish working class, while the Catholic union defended the interests of the past and future bourgeoisie and international capitalism. Those policemen armed with truncheons and who, on that occasion, beat the trade unionists, consciously or unconsciously defended an anti-fascist state, the social ownership of the productive means, the socialist line and even world peace. And that, despite the fact that in these police forces there were not only conscious revolutionaries but also, following Schaff, “little men” “who attract more favorable material conditions or even people moved by the desire for power.
On the other hand, when the Solidarnosc government sent the police in July 1990 to repress the peasants who block the roads to protest the ruin of the small farms or when the Czech government sends 11 thousand armed police to the teeth to beat demonstrators peaceful and stop by hundreds in front of a summit of the International Monetary Fund in Prague in June 2000 we are facing typical cases of counterrevolutionary violence at the service of new national and international owners.

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