El Empleo Del Futuro: Un Análisis De Impacto De Las Nuevas Tecnologías En El Mercado Laboral — Manuel Alejandro Hidalgo / Future’s Jobs: An Analysis Of The Impact Of New Technologies On The Labour Market by Manuel Alejandro Hidalgo (spanish book edition)

Como libro de divulgación, fantástico. Hidalgo explica con pasión conceptos económicos que se entienden muy bien cuando nos acompaña desde el pasado de la automatización hasta el presente, y nos impulsa hacia el futuro. ¿Incertidumbre? Mucha. ¿Automatización? Bastante. ¿Paro? Ahí Manuel ya difiere con otros autores. Parece que el paro del 8% de media que ha acompañado a la humanidad desde que tenemos métricas va a conservarse en el futuro. Las máquinas harán parte de nuestro trabajo, pero eso de liberarnos del esfuerzo no parece entrar en el mapa. El trabajo no se acabará, e Hidalgo lo explica con soltura.
No necesariamente estamos abocados a un desempleo tecnológico del cual no hay ningún rastro histórico desde que se iniciara la revolución industrial a mediados del siglo XVIII.
Debemos comprender que existen otras fuerzas que compensarán este efecto negativo. El soporte final de la creación del valor en el sistema productivo es el hombre. Aunque el factor trabajo no es el único que aporta valor a la producción —Marx se equivocaba—, sí es cierto que todo en un momento u otro debe pivotar a través de un ser humano. Las máquinas, al cambiar, al aparecer nuevas, sustituyen a parte de estos trabajadores, pero exigen de otro tipo de trabajadores.
El cambio tecnológico abre, pues, el abanico de posibilidades, de bienes que producir, y, por ello, del empleo. En consecuencia, al pesimismo que nos inunda por asumir que la sustitución de empleo por máquinas será intensa y generalizada, debemos enfrentar la idea de que habrá empleos que se beneficien y otros empleos que aparezcan. Lo que nos cuenta la historia es que nunca se ha producido algo parecido al desempleo tecnológico keynesiano y que, al menos por mi parte, no veo razones para pensar que en esta ocasión no va a ser igual.
Los posibles problemas sobre el empleo del futuro no sólo vendrán directamente de la automatización. Una vez destacados los verdaderos problemas que surgirán, trataré de convencer al lector de que la mayor amenaza a la que nos enfrentaremos es la de los desequilibrios económicos, laborales y sociales que surgirán con la aparición de unas nuevas formas de empleo que el cambio tecnológico facilita de un modo directo e indirecto. Estas nuevas formas de empleo, no necesariamente indeseables en todas sus dimensiones y posibles expresiones, pueden mermar la capacidad de los trabajadores para construirse un futuro estable. Y, de nuevo, con más que probables consecuencias en la desigualdad; la aparición de nuevos empleos precarios asociados a tendencias no tan recientes, como son la externalización-atomización del empleo y el aumento del poder de mercado de las grandes corporaciones, constituyen retos que hay que considerar.

Las revoluciones industriales afectaron al empleo debido a una inversión en capital, que modificó la relación que este factor tenía con el factor trabajo. El efecto fue diferente en función de los diversos tipos de empleo, en particular el cualificado, el medianamente cualificado y el no cualificado. Esta inversión, a su vez, respondió a la materialización de sucesivas innovaciones de propósito general, como fueron la automatización de los telares, la máquina de vapor, la electricidad, el motor de explosión o la computarización, que exigieron todas ellas una fuerte revisión de la ratio capital-trabajo.
En la actualidad, de nuevo, estamos experimentando un cambio sin precedentes en los modos de producción, de iteración entre las personas e incluso en los modos de creación de conocimiento. La cuarta revolución industrial dibuja un futuro muy diferente al que las últimas generaciones, la nuestra incluida, han vivido.
La razón que lleva al ingenio humano no sólo a innovar, sino además a tratar de encontrar una utilidad económica de lo que se inventa, es el beneficio que éste puede rendir, por lo que la innovación se suele categorizar como inducida y, de este modo, el desarrollo económico que auspicia se define como igualmente inducido. Estos incentivos podrían nacer del deseo de las empresas de maximizar el beneficio que obtienen de su actividad productiva. Para ello, se buscaría la forma de producir que minimizase los costes de producción usando aquellos factores productivos más baratos o bien aquellos modos de producción más eficientes.

Los robots, por lo tanto, liderarán una nueva ola de cambios que modificarán las perspectivas de empleo de muchos trabajadores actuales y futuros, así como de las tareas que realicemos. Sin embargo, no sólo deberemos hablar de robots cuando queramos comprender cuáles serán las tendencias de la nueva ola de automatización. Como ya se ha puntualizado a lo largo de este capítulo, debemos orientar nuestra mirada, además, hacia otros métodos de automatización quizás más importantes en esta nueva fase que se inicia. Como se ha explicado, en esta nueva fase de automatización la IA desempeñará un papel muy relevante, y tendrá unas consecuencias mucho más intensas en empleos que, hasta la fecha, no han podido ser automatizados, como son aquellos que, como veremos, son difícilmente codificables por descansar, especialmente, en tareas poco rutinarias.
Quizás, una mejor definición es aquella que nos dice que la IA son máquinas que reproducen las funciones cognitivas y de resolución de problemas y aprendizaje de los humanos. La IA, según Ben Dickson, hace referencia al software que manifiesta inteligencia y que debe diferenciarse del robot, que sería el que realiza las operaciones indicadas por la IA.
La adopción de la IA, debido a las mejoras técnicas, como es la computación y la reducción de los costes de producción, hará común esta tecnología en nuestras vidas y en nuestros centros de producción. En simbiosis con una nueva generación de robots más inteligentes y más baratos, forzará una nueva ola de automatización. Es en este escenario donde no pocos auguran un riesgo elevado de automatización. El futuro, según algunos, será oscuro como consecuencia de la llegada de las máquinas. Las preguntas que por lo tanto corresponde hacer son varias: ¿será así? ¿Qué sabemos? ¿Qué esperamos?…
En definitiva, la primera ola de automatización ha supuesto un cambio importante en la relación del trabajador con su puesto de trabajo y cómo de dicha relación la remuneración y la participación que se desprenden han sido ampliamente modificadas. La polarización del empleo, la desigualdad, junto con la caída del peso de las rentas laborales en el total del valor añadido generado por las economías podrían explicarse gracias a la automatización. Lo que nos preguntamos a partir de ahora es si estas tendencias continuarán en el futuro.

Siempre habrá empleo para nosotros. El empleo ni se destruirá ni se creará, sólo se transformará. Es evidente que los países que mejor se ajusten al cambio tecnológico serán aquellos que mejor adapten a su sociedad al cambio. Se necesitarán sociedades flexibles, dinámicas y adaptadas al aprendizaje continuo. Las políticas educativas deberán estar alerta. Las políticas de reciclaje de trabajadores deberán dedicar esfuerzo, recursos, motivación y voluntad para evitar que éstos se queden obsoletos. Por último, para aquellos que pierdan con el cambio, las políticas deberán compensarlos y asegurarlos. Porque una cosa es obvia, y no me cansaré de repetirlo, podemos ser optimistas en cuanto al empleo del futuro en su volumen, pero debemos ser precavidos en cuanto a los cambios que se pueden experimentar. Más empleo no implica necesariamente empleo mejor distribuido, ni siquiera mejor empleo. La desigualdad y la precariedad deben ser vigiladas estrechamente por las autoridades y los analistas, porque si hay algo por lo que ser moderadamente pesimistas, es porque se creen sociedades a dos velocidades y con dos retribuciones muy diferenciadas, no porque creamos que las máquinas nos quitarán el trabajo.
Existe evidencia de que más poder de mercado implica peores condiciones laborales. Por lo tanto, en el empleo del futuro habrá que tener una especial atención en cuanto a esta tendencia.
La aparición de las plataformas digitales viene de la mano del riesgo de automatización a complicar el futuro del empleo. En general, la postura que debemos adoptar frente a la aparición de estos nuevos tipos de empleo, no sólo asociados a estas plataformas, sino a aquellos productos de la externalización y del poder de mercado, debe ser de cautela. Esto nos lleva a evaluar con precaución no sólo qué tipo de consecuencias acarrearán, sino, además, qué medidas poder adoptar para reducir los costes.
La mejor estrategia fiscal futura, a largo plazo, sea racionalizar impuestos como el de sociedades para elevar su capacidad recaudatoria, así como hacer más protagonistas impuestos finalistas, de uso de la renta, como el consumo. Es cierto que cualquier diseño fiscal a largo plazo debe adelantarse al cambio tecnológico, pues sólo así estaremos libres de sufrir ciertas sorpresas, pero estos cambios deben ser, ante todo, razonables y razonados. Exigir a los robots que coticen a la seguridad social parece más propio de una película de Mel Brooks que de una obra maestra de la ciencia ficción.

As a popular book, fantastic. Hidalgo passionately explains economic concepts that are well understood when he accompanies us from the past of automation to the present, and drives us into the future. Uncertainty? A lot. Automation? Quite. Unemployment? There Manuel already differs with other authors. It seems that the average 8% unemployment that has accompanied humanity since we have metrics will be preserved in the future. The machines will be part of our work, but that to free us from the effort does not seem to enter the map. The work will not end, and Hidalgo explains it with ease.
We are not necessarily engaged in technological unemployment of which there is no historical trace since the industrial revolution began in the mid-eighteenth century.
We must understand that there are other forces that will compensate this negative effect. The final support of the creation of value in the productive system is man. Although the work factor is not the only one that adds value to production-Marx was wrong-it is true that everything at one time or another must pivot through a human being. Machines, when changing, when new appear, replace part of these workers, but require other types of workers.
Technological change opens, then, the range of possibilities, of goods to be produced, and, therefore, of employment. Consequently, to the pessimism that floods us by assuming that the replacement of employment by machines will be intense and widespread, we must face the idea that there will be jobs that benefit and other jobs that appear. What the story tells us is that something similar to Keynesian technological unemployment has never occurred and that, at least for my part, I see no reason to think that this time it will not be the same.
The possible problems regarding the use of the future will not only come directly from automation. Once highlighted the real problems that will arise, I will try to convince the reader that the greatest threat we will face is the economic, labor and social imbalances that will arise with the emergence of new forms of employment that technological change facilitates in a direct and indirect way. These new forms of employment, not necessarily undesirable in all their dimensions and possible expressions, can reduce the ability of workers to build a stable future. And, again, with more than likely consequences in inequality; the appearance of new precarious jobs associated with not so recent trends, such as the outsourcing-atomization of employment and the increase of the market power of large corporations, constitute challenges that must be considered.

Industrial revolutions affected employment due to an investment in capital, which modified the relationship that this factor had with the labor factor. The effect was different depending on the different types of employment, particularly the qualified, the average qualified and the unqualified. This investment, in turn, responded to the materialization of successive innovations of general purpose, such as the automation of the looms, the steam engine, electricity, the explosion engine or computerization, which all demanded a strong revision of the capital-labor ratio.
Nowadays, again, we are experiencing an unprecedented change in modes of production, of iteration among people and even in ways of creating knowledge. The fourth industrial revolution draws a very different future to that the last generations, ours included, have lived.
The reason that leads to human ingenuity not only to innovate, but also to try to find an economic use of what is invented, is the benefit that it can yield, so that innovation is usually categorized as induced and, in this way, , the economic development that it sponsors is defined as equally induced. These incentives could arise from the desire of companies to maximize the benefit they obtain from their productive activity. To do this, we would look for a way to produce that minimizes production costs using those cheaper production factors or those more efficient production modes.

The robots, therefore, will lead a new wave of changes that will change the employment prospects of many current and future workers, as well as the tasks we perform. However, we should not only talk about robots when we want to understand what the trends of the new wave of automation will be. As has already been pointed out throughout this chapter, we must also focus our attention on other, perhaps more important, automation methods in this new phase that is beginning. As explained, in this new phase of automation the AI ​​will play a very important role, and will have much more intense consequences in jobs that, to date, have not been able to be automated, as are those that, as we will see, are difficult codifiable by resting, especially in non-routine tasks.
Perhaps, a better definition is one that tells us that AI are machines that reproduce the cognitive and problem-solving functions and learning of humans. The AI, according to Ben Dickson, refers to software that shows intelligence and that must be differentiated from the robot, which would be the one that performs the operations indicated by the AI.
The adoption of AI, due to technical improvements, such as computing and the reduction of production costs, will make this technology common in our lives and in our production centers. In symbiosis with a new generation of smarter and cheaper robots, it will force a new wave of automation. It is in this scenario where not a few predict a high risk of automation. The future, according to some, will be dark as a result of the arrival of the machines. The questions that therefore have to be asked are several: will it be like that? What do we know? What do we expect? …
In short, the first wave of automation has brought about a significant change in the worker’s relationship with his job and how the remuneration and participation that come from that relationship have been widely modified. The polarization of employment, inequality, together with the fall in the weight of labor income in the total value added generated by economies could be explained thanks to automation. What we ask from now on is whether these trends will continue in the future.

There will always be employment for us. Employment will neither be destroyed nor created, it will only be transformed. It is evident that the countries that best adjust to technological change will be those that best adapt their society to change. Flexible, dynamic societies adapted to continuous learning will be needed. Educational policies should be alert. Workers recycling policies must dedicate effort, resources, motivation and will to avoid that they become obsolete. Finally, for those who lose with the change, the policies must compensate and secure them. Because one thing is obvious, and I will not tire of repeating it, we can be optimistic about the use of the future in its volume, but we must be cautious about the changes that can be experienced. More employment does not necessarily imply better distributed employment, not even better employment. Inequality and precariousness should be closely monitored by the authorities and analysts, because if there is something to be moderately pessimistic about, it is because societies are created at two speeds and with two very differentiated rewards, not because we believe that the machines will take us away the job.
There is evidence that more market power implies worse working conditions. Therefore, in the employment of the future, special attention must be paid to this trend.
The emergence of digital platforms comes hand in hand with the risk of automation to complicate the future of employment. In general, the position we must adopt in the face of the emergence of these new types of employment, not only associated with these platforms, but with those products of outsourcing and market power, should be cautious. This leads us to evaluate with caution not only what kind of consequences they will bring, but also what measures can be taken to reduce costs.
The best future fiscal strategy, in the long term, is to rationalize taxes such as that of companies to raise their collection capacity, as well as to make more protagonists finalist taxes, of use of income, such as consumption. It is true that any long-term fiscal design must anticipate the technological change, because only then we will be free to suffer certain surprises, but these changes must be, first of all, reasonable and reasoned. Requiring robots that contribute to social security seems more like a Mel Brooks movie than a masterpiece of science fiction.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.