Chechenia Versus Rusia: El Caos Como Tecnología De La Contrarevolución — Antonio Fernández Ortiz / Chechnya Versus Russia: Chaos As Counterrevolution Technology by Antonio Fernández Ortiz (spanish book edition)

Un gran libro sobre un tema muy confuso en nuestro país.
El historiador Antonio Fernández Ortíz arroja luz sobre este tipo de conflictos en los que los medios occidentales tienen tantos intereses “privados/personales”, siempre resulta interesante la opinión de un estudioso independiente.
El hecho de que la intelligentsia soviética dejara de entender lo que pasaba en su propio país, nos llevó directamente a la catástrofe nacional. Una catástrofe de tales dimensiones que ya es casi aceptada la amenaza de extinción del pueblo ruso y de sus pequeños pueblos hermanos con la desaparición de toda una civilización surgida en Eurasia.

El conflicto de Chechenia es especialmente importante. De su desenlace depende en gran medida la continuidad o desaparición de Rusia como Estado y como entidad cultural. A nadie se le escapan las consecuencias que la posible desaparición de Rusia tendría para su población y para el resto del mundo. Los reajustes geopolíticos que provocaría generarían importantes conflictos y desequilibrios no sólo de alcance regional sino también mundiales.
Es imprescindible conocer la tecnología del enemigo y su arte de conducir la guerra, sobre todo si esta tecnología y este arte le llevan a conseguir en los últimos tiempos una y otra vez la victoria. La batalla clave de la Segunda Guerra Mundial, la que quebró el espinazo a la Alemania nazi, la batalla de Stalingrado, entre otras cosas sólo fue posible después del estudio detallado por parte de los soviéticos del arte y la tecnología alemana de la guerra.

La unión Soviética albergaba en su seno más de 160 etnias, las cuales vivían en 53 formaciones nacional-estatales de distinto tipo (repúblicas de la Unión, repúblicas autónomas, regiones autónomas, territorios autónomos, etc.). En la URSS el concepto nacional tenía un significado étnico. Incluso en el documento de identidad soviético (el pasaporte interno) existía un apartado denominado nacionalidad en el que se reflejaba la pertenencia étnica. Estas entidades nacional-estatales se caracterizaban todas por albergar en su territorio varias etnias. El Cáucaso norte es la región más conflictiva de Rusia desde el punto de vista étnico. En un espacio reducido existen 8 repúblicas en las que viven más de 50 etnias. En este sentido, el territorio más complicado es la República de Daguestán, donde viven unas 30. Esta diversidad, con el paso del tiempo, ha dado lugar rivalidades históricas por el control de zonas de cultivo y pastoreo, por el control de las vías de comunicación, etc.
La diversidad religiosa es otro de los rasgos específicos de la región. Cristianos, musulmanes y judíos se subdividen a veces en corrientes y sectas que en los momentos de crisis se convierten en motivo de controversia y enfrentamientos.
Otro aspecto fundamental de los pueblos del Cáucaso norte es la vigencia de las relaciones de clientelismo personal articuladas a través de la familia el clan familiar y la tribu. Este tipo de relaciones tienen profundas raíces históricas y aunque durante la industrialización y modernización soviética estas costumbres se mantuvieron en forma latente y pasaron a ser una manifestación del folklore de estos pueblos, la regresión social (arcaización), consecuencia de la destrucción de la economía, de la criminalización de la sociedad y de la guerra, ha dado lugar a una revitalización de estos valores.
La diversidad étnica y religiosa, la rivalidad por el territorio, el control de las vías de comunicación y la vigencia de las relaciones de clientelismo personal han tenido y tienen una influencia y repercusión fundamental en el sistema social y político de cada uno de estos pueblos en particular y de la región del Cáucaso norte en general.

Los grupos étnicos más representativos de la zona del Cáucaso norte.
1) LOS PUEBLOS ADIGOS. Grupo étnico que a su vez se divide en tres subgrupos: Adigos, Cherkesos y Kabardinos. Estos tres subgrupos hablan variedades dialectales muy próximas. Se llaman a sí mismos Adigos, y reciben diferentes nombres según los territorios donde están establecidos y los nombres con los que han sido catalogados por otros pueblos. Así, el nombre de Cherkesos proviene de los turcos, el de Kabardinos de un territorio, kabard. En la literatura occidental son conocidos como circasianos.
CHECHENOS E INGUSHES. En realidad se trata de un mismo grupo étnico. Los chechenos han vivido tradicionalmente en las vertientes montañosas del norte de la cordillera del Cáucaso. A partir de los siglos XV-XVI su hábitat comenzó a extenderse al valle del río Terek y de sus afluentes Sunzha y Argun. Los ingushes han vivido tradicionalmente en los desfiladeros situados en la zona central de la vertiente norte de la cordillera del Cáucaso. A partir de los siglos XVI-XVII comenzaron a establecerse en los valles y llanuras próximas. Las primeras referencias históricas de los chechenos e ingushes se remontan al siglo VII. El nombre histórico de los chechenos es el de Najcho y el de los ingushes el de Galgai. Su nombre común es el de Vainaji (los nuestros, nuestra gente).

En el censo de la población de 1926 fueron registradas en el territorio de Rusia 195 nacionalidades. Los más numerosos eran los rusos, con 72,6 millones de personas, y los menos numerosos los jemshini, con 2 personas censadas, y los vod, con 705 personas. Conviene indicar que en 1926 Kazajstán y Kirguizia formaban parte de Rusia (en aquellas fechas RSFSR).
A partir de 1988 se produjo una tendencia migratoria hacia el exterior de Chechenia motivada por la situación de conflicto en el territorio, en particular el enfrentamiento interétnico, el aumento de la criminalidad organizada, los enfrentamientos territoriales, la falta de control político, etc. Este proceso migratorio se acentuó a partir de octubre de 1991 con el agudizamiento del conflicto y la llegada al poder de los grupos independentistas y extremistas.

El Cáucaso es una zona de presencia histórica rusa. Desde el siglo XVI y durante todo el siglo XVII varias comunidades del Cáucaso norte e incluso grupos étnicos enteros pidieron a Moscú protección o su incorporación como súbditos a Rusia. El proceso de estudio y aceptación de aquellas peticiones llevaba en la mayoría de los casos varios años hasta que finalmente era aceptada la petición. Por ejemplo, el Controlador Especial de la Grande y Pequeña Kabardina informaba en 1810 que “el pueblo kabardino durante tres años seguidos ha enviado diputados elegidos de entre ellos con la petición de ser aceptados bajo la protección de los rusos”, y que sin embargo, durante todo ese tiempo la petición había quedado sin respuesta.
En el caso concreto de Chechenia, fue el reinado de Pedro I el periodo que marcó el inicio de las relaciones entre este territorio y Rusia en su sentido moderno. Una de las particularidades de estas relaciones ha sido la resistencia que una parte de la población chechena ha mostrado en diferentes épocas a su incorporación a Rusia.
La Guerra del Cáucaso, independientemente de la supremacía militar, ésta finalizó, entre otras, por las siguientes causas:
—El éxito paulatino de la política rusa de acercamiento y captación de grupos étnicos. En el caso de los chechenos esta política se materializó en la captación de los teip (clanes) más importantes de las estepas de lo que hoy es el territorio de Chechenia.
—El cansancio provocado entre la población por una guerra larga.
—El enfrentamiento entre teips (clanes) chechenos partidarios de la guerra y los que aceptaban la presencia rusa. Este enfrentamiento llevó a la práctica, por parte de Shamil, de expediciones de castigo contra los teips que apoyaban a los rusos o simplemente adoptaban una postura neutral. Estas expediciones se saldaron con la destrucción de numerosas aldeas y el ajusticiamiento de toda su población.
—El debilitamiento de los apoyos a Shamil por parte de otros grupos étnicos, cansados éstos de sufrir las incursiones de las tropas del propio Shamil que les robaban el ganado y secuestraban a las personas para exigir rescate.
—El enfrentamiento de los chechenos con otros grupos étnicos de Daguestán a causa del establecimiento de estos grupos en territorio considerado checheno o del nombramiento de personas procedentes de otros grupos étnicos para ocupar cargos en la administración rusa de Chechenia.

La incitación a la emigración por parte de Turquía tenía, entre otros, el objetivo de debilitar la presencia rusa en la zona y en concreto albergaba la esperanza de formar un cuerpo armado con los emigrantes del Cáucaso que deberían marchar contra los rusos a la reconquista de sus tierras natales. En estas aspiraciones, Turquía estaba apoyada, por las aspiraciones francesas y sobre todo inglesas en la zona.

La sociedad chechena se articula alrededor sólidas estructuras de clan y tribales. La célula básica de la sociedad chechena es una organización en forma de clan que recibe el nombre de teip. Los miembros de un teip se consideran entre sí descendientes de un único antecesor, generalmente hasta la decimosegunda generación. Un teip puede estar compuesto por unas doscientas familias distribuidas en dos o tres aules (aldeas). Algunos de los teip más importantes: Kurchalei, Bemetoi, Tsontaroi, Benoi, Aleroi, Dishni, Arsenoi, Shatoi y Beljoi.
El teip es una entidad compacta fuertemente unida por los vínculos familiares (de sangre), y por relaciones de clientelismo personal. Históricamente el teip ha formado siempre una comunidad unida por intereses económicos y políticos.
Los chechenos son musulmanes y conservan y observan sus prácticas, tradiciones y fiestas religiosas. Se someten con reticencias a las leyes islámicas. El Shariat es muy estricto para ellos, por lo que prefieren regirse por sus leyes de la montaña. Entre el Shariat y las leyes de la montaña hay importantes contradicciones. En el conflicto actual, aunque los supuestos partidarios de la independencia de Chechenia adoptan la forma aparente de integristas islámicos y la Chechenia cuasi-independiente posterior a la paz de Jasaviurt se regía por el Shariat, en realidad, era ésta una actitud para el exterior y en Chechenia la gente seguía rigiéndose por las leyes de la montaña.
El conflicto checheno ha sido intencionadamente presentado como una manifestación del integrismo musulmán, aunque en realidad este integrismo es sólo superficial, una apariencia necesaria para enmascarar el conflicto.
El Islam fue introducido en Chechenia en el siglo XVI desde Daguestán. Su difusión fue muy lenta y sólo a finales del siglo XVIII desaparecieron los últimos vestigios cristianos y paganos.

La explicación habitual del origen de los conflictos étnicos y nacionales que tuvieron lugar en la URSS en los años de la perestroika dada por los medios de comunicación y asumida por expertos y analistas fue que éstos eran consecuencia directa de la política represiva llevada a cabo por Stalin en particular y por el sistema soviético en general. Explicación a todas luces pobre y que estaba en la línea de atribuir al sistema soviético cuantos mayores males mejor.
En el caso de Chechenia, los orígenes del conflicto y el supuesto deseo de los chechenos de no continuar viviendo en el seno de Rusia había que buscarlos en la deportación de los chechenos a Kazajstán y Asia Central.
Una de las primeras formas en que se manifestó la actividad antisoviética en Chechenia fue el abandono de una parte de la población adulta masculina de las unidades del Ejército después de haber sido incorporados a filas. El 63% de los incorporados a filas abandonó con las armas en la mano las unidades militares de las que formaban parte. Además, los chechenos y los ingushes comenzaron a hostigar a otros grupos étnicos de la zona que no adoptaron una actitud similar a la suya. Así, por ejemplo, se produjeron enfrentamientos entre chechenos e ingushes por una parte y osetinos del norte por otra, en la medida que los últimos se movilizaron de forma masiva en defensa de la URSS. Este enfrentamiento escondía a su vez antiguas rivalidades de estos pueblos, en especial de osetinos e ingushes. Los chechenos dieron otra vuelta de tuerca a su actitud antisoviética y pasaron a manifestar de forma abierta su disposición a luchar contra los rusos y a apoyar a Turquía si ésta se decidía a intervenir en la guerra y ocupar la zona.
Una deserción tan masiva provocó a su vez la huida de la población masculina a las montañas y los bosques…
Hay un aspecto importante en todo este conflicto que en la conciencia colectiva de la URSS ha tratado de silenciarse para evitar reavivar viejos conflictos. Las acciones de los chechenos durante el periodo de colaboracionismo con los alemanes no sólo estuvieron dirigidas contra unidades militares. La población civil también sufrió las consecuencias de aquellas acciones. Hay que tener en cuenta que desde 1941 en aquella zona se encontraba una gran cantidad de población civil evacuada de las zonas del frente y de los territorios ocupados por los alemanes en toda la URSS.
Los chechenos en los nuevos asentamientos pronto comenzaron a regularizar sus condiciones de vida. Ocuparon sus nuevos puestos de trabajo, y como ya hemos visto comenzaron a funcionar las escuelas, las guarderías, los hospitales y policlínicas, etc. También hemos visto que la imposibilidad de abandonar el territorio dejó muy pronto de ser obligatoria para los jóvenes e incluso los adultos, al cabo de unos años, comenzaron a tener libertad de movimiento (de hecho, pero no de derecho), hasta que el sistema de registro fue levantado para los chechenos y los ingushes en 1955. Zemskov recoge en sus investigaciones sobre las represiones en la URSS las numerosas comunicaciones de los órganos de seguridad del Estado sobre la movilidad ilegal de los trasladados a las repúblicas centroasiáticas.
Los asentamientos chechenos en Asia central fue el hecho de que muchas familias optaron por quedarse en Kazajstán y en Kirguizia después de que fueran autorizadas a volver a Chechenia. Este dato es importante si tenemos en cuenta que las autoridades soviéticas dieron facilidades para la vuelta de chechenos e ingushes que, por ejemplo, se materializaron en subsidios para la construcción de casas y compra de ganado. Además, como paradoja de la historia, después de tanto condenar en los medios de comunicación el traslado de 1944 y las condiciones de vida en los poblamientos especiales, durante la década de los noventa, en pleno conflicto, muchos chechenos han vuelto a los antiguos poblamientos en busca de paz y estabilidad; este asunto ha tomado tal envergadura que a finales del año 2002, de golpe, treinta y ocho mil chechenos han solicitado la vuelta masiva a los antiguos poblamientos especiales. Poniendo a las autoridades, ahora de diversos países, en un aprieto.

La lucha contra la delincuencia organizada fue uno de los principales objetivos del Poder soviético desde los primeros momentos de su existencia. El efecto saboteador que la delincuencia organizada tenía sobre la economía soviética dio lugar a que muchos delitos de este tipo fueran tipificados como contrarrevolucionarios. Esta tipificación venía dada no sólo por el importante daño económico que ocasionaba sino también por la degradación y deterioro social que producía en los círculos y personas que se veían afectados directamente por las actividades del crimen organizado. Éstas y otras consideraciones dieron lugar a que en la URSS el crimen organizado y en general la delincuencia fueran perseguidos de manera tan drástica. Una parte significativa de las represiones políticas de los años anteriores a la Guerra Patriótica tienen su explicación en la lucha contra la delincuencia organizada.
En Chechenia, como uno de los puntos claves de tensión social en la URSS de la perestroika y en la Rusia postsoviética, también tuvo lugar un importante proceso de criminalización de la sociedad, el cual estuvo íntimamente relacionado con el desmantelamiento de la economía planificada y la privatización de la propiedad nacional soviética. Las reformas liberales, en especial las privatizaciones, dieron lugar a la paralización de las actividades económicas legales en este territorio.
La situación de conflicto continuado en Chechenia y el deterioro de su economía potenció un reforzamiento de sus estructuras sociales tradicionales. Los atributos de modernidad aportados por la urbanización y la industrialización soviética que había conseguido relajar los vínculos de dependencia personal y en general la influencia de las tradiciones entre los chechenos, desaparecieron como consecuencia de la crisis. La familia y el clan, y los vínculos tradicionales que establecen entre sus miembros, se convirtieron para la mayoría de los chechenos en un refugio en el que pretendían encontrar protección personal y medios para la subsistencia económica.
Chechenia se produjo un cambio cualitativo que a su vez afectó de forma sustancial a la magnitud del conflicto. En Chechenia tuvo lugar una alianza entre el crimen organizado (ruso e internacional), el crimen molecular local, el capitalismo financiero especulador internacional y las elites políticas e intelectuales rusas y chechenas interesadas en mantener el conflicto. Todo este conglomerado de fuerzas, salvo diferencias coyunturales, están o son utilizadas al servicio de los intereses de Occidente y en concreto de los EEUU.
La guerra de Chechenia está estrechamente vinculada a la desaparición de la URSS y es el resultado directo de la política liberal de los reformistas rusos.
En abril de 1991 fue aprobada la Ley Sobre la rehabilitación de los pueblos represaliados. Supuestamente el objetivo de la ley era el restablecimiento de la justicia histórica, que afectaba no a personas sino a complejas entidades sin un perfil definido, que pasaron a denominarse pueblos represaliados. Esta ley obedecía a los intereses de una determinada élite del poder central y regional que quería, entre otras cosas, granjearse el favor de los elementos más activos de algunos grupos étnicos.
Es evidente que el recurso a la guerra no es el medio para acabar con el conflicto. La paz en Chechenia sólo se podrá alcanzar mediante la negociación con las fuerzas políticas que estén dispuestas a vivir en paz en el seno de Rusia, pero, sobre todo, sólo será posible cuando se restauren las bases económicas y sociales que permitan a las gentes de esta región poder desarrollar sus vidas en condiciones. Mientras esto no sea así, el conflicto continuará, en la medida que el caos social sea un caldo de cultivo idóneo para que las nuevas generaciones mantengan la llama del conflicto.
La toma de rehenes en el teatro de la calle Dubrovskaia ha demostrado, entre otras cosas, que la estabilidad de Rusia pende de un hilo. Todas estas medidas, la salida del Ejército ruso de Chechenia, la presencia de especialistas y de fuerzas de pacificación extranjeras, la independencia de facto de Chechenia y su transformación en un enclave criminal fuera de control, etc., llevarían implícitas alteraciones geopolíticas fundamentales para Rusia y para toda la región. En realidad supondrían para Rusia la pérdida del control, por extensión del conflicto, de los territorios tradicionalmente rusos del sur, la pérdida de Daguestán y de todo el Cáucaso norte, el intervencionismo de potencias locales como Turquía o Irán, y en definitiva, la desestabilización de Rusia y el inicio del proceso de secesión de numerosas regiones en las que los liberales en el poder, y la trama económica por ellos organizada, están esperando una situación semejante para proclamar su soberanía según el modelo ya utilizado durante la crisis que llevó a la desaparición de la URSS.

No hay en Rusia ninguna falta de libertad de expresión en el sentido en que los periodistas rusos la emplean y en el sentido en que sus colegas occidentales la entienden. En la televisión rusa la única falta de libertad de expresión afecta a aquellos que realmente están en contra de las reformas en Rusia y de sus terribles consecuencias.
Quienes valoran el conflicto en Chechenia como una guerra de liberación del pueblo checheno con respecto de un supuesto imperialismo ruso, o no entienden lo que ocurre o trabajan directamente al servicio de los otros. Quienes apoyan la independencia de Chechenia en las circunstancias actuales simplemente están por un escenario que lleva directamente al debilitamiento de Rusia y posiblemente a su desaparición. ¿No ha sido suficiente la trágica experiencia de la desaparición de la Unión Soviética y sus consecuencias económicas y sociales para los habitantes de la URSS independientemente de su nacionalidad actual?.
Quizá va siendo hora de asumir responsabilidades y que aquellos que desde la izquierda contribuyeron y se alegraron de la desaparición de la URSS porque no era auténtico comunismo, reconozcan su error públicamente y pidan disculpas a la población de la antigua Unión Soviética por su parte de responsabilidad en los sufrimientos que para millones de personas ha supuesto la desaparición del comunismo soviético.
Una vez que la conciencia social es inducida a asumir la ilegitimidad de un líder o de un sistema político, la forma de su derrocamiento es ya una cuestión secundaria, un problema tecnológico. Este esquema funcionó a la perfección en la URSS, incluso entre los que supuestamente eran sus aliados ideológicos. Como la Unión Soviética era el imperio del mal y una deformación de la revolución, su desaparición fue entonces bienvenida tanto por sus enemigos de toda la vida como por sus antiguos aliados. Para estos últimos, con un poco de suerte la desaparición de la URSS incluso facilitaría la llegada del comunismo verdadero. Para semejante viaje de ingenuidad no hacían falta tantas alforjas.

A great book on a very confusing topic in our country.
The historian Antonio Fernández Ortíz throws light on this type of conflicts in which the Western media have so many “private / personal” interests, the opinion of an independent scholar is always interesting.
The fact that the Soviet intelligentsia failed to understand what was happening in their own country, led us directly to the national catastrophe. A catastrophe of such dimensions that it is almost accepted the threat of extinction of the Russian people and its small sister nations with the disappearance of an entire civilization that has arisen in Eurasia.

The conflict in Chechnya is especially important. The continuity or disappearance of Russia as a State and as a cultural entity depends to a large extent on its outcome. Nobody will miss the consequences that the possible disappearance of Russia would have for its population and for the rest of the world. The geopolitical readjustments that it would cause would generate important conflicts and imbalances not only of regional scope but also worldwide.
It is essential to know the technology of the enemy and his art of leading the war, especially if this technology and this art lead him to achieve in recent times again and again the victory. The key battle of the Second World War, the one that broke the backbone to Nazi Germany, the Battle of Stalingrad, among other things, was only possible after the detailed study by the Soviets of the German art and technology of the war.

The Soviet Union was home to more than 160 ethnic groups, which lived in 53 national-state formations of different types (republics of the Union, autonomous republics, autonomous regions, autonomous territories, etc.). In the USSR the national concept had an ethnic meaning. Even in the Soviet identity document (the internal passport) there was a section called nationality that reflected ethnicity. These national-state entities were all characterized by having several ethnic groups in their territory. The North Caucasus is the most conflictive region of Russia from the ethnic point of view. In a small space there are 8 republics where more than 50 ethnic groups live. In this sense, the most complicated territory is the Republic of Dagestan, where some 30 live. This diversity, over time, has given rise to historical rivalries for the control of cultivation and grazing areas, for the control of roads communication, etc.
Religious diversity is another of the specific features of the region. Christians, Muslims and Jews are sometimes subdivided into currents and sects that in times of crisis become the subject of controversy and confrontations.
Another fundamental aspect of the peoples of the North Caucasus is the validity of the relationships of personal clientelism articulated through the family, the family clan and the tribe. This type of relationship has deep historical roots and although during Soviet industrialization and modernization these customs remained in a latent form and became a manifestation of the folklore of these peoples, the social regression (archaization), consequence of the destruction of the economy, of the criminalization of society and war, has led to a revitalization of these values.
The ethnic and religious diversity, the rivalry for the territory, the control of the means of communication and the validity of the relationships of personal clientelism have had and have a fundamental influence and repercussion on the social and political system of each of these peoples in particular and the North Caucasus region in general.

The most representative ethnic groups of the North Caucasus area.
1) THE ADIGOS PEOPLE. Ethnic group that in turn is divided into three subgroups: Adigos, Cherkesos and Kabardinos. These three subgroups speak very close dialectal varieties. They call themselves Adigos, and receive different names according to the territories where they are established and the names with which they have been cataloged by other peoples. Thus, the name of Cherkesos comes from the Turks, the Kabardines of a territory, kabard. In Western literature they are known as Circassians.
CHECHENS AND INGUSHES. Actually it is a same ethnic group. The Chechens have traditionally lived on the mountain slopes of the northern Caucasus. From the XV-XVI centuries its habitat began to extend to the valley of the Terek River and its tributaries Sunzha and Argun. The Ingushes have traditionally lived in the gorges located in the central area of ​​the northern slope of the Caucasus Mountains. From the XVI-XVII centuries they began to settle in the valleys and nearby plains. The first historical references of the Chechens and Ingushes date back to the seventh century. The historical name of the Chechens is that of Najcho and that of the Ingushes is that of Galgai. Its common name is that of Vainaji (ours, our people).

In the census of the population of 1926, 195 nationalities were registered in the territory of Russia. The most numerous were the Russians, with 72.6 million people, and the least numerous the Jemshini, with 2 people counted, and the Vod, with 705 people. It should be noted that in 1926 Kazakhstan and Kyrgyz were part of Russia (at that time RSFSR).
As of 1988, there was a migratory trend towards Chechnya, motivated by the conflict situation in the territory, in particular the inter-ethnic confrontation, the increase of organized crime, the territorial confrontations, the lack of political control, etc. This migratory process was accentuated as of October 1991 with the intensification of the conflict and the coming to power of the pro-independence and extremist groups.

The Caucasus is an area of ​​Russian historical presence. From the sixteenth century and throughout the seventeenth century several communities of the North Caucasus and even whole ethnic groups asked Moscow for protection or their incorporation as subjects to Russia. The process of study and acceptance of those petitions took in most cases several years until the petition was finally accepted. For example, the Special Controller of the Great and Little Kabardine reported in 1810 that “the Kabardine people for three consecutive years have sent deputies elected from among them with the request to be accepted under the protection of the Russians”, and that nevertheless, during all that time the petition had gone unanswered.
In the specific case of Chechnya, the reign of Pedro I was the period that marked the beginning of relations between this territory and Russia in its modern sense. One of the particularities of these relations has been the resistance that part of the Chechen population has shown at different times to its incorporation into Russia.
The Caucasus War, regardless of military supremacy, ended, among others, for the following reasons:
-The gradual success of the Russian policy of rapprochement and recruitment of ethnic groups. In the case of the Chechens, this policy was materialized in the capture of the most important teip (clans) of the steppes of what is now the territory of Chechnya.
-The fatigue provoked among the population by a long war.
-The confrontation between teips (clans) Chechen supporters of war and those who accepted the Russian presence. This confrontation led to the practice, by Shamil, of expeditions of punishment against the teips that supported the Russians or simply adopted a neutral stance. These expeditions resulted in the destruction of numerous villages and the execution of their entire population.
-The weakening of support for Shamil by other ethnic groups, tired of suffering the incursions of Shamil’s own troops that stole the cattle and kidnapped people to demand ransom.
-The confrontation of the Chechens with other ethnic groups of Dagestan because of the establishment of these groups in territory considered Chechen or of the appointment of people from other ethnic groups to occupy positions in the Russian administration of Chechnya.

The incitement to emigration by Turkey had, among others, the objective of weakening the Russian presence in the area and in particular harbored the hope of forming an armed body with migrants from the Caucasus who should march against the Russians to the reconquest of their homelands. In these aspirations, Turkey was supported, by the French and especially English aspirations in the area.

Chechen society is structured around strong clan and tribal structures. The basic cell of Chechen society is an organization in the form of a clan that is called a teip. The members of a teip consider themselves descendants of a single ancestor, usually up to the twelfth generation. A teip can be composed of about two hundred families distributed in two or three villages (villages). Some of the most important teip: Kurchalei, Bemetoi, Tsontaroi, Benoi, Aleroi, Dishni, Arsenoi, Shatoi and Beljoi.
The teip is a compact entity strongly united by family ties (blood), and personal relations of clientelism. Historically, the teip has always formed a community united by economic and political interests.
The Chechens are Muslims and they keep and observe their practices, traditions and religious festivals. They submit with reluctance to Islamic laws. The Shariat is very strict for them, so they prefer to abide by their mountain laws. There are important contradictions between Shariat and the laws of the mountain. In the current conflict, although the alleged supporters of the independence of Chechnya take the apparent form of Islamic fundamentalists and the quasi-independent Chechnya after the peace of Khasaviurt was ruled by the Shariat, in reality, this was an attitude for the outside and in Chechnya the people continued to be governed by the laws of the mountain.
The Chechen conflict has been intentionally presented as a manifestation of Muslim fundamentalism, although in reality this fundamentalism is only superficial, a necessary appearance to mask the conflict.
Islam was introduced into Chechnya in the 16th century from Dagestan. Its spread was very slow and only at the end of the 18th century did the last Christian and pagan remains disappear.

The usual explanation of the origin of the ethnic and national conflicts that took place in the USSR in the years of perestroika given by the media and assumed by experts and analysts was that these were a direct consequence of the repressive policy carried out by Stalin in particular and by the Soviet system in general. Explanation clearly poor and that was in the line of attributing to the Soviet system what greater evils better.
In the case of Chechnya, the origins of the conflict and the alleged desire of the Chechens not to continue living in Russia had to be sought in the deportation of the Chechens to Kazakhstan and Central Asia.
One of the first ways in which anti-Soviet activity manifested itself in Chechnya was the abandonment of a part of the male adult population of the Army units after being incorporated into ranks. 63% of those incorporated into the ranks abandoned with their weapons in hand the military units of which they were a part. In addition, the Chechens and Ingushes began to harass other ethnic groups in the area who did not adopt an attitude similar to theirs. Thus, for example, confrontations took place between Chechens and Ingushes on the one hand and North Ossetians on the other, as the latter mobilized massively in defense of the USSR. This confrontation hid in turn ancient rivalries of these peoples, especially Ossetians and Ingushes. The Chechens gave another twist to their anti-Soviet attitude and went on to express openly their willingness to fight against the Russians and to support Turkey if it decided to intervene in the war and occupy the area.
Such a massive desertion in turn caused the flight of the male population to the mountains and forests …
There is an important aspect in all this conflict that in the collective consciousness of the USSR has tried to silence itself to avoid rekindling old conflicts. The actions of the Chechens during the period of collaboration with the Germans were not only directed against military units. The civilian population also suffered the consequences of those actions. We must bear in mind that since 1941 in that area there was a large number of civilian population evacuated from the front and the territories occupied by the Germans throughout the USSR.
The Chechens in the new settlements soon began to regularize their living conditions. They occupied their new jobs, and as we have already seen, schools, nurseries, hospitals and polyclinics began to operate. We have also seen that the impossibility of leaving the territory soon ceased to be mandatory for young people and even adults, after a few years, they began to have freedom of movement (in fact, but not of law), until the system registration was lifted for the Chechens and the Ingushes in 1955. Zemskov collected in his investigations on the repressions in the USSR the numerous communications of the state security organs on the illegal mobility of those transferred to the Central Asian republics.
The Chechen settlements in Central Asia was the fact that many families chose to stay in Kazakhstan and in Kyrgyzstan after they were allowed to return to Chechnya. This figure is important if we take into account that the Soviet authorities provided facilities for the return of Chechens and Ingush, which, for example, materialized in subsidies for the construction of houses and the purchase of livestock. In addition, as a paradox of history, after so much condemning in the media the transfer of 1944 and living conditions in special settlements, during the decade of the nineties, in full conflict, many Chechens have returned to the old settlements in search of peace and stability; This issue has taken on such a magnitude that at the end of 2002, suddenly, thirty-eight thousand Chechens have requested a massive return to the old special settlements. Putting the authorities, now from different countries, in a bind.

The fight against organized crime was one of the main objectives of Soviet power from the first moments of its existence. The sabotage effect organized crime had on the Soviet economy resulted in many crimes of this type being classified as counterrevolutionary. This classification was given not only by the significant economic damage it caused, but also by the degradation and social deterioration that it produced in the circles and people who were directly affected by the activities of organized crime. These and other considerations led to organized crime and crime in the USSR being pursued so drastically. A significant part of the political repressions of the years prior to the Patriotic War can be explained in the fight against organized crime.
In Chechnya, as one of the key points of social tension in the USSR of perestroika and post-Soviet Russia, there was also an important process of criminalization of society, which was intimately related to the dismantling of the planned economy and the privatization of Soviet national property. Liberal reforms, especially privatizations, led to the cessation of legal economic activities in this territory.
The continuing conflict situation in Chechnya and the deterioration of its economy strengthened its traditional social structures. The attributes of modernity brought by urbanization and Soviet industrialization that had managed to relax the bonds of personal dependence and in general the influence of traditions among the Chechens, disappeared as a result of the crisis. The family and the clan, and the traditional links they established among their members, became for the majority of Chechens a refuge in which they sought to find personal protection and means for economic subsistence.
Chechnya was a qualitative change that in turn affected substantially the magnitude of the conflict. In Chechnya there was an alliance between organized crime (Russian and international), local molecular crime, international financial speculator capitalism and Russian and Chechen political and intellectual elites interested in maintaining the conflict. All this conglomeration of forces, except for temporary differences, are or are used to serve the interests of the West and in particular of the United States.
The war in Chechnya is closely linked to the demise of the USSR and is the direct result of the liberal policy of the Russian reformists.
In April 1991, the Law on the Rehabilitation of Retaliated Peoples was approved. Supposedly the objective of the law was the restoration of historical justice, which affected not people but complex entities without a defined profile, which were renamed repressed villages. This law obeyed the interests of a certain elite of the central and regional power that wanted, among other things, to win the favor of the most active elements of some ethnic groups.
It is evident that recourse to war is not the means to end the conflict. Peace in Chechnya can only be achieved through negotiation with political forces that are willing to live peacefully in Russia, but, above all, it will only be possible when the economic and social bases that allow the people of Russia are restored. this region can develop their lives in conditions. While this is not the case, the conflict will continue, to the extent that social chaos is a suitable breeding ground for the new generations to maintain the flame of conflict.
The taking of hostages in the theater of Dubrovskaia Street has shown, among other things, that the stability of Russia hangs in the balance. All these measures, the departure of the Russian Army from Chechnya, the presence of specialists and foreign peacekeepers, the de facto independence of Chechnya and its transformation into a criminal enclave out of control, etc., would imply fundamental geopolitical alterations for Russia. and for the entire region. In reality they would mean for Russia the loss of control, by extension of the conflict, of the traditionally Russian territories of the south, the loss of Dagestan and of the whole North Caucasus, the interventionism of local powers such as Turkey or Iran, and ultimately, the destabilization of Russia and the beginning of the process of secession of numerous regions in which the liberals in power, and the economic plot organized by them, are waiting for a similar situation to proclaim their sovereignty according to the model already used during the crisis that led to the disappearance of the USSR.

There is no lack of freedom of expression in Russia in the sense in which Russian journalists use it and in the sense in which their Western colleagues understand it. In Russian television the only lack of freedom of expression affects those who are really against the reforms in Russia and its terrible consequences.
Those who value the conflict in Chechnya as a war of liberation of the Chechen people with regard to a supposed Russian imperialism, or do not understand what is happening or work directly in the service of others. Those who support the independence of Chechnya in the current circumstances are simply in a scenario that leads directly to the weakening of Russia and possibly to its demise. Has not the tragic experience of the disappearance of the Soviet Union and its economic and social consequences for the inhabitants of the USSR, regardless of their current nationality, been sufficient?
Perhaps it is time to take responsibility and that those who from the left contributed and were happy about the disappearance of the USSR because it was not true communism, acknowledge their error publicly and apologize to the population of the former Soviet Union for their part of responsibility in the suffering that for millions of people has meant the disappearance of Soviet communism.
Once the social conscience is induced to assume the illegitimacy of a leader or a political system, the form of its overthrow is already a secondary issue, a technological problem. This scheme worked perfectly in the USSR, even among those who were supposedly their ideological allies. As the Soviet Union was the empire of evil and a deformation of the revolution, its demise was then welcomed by both its lifelong enemies and its former allies. For the latter, with a little luck the disappearance of the USSR would even facilitate the arrival of true communism. For such a journey of ingenuity, so many saddlebags were not necessary.

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