¿Quién Es Dáesh?. Claves Para Comprender El Nuevo Terrorismo — Éric Fottorino / Qui Est DAECH? Comprendre Le Nouveau Terrorismo (Who Is Dáesh? Keys To Understanding The New Terrorism) by Éric Fottorino

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Interesante libro de diferentes artículos, el problema es que existen demasiados libros sobre el tema, pero es buena su lectura.
Antes que nada, debemos comprender las condiciones propiamente francesas que han llevado a los jóvenes franceses al fanatismo de la yihad.
Hay condiciones de vida en los suburbios donde están concentrados los grupos poblacionales de origen arabomusulmán. Estas condiciones son las de una guetización creciente.
Allí se forman bandas de adolescentes que, como a todos los adolescentes, les gusta transgredir. Las bandas se convierten en pandillas cuando las familias se quiebran y el desempleo cunde. Para parte de los adolescentes, las pandillas viven de la economía del robo y de la droga y caen en la delincuencia. Algo que también existe en las favelas brasileñas o en las villas miseria colombianas.
Pero hay una diferencia entre Francia y esos países donde los delincuentes son de origen local. En Francia, los delincuentes con frecuencia son descendientes de inmigrantes.
Ceguera. El intervencionismo occidental acentúa la descomposición de las naciones de Oriente Medio, que en gran parte ha provocado. La segunda guerra de Irak generó una desintegración irremediable de esta nación. La guerra a la vez civil e internacional en Siria provoca la descomposición de este país de manera no menos irreversible. Libia se halla en un estado caótico como consecuencia de la intervención francesa. La frágil unidad de estas naciones multiculturales y multirreligiosas recientes, creadas de manera artificial por Occidente sobre las ruinas del Imperio otomano, se encuentra destruida. Varios dictadores inmundos han sido liquidados, pero habrían muerto tarde o temprano, mientras que naciones enteras están siendo golpeadas mortalmente. Los horrores de las guerras civiles mantenidas internacionalmente suceden al horror de las dictaduras despiadadas.
Ilusión. El objetivo de los occidentales en Oriente Medio es la restauración de los Estados-nación ya disgregados. Mientras existe un único y verdadero objetivo de guerra que se debe oponer al califato de Dáesh, es la confederación de Oriente Medio, con la imagen amplificada del Líbano, la que respetaría la autonomía y la libertad de las etnias y de las religiones que se han implantado en él, entre ellas, el cristianismo.
Llega el momento en que un conflicto se pudre. El conflicto en Oriente Medio se pudre en su mezcla de guerras civiles, de guerras de religión y de guerra internacionalizada por la intervención de múltiples potencias.
Si no hay recuperación y cambio de trayectoria, todo se agravará, incluso en Francia.

Desculturalización y ausencia de transmisión llevan a que toda una generación construya un islam que queda reducido a normas explícitas (la sharía) y a eslóganes desconectados de todo contexto social (la yihad); la comunidad no tiene ninguna base sociológica real (instituciones representativas, redes escolares o asociativas): es la puesta en escena de sí misma y, en este sentido, entra en la sociedad del espectáculo. El fanatismo es la religión que no tiene —no aún o ya no— cultura. Históricamente, tanto el islam como el cristianismo se han enculturado; hoy, religión y cultura se separan.
La cuestión no es, entonces, reformar el islam, sino culturizarlo, insertándolo en la sociedad francesa. Al poner en primer plano una concepción de la laicidad que excluye lo religioso del espacio público, se está contribuyendo a fanatizar lo religioso.

• Solo se debe tomar la responsabilidad de abatir un régimen si se sabe por qué será reemplazado.
• Solo se puede «liberar» un país si se está dispuesto a acompañar su reconstrucción a largo plazo. Estados Unidos, después de haber liberado a Europa, lanzó el Plan Marshall…
• Impedir que un dictador masacre a su población es una cosa; destruir un Estado es otra. Detener el brazo sanguinario de Gadafi en Bengasi era legítimo. Derrocarlo era otra clase de empresa…
• En materia humanitaria, los Estados deben tomar determinaciones en el tiempo. El principio no es calmar nuestras emociones, sino actuar en pro del interés a largo plazo de la población. Hemos intervenido para proteger al pueblo libio. Cuatro años más tarde, ¿ha mejorado su suerte? ¿Acaso el sufrimiento de los civiles no ha aumentado?
• El juicio moral raramente es pertinente en política, sobre todo en política internacional. Querer distinguir buenos y malos en regiones donde, desgraciadamente, se enfrentan sobre todo unos degenerados es una locura o una mentira. En Oriente Medio, por ejemplo, los papeles están distribuidos entre mulás iraníes, baazistas sanguinarios, yihadistas desquiciados, monarquías medievales… El pensamiento moral aparece perdido y desesperado. La diplomacia debe basarse en estrategias, intereses, relaciones de fuerza, y resistir la tentación de ponerle a uno de los personajes el traje de víctima para no agravar el caos.

¿Qué es lo que diferencia a Dáesh en la historia del terrorismo?
En primer lugar, es un movimiento que pretende ser estatal, un protoestado. Sus dirigentes se han implantado en dos países, Irak y Siria, borrando una frontera. Ocupan un territorio bastante vasto, si bien es muy desértico.
El Estado Islámico no es una organización terrorista clásica. Utiliza al mismo tiempo los medios de la guerra, los de la guerrilla y los del terrorismo. Moviliza tanto a hombres aptos para el choque frontal de la batalla como a yihadistas dispuestos al martirio.
En segundo lugar, se diferencia porque la yihad nunca había atraído a tanta gente: hay entre veinte mil y treinta mil personas enroladas. El Estado Islámico sobresale en el uso de las redes sociales para reclutar y paralizar al otro de manera tal que siempre lo tengamos presente.
Por último, la teatralización del horror les ha dado excelentes resultados. Raymond Aron decía que básicamente puede ser calificada de terrorista una acción cuyo impacto psicológico supera claramente los efectos físicos. El terrorismo apunta a la mente y a la voluntad. Ese es su objetivo. El rumor del próximo golpe debe ser parte del terror. Los asesinos de Dáesh matan de manera espectacular. Se imponen a través de un sistema mediático, digno de Hollywood, que sirve para paliar su pobreza militar. Porque si fueran tan fuertes, ya estarían en Damasco.

El atentado del 11 de septiembre de 2001 representa el cenit del terrorismo clásico. Al-Qaeda sigue peleando sin armas químicas, sin armas biológicas, sin armas de destrucción masiva. Aunque el atentado afectó profundamente a las conciencias, sigue siendo el acto de una banda que tomó el control y el mando de dos aviones civiles usando cúteres: lo mínimo de lo mínimo. Estaban decididos a sacrificarse. Desde su punto de vista, la operación respondió perfectamente a sus objetivos.
Si el color verde generalmente se asocia con el islam, los yihadistas han adoptado el negro, especialmente Dáesh. No se trata de un homenaje al petróleo, como podríamos pensar, incluso si esta clase de oro les ha servido mucho y les sigue sirviendo. El asunto se remonta más lejos. El Estado Islámico de Irak y el Levante, que vive en el siglo VI, esgrime uno de los dos estandartes atribuidos al Profeta: no el blanco, destinado a negociar, sino el negro, para hacer la guerra.

¿Qué es Dáesh?
Dáesh, acrónimo árabe de Estado Islámico de Irak y el Levante, es una organización terrorista de ideología salafista que predica la yihad armada. Fue creada por Abu Bakr al-Baghdadi, a partir de una facción disidente de Al-Qaeda, el 29 de junio de 2014, fecha concomitante con el restablecimiento del califato. En 2015, el Estado Islámico aparece como la organización yihadista más poderosa del mundo en términos de efectivos y de financiación.
¿Cómo nació Dáesh?
Iniciado por el jordano Abu Musab al-Zarqaui después de la invasión estadounidense de 2003, que fue seguida por la llegada al poder de los chiíes, el movimiento toma su fuerza de la frustración de los suníes de Irak, ampliamente marginados. Convertido en jefe de Al-Qaeda en Irak, este exempleado de un videoclub de pueblo logra reanimar la rivalidad histórica entre suníes y chiíes. A menudo enfrentado con su superior, el jefe espiritual Osama bin Laden, Al-Zarqaui se libera progresivamente de la tutela de la gran red yihadista. Cuando muere en un ataque aéreo de Estados Unidos en 2006, Al-Zarqaui ya ha consolidado las bases del futuro Estado Islámico, cuyo surgimiento será favorecido más tarde por el apoyo logístico y financiero de Turquía y de ciertas entidades privadas sauditas.
¿Cuáles son sus objetivos?
El objetivo prioritario de Dáesh es el restablecimiento del califato abolido por Mustafá Kemal Atatürk en 1924. A través de la yihad armada, la organización busca instaurar un Estado regido por la ley islámica, denominada sharía, y gobernado por un único jefe político y religioso.
El 29 de junio de 2014, al destruir simbólicamente con excavadoras el muro de arena que separa Siria de Irak, Dáesh anunció que había alcanzado su objetivo. Desde entonces, el grupo terrorista busca extender su influencia lo más ampliamente.
¿Dónde está implantado Dáesh?
A caballo entre Siria e Irak, en el llamado triángulo suní, el territorio controlado por los yihadistas de Dáesh se extiende de Palmira a Mosul, cuyo acceso directo fue bloqueado el 13 de noviembre de 2015, después de que los kurdos volvieran a tomar Sinjar. Dáesh también está implantado entre Al Raqa y Faluya. Además de Sinjar, también ha perdido las ciudades de Tikrit y Kobane, pero se ha extendido hasta los confines sirioturcos. La ciudad siria de Al Raqa actualmente es la «capital» política, mientras que Mosul concentra la actividad económica del grupo terrorista. Desde la proclamación del califato, la influencia de Dáesh sigue avanzando y cambiando. Hoy se extiende a lo largo de casi trescientos mil kilómetros cuadrados, el equivalente a la superficie de Italia.
¿A quién combate Dáesh?
Sobre el terreno, el Estado Islámico se enfrenta a varios enemigos. En Siria, se opone por una parte al ejército regular del presidente Bashar al-Asad, y por la otra, al ejército sirio libre. En Irak, sus ataques apuntan especialmente al régimen chií de Fuad Masum, mientras que en el norte de la región busca desestabilizar a las fuerzas kurdas. La organización también ataca fuera de sus fronteras, sobre todo a los países que se han unido a la coalición internacional encabezada por Estados Unidos.

ALGUNAS CIFRAS CLAVES
Entre 20.000 y 30.000 combatientes
Gracias a una propaganda muy eficaz, Dáesh atrae a miles de jóvenes extranjeros originarios de 110 países diferentes. Los principales contingentes provienen de Túnez (50.000), Arabia Saudí (2.275), Jordania (2.000), Rusia (1.700) y Francia (1.550).
Un presupuesto de 1.200 a 3.000 millones de dólares
Sus recursos provienen principalmente del petróleo (500 millones de dólares), de los impuestos que cobra en su territorio (300 millones), de la agricultura (200 millones), del tráfico de antigüedades (100 millones) y de secuestros extorsivos (40 millones). Durante la toma de Mosul, en junio de 2014, el Estado Islámico se apoderó de las reservas del Banco Central iraquí, que ascendían a 450 millones de dólares. Ciertas organizaciones privadas de Arabia Saudí, Qatar y Turquía también participarían en el sostenimiento del Estado Islámico.
Un territorio de trescientos mil kilómetros cuadrados
En junio de 2015, Dáesh controlaba una superficie comparable a la de Italia, que cuenta con casi 10 millones de habitantes. Gran parte de este territorio es desértico.
Mil doscientas personas muertas
Fuera del territorio que controla en Irak y en Siria, el Estado Islámico ha coordinado o inspirado más de noventa ataques asesinos, repartidos en veintiún países entre septiembre de 2014 y julio de 2016. Estos ataques provocaron la muerte de mil doscientas personas y causaron miles de heridos.

Interesting book of different articles, the problem is that there are too many books on the subject, but reading is good.
First of all, we must understand the strictly French conditions that have led young French people to the fanaticism of jihad.
There are living conditions in the suburbs where the population groups of Arab-Muslim origin are concentrated. These conditions are those of a growing ghettoization.
There are bands of teenagers who, like all teenagers, like to transgress. Bands become gangs when families break down and unemployment spreads. For part of the adolescents, the gangs live on the economy of robbery and drugs and fall into delinquency. Something that also exists in the Brazilian favelas or in the slums of Colombia.
But there is a difference between France and those countries where the criminals are of local origin. In France, criminals are often descendants of immigrants.
Blindness. Western interventionism accentuates the decomposition of the nations of the Middle East, which in large part has caused. The Second Iraq War generated an irremediable disintegration of this nation. The war both civil and international in Syria causes the decomposition of this country in a no less irreversible way. Libya is in a chaotic state as a result of French intervention. The fragile unity of these recent multicultural and multi-religious nations, created artificially by the West over the ruins of the Ottoman Empire, is destroyed. Several unclean dictators have been liquidated, but they would have died sooner or later, while entire nations are being mortally beaten. The horrors of civil wars maintained internationally follow the horror of ruthless dictatorships.
Delusion. The goal of Westerners in the Middle East is the restoration of already disintegrated nation-states. While there is a single and true objective of war that must be opposed to the caliphate of Daesh, it is the confederation of the Middle East, with the amplified image of Lebanon, which would respect the autonomy and freedom of the ethnic groups and religions that have been implanted in him, among them, Christianity.
The moment arrives when a conflict rots. The conflict in the Middle East rots in its mixture of civil wars, wars of religion and war internationalized by the intervention of multiple powers.
If there is no recovery and change of trajectory, everything will get worse, even in France.

De-culturalization and the absence of transmission lead to an entire generation constructing an Islam that is reduced to explicit norms (sharia) and slogans disconnected from any social context (jihad); the community has no real sociological base (representative institutions, school or associative networks): it is the staging of itself and, in this sense, it enters the society of the spectacle. Fanaticism is the religion that does not have – not yet or no longer – culture. Historically, both Islam and Christianity have been enculturated; today, religion and culture are separated.
The question is not, then, to reform Islam, but to culture it, inserting it into French society. By bringing to the fore a conception of secularism that excludes the religious from the public space, it is helping to fanatize the religious.

• You should only take responsibility for overturning a regime if you know why it will be replaced.
• A country can only be «liberated» if it is willing to accompany its long-term reconstruction. The United States, after having liberated Europe, launched the Marshall Plan …
• Prevent a dictator from massacring his population is one thing; Destroying a State is another. Stopping Gaddafi’s bloodthirsty arm in Benghazi was legitimate. To overthrow him was another kind of company …
• In humanitarian matters, States must make determinations in time. The principle is not to calm our emotions, but to act in the long-term interest of the population. We have intervened to protect the Libyan people. Four years later, has your luck improved? Has not the suffering of civilians increased?
• Moral judgment is rarely relevant in politics, especially in international politics. Wanting to distinguish between good and bad people in regions where, unfortunately, some degenerates are faced above all is either madness or a lie. In the Middle East, for example, the papers are distributed among Iranian mullahs, bloodthirsty Baathists, deranged jihadists, medieval monarchies … Moral thinking appears lost and desperate. Diplomacy must be based on strategies, interests, relationships of strength, and resist the temptation to put one of the characters in the victim’s suit so as not to aggravate the chaos.

What sets Dáesh apart in the history of terrorism?
In the first place, it is a movement that claims to be state, a proto-state. Its leaders have established themselves in two countries, Iraq and Syria, erasing a border. They occupy a vast territory, although it is very desert.
The Islamic State is not a classic terrorist organization. It uses at the same time the means of war, those of the guerrilla and those of terrorism. It mobilizes both men fit for the frontal clash of battle and jihadists willing to martyrdom.
In the second place, it differs because the jihad had never attracted so many people: there are between twenty thousand and thirty thousand people enrolled. The Islamic State excels in the use of social networks to recruit and paralyze the other in such a way that we always have it in mind.
Finally, the dramatization of horror has given them excellent results. Raymond Aron said that an action whose psychological impact clearly exceeds the physical effects can be basically classified as terrorist. Terrorism points to the mind and the will. That is his goal. The rumor of the next blow must be part of the terror. The assassins of Daesh kill spectacularly. They are imposed through a media system, worthy of Hollywood, which serves to alleviate their military poverty. Because if they were so strong, they would already be in Damascus.

The attack of September 11, 2001 represents the zenith of classic terrorism. Al-Qaeda continues to fight without chemical weapons, without biological weapons, without weapons of mass destruction. Although the attack deeply affected the consciences, it is still the act of a gang that took control and command of two civil aircraft using cutters: the minimum of the minimum. They were determined to sacrifice themselves. From his point of view, the operation perfectly responded to his objectives.
If the color green is generally associated with Islam, the jihadists have adopted black, especially Daesh. It is not a tribute to oil, as we might think, even if this kind of gold has served them well and continues to serve them. The matter goes back further. The Islamic State of Iraq and the Levant, which lives in the sixth century, wield one of the two banners attributed to the Prophet: not the target, destined to negotiate, but the black, to wage war.

What is Dáesh?
Daesh, Arabic acronym for the Islamic State of Iraq and the Levant, is a terrorist organization with a Salafi ideology that preaches armed jihad. It was created by Abu Bakr al-Baghdadi, from a dissident faction of Al-Qaeda, on June 29, 2014, the date concomitant with the re-establishment of the caliphate. In 2015, the Islamic State appears as the most powerful jihadist organization in the world in terms of cash and financing.
How was Dáesh born?
Initiated by the Jordanian Abu Musab al-Zarqawi after the 2003 US invasion, which was followed by the rise to power of the Shiites, the movement draws its strength from the frustration of Iraq’s largely marginalized Sunnis. Become the head of Al-Qaeda in Iraq, this former employee of a village videoclub manages to revive the historical rivalry between Sunnis and Shiites. Often confronted with his superior, spiritual leader Osama bin Laden, Al-Zarqawi progressively frees himself from the tutelage of the great jihadist network. When he dies in a US air strike in 2006, Al-Zarqawi has already consolidated the foundations of the future Islamic State, whose emergence will be later favored by the logistical and financial support of Turkey and certain private Saudi entities.
What are your objectives?
The priority objective of Dáesh is the restoration of the caliphate abolished by Mustafa Kemal Atatürk in 1924. Through armed jihad, the organization seeks to establish a state governed by Islamic law, called sharia, and governed by a single political and religious leader.
On June 29, 2014, by symbolically destroying the sand wall separating Syria from Iraq with bulldozers, Daesh announced that he had achieved his goal. Since then, the terrorist group seeks to extend its influence more widely.
Where is Dáesh implanted?
Straddling Syria and Iraq, in the so-called Sunni triangle, the territory controlled by the jihadists of Daesh extends from Palmyra to Mosul, whose direct access was blocked on November 13, 2015, after the Kurds retaken Sinjar. Daesh is also implanted between Al Raqa and Fallujah. In addition to Sinjar, it has also lost the cities of Tikrit and Kobane, but has extended to the outskirts of the city. The Syrian city of Al Raqa is currently the political «capital», while Mosul concentrates the economic activity of the terrorist group. Since the proclamation of the caliphate, the influence of Daesh continues to advance and change. Today it extends over almost three hundred thousand square kilometers, the equivalent to the surface of Italy.
Who does Dáesh fight?
On the ground, the Islamic State faces several enemies. In Syria, it is opposed on the one hand to the regular army of President Bashar al-Assad, and on the other, to the free Syrian army. In Iraq, its attacks are aimed especially at the Shiite regime of Fuad Masum, while in the north of the region it seeks to destabilize the Kurdish forces. The organization also attacks outside its borders, especially those countries that have joined the international coalition led by the United States.

SOME TIPS
Between 20,000 and 30,000 fighters
Thanks to a very effective propaganda, Dáesh attracts thousands of young foreigners from 110 different countries. The main contingents come from Tunisia (50,000), Saudi Arabia (2,275), Jordan (2,000), Russia (1,700) and France (1,550).
A budget of 1,200 to 3,000 million dollars
Its resources come mainly from oil (500 million dollars), from the taxes it charges in its territory (300 million), from agriculture (200 million), from antiquities trafficking (100 million) and extortion kidnappings (40 million) . During the takeover of Mosul, in June 2014, the Islamic State seized the reserves of the Iraqi Central Bank, which amounted to 450 million dollars. Certain private organizations in Saudi Arabia, Qatar and Turkey would also participate in the support of the Islamic State.
A territory of three hundred thousand square kilometers
In June 2015, Dáesh controlled an area comparable to that of Italy, which has almost 10 million inhabitants. Much of this territory is desert.
One thousand two hundred people dead
Outside the territory it controls in Iraq and in Syria, the Islamic State has coordinated or inspired more than ninety murderous attacks, spread over twenty-one countries between September 2014 and July 2016. These attacks resulted in the deaths of 1,200 people and caused thousands of deaths and wounded.

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