Europa Y El Porvenir: Como Preservar Y Fortalecer El Modelo Europeo De Bienestar — José Manuel García-Margallo & Fernando Eguidazu / Europe And The Future: How To Preserve And Strengthen The European Welfare State by José Manuel García-Margallo & Fernando Eguidazu (spanish book edition)

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Interesante libro sobre el devenir de una de las realidades de Europa por quien fuese ministro de asuntos exteriores de España, donde por momento me parecen buenas ideas que choca con un mundo de intereses.

Crece la población que supera los 65 años y la que está en edad de trabajar disminuye. La Europa unida —que tantas cosas buenas nos ha deparado— sigue teniendo su talón de Aquiles en un mercado de trabajo con debilidades estructurales, donde no se ha sabido —o no se ha podido— perfeccionar esa libre circulación de trabajadores consagrada en los tratados y donde las instituciones europeas —que no estaban diseñadas para la magnitud de esta crisis— ofrecen, a ojos de la ciudadanía, respuestas tardías e inconclusas.
La población europea se estanca y envejece, lo que está provocando un crecimiento progresivo de los gastos ligados a la edad (pensiones, sanidad y cuidados de larga duración). Si a ello unimos el hecho de que Europa presenta bajas tasas de actividad y ocupación, que limitan la capacidad financiera de los sistemas públicos, se suscitan dudas sobre la sostenibilidad futura del modelo de Estado de bienestar.
Si partimos de la base de que el modelo de bienestar europeo no se cuestiona, todo ello nos conduce a una necesaria reflexión sobre cómo actuar, tanto en la vertiente de los gastos como de los ingresos, para asegurar su futuro, en el contexto de la construcción de la Unión Europea, donde el margen de actuación de los gobiernos está condicionado —como es lógico— por la armonización de las políticas económicas.

La humanidad sigue creciendo, pero menos. Y envejece. Esta es, sin duda, una de las grandes transformaciones del siglo XXI. Las personas mayores son cada vez más, en número y en edad. Un ejemplo de libro es nuestra Europa unida: como veremos, los europeos vivimos más años y con más calidad de vida. Es muy probable que ello conlleve cambios sustanciales en nuestro modo de entender los conceptos más elementales.
La tasa de crecimiento total de la población se ha ido reduciendo progresivamente desde el 2% que registraba en 1965 hasta el 1,2% actual, y se calcula que rondará el 0,5% en el 2050. Lo que nos interesa destacar es que la población crece a un ritmo más acelerado en los países pobres, y que se estanca, e incluso se contrae, en los países del llamado Primer Mundo. De aquí a 2050, la mayor parte del aumento global se espera que se produzca en los países con elevada fecundidad o con grandes poblaciones. Países como India, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo, Etiopía, la República Unida de Tanzania, Estados Unidos de América, Indonesia y Uganda. Sin embargo, en nuestro «viejo continente», la previsión es que la población disminuya.
Este factor geográfico nos sirve para tomar conciencia de tres fenómenos. En primer lugar, la creciente competencia en los mercados mundiales de productos de los países emergentes, que cuentan con gran número de jóvenes en edad de trabajar. En segundo lugar, el fenómeno de deslocalización de las empresas europeas, que son más intensivas en mano de obra. Finalmente, el aumento exponencial de las tentaciones de emigrar desde los países más pobres hacia los más ricos, como anticipa el desplazamiento masivo hacia Estados Unidos de muchos americanos nacidos al sur de Río Grande o la afluencia masiva de refugiados a Europa.

— En Europa residen hoy día 76 millones de emigrantes, muy por delante de Estados Unidos, con 47 millones, y de Rusia, con 12,3 millones de emigrantes en el país. La proporción que representan con respecto a la población total es comparativamente pequeña. En Oceanía, los inmigrantes representaban el 21%, y el 14% en Estados Unidos, mientras que la proporción es menor en la UE, donde representan el 10% de la población total.
— Hasta ahora, la proporción de inmigrantes es más alta en Estados Unidos, en Australia o en Nueva Zelanda que en los países de la Unión. En Suiza representaban nada menos que el 26,2% de la población activa, y en Estados Unidos, el 16,7%. En Europa, con la notable excepción de Luxemburgo, no se llega a estas cifras. En Austria eran del 13,7%, en España el 12,3%, en Italia el 10,9%, en Alemania el 9,8%, y en el Reino Unido el 9,8%. Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda se sitúan, a nuestro juicio, entre los países que mejor han sabido desarrollar una política de integración, apostando por una respuesta más estructural.
La población mayor de 65 años, que hoy representa el 18,9% de la población europea, llegará a representar en el año 2080 hasta un 28,7% de la población total. Mientras tanto, la población en edad de trabajar —es decir, los europeos mayores de 14 años y menores de 65— experimentará una caída: la generación del baby boom de la posguerra llegará a la tercera edad y será reemplazada por la que vino al mundo entre los años ochenta y noventa. En cifras contantes y sonantes, este segmento de población llamado a sostener a los menores que no han llegado al mercado laboral y a los ya jubilados, que representaba en el año 2015 el 65,9% de la población total, se irá reduciendo progresivamente hasta representar en el año 2080 apenas el 56,2%.
En los años venideros habrá menos personas en situación de ocupar un puesto de trabajo; además, las que lo ocupen serán mayores que las que hoy contribuyen a sostener la sociedad del bienestar. La ratio total de dependencia demográfica en la UE, que se sitúa en el 51,8%, pasará a ser del 77,9% en el año 2080. Si actualmente hay 1,93 personas en edad de trabajar por cada persona inactiva, a mediados del nuevo siglo solo habrá 1,28. En consecuencia, la ratio de dependencia de la tercera edad también aumentará progresivamente: si hoy hay 3,6 personas en edad de trabajar por cada persona mayor de 65 años, en el año 2080 solo habrá 2 personas.

Cinco problemas estructurales del mercado laboral europeo:
-La falta de movilidad geográfica de los trabajadores
La dificultad de los trabajadores para cambiar de residencia constituye uno de los factores que contribuyen a explicar nuestro retraso frente a Estados Unidos.
-Los desajustes entre la oferta y la demanda en el mercado de trabajo
La consecuencia más nociva de la no adecuación de la oferta a las demandas en el mercado de trabajo reside en el hecho de que estos desajustes se traducen en subidas muy pronunciadas de los salarios de determinadas profesiones y en excedentes laborales en otras. Podemos constatar que estos desajustes son hoy mucho más graves que hace unos años.
-Las deficiencias en la formación de muchos trabajadores
La mayor parte de los desajustes entre la oferta y la demanda en el mercado de trabajo se explican por la incapacidad de nuestros sistemas educativos y de formación profesional para dotar a los trabajadores de las habilidades necesarias para adecuarse a un mundo cambiante.
-El retraso en innovación tecnológica
Si bien en términos de innovación la UE está mejorando más rápidamente que Estados Unidos o Japón, las disparidades siguen siendo preocupantes en cuestiones tan esenciales como el gasto privado en investigación y desarrollo (I+D) o el número de patentes de alta tecnología.
-La gravedad del paro de larga duración
La debilidad estructural del mercado de trabajo se refleja no solo en los elevados niveles de desempleo, sino también en una aparente incapacidad para reincorporar al mercado a muchos de los que han perdido su puesto de trabajo. Los desempleados de larga duración alcanzan, en algunos casos, el 50% del total. La probabilidad de encontrar empleo disminuye cuanto más tiempo se permanece en situación de desempleo.

Una línea de actuación es la que apuesta por el equilibrio entre el tiempo de vida laboral y el tiempo de jubilación, a través de las siguientes medidas:
— vincular la edad de jubilación a los aumentos de la esperanza de vida;
— restringir el acceso a los planes de jubilación anticipada y otras vías de salida temprana del mercado laboral;
— favorecer la prolongación de la vida laboral, facilitando el acceso al aprendizaje a lo largo de la vida, adaptando los lugares de trabajo a una mano de obra diversificada, desarrollando oportunidad de empleo para los trabajadores de más edad y fomentando el envejecimiento activo y saludable;
— y acabar con las diferencias entre hombres y mujeres en materia de pensiones.

En España, se debería elegir una combinación de las siguientes alternativas, no excluyentes entre sí:
— Complementar las pensiones con más recursos procedentes del ahorro privado.
— Aumentar los recursos destinados a pensiones públicas.
— Realizar reformas estructurales que aumenten la población ocupada (más capital productivo, humano y tecnológico).

La Directiva 2003/41/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 3 de junio de 2003, tiene por objeto garantizar un elevado nivel de protección para los futuros pensionistas (miembros y beneficiarios de fondos de pensiones), a la vez que garantiza la inversión eficaz estableciendo tres conjuntos de normas:
1. Normas prudenciales rigurosas para proteger a los beneficiarios y los miembros de los FPE, quienes deben contar con suficiente información sobre las normas del plan de pensiones, la situación financiera de la institución y sus derechos.
2. Normas de inversión adaptadas a las características de los FPE y a una gestión eficaz de los ahorros. El motivo es que los FPE invierten a largo plazo y deben diversificar sus activos sacando pleno partido de las ventajas que ofrecen el mercado único de la UE y el euro. Dado que cada institución debe establecer la política de inversión más segura y eficaz, las normas de inversión, y en particular las de inversión en acciones, no pueden ser excesivamente restrictivas.
3. Normas por las que se permite una gestión transfronteriza de los planes de pensiones de empleo. Dicha gestión transfronteriza exige el reconocimiento mutuo de los métodos de supervisión en vigor en los países de la UE.
La Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (AESPJ) se encarga de recoger información facilitada por los países de la UE sobre la evolución de los acuerdos transfronterizos en materia de FPE, así como de la publicación de esta información en su sitio web.

En resumen:
1. La población europea se estanca y envejece, a pesar del favorable comportamiento de los flujos migratorios netos. En la raíz de este comportamiento están el aumento de la esperanza de vida, el descenso de la fertilidad, la caída de la tasa de natalidad y el paso a la tercera edad de la generación del baby boom. Todo ello está provocando un aumento de las tasas de dependencia demográfica en Europa.
2. Esta situación está provocando un crecimiento progresivo de los gastos ligados a la edad (pensiones, sanidad y cuidados de larga duración), y las previsiones apuntan a que se mantenga esa tendencia a lo largo de los próximos años.
3. Por otra parte, Europa presenta bajas tasas de actividad y ocupación, comparadas con las de nuestros principales competidores, lo que merma la capacidad de financiación de los sistemas públicos ligados al Estado de bienestar.
4. Todo ello está generando dudas sobre la sostenibilidad futura del modelo de Estado de bienestar europeo.
5. Esta reflexión hay que enmarcarla en el proceso de construcción europea, en el que la armonización de las políticas económicas reduce el margen de actuación de los gobiernos nacionales. Para el futuro del modelo europeo del bienestar tienen especial relevancia la armonización fiscal y el desarrollo de mercados de servicios financieros europeos.
6. El análisis de la situación refleja que, desde el punto de vista de los gastos, hay margen para mejorar su eficiencia y moderar su crecimiento. No obstante, para garantizar la supervivencia del modelo se deberá lograr un mejor equilibrio entre el pilar público y los sistemas privados.
7. Desde el punto de vista de los ingresos, al mismo tiempo que reforzamos la lucha contra el fraude fiscal, debemos buscar alternativas fiscales que no perjudiquen el necesario incremento de las tasas de ocupación de las economías europeas.
8. El Impuesto sobre el Valor Añadido se configura como la mejor fuente de financiación para hacer frente a las necesidades presupuestarias que impone el envejecimiento de la población en Europa. Además, el IVA aparece como una herramienta eficaz para mejorar la productividad del trabajo y aumentar la competitividad de la economía europea, porque reduce la penalización a la creación de empleo que suponen las cotizaciones sociales.

Mejora de la ratio de dependencia demográfica, mediante:
a. Políticas de apoyo a las familias que promuevan aumentos de las tasas de natalidad, con medidas tendentes a potenciar la conciliación entre la vida laboral y la familiar.
b. Una correcta gestión de los flujos migratorios, con la puesta en marcha de una política común de migración y asilo en la UE que responda a este reto, desde la solidaridad y la responsabilidad, con un enfoque global y equilibrado que cubra todas las vertientes del fenómeno migratorio.

En lo referente a España.
a. Reducir la tasa estructural del paro, que en nuestro país se sitúa entre el 17 y 18%. Según un reciente estudio, situar el paro estructural a niveles cercanos a los de Alemania, Reino Unido, Países Bajos o Dinamarca (6%), nos proporcionaría un margen de 9 puntos de PIB para mejorar el saldo presupuestario y, por lo tanto, para hacer frente al aumento de los gastos ligados con el Estado de bienestar.
b. Reforma de las políticas activas y pasivas de empleo, aumentando la eficiencia de los recursos destinados a la formación de parados y realizando una evaluación continua y transparente de estos programas. Asimismo, sería recomendable vincular las políticas activas con las pasivas e introducir mecanismos que mejoraran la eficiencia en el uso de recursos de estas últimas.
3. Potenciar el proceso de construcción de un Mercado Único de Capitales, para así favorecer la libertad de movimiento de capitales en el seno de la Unión Económica y Monetaria.
4. Potenciar el proceso de armonización fiscal a nivel europeo, en especial en el ámbito de los impuestos directos, para permitir a los Estados miembros incrementar la recaudación sin pérdida de competitividad o riesgos de elusión fiscal.
5. Reducción de la fiscalidad sobre el trabajo, que constituye un auténtico impuesto sobre el empleo. Esta reducción, junto con los aumentos de productividad.
6. Profundizar el proceso de reforma de los sistemas públicos de pensiones de acuerdo con la última declaración del Eurogrupo sobre este tema:
a. Introducción de mecanismos automáticos en los Estados miembros para hacer frente a los efectos de los cambios demográficos, en particular los lentos pero significativos aumentos en la esperanza de vida.
b. Ampliar la vida laboral a través de medidas para aumentar la empleabilidad de las personas mayores, así como la restricción de salida temprana de la fuerza de trabajo. La provisión de medios complementarios de ahorro para el retiro también debería ser explorada.
c. Apoyo social y político. Para el éxito a largo plazo de las reformas es esencial un diálogo constructivo y la participación de las partes interesadas y un escalonamiento adecuado en las reformas.
7. Un comportamiento adecuado del déficit y la deuda pública en el seno de la UE disminuirán el coste financiero para las administraciones públicas, lo que permitiría a su vez liberar recursos para hacer frente a estas obligaciones.
8. Culminar el establecimiento de un mercado europeo de servicios financieros para agilizar la inversión y liberar todo el potencial de los fondos de pensiones de empleo y hacer más atractivos los fondos privados de pensiones.
9. Promover la mutualización parcial de las pensiones, de forma que los trabajadores aportaran una parte de sus salarios a un sistema europeo de pensiones de jubilación, recibiendo pagos de compensación de este fondo a la hora de retirarse del mercado laboral. La mutualización parcial de los sistemas de pensiones de jubilación en Europa ofrecería una cobertura básica de hasta un mínimo denominador común, a partir del cual todos los pagos políticamente deseables serían cubiertos por las instituciones de Seguridad Social en cada país. Este sistema podría introducirse sin imponer una carga adicional a los trabajadores y empresas, ya que sustituiría parcialmente los pagos y contribuciones a los sistemas nacionales existentes.

Interesting book about the future of one of the realities of Europe for who was Minister of Foreign Affairs of Spain, where at the moment I think good ideas that clash with a world of interests.

The population that exceeds 65 years old grows and the one that is of working age decreases. United Europe – which has given us so many good things – continues to have its Achilles heel in a labor market with structural weaknesses, where it has not been known – or has not been – perfected that free movement of workers enshrined in the treaties and where the European institutions – which were not designed for the magnitude of this crisis – offer, in the eyes of the citizens, late and inconclusive answers.
The European population stagnates and gets older, which is causing a progressive growth of expenses linked to age (pensions, health and long-term care). If we add to this the fact that Europe presents low rates of activity and occupation, which limit the financial capacity of public systems, doubts are raised about the future sustainability of the welfare state model.
If we start from the basis that the European welfare model is not questioned, all this leads us to a necessary reflection on how to act, both in terms of expenditure and income, to ensure its future, in the context of construction of the European Union, where the margin of action of governments is conditioned – as is logical – by the harmonization of economic policies.

Humanity continues to grow, but less. And it ages. This is, without a doubt, one of the great transformations of the 21st century. Older people are more and more, in number and age. An example of a book is our united Europe: as we will see, Europeans live longer and have a better quality of life. It is very probable that this entails substantial changes in our way of understanding the most elementary concepts.
The total growth rate of the population has been progressively reduced from the 2% recorded in 1965 to the current 1.2%, and it is estimated that around 0.5% in 2050. What we are interested in highlighting is that the population grows at a faster pace in poor countries, and that stagnates, and even contracts, in the countries of the so-called First World. By 2050, most of the global increase is expected to occur in countries with high fertility or large populations. Countries such as India, Nigeria, Pakistan, the Democratic Republic of the Congo, Ethiopia, the United Republic of Tanzania, the United States of America, Indonesia and Uganda. However, in our «old continent», the forecast is for the population to decrease.
This geographical factor helps us to become aware of three phenomena. First, the growing competition in the world markets for products from emerging countries, which have a large number of young people of working age. Second, the phenomenon of relocation of European companies, which are more labor-intensive. Finally, the exponential increase in the temptations to emigrate from the poorest countries to the richest, as anticipated by the massive displacement to the United States of many Americans born south of Rio Grande or the massive influx of refugees to Europe.

– In Europe today there are 76 million emigrants, well ahead of the United States, with 47 million, and Russia, with 12.3 million emigrants in the country. The proportion they represent with respect to the total population is comparatively small. In Oceania, immigrants represented 21%, and 14% in the United States, while the proportion is lower in the EU, where they represent 10% of the total population.
– Up to now, the proportion of immigrants is higher in the United States, in Australia or in New Zealand than in the countries of the Union. In Switzerland they represented no less than 26.2% of the active population, and in the United States, 16.7%. In Europe, with the notable exception of Luxembourg, these figures are not reached. In Austria they were 13.7%, in Spain 12.3%, in Italy 10.9%, in Germany 9.8%, and in the United Kingdom 9.8%. The United States, Australia and New Zealand are, in our opinion, among the countries that have best known how to develop an integration policy, betting on a more structural response.
The population over 65, which today represents 18.9% of the European population, will represent 20.7% of the total population in the year 2080. Meanwhile, the working-age population – that is, Europeans older than 14 and younger than 65 – will experience a fall: the post-war baby boom generation will reach old age and be replaced by the one that came into the world between the eighties and nineties. In constant numbers, this segment of the population called to support minors who have not reached the labor market and those who have already retired, which represented 65.9% of the total population in 2015, will be progressively reduced to represent in 2080, only 56.2%.
In the years to come there will be fewer people in a position to occupy a job; In addition, those who occupy it will be greater than those who today contribute to sustaining the welfare society. The total ratio of demographic dependency in the EU, which stands at 51.8%, will be 77.9% in the year 2080. If there are currently 1.93 people of working age for each inactive person, a There will only be 1.28 in the middle of the new century. Consequently, the dependency ratio of the elderly will also increase progressively: if today there are 3.6 people of working age for each person over 65, in the year 2080 there will be only 2 people.

Five structural problems of the European labor market:
-Lack of geographical mobility of workers
The difficulty of the workers to change their residence is one of the factors that contribute to explain our delay before the United States.
-The mismatches between supply and demand in the labor market
The most damaging consequence of the lack of adequacy of supply to labor market demands lies in the fact that these imbalances translate into sharp increases in the salaries of certain professions and labor surpluses in others. We can see that these imbalances are much more serious today than they were a few years ago.
-The shortcomings in the training of many workers
Most of the mismatches between supply and demand in the labor market are explained by the inability of our education and vocational training systems to equip workers with the skills necessary to adapt to a changing world.
-The delay in technological innovation
Although in terms of innovation the EU is improving faster than the United States or Japan, the disparities continue to be worrying in such essential matters as private spending on research and development (R & D) or the number of high technology patents.
-The severity of long-term unemployment
The structural weakness of the labor market is reflected not only in the high levels of unemployment, but also in an apparent inability to reincorporate many of those who have lost their jobs to the market. The long-term unemployed reach, in some cases, 50% of the total. The probability of finding a job decreases the longer you stay unemployed.

A line of action is one that focuses on the balance between working life time and retirement time, through the following measures:
– linking the retirement age to increases in life expectancy;
– restrict access to early retirement plans and other means of early exit from the labor market;
– favor the extension of working life, facilitating access to lifelong learning, adapting workplaces to a diversified workforce, developing employment opportunities for older workers and promoting active and healthy aging ;
– and end the differences between men and women in terms of pensions.

In Spain, a combination of the following alternatives, which are not mutually exclusive, should be chosen:
– Complement pensions with more resources from private savings.
– Increase the resources allocated to public pensions.
– Carry out structural reforms that increase the employed population (more productive, human and technological capital).

Directive 2003/41 / EC of the European Parliament and of the Council, of 3 June 2003, aims to guarantee a high level of protection for future pensioners (members and beneficiaries of pension funds), while at the same time guaranteeing effective investment by establishing three sets of standards:
1. Rigorous prudential rules to protect beneficiaries and members of the IORP, who must have sufficient information about the rules of the pension plan, the financial situation of the institution and their rights.
2. Investment rules adapted to the characteristics of the PEF and to an efficient management of savings. The reason is that the IORPs invest in the long term and must diversify their assets taking full advantage of the advantages offered by the single market of the EU and the euro. Given that each institution must establish the safest and most effective investment policy, the investment rules, and in particular those for investing in shares, can not be excessively restrictive.
3. Rules for the cross-border management of employment pension plans. Such cross-border management requires the mutual recognition of the supervisory methods in force in the EU countries.
The European Insurance and Occupational Pensions Authority (EIOPA) is responsible for collecting information provided by the EU countries on the evolution of cross-border agreements on IORP, as well as the publication of this information on its website.

In summary:
1. The European population stagnates and ages, despite the favorable behavior of net migration flows. At the root of this behavior are the increase in life expectancy, the decline in fertility, the fall in the birth rate and the passage to the third age of the baby boom generation. All this is causing an increase in the demographic dependency rates in Europe.
2. This situation is provoking a progressive growth of expenses linked to age (pensions, health and long-term care), and the forecasts point to the continuation of this trend over the coming years.
3. On the other hand, Europe presents low rates of activity and occupation, compared with those of our main competitors, which reduces the financing capacity of public systems linked to the welfare state.
4. All this is raising doubts about the future sustainability of the European welfare state model.
5. This reflection must be framed in the process of European construction, in which the harmonization of economic policies reduces the margin of action of national governments. For the future of the European welfare model, fiscal harmonization and the development of European financial services markets are of particular relevance.
6. The analysis of the situation reflects that, from the point of view of expenses, there is room to improve its efficiency and moderate its growth. However, to ensure the survival of the model, a better balance must be achieved between the public pillar and private systems.
7. From the point of view of income, while we reinforce the fight against fiscal fraud, we must look for fiscal alternatives that do not prejudice the necessary increase in the employment rates of European economies.
8. The Value Added Tax is the best source of financing to meet the budgetary needs imposed by the aging of the population in Europe. In addition, VAT appears as an effective tool to improve labor productivity and increase the competitiveness of the European economy, because it reduces the penalty to the creation of employment that social contributions imply.

Improvement of the demographic dependency ratio, through:
to. Policies to support families that promote increases in birth rates, with measures aimed at enhancing the reconciliation between work and family life.
b. Correct management of migration flows, with the implementation of a common migration and asylum policy in the EU that responds to this challenge, from solidarity and responsibility, with a global and balanced approach that covers all aspects of the phenomenon migratory.

In relation to Spain.
a. Reduce the structural rate of unemployment, which in our country is between 17 and 18%. According to a recent study, placing structural unemployment at levels close to those of Germany, the United Kingdom, the Netherlands or Denmark (6%), would give us a margin of 9 points of GDP to improve the budget balance and, therefore, to cope with the increase in expenses linked to the welfare state.
b. Reform of the active and passive employment policies, increasing the efficiency of the resources destined to the training of the unemployed and carrying out a continuous and transparent evaluation of these programs. Likewise, it would be advisable to link active and passive policies and introduce mechanisms that improve efficiency in the use of the latter’s resources.
3. To boost the process of construction of a Single Market of Capitals, in order to favor the freedom of movement of capital within the Economic and Monetary Union.
4. Strengthen the process of tax harmonization at European level, especially in the area of ​​direct taxes, to allow the Member States to increase tax collection without loss of competitiveness or risks of tax avoidance.
5. Reduction of taxation on labor, which constitutes a real tax on employment. This reduction, together with increases in productivity.
6. Deepen the process of reforming public pension systems in accordance with the latest declaration of the Eurogroup on this subject:
to. Introduction of automatic mechanisms in the Member States to deal with the effects of demographic changes, in particular the slow but significant increases in life expectancy.
b. Expand working life through measures to increase the employability of older people, as well as the restriction of early exit from the workforce. The provision of supplementary means of saving for retirement should also be explored.
c. Social and political support. For the long-term success of the reforms, a constructive dialogue and stakeholder participation and an appropriate phasing in the reforms are essential.
7. An adequate behavior of the deficit and public debt within the EU will reduce the financial cost for public administrations, which in turn would free up resources to meet these obligations.
8. Complete the establishment of a European financial services market to streamline investment and unleash the full potential of pension funds for employment and make private pension funds more attractive.
9. Promote the partial mutualization of pensions, so that workers contribute a part of their salaries to a European retirement pension system, receiving compensation payments from this fund at the time of retirement from the labor market. The partial mutualisation of retirement pension systems in Europe would offer basic coverage of up to a minimum common denominator, from which all politically desirable payments would be covered by Social Security institutions in each country. This system could be introduced without imposing an additional burden on workers and companies, as it would partially replace payments and contributions to existing national systems.

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