España Amenazada. De Cómo Evitamos El Rescate Y La Economía Recuperó El Crecimiento — Luis De Guindos / Spain Threatened. How We Avoided Rescue And The Economy Regained Growth by Luis De Guindos (spanish book edition)

Las memorias de los políticos, además de selectivas, suelen ser apologéticas y, como diría Borges, abundan en hipérboles irresponsables, que la lectura incrédula acepta como convenciones del género. Desde la misma portada de este libro interesante, ese hombre que tú ves ahí, que parece tan galante… , revela su arrogancia. Cuando sólo es un ciudadano privado, algunos representantes de instituciones públicas independientes internacionales (como el jefe de la misión para España del Fondo Monetario Internacional, primera línea del primer capítulo) le consultan y piden verle, y algunos de las nacionales (como el gobernador del Banco de España, posición 189) le llaman para contarle cómo ven la situación y hacerle confidencias. Ya en el gobierno, los primeros modifican sus previsiones y le dan la razón, aunque a toro pasado, y los segundos son convocados a su despacho para que justifiquen su gestión anterior. No dudo de los hechos, resalto la vileza de su presentación por el señor ministro, quien para ensalzar su personalidad no vacila en desacreditar la independencia de dichas instituciones. Un libro que concluye con un capítulo soberbio: “Aprender de los errores”. Se trata de los errores ajenos, claro, porque de los propios no se menciona ninguno.

El prólogo es del expresidente de España, Rajoy parece un mítin sobre todo con las reformas como la energética. El año 2012 quedará en la memoria de los españoles como uno de los peores de nuestra historia reciente. Decenas de miles de personas perdieron su empleo, miles de negocios echaron el cierre, no había crédito ni para las empresas ni para las familias y parte del sistema bancario estuvo a punto de sufrir un colapso. La sucesión de malas noticias era una letanía profundamente descorazonadora para el conjunto de la sociedad española. También para quienes entonces acabábamos de llegar al Gobierno de España. En definitiva, 2012 fue el año en el que España estuvo amenazada, a punto de quebrar; un riesgo cierto que se hubiera llevado por delante la imagen de nuestro país, pero también el bienestar conquistado para el conjunto de los españoles durante estas últimas décadas de vida en democracia.
Pero España no quebró, ni el euro se rompió.
Afrontábamos así lo más urgente: empezar a poner en orden nuestras cuentas y negociar en Europa un margen de flexibilidad para cumplir nuestros compromisos, pero había muchas otras tareas que tampoco podían esperar. Me refiero a la reestructuración y saneamiento del sistema financiero, que se mostraba incapaz de cumplir su función; a la reforma de nuestro mercado de trabajo, cuyos ajustes se contaban por millones de despedidos; a la lucha contra la morosidad, que asfixiaba a las pequeñas empresas; a la reforma energética…

Las tres crisis —fiscal, financiera y económica— se habían puesto de acuerdo para presentarse a la vez como producto de una burbuja inmobiliaria y de crédito, más la pérdida de competitividad derivada de una política económica dramáticamente errónea.
Era la primera vez en nuestra historia económica moderna que los tres pilares se tambaleaban a la vez. En democracia habíamos vivido la crisis del petróleo, la crisis financiera o la crisis fiscal, pero por separado y con la peseta como moneda «autónoma». Se podían utilizar distintos resortes y muy especialmente la devaluación. Pero dentro del euro, no hay posibilidad de atajos.
Rodrigo Rato, por aquel entonces director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Le dije, «Rodrigo, esto no me gusta nada». Él no parecía tan preocupado. Me dijo que los servicios de análisis del FMI, sus asesores, no eran alarmistas. Rato no es economista, ha sido sobre todo un político. Comprendí que se fiara completamente de su equipo, aunque la verdad es que no me quedé muy tranquilo después de la conversación.
No puede decirse que el FMI haya salido fortalecido como institución y ante la opinión pública por su gestión en la crisis.
El nombramiento de Rato para este puesto a mediados de 2004 durante el Gobierno socialista fue un triunfo de la diplomacia española y un reconocimiento justo a la buena gestión y al éxito que supuso la incorporación al euro. Por eso su salida del FMI un año y medio antes de cumplir su mandato fue muy decepcionante. Las razones verdaderas creo que solo las sabe él, yo no voy a contribuir a la extensa rumorología. Pero sí parece que a partir de ahí su brillante trayectoria se tuerce.
El problema de Caja Madrid no era de capital, era de valoración de activos y de falta de provisiones para créditos con riesgo mal contabilizado.
Y así se lo dije también a Rato. Comí con él un día después de la fusión. «Os estáis equivocando […] habéis tenido presiones», le dije. Él me contestó que necesitaba ganar tamaño para mejorar el balance y que todas las cajas se estaban fusionando en los famosos SIP, impulsados por Fernández Ordóñez (y rebautizados en clave de humor negro como «RIP»).
La rapidez que exigía Draghi estaba en línea de lo que nosotros teníamos ya en mente. En el Gobierno ya habíamos entrado en una dinámica de reformas muy fuerte. El Ministerio de Economía estaba ya perfilando lo que sería el primer decreto de saneamiento del sector financiero. Si los bancos dependían del BCE para tener liquidez es porque generaban dudas sobre sus balances. A finales de enero, nosotros ya sabíamos bastante por dónde atajar el problema. Partíamos de los 50.000 millones que el Banco de España había detectado como déficit de provisiones y del informe sobre retribuciones que nos había entregado.
El Real Decreto Ley 2/2012 de 3 de febrero sobre saneamiento del sector financiero se bautizó como Guindos I, supongo que para distinguirlo del Guindos II que vino a continuación. Entonces no lo sabíamos, pero apenas un mes después de llegar al Gobierno iniciamos con ese primer decreto la mayor transformación normativa que se ha producido en el sistema financiero.

No puedo decir que hayamos resuelto al 100% los problemas. Incluso este año, 2016, la Comisión Europea nos ha señalado el déficit de las comunidades como principal elemento de preocupación. Con todas las comunidades sin excepción optamos durante estos años por trabajar de manera conjunta y ser solidarios. Podíamos haber hecho una excepción con Cataluña. Le podríamos haber vuelto la espalda por la deriva independentista, como algunos aún exigen. Creo que habría sido un desastre en términos financieros; se nos habría vuelto como un boomerang. Lo más importante es que por encima de los políticos están los ciudadanos, y a ellos el Gobierno de España no les puede fallar.

La firma del préstamo europeo para recapitalizar el sector financiero español nos dejó un sabor agridulce. Por una parte, pensamos que habíamos levantado la muralla que necesitábamos para evitar el rescate completo de la economía española. El presidente Mariano Rajoy quiso trasmitir ese mensaje de tranquilidad cuando el domingo 10 de junio, el día siguiente de la multiconferencia con el Eurogrupo.
Por otra parte, la cruda realidad. Los mercados financieros abrieron eufóricos el lunes, con una subida del Ibex que rozó el 6%. Pero al final de la jornada, se fueron desinflando y la Bolsa cerró en negativo. Mi amiga la prima de riesgo se fue a los 520 puntos básicos y el tipo de interés del bono a 10 años se acercó al máximo histórico. A la incertidumbre sobre los términos del acuerdo de los bancos y las dudas sobre la supervivencia del euro como proyecto integrado por países diversos (Alemania versus Grecia) se sumaba la desconfianza en la capacidad de la economía española para generar crecimiento en un marco de ajuste fiscal y desendeudamiento.
Estábamos aún lejos de recuperar la confianza porque, en buena parte, las circunstancias nos sobrepasaban.
La alarma social por los desahucios fue casi permanente. Subía de intensidad cuando se producían situaciones dramáticas extremas. Perder el empleo es difícil de afrontar, pero quedarse sin la vivienda es de lo peor que le puede pasar a una familia. El problema estuvo encima de la mesa desde el principio y ya en enero de 2012 anunciamos una batería de medidas destinadas a colectivos de especial vulnerabilidad, que se han ido ampliando con el paso del tiempo. Tenían que ser medidas equilibradas, sin perder de vista que la morosidad hipotecaria no llegaba al 5% en España cuando este negocio en los bancos representaba en torno al 40%.
La inmensa mayoría de los hipotecados paga su deuda con el banco y es responsable en caso de no poder hacerle frente. Este principio de responsabilidad patrimonial universal es el que ha permitido a muchas personas acceder a una vivienda en propiedad.
Siempre he desconfiado de los atajos para resolver problemas complejos. Por ejemplo, la propuesta de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), que consistía en que todas las viviendas de entidades con ayudas del FROB más las de Sareb (el «banco malo») debían pasar «a manos de los ciudadanos», mensaje lanzado tras la ocupación de un bloque de viviendas en Salt (Girona)…
La dación en pago (la deuda hipotecaria se salda con la entrega de la vivienda) sería la opción final, con ruidosos adeptos, pero nada conveniente para los afectados. Implica la pérdida de la vivienda, y el negocio bancario no consiste tampoco en acumular un patrimonio inmobiliario.

Esto parece ilusorio, Catalunya Caixa es la más relevante. La entidad es la que más recursos públicos ha recibido con relación a su tamaño. El FROB despidió a sus dos principales responsables, sin la indemnización de 1,2 millones de euros que ellos reclamaban. Hemos litigado hasta el Tribunal Supremo y, lamentablemente, perdimos.
Nuestro objetivo es recuperar hasta el último euro invertido, pagado o cobrado de manera irregular, algo sobre lo que los tribunales tienen la última palabra. Cada euro de ayuda devuelta al contribuyente cuenta, y es la obligación de los gobernantes procurar que así sea. Para la exigencia de responsabilidades, afortunadamente en España funcionan las instituciones, y a las decisiones judiciales es a lo que hay que atenerse. Sean las que sean y todos por igual.

La conclusión esperpéntica, partiendo de la primera lección de esta crisis es que hay que tener la honestidad de hablar claro. Anticipar la crisis, haber sido capaces de detectar a tiempo los conflictos que se gestaban, sin duda habría ahorrado muchos disgustos. La mala política se pone una venda en los ojos e impide reconocer lo que no va bien. El Gobierno de Mariano Rajoy habrá tenido defectos, como todos, pero no se le podrá acusar de ocultar la gravedad de la crisis.
España ha salido de la recesión y va a superar la crisis sin que las medidas para afrontarla hayan supuesto una merma del gasto social. Las partidas destinadas a Sanidad y Educación, más las prestaciones por desempleo y las pensiones, han elevado su peso con relación al PIB en el balance de los cuatro años de Gobierno de Mariano Rajoy. La clave es la recuperación del crecimiento y la creación de empleo. La mejor lección de la crisis es que sin la mejora de la actividad económica y la reducción del desempleo no hay política social viable.
Un Gobierno debe actuar con independencia, mirando por el interés general, sin atarse a grupos de interés. Otra lección, y de las más importantes.
Esto me parece un chiste, la transparencia es el mejor de los antídotos. España sufrió una crisis de confianza que estuvo a punto de conducirnos al rescate completo de la economía. Heredamos un déficit público de más de 90.000 millones de euros y cero credibilidad para financiarlo. Nos encontramos con un sector financiero muy cuestionado.
Finalmente, la moderación salarial ha sido parte esencial en la salida de la crisis. Pero gracias a la inflación negativa en estos últimos años, las rentas salariales no han perdido poder adquisitivo. Las situaciones de pobreza o el aumento de la desigualdad se han derivado del desgarro social provocado por la masiva destrucción de empleo durante la recesión. La población en riesgo de pobreza aumentó durante esos años y ha supuesto una verdadera prueba de fuego para un país que finalmente ha demostrado una alta cohesión y solidaridad social y familiar. A medida que el problema del paro retrocede, las heridas de la crisis se van cerrando. Esta es la mejor receta.

Sin duda entre otras cosas recordaré al ministro de Economía De Guindos por su facilidad en hundir el Banco Popular, actuando de manera inversamente proporcional a lo hecho por Italia con su entidad financiera.

The memoirs of politicians, in addition to being selective, tend to be apologetic and, as Borges would say, they abound in irresponsible hyperboles, which the incredulous reading accepts as conventions of the genre. From the very cover of this interesting book, that man you see there, who seems so gallant …, reveals his arrogance. When he is only a private citizen, some representatives of international independent public institutions (such as the head of the mission for Spain of the International Monetary Fund, first line of the first chapter) consult him and ask to see him, and some of the national ones (such as the governor of the Bank of Spain, position 189) they call to tell him how they see the situation and confide in him. Already in the government, the former modify their forecasts and give the reason, although to last bull, and the second are summoned to his office to justify their previous management. I do not doubt the facts, I highlight the vileness of his presentation by the Minister, who to extol his personality does not hesitate to discredit the independence of these institutions. A book that concludes with a superb chapter: “Learning from mistakes”. It is about the errors of others, of course, because none of them is mentioned.

The prologue is from the former president of Spain, Rajoy seems a meeting especially with reforms such as energy. The year 2012 will remain in the memory of the Spanish as one of the worst in our recent history. Tens of thousands of people lost their jobs, thousands of businesses closed, there was no credit for companies or for families and part of the banking system was about to collapse. The succession of bad news was a deeply discouraging litany for the whole of Spanish society. Also for those who then had just arrived at the Government of Spain. In short, 2012 was the year in which Spain was threatened, about to go bankrupt; a certain risk that would have taken the image of our country ahead, but also the welfare conquered for the whole of the Spaniards during these last decades of life in democracy.
But Spain did not go bankrupt, nor did the euro break.
We faced the most urgent thing: to begin to put our accounts in order and negotiate in Europe a margin of flexibility to fulfill our commitments, but there were many other tasks that could not wait either. I am referring to the restructuring and reorganization of the financial system, which was unable to fulfill its function; to the reform of our labor market, whose adjustments were counted by millions of dismissed; to the fight against late payments, which suffocated small businesses; to the energy reform …

The three crises – fiscal, financial and economic – had agreed to present themselves as both a product of a real estate and credit bubble, and the loss of competitiveness derived from a dramatically erroneous economic policy.
It was the first time in our modern economic history that the three pillars wobbled at once. In democracy we had lived through the oil crisis, the financial crisis or the fiscal crisis, but separately and with the peseta as an “autonomous” currency. Different springs could be used and, especially, devaluation. But within the euro, there is no possibility of shortcuts.
Rodrigo Rato, at that time managing director of the International Monetary Fund (IMF). I said, “Rodrigo, I do not like this at all.” He did not seem so worried. He told me that the IMF’s analysis services, its advisors, were not alarmist. Rato is not an economist, he has been mostly a politician. I understood that he completely trusted his team, although the truth is that I was not very quiet after the conversation.
It can not be said that the IMF has emerged strengthened as an institution and before public opinion for its management of the crisis.
The appointment of Rato to this position in mid-2004 during the Socialist Government was a triumph of Spanish diplomacy and a fair recognition of the good management and success of the incorporation into the euro. That’s why his exit from the IMF a year and a half before his term was very disappointing. The real reasons I think only he knows, I’m not going to contribute to the extensive rumor mill. But it does seem that from there his brilliant career is twisted.
Caja Madrid’s problem was not capital, it was the valuation of assets and the lack of provisions for loans with poorly accounted risk.
And so I told Rato too. I ate with him one day after the merger. “You are wrong … you have had pressures,” I said. He answered that he needed to gain size to improve the balance and that all the boxes were merging into the famous SIP, driven by Fernández Ordóñez (and renamed in black humor as “RIP”).
The speed that Draghi demanded was in line with what we already had in mind. In the Government we had already entered into a very strong reform dynamic. The Ministry of Economy was already outlining what would be the first sanitation decree of the financial sector. If the banks depended on the ECB to have liquidity it is because they generated doubts about their balance sheets. At the end of January, we already knew enough about where to tackle the problem. We started with the 50,000 million that the Bank of Spain had detected as a shortfall in provisions and the report on compensation that it had given us.
The Royal Decree Law 2/2012 of 3 February on reorganization of the financial sector was baptized as Guindos I, I suppose to distinguish it from the Guindos II that came next. Then we did not know it, but barely a month after arriving to the Government, we started with that first decree the biggest normative transformation that has taken place in the financial system.

I can not say that we have 100% solved the problems. Even this year, 2016, the European Commission has pointed out to us the deficit of the communities as the main element of concern. With all the communities without exception we opted during these years to work together and be supportive. We could have made an exception with Catalonia. We could have turned our back on the independence drift, as some still demand. I think it would have been a disaster in financial terms; it would have become like a boomerang. The most important thing is that above the politicians are the citizens, and to them the Government of Spain can not fail them.

The signing of the European loan to recapitalize the Spanish financial sector left us with a bittersweet taste. On the one hand, we thought we had built the wall we needed to avoid the complete rescue of the Spanish economy. President Mariano Rajoy wanted to transmit that message of tranquility when on Sunday, June 10, the day after the multi-conference with the Eurogroup.
On the other hand, the harsh reality. The financial markets opened euphoric on Monday, with a rise in the Ibex that touched 6%. But at the end of the day, they were deflated and the stock closed in negative. My friend the risk premium went to 520 basic points and the interest rate of the 10-year bond approached the historical maximum. The uncertainty about the terms of the banks agreement and the doubts about the survival of the euro as a project integrated by diverse countries (Germany versus Greece) added distrust in the capacity of the Spanish economy to generate growth in a framework of fiscal adjustment and de-indebtedness.
We were still far from regaining our trust because, in large part, circumstances surpassed us.
The social alarm about evictions was almost permanent. It increased in intensity when extreme dramatic situations occurred. Losing employment is difficult to cope with, but running out of housing is the worst thing that can happen to a family. The problem was on the table from the beginning and already in January 2012 we announced a battery of measures aimed at groups of special vulnerability, which have been expanding over time. They had to be balanced measures, without losing sight of the fact that mortgage delinquency did not reach 5% in Spain when this business in banks represented around 40%.
The vast majority of the mortgaged pay their debt with the bank and is responsible if they can not cope. This principle of universal patrimonial responsibility is what has allowed many people to access a property.
I have always distrusted shortcuts to solve complex problems. For example, the proposal of the Platform of Affected by the Mortgage (PAH), which consisted in that all the housing of entities with FROB grants plus those of Sareb (the “bad bank”) had to pass “into the hands of the citizens” , message launched after the occupation of a block of flats in Salt (Girona) …
The dation in payment (the mortgage debt is settled with the delivery of the house) would be the final option, with noisy followers, but nothing convenient for those affected. It implies the loss of housing, and the banking business does not consist either of accumulating real estate assets.

This seems illusory, Catalunya Caixa is the most relevant. The entity is the one that has received the most public resources in relation to its size. The FROB dismissed its two main leaders, without compensation of 1.2 million euros that they claimed. We have litigated until the Supreme Court and, unfortunately, we lost.
Our objective is to recover up to the last euro invested, paid or charged irregularly, something on which the courts have the last word. Every euro of aid returned to the taxpayer counts, and it is the obligation of the rulers to ensure that this is the case. For the demand of responsibilities, fortunately in Spain work institutions, and judicial decisions is what you have to stick to. Be what they are and all equally.

The grotesque conclusion, starting with the first lesson of this crisis is that you have to have the honesty to speak clearly. Anticipating the crisis, having been able to detect in time the conflicts that were brewing, it would undoubtedly have saved many troubles. Bad politics puts a blindfold on you and prevents you from recognizing what is not going well. The Government of Mariano Rajoy will have had defects, like everyone else, but he can not be accused of hiding the seriousness of the crisis.
Spain has emerged from recession and will overcome the crisis without the measures to address it have meant a reduction in social spending. The items allocated to Health and Education, plus unemployment benefits and pensions, have increased their weight in relation to GDP in the balance of the four years of Government of Mariano Rajoy. The key is the recovery of growth and the creation of employment. The best lesson of the crisis is that without the improvement of economic activity and the reduction of unemployment there is no viable social policy.
A government must act independently, looking for the general interest, without being tied to interest groups. Another lesson, and one of the most important.
This seems like a joke, transparency is the best antidote. Spain suffered a crisis of confidence that was about to lead to the complete rescue of the economy. We inherited a public deficit of more than 90,000 million euros and zero credibility to finance it. We have a very questionable financial sector.
Finally, wage moderation has been an essential part of the exit from the crisis. But thanks to negative inflation in recent years, wage incomes have not lost purchasing power. The situations of poverty or the increase of inequality have been derived from the social tear caused by the massive destruction of employment during the recession. The population at risk of poverty increased during those years and has been a real trial by fire for a country that has finally shown a high social and family cohesion and solidarity. As the problem of unemployment recedes, the wounds of the crisis are closing. This is the best recipe.

Undoubtedly, among other things, I will remind the Minister of Economy De Guindos for its ease in sinking Banco Popular, acting inversely proportional to what was done by Italy with its financial entity.

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