El Sentido Del Rumor: Cuando Las Redes Sociales Ganan A Las Encuestas — Marc Argemí / The Sense Of The Rumor: When Social Networks Win To Polls by Marc Argemí (spanish book edition)

Este es un interesante libro con multitud de datos hablando sobre lo relacionado con Big Data.
Facebook y Twitter, entre otras plataformas digitales, se han convertido en una herramienta de comunicación muy común. Para algunos, también forman parte de su profesión.
Afortunadamente, existen varios factores —entre los cuales destacaremos dos— que ayudan a resituar al observador para que navegue en este mar de datos sin ahogarse en primer lugar, al punto de vista, o encuadramiento, como elemento que permite hallar un punto de equilibrio entre la utópica aspiración a pronosticarlo todo y el escepticismo total que niega cualquier posibilidad de sacar nada en claro del galimatías en que se torna el debate político cuando se traslada a las redes sociales. En segundo lugar se encuentra el rumor, un fenómeno social cuya lógica de formación y funcionamiento ofrece pistas para comprender mejor el contexto en el que se desarrolla la conversación digital. Nos movemos en un entorno en cuyo ADN se incluye la incertidumbre, o la imprevisibilidad, en parte como consecuencia de la inteligencia artificial y en parte por una inteligencia humana que no tiene experiencia suficiente para haber desarrollado unos hábitos de uso compartidos en tales ámbitos.

¿Cómo es posible que una plataforma como Twitter, en la que cualquiera puede opinar tantas veces como desee, donde abundan usuarios falsos y que en campaña electoral se convierte en objeto de una avalancha de mensajes procedentes de los equipos de comunicación de cada candidato, pronostique con acierto los resultados de algo tan complejo como los caucus de Iowa? La pregunta no alude a si es posible o no, porque ya se ha demostrado que sí; la pregunta se refiere a de qué modo puede inferirse esta información del galimatías en el que tantas veces se convierte la actividad en el universo digital.
En pocas palabras, quizá sea porque Twitter funciona de la misma forma que un caucus celebrado en las aulas de un instituto de secundaria, pero sin votación final. El reto consiste en leer las señales que surgen de la conversación y saber interpretarlas correctamente.
La observación de redes sociales mediante escucha, en cambio, puede captar mejor la espontaneidad y, de algún modo, recoger opiniones que son tabú o que no entran en el cuestionario. Por contra, el que grita más obtiene más atención, y teniendo presente que las opiniones son siempre las que se comparten públicamente en Twitter, nada impide que se produzcan cierta autocensura por parte de los individuos que no comparten la opinión mayoritaria de un grupo determinado.
El Big Data, en efecto, está transformando la demoscopia, pero su impacto está siendo mucho más disruptivo en el otro lado de la barrera: en la arena política, en la lucha por convencer al votante, en el diseño de las campañas electorales. El duelo Trump versus Clinton no tiene explicación lógica si no consideramos cómo han cambiado las reglas de juego la tecnología, tanto para los observadores del debate político como para los contendientes.
Bienvenido al universo en el que la inteligencia humana (o la estupidez, todo es posible) se encuentra con la inteligencia artificial, que tiene también sus maneras de ser brillante, estúpida o cansina.

El Big Data es «una nueva generación de tecnologías y arquitecturas, diseñadas para obtener beneficio ecónomico de grandes volúmenes de datos de una amplia variedad, permitiendo una captura, descubrimiento y/o análisis de gran velocidad».
El término se incorporó al diccionario Oxford en 2013. La entrada dice así: «Conjunto de datos de gran tamaño, típicamente hasta el punto de que su manipulación y gestión representan retos logísticos significativos; [también] rama de la computación que implica tales datos».
¿Qué diferencia tiene este uso de los datos con respecto a los trabajos de analítica anteriores, la estadística tradicional? Thomas Davenport destaca que la novedad no está solo en el volumen, que también, sino en la naturaleza de los datos: «Algunos tipos de datos, como el texto o la voz, llevan mucho tiempo con nosotros, pero su volumen en internet y en otras formas digitales representa una nueva era, como también las nuevas tecnologías que permiten el análisis de estos datos».
No es una mera evolución del término business intelligence.
Nosotros hacemos clic. El filtro más poderoso es nuestra propia visión del mundo, sostiene Zuckerberg. Por gracia del algoritmo, el usuario ha robado al consejo editorial del medio de comunicación el poder de decidir qué es lo importante y, en casos extremos, incluso qué es lo que ha ocurrido.
Comprender las conversaciones digitales supone, asimismo, comprender que esta transferencia de poder modifica tanto el papel de cada actor —la audiencia, los medios y los protagonistas de la actualidad— como el tipo de producto informativo que proporciona el acceso y la interpretación de la realidad. Se trata de un contexto completamente nuevo. Las redes son medio, son mensaje, son contexto.
¿Dónde queda el papel de los medios, escenario tradicional de referencia del debate político? Da la impresión de que han llegado unos tipos y han propuesto otro terreno de juego y otras reglas, y que se han llevado buena parte del público, que los ha preferido al terreno de juego convencional y las reglas que regían en un debate orientado por y a través de los medios de comunicación.
Se acusa a las redes de ser un antro de rumores, mentiras y todo tipo de informaciones poco fiables, en contraposición con el periodismo serio y profesional. Este tipo de comparaciones son, en el fondo, demasiado simplistas, porque no definen el debate de forma correcta: no es un problema de mensaje, sino de fuente, de medio y de público.

Que los medios tengan en las redes una formidable competencia, sin embargo, no significa necesariamente que alguien haya ocupado su lugar. Las vulnerabilidades de los usuarios de redes sociales, sus limitaciones como narradores, su escasa capacidad —en muchos casos— para imponer distancias al propagandista que cada uno lleva dentro, son tanto o más difíciles de superar que las que podía afrontar el periodista. El riesgo de recurrir únicamente a quienes nos confirman nuestros prejuicios es tan real como reales son las consecuencias que se detectan en el debate político de muchos países con poblaciones digitalizadas: unas sociedades con compartimentos cada vez más estancos, donde el contraste genuino de ideas entre las distintas propuestas se ha visto sustituido por una constelación de mundos paralelos.
En el fondo, lo interesante tal vez sea tratar de encontrar una nueva forma de leer e interpretar toda la avalancha de información —noticias, malas noticias, rumores, falsedades, leyendas urbanas…— que llena las redes sociales, generada y compartida por usuarios particulares, empresas, instituciones y los mismos medios de siempre, en un entorno poblado de algoritmos de funcionamiento diverso, en lugar de dirimir si algo es mala información, una noticia falsa, periodismo o propaganda.
Se trata de cambiar de punto de vista para comprobar si, en efecto, hay un cambio en las reglas del juego y, en consecuencia, si deberíamos cambiar el modo de aproximarnos a la realidad social.
Del mismo modo que la interpretación de los productos informativos generados en un entorno estable con medios de comunicación sólidos requería, tanto a los lectores como a los periodistas, un sentido de la noticia (de lo que es y de lo que no es, de lo que debe ser y de cómo debe ser), ahora se precisa educar además un sentido nuevo, distinto, que permita destilar la verdad a partir de la sobreinformación dominante.

La confrontación de puntos de vista —con las consecuencias que tiene para el futuro— es una de esas constantes de fondo que de tanto en tanto emergen a la superficie. El contexto espontáneo de las redes permite que se expresen los diversos puntos de vista que existen en la realidad y que aquellos que quieren promocionar un encuadramiento determinado difundan con ocasión y sin ella las virtudes de adoptarlo a aquellos que mentalmente todavía no tienen un marco para interpretar la realidad sobre la que trata, o a aquellos cuyos marcos no están suficientemente racionalizados o no cuentan con una implicación personal tal que les impida cambiar.
Es, ciertamente, un dato más ambiguo y menos delimitable que una encuesta con preguntas directas sobre cuestiones muy concretas, pero al mismo tiempo es más real, porque recoge un dato —el punto de vista— sobre el cual muchas veces la persona no es del todo consciente o que no sabe verbalizar.

La connotación negativa de la palabra «rumor», que es la que seguramente baraja el lector, del mismo modo que la periodista de The Guardian que nos ilustraba sobre la posverdad, no es la única posible. Es la acepción más común, y va asociada a falsedad o a manipulación, pero reducir el fenómeno a un elemento distorsionador es un error. El rumor no tiene por qué tener asociada la mentira como atributo en todos los casos. De hecho, su fuerza se basa en que puede no serlo.
El rumor se asocia, con frecuencia, a la guerra. No es casualidad que el punto de partida para el estudio sistemático de este fenómeno hayan sido, casi siempre, las guerras, en especial la Segunda Guerra Mundial.
En las redes sociales, la presión de los medios como fuentes de norma es menos eficaz, pero el mecanismo puede funcionar a través de la suma de muchos usuarios que apoyan la opinión mayoritaria y se ocupan de detectar y atacar a los discrepantes. Parte de los casos de acoso, calumnias e insultos en redes sociales tienen su origen en usuarios que están defendiendo un tipo determinado de consenso sobre una cuestión en particular.
Uno de los bulos más prominentes fue la historia de una niña de ocho años que habría muerto en el atentado. Se trataría de una de las supervivientes de un tiroteo poco tiempo antes. En realidad, el niño —que no niña— que murió no estaba participando en el maratón (por edad es imposible), y respondía al nombre de Martin Richard. La foto que circulaba de una niña corriendo respondía a otra carrera, pero de cinco kilómetros de distancia y celebrada en 2012 en Virginia.
En lo que podría clasificarse también como «historias emotivas», circulaba por Twitter una fotografía de un hombre en pleno ataque de angustia. Aparentemente, acababa de saber que su novia, a quien iba a proponer matrimonio tras la carrera, había muerto. En realidad, el chico estaba intentando ayudar a una tal Sydney Corcoran, de dieciocho años, que había resultado gravemente herida. Ni se conocían de antes, ni se disponía a pedirle matrimonio…

El muro de Facebook propone:
— Una mejor detección. Lo más importante que podemos hacer es mejorar nuestra capacidad de clasificar desinformación. Esto significa mejores sistemas técnicos para detectar lo que la gente va a etiquetar como falso antes de que ellos mismos lo hagan.
— Fácil aviso. Hacer mucho más fácil a los usuarios denunciar historias como falsas nos ayudará a cazar más rápido la desinformación.
— Verificación por parte de terceros. Hay muchas organizaciones verificadoras de hechos y, aunque ya estamos trabajando con algunas, planeamos hacerlo con muchas más.
— Avisos. Estamos explorando la posibilidad de etiquetar las historias que han sido consideradas como falsas por terceros o nuestra comunidad, y mostrar un aviso cuando la gente las lea o las comparta.
— Calidad de los artículos relacionados. Estamos mejorando la barra para historias que aparece en artículos relacionados, debajo de los links del muro de noticias.
— Interrumpir la economía de las noticias falsas. Mucha desinformación está provocada por spam con motivaciones financieras. Estamos tratando de interrumpir este sistema económico con una política de anuncios como la que hemos anunciado esta semana y una mejor detección de ad farms.
— Escuchar. Continuaremos trabajando con periodistas y otras personas de la industria de los medios para recibir su consejo, en particular para entender mejor sus sistemas de verificación de los hechos y aprender de ellos.

Lo cierto es que las redes sociales suponen una ruptura con respecto a lo que venía entendiéndose como debate público, o esfera pública, de los últimos ciento cincuenta o doscientos años, pero no presenta grandes variaciones con respecto a lo que ha sido más habitual desde los albores de la historia de la humanidad.

Primera idea: La tecnología no genera entornos asépticos ni estáticos
El universo digital no es aséptico, es decir, tiene gérmenes que pueden provocar infecciones. La desinformación es uno de ellos. El analista no es inmune a estos gérmenes, porque forma parte de la sociedad a la que observa.
Segunda idea: Menos es más
Es mejor no hacer decir a un estudio cosas que no dice. Menos información, aunque lo haga más modesto, puede resultar más útil para aproximarse a la realidad que un gran hallazgo, que quizá solo resultara gratificante para el propio confort personal o para estabilizar la propia comprensión del mundo.
Tercera idea: Más volumen no garantiza menos ruido
La amplitud de datos y de fuentes no sirve si no hay mecanismos para reducir el ruido. Un buen diseño inicial del proyecto de escucha de una conversación digital constituye la mitad —o más— del trabajo. La monitorización es una red barredera, que se lleva por delante muchas cosas, peces grandes y pequeños, y desechos y desperdicios lanzados al mar.
Cuarta idea: Son más relevantes las grandes tendencias que los pequeños episodios
Así como los hábitos de las personas permiten establecer un cierto grado de previsibilidad (que no un pronóstico preciso), es más relevante identificar la tendencia que el resultado exacto. La viralidad en redes es irrelevante a no ser que pueda enmarcarse en alguna tendencia de fondo. El algoritmo está en lo cierto: identificar patrones de comportamiento permite automatizar buena parte del análisis.
Quinta idea: Las relaciones dicen más que las declaraciones
Las redes proporcionan conocimiento en dos niveles: en el plano semántico y en el de las relaciones. En el primero —el del contenido de la conversación—, lo más valioso que se puede encontrar son los encuadramientos; en el segundo, la agrupación establecida de los usuarios entre sí. Este segundo dato puede decir más de las personas que lo que hayan expresado en sus mensajes. Y este tipo de dato se consigue más fácilmente a través de la observación que a través de la pregunta directa de las encuestas.
Sexta idea: Las opiniones expresadas en el presente no presuponen acciones en el futuro
A riesgo de hacerme pesado, el estudio de la opinión tiene capacidad principalmente descriptiva, pero no predictiva.
Séptima idea: El contexto condiciona la libre expresión
El entorno en el que se expresan las personas condiciona la claridad con la que manifiestan sus opiniones.
Octava idea: El punto de vista es más relevante que la posición en un caso concreto
El encuadramiento, identificable especialmente por el lenguaje utilizado al tratar un tema concreto, contiene más información para estimar previsibilidad que la conversación como relato en su literalidad.
Novena idea: La proximidad de una acción aumenta el sentido práctico
Las situaciones de emergencia pueden mermar el sentido crítico, pero también aumentan el sentido práctico. Serán más vulnerables a la desinformación, pero no necesariamente a la desorientación.
Décima idea: La observación de la realidad desde otros ángulos es imprescindible
El conocimiento por otras vías del quehacer humano y del devenir social es complemento imprescindible para poner en contexto la información obtenida de un análisis de redes. La refutación en la realidad de cada pequeño hallazgo resulta más útil que una explicación autosuficiente.
Undécima idea: Observar la formalización improvisada es más útil que partir de un esquema previo.
Duodécima idea: El silencio habla
Es necesario plantearse si no queda recogido algún punto de vista de entre los posibles y sobre los motivos de la ausencia.
Decimotercera idea: La confianza se acaba otorgando
El papel de influenciador o de fuente de confianza tiende a ser ocupado por alguien. En un entorno de desconfianza alta, la confianza se otorga a un precio más bajo.

El estudio de las tendencias sociales es un conocimiento potencialmente provechoso para adquirir sabiduría práctica sobre la sociedad de la que formamos parte. La tecnología Big Data aplicada a la observación de las redes sociales es una herramienta más, muy novedosa. También lo son los estudios de opinión convencionales.
Pero son herramientas que tienen su lugar y sus límites.

This is an interesting book with a lot of data talking about what is related to Big Data.
Facebook and Twitter, among other digital platforms, have become a very common communication tool. For some, they are also part of their profession.
Fortunately, there are several factors, among which we highlight two, that help resituar the observer to navigate in this sea of ​​data without drowning in the first place, the point of view, or frame, as an element that allows to find a point of balance between the utopian aspiration to predict everything and the total skepticism that denies any possibility of getting anything clear from the gibberish into which the political debate turns when it moves to social networks. In second place is the rumor, a social phenomenon whose logic of formation and functioning offers clues to better understand the context in which the digital conversation takes place. We move in an environment whose DNA includes uncertainty, or unpredictability, partly as a consequence of artificial intelligence and partly by a human intelligence that does not have enough experience to have developed shared usage habits in such areas.

How is it possible for a platform such as Twitter, where anyone can comment as many times as they wish, where there are a lot of false users and who become the subject of an avalanche of messages coming from the communication teams of each candidate? with success the results of something as complex as the Iowa caucuses? The question does not allude to whether it is possible or not, because it has already been shown to be; The question refers to how this information can be inferred from the gibberish in which activity is so often converted in the digital universe.
In a few words, maybe it’s because Twitter works in the same way as a caucus held in the classrooms of a secondary school, but without a final vote. The challenge is to read the signals that emerge from the conversation and know how to interpret them correctly.
The observation of social networks through listening, on the other hand, can better capture spontaneity and, in some way, collect opinions that are taboo or do not enter the questionnaire. On the other hand, the one who shouts the most gets more attention, and bearing in mind that opinions are always shared publicly on Twitter, nothing prevents certain self-censorship from individuals who do not share the majority opinion of a certain group.
Big Data, in effect, is transforming the demo, but its impact is being much more disruptive on the other side of the barrier: in the political arena, in the struggle to convince the voter, in the design of electoral campaigns. The mourning Trump versus Clinton has no logical explanation if we do not consider how the rules of the game have changed the technology, both for the observers of the political debate and for the contenders.
Welcome to the universe in which human intelligence (or stupidity, everything is possible) meets artificial intelligence, which also has its ways of being brilliant, stupid or tiresome.

Big Data is “a new generation of technologies and architectures, designed to obtain the economic benefit of large volumes of data of a wide variety, allowing high-speed capture, discovery and / or analysis.”
The term was incorporated into the Oxford dictionary in 2013. The entry reads as follows: “Large data set, typically to the point that its handling and management represent significant logistical challenges; [also] branch of computing that implies such data ».
What is the difference between this use of the data and the previous analytical work, traditional statistics? Thomas Davenport emphasizes that the novelty is not only in the volume, but also in the nature of the data: “Some types of data, such as text or voice, have been with us for a long time, but their volume on the Internet and in other digital forms represent a new era, as well as new technologies that allow the analysis of these data ».
It is not a mere evolution of the term business intelligence.
We click. The most powerful filter is our own vision of the world, says Zuckerberg. For the sake of the algorithm, the user has stolen from the editorial board of the media the power to decide what is important and, in extreme cases, even what has happened.
Understanding digital conversations also means understanding that this transfer of power modifies both the role of each actor – the audience, the media and the protagonists of today – and the type of information product that provides access to and interpretation of reality . It is a completely new context. Networks are medium, they are message, they are context.
Where is the role of the media, traditional scenario of reference in the political debate? It gives the impression that some guys have arrived and have proposed another playing field and other rules, and that they have taken much of the public, which has preferred them to the conventional playing field and the rules that governed in a debate oriented by and through the media.
The networks are accused of being a den of rumors, lies and all kinds of unreliable information, as opposed to serious and professional journalism. This type of comparisons are, in the end, too simplistic, because they do not define the debate correctly: it is not a message problem, but a source, medium and audience.

That the media have a formidable competition in the networks, however, does not necessarily mean that someone has taken their place. The vulnerabilities of users of social networks, their limitations as narrators, their limited capacity -in many cases- to impose distances on the propagandist that each one carries within, are as much or more difficult to overcome than those that the journalist could face. The risk of resorting only to those who confirm our prejudices is as real as real are the consequences that are detected in the political debate of many countries with digitized populations: societies with compartments increasingly watertight, where the genuine contrast of ideas between different proposals has been replaced by a constellation of parallel worlds.
In the end, the interesting thing may be trying to find a new way of reading and interpreting the whole avalanche of information-news, bad news, rumors, falsehoods, urban legends …- that fills social networks, generated and shared by private users, companies, institutions and the same old media, in an environment populated by algorithms of diverse operation, instead of resolving if something is bad information, a false news, journalism or propaganda.
It is about changing the point of view to see if, in effect, there is a change in the rules of the game and, consequently, if we should change the way we approach the social reality.
In the same way that the interpretation of information products generated in a stable environment with solid media required, both readers and journalists, a sense of the news (of what is and what is not, what what it should be and how it should be), now it is necessary to educate in addition a new, different sense, which allows distilling the truth from the dominant overinformation.

The confrontation of points of view – with the consequences that it has for the future – is one of those constants of substance that from time to time emerge to the surface. The spontaneous context of the networks allows the diverse points of view that exist in reality to be expressed and those who want to promote a specific framework to disseminate, on occasion and without it, the virtues of adopting it to those who mentally do not yet have a framework to interpret the reality on which it deals, or those whose frameworks are not sufficiently rationalized or do not have a personal implication that prevents them from changing.
It is certainly a more ambiguous and less delimitable data than a survey with direct questions on very specific questions, but at the same time it is more real, because it collects a piece of information -the point of view- about which the person is often not of the all conscious or that does not know how to verbalize.

The negative connotation of the word “rumor”, which is what the reader probably shuffles, in the same way that the Guardian journalist who illustrated us about post-truth, is not the only possible one. It is the most common meaning, and it is associated with falsity or manipulation, but reducing the phenomenon to a distorting element is an error. The rumor need not have associated lying as an attribute in all cases. In fact, its strength is based on the fact that it may not be.
Rumor is often associated with war. It is no coincidence that the starting point for the systematic study of this phenomenon has been, almost always, wars, especially the Second World War.
In social networks, the pressure of the media as sources of norm is less effective, but the mechanism can work through the sum of many users who support the majority opinion and are in charge of detecting and attacking the dissenters. Part of the cases of harassment, slander and insults in social networks have their origin in users who are defending a certain type of consensus on a particular issue.
One of the most prominent hoaxes was the story of an eight-year-old girl who died in the attack. It would be one of the survivors of a shoot-out shortly before. Actually, the child – who was not a child – who died was not participating in the marathon (by age it is impossible), and it responded to the name of Martin Richard. The photo that circulated of a girl running responded to another race, but five kilometers away and held in 2012 in Virginia.
In what could also be classified as “emotive stories”, a photograph of a man in the throes of anguish circulated on Twitter. Apparently, he had just learned that his girlfriend, to whom he was going to propose marriage after the race, had died. Actually, the boy was trying to help an eighteen-year-old Sydney Corcoran, who had been seriously injured. They did not know each other before, nor did they want to ask for a marriage …

The Facebook wall proposes:
– Better detection. The most important thing we can do is improve our ability to classify misinformation. This means better technical systems to detect what people are going to label as false before they do it themselves.
– Easy notice. Making it much easier for users to report stories as false will help us hunt disinformation faster.
– Verification by third parties. There are many fact-checking organizations and, although we are already working with some, we plan to do so with many more.
– Notices. We are exploring the possibility of labeling stories that have been considered false by third parties or our community, and showing a warning when people read or share them.
– Quality of related articles. We are improving the story bar that appears in related articles, below the news wall links.
– Interrupting the economy of false news. A lot of misinformation is caused by spam with financial motivations. We are trying to interrupt this economic system with an advertising policy like the one we announced this week and a better detection of ad farms.
– Hear. We will continue to work with journalists and other people in the media industry to receive their advice, in particular to better understand their systems for verifying facts and learning from them.

The truth is that social networks are a break with respect to what came to be understood as public debate, or public sphere, of the last one hundred and fifty or two hundred years, but it does not present great variations with respect to what has been more usual since Dawn of the history of mankind.

First idea: Technology does not generate aseptic or static environments
The digital universe is not aseptic, that is, it has germs that can cause infections. Misinformation is one of them. The analyst is not immune to these germs, because he is part of the society he observes.
Second idea: Less is more
It is better not to make a study say things it does not say. Less information, even if it makes it more modest, may be more useful for approaching reality than a great find, which may only be rewarding for one’s own personal comfort or to stabilize one’s understanding of the world.
Third idea: More volume does not guarantee less noise
The amplitude of data and sources does not work if there are no mechanisms to reduce noise. A good initial design of the listening project of a digital conversation constitutes half or more of the work. The monitoring is a sweeping network, which takes many things ahead, big and small fish, and waste and debris thrown into the sea.
Fourth idea: Major trends are more relevant than small episodes
Just as people’s habits make it possible to establish a certain degree of predictability (not a precise forecast), it is more relevant to identify the trend than the exact result. Virality in networks is irrelevant unless it can be framed in some underlying trend. The algorithm is right: identifying patterns of behavior allows automation of much of the analysis.
Fifth idea: Relationships say more than declarations
Networks provide knowledge on two levels: on the semantic level and on that of relationships. In the first -the content of the conversation-, the most valuable thing that can be found are the frames; in the second, the established grouping of users among themselves. This second data can say more about people than what they have expressed in their messages. And this type of data is obtained more easily through observation than through the direct question of the surveys.
Sixth idea: The opinions expressed in the present do not presuppose actions in the future
At the risk of making me heavy, the study of opinion has mainly descriptive capacity, but not predictive.
Seventh Idea: Context conditions free expression
The environment in which people express themselves determines the clarity with which they express their opinions.
Eighth idea: The point of view is more relevant than the position in a specific case
The framing, identifiable especially by the language used when dealing with a specific topic, contains more information to estimate predictability than the conversation as a story in its literalness.
Ninth idea: The proximity of an action increases practicality
Emergency situations can diminish the critical sense, but also increase practicality. They will be more vulnerable to misinformation, but not necessarily to disorientation.
Tenth idea: The observation of reality from other angles is essential
Knowledge by other means of human activity and social development is an essential complement to put in context the information obtained from a network analysis. The refutation in the reality of each small finding is more useful than a self-sufficient explanation.
Eleventh idea: Observing improvised formalization is more useful than starting from a previous scheme.
Twelfth idea: Silence speaks
It is necessary to consider if some point of view is not collected from among the possible ones and about the reasons for the absence.
Thirteenth idea: Trust is just granted
The role of influencer or source of trust tends to be occupied by someone. In an environment of high mistrust, trust is given at a lower price.

The study of social trends is a potentially useful knowledge to gain practical knowledge about the society of which we are a part. Big Data technology applied to the observation of social networks is another tool, very novel. So are conventional opinion studies.
But they are tools that have their place and their limits.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.