El Pacto Churchill-Hitler — Carlos Di Napoli / A Churchill-Hitler Covenant by Carlos Di Napoli (spanish book edition)

Interesante libro sobre la cara menos conocida de Churchill en cuanto se desvelaron en 2007 papeles referentes a su persona. Se debe saber que entre sus logros además crea también la flota de submarinos y, asunto poco conocido, ordena y dirige la fundación de British Petroleum, la empresa más grande del mundo. De todas formas cometió durante la Primera Guerra Mundial el grave error de ordenar un desembarco en Gallipoli, desastre militar que le cuesta el cargo. No obstante, al finalizar la contienda lo designaron ministro de Guerra y Aeronáutica.
“Según documentos oficiales del Archivo Nacional que se dieron a luz en los primeros años de la década de 2000, Churchill estaba convencido de que los negros iban a aprovecharse de las ventajas del sistema de seguridad social y aumentarían drásticamente los índices de criminalidad.
Era racista Churchill. En las minutas de la reunión de gabinete del 3 de febrero de 1954, el primer ministro plantea el problema con crudeza. ‘Vamos a tener serias dificultades si mucha gente de color empieza a residir aquí. ¿Por qué vamos a cargar nosotros con los problemas que trae la gente de color?’. Según las minutas, el gobierno consideró tres opciones para resolver el tema. Churchill favorecía el bloqueo total de la inmigración, pero admitía que por razones políticas, se podía elegir temporalmente otras dos posibilidades: un sistema de cuotas fijas para la inmigración y la deportación de los ‘elementos antisociales’. La propuesta es coherente con su colorida carrera política y un temor que parecía obsesionarlo tanto como sus depresiones.
Los nazis habían elegido a Churchill como referente, como confidente y eventual aliado en una invasión a la Unión Soviética. Resulta claro además que la elección no había sido casual. Por diversos factores la funesta invasión a los soviéticos se postergó hasta el 22 de junio de 1941, es decir que los nazis depositaron la suficiente confianza en Churchill como para adelantarle sus planes militares con cuatro años de anticipación.
De hecho, cuando en mayo de 1941 tuvo indicios claros de que la invasión a la Unión Soviética era inminente por el traslado del cuartel general de la Luftwaffe a Posen, Churchill no comunicó a Stalin lo que sabía. El primer ministro jura que lo intentó, pero que una compleja trama de diferencias diplomáticas con su embajador en Moscú y el ministro de Relaciones Exteriores impidieron que su mensaje llegara a Stalin.

La lucha por el mercado se desató al finalizar la Primera Guerra Mundial. La endeble situación financiera del Reino Unido resultaba funcional a los intereses de los Estados Unidos, ya que permitió su expansión hacia mercados ahora no tan controlados, socavando de paso la autoridad británica en una guerra comercial y política de características sangrientas. La irrupción masiva de la aviación, el desarrollo de las empresas automotrices acompañando a la Standard Oil por los senderos comerciales abiertos, más el uso militar intensivo del petróleo, conformó un nuevo estado de cosas. Los desarrollos tecnológicos mostraban que el mundo se movía con petróleo, y que la carencia de reservas —o de control de reservas—, refinerías y puntos de abastecimiento significaba inmovilidad y esa inmovilidad, derrota en todos los niveles de la economía moderna.
Había que adueñarse de reservas y bases navales, a cualquier precio. Para eso, entre otras cosas los petroleros lograron convencer a sus gobiernos del valor estratégico de sus empresas, y que por lo tanto las fuerzas armadas nacionales debían intervenir cuando los intereses de las petroleras fueran amenazados, ya que se atentaba al mismo tiempo contra la seguridad nacional.
Para asegurarse el control de esos espacios críticos, cuatro naciones asociadas a intereses petroleros comenzaron a mover sus piezas por el mundo como en un cruel juego de ajedrez de fronteras indefinidas.
La insoluble vulnerabilidad del transporte de petróleo ha llevado a los Estados Unidos a tomar la drástica determinación de producir todo el combustible que necesita dentro de sus propias fronteras, un cambio de política fundamental y revolucionaria hacia los biocombustibles que atenta contra la hermandad de intereses entre las petroleras y el gobierno en cuestiones que hacen a la llamada defensa nacional.
¿Era necesaria la invasión, considerando las necesidades alemanas de petróleo? Ciertamente no. Por lo pronto la Unión Soviética estaba proveyendo de petróleo a los nazis, y además compartían intereses políticos, incluyendo la ya concretada invasión y partición de Polonia acordada entre los ministros Von Ribbentrop y Molotov. Por otra parte Alemania utilizaba su abundante carbón para la producción de electricidad. Rumania resultaba, aun en un contexto de conflicto, una fuente segura de aprovisionamiento. Resulta entonces, a todas luces, una acción que excedía las necesidades nazis inmediatas. Más allá de las proclamas y diatribas habituales de Hitler, lo que la invasión buscaba era el monopolio petrolero con sus socios americanos, entre ellos Henry Ford y Walter Teagle de la Standard Oil.

Churchill no era ciertamente un pacifista sino un filonazi que lo había elogiado en Grandes contemporáneos, más aún, había recibido a Von Ribbentrop en Londres cuatro años antes. El ministro alemán lo había entrevistado para que Churchill tanteara a sus pares en la Cámara sobre los intereses germanos en Europa. Tales intereses incluían por supuesto la invasión a la Unión Soviética. El resultado de la reunión reconocida por Churchill en La Segunda Guerra Mundial resulta controvertido, pero lo que interesa recalcar es que la alta política nazi consideraba a Churchill un personaje confiable y un potencial aliado. Hitler sabía además que si se desataba la guerra Churchill sería el elegido por los británicos para dirigir los destinos del Reino Unido.
Desde el punto de vista diplomático algo había fallado tras la invasión a Polonia y previo al ataque a la Unión Soviética, pero si se analizan los acontecimientos con detenimiento podrá observarse la vigencia de algunos acuerdos preexistentes.

Los objetivos estratégicos alemanes no fueran atacados sino hasta mediados de 1944, cuando el desembarco en Normandía de británicos y americanos garantizaba que los soviéticos no llegarían al Atlántico.
Seguramente los historiadores no podrán acceder por decenios a los documentos que registran las negociaciones de Rudolph Hess, ni los correspondientes al pacto Churchill-Hitler. Para muchos, para judíos, gitanos y disidentes, para el pueblo de la Unión Soviética en especial y para los europeos en general, la continuación de la guerra de desgaste en el Este —efecto mezquino y sórdido del pacto— se tradujo en inenarrables tragedias, en millones de muertes que pudieron evitarse. Como escribiría Churchill, sobre eso juzgará cada lector.

The New York Times, 9 de agosto de 1927
 
LOS ALEMANES VENDERÁN COMBUSTIBLE SINTÉTICO
UN ACUERDO CON LA STANDARD DE NEW JERSEY REVELA PLANES DE INTERCAMBIO PARA ESTE AÑO
SE ESPERAN CORTES EN LAS IMPORTACIONES
LOS EXPERTOS AFIRMAN EN BERLÍN QUE PUEDEN PRODUCIR COMBUSTIBLE PARA MOTORES A MENOR COSTO QUE EL PRODUCTO IMPORTADO
 
Berlín, 8 de agosto. Petróleo crudo y nafta obtenida del carbón según el método Bergius será comercializada antes de fin de año, se informó hoy, después del anuncio de ayer de que la Standard Oil y la Compañía Alemana de Anilinas habían alcanzado un acuerdo.
Se anunció que una planta experimental en Merseberg, en el centro de los enormes depósitos de lignito, es prácticamente un hecho.
Los cálculos más conservadores de los expertos predicen que Alemania producirá, vía sintética, el 20 por ciento del consumo anual de combustible de ese país en 1928, y que en pocos años ya no necesitará importar petróleo. Eso significa una producción, para el año próximo, no menor a las 100.000 toneladas de combustible líquido refinado.

The New York Times, 26 de abril de 1929
 
LA COMPAÑÍA ALEMANA DE ANILINAS SE ALÍA CON LOS AMERICANOS EDSEL FORD, TEAGLE, C. E. MITCHELL Y WARBURG, UNA CORPORACIÓN DE SESENTA MILLONES DE DÓLARES
COTIZAN TREINTA MILLONES EN ACCIONES DESDE HOY
UNA SOCIEDAD ENCABEZADA POR NATIONAL CITY COMPANY OFRECERÁ LAS OBLIGACIONES NEGOCIABLES AL PÚBLICO
SE PLANEA UNA GRAN PRODUCCIÓN
SE PRODUCIRÁ COMBUSTIBLE A PARTIR DEL CARBÓN, ADEMÁS DE QUÍMICOS, PELÍCULAS Y SEDA ARTIFICIAL.

The New York Times, 21 de mayo de 1941
 
CHURCHILL RECHAZA PREGUNTAS SOBRE HESS
EL PRIMER MINISTRO DICE EN LA CÁMARA DE LOS COMUNES QUE AÚN NO ESTÁ EN CONDICIONES DE HABLAR DEL TEMA
 Por David Anderson
Londres, 20 de mayo. El primer ministro Winston Churchill dijo enfáticamente hoy en la Cámara de los Comunes que aún no se sentía en condiciones de hacer declaraciones —agregó “no estoy del todo seguro de cuándo lo estaré”— cuando se lo presionó para que explicara por qué los miembros del Gabinete habían sido autorizados a improvisar algunas declaraciones públicas sobre Rudolf Hess —el nazi número 3 que voló a Escocia—, antes de que el gobierno hiciera un anuncio oficial sobre el caso.
El señor Churchill dijo que el sumario oficial con las investigaciones e información en sus manos difería completamente de las declaraciones individuales.

The New York Times, 23 de septiembre de 1943
 
EDÉN REVELA QUE HESS LE HIZO UNA OFERTA DE PAZ
DICE QUE LA PROPUESTA PRESENTADA POR EL ENVIADO DEL Führer EN 1941 OFRECÍA LA ESCLAVITUD COMO ÚNICA ALTERNATIVA
PRESENTÓ SEIS CONDICIONES
DERROCAMIENTO DEL RÉGIMEN DE CHURCHILL Y RENDICIÓN DE IRAK ENTRE LAS PROPUESTAS
 
Londres, 22 de septiembre (UP). Una declaración autorizada y detallada del sensacional vuelo del número dos en la escala nazi a Escocia, reveló que en 1941 Rudolf Hess ofreció la paz a Gran Bretaña, o como única alternativa, la esclavización de Alemania; declaró además que Adolf Hitler estaba dispuesto a abandonar las hostilidades. La Cámara de los Comunes, a través del secretario de Asuntos Externos Anthony Eden, entregó la primera versión oficial del vuelo de Hess en procura del duque de Hamilton, en un aparente esfuerzo por apartar a Gran Bretaña de la guerra antes de que Alemania atacara Rusia.
Se reveló que Hess, quien había volado a Escocia el 10 de mayo de 1941 como capitán de la Luftwaffe en un Messerschmitt 110, argumentó que no podía negociarse la paz con el gobierno de Winston Churchill, quien debía ser removido de su cargo.
Propuso lo siguiente:
1. Alemania tendría libertad de acción en Europa.
2. Gran Bretaña tendría libertad de acción en su imperio, excepto en las ex colonias alemanas, que debían ser devueltas al Reich.
3. Rusia sería incluido en la concepción nazi de Asia, excepto ciertas demandas de Alemania a la Unión Soviética, que serían satisfechas a través de negociaciones o de un enfrentamiento armado. En cualquier caso Hess enfatizó que Hitler no estaba analizando la posibilidad de una guerra contra Rusia.
4. Gran Bretaña debería evacuar Irak.
5. El tratado de paz incluiría cláusulas de indemnización a ciudadanos británicos y alemanes cuyas propiedades hubieran sido expropiadas a causa de la guerra.
6. La propuesta de Hess solo sería válida si Alemania pudiera negociar con otro gobierno que el de Churchill. Hess acusó a Churchill de planear la guerra desde 1936, por lo cual ni él ni sus colaboradores eran negociadores aceptables para Hitler.
Hess dijo que su vuelo había sido planeado para ofrecer a Gran Bretaña la posibilidad de entablar conversaciones de paz sin que perdiera prestigio.
Pero advirtió, dijo la fuente autorizada, que si Gran Bretaña rechazaba sus términos, sería el “deber” de Hitler destruir el país y mantenerlo bajo su yugo luego de la guerra.
Hess replanteó sus términos en un documento firmado el 10 de junio, doce días antes de la invasión nazi a Rusia, agregando una nueva cláusula: Gran Bretaña debía firmar simultáneamente la paz con Italia.

Interesting book about the less known face of Churchill as soon as they were unveiled in 2007 papers referring to his person. It should be known that among its achievements it also creates the submarine fleet and, a little known issue, orders and directs the foundation of British Petroleum, the largest company in the world. In any case, during the First World War, he committed the serious error of ordering a landing at Gallipoli, a military disaster that cost him his job. However, at the end of the war he was appointed Minister of War and Aeronautics.
“According to official documents of the National Archive that came to light in the early 2000s, Churchill was convinced that blacks were going to take advantage of the social security system and dramatically increase crime rates.
He was racist Churchill. In the minutes of the cabinet meeting of February 3, 1954, the prime minister raises the problem harshly. “We are going to have serious difficulties if many people of color begin to reside here. Why are we going to burden ourselves with the problems that people of color bring? According to the minutes, the government considered three options to resolve the issue. Churchill favored the total blockade of immigration, but admitted that for political reasons, two other possibilities could be temporarily chosen: a system of fixed fees for immigration and the deportation of ‘antisocial elements’. The proposal is consistent with his colorful political career and a fear that seemed to obsess him as much as his depressions.
The Nazis had chosen Churchill as a point of reference, as confidant and eventual ally in an invasion of the Soviet Union. It is also clear that the choice was not accidental. For various reasons the disastrous invasion of the Soviets was delayed until June 22, 1941, meaning that the Nazis had enough confidence in Churchill to advance their military plans four years ahead of time.
In fact, when in May 1941 he had clear indications that the invasion of the Soviet Union was imminent by the transfer of the Luftwaffe headquarters to Posen, Churchill did not tell Stalin what he knew. The prime minister swears he tried, but a complex web of diplomatic differences with his ambassador in Moscow and the foreign minister prevented his message from reaching Stalin.

The fight for the market was unleashed at the end of the First World War. The weak financial situation of the United Kingdom was functional to the interests of the United States, since it allowed its expansion into markets now not so controlled, undermining in passing the British authority in a bloody commercial and political war. The massive irruption of aviation, the development of automotive companies accompanying Standard Oil along open commercial trails, plus the intensive military use of oil, shaped a new state of affairs. The technological developments showed that the world was moving with oil, and that the lack of reserves -or reserves control-, refineries and supply points meant immobility and immobility, defeat at all levels of modern economy.
You had to take over reserves and naval bases, at any price. For this, among other things, the oil companies managed to convince their governments of the strategic value of their companies, and that therefore the national armed forces had to intervene when the interests of the oil companies were threatened, since at the same time they were attacking security. national.
To ensure control of these critical spaces, four nations associated with oil interests began to move their pieces around the world as in a cruel game of chess with undefined borders.
The insoluble vulnerability of oil transportation has led the United States to take the drastic determination to produce all the fuel it needs within its own borders, a fundamental and revolutionary policy shift towards biofuels that threatens the brotherhood of interests among the oil companies and the government in issues that make the so-called national defense.
Was the invasion necessary, considering the German needs for oil? Certainly not. For the time being, the Soviet Union was supplying the Nazis with oil, and they also shared political interests, including the already determined invasion and partition of Poland agreed between the ministers Von Ribbentrop and Molotov. On the other hand Germany used its abundant coal for the production of electricity. Romania was, even in a conflict context, a secure source of supply. It is then, by all accounts, an action that exceeded immediate Nazi needs. Beyond the usual proclamations and diatribes of Hitler, what the invasion sought was the oil monopoly with its American partners, including Henry Ford and Walter Teagle of Standard Oil.

Churchill was certainly not a pacifist but a philonazi who had praised him in Great Contemporaries, indeed, he had received Von Ribbentrop in London four years earlier. The German minister had interviewed him so that Churchill would test his peers in the House on Germanic interests in Europe. Such interests included, of course, the invasion of the Soviet Union. The result of the meeting recognized by Churchill in World War II is controversial, but what is interesting to emphasize is that Nazi high politics considered Churchill a reliable character and a potential ally. Hitler also knew that if the war broke out Churchill would be chosen by the British to direct the destinies of the United Kingdom.
From the diplomatic point of view, something had failed after the invasion of Poland and before the attack on the Soviet Union, but if the events are analyzed carefully, the validity of some pre-existing agreements can be observed.

The German strategic objectives were not attacked until the middle of 1944, when the Normandy landings of British and Americans guaranteed that the Soviets would not reach the Atlantic.
Surely historians will not be able to access for decades the documents that record the negotiations of Rudolph Hess, nor those corresponding to the Churchill-Hitler pact. For many, for Jews, Gypsies and dissidents, for the people of the Soviet Union in particular and for Europeans in general, the continuation of the war of attrition in the East – the petty and sordid effect of the pact – resulted in unspeakable tragedies, in millions of deaths that could have been prevented. As Churchill would write, on that will judge each reader.

The New York Times, August 9, 1927

THE GERMANS WILL SELL SYNTHETIC FUEL
AN AGREEMENT WITH THE STANDARD OF NEW JERSEY REVEALS EXCHANGE PLANS FOR THIS YEAR
CORTES ARE EXPECTED IN IMPORTS
EXPERTS AFFIRM IN BERLIN THAT THEY CAN PRODUCE FUEL FOR ENGINES AT LESS COST THAN THE IMPORTED PRODUCT

Berlin, August 8. Crude oil and naphtha obtained from coal according to the Bergius method will be marketed before the end of the year, it was reported today, after yesterday’s announcement that Standard Oil and the German Company of Anilinas had reached an agreement.
It was announced that an experimental plant in Merseberg, in the center of the huge lignite deposits, is practically a fact.
The most conservative estimates of the experts predict that Germany will produce, synthetically, 20 percent of the annual fuel consumption of that country in 1928, and that in a few years it will no longer need to import oil. That means a production, for the next year, not less than 100,000 tons of refined liquid fuel.

The New York Times, April 26, 1929

THE GERMAN ANILINAS COMPANY JOINS THE AMERICANS EDSEL FORD, TEAGLE, C. E. MITCHELL AND WARBURG, A SIXTY MILLION DOLLAR CORPORATION
LIST OF THIRTY MILLIONS IN SHARES SINCE TODAY
A SOCIETY HEADED BY NATIONAL CITY COMPANY WILL OFFER NEGOTIABLE OBLIGATIONS TO THE PUBLIC
A GREAT PRODUCTION IS PLANNED
FUEL WILL BE PRODUCED FROM CARBON, IN ADDITION TO CHEMICALS, FILMS AND ARTIFICIAL SILK.

The New York Times, May 21, 1941

CHURCHILL REJECTS QUESTIONS ABOUT HESS
THE PRIME MINISTER SAYS IN THE CHAMBER OF COMMONS THAT STILL IS NOT IN CONDITION TO SPEAK OF THE THEME
By David Anderson
London, May 20. Prime Minister Winston Churchill said emphatically today in the House of Commons that he still did not feel able to make statements – he added “I’m not entirely sure when I will be” – when he was pressured to explain why the members of the Cabinet had been allowed to improvise some public statements about Rudolf Hess – the Nazi number 3 who flew to Scotland – before the government made an official announcement about the case.
Mr. Churchill said that the official summary with the investigations and information in his hands differed completely from the individual statements.

The New York Times, September 23, 1943

EDÉN REVEALS THAT HESS MADE HIM AN OFFER OF PEACE
SAYS THAT THE PROPOSAL SUBMITTED BY THE Führer’S ENGAGEMENT IN 1941 OFFERED SLAVERY AS UNIQUE ALTERNATIVE
PRESENTED SIX CONDITIONS
OVERCOME OF THE CHURCHILL REGIME AND IRAQ SURRENDER AMONG THE PROPOSALS

London, September 22 (UP). An authoritative and detailed statement of the sensational flight of number two on the Nazi scale to Scotland, revealed that in 1941 Rudolf Hess offered peace to Britain, or as the only alternative, the enslavement of Germany; He further stated that Adolf Hitler was willing to give up hostilities. The House of Commons, through the Secretary of External Affairs Anthony Eden, delivered the first official version of Hess’s flight in pursuit of the Duke of Hamilton, in an apparent effort to divert Britain from the war before Germany attacked Russia .
It was revealed that Hess, who had flown to Scotland on May 10, 1941 as captain of the Luftwaffe in a Messerschmitt 110, argued that peace could not be negotiated with the government of Winston Churchill, who was to be removed from office.
He proposed the following:
1. Germany would have freedom of action in Europe.
2. Great Britain would have freedom of action in her empire, except in the former German colonies, which were to be returned to the Reich.
3. Russia would be included in the Nazi conception of Asia, except certain demands of Germany to the Soviet Union, which would be met through negotiations or an armed confrontation. In any case Hess emphasized that Hitler was not analyzing the possibility of a war against Russia.
4. Britain should evacuate Iraq.
5. The peace treaty would include compensation clauses for British and German citizens whose property had been expropriated as a result of the war.
6. Hess’s proposal would only be valid if Germany could negotiate with another government than Churchill’s. Hess accused Churchill of planning the war since 1936, for which neither he nor his collaborators were acceptable negotiators for Hitler.
Hess said his flight had been planned to offer Britain the chance to engage in peace talks without losing prestige.
But he warned, said the authoritative source, that if Britain rejected its terms, it would be Hitler’s “duty” to destroy the country and keep it under its yoke after the war.
Hess rethought its terms in a document signed on June 10, twelve days before the Nazi invasion of Russia, adding a new clause: Britain should simultaneously sign peace with Italy.

3 pensamientos en “El Pacto Churchill-Hitler — Carlos Di Napoli / A Churchill-Hitler Covenant by Carlos Di Napoli (spanish book edition)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.