Usted Está Aquí. Una Historia Del Universo — Christopher Potter / You Are Here: A Portable History of the Universe by Christopher Potter

Quien disfruta leyendo sobre ciencia disfrutará este libro. El subtítulo, “Una historia portátil del universo”, indica cuán ambiciosa era la meta del autor al escribir el libro. No puedo elogiarlo más que decir que él tiene éxito. La combinación de profundidad, amplitud y concisión es sorprendente. Cada página proporciona alimento para el pensamiento.

Estos son solo algunos de los temas tratados en el libro:
o Una historia de la filosofía de la ciencia
o Los orígenes de la relatividad y la teoría cuántica
o El Modelo Estándar de Física de Partículas
o Teoría de cuerdas
o La historia del universo desde la primera pequeña fracción del primer segundo
o Cómo se forman, destruyen y vuelven a formar las estrellas
o Evolución en general
o Historia geológica y extinción masiva
o La evolución humana
En los últimos siglos, la comprensión científica ha trabajado a menudo para eliminarnos de un lugar privilegiado en el universo y para disminuir el asombro y la maravilla que experimentamos al contemplar nuestra existencia. “You Are Here” tiene éxito en restaurar el asombro y el asombro y termina de manera apropiada con una cita acertada de Freeman Dyson: “La mente está entretejida en la estructura del universo”.

Este es un libro increíblemente ambicioso, suponiendo que nos lleva desde lo más pequeño que se pueda imaginar (el límite de Planck) hasta lo más grande (la extensión del cosmos), desde el momento más antiguo (el Big Bang) hasta el calor muerte del universo.
Pero esto no se trata solo de las ciencias físicas. Potter también profundiza en filosofía y biología. En cierto sentido, él está haciendo lo que he hecho toda mi vida, es mirar todos los aspectos de nuestra existencia y conocimiento en un intento de comprender quién soy, por qué estoy aquí y hacia dónde voy. Creo que Potter, que es algo así como crítico social y también científico generalista y periodista, hace un trabajo admirable. He leído otros libros que intentan algo como esto. Potter es uno de los más legibles.
Potter comienza con una “Orientación”. Estamos aquí, en este punto en el tiempo, en este lugar del universo, en esta etapa de conciencia. Sigue esto con el Capítulo 2: “26 Grados de Separación”, que es el número de grados de magnitud matemática en metros que tenemos del tamaño del universo (del 10 al 26). Potter ofrece una gran cantidad de información numérica sobre cosas de diferentes tamaños, desde el tamaño de los humanos (John Keats tenía 1.54 metros de altura, 5 ‘0.75’ ‘; las personas más altas se encuentran en Herzogovina y Montenegro donde la estatura promedio de un macho es 1.86 metros) a través de la distancia hasta el Cinturón de Kuiper (aproximadamente 7,5 mil millones de kilómetros de distancia) hasta el radio del universo visible (a unos 13 años luz de distancia).
Luego viene el Capítulo 3, que trata de medidas y medidas, que es parte de la esencia de la ciencia; y luego viene alguna filosofía antigua en el Capítulo 4, “No se trata de usted”, seguida por algunos mecanismos clásicos en el Capítulo 5, “Pasando por las mociones”, y así sucesivamente (ya se entiende). En capítulos posteriores, explora la biología y lo muy pequeño, y termina con reflexiones sobre cuál es nuestro lugar en el esquema de las cosas y lo que significa. (Amo cosas como esta.) Potter escribe:
“NOSOTROS estamos – todo está – tejido a partir del hidrógeno primordial que llenó el universo hace alrededor de 14 mil millones de años. Tampoco necesitamos descansar allí. NOSOTROS somos – todo es – radiación simétrica desarrollada. Y antes de eso, NOSOTROS somos algo eso está más allá de lo que pueda significar antes. Estoy aquí. Estás ahí. Somos todo y en todas partes. Son nosotros “. (página 273).
La suya es una especie de visión idealista que encuentro algo irresistible. Me gusta decir que en el viento del éter, más allá del alcance de nuestros instrumentos y nuestra imaginación, existe en una forma que no nos resulta clara la información que somos tú y yo, y todo lo que alguna vez ha sido o será. (También creo que la vida es una broma cósmica y la muerte no es nada que temer).
Algunas observaciones: “Leibniz consideró que el tiempo y el espacio no tienen una existencia fundamental, sino que son simplemente los medios para describir la relación entre las cosas”. (p.50). Creo que Einstein tomó una posición similar. Mi sensación es que el tiempo y el espacio (espacio-tiempo) no existen sin materia / energía.
Potter escribe: “Marte no tiene atmósfera porque su campo magnético es demasiado débil”. (p. 204) En realidad, Marte tiene una atmósfera bastante delgada, lo suficiente como para producir tormentas de viento que podrían afectar el equipo de la NASA.
Aquí hay algo que di un “¿eh?” o un “wtf?” a: “La selección artificial podría … ser usada como un argumento en contra de la selección natural. En la selección artificial, la humanidad elige lo que vive y lo que no, lo cual no es diferente del tipo de intervención que podría hacer algún dios todopoderoso. ” (p 218)
En realidad, “humanidad” (mejor es “humanidad”) no elige a todos por su soledad. Los animales que se seleccionan están utilizando sus artimañas para ser seleccionados artificialmente y, de hecho, las preferencias humanas se determinan por selección natural.
Hay otros lugares en el texto donde Potter expresa puntos de vista que han despertado las miradas de lectores que no sean yo. Pero en un libro de este tipo en el que una de las ideas es especular mucho sobre cosas a lo largo y ancho, creo que está bien.
Hablando sobre las permutaciones (¿o son combinaciones?) Del ADN, Potter señala que hay dos o dos mil maneras en que los humanos pueden expresarse de manera diferente. (p.223) (¡Cuántos humanos posibles!) También señala que este número es el más grande en el libro, empequeñeciendo fácilmente números tales como el número de átomos en el universo o el número de vías neuronales únicas en el cerebro.
“… [Cuando] sabemos cómo la vida emerge de lo inanimado, los mundos orgánicos e inorgánicos se habrán convertido en un espectro continuo. La vida será una distinción artificial que hacemos de lo inanimado”. (p.232) Bien.
“Se han encontrado algunas bacterias en rocas a 1,000 metros bajo tierra que digieren lentamente material orgánico sin la ayuda del oxígeno y se dividen solo una vez cada mil años más o menos …” (p.233) Cada mil años más o menos – ¡increíble!
A pesar de algunos errores y algunas ideas poco probables, este es un libro muy interesante y entretenido.

No nos gusta pensar en el universo porque nos da miedo la inmensidad del todo. El universo nos reduce a la mayor insignificancia, dificultando que apartemos la idea de que el tamaño importa. Después de todo, ¿quién puede negar el universo cuando hay tanto? «Las aspiraciones espirituales amenazan con ser engullidas por esta mole absurda en una suerte de pesadilla del sinsentido —escribió el erudito angloalemán Edward Conze (1904-1979)—. La enorme cantidad de materia que percibimos a nuestro alrededor, comparada con el titileo diminuto y tembloroso del discernimiento espiritual que apreciamos en nuestro interior, parece favorecer sin ambages una visión materialista de la vida». Sabemos que vamos a perder si entramos en liza con el universo.
Igual de aterradora es la idea de la nada absoluta. Hace algún tiempo ninguno de nosotros éramos nada y luego fuimos algo. No es de extrañar que los niños tengan pesadillas.
Los seres humanos nos encontramos ante una disyuntiva. Por una parte, sabemos que hay algo porque cada cual está seguro de su propia existencia; pero también sabemos que no hay nada porque tememos que ese es precisamente el lugar del que procedemos y al cual nos encaminamos. Sabemos intelectualmente que la nada de la muerte es ineludible, pero no lo creemos de verdad. «Todos somos inmortales —nos recuerda el novelista estadounidense John Updike— durante el tiempo en que vivimos».

El animal terrestre más largo que existe es la serpiente pitón. El espécimen más largo se capturó en Indonesia en 1912 y medía 10,91 metros. Las ballenas azules pueden llegar a alcanzar los 30 metros de longitud si se les permite vivir lo suficiente. Debido a la pesca, la mayoría no lo hace, y en la actualidad la población mundial se ha reducido de 200.000 a 10.000 ejemplares. El animal existente más largo es el gusano cordón de bota, Lineus longissimus. Un ejemplar que se descubrió en la costa de Escocia, en St. Andrews, rondaba los 55 metros de longitud.

La Luna, el satélite natural de la Tierra, se encuentra a una distancia media de 384.399 kilómetros. Su distancia mayor de la Tierra es de 405.696 kilómetros, y su mayor cercanía, 363.104 kilómetros. La Luna está iluminada por el Sol, como todas las cosas en el sistema solar. El Sol es una estrella, y solo las estrellas brillan. La Luna parece ser el objeto más brillante después del Sol, pero lo que vemos (y llamamos luz de luna) no es más que la luz del Sol reflejada. La Luna nos parece el objeto más brillante en el cielo nocturno. Incluso durante la luna llena, la luz lunar es 500.000 veces menos intensa que la luz solar: demasiado débil para mostrar el mundo en color. Durante las noches claras de luna nueva, cuando la Luna es una esquirla en el cielo, es posible ver la luz solar que ilumina la Tierra reflejada nuevamente sobre la Luna; en esas noches, junto a la esquirla brillante, puede distinguirse el resto de la Luna, tenuemente iluminada. La esquirla brillante es la parte de la Luna iluminada por el Sol, y el resto tenue es la Luna iluminada por la luz cenicienta. Leonardo da Vinci fue el primero en explicar bien este fenómeno.
Betelgeuse es una supergigante roja con un nombre peculiar. Una supergigante roja es como una gigante roja pero mayor. Betelgeuse tiene quince veces la masa de nuestro Sol, pero su volumen es 40 millones de veces mayor. Se encuentra a unos 427 años luz, su diámetro es cuatro veces la distancia entre la Tierra y el Sol (4 UA) y se trata de una de las estrellas más grandes del cielo. También es la novena más brillante. El nombre de Betelgeuse proviene de un vocablo árabe cuyo significado es discutido. Podría ser la palabra que describe a una oveja negra con una mancha blanca en medio del lomo. Podría ser yad al-jauza, que significa «la mano de Jauza», que fue traducido al latín como Bedalgeuze. En el Renacimiento se pensó que la palabra era bait al-jauza, o «axila de Jauza», por lo que se cambió la traducción al latín como Betelgeuse.
El material que rodea el núcleo de la estrella acabará dispersándose. Es posible que el núcleo haga explosión, esto es, que se convierta en una supernova, aunque hay división de opiniones acerca de si llegará a suceder. Si es así, Betelgeuse pasará a ser tan luminiscente como la Luna durante varios meses. Algunas fuentes afirman que puede que ya haya explotado, pero todavía no lo sabemos; la luz de esa explosión tardará 427 años en llegar hasta aquí.

La ciencia se dedica a la medida sistemática. La ciencia mide el universo y sus contenidos, y por medida entendemos todo acto de observación de lo que asumimos que es el mundo exterior. La ciencia formaliza la observación como experimento que —lo que es crucial— puede repetirse. Un experimento científico aísla un aspecto de la realidad, lo observa y lo hace público. En principio todo experimento es repetible, pero en la práctica puede resultar muy difícil. De momento, la confianza y el sistema de revisión por parte de los expertos mantienen intacta la integridad del método científico.
Para que algo llegue a ser objeto de indagación científica debe ser posible reproducirlo y volverlo a medir. Un experimento se diseña para aislar un objeto, para separarlo del resto del universo de modo que pueda medirse. Es el acto de separación el que hace de algo «lo» que puede medirse.
El método científico trata de la división, de dividir el mundo en partes y de dar nombre a dichas partes, como un primer paso para describir cómo esas partes interactúan entre sí. La palabra «ciencia» proviene de la palabra latina scientia, que significa «conocimiento», y esta a su vez de sciens, que significa «saber»; curiosamente, en inglés science también se relaciona con el inglés antiguo sceans, que significa «separar». Pero creer que la ciencia en sí es divisible sería confundir la metodología con lo que la metodología descubre. La ciencia separa con miras a tratar de encontrar mejores descripciones de una realidad unificada. Las partes se acoplan.
Crees que hay algo porque sabes que tú existes. Crees en tu propio yo. La ciencia es un modo de traducir esta experiencia individual del mundo a una experiencia colectiva.
Nuestra comprensión de cómo están dispuestos los contenidos del universo a gran escala —como una jerarquía de estrellas en movimiento— es el resultado de cientos de años de investigación científica. Pero el método científico no siempre fue como lo conocemos en la actualidad, pues ha evolucionado con el trascurso del tiempo, de la mano de nuestra comprensión del universo, y sin duda continuará evolucionando a medida que dicha comprensión se intensifique. La ciencia y el universo son inseparables.
Para llegar al borde del universo debemos emprender una larga travesía por la historia. Para responder a esas irritantes preguntas «¿de dónde provino el universo?» y «¿de qué está hecho?» tenemos que regresar al comienzo de la aventura científica a fin de descubrir cómo hemos llegado a nuestra comprensión actual. En sentido amplio, tanto la ciencia como el universo poseen un pasado antiguo y moderno.
La ciencia es un esfuerzo colectivo, sin una constitución escrita, cuyo significado ha ido surgiendo con el paso del tiempo. La ciencia, tal como es hoy, tiene una historia que se remonta a un tiempo en que esa palabra carecía de sentido. Hoy sabemos cómo están dispuestas las estrellas, lo que facilita bastante percibir que no estamos en el centro del universo. Pero no siempre fue así. La ciencia antigua partió de la idea contraria.
Las estrellas diminutas son un recordatorio constante de que el universo es grandísimo. La inmensidad de los cielos se lleva celebrando en la cultura desde que esta existe. Los cielos es el lugar donde viven los dioses, a quienes hemos recurrido en busca de señales y sentido.
Pero no hay nada visible a simple vista que nos recuerde que el universo también es muy pequeño. No es evidente en absoluto que existe un reino de lo diminuto en equilibrio con los cielos.
El método científico ha descubierto formas ingeniosas de extender lo que entendemos por existencia y realidad, incluso más allá de lo que denominamos «universo visible». En definitiva, es siempre una matemática cada vez más potente la que dirige el camino, a la que se añade el imperativo de que una interpretación material de dicha matemática es esencial para que el método científico llegue aún más lejos. Sin embargo, el resultado es una especie de materialismo que es tan extravagante —la creencia en un número infinito de mundos paralelos, por ejemplo—, que la brecha entre el misterio y lo místico apenas se percibe. ¿Qué separa ahora al místico del materialista?.

Si la Tierra perdiera de pronto su agua, probablemente pasaría a ser como Venus es ahora, un lugar con placas tectónicas que ya no se mueven. Venus tuvo un violento pasado tectónico, y si su atmósfera cambia, tal vez lo vuelva a tener en el futuro. En la actualidad su atmósfera es sobre todo dióxido de carbono que ha encerrado al planeta en un clima extremo de invernadero. El dióxido de carbono permite pasar la luz, salvo en la parte del espectro alrededor de la región infrarroja. La radiación solar que pasa llega al suelo y se devuelve como la parte que falta del espectro, esto es, en la región infrarroja. La radiación infrarroja no puede escapar por la misma razón que en un principio no pudo entrar: la presencia de dióxido de carbono en la atmósfera. Como la radiación infrarroja es calor, es este el que queda atrapado dentro de la atmósfera del planeta. El vidrio posee la misma propiedad: filtra la región infrarroja de la luz solar, y así es como los invernaderos se mantienen calientes y el motivo por el cual este proceso se denomina «efecto invernadero».
El efecto invernadero ha elevado la temperatura de la superficie de Venus a 400 °C. En el otro extremo, Marte es un planeta desierto y frío sin el magma fundido que alimenta la acción volcánica. La Tierra está suspendida entre estos dos paisajes, y es la atmósfera la que conserva este delicado equilibrio. Por extraño que resulte, si la formación de la Luna no hubiera arrancado una gran parte de la superficie terrestre, dicha superficie habría sido demasiado gruesa para que hubieran ocurrido movimientos tectónicos. Una vez más, la Luna tiene un papel importante en el relato de por qué hay vida en la Tierra.

La humanidad ha surgido por casualidad de la vastedad del tiempo remoto y la multiplicidad de las formas de vida en evolución. En este sentido, el relato de la complejidad que se va desplegando en el universo no trata en absoluto de nosotros. Así pues, ¿hemos perdido nuestro camino entre la diversidad de la naturaleza? ¿Nos encontramos sin dirección ni privilegio? No enteramente, o al menos todavía no. Somos la primera especie conocida que posee la facultad de describir el mundo del que formamos parte. Eso nos haría parecer, sin duda, muy privilegiados.

La civilización parece haber empezado en el Mediterráneo y, en particular, en el Levante. La tribu de Kebara de cazadores y recolectores nómadas, los primeros humanos modernos desde el punto de vista anatómico, vivió allí desde en torno al año 18.000 hasta el año 10.000 a. C. y fueron sucedidos por el pueblo natufiano.
Hace unos doce mil años, el clima cambió, y la cultura humana se modificó para siempre. En diversos lugares, pero tal vez primero entre ese pueblo natufiano, el clima más templado permitió que comenzara la agricultura. Se cultivaron cereales y se domesticaron animales. Esta fue la primera vez que una especie empezó a controlar el entorno y el ecosistema. La humanidad seleccionó solo unas cuantas plantas y animales, y se puso a cambiar el mundo para siempre.

En un mundo moderno obsesionado por la certeza y las cosas eternas, podríamos aprender a vivir en la incertidumbre de un proceso científico inacabable (sin creer necesariamente en un progreso científico inacabable). Queremos creer que las cosas duran para siempre, ya sea el amor, la vida, Dios o las leyes de la naturaleza. Pero la muerte, como Freud nos recuerda continuamente, es el aspecto que tiene la certeza. Acaso lo mejor que cabe esperar es vivir en la incertidumbre tanto tiempo como podamos soportarlo.

Who enjoys reading about science will enjoy this book. The subtitle, “A Portable History of the Universe”, indicates how ambitious the author’s goal was in writing the book. I can give no higher praise than to say that he succeeds. The combination of depth, breadth, and conciseness is amazing. Each page provides food for thought.

Here are just some of the topics covered in the book:
o A history of the philosophy of science
o The origins of Relativity and Quantum Theory
o The Standard Model of Particle Physics
o String Theory
o The history of the universe from the first tiny fraction of the first second
o How stars are formed, destroyed, and re-formed
o Evolution in general
o Geological history and mass extinction
o Human evolution
Over the last few centuries, scientific understanding has often worked to remove ourselves from a privileged place in the universe and to diminish the awe and wonder we experience as we contemplate our existence. “You Are Here” succeeds in restoring awe and wonder and fittingly ends with an apt quote from Freeman Dyson: `Mind is woven into the fabric of the universe’.

This is an amazingly ambitious book, presuming as it does to take us from the very smallest thing imaginable (the Planck limit) to the very largest (the extent of the cosmos), from the very earliest time (the Big Bang) to the heat death of the universe.
But this is not just about the physical sciences. Potter goes deeply into philosophy and biology as well. In a sense he is doing what I have done all my life, that is to look at all aspects of our existence and knowledge in an attempt to understand who I am, why I am here, and where I am going. I think Potter, who is something of social critic as well as a scientific generalist and journalist, does an admirable job. I have read other books that attempt something like this. Potter’s is one of the most readable.
Potter begins with an “Orientation.” We are here–at this point in time, at this place in the universe, at this stage of awareness. He follows this with Chapter 2: “26 Degrees of Separation,” which is the number of degrees of mathematical magnitude in meters we are from the size of the universe (10 to the 26th). Potter gives a plethora of numerical information about things of various sizes, from the size of humans (John Keats was 1.54 meters tall, 5′ 0.75 ”; the tallest people are found in Herzogovina and Montenegro where the average height of a male is 1.86 meters) through the distance to the Kuiper Belt (about 7.5 billion kilometers distance) to ultimately the radius of the visible universe (about 13 light years distance).
Next comes Chapter 3, which is about measurements and measuring, which is part of the essence of science; and then comes some ancient philosophy in Chapter 4, “It’s Not About You,” followed by some classical mechanics in Chapter 5, “Going through the Motions,” and so on (you get the idea). In later chapters he explores biology and the very small, ending with musings on what our place in the scheme of things it and what it all means. (I love stuff like this.) Potter writes:
“WE are–everything is–woven out of the primordial hydrogen that filled the universe around 14 billion years ago. Nor need we rest there. WE are–everything is–evolved symmetrical radiation. And before that, WE are something that is beyond whatever before can mean. I am here. You are there. We are everything and everywhere. They are us.” (p. 273)
His is a sort of idealistic view that I find somewhat irresistible. I like to say that on the ether wind or thereabouts, somewhere beyond the extent of our instruments and our imaginations there exists in a form not clear to us the information that is you and I and everything that has ever been or will be. (I also believe that life is a cosmic joke and death is nothing to fear.)
Some observations: “Leibniz took the view that time and space do not have a fundamental existence but are merely the means to describe the relationship between things.” (p. 50). I believe that Einstein took a similar position. My sense is that time and space (spacetime) do not exist without matter/energy.
Potter writes, “Mars has no atmosphere because its magnetic field is too weak.” (p. 204) Actually Mars has a rather thin atmosphere, enough though to produce winds storms that could affect NASA gear.
Here’s something that I gave a “huh?” or a “wtf?” to: “Artificial selection could…be used as an argument against natural selection. In artificial selection mankind gets to choose what lives and what does not, which is no different from the kind of intervention that some all-powerful god might make.” (p. 218)
Actually “mankind” (better is “humankind”) does not do the choosing all by his lonesome. The animals being selected are using their wiles to be artificially selected and indeed human preferences are determined by natural selection.
There are other places in the text where Potter expresses views that have raised the eyebrows of readers other than myself. But in a book of this sort in which one of the ideas is to speculate a lot about things far and wide, I think this is okay.
Talking about the permutations (or is it combinations?) of DNA, Potter notes that there are 2 to the two thousandth ways that humans can be differently expressed. (p. 223) (That many possible humans!) He also notes that this number is the biggest in the book easily dwarfing such numbers as the number of atoms in the universe or the number of unique neuronal pathways in the brain.
“…[W]hen we know how life emerges from the inanimate, the organic and inorganic worlds will have become a continuous spectrum. Life will be an artificial distinction we make from the inanimate.” (p. 232) Nice.
“Some bacteria have been found in rocks 1,000 metres underground slowly digesting organic material without the aid of oxygen and dividing only once every thousand years or so…” (p. 233) Every thousand years or so–amazing!
Despite some errors and some unlikely ideas, this is a most interesting and entertaining book.

We do not like to think about the universe because we are afraid of the immensity of the whole. The universe reduces us to the greatest insignificance, making it difficult for us to separate the idea that size matters. After all, who can deny the universe when there is so much? “Spiritual aspirations threaten to be swallowed up by this absurd mass in a kind of nightmare of nonsense,” wrote the Anglo-German scholar Edward Conze (1904-1979). The enormous amount of matter that we perceive around us, compared with the tiny and tremulous flickering of the spiritual discernment that we appreciate inside, seems to unambiguously favor a materialistic view of life. ” We know that we are going to lose if we enter the battle with the universe.
Equally frightening is the idea of ​​absolute nothingness. Some time ago none of us were anything and then we were something. No wonder children have nightmares.
Human beings are faced with a dilemma. On the one hand, we know that there is something because everyone is sure of their own existence; but we also know that there is nothing because we fear that this is precisely the place from which we proceed and to which we are heading. We know intellectually that the nothingness of death is inescapable, but we do not really believe it. “We are all immortal,” the American novelist John Updike reminds us, “during the time we live”.

The longest terrestrial animal that exists is the python. The longest specimen was captured in Indonesia in 1912 and measured 10.91 meters. Blue whales can reach 30 meters in length if they are allowed to live long enough. Due to fishing, most do not, and currently the world population has been reduced from 200,000 to 10,000. The longest existing animal is the lace bootworm, Lineus longissimus. A specimen that was discovered on the coast of Scotland, in St. Andrews, was around 55 meters long.

The Moon, the natural satellite of the Earth, is at an average distance of 384,399 kilometers. Its greatest distance from Earth is 405,696 kilometers, and its greatest proximity, 363,104 kilometers. The Moon is illuminated by the Sun, like all things in the solar system. The Sun is a star, and only the stars shine. The Moon seems to be the brightest object after the Sun, but what we see (and call it moonlight) is no more than the reflected Sunlight. The Moon seems to us the brightest object in the night sky. Even during the full moon, the moonlight is 500,000 times less intense than sunlight: too weak to show the world in color. During the clear nights of the new moon, when the Moon is a splinter in the sky, it is possible to see the sunlight that illuminates the Earth reflected again on the Moon; On those nights, next to the shining splinter, the rest of the Moon can be distinguished, dimly lit. The shining splinter is the part of the Moon illuminated by the Sun, and the rest tenuous is the Moon illuminated by the ashen light. Leonardo da Vinci was the first to explain this phenomenon well.
Betelgeuse is a red supergiant with a peculiar name. A red supergiant is like a red giant but bigger. Betelgeuse has fifteen times the mass of our Sun, but its volume is 40 million times greater. It is about 427 light years, its diameter is four times the distance between Earth and the Sun (4 AU) and it is one of the largest stars in the sky. It is also the ninth brightest. The name of Betelgeuse comes from an Arabic word whose meaning is discussed. It could be the word that describes a black sheep with a white spot in the middle of its back. It could be yad al-jauza, which means “the hand of Jauza”, which was translated into Latin as Bedalgeuze. In the Renaissance it was thought that the word was bait al-jauza, or “armpit of Jauza”, so the translation to Latin was changed to Betelgeuse.
The material that surrounds the core of the star will eventually disperse. It is possible that the nucleus explodes, that is, that it becomes a supernova, although there is a division of opinions about whether it will happen. If so, Betelgeuse will become as luminescent as the Moon for several months. Some sources claim that it may have already exploded, but we still do not know; the light of that explosion will take 427 years to get here.

Science is dedicated to the systematic measurement. Science measures the universe and its contents, and by measure we understand every act of observation of what we assume is the outside world. Science formalizes observation as an experiment that – which is crucial – can be repeated. A scientific experiment isolates an aspect of reality, observes it and makes it public. In principle, every experiment is repeatable, but in practice it can be very difficult. At the moment, the trust and the review system by the experts keep intact the integrity of the scientific method.
For something to become an object of scientific inquiry, it must be possible to reproduce it and measure it again. An experiment is designed to isolate an object, to separate it from the rest of the universe so that it can be measured. It is the act of separation that makes something “what” can be measured.
The scientific method is about division, about dividing the world into parts and giving names to those parts, as a first step to describe how those parts interact with each other. The word «science» comes from the Latin word scientia, which means «knowledge», and this in turn from sciens, which means «to know»; Interestingly, in English science is also related to Old English sceans, which means “separate.” But to believe that science itself is divisible would be to confuse methodology with what methodology discovers. Science separates with a view to trying to find better descriptions of a unified reality. The parts are coupled.
You think there is something because you know that you exist. You believe in your own self Science is a way of translating this individual experience of the world into a collective experience.
Our understanding of how the contents of the universe are arranged on a large scale – like a hierarchy of stars in motion – is the result of hundreds of years of scientific research. But the scientific method was not always as we know it today, it has evolved over time, hand in hand with our understanding of the universe, and will undoubtedly continue to evolve as that understanding intensifies. Science and the universe are inseparable.
To reach the edge of the universe we must undertake a long journey through history. To answer these irritating questions, “where did the universe come from?” And “what is it made of?” We have to go back to the beginning of the scientific adventure in order to discover how we have come to our present understanding. In a broad sense, both science and the universe have an ancient and modern past.
Science is a collective effort, without a written constitution, whose meaning has been emerging with the passage of time. Science, as it is today, has a history that goes back to a time when that word lacked meaning. Today we know how the stars are arranged, which makes it easy to perceive that we are not at the center of the universe. But it was not always like this. Ancient science started from the opposite idea.
The tiny stars are a constant reminder that the universe is great. The immensity of the heavens has been celebrated in the culture since it exists. The heavens is the place where the gods live, to whom we have turned in search of signs and meaning.
But there is nothing visible to the naked eye that reminds us that the universe is also very small. It is not evident at all that there is a kingdom of the tiny in equilibrium with the heavens.
The scientific method has discovered ingenious ways of extending what we understand by existence and reality, even beyond what we call the “visible universe.” In short, it is always an increasingly powerful mathematical that directs the path, to which is added the imperative that a material interpretation of said mathematics is essential for the scientific method to go even further. However, the result is a kind of materialism that is so extravagant – the belief in an infinite number of parallel worlds, for example – that the gap between mystery and mysticism is barely noticeable. What separates the mystic from the materialist now?

If the Earth suddenly lost its water, it would probably become like Venus is now, a place with tectonic plates that no longer move. Venus had a violent tectonic past, and if its atmosphere changes, perhaps it will have it again in the future. At present, its atmosphere is mainly carbon dioxide that has enclosed the planet in an extreme greenhouse climate. Carbon dioxide allows light to pass through, except in the part of the spectrum around the infrared region. The solar radiation that passes reaches the ground and is returned as the missing part of the spectrum, that is, in the infrared region. Infrared radiation can not escape for the same reason that it could not enter at first: the presence of carbon dioxide in the atmosphere. Since infrared radiation is heat, it is this that is trapped inside the planet’s atmosphere. Glass has the same property: it filters the infrared region of sunlight, and that is how greenhouses stay warm and the reason why this process is called the “greenhouse effect”.
“Greenhouse effect” has raised the surface temperature of Venus to 400 ° C. At the other extreme, Mars is a desert and cold planet without the molten magma that feeds the volcanic action. The Earth is suspended between these two landscapes, and it is the atmosphere that preserves this delicate balance. Oddly enough, if the Moon’s formation had not ripped off a large part of the Earth’s surface, that surface would have been too thick for tectonic movements to have occurred. Once again, the Moon has an important role in the story of why there is life on Earth.

Humanity has arisen by chance from the vastness of remote time and the multiplicity of evolving life forms. In this sense, the story of the complexity that is unfolding in the universe is not about us at all. So, have we lost our way between the diversity of nature? Do we find ourselves without direction or privilege? Not entirely, or at least not yet. We are the first known species that has the ability to describe the world we are part of. That would make us seem, without doubt, very privileged.

Civilization seems to have started in the Mediterranean and, in particular, in the Levant. The Kebara tribe of nomadic hunters and gatherers, the first modern humans from the anatomical point of view, lived there from around the year 18,000 until the year 10,000 a. C. and were succeeded by the Natufian people.
About twelve thousand years ago, the climate changed, and human culture changed forever. In various places, but perhaps first among that Natufian people, the milder climate allowed agriculture to begin. Cereals were grown and animals were domesticated. This was the first time that a species began to control the environment and the ecosystem. Humanity selected only a few plants and animals, and set about changing the world forever.

In a modern world obsessed with certainty and eternal things, we could learn to live in the uncertainty of an endless scientific process (without necessarily believing in endless scientific progress). We want to believe that things last forever, be it love, life, God or the laws of nature. But death, as Freud continually reminds us, is the aspect of certainty. Perhaps the best we can hope for is to live in uncertainty as long as we can endure it.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.