Campo De Guerra — Sergio González Rodríguez / Battlefield by Sergio González Rodríguez (spanish book edition)

Los libros de este autor mexicano me parecen muy interesantes y este es otro libro de interés.
Un campo de guerra en particular expresa el tránsito del conflicto internacional a la interiorización de éste en las fronteras, litorales o tierra adentro de un país. Y refleja un rechazo a las normas y las instituciones que las sostienen. Un campo de guerra ultracontemporáneo es continuo, plano, simultáneo, ubicuo, sistémico y productivo, e incide en mar, aire, tierra, espacio y ciberespacio.
El campo de guerra que aquí se examina trasciende el territorio de la nación mexicana, sus vinculaciones con la frontera norte y la frontera sur del país, ya que América del Norte se despliega hacia la región centroamericana y del Caribe: se extiende como campo contiguo de operaciones bélicas del Comando de América del Norte hacia el resto del mundo. Un proceso de militarización que se remonta a la última década del siglo XX y en 2014 incluye focos de riesgo en Corea del Norte, Siria, Ucrania, Venezuela, entre otros.

(México) Las regiones del país se han modificado a su vez por el dominio de los grupos criminales, cuyas actividades en torno del trasiego de la droga han reconfigurado el mapa interior del país con sus trayectos, ocupaciones temporales y pugnas con otros en la misma empresa, e incluye el control y gestión del delito común y el resto de las industrias ilegales: secuestro, extorsión, robo, tráfico de personas y de armas y explotación de mujeres, menores y niños, lenocinio, prostitución, cobro de derechos de piso y de paso, etcétera. La dislocación territorial ha traído consigo otra cartografía movediza que poco tiene que ver con los mapas tradicionales.
Las mayores transformaciones internas y externas se presentan en el litoral del Golfo de México, que une Centroamérica con México en un corredor territorial, regional y poblacional estragado por el crimen contra los ideales de desarrollo humano y sustentable, la prevención de los desastres naturales, el turismo, la economía formal y el comercio, la integración vial, energética y de comunicaciones. La economía informal y subterránea tienden a imponerse en esa nueva conformación asimétrica: el túnel. Allá la explotación de las personas, los expulsados de sus comunidades por la pobreza y la criminalidad, los exiliados en busca de trabajo en EE.UU. a través de la ruta mexicana.
México se ha convertido en un campo de batalla bajo el nuevo orden global y la geopolítica de EE.UU., la mayor potencia mundial. Un campo sujeto a las contradicciones más agudas.
En la República Mexicana, casi todos los delitos que se cometen permanecen impunes; su territorio, fronteras y litorales están asediados por grupos criminales que disputan al Estado el monopolio de la violencia. La extorsión y el secuestro se han generalizado, mientras que México incumple en su integridad el Protocolo de la Convención de Palermo para combatir el crimen organizado de alcance planetario. Esto habla de la falta de un Estado de derecho e «imperio» de la ley.
El asesinato de decenas de periodistas en los últimos años subraya la vasta impunidad de los delitos que se cometen en México.

En 2012, se hizo pública una operación de 2007 de la agencia estadounidense contra las drogas, Drug Enforcement Administration (DEA), que usó el territorio mexicano para traficar cocaína de América a Europa, transportó millones de dólares de procedencia ilícita por diversos países y lavó dinero en bancos de EE.UU. y China. Aquel año se divulgó también que, en Chile, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) traficó cocaína boliviana cuyas ganancias se aplicaron en operaciones para desestabilizar el gobierno de Ecuador. Con el pretexto de la infiltración en grupos criminales, la ilegalidad se ha vuelto legítima en un accionar internacional que contradice la supremacía de la ley.
A la fecha, la CIA de EE.UU. mantiene nexos con organizaciones criminales para incrementar la desestabilización en México bajo una lógica paramilitar.
La CIA ha jugado en México un papel determinante a través del grupo criminal de mayor eficacia paramilitar en términos de estrategia, logística y tácticas operativas: Los Zetas, cuyos cuadros dirigentes tuvieron adiestramiento bélico de alto nivel en EE.UU., ya fuera como soldados de élite del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFES) de México o de los llamados kaibiles del ejército de Guatemala. Las operaciones de la CIA en torno del narcotráfico se han presentado ya en Vietnam, Nicaragua y Afganistán. La maquinaria bélica de EE.UU. sería un factor determinante en el auge de la violencia en los últimos años en México, que ha medrado del nuevo contexto internacional, la amenaza del terrorismo y la geopolítica emergente de la potencia estadounidense a partir del 11 de septiembre de 2001.
El cumplimiento de dichas tareas obedece a dos directrices del gobierno estadounidense. La primera es la que afirma, desde 1954, que las operaciones encubiertas sean planeadas y conducidas de modo consistente con las políticas exteriores y militares de EE.UU., y que dicho papel sea asignado a la CIA. La segunda se refiere a que desde 2002, de acuerdo con su estrategia de seguridad nacional, ese gobierno ha dejado de reconocer el principio de soberanía absoluta de los Estados, que data del Tratado de Westfalia de 1648.
Así, bajo la ideología de la integración y la cooperación binacionales entre EE.UU. y México, ha prosperado el desmantelamiento del concepto de soberanía, un fundamento constitucional en México. En los hechos, EE.UU. busca la absorción de recursos naturales, energéticos y humanos de México para fortalecer sus intereses geopolíticos a cambio del financiamiento, la asesoría y la vigilancia que sirven para realizar el proceso absorbente.
La meta es acrecentar la inestabilidad en México, para imponer el Estado «fuerte» y la misión de que México actúe como gendarme de la región al sur de EE.UU., Centroamérica y el Caribe. El país del norte requiere que México provea la mano de obra más barata del mundo para su industria maquiladora: la mayoría de las exportaciones son para el mercado estadounidense y millones de mexicanos trabajan allá. El caos, el desastre educativo y la imposición de la barbarie (armas, droga, violencia, explotación masiva) terminan por ser redituables dentro de la geometría asimétrica de México con sus vecinos del norte. La ilegalidad es un gran negocio global. EE.UU. lo patrocina con la máquina de la guerra como plataforma económica: la urdimbre turbia.
El horizonte para México indica la normalización de la violencia comunitaria, el fortalecimiento del Estado represivo y la implantación de la máquina de guerra como resultado del estatus de ser traspatio de EE.UU. En otros países, el fortalecimiento militar y policial generalizado reformula también a las sociedades. Ya se sabe: en situaciones bélicas, la primera víctima es la verdad. La inestabilidad y los conflictos suelen ser muy productivos para ciertos poderes económicos y geopolíticos: des-humanizan. Adviene la condición transhumana para el siglo XXI.

A lo largo de la primera década del siglo XXI, los cárteles mexicanos de la droga se fortalecieron. El prestigio internacional de los narcotraficantes mexicanos es el emblema del fracaso de la guerra gubernamental contra el crimen organizado. El gobierno efectúa detenciones y decomisos mientras crecen la violencia, la inseguridad y los negocios ilícitos. A partir de 2003, los narcotraficantes mexicanos tomaron el liderazgo del tránsito de la droga de Sudamérica hacia el norte. En EE.UU. persiste el mayor mercado de consumo de drogas del mundo. La primacía en México permite acceder a otros continentes, de allí el encono de tal pugna.
El factor decisivo de ese fortalecimiento es la ineficacia y corrupción de las instituciones implicadas en la estrategia mexicana de combate al narcotráfico. Tal combate se volvió un problema irresoluble para el gobierno de México y comienza a ser un reto en América y Europa. La Oficina contra la Droga y el Delito de la Organización de las Naciones Unidos (UNOCD) indica que la cocaína que llega a Europa y se produce en Colombia, Perú y Bolivia es transportada por narcotraficantes mexicanos, que han desplazado poco a poco a los colombianos y compiten con los venezolanos en hacer llegar la droga al continente europeo, en especial a través de África occidental. Se estima que el 90 % de la droga que llega al continente europeo transita por esa ruta.

La era del transhumanismo planetario se caracteriza por la incorporación de los seres humanos como una parte del gran sistema tecnológico-militar que permitirá ir más allá de los límites convencionales, desde la biología hasta lo social, que la especie ha mantenido durante miles de años. El proyecto transhumanista está vinculado a la aspiración ya no de bienestar colectivo sino de supremacía de quienes lo encabezan, poseen y administran. Los riesgos están a la vista: cada vez más, los Estados-nación son incapaces de comprender la gran transformación encubierta en el modelo de control y vigilancia mediante la estrategia de desplazar la presencia de la persona (sujeto de derecho por antonomasia) para instalar la hegemonía creciente del dios bicéfalo de la técnica y el dinero como eje del mundo programable hacia el futuro a través de los aparatos.
En la actualidad y hacia el porvenir, las personas estarán cada vez más sujetas a un régimen de control y vigilancia debido al modelo de civilización que se ha impuesto en el planeta desde la última década del siglo XX. Este modelo configura el tipo de ciudadano bajo un orden emergente que une el ultraliberalismo, la economía globalizada, la democracia formal o procedimental, las prácticas corporativas que trascienden a los Estados-nación, las telecomunicaciones y la revolución de los asuntos militares en cuya base se encuentran los avances tecnológicos.
El mandato para las fuerzas armadas consiste en que sean persuasivas en tiempos de paz y decisivas en tiempos de guerra. La evolución estratégica está influida por dos factores: el desarrollo y la amplitud de las tecnologías de la información que moldearán la conducta de las operaciones militares (sobre la base de la información como principio de superioridad), así como las innovaciones intelectuales y técnicas modificarán la propia estrategia, el contexto en el que actúan. De acuerdo con estas directivas, se acepta que EE.UU. interactuará con una variedad de actores regionales: «El transporte, comunicaciones y tecnología de la información envolverán y fortalecerán los vínculos económicos y la atención a los eventos internacionales.» Las nociones de seguridad, interés y valores políticos serán el dispositivo del compromiso con los compañeros en el exterior a partir de poder operar fuerzas multinacionales en cualquier parte del mundo, y coordinar dichas operaciones con agencias gubernamentales y organismos internacionales. El ejército de EE.UU. se reserva también actuar por medio de contratistas.

El plan estratégico Joint Vision 2020 se muestra como un sistema de sistemas debido a su exigencia de interoperabilidad, que consiste en la utilidad de los sistemas, unidades o poder de ofrecer y aceptar servicios de otros sistemas, unidades o fuerzas, y de usar los servicios intercambiados para habilitarlos en la operación conjunta. Los resultados a obtener implican comandos y equipos humanos atentos a las nuevas capacidades y herramientas –a menudo provenientes de automatizaciones–, flexibilidad, adaptación, coordinación, dirección y conocimiento actualizado del campo de guerra, además de recurrir a una fuerza conjunta, dispersa y coordinada, capaz de transformarse en forma reducida, ágil, móvil, dispersa, interactiva y en red, lo que redundará en tempos de operación simultánea y plural. En síntesis, dicha fuerza conjunta busca establecer agencias multinacionales de orden compatible, interoperativo y de información compartida. Un horizonte de experiencia e innovación sobre un fundamento que comparte con los negocios corporativos: el mundo es un campo de oportunidades para obtener ganancias, un campo de guerra real o virtual.

El malestar social convertido en sustancia maleable, pasaje a la virtualidad de ser anamorfosis viva ante los abusos u omisiones del poder constituido y la depredación del poder criminal.
La humanidad nunca supo tanto como ahora sobre la naturaleza y la composición del cosmos, y jamás estuvo más lejos de las estrellas que en el presente. Por fortuna, persiste el misterio ante el porvenir.

The books of this mexican author are very interesting to me and this is another book of interest.
A war camp in particular expresses the transition of the international conflict to the internalization of it in the borders, coastal or inland of a country. And it reflects a rejection of the norms and the institutions that sustain them. An ultracontemporary war field is continuous, flat, simultaneous, ubiquitous, systemic and productive, and affects the sea, air, earth, space and cyberspace.
The war field examined here transcends the territory of the Mexican nation, its links with the northern border and the southern border of the country, since North America is deployed to the Central American and Caribbean region: it extends as a contiguous field of war operations of the North American Command towards the rest of the world. A process of militarization that dates back to the last decade of the 20th century and in 2014 includes foci of risk in North Korea, Syria, Ukraine, Venezuela, among others.

(Mexico) The regions of the country have been modified in turn by the dominance of criminal groups, whose activities around the transfer of drugs have reconfigured the internal map of the country with their journeys, temporary occupations and conflicts with others in the same company, and includes the control and management of common crime and the rest of the illegal industries: kidnapping, extortion, robbery, trafficking in persons and weapons and exploitation of women, minors and children, prostitution, prostitution, payment of flat fees and of step, etcetera. The territorial dislocation has brought with it another moving cartography that has little to do with traditional maps.
The greatest internal and external transformations occur in the Gulf of Mexico, which links Central America with Mexico in a territorial, regional and population corridor devastated by the crime against the ideals of human and sustainable development, the prevention of natural disasters, the tourism, the formal economy and trade, road integration, energy and communications. The informal and underground economy tend to impose themselves in this new asymmetric conformation: the tunnel. There the exploitation of people, those expelled from their communities by poverty and criminality, exiles looking for work in the United States. through the Mexican route.
Mexico has become a battlefield under the new global order and the geopolitics of the US, the world’s greatest power. A field subject to the most acute contradictions.
In the Mexican Republic, almost all the crimes committed remain unpunished; its territory, borders and coastlines are besieged by criminal groups that dispute the monopoly of violence by the State. Extortion and kidnapping have become widespread, while Mexico completely fails to comply with the Protocol of the Palermo Convention to combat organized crime of planetary scope. This speaks of the lack of a rule of law and the “rule” of the law.
The murder of dozens of journalists in recent years underscores the vast impunity of the crimes committed in Mexico.

In 2012, a 2007 operation was launched by the US Drug Enforcement Administration (DEA), which used Mexican territory to traffic cocaine from America to Europe, transported millions of dollars of illicit proceeds through various countries and washed money in US banks and China. That year, it was also reported that, in Chile, the Central Intelligence Agency (CIA) trafficked Bolivian cocaine whose profits were applied in operations to destabilize the government of Ecuador. Under the pretext of infiltration into criminal groups, illegality has become legitimate in an international action that contradicts the supremacy of the law.
To date, the US CIA maintains links with criminal organizations to increase destabilization in Mexico under a paramilitary logic.
The CIA has played a decisive role in Mexico through the most efficient paramilitary criminal group in terms of strategy, logistics and operational tactics: The Zetas, whose leading cadres had high-level war training in the US, either as soldiers elite of the Special Forces Aeromobile Group (GAFES) of Mexico or the so-called kaibiles of the Guatemalan army. The operations of the CIA on drug trafficking have already been presented in Vietnam, Nicaragua and Afghanistan. The US war machine It would be a determining factor in the rise of violence in recent years in Mexico, which has measured the new international context, the threat of terrorism and the emerging geopolitics of the US power since September 11, 2001.
The fulfillment of these tasks obeys two guidelines of the US government. The first is that which states, since 1954, that covert operations are planned and conducted in a manner consistent with US foreign and military policies, and that such role is assigned to the CIA. The second refers to the fact that since 2002, in accordance with its national security strategy, that government has ceased to recognize the principle of absolute sovereignty of States, which dates from the Treaty of Westphalia of 1648.
Thus, under the ideology of binational integration and cooperation between the United States. and Mexico, the dismantling of the concept of sovereignty, a constitutional foundation in Mexico, has prospered. In fact, the USA seeks the absorption of natural, energetic and human resources of Mexico to strengthen its geopolitical interests in exchange for the financing, advice and vigilance that serve to carry out the absorbing process.
The goal is to increase instability in Mexico, to impose the “strong” state and the mission of Mexico acting as a gendarme of the region in the south of the US, Central America and the Caribbean. The northern country requires Mexico to provide the cheapest labor in the world for its maquiladora industry: most of the exports are for the US market and millions of Mexicans work there. The chaos, the educational disaster and the imposition of barbarism (weapons, drugs, violence, massive exploitation) end up being profitable within the asymmetric geometry of Mexico with its northern neighbors. Illegality is a big global business. USA he sponsors it with the war machine as an economic platform: the turbid warp.
The horizon for Mexico indicates the normalization of community violence, the strengthening of the repressive state and the introduction of the war machine as a result of the status of being a US backyard. In other countries, the generalized military and police strengthening also reformulates societies. You know: in war situations, the first victim is the truth. Instability and conflicts are often very productive for certain economic and geopolitical powers: they dehumanize. The transhuman condition for the 21st century comes.

Throughout the first decade of the 21st century, the Mexican drug cartels were strengthened. The international prestige of Mexican drug traffickers is the emblem of the failure of the government’s war against organized crime. The government makes arrests and seizures while violence, insecurity and illicit businesses grow. Beginning in 2003, Mexican drug traffickers took the lead in the transit of drugs from South America to the north. In U.S.A. the largest drug consumption market in the world persists. The primacy in Mexico allows access to other continents, hence the fury of such a struggle.
The decisive factor in this strengthening is the ineffectiveness and corruption of the institutions involved in the Mexican strategy to combat drug trafficking. Such combat became an irresolvable problem for the government of Mexico and begins to be a challenge in America and Europe. The Office against Drugs and Crime of the United Nations Organization (UNOCD) indicates that cocaine that arrives in Europe and is produced in Colombia, Peru and Bolivia is transported by Mexican drug traffickers, who have displaced Colombians little by little and they compete with Venezuelans to get the drug to the European continent, especially through West Africa. It is estimated that 90% of the drug that arrives on the European continent transits that route.

The era of planetary transhumanism is characterized by the incorporation of human beings as part of the great technological-military system that will go beyond the conventional limits, from biology to social, that the species has maintained for thousands of years. The transhumanist project is linked to the aspiration no longer of collective welfare but of the supremacy of those who head, own and administer it. The risks are obvious: more and more, nation-states are unable to understand the great covert transformation in the control and surveillance model through the strategy of displacing the presence of the person (subject of law par excellence) to install the Increasing hegemony of the two-headed god of technology and money as the axis of the programmable world towards the future through the apparatuses.
In the present and towards the future, people will be increasingly subject to a regime of control and surveillance due to the model of civilization that has been imposed on the planet since the last decade of the twentieth century. This model configures the type of citizen under an emerging order that unites ultraliberalism, the globalized economy, formal or procedural democracy, corporate practices that transcend the nation-states, telecommunications and the revolution of military affairs on the basis of which find technological advances.
The mandate for the armed forces is to be persuasive in times of peace and decisive in times of war. Strategic evolution is influenced by two factors: the development and breadth of information technologies that will shape the conduct of military operations (based on information as a principle of superiority), as well as intellectual and technical innovations that will modify the own strategy, the context in which they act. In accordance with these directives, it is accepted that the US It will interact with a variety of regional actors: “Transport, communications and information technology will involve and strengthen economic ties and attention to international events.” The notions of security, interest and political values ​​will be the device of commitment to colleagues abroad from operating multinational forces anywhere in the world, and coordinate such operations with government agencies and international organizations. The US Army it also reserves the right to act through contractors.

The Joint Vision 2020 strategic plan is shown as a systems system due to its requirement for interoperability, which consists of the utility of the systems, units or power to offer and accept services from other systems, units or forces, and to use the services exchanged to enable them in the joint operation. The results to be obtained involve commandos and human teams attentive to the new capabilities and tools -often from automations-, flexibility, adaptation, coordination, direction and updated knowledge of the war field, as well as resorting to a joint, dispersed and coordinated force , capable of transforming itself into a reduced, agile, mobile, dispersed, interactive and networked form, which will result in tempos of simultaneous and plural operation. In short, this joint force seeks to establish multinational agencies of a compatible, interoperable and shared information order. A horizon of experience and innovation on a foundation shared with corporate businesses: the world is a field of opportunities for profit, a real or virtual war field.

The social malaise turned into malleable substance, passage to the virtuality of being living anamorphosis before the abuses or omissions of the constituted power and the depredation of the criminal power.
Humanity never knew as much as now about the nature and composition of the cosmos, and was never further from the stars than in the present. Fortunately, the mystery persists before the future.

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