Tratado De Filosofía Zoom — José Antonio Marina / Treaty of Philosophy Zoom by José Antonio Marina (spanish book edition)

Otro gran libro de pedagogía filosófica de José Antonio Marina. Lo más notable del libro, lo que le hace diferente a otros libros del autor son los capítulos que en una tipografía diferente trata diferentes aspectos con el “zoom” de acercamiento.

José Antonio Marina utiliza en este libro la realidad como materia prima para ejercer de filósofo curioso y sagaz (o quizá habría que decir simplemente filósofo, puesto que la curiosidad y la sagacidad son cualidades de quien bien ejerce tal profesión) y mostrarnos no solo cómo funciona el cerebro humano a la hora de crear nuevas realidades, sino también (y en contra de lo que muchos pudiera pensar) cómo realidad y ficción van de la mano para generar nuevas posibilidades para el hombre.
Y si visitamos el terreno de las posibilidades, de la creatividad y de lo que puede llegar a ser, el ingenio es herramienta imprescindible. Quizá por eso Marina parte de él en este ensayo para hablarnos de las infinitas posibilidades del ser humano y de cómo ha llegado a ser lo que es gracias a su capacidad para ingeniar, innovar, crear, soñar, imaginar… y llevar esas ficciones hasta la realidad.
Esta es la materia central de este interesantísimo ensayo en el que Marina va de lo concreto (o del zoom aplicado a las parcelas más aparentemente insignificantes de la realidad) a lo general y de lo general a lo concreto para ofrecernos un mapa amplio y clarificador de cómo funciona la inteligencia humana en lo que a creatividad e ingenio se refiere.
Una creatividad y un ingenio que no se queda en las disciplinas a las que frecuentemente se asocian estas herramientas (arte, cultura, literatura, publicidad, música…) sino que se aplica a todas las materias imaginables, incluso las que menos se suelen vincular con la imaginación y la creatividad (la medicina, el derecho, la política o la economía). Así, el filósofo toledano demuestra que el hombre es lo que es gracias a su capacidad de ficcionar, de planificar, de imaginar y de proyectar.
Con un estilo ágil y una prosa accesible pero rigurosa, Marina nos invita a mirar el mundo que nos rodea con otros ojos (los ojos de la filosofía zoom) e, incluso, a aplicar ese zoom sobre nosotros mismos y sobre el ser humano en general. Así, cuestiones como la política, la religión, la economía, la ciencia, el arte o la cultura quedarán dibujadas desde la perspectiva reflexiva y crítica que nos propone el autor.

El futuro dirige nuestro presente apoyándose en nuestro pasado. “El proyecto descubre posibilidades y dirige las operaciones del sujeto para realizarlas” mediante un bucle prodigioso. Disponemos de herramientas: la herramienta máxima es el lenguaje, que permite “manejar el infinito”. Es comunicación y clausura. Que permite entendernos. “Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”, Wittgenstein.
La Economía es “la apoteosis de la irrealidad”. Produce fenómenos sorprendentes e inverosímiles. Uno de los factores esenciales en el dinero es el tiempo y la velocidad de circulación (ecuación de Fisher). “El capitalismo del siglo XX ha hecho de la líbido su propia energía” (Bernard Stiegler). El dinero (medio de cambio, unidad de cuenta, reserva de valor) es M1, M2, M3 y ahora M4. Desde 1971, con Nixon y la desaparición del patrón oro, quedó sin cobertura. “En un régimen de cambios flotantes, el sistema de significados quedó sin referentes”. Cada año los mercados financieros mueven 3.450 B €, frente a los 45 B del PIB mundial, 76 veces (ABC, agosto de 2012). John Lanchester, cuyos libros de economía Marina recomienda, conecta los derivados con la modernidad y la crisis con la postmodernidad. “Todos los Estados Nación están construidos sobre la base del gasto deficitario”. “Los riesgos de vivir en una sociedad irreal acaban recayendo sobre los individuos”.
En todas las compañías se considera que los activos son aquellas cosas propiedad de la empresa, mientras que el pasivo es aquello que pertenece a otros. Por eso, en un banco, el dinero depositado por los clientes está en su pasivo, porque no es del banco. ¿Y cuál es el activo del banco? Fundamentalmente el dinero (de sus clientes) que ha prestado. Es decir, su activo son deudas que los demás tienen con él y que, por lo tanto, dependen de que sus acreedores las paguen. Lo que hay en este asunto es un sistema circulante de deudas. El banco debe a sus depositantes el dinero que han depositado, y a él le deben el dinero que ha prestado. Queda claro que el único propietario real en este círculo es el depositante, que, en último término, corre el riesgo.
Otras ficciones que presenta este ‘Tratado de Filosofía ZOOM’ son el arte y las ficciones sociales: la convivencia política, las religiosas (“las religiones son creaciones humanas, expresadas con signos humanos, con independencia de su verdad o falsedad”), las morales. Marina nos habla de “ganchos trascendentales”: del legislador universal (Dios, el Rey o el Estado) al humano y de ahí a los súbditos. En el epílogo, la “prodigiosa ficción constituyente”.

El mundo académico no suele prestar atención a nada que no venga envuelto en una nutrida bibliografía. Los académicos son como los compradores que miran en el envase la procedencia de la mercancía antes de probarla. Hacen bien.

He titulado este libro Tratado de filosofía zoom porque su método es pasar de las cosas pequeñas a las verdades sistemáticas, o, en dirección contraria, utilizar las herramientas conceptuales de un sistema para enfocar una realidad mínima. El ingenio nos ha enseñado que cualquier objeto minúsculo enlaza con lo infinito mediante el etcétera.
La filosofía moderna comienza con una pregunta kantiana que todos tenemos que formularnos: ¿cómo tiene que ser la inteligencia humana para hacer lo que hace? Kant se refería a la ciencia, a la metafísica, a la ética. Era un filósofo solemne y serio. Mi comienzo es más humilde: ¿cómo tiene que ser nuestra inteligencia para producir los frutos del ingenio, la proliferación de ocurrencias, el juego, los esfuerzos inútiles, el despilfarro? ¿Podríamos aprovechar lo que el ingenio nos dice para comprender algo más de la naturaleza humana?
Una de las características del ingenio es su capacidad de descubrirnos una cara distinta de la realidad con una frase, un dibujo, una relación. Serían las epifanías del ingenio.

LA PALABRA FILOSOFÍA SE USA CON MÚLTIPLES SIGNIFICADOS, por eso podemos escuchar expresiones como «tómatelo con filosofía» o «esta es la filosofía de nuestra empresa de charcutería». En un sentido amplio significa enriquecer conceptualmente nuestro modo de pensar la realidad.
Manejando signos interpretamos las experiencias, trazamos planes, decidimos y dirigimos la acción. Por eso, uno de los objetivos de la filosofía, como la ciencia universal que buscamos, es estudiar el modo como la inteligencia genera signos y, mediante ellos, mundos personales o sociales, y desde ellos, mediante la acción, vuelve a la realidad. Este es el sorprendente círculo en que nos movemos. Realidad, irrealidad, acción, realidad.
El zoom convierte algo en significante a la espera de que le demos un significado. No es un mero aumento o acercamiento del objeto. De ser un fenómeno receptivo, se convierte en un fenómeno expresivo, expansivo, explicativo, y el resto de la galaxia «ex». Si tuviéramos el oído mental lo suficientemente fino, oiríamos aquí el «ruido de fondo del Big Bang de la especie humana».
Expresamos la realidad de múltiples maneras. Las expresiones poéticas de los astrónomos se diferencian de las expresiones poéticas de los poetas en que estos quieren convertir la realidad en fuente de emociones y aquellos, en fuente de verdades. La filosofía permite anular la oposición entre ciencias y humanidades porque considera a ambas fenómenos expresivos de la inteligencia, que encuentran en ella su última justificación.

Los antiguos griegos recelaban de la pleonexia, del exceso de deseos, pero en la República, Platón cuenta una historia que da que pensar. Sócrates comienza describiendo una ciudad sana, en que los ciudadanos sólo quieren cubrir sus necesidades, austera, ordenada y sin codicia.
Ortega recuperó la palabra pleonexia, traduciéndola como la búsqueda del propio crecimiento, el deseo de vivir más, de alcanzar la plenitud. «El darwinismo supone que el fin regulador de todos los fenómenos vitales es la adaptación al medio. Vivir es adaptarse.» Frente a ese punto de vista, para Ortega, la vida es «una actitud artificial creadora que consiste en el aumento de su propio ser, en su henchimiento».
El lujo se ha vivido siempre como algo deseable pero excesivo. La palabra procede del latín luxus, que significaba el crecimiento desmesurado y dislocado de una planta (una vegetación lujuriosa). De esa raíz proceden también lujuria, la demasía en las relaciones sexuales, y luxación, el salirse un hueso de su sitio. La desmesura hizo que, a pesar de su constancia, el lujo haya estado mal visto a lo largo de la historia, entre otras cosas porque fomentaba la envidia y los enfrentamientos sociales. En Roma, en el antiguo código de las Doce Tablas se prohibían los gastos excesivos en los funerales, lo que fue sistemáticamente incumplido. Posteriormente, la ley Oppia prohibió a las señoras tener más de media onza de oro, llevar vestidos de color variado y servirse de carruajes, pero las mujeres consiguieron la abrogación de esta ley. Durante la Edad Media hubo muchos intentos de reprimir el lujo. Enrique II de Francia prohibió el uso de vestidos de seda a quien no fuera príncipe u obispo, y una ordenanza de 1577 reglamentó los banquetes. En España también hubo muchas leyes contra el lujo para evitar que las familias se arruinasen por la ostentación. Al final, los Estados siguieron el consejo que ya había dado el severo Catón y decidieron aprovechar este impulso incoercible para crear un impuesto sobre el lujo.

Para comprender lo que significa posibilidad, conviene hacer zoom sobre la palabra imposibilitado.
En Toledo, mi ciudad natal, radica el Hospital Nacional de Parapléjicos, del que como ciudadano me siento muy orgulloso. La paraplejia —en especial la tetraplejia— es el colmo de la imposibilidad física, puesto que la capacidad de movimiento queda trágicamente disminuida. Lo contrario es la agilidad. Ágil es el que tiene muchas posibilidades de moverse con facilidad y eficacia. El ágil y el impedido viven en un mundo geométricamente idéntico, pero vitalmente distinto. Algo parecido ocurre con la agilidad mental, que es la capacidad para moverse con soltura en el espacio mental.
LO POSIBLE ALCANZA SU PLENITUD EN LA REALIZACIÓN. El papel de la inteligencia es dirigir la conducta, que es un hecho real. La función principal de los intermediarios mentales es dirigir el comportamiento. La acción humana tiene un carácter especial: inevitablemente nos sitúa en la realidad. Nuestra producción de significados puede ser interminable, podemos movernos en una proliferación de posibilidades en la que no sabemos qué elegir, pero la acción corta decide la irrealidad. La acción humana es la obra de un ser corpóreo movido por patrones irreales, espirituales.

EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EJECUTIVA a lo largo de la evolución humana y a lo largo de todo el proceso educativo del niño permite que podamos dirigir, construir y orientar —hasta cierto punto— las prodigiosas actividades de la inteligencia generadora. Podemos, sobre todo, guiar nuestro comportamiento por metas lejanas, mantenidas en nuestra memoria prospectiva. Todas las actividades mentales que compartimos con los animales quedan transformadas al poder dirigirlas de acuerdo con nuestros proyectos. De esa manera podemos inhibir el impulso, gestionar nuestras emociones, construir nuestra memoria, evaluar nuestros comportamientos. Irnos liberando progresivamente de coacciones. En la realidad natural rige el determinismo. En el mundo humano, híbrido de realidad y ficción, se abre camino la autonomía.

Conviene distinguir entre razonar y uso racional de la inteligencia. Razonar es un mecanismo para enlazar conceptos de acuerdo con reglas lógicas. «Todas las cosas dulces engordan. Esta mesa es una cosa dulce; luego, esta mesa engorda» es un razonamiento correcto pero falso. La lógica y la verdad se mueven en niveles diferentes. En cambio, el uso racional de la inteligencia consiste en utilizar toda su operatividad transfiguradora, incluido, por supuesto, el razonamiento, para buscar evidencias compartidas. El hombre necesita conocer la realidad y entenderse con los demás, para lo cual tiene que abandonar el seno cómodo y protector de las evidencias privadas. Sopesar las evidencias ajenas, criticar todas, las propias y las extrañas, abre el camino a una búsqueda siempre abierta de una verdad y de unos valores más firmes, claros y cada vez mejor justificados.

¿Estamos en un callejón sin salida? ¿Debemos acostumbrarnos a vivir en un estado de incertidumbre permanente, necesitados de vivir amparados por ficciones de las que, antes o después, descubriremos, como en la fábula del rey, que van desnudas? ¿Podemos esperar que esa inteligencia ingeniosa, fértil, incansable, nos ofrezca alguna solución?.
Los permanentes enfrentamientos, los choques entre culturas, la imposibilidad de conseguir la paz vuelven a enfrentarnos con un tema esencial: ¿podremos inventar un discurso ético universalmente aceptable? La llamada al individualismo es muy potente. Todos tendemos a vivir en nuestro mundo privado, en nuestros placeres, pero al mismo tiempo necesitamos establecer sistemas de comunicación y convivencia con los demás. La condena de Babel se mantiene. Necesitamos un gancho transcendental del que colgar un sistema normativo que nos ampare a todos, pero no lo encontramos. No digo que no lo haya, o que no fuera deseable que lo hubiera.
1.   Necesitamos unos derechos naturales capaces de fundar nuestros sistemas éticos, jurídicos y políticos para librarnos así de la arbitrariedad del poderoso y establecer un régimen de vida no fundado en fuerzas reales, sino simbólicas.
2.   De la naturaleza no pueden deducirse derechos sino, a lo sumo, necesidades y aspiraciones. A pesar de lo cual, los derechos siguen resultándonos indispensables para realizar el modo de vida que consideramos humano.
3.   Para resolver el problema, la inteligencia proyecta redefinir la naturaleza humana de tal manera que de ella se puedan deducir derechos.
4.   Con esta finalidad se instituye a sí misma como dotada de dignidad, es decir, de derechos.
 
Todo esto es una ficción. Lo sé. Pero es la más noble, poderosa, creadora ficción que se nos ha ocurrido. Es una ficción necesaria para sobrevivir. También lo sé. Pero es, sobre todo, una ficción constituyente.
La dificultad de vivir mezclando realidad e irrealidad. Podemos caer en la credulidad o en el escepticismo. Pero no podemos evitar esa situación. La historia, que nos ha enseñado que la búsqueda de la dignidad es la dirección de nuestra marcha, nos muestra también sus terribles fracasos. Una ficción constituyente sólo puede funcionar como tal si todo el mundo se comporta «como si» fuera verdadera, pero parece un lazo poco fuerte para impulsar a acciones difíciles. ¿Por qué habríamos de hacerlo? Porque la alternativa es el horror. No es posible elaborar una ética sin darse cuenta de este hecho, sin dar una visión trágica de nuestras posibilidades. Los antiguos griegos vieron que el ser humano era deinós, extraño. Admirable y temible.
Comencé hablando de filosofía. La definí como la ciencia que estudia el modo como la inteligencia crea mundos, las distintas relaciones que lo irreal mantiene con lo real, la evaluación de nuestras invenciones. La culminación de esa tarea creo que debería ser la redefinición de la especie humana, la justificación racional de los sistemas normativos, la implantación educativa de los hábitos que irían realizando nuestro proyecto de dignidad. Se trata, pues, de una tarea teórica y práctica, como ha ocupado siempre a la filosofía. Nada está decidido. Seguimos en precario, zarandeados por los vientos inciertos de la historia. Debería ser el momento de la filosofía. Nos queda mucho trabajo por hacer.

Another great book of philosophical pedagogy by José Antonio Marina. The most notable thing in the book, what makes it different from other books of the author are the chapters that in a different type of writing deals with different aspects with the “zoom” approach.

José Antonio Marina uses in this book the reality as a raw material to practice as a curious and shrewd philosopher (or perhaps we should say simply a philosopher, since curiosity and sagacity are qualities of whoever exercises such a profession) and show us not only how it works the human brain at the time of creating new realities, but also (and contrary to what many might think) how reality and fiction go hand in hand to generate new possibilities for man.
And if we visit the terrain of possibilities, creativity and what can be, ingenuity is an essential tool. Maybe that’s why Marina part of it in this essay to talk about the infinite possibilities of human beings and how it has become what it is thanks to its ability to engineer, innovate, create, dream, imagine … and bring those fictions up to reality.
This is the central subject of this interesting essay in which Marina goes from the concrete (or the zoom applied to the most insignificant plots of reality) to the general and from the general to the concrete to offer us a broad and clarifying map of how human intelligence works in terms of creativity and ingenuity.
A creativity and an ingenuity that does not remain in the disciplines to which these tools are frequently associated (art, culture, literature, advertising, music …) but it is applied to all imaginable subjects, even those that are less often link with imagination and creativity (medicine, law, politics or economics). Thus, the Toledo philosopher shows that man is what he is thanks to his ability to fiction, to plan, to imagine and to project.
With an agile style and an accessible but rigorous prose, Marina invites us to look at the world that surrounds us with different eyes (the eyes of the zoom philosophy) and, even, to apply that zoom on ourselves and on the human being in general . Thus, issues such as politics, religion, economics, science, art or culture will be drawn from the reflective and critical perspective proposed by the author.

The future directs our present by relying on our past. “The project discovers possibilities and directs the subject’s operations to perform them” through a prodigious loop. We have tools: the maximum tool is the language, which allows “to handle the infinite”. It is communication and closure. That allows us to understand each other “The limits of my language mean the limits of my world”, Wittgenstein.
The Economy is “the apotheosis of unreality”. It produces surprising and implausible phenomena. One of the essential factors in money is time and speed of movement (Fisher’s equation). “The capitalism of the twentieth century has made the libido its own energy” (Bernard Stiegler). Money (means of exchange, unit of account, reserve of value) is M1, M2, M3 and now M4. Since 1971, with Nixon and the disappearance of the gold standard, it was left without coverage. “In a regime of floating changes, the system of meanings was without referents.” Each year, financial markets move 3,450 B €, compared to 45 B of world GDP, 76 times (ABC, August 2012). John Lanchester, whose economics books Marine recommends, connects derivatives with modernity and crisis with postmodernity. “All Nation States are built on the basis of deficit spending.” “The risks of living in an unreal society end up falling on individuals.”
In all companies, assets are considered to be those things owned by the company, while liabilities are those that belong to others. Therefore, in a bank, the money deposited by customers is in their liabilities, because it is not from the bank. And what is the bank’s assets? Fundamentally the money (of his clients) that he has lent. That is to say, your assets are debts that others have with him and that, therefore, depend on his creditors paying them. What is in this matter is a circulating system of debts. The bank owes its depositors the money they have deposited, and they owe the money they have borrowed. It is clear that the only real owner in this circle is the depositor, who, in the end, runs the risk.
Other fictions presented by this ‘Treaty of ZOOM Philosophy’ are art and social fictions: political coexistence, religious (“religions are human creations, expressed with human signs, regardless of their truth or falsity”), the moral . Marina speaks of “transcendental hooks”: from the universal legislator (God, the King or the State) to the human and from there to the subjects. In the epilogue, the “prodigious fiction constituent.”

The academic world does not usually pay attention to anything that is not involved in a large bibliography. The academics are like the buyers who look at the container the origin of the merchandise before testing it. They do well.

I have titled this book Treaty of zoom philosophy because its method is to move from small things to systematic truths, or, in the opposite direction, to use the conceptual tools of a system to focus on a minimal reality. Ingenuity has taught us that any tiny object links to the infinite through etcetera.
Modern philosophy begins with a Kantian question that we all have to ask ourselves: how does human intelligence have to be to do what it does? Kant was referring to science, to metaphysics, to ethics. He was a solemn and serious philosopher. My beginning is more humble: how must our intelligence be to produce the fruits of ingenuity, the proliferation of occurrences, the game, the useless efforts, the waste? Could we take advantage of what ingenuity tells us to understand something more about human nature?
One of the characteristics of ingenuity is its ability to discover a different face of reality with a phrase, a drawing, a relationship. They would be the epiphanies of ingenuity.

THE WORD PHILOSOPHY IS USED WITH MULTIPLE MEANINGS, that’s why we can hear expressions like “take it with philosophy” or “this is the philosophy of our charcuterie company”. In a broad sense it means conceptually enriching our way of thinking about reality.
By managing signs, we interpret the experiences, draw plans, decide and direct the action. Therefore, one of the objectives of philosophy, as the universal science we seek, is to study how intelligence generates signs and, through them, personal or social worlds, and from them, through action, returns to reality. This is the amazing circle in which we move. Reality, unreality, action, reality.
The zoom turns something significant in the hope that we give it a meaning. It is not a mere increase or approach of the object. From being a receptive phenomenon, it becomes an expressive, expansive, explanatory phenomenon, and the rest of the “ex” galaxy. If we had a fine enough mental ear, we would hear here the “background noise of the Big Bang of the human species.”
We express reality in multiple ways. The poetic expressions of astronomers differ from the poetic expressions of poets in that they want to turn reality into a source of emotions and those, into a source of truths. Philosophy allows the opposition between science and humanities to be annulled because it considers both expressive phenomena of intelligence, which find in it its ultimate justification.

The ancient Greeks were suspicious of the pleonexia, of the excess of desires, but in the Republic, Plato tells a story that makes you think. Socrates begins by describing a healthy city, in which citizens only want to meet their needs, austere, orderly and without greed.
Ortega recovered the word pleonexia, translating it as the search for growth itself, the desire to live longer, to reach fulfillment. “Darwinism supposes that the regulating purpose of all vital phenomena is adaptation to the environment. To live is to adapt. “Against that point of view, for Ortega, life is” an artificial creative attitude that consists in the increase of his own being, in its fullness”.
Luxury has always been experienced as something desirable but excessive. The word comes from the Latin luxus, which meant the disproportionate and dislocated growth of a plant (lush vegetation). From that root come also lust, excess in sexual relations, and dislocation, the removal of a bone from its place. The disproportion made that, in spite of its constancy, the luxury has been seen badly throughout history, among other things because it fomented envy and social confrontations. In Rome, the old code of the Twelve Tables prohibits excessive funeral expenses, which was systematically broken. Later, the Oppia law forbade the ladies to have more than half an ounce of gold, to wear dresses of varied color and to use carriages, but the women got the abrogation of this law. During the Middle Ages there were many attempts to repress luxury. Henry II of France forbade the wearing of silk dresses to anyone who was not a prince or bishop, and an ordinance of 1577 regulated banquets. In Spain there were also many laws against luxury to prevent families from being ruined by ostentation. In the end, the States followed the advice that had already given the severe Cato and decided to take advantage of this incoercible impulse to create a tax on luxury.

To understand what it means possibility, it is convenient to zoom on the word disabled.
In Toledo, my hometown, lies the National Hospital of Paraplegics, of which as a citizen I feel very proud. Paraplegia – especially tetraplegia – is the height of physical impossibility, since the capacity for movement is tragically diminished. The opposite is agility. Agile is the one that has many possibilities to move easily and effectively. The agile and the disabled live in a geometrically identical world, but vitally different. Something similar happens with mental agility, which is the ability to move freely in mental space.
POSSIBLE REACHES ITS FULLNESS IN THE REALIZATION. The role of intelligence is to direct behavior, which is a real fact. The main function of mental intermediaries is to direct behavior. Human action has a special character: it inevitably places us in reality. Our production of meanings can be endless, we can move in a proliferation of possibilities in which we do not know what to choose, but short action decides unreality. Human action is the work of a corporeal being moved by unreal, spiritual patterns.

THE DEVELOPMENT OF EXECUTIVE INTELLIGENCE throughout human evolution and throughout the child’s educational process allows us to direct, build and guide-to some extent-the prodigious activities of generating intelligence. We can, above all, guide our behavior by distant goals, kept in our prospective memory. All the mental activities that we share with animals are transformed by being able to direct them according to our projects. In that way we can inhibit the impulse, manage our emotions, build our memory, evaluate our behaviors. Go liberating progressively from coercion. In the natural reality, determinism rules. In the human world, a hybrid of reality and fiction, autonomy opens the way.

It is convenient to distinguish between reasoning and rational use of intelligence. Reasoning is a mechanism for linking concepts according to logical rules. «All sweet things get fat. This table is a sweet thing; then, this table gets fatter »is correct but false reasoning. Logic and truth move on different levels. On the other hand, the rational use of intelligence consists in using all its transfigurative operativeness, including, of course, reasoning, to look for shared evidence. Man needs to know reality and to understand himself with others, for which he has to leave the comfortable and protective bosom of private evidence. Weighing the evidence of others, criticizing all, the own and the strange ones, opens the way to an always open search for a truth and stronger, clearer and better justified values.

We are in a dead end? Should we get used to living in a state of permanent uncertainty, needing to live protected by fictions of which, sooner or later, we will discover, as in the king’s fable, that they are naked? Can we expect that ingenious, fertile, tireless intelligence to offer us some solution?
The permanent confrontations, the clashes between cultures, the impossibility of achieving peace again confront us with an essential issue: can we invent a universally acceptable ethical discourse? The call to individualism is very powerful. We all tend to live in our private world, in our pleasures, but at the same time we need to establish systems of communication and coexistence with others. The sentence of Babel remains. We need a transcendental hook from which to hang a normative system that protects us all, but we do not find it. I’m not saying that there is not, or that it was not desirable that there was.
1. We need natural rights capable of founding our ethical, legal and political systems in order to free ourselves from the arbitrariness of the powerful and to establish a regime of life not based on real but symbolic forces.
2. Nature can not deduct rights but, at most, needs and aspirations. In spite of which, the rights continue to be indispensable to us to realize the way of life that we consider human.
3. To solve the problem, intelligence projects to redefine human nature in such a way that rights can be deduced from it.
4. To this end, it establishes itself as endowed with dignity, that is, with rights.

All this is a fiction. I know. But it is the most noble, powerful, creative fiction that has ever occurred to us. It is a necessary fiction to survive. I know too. But it is, above all, a constituent fiction.
The difficulty of living mixing reality and unreality. We can fall into credulity or skepticism. But we can not avoid that situation. History, which has taught us that the search for dignity is the direction of our march, also shows us its terrible failures. A constituent fiction can only function as such if everyone behaves “as if” it were true, but it seems a weak bond to drive difficult actions. Why should we do it? Because the alternative is horror. It is not possible to elaborate an ethics without realizing this fact, without giving a tragic vision of our possibilities. The ancient Greeks saw that the human being was deinós, strange. Admirable and fearsome.
I started talking about philosophy. I defined it as the science that studies the way intelligence creates worlds, the different relationships that the unreal maintains with the real, the evaluation of our inventions. The culmination of this task I believe should be the redefinition of the human species, the rational justification of the normative systems, the educational implementation of the habits that our project of dignity would carry out. It is, then, a theoretical and practical task, as has always occupied philosophy. Nothing is decided. We remain precarious, buffeted by the uncertain winds of history. It should be the moment of philosophy. We have a lot of work to do.

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