Security Analysis — Benjamin Graham & David L. Dodd / Security Analysis Sixth Edition by Benjamin Graham & David L. Dodd

Este libro se hizo famoso por Warren Buffet, pero probablemente ya lo sepas. ¿Te enseñará a invertir como Warren? Sí, los fundamentos están ahí y también lo están las técnicas de valoración. En el mundo de hoy en día, es difícil decir que todavía se aplica. En un nivel muy básico, sí lo hace.
Security Analysis: The Classic 1934, ha sido bautizado como una fuente inagotable de información a la hora de invertir. Escrito por dos gurús: Benjamin Graham y David Dood, este libro despertará al inversor durmiente en cualquiera. Sabiendo que ellos le enseñaron a Warren Buffet su técnica los hizo famosos en el mundo financiero.
El libro fue escrito en 1934, solo 5 años después del colapso del mercado de valores en 1929, y justo en el momento de la Ley Glass-Steagel, que cambió la ética del mercado de valores y cómo se regulaban. La idea de Benjamin era enseñarle a la gente sobre los principios básicos de la inversión al proporcionar información sobre lo que se debe buscar en un negocio en el que deseen invertir. ¿Se puede pasar por todas estas 725 páginas? Sí, puedes, pero no será una lectura fácil como los Juegos del Hambre.
Si logra superarlo, poseerá un libro escrito hace casi 8 décadas que tiene ideas sabias. Aprenderá de un marco a seguir antes de precipitarse en cualquier inversión. Además, podrá discernir un negocio que se ve rentable, pero en retrospectiva se aferra a las pajas y al borde de la bancarrota. Después de leer este libro, habrás aprendido la filosofía básica y los principios de inversión en el mercado de valores. Igualmente estará equipado con las herramientas (principalmente analíticas y filosóficas) que lo ayudarán a tomar decisiones con respecto a las inversiones. La diferencia entre la inversión y la especulación, la discusión y el análisis están todos delineados. La razón por la que es importante conocer estas diferencias es porque el segmento de negocios durante las noticias nunca los explica y también lo es la escuela. Benjamin te hará entender el significado de estos y otros términos de su libro de una manera muy práctica.
Warren Buffet era el alumno de Benjamin y, si no fuera por nada más, esto solo debería servir como una motivación para que cualquiera tome este libro y lo lea. Sin embargo, ten en cuenta que el libro no tiene una sola imagen y es un gran libro. Afortunadamente para nosotros, el libro no tiene palabras de relleno y todo lo que se escribe en el libro tiene mucho sentido, lo cual es interesante. También hay otras ediciones de este libro, pero esta edición en particular conserva todas las enseñanzas del “Viejo Ben”, razón por la cual vale cada centavo. El libro tampoco es un esquema de hacerse rico rápidamente. El libro solo proporciona información sobre cómo se ve el mercado de inversión real y las decisiones que debe tomar antes de realizar una inversión y, por lo tanto, el nombre del libro “Análisis de seguridad”.
Si alguna vez te han engañado para hacer una inversión o tímidamente siguiendo a la multitud para hacer una inversión que resultó ser falsa, entonces toma una taza de café y sé educado por este hombre, Benjamin Graham, y su coautor, David Dood, todos los que parece haber viajado al futuro ya que este libro sigue siendo muy relevante.

A primera vista, Security Analysis, uno de cada 700 páginas separadas sin una sola imagen que no sea el sonriente Sr. Graham en la portada, parece no ser para los débiles de corazón. En el interior, sin embargo, se encuentra el mejor libro sobre inversión jamás escrito, que sigue siendo notablemente legible, perspicaz y oportuno casi siete décadas después de su primera edición. Graham, un inversor exitoso por derecho propio, también fue un profesor muy eficaz e influyente (uno de sus alumnos llamado Warren Buffett lo ha hecho bastante bien), y sus métodos y su lenguaje son refrescantemente claros y (créanlo o no) concisos. La duración del libro se debe a la amplitud de su contenido, no a la palabrería ni a desvíos innecesarios.
Graham (y su colaborador Dodd) construye metódica y metódicamente un marco para el análisis y la toma de decisiones necesarios para tomar decisiones de inversión verdaderamente buenas. Paso a paso, establecen un enfoque general y una filosofía para la inversión (como algo bastante distinto de la mera especulación) seguido del análisis sistemático de los valores de renta fija, convertibles y de renta variable (es decir, bonos, convertidos / preferidos, acciones); una discusión detallada de los estados financieros; y una descripción de ciertas diferencias subyacentes entre el valor intrínseco de una empresa y su precio de cotización fluctuante. Como resultado, el lector emerge con una sólida filosofía y enfoque para sus propias inversiones y las herramientas analíticas para tomar decisiones reales de compra y venta.
Este libro no es un esquema de hacerse rico rápidamente ni tampoco un ejercicio académico vacío. Graham no se propone justificar o teorizar sobre el mercado. En cambio, se propone asesorar al alumno sobre la inversión rentable en valores individuales. Security Analysis contiene docenas de estudios de casos y lecciones que son tan relevantes hoy como en los años posteriores a 1929, incluidos análisis técnicos particularmente engañosos, justificaciones peligrosas para las valoraciones de nuevas compañías y los efectos dilusivos de las opciones sobre acciones. Como han señalado otros críticos, Graham ha sido una figura destacada en finanzas, influyendo en Warren Buffett y en innumerables otros inversores exitosos, y sin embargo las lecciones contenidas en este libro son ignoradas repetidamente por un gran número de individuos e inversores profesionales. Las metodologías y la justificación para justificar las valoraciones de las puntocom y las telecomunicaciones en los últimos años, por ejemplo, son sorprendentemente similares a las nuevas emisiones de acciones que Wall Street comercializó (y la gente compraba) con igual entusiasmo a fines de la década de 1920.
El libro muestra su edad en algunos aspectos. Si bien los principios subyacentes al análisis de seguridad son completamente sólidos hoy en día, también ha habido cambios importantes en el mercado, como el uso generalizado de las opciones sobre acciones como compensación, el acceso sin precedentes a la información (útil o no) habilitado por la Web, el la conciencia en torno a cuestiones de gobierno corporativo (y la influencia resultante de los grandes accionistas institucionales, como los fondos de pensiones) y el crecimiento espectacular de las fusiones y adquisiciones, que al menos ha agregado capas de complejidad contable. Además, Graham confía demasiado en buscar problemas de negociación impopulares basados ​​en el valor de los activos. En el entorno actual, y en parte como resultado de las limitaciones contables, las empresas se ven impulsadas tanto por la intensidad del conocimiento como por la intensidad de los activos. Un enfoque estricto de Graham puede impedir considerar compañías prometedoras cuyo valor recaiga principalmente en intangibles no incluidos en el balance general, como en forma de marcas (Coca Cola), proceso de distribución (Dell) o posición de mercado (Microsoft).
Como resultado, recomiendo los siguientes libros como mejoras a los principios básicos articulados en el Análisis de Seguridad:
* The Intelligent Investor – Escrito por Graham a principios de los años 70 con la ayuda de su antiguo alumno Buffett, agrega varias décadas de sabiduría y experiencia, que incluyen una mayor discusión sobre compañías de tecnología, fondos mutuos y ciclos de mercado.
* The Essays of Warren Buffett: Lessons for Corporate America: una especie de Greatest Hits de los ensayos de Buffett, extraídos principalmente de sus cartas anuales a los accionistas de Berkshire Hathaway, esta es una colección extremadamente útil, divertida y brillante que abarca una amplia gama de finanzas corporativas. inversión y pensamiento comercial general. Sus comentarios sobre algunos de los conceptos clave de Graham, tales como Mr. Market y Margin of Safety, combinados con sus propios estudios de caso e innovaciones de la vida real hacen de esto una lectura obligada.
* Acciones ordinarias y ganancias poco comunes: Philip Fisher fue, según Buffett, su segunda mayor influencia después de Graham, y este libro completa gran parte del análisis cualitativo de negocios en el cual Graham pone un énfasis relativamente menor. Fisher está particularmente interesado en analizar las empresas que dependen en gran medida de I + D y nuevos productos para generar un crecimiento continuo.

La inversión en valores actual, como en la época de Graham y Dodd, es comprar títulos o activos financieros por menos de lo que valen, es decir, el famoso dólar a cincuenta centavos. Invertir en valores de precio reducido ofrece un «margen de seguridad», un espacio para el error, la imprecisión, la mala suerte, o las vicisitudes de la economía y el mercado de valores. Pese a que algunos podrían considerar erróneamente que la inversión en valores es una herramienta mecánica para identificar oportunidades, en realidad se trata de una filosofía de inversión que hace hincapié en la necesidad de llevar a cabo un análisis profundo, perseguir resultados a largo plazo, limitar el riesgo, y resistirse a la psicología de masas.
Hay muchas personas que desean invertir en Bolsa para ganar dinero rápidamente, pero esta mentalidad lleva implícita cierta especulación, en vez de una propia voluntad de invertir, y se basa en la esperanza de que los precios de las acciones suban al margen de su capitalización. Por lo general, los especuladores consideran las acciones trozos de papel con los que comerciar.
Los inversores en valores no consideran los títulos de Bolsa instrumentos especulativos sino una participación patrimonial en la base subyacente de un negocio o bien una fracción de su deuda. Dicha orientación resulta clave para entender la inversión en valores. Cuando se ofrece una pequeña parte de un negocio a un precio reducido, resulta de gran utilidad valorarlo como si todo el negocio se pusiera a la venta. Esta medida analítica ayuda a los inversores en valores a centrarse en su afán por obtener resultados a largo plazo en lugar de buscar la rentabilidad de sus anotaciones diarias de transacciones en el parque.
La raíz de la filosofía de Graham y Dodd reside en el principio de que los mercados financieros son, en última instancia, los creadores de oportunidades. A veces los mercados tasan correctamente los títulos y valores, pero en otras ocasiones no es así. De hecho, a corto plazo, el mercado puede ser bastante ineficaz, y registra notables variaciones entre el precio y el valor subyacente del producto.
Graham y Dodd habrían mostrado su profunda inquietud ante el compromiso de prácticamente todos los créditos hipotecarios a largo plazo que ofrecen las grandes oportunidades de una inversión alternativa: el capital riesgo.
El auténtico secreto de la inversión es que no tiene secretos. Cualquier aspecto importante de la inversión en valores se ha puesto a disposición del público en numerosas ocasiones, empezando con la primera edición de Security Analysis en 1934. El hecho de que muchas personas no siguieran su planteamiento clásico y prácticamente infalible garantiza el éxito de quienes deciden adoptarlo. Las debilidades de la naturaleza humana que afloran como consecuencia de la persecución de la riqueza inmediata y de las ganancias obtenidas sin esfuerzo seguirán siempre con nosotros. Siempre y cuando existan personas que sucumban a este aspecto de su naturaleza, la inversión valor seguirá siendo, tal como ha sido en los últimos setenta y cinco años, un sistema sensato y poco arriesgado de invertir satisfactoriamente a largo plazo.

Si se le preguntara al lector moderno qué tienen en común los bonos basura de 1980, las acciones punto com de finales de la década de 1990 y, más recientemente, las diferentes carteras de hipotecas subprime de 2000, la primera respuesta correcta sería que todos ellos cayeron en picado desde un precio muy elevado hasta uno muy próximo a cero. Se puede incluir, por añadidura, el valor neto del activo y la reputación del fondo de cobertura más inteligente, el Long-Term Capital Management (LTCM). La segunda respuesta acertada es que todas fueron un desastre de inversión, cuyos riesgos podían haberse evitado mediante una tranquila lectura de Security Analysis. Graham y Dodd escribieron su primera edición en 1934 y revisaron el texto en 1940 —unas cuatro décadas antes de que Michael Milken se convirtiera en un nombre familiar y sesenta años antes de la histeria de las hipotecas ajustables y no documentadas—. Los autores del libro abogaban por algo más que por el escepticismo generalizado. Ellos prescribieron (como veremos) una serie de medidas específicas, cada una de las cuales podría servir como medida preventiva contra uno o más de los fiascos nombrados anteriormente y contra las modas de inversión a las que están asociados.
La inversión no es menos arriesgada hoy en día que en los tiempos de Graham y Dodd, y que el ser humano es igual de vulnerable a la tentación y al error. La complejidad de nuestros actuales mercados ha acentuado la necesidad de una guía en los procesos de inversión que sea sincera, lógica, minuciosa y, especialmente, prudente.

El objeto del análisis de productos financieros es responder, o ayudar a responder, a ciertas preguntas de índole muy práctica. De estos, las preguntas más habituales son las siguientes: ¿Qué productos hay que comprar para una finalidad concreta? ¿La emisión X, hay que comprarla, venderla o conservarla?
En estas cuestiones hay cuatro factores principales que intervienen, ya sea expresamente o por implicación. Y estos son:
1. El producto financiero.
2. El precio.
3. El tiempo.
4. La persona.
Dicho de manera más completa, la segunda pregunta típica sería: El producto P, ¿hay que comprarlo (o venderlo, o conservarlo).

1. Las pérdidas de las filiales deben deducirse de todos los análisis de inversiones.
2. Si la cantidad es significativa, el analista debe investigar si las pérdidas son temporales o estructurales.
3. Si el resultado del examen es favorable, el analista debe considerar todas o una parte de las pérdidas de la filial como si se tratara de una partida extraordinaria.

*. La lectura de gráficos no es una ciencia, y su práctica no puede ser siempre exitosa. Que la lectura de gráficos no puede ser considerada una ciencia es algo fácilmente demostrable: si fuera una ciencia sus conclusiones serían por norma fiables y cualquiera podría predecir los cambios de precios de mañana o de la semana siguiente y, por lo tanto, todos podrían ganar dinero comprando y vendiendo en el momento exacto. Esto es manifiestamente imposible.
*. Debido a ello, se deduce que no hay un método de lectura de gráficos conocido que haya resultado exitoso durante mucho tiempo. Si fuera conocido, enseguida sería adoptado por incontables agentes de Bolsa, lo que acabaría con su utilidad.
*. Bases teóricas cuestionables. La base teórica de la lectura de gráficos es más o menos la siguiente:
a. La acción del mercado (o de una acción en particular) refleja las actividades y las intenciones de aquellos interesados en ellas.
b. Por eso, al estudiar los registros del mercado de acciones, puede saberse qué es lo siguiente que ocurrirá en el mercado.
*. Otras debilidades prácticas y teóricas. El atractivo de la lectura de gráficos para el comprador de acciones es como el de una medicina patentada para un inválido incurable. De hecho, el especulador de acciones sufre un mal incurable. La cura que busca, sin embargo, no es la falta de especulación sino las ganancias. A pesar de toda su experiencia, se convence a sí mismo de que las ganancias pueden obtenerse y retenerse y se aferra con codicia a cualquier medio para conseguir sus fines.
En nuestra opinión, la lectura de gráficos deriva en buena medida de la insistencia de aquella máxima de los jugadores de que debe acabarse rápidamente con las pérdidas, mientras que las ganancias deben dejarse correr libremente. Este principio, normalmente, previene grandes pérdidas inmediatas y a veces permite grandes beneficios. Por eso, los resultados, además, suelen ser mejores que aquellos que se producen fortuitamente siguiendo «los pronósticos del mercado».

En definitiva, los principios de Graham y Dodd —y también de Buffett—son igualmente válidos tanto para los mercados internacionales como para el mercado estadounidense. Desde luego, debido a que muchos inversores están recorriendo los mercados estadounidenses en busca de gangas, algunos mercados extranjeros siguen siendo bastante menos rentables, dominados por tendencias a corto plazo, rumores, y reacciones exageradas ante las novedades. ¿Qué podría ser mejor para los inversores de valor?.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2015/09/02/el-inversor-inteligente-benjamin-graham/

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This book was made famous by Warren Buffet, but you probably already know that. Will it teach you to invest like Warren? Yes, the fundamentals are there and so are the valuation techniques. In today’s rough and tumble world, it’s hard to say that it still applies. On a very basic level, yes it does.
Security Analysis: The Classic 1934, has been dubbed as an endless source of insight when it comes to investing. Written by two gurus- Benjamin Graham and David Dood this book will awaken the sleeping investor in anyone. Knowing that they taught Warren Buffet his technique has made them famous in the financial world.
The book was written in 1934 just 5 years after the collapse of the stock market in 1929, and right about the time of the Glass-Steagel Act which changed the ethics of the stock market and how they were regulated. Benjamin’s idea was to teach people about the basics of investment by providing insights of what one should look out for in a business that they wish to invest in. Can you get through all these 725 pages? Yes you can, but it will not be an easy read like the Hunger Games.
If you do get through it, you will possess a book written nearly 8 decades ago that has sage insights. You will learn of a framework to follow before rushing into any investment. Also, you will be able to discern a business that looks profitable but in hindsight it is clutching on straws and in the verge of bankruptcy. After reading this book, you will have learned the basic philosophy and principles of investment in the stock market. You will be equally equipped with the tools (mostly analytical and philosophical) that will help you make decisions regarding investments. The difference between investment and speculation, discussion and analysis are all outlined. The reason it is important to know these differences is because the business segment during news time never explain them and so is school. Benjamin will make you understand the meaning of these and other terms his book in a very practical manner.
Warren Buffet was Benjamin’s student and if not for anything else, this alone should serve as a motivation for anyone to take up this book and read it. Be warned though, the book has no single picture and it’s a big book. Luckily for us the book has no filler words and everything written in the book makes a lot of sense which is interesting. There are also other editions of this book, but this particular edition retains all the ‘Old Ben’s’ teachings which is why it is worth every dime. The book is also not a get rich quick scheme. The book only provides insight on what the real investment market looks like and the decisions you should make before making an investment and hence the name of the book-‘Security Analysis’.
If you have ever been duped into making an investment or sheepishly following the crowd to make an investment that turned out to be fake, then grab a cup of coffee and be educated by this man Benjamin Graham and his co-author David Dood, all who seem to have travelled to the future as this book is still very relevant.

At first glance, Security Analysis – one shy of 700 single spaced pages without a single picture other than a smiling Mr. Graham on the cover – appears not for the faint of heart. Inside, however, lies the single greatest book on investing ever written, which remains remarkably readable, insightful and timely nearly seven decades after its first edition. Graham, a successful investor in his own right, was also a highly effective and influential teacher (one of his students named Warren Buffett has done quite well), and his methods and language are refreshingly clear and (believe it or not) concise. The length of the book is due to the breadth of its content, not to any wordiness or unnecessary diversions.
Graham (and his collaborator Dodd) meticulously and methodically builds a framework for the analysis and decision-making necessary for truly good investment decisions. Step-by-step, they lay out a general approach and philosophy for investment (as quite distinct from mere speculation) followed by the systematic analysis of fixed income, convertible and equity securities (i.e., bonds, converts/preferreds, stocks); a detailed discussion of financial statements; and a description of certain underlying differences between the intrinsic value of a business and its fluctuating stock price. As a result, the reader emerges with a solid philosophy and approach for his or her own investments and the analytical tools to make actual buying and selling decisions.
This book is neither a get-rich-quick scheme nor an empty academic exercise. Graham does not set out to justify or theorize about the market. Instead, he sets out to counsel the student on the profitable investment in individual securities. Security Analysis contains dozens of case studies and lessons that are just as relevant today as in the post-1929 aftermath, including particularly misleading technical analyses, dangerous justifications for the valuations placed on hot new companies and the dilutive effects of stock options. As other reviewers have noted, Graham has been a towering figure in Finance, influencing Warren Buffett and countless other successful investors, and yet the lessons contained in this book are repeatedly ignored by far greater numbers of individuals and professional investors. The methodologies and rationale for justifying dot-com and telecom valuations in recent years, for example, are strikingly similar to the new stock issues Wall Street marketed (and people bought) just as eagerly in the late 1920’s.
The book does show its age in some respects. While the principles underlying Security Analysis are completely sound today, there have been important changes in the market as well, such as the pervasive use of stock options as compensation, the unprecedented access to information (useful or otherwise) enabled by the Web, the heightened awareness around corporate governance issues (and the resulting influence of large institutional shareholders, such as pension funds) and the spectacular growth in mergers and acquisitions, which has at the very least added layers of accounting complexity. In addition, Graham relies perhaps too heavily on seeking out unpopular bargain issues based on asset value. In today’s environment, and partly as a result of accounting limitations, companies are driven as much by knowledge intensity as by asset intensity. A strict Graham approach may preclude considering promising companies whose value lies primarily in intangibles not captured on the balance sheet, such as in the form of brands (Coca Cola), distribution process (Dell) or market position (Microsoft).
As a result, I recommend the following books as enhancements to the core principles articulated in Security Analysis:
* The Intelligent Investor – Written by Graham in the early 1970’s with some assistance from his former student Buffett, he adds several decades of wisdom and experience, including greater discussion of technology companies, mutual funds and market cycles.
* The Essays of Warren Buffett: Lessons for Corporate America – A kind of Greatest Hits of Buffett’s essays, primarily drawn from his annual Berkshire Hathaway letters to shareholders, this is an extremely useful, funny and brilliant collection spanning a wide range of corporate finance, investment and general business thought. His commentary on some of Graham’s key concepts, such as Mr. Market and Margin of Safety, combined with his own current, real-life case studies and innovations make this a must-read.
* Common Stocks and Uncommon Profits – Philip Fisher was, according to Buffett, his second greatest influence after Graham, and this book fills in much of the qualitative analysis of businesses that the analytical Graham places relatively less emphasis on. Fisher is particularly keen on analyzing companies which rely heavily on R&D and new products to generate continuous growth.

The current investment in securities, as in the time of Graham and Dodd, is to buy securities or financial assets for less than they are worth, that is, the famous dollar at fifty cents. Investing in low-price securities offers a “margin of safety,” a space for error, inaccuracy, bad luck, or the vicissitudes of the economy and the stock market. Although some may mistakenly consider that investment in securities is a mechanical tool to identify opportunities, in reality it is an investment philosophy that emphasizes the need to carry out in-depth analysis, pursue long-term results, limit risk, and resisting mass psychology.
There are many people who want to invest in the stock market to make money quickly, but this mentality has implicit certain speculation, instead of a willingness to invest, and is based on the hope that the prices of the shares rise on the margin of their capitalization. In general, speculators consider the shares pieces of paper with which to trade.
Investors in securities do not consider securities as speculative instruments but rather a participation in the underlying base of a business or a fraction of their debt. This orientation is key to understanding investment in securities. When a small part of a business is offered at a reduced price, it is very useful to value it as if the entire business were put up for sale. This analytical measure helps equity investors focus on their desire to obtain long-term results instead of seeking the profitability of their daily transactions records in the park.
The root of the philosophy of Graham and Dodd lies in the principle that financial markets are, ultimately, the creators of opportunities. Sometimes the markets assess the securities and securities correctly, but at other times this is not the case. In fact, in the short term, the market can be quite inefficient, and it registers notable variations between the price and the underlying value of the product.
Graham and Dodd would have shown their deep concern at the commitment of virtually all long-term mortgage loans that offer the great opportunities for alternative investment: venture capital.
The real secret of the investment is that it has no secrets. Any important aspect of the investment in securities has been made available to the public on numerous occasions, starting with the first edition of Security Analysis in 1934. The fact that many people do not follow its classic and practically infallible approach guarantees the success of those who decide adopt it. The weaknesses of human nature that arise as a result of the pursuit of immediate wealth and the profits obtained without effort will always remain with us. As long as there are people who succumb to this aspect of their nature, the investment value will remain, as it has been in the past seventy-five years, a sensible and low risk system to invest satisfactorily in the long term.

If the modern reader were asked what the 1980 junk bonds, the dot com stocks of the late 1990s and, more recently, the different subprime mortgage portfolios of 2000 have in common, the first correct answer would be that all of them they plummeted from a very high price to one very close to zero. It can include, in addition, the net asset value and the reputation of the smarter hedge fund, Long-Term Capital Management (LTCM). The second correct answer is that they were all an investment disaster, whose risks could have been avoided by a quiet reading of Security Analysis. Graham and Dodd wrote their first edition in 1934 and revised the text in 1940 – some four decades before Michael Milken became a household name and sixty years before the hysteria of adjustable and undocumented mortgages. The authors of the book advocated more than generalized skepticism. They prescribed (as we will see) a series of specific measures, each of which could serve as a preventive measure against one or more of the fiascos named above and against the investment fashions to which they are associated.
The investment is no less risky today than in the times of Graham and Dodd, and that the human being is equally vulnerable to temptation and error. The complexity of our current markets has accentuated the need for a guide in investment processes that is sincere, logical, thorough and, especially, prudent.

The purpose of analyzing financial products is to answer, or help answer, certain questions of a very practical nature. Of these, the most common questions are: What products must be purchased for a specific purpose? Does the X emission have to be bought, sold or kept?
In these questions there are four main factors that intervene, either expressly or by implication. And these are:
1. The financial product.
2. The price.
3. Time.
4. The person.
Put more fully, the second typical question would be: Product P, do you have to buy it (or sell it, or keep it).

1. The losses of the subsidiaries must be deducted from all investment analyzes.
2. If the amount is significant, the analyst should investigate whether the losses are temporary or structural.
3. If the result of the examination is favorable, the analyst must consider all or part of the losses of the subsidiary as if it were an extraordinary item.

*. Reading graphics is not a science, and their practice can not always be successful. That the reading of graphs can not be considered a science is something easily demonstrable: if it were a science its conclusions would be as a rule reliable and anyone could predict the price changes of tomorrow or the following week and, therefore, all could win money buying and selling at the exact moment. This is manifestly impossible.
*. Because of this, it follows that there is no known graphical reading method that has been successful for a long time. If it were known, it would soon be adopted by countless stockbrokers, which would end its usefulness.
*. Theoretical bases questionable. The theoretical basis of the reading of graphs is more or less the following:
to. The action of the market (or of a particular action) reflects the activities and intentions of those interested in them.
b. Therefore, by studying the stock market records, you can know what is next to happen in the market.
*. Other practical and theoretical weaknesses The appeal of reading graphics to the buyer of shares is like that of a patented medicine for an incurable invalid. In fact, the stock speculator suffers an incurable malady. The cure he seeks, however, is not the lack of speculation but the profits. Despite all his experience, he convinces himself that profits can be earned and retained and greedily clings to any means to achieve his ends.
In our opinion, the reading of graphs derives to a large extent from the insistence of that maximum of the players that the losses must end quickly, while the gains must be allowed to run freely. This principle, normally, prevents large immediate losses and sometimes allows great benefits. Therefore, the results, in addition, tend to be better than those that occur fortuitously following “market forecasts”.

In short, the principles of Graham and Dodd – and also of Buffett – are equally valid for both the international markets and the US market. Of course, because many investors are scouring the US markets for bargains, some foreign markets are still far less profitable, dominated by short-term trends, rumors, and overreactions to news. What could be better for value investors?.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2015/09/02/el-inversor-inteligente-benjamin-graham/

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