La Ofrenda — Gustavo Martín Garzo / The Offering by Gustavo Martín Garzo (spanish book edition)

Sin duda una lectura gratificante la de este vallisoletano, curioso que su idea sea la Bella y la Bestia, lo que tiene de turbador este caudal histórico no es que un monstruo capture a una hermosa doncella, sino que esta acabe enamorándose de la bestia, algo tabú porque nos remite a la aceptación insoportable de nuestra original condición animal.
Explorando en las aguas cenagosas de nuestro origen. En el caso de La ofrenda, trasladando a una joven enfermera española de comienzos de la década de 1960 a un islote, Taboada, emplazado en el subcontinente africano, al sur de Madagascar, contratada en aquel remoto y primitivo lugar para atender a una anciana y extravagante dama millonaria, de salud precaria. Sobre esta base, Martín Gazo hilvana una misteriosa intriga en la que la joven se ve progresivamente enredada en un misterio abisal de las profundidades acuáticas, no muy distinto del que cualquier mujer embarazada concibe en su seno.
A destacar el poder femenino como médium esencial, no solo biológicamente para crear vida y así desentrañar el sentido original de la existencia, sino para responsabilizarse éticamente de dicha empresa. Se trata, en fin, de pensar qué significa de crucial el amor como entrega; como, en efecto, ofrenda. “Yo era” —escribe la joven en su diario— “como esas muchachas que, en los cuentos, no pueden dejar de dirigirse hacia el lugar indecible donde tal vez les es pera la destrucción, porque en su tierno corazón conocimiento, muerte y amor son aún la misma cosa”.

¿De verdad eras feliz? Durante todo ese tiempo tuviste dos vidas: tu vida en la isla y esa otra que tenías en las escapadas a Port Louis, adonde solías volar dos o tres veces al año y tenías tus aventuras, casi siempre con otros europeos como tú. Durante años te seguiste viendo con Christophe en aquellas escapadas, pero un día también se fue y dejaste de saber de él. Te alojabas en Le Gran Bleu, el hotel que Rose te reservó, y no solías demorar mucho el regreso. Te conmovía el entusiasmo con que tu amigo te recibía, las locuras que hacía al verte de nuevo en el estanque. ¿Puede una mujer amar a un animal, una planta, una roca, una fuente? Y si lo hace, ¿qué destino la espera? El amor nos aparta de los demás, está más oculto que nuestro propio corazón. Es lo más escondido de nosotros mismos lo que sale a su encuentro.

Es muy poco lo que sé de mis antecesoras, todas fueron sumamente discretas y apenas dejaron huellas de su paso por la casa. Hay algunas fotografías, pasaportes y balances de cuentas bancadas, pero no hay documentos personales como diarios o cartas. Abundan las fotografías junto a la dársena. En una de ellas Sophia de Meló sonríe desde el agua. Lleva un traje de baño blanco muy parecido al mío. También a Mercé Pons y a Aurora Müller se las ve con trajes así. Es el traje de nuestra vida con la criatura del agua. Nuestra protagonista tendrá un reemplazo igualmente como Giselle. Lo que trato de hacer ahora con Giselle es lo que mismo que hicieron mis predecesoras. Eran ya viejas y al sentir que su final se acercaba, pensaron en alguien que pudiera ocupar su lugar en La Construcción. Me pregunto si buscaban, como hago yo, a una de esas jóvenes que parecen haber sido creadas sólo para el amor.

En la novela son constantes las alusiones a ese mundo de agua. Se habla de misteriosos ahogados, de buceadores, del deambular oculto de los grandes cetáceos, de extraños seres que desde la orilla seducen a las jóvenes que se acercan a los lagos. Se habla de los que oyen a las sirenas y no dudan en zambullirse en el mar para encontrarse con ellas.
La historia se desarrolla a lo largo de varias décadas, con un gran salto temporal al final que sirve como explicación de lo anterior.
La prosa, buena, con algunos resplandores líricos, logra crear una atmósfera adecuada, plena de incertidumbre, inquietud y misterio, aunque el autor tiende, en ciertas partes de la novela, a dispersarse con prolijas descripciones tanto de lugares como de hechos y de pensamientos, que recargan y ralentizan.
La trama, más sencilla de lo que parece, lleva en cierto modo a engaño, ya que el tema del hombre pez, a mi modo de ver, no es más que un simbolismo para hablar de otros temas.

Undoubtedly a lovely reading from the Valladolid writer, curious that his idea is the Beauty and the Beast, what has disturbing this historical wealth is not that a monster capture a beautiful maiden, but this end falling in love with the beast, something taboo because it refers us to the unbearable acceptance of our original animal condition.
Exploring in the muddy waters of our origin. In the case of La Ofrenda, moving a young Spanish nurse from the early 1960s to an islet, Taboada, located in the African subcontinent, south of Madagascar, hired in that remote and primitive place to care for an elderly woman and extravagant millionaire lady, of precarious health. On this basis, Martin Gazo weaves a mysterious intrigue in which the young woman is progressively entangled in a deep abyssal mystery of the aquatic depths, not unlike any pregnant woman conceives in her womb.
To highlight feminine power as an essential medium, not only biologically to create life and thus unravel the original meaning of existence, but to take ethical responsibility for that company. It is, finally, to think what love means as crucial as delivery; as, in effect, offering. “I was” -the girl writes in her diary- “like those girls who, in the stories, can not stop going to the unspeakable place where perhaps it is for them to destroy, because in their tender heart knowledge, death and love they are still the same thing”.

Are you really happy? During all that time you had two lives: your life on the island and that one you had on the trips to Port Louis, where you used to fly two or three times a year and had your adventures, almost always with other Europeans like you. For years you continued to see Christophe in those escapades, but one day he also left and you stopped knowing about him. You were staying at Le Gran Bleu, the hotel that Rose booked for you, and you did not usually take long to return. You were touched by the enthusiasm with which your friend received you, the crazy things he did when he saw you again in the pond. Can a woman love an animal, a plant, a rock, a fountain? And if it does, what fate awaits it? Love separates us from others, is more hidden than our own heart. It is the most hidden of ourselves that comes to meet them.

There is very little I know about my predecessors, they were all very discreet and hardly left traces of their passage through the house. There are some photographs, passports and balances of bank accounts, but there are no personal documents such as newspapers or letters. Photographs abound next to the dock. In one of them Sophia de Meló smiles from the water. She is wearing a white bathing suit very similar to mine. Mercé Pons and Aurora Müller are also seen in suits like that. It is the costume of our life with the creature of water. Our protagonist will have a replacement like Giselle. What I am trying to do now with Giselle is what my predecessors did. They were already old and feeling that their end was approaching, they thought of someone who could take their place in Construction. I wonder if they were looking for, as I do, one of those young girls who seem to have been created just for love.

Allusions to this water world are constant in the novel. There is talk of mysterious drowning, of divers, of the hidden wandering of the great cetaceans, of strange beings that seduce from the shore the young women who approach the lakes. There is talk of those who hear the sirens and do not hesitate to dive into the sea to meet them.
The story develops over several decades, with a large temporary leap at the end that serves as an explanation of the above.
The prose, good, with some lyrical glows, manages to create an appropriate atmosphere, full of uncertainty, restlessness and mystery, although the author tends, in certain parts of the novel, to disperse with neat descriptions of both places and facts and thoughts , that recharge and slow down.
The plot, simpler than it seems, leads in a certain way to deceit, since the subject of the fish man, in my view, is nothing more than a symbolism to talk about other subjects.

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