Verdad: Cómo Los Distintos Lados De Cada Historia Configuran Nuestra Realidad — Héctor MacDonald / Truth: How the Many Sides to Every Story Shape Our Reality by Hector MacDonald

La verdad es un libro peligroso. Con «peligroso» quiero decir que la Verdad desafía la noción de que nosotros, como humanos modernos, generalmente tenemos una imagen completa del mundo que nos rodea. La verdad (el libro) me hizo sentir apropiadamente incómodo porque el texto creó oportunidades para la autorreflexión sobre mis creencias más básicas. Macdonald no busca desafiar ningún conjunto particular de creencias, pero sí trabaja para establecer un marco por el cual podamos interrogar la información del mundo.
Para navegar este potencial, he estado buscando textos que luchan con la idea de ‘encontrar la verdad’. Después de leer la verdad, recibí una sensación de alivio y urgencia. Me alivia saber que hay recursos accesibles que codifican la naturaleza multifacética de la verdad.
En 1986, el periódico The Guardian publicó un anuncio de televisión y cine que se me quedó grabado en la mente como pocos. En noticiarios en blanco y negro, mostraba a un skinhead huyendo de un automóvil que se acercaba. La banda sonora estaba en completo silencio a excepción de una voz autorizada: «Un evento visto desde un punto de vista da una impresión». El mismo hombre se muestra desde un ángulo diferente: corre directamente a un hombre de negocios, aparentemente listo para atacarlo o robar su maletín. ‘Visto desde otro punto de vista, da una impresión bastante diferente’. Otro corte, y vemos la escena desde arriba. Una carga suspendida de material de construcción está temblando sobre la cabeza del empresario, fuera de control. El skinhead arrastra al empresario a un lado, salvándole la vida cuando la carga se estrella contra el piso. «Pero solo cuando obtiene la imagen completa puede comprender completamente lo que está sucediendo», concluye la voz en off …
… Creado por John Webster de BMP, «puntos de vista» todavía se cita como uno de los mejores anuncios de televisión jamás realizados. Una considerable audiencia británica salió con la fuerte sugerencia de que solo The Guardian presenta el mundo como realmente es «.
Ese ejemplo fue increíblemente escalofriante para mí, para darme cuenta de que incluso cuando se presenta la «verdad» la gente es capaz de retorcerlo para sus propios fines, para lograr sus propios objetivos, que probablemente no tienen nada que ver con lo que realmente le conviene. Y después de leer este libro, lo único que puedo decir con certeza es que es la única persona que está calificada para determinar qué verdades son realmente lo mejor para usted, ¿verdad?.

Hay diferentes maneras de decir la verdad, y no todas son honradas. En la mayoría de las situaciones existen múltiples verdades que podemos elegir y comunicar. Aquella que escojamos influye en el modo en que los que nos rodean perciben determinada cuestión y reaccionan ante ella. Podemos elegir verdades que atraen a personas e inspiran actos, o verdades que engañan deliberadamente. La verdad tiene muchas formas y los comunicadores experimentados saben cómo explotar esa variabilidad para modificar nuestra impresión de la realidad.
Hay muchas versiones de cada historia. Parafraseando el viejo proverbio, se puede extraer más de una verdad de cualquier relación de hechos. Esto lo aprendemos a una edad muy temprana: todos los polemistas primerizos y los alumnos descarriados saben cómo escoger las verdades que mejor fundamentan sus posturas. Pero tal vez no nos demos cuenta de la gran flexibilidad que esta variedad proporciona a los comunicadores. En muchos casos nos encontramos con una multiplicidad de formas genuinamente legítimas —tal vez, incluso, legítimas por igual— de describir a una persona, un acontecimiento, una cosa o una política. Las denomino «verdades contrapuestas».

Verdades parciales
La mayoría de nuestras afirmaciones, aunque sean verdaderas, no transmiten toda la verdad. Las verdades parciales surgen de la complejidad de hasta los temas más mundanos y son una característica inevitable de la manera en que nos comunicamos. Nuestra comprensión de la historia está formada por verdades parciales y esa comprensión, a su vez, nos forma a nosotros. El contexto puede ser crucial para una comprensión adecuada de las cosas y los acontecimientos, pero puede describirse de maneras notablemente diferentes. Las estadísticas y otros números son una fuente abundante de verdades contrapuestas en un mundo donde muchos de nosotros no entendemos qué significan esas cifras.

Verdades subjetivas
La gente lucha por lo que es correcto. Es capaz de arrastrarse sobre cristales rotos para alcanzar su objeto de deseo. Y de hacer una cola que da vuelta a la manzana para aprovecharse de un precio ventajoso. Decir que algo es bueno, deseable o económicamente ventajoso es enunciar una verdad subjetiva. Y, como es subjetiva, puede modificarse. Como la mayoría de nosotros estamos motivados por la moralidad, la deseabilidad y el valor económico percibidos, entender cómo alterar las verdades subjetivas de determinadas personas puede ser la clave para entender cómo persuadirlos de que actúen de manera diferente.

Verdades artificiales
El lenguaje posee una notable flexibilidad. Puede significar lo que queremos que signifique si a las palabras que utilizamos les aplicamos las definiciones que nos convienen. De la misma manera, los nombres que damos a los productos, a los acontecimientos y a las políticas pueden determinar su éxito o su fracaso. Tanto los nombres como las definiciones son obra del ser humano: son verdades artificiales. Los comunicadores que establecen nuevos nombres o definiciones que convienen a sus propósitos están, en efecto, forjando verdades nuevas. Los humanos son hábiles a la hora de forjar cosas abstractas, ya sean divisas, compañías, entidades políticas o marcas. Y, puesto que son invenciones humanas, estas construcciones sociales son verdades que pueden modificarse con facilidad.
 
Verdades desconocidas
En lo que se refiere a decisiones sobre inversiones, matrimonio, educación y muchas otras cosas de la vida, actuamos siguiendo las predicciones que nos parecen más convincentes. Esas predicciones pueden variar muchísimo y diferentes personas adoptan diferentes ideas sobre el futuro. Hasta que el tiempo pasa y descubrimos cuál de ellas es correcta, siguen siendo verdades contrapuestas. Tal vez nunca descubramos la verdad real de las religiones y las creencias ideológicas; sin embargo, ambas son motivadores igualmente importantes para millones de personas. Mientras no podamos probar su falsedad, para muchos de nosotros las creencias son una forma de verdad.

A pesar de que es poco práctico exigir el olvido, los comunicadores pueden apartarnos de aquellas verdades históricas que no convienen a sus fines. Como demuestra el folleto de Coca-Cola, la forma más sencilla de moldear la historia y adaptarla a los intereses actuales es omitir las partes inconvenientes. La omisión histórica se practica ampliamente en los manuales escolares, donde los funcionarios públicos y los políticos que deciden sobre los programas educativos nacionales determinan dejar fuera los aspectos más embarazosos o vergonzosos de la historia del país.
Para muchos estadounidenses, la esclavitud y el consiguiente tratamiento de los negros en los estados sureños es una parte fundamental de la historia de su país. Según el historiador James M. McPherson, ganador de un premio Pulitzer: «La Guerra Civil estalló debido a diferencias irreconciliables entre los estados libres y los esclavistas respecto de la jurisdicción del gobierno nacional para prohibir la esclavitud en los territorios que aún no se habían convertido en estados». Tras la abolición de la esclavitud, los estados sureños promulgaron las infames leyes de Jim Crow con el objeto de segregar a los estadounidenses blancos de los negros en todos los espacios públicos. Esta segregación, que
se extendía a escuelas, autobuses y fuentes de agua potable, se mantuvo en vigor hasta 1965. Durante el mismo periodo, el movimiento blanco supremacista Ku Klux Klan aterrorizó a los afroamericanos, los judíos y los activistas de los derechos civiles.
En 2015, Texas redactó unas nuevas pautas para la enseñanza de la historia estadounidense en las que no había mención alguna ni a las leyes Jim Crow ni al Ku Klux Klan.

– Recurramos los acontecimientos y logros históricos para dar forma a la identidad actual de las organizaciones.
– Narremos los actos y acontecimientos exitosos del pasado para inspirar hoy los actos de otros.
Pero tengamos cuidado con…
– Los desinformadores que omiten elementos históricos relevantes e importantes para ahorrarse bochornos o debilitar a sus adversarios.
– Los desinformadores que se valen de explicaciones históricas muy selectivas para promover la violencia, la discriminación y los conflictos étnicos.

– ¡Verifiquemos el contexto siempre!
– Fortalezcamos nuestros argumentos encuadrándolos en el contexto más favorable.
– Cambiemos nuestra actitud ante las cosas, las personas y los problemas modificando el contexto.
Pero tengamos cuidado con…
– Los malinformadores, que comparten noticias aparentemente impactantes sin entender todo el contexto.
– Los desinformadores, que pasan por alto deliberadamente un contexto fundamental, en especial cuando citan a otros.
La manera en que entendemos el mundo depende de cómo lo medimos. Nuestro entendimiento, a su vez, determina nuestro voto, nuestros actos y nuestra actitud. Los números importan. No debemos perder la confianza en ellos. Pero tenemos que mejorar nuestra forma de interpretarlos y pedirles cuentas a los desinformadores cuando utilicen verdades numéricas para mentirnos.

Los comunicadores pueden omitir y confundir con predicciones exactamente de la misma manera que con las verdades parciales. Por eso los políticos hablan de los gastos que autorizarán si los eligen en lugar de las deudas…
Gran parte del debate sobre el Brexit se centraba en predicciones contrapuestas sobre qué ocurriría si Gran Bretaña salía de la UE. Los continuistas pronosticaban aislamiento, pérdidas económicas, inseguridad, restricciones a los desplazamientos y, tal vez, incluso un colapso del orden europeo. Los brexitistas predecían una nueva era de comercio mundial e innovación sin restricciones, un modelo renovado de cooperación con nuestros aliados europeos y un mayor control de nuestro propio destino. Aunque ambas partes exageraban los potenciales altibajos de las fortunas británicas, la mayoría de las afirmaciones que hacían sobre el futuro eran predicciones válidas basadas en alguna clase de hechos.
En la actualidad, los científicos del clima creen que el efecto neto de las nubes generadas por un calentamiento inducido por los gases invernadero será ligeramente positivo, amplificando los efectos del CO2. Pero aunque estos científicos hacen lo posible por diseñar modelos predictivos del comportamiento de las nubes, la mayoría de ellos admitiría que estos modelos aún carecen de un nivel elevado de certeza. La incertidumbre respecto del efecto que tendrán los patrones cambiantes de las nubes sobre las temperaturas globales hace muy difícil generar predicciones climáticas a largo plazo.
Esa clase de incertidumbre es una característica típica de la investigación científica. No significa que la historia del calentamiento global sea errónea, como tampoco significa que no deberíamos actuar ahora mismo, en caso de que las predicciones más pesimistas terminen siendo acertadas. Pero sí significa que pueden presentarse numerosas verdades contrapuestas en ambos extremos de la discusión. Es bastante habitual que los científicos que buscan mejorar la calidad de las predicciones climáticas queden atrapados en el fuego cruzado.

– Si queremos cambiar los comportamientos negativos de los que nos rodean, identifiquemos y pongamos en tela de juicio las creencias que sostienen esos comportamientos.
– Fortalezcamos grupos y organizaciones estableciendo y celebrando creencias positivas compartidas.
Pero tengamos cuidado con…
– Los que mediante el lavado de cerebro aíslan a las personas y controlan las verdades contrapuestas que estas oyen.
– Los grupos que tratan de moldear creencias a través de la presión por conformarse.
– Los desinformadores que intentan convencernos de una interpretación peligrosa o extrema de un texto sagrado.

En definitiva, la mejor manera de combatir las verdades engañosas es a través de verdades más representativas y completas. Tenemos que asumir la responsabilidad de entender los asuntos de manera más plena y de basarnos en los datos más fiables que podamos encontrar para juzgar cuáles son las verdades más honestas y relevantes. Es una tarea difícil. Necesitamos esforzarnos para superar nuestras reacciones instintivas ante un acontecimiento o cuestionar las primeras afirmaciones que se realizan cuando aparece una primicia. Hace falta disciplina para evitar el sesgo de confirmación y no cerrarnos a otras interpretaciones. Pero en un paisaje mediático fragmentado y tendencioso, esa es la única manera en que podemos descubrir y propagar las verdades más honestas.
Es necesario investigar a conciencia y verificar los hechos de nuestras verdades antes de oponerlas a las verdades engañosas. Tenemos que enunciarlas claramente y fundamentarlas con pruebas. Y tienen que ser concisas y sucintas para que puedan atravesar el ruido y tengan la posibilidad de disfrutar de una difusión amplia. Cuantos más de nosotros compartamos estas verdades «más verdaderas», más probable será que se afiancen.
Por último, mejor echemos a un lado a los desinformadores y recordemos los aspectos positivos de las verdades contrapuestas.
La democratización de la información genera responsabilidades, no solo poder. En el pasado, autoridades como la Iglesia o los gobiernos totalitarios decidían qué era verdadero. En épocas más ilustradas fueron los medios de comunicación de confianza los que asumieron ese papel. Pero en este momento hay mucha información disponible que proviene de muchas más fuentes. Ya no hay más guardianes. Tenemos que hacerlo nosotros mismos y ayudar a los que nos rodean a que también ellos lo hagan. Debemos tener una conciencia mayor de la manera en que las verdades que oímos moldean nuestra mentalidad y pueden afianzar divisiones partidistas. Para escaparnos de nuestras cámaras de eco y filtrar las burbujas, debemos buscar verdades contrapuestas que cuestionen nuestra mentalidad y las creencias de nuestra tribu.

Entidades de verificación.
-PolitiFact
-FactCheck.org
–Full Fact es una organización benéfica del Reino Unido que intenta corregir afirmaciones engañosas o infundadas sobre cuestiones políticas mayormente británicas. Ofrece herramientas educativas y un directorio de datos fiables del Reino Unido.
–First Draft es una coalición de organizaciones, incluyendo el Google News Lab, que busca mejorar los estándares de transmisión de información y de contenido presencial extraídos de internet y de las redes sociales.
–La International Fact-Checking Network (IFCN) (Red Internacional de Verificación de Datos).
–La BBC proporciona un servicio en internet, Reality Check ().
–Fact Check es una asociación entre la universidad RMIT de Australia y la ABC.

I’m just going to say up front here that the cover of this book is atrocious. I have no idea why the publisher chose it, but it’s really awful in my opinion. They say don’t judge a book by its cover, but everyone really does, don’t they? And had I not been GIVEN this book, I’d never have bought it on my own, mostly because I wouldn’t have stuck around long enough to even read the synopsis. Which is a fact I bring up specifically, because for a book with such a shockingly bad cover, the book itself was incredible, to the point where I literally couldn’t stop reading my husband passages. I read him so many, in fact, that he eventually tapped out, and just read the book himself, and then «borrowed» it from me so he could loan it to a friend.

This book really is one of those. Once you read it, you can’t get it out of your head. Don’t believe me? Then read this passage (though it was only one of hundreds that I ended up highlighting):

Truth is a dangerous book. By «dangerous» I mean that Truth challenges the notion that we, as modern humans, generally have a complete picture of the world around us. Truth (the book) made me feel appropriately uncomfortable because the text created opportunities for self-reflection on my most basic beliefs. Macdonald doesn’t seek to challenge any particular set of beliefs, but he does work to establish a framework by which we might interrogate the world’s information.
To navigate this potential, I’ve been searching for texts that wrestle with the idea of ‘finding truth.’ After reading Truth, I received both a sense of relief and urgency. I am relieved that there are accessible resources that codify the multi-faceted nature of truth.

In 1986, the Guardian newspaper ran a TV and cinema advert that has stuck in my mind like few others. In newsreel black and white, it showed a skinhead running away from an approaching car. The soundtrack was completely silent except for an authoritative voiceover: ‘An event seen from one point of view gives one impression.’ The same man is then shown from a different angle: he runs straight at a businessman, seemingly set on attacking him or stealing his briefcase. ‘Seen from another point of view it gives quite a different impression.’ Another cut, and we see the scene from above. A suspended load of construction material is juddering over the businessman’s head, out of control. The skinhead hauls the businessman aside, saving his life as the load crashes to the ground. ‘But it’s only when you get the whole picture you can fully understand what’s going on,’ concludes the voiceover…
…Created by John Webster of BMP, ‘points of view’ is still cited as one of the best TV adverts ever made. A sizeable British audience came away with the strong suggestion that only the Guardian presents the world as it really is.»
That example was unspeakably chilling to me, to realize that even when presenting the «truth» people are capable of twisting it to their own ends, to achieve their own goals, which likely have nothing to do with what’s really in your best interest. And after reading this book the one thing I can say for sure, is the only person who is qualified to determine which truths really ARE in your best interest, is you!!!.

There are different ways of telling the truth, and not all are honest. In most situations there are multiple truths that we can choose and communicate. The one we choose influences the way in which those around us perceive a certain issue and react to it. We can choose truths that attract people and inspire acts, or truths that deceive deliberately. Truth has many forms and experienced communicators know how to exploit that variability to modify our impression of reality.
There are many versions of each story. To paraphrase the old proverb, one can extract more than one truth from any account of facts. We learn this at a very early age: all first-time debaters and straying students know how to choose the truths that best support their positions. But we may not realize the great flexibility that this variety provides to communicators. In many cases we find a multiplicity of genuinely legitimate – perhaps even legitimate – ways of describing a person, an event, a thing or a policy. I call them «opposing truths.»

Partial truths
Most of our affirmations, even if they are true, do not convey the whole truth. Partial truths arise from the complexity of even the most mundane issues and are an inevitable feature of the way we communicate. Our understanding of history is made up of partial truths and that understanding, in turn, shapes us. Context can be crucial for an adequate understanding of things and events, but it can be described in remarkably different ways. Statistics and other numbers are a rich source of conflicting truths in a world where many of us do not understand what those numbers mean.

Subjective truths
People fight for what is right. He is able to crawl on broken glass to reach his object of desire. And to make a queue that turns the apple to take advantage of an advantageous price. To say that something is good, desirable or economically advantageous is to enunciate a subjective truth. And, because it is subjective, it can be modified. Since most of us are motivated by perceived morality, desirability and economic value, understanding how to alter the subjective truths of certain people may be the key to understanding how to persuade them to act differently.

Artificial truths
The language has a remarkable flexibility. It can mean what we want it to mean if we apply the definitions that suit us to the words we use. In the same way, the names we give to products, events and policies can determine their success or failure. Both the names and the definitions are the work of the human being: they are artificial truths. The communicators who establish new names or definitions that suit their purposes are, in effect, forging new truths. Humans are skilled at forging abstract things, be they currencies, companies, political entities or brands. And, since they are human inventions, these social constructions are truths that can be modified easily.

Unknown truths
When it comes to decisions about investments, marriage, education and many other things in life, we act on the predictions that seem most convincing to us. These predictions can vary greatly and different people adopt different ideas about the future. Until time passes and we discover which of them is correct, they remain conflicting truths. We may never discover the real truth of religions and ideological beliefs; however, both are equally important motivators for millions of people. While we can not prove its falsity, for many of us, beliefs are a form of truth.

Although it is impractical to demand oblivion, communicators can distance themselves from those historical truths that do not suit their purposes. As the Coca-Cola brochure demonstrates, the simplest way to shape history and adapt it to current interests is to omit the inconvenient parts. The historical omission is widely practiced in school textbooks, where public officials and politicians who decide on national educational programs determine to leave out the most embarrassing or shameful aspects of the history of the country.
For many Americans, slavery and the ensuing treatment of blacks in the southern states is a fundamental part of their country’s history. According to the historian James M. McPherson, winner of a Pulitzer Prize: «The Civil War broke out due to irreconcilable differences between the free states and the slavers regarding the jurisdiction of the national government to prohibit slavery in the territories that had not yet been converted in states ». After the abolition of slavery, the southern states enacted the infamous laws of Jim Crow in order to segregate white Americans from blacks in all public spaces. This segregation, which
it extended to schools, buses and drinking fountains, remained in force until 1965. During the same period, the white supremacist movement Ku Klux Klan terrorized African-Americans, Jews and civil rights activists.
In 2015, Texas drafted new guidelines for the teaching of American history in which there was no mention of either the Jim Crow laws or the Ku Klux Klan.

– We use historical events and achievements to shape the current identity of organizations.
– Let us narrate the successful events and events of the past to inspire the acts of others today.
But be careful with …
– Disinformers that omit relevant and important historical elements to save themselves from hot flashes or weaken their adversaries.
– Disinformers who use very selective historical explanations to promote violence, discrimination and ethnic conflicts.

– Let’s check the context always!
– Strengthen our arguments by placing them in the most favorable context.
– Change our attitude towards things, people and problems by modifying the context.
But be careful with …
– The misinformers, who share apparently shocking news without understanding the whole context.
– The misinformers, who deliberately overlook a fundamental context, especially when they cite others.
The way we understand the world depends on how we measure it. Our understanding, in turn, determines our vote, our actions and our attitude. The numbers matter. We must not lose confidence in them. But we have to improve our way of interpreting them and asking the disinformers to account when they use numerical truths to lie to us.

Communicators can omit and confuse predictions in exactly the same way as with partial truths. That is why politicians talk about the expenses they will authorize if they choose them instead of debts …
Much of the Brexit debate focused on competing predictions about what would happen if Britain left the EU. The continuists predicted isolation, economic losses, insecurity, restrictions on movement and, perhaps, even a collapse of the European order. Brexitists predicted a new era of global trade and innovation without restrictions, a renewed model of cooperation with our European allies and greater control of our own destiny. Although both parties exaggerated the potential ups and downs of British fortunes, most of the claims they made about the future were valid predictions based on some kind of facts.
Currently, climate scientists believe that the net effect of clouds generated by warming induced by greenhouse gases will be slightly positive, amplifying the effects of CO2. But while these scientists do their best to design predictive models of cloud behavior, most of them would admit that these models still lack a high level of certainty. Uncertainty about the effect that changing cloud patterns will have on global temperatures makes it very difficult to generate long-term climate predictions.
That kind of uncertainty is a typical feature of scientific research. It does not mean that the history of global warming is wrong, nor does it mean that we should not act right now, in case the most pessimistic predictions end up being right. But it does mean that numerous conflicting truths can be presented at both ends of the discussion. It is quite common for scientists seeking to improve the quality of climate predictions to be caught in crossfire.

– If we want to change the negative behavior of those around us, identify and put into question the beliefs that support these behaviors.
– Strengthen groups and organizations by establishing and celebrating shared positive beliefs.
But be careful with …
– Those who through brainwashing isolate people and control the conflicting truths they hear.
– Groups that try to mold beliefs through the pressure to conform.
– The misinformers who try to convince us of a dangerous or extreme interpretation of a sacred text.

In short, the best way to combat deceptive truths is through more representative and complete truths. We have to assume the responsibility of understanding matters more fully and of basing ourselves on the most reliable data we can find to judge which are the most honest and relevant truths. It is a difficult task. We need to strive to overcome our instinctive reactions to an event or to question the first statements made when a scoop appears. It takes discipline to avoid confirmation bias and not close to other interpretations. But in a fragmented and tendentious media landscape, that is the only way we can discover and spread the most honest truths.
It is necessary to investigate thoroughly and verify the facts of our truths before opposing them to deceptive truths. We have to state them clearly and base them with evidence. And they have to be concise and succinct so that they can go through the noise and have the possibility to enjoy a wide diffusion. The more we share these «truer» truths, the more likely it is that they will take hold.
Finally, we better throw the disinformation aside and remember the positive aspects of the conflicting truths.
The democratization of information generates responsibilities, not just power. In the past, authorities such as the Church or totalitarian governments decided what was true. In more enlightened times it was the trusted media that took on that role. But at this time there is a lot of information available that comes from many more sources. There are no more guardians. We have to do it ourselves and help those around us to do it too. We must have a greater awareness of the way in which the truths we hear shape our mentality and can strengthen partisan divisions. To escape from our echo chambers and filter the bubbles, we must look for conflicting truths that question our mentality and the beliefs of our tribe.

Verification entities.
-PolitiFact
-FactCheck.org
-Full Fact is a UK charity that attempts to correct misleading or unfounded claims about largely British political issues. It offers educational tools and a directory of reliable data from the United Kingdom.
-First Draft is a coalition of organizations, including the Google News Lab, that seeks to improve the standards of information transmission and face-to-face content extracted from the Internet and social networks.
-The International Fact-Checking Network (IFCN) (International Data Verification Network).
-The BBC provides an online service, Reality Check ().
-Fact Check is an association between the RMIT University of Australia and the ABC.

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