Mírame — Antonio Ungar Ronderos / Look At Me by Antonio Ungar Ronderos (spanish book edition)

El libro me parece interesante, un mensaje racista y xenófobo que va calando en nuestra sociedad hasta un punto, que no es extraño que sean cada vez más frecuentes acciones aparentemente incomprensibles tomadas por personas que consideraríamos normales de nuestro entorno, donde el terrorismo muestra muchas caras y, la que se nos muestra en esta novela, es una de ellas, tan incomprensible a primera vista como muchas otras con las que convivimos a diario en los noticiarios.
Una novela que no está hecha para aquellos que buscan una lectura complaciente, pura evasión, porque lo que busca es precisamente todo lo contrario: enfrentarnos con aquella parte de nuestra sociedad enferma y tal vez, contra nuestra parte más oscura, aquella que se niega a aceptar a los que no son como nosotros. Refleja la crisis actual de esta Europa que no sabe qué hacer con los inmigrantes.

El protagonista da rienda suelta a sus pensamientos, casi siempre políticamente incorrectos, a sus sentimientos, casi siempre impuros y a sus actos, casi siempre incomprensibles. A través de pequeños fragmentos, uno por cada día, va contando como de forma paulatina pasa a inmiscuirse cada vez más en la vida de Irina y de su familia. A medida que avanza el relato su obsesión por ella se vuelve cada vez más patente: el protagonista comienza a vivir en torno a ella y a traspasar todos los límites morales y legales posibles. Por culpa de esta obsesión pasa a convertirse, sin quererlo, en el narrador de su vida, en un espectador privilegiado de una existencia más bien miserable y mundana, pero que a él le fascina. Chapotea entre dos oscuros lodazales: la locura y la xenofobia. Esta última no deja de ser en sí misma un tipo de trastorno, pero desgraciadamente ha acabado volviéndose tan corriente —e incluso popular—
Ha optado por describir la vida de un xenófobo francés que advierte cómo su país se “desmorona” por culpa de la inmigración, al tiempo que se enamora de la joven hija (Irina) de una familia de inmigrantes que se ha mudado al barrio donde vive. Mientras trabaja en un proyecto que restaurará el orden y la pureza perdidos de esa “Europa en cenizas”, obsesivamente registra en su diario los pormenores de su vida y del espionaje a la vida de Irina (instala cámaras en su cuarto y en el baño). Lo particular de este diario es que también es una carta abierta a su hermana muerta, quien fue la inspiración para empezar a escribirlo: “Eva, mi adorada Eva, hermanita dulce, destinataria única de estas palabras, muerta demasiado pronto”. Permite a este narrador en primera persona, obsesivo con el tiempo y con la precisión de las palabras, automedicado y puntilloso, llevarnos de la mano por su cotidianidad, es decir: por su rutina mental y física. Este narrador, que a veces es tierno, lúcido, sensible, pero a la vez rabiosamente violento y xenófobo, es el punto más alto de la novela. Así como podemos odiarlo y distanciarnos tajantemente de su patética mirada de la realidad (de su desprecio por lo diferente, de su ignorancia de la historia y sus implicaciones), también es posible reconocernos tímidamente en su rúbrica paternal. En su posición de hermano y novio, oscilando entre Eva e Irina, nuestro narrador se adensa y gana complejidad, capas de sentido. Se nos muestra ambivalente, mestizo en sus deseos, como si su mente y su cuerpo fueran un espacio en contienda permanente.

An interesting book, a racist and xenophobic message that is permeating our society to a point, it is not strange that increasingly seemingly incomprehensible actions are taken by people we would consider normal in our environment, where terrorism shows many faces and, the one that is shown to us in this novel, is one of them, so incomprehensible at first sight as many others with which we live daily in the news.
A novel that is not made for those who seek a complacent reading, pure evasion, because what they seek is precisely the opposite: to confront that part of our sick society and perhaps, against our darkest part, that which refuses to accept those who are not like us. It reflects the current crisis in this Europe that does not know what to do with immigrants.

The protagonist gives free rein to his thoughts, almost always politically incorrect, to his feelings, almost always impure and to his actions, almost always incomprehensible. Through small fragments, one for each day, she tells how gradually she intervenes more and more in the life of Irina and her family. As the story progresses, his obsession for her becomes more and more evident: the protagonist begins to live around her and to transcend all possible moral and legal limits. Because of this obsession, he becomes, unwittingly, the narrator of his life, a privileged spectator of a rather miserable and mundane existence, but one that fascinates him. It splashes between two dark quagmires: madness and xenophobia. The latter is itself a type of disorder, but unfortunately it has become so commonplace – and even popular –
He has chosen to describe the life of a French xenophobe who notices how his country «falls apart» because of immigration, while he falls in love with the young daughter (Irina) of an immigrant family that has moved to the neighborhood where he lives. . While working on a project that will restore the lost order and purity of that «Europe in ashes», he obsessively records in his diary the details of his life and the spying on Irina’s life (he installs cameras in his room and in the bathroom) . The particular thing about this diary is that it is also an open letter to his dead sister, who was the inspiration to start writing it: «Eva, my beloved Eva, sweet little sister, only recipient of these words, died too soon». It allows this narrator in the first person, obsessive with time and with the precision of the words, self-medicated and punctilious, to take us by the hand for his daily life, that is: for his mental and physical routine. This narrator, who is sometimes tender, lucid, sensitive, but at the same time rabidly violent and xenophobic, is the highest point of the novel. Just as we can hate him and distance ourselves sharply from his pathetic view of reality (from his contempt for the different, from his ignorance of history and its implications), it is also possible to timidly recognize his parental rubric. In his position as brother and boyfriend, oscillating between Eva and Irina, our narrator grows and gains complexity, layers of meaning. He is ambivalent, mestizo in his desires, as if his mind and body were a space in permanent contention.

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